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Han pasado 3 días desde que Alice me echó, la estuve vigilando a cada minuto, le mandé mensajes de texto pero nunca me los respondió. No sabía hasta cuándo iba a durar su silencio, lo único que sabía era que dolía.

Hoy estoy dispuesto a hacer lo que sea para que escuche mi explicación, o al menos intentar explicarle y que pueda seguir confiando en mí.

Salí de la cafetería donde habíamos ido días atrás pero al mirar hacia ambos lados, veo tres tipos vestidos de negro, sospechosos, subidos en sus motos. Cuando me divisaron, aceleraron en mi dirección, yo corrí. Tuve que esquivar gente, pasar semáforos en rojo provocando frenadas, choques pequeños en consecuencia y bocinazos estridentes. Pero no podía detenerme, eran ellos o yo. Pude perderlos al llegar a un pequeño callejón y meterme en un viejo contenedor. Estos tipos están dispuestos a todo.

Me cambié de ropa, no llegué hasta mi casa sino que entré al primer negocio que vi. Mi nuevo atuendo consta de una campera gris, un pantalón negro deportivo y una gorra. En el mostrador, al ir a pagar lo más rápido posible, me ofrecen el perfume de la marca de la tienda, no lo pensé y dije que quería probarlo y la chica me roció un poco. Ahora estaba con una vestimenta diferente y olía bien, a pesar de mis minutos en el contenedor.

Volví al café, Alice saldría en cualquier momento y debería estar atento.

Cruzó la calle, observé cada uno de sus pasos con mis binoculares. Hice un "reconocimiento" del entorno y una camioneta negra llamó mi atención, dentro de ella, dos hombres vestidos de negro muy parecidos a los de las motos. La estaban siguiendo, la usarían como carnada.

Ella tomaría un taxi, paré a uno, subí y le indiqué al hombre que fuera en su dirección. Alzó el brazo, parada en el cordón de la calle para hacer que el chofer frenara, yo desde adentro le dije que hiciera como si fuera a subir a un nuevo pasajero.

Alice se subió y se dio cuenta de mi presencia, no pudo objetar mucho ni bajarse porque el taxista ya había arrancado.

-Qué haces aquí?- Dijo molesta.

-Sé que sigues enojada y puede que tengas todo el derecho, pero me preocupo por ti… unos tipos te estaban vigilando.

-Tengo que creerte? Ya no sé quién eres… detenga el auto.

-Yo sé que me crees, por favor no te bajes.- Posando mi mano sobre la suya.

-Entonces dime porqué están persiguiéndote, qué hiciste?- Miró nuestras manos y después rompió el contacto.

-Ya te dije, es gente muy poderosa y pesada…

-Pero por algo están enojados contigo.- Me retrucó.

-Está bien, te acuerdas de la muerte de Henry Finch?

-Sí, claro… salió en todos los periódicos pero eso que tiene que ver?

-Lo mataron.

-No Jasper, murió ahogado en su piscina… fue un accidente.

-No, no… nadie muere en Newport. Es verdad que se ahogó pero no en su casa…

-Entonces, dónde?

-Aquí.- Dije llegando al estacionamiento del hotel Hilton.

-Ahogado en un estacionamiento, Jasper? En serio?- No me creía.

-Tú más que nadie debería saber que ese día este lugar estaba bajo el agua, siendo el subsuelo.

-Escuché que las tuberías se rompieron…

-Lo sé, lo sé pero no te parece raro? Las tuberías tienden a romperse sólo en invierno, porque se congelan y se parten. Por qué no llamas al forense que lo examinó y le preguntas si tenía agua clorada en los pulmones?

-Está bien, lo haré.- Convencida.

-Lo harás?- Sorprendido.

-Si es lo que quieres, lo haré.

-Wow, no sé qué decir… te amo.- Dije espontáneamente.

-Qué?- Asombrada.

-Sí… bueno, es solo que había decidido llamarte varias veces en la semana pero… quería decirte que te amo.- Ella se mantuvo quieta sin decir ni una palabra y yo entré en pánico.- Estoy nervioso, fue un impulso… yo…

-Jasper, estás confundido… puede que hayas tenido un día bastante duro…

-No, no estoy confundido Alice, puedo equivocarme en muchas cosas pero sé que te amo, desde el primer momento que te vi y que estos 3 días sin poder escuchar tu voz, han sido un martirio para mí.- Se lo había dicho, las cartas estaban echadas pero ahora me sentía vulnerable al ver su expresión de confusión.- Yo pensé… creí que tú… olvídalo.- Paré al primer taxi que pasó por ahí y subí, alejándome de esa terrible escena. Aún con los vidrios cerrados y la distancia que había avanzado el auto, pude escucharla gritar mi nombre acompañado de un "Lo siento"

Nunca me había sentido tan expuesto y rechazado en mi vida, pero eso no iba a afectar mis sentimientos hacia ella.

En lo que quedaba del día, recibí unos 5 mensajes de Alice, diciendo que lo sentía, que teníamos que hablar, que no fue su intención lastimarme y después estaban las llamadas, las que no atendí. Me sentía fatal en negarme a hablarle, pero necesitaba estar conmigo mismo, sólo hasta el día de mañana.

Fin de semana, me levante tarde, cerca del horario de almuerzo. Cuando estaba sentado, a punto de empezar a comer, veo un pedazo de papel pasando por debajo de la puerta. Extrañamente llamó mi atención, corrí y la abría, en el pasillo no había nadie. Tomé el papel que decía: "Encuéntrate conmigo en media hora, por favor. Alice" debajo se encontraba la dirección donde debería presentarme.

Me dije a mi mismo que esto no era muy de ella, al contrario, pasaría golpeando la puerta como una loca hasta que le abriera y la escuchara.

Estuve a la hora precisa, en el lugar indicado pero Alice no era la que me esperaba, eran los hombres de negro en su lugar. Di media vuelta para correr hacia otra dirección, inútil de mi parte, ya que me tenían rodeado, como a una presa. Me cargaron en una camioneta, como la vez pasada pero quedamos justo ahí, sin ponernos en marcha hacia algún lugar.

De pronto entendí, ella también recibió un papel parecido al mío. La vi caminar en nuestra dirección, traté de gritar pero ya me había amordazado. La agarraron a la fuerza, ella se resistió pero tan pequeña, no pudo con ellos.

Su rostro demostraba miedo y asombro al verme allí, en las mismas condiciones.

Nos dejaron atados, en el suelo de un frió y desolado galpón. Pude sacarme la mordaza y ayudé con la de ella. Al menos ahora podríamos hablar e idear algún plan para escapar, aunque sea ella.

-Alice, lo siento…

-Tú mataste a mi padre, no es cierto?

-Qué? No!

-Sí! Tú lo mataste!- Llorando.

-No, Alice… te diré la verdad, ya no mentiré más – Ella me miró, esperando mi relato.- Yo conocí a tu padre mucho antes de su muerte, me ayudó a mí con la carrera… yo era nuevo en el ambiente de abogacía, fue realmente generoso. Me contrató sabiendo que no tenía experiencia y aún así, me daba casos importantes, lo ayudé en todo lo que pude pero había algo que lo atormentaba, me daba cuenta… pero cuando se sinceró conmigo, fue demasiado tarde. Él tenía suficientes pruebas para incriminar a los tipos que mataron a Henry Finch, como a tantos otros millonarios, el asunto implicaba drogas, lavado de dinero y fármacos. A todos estos los engatusaron con invertir en asuntos legales, por derecha que dejaban una buena suma de dinero, pero eran mentiras. A la par que se iban dando cuenta, los iban matando; Henry Finch contrató a tu padre para desenmascarar de una vez por todas a esta gran mafia, pero fueron por él también y luego por tu padre. Yo llegué a su oficina ese día, había perdido mucha sangre, estaba pálido y casi no tenía fuerzas para moverse… - mientras que contaba esto, ella lloraba en silencio.- …Me pidió que quemara todos los documentos de su despacho, que sólo me quedara con sus viejos clientes y lo más importante que me dijo fue "Cuida a mi hija Alice, protégela. Confío en ti, Jasper." Eso es lo que he estado haciendo todo este tiempo, nunca defraudé a tu padre… - Me quedé callado unos segundos.- … yo no lo maté. Y ahora estas aquí por mi culpa, por no haber quemado esos documentos, por eso ellos me buscan.

-Lo lamento, Jasper… nunca he pensando mal de ti, sólo que… han pasado tantas cosas extrañas últimamente y la nota en mi casa…

-Qué decía?

-Que fuera a esa dirección si quería conocer al asesino de mi padre, no vi a nadie… después esos hombres me agarran y tú estás en la camioneta… todo es tan confuso, lo siento.

-No digas nada, si fuera tú pensaría lo mismo de mí…- Me arrastré cerca de ella, apoyó su cabeza en mi hombro y nos quedamos en silencio.

-Te creo, confío en ti.- Me dijo, sincera.

Tenerla tan cerca, permitiéndome sentir el dulce aroma de su pelo, junto con el suave contacto de su piel, me hacía estremecer. El escenario no era el ideal, pero ella convertía todo lo malo en bueno.

Rompí esa agradable situación para arrastrarme hacia unos fierros, que sobresalían de la pared. Hice fricción entre el hierro y la cuerda que ataba mis manos, pude cortarla después de varios intentos. Lo mismo hice con la de mis pies, una vez de pie tomé a Alice en mis brazos y la desaté de la misma manera.

-Gracias a dios, sentía mucho dolor.- Moviendo lentamente las muñecas.

-Escúchame Alice, vendrán a buscarnos en algún momento… lo que quiero que hagas, es que corras… corre lo más rápido que puedas, sin importarte nada.

-Pero tú vendrás conmigo, no?

-Yo trataré de seguirte, pero si no lo logro, los mantendré alejados de ti

-No, no… tiene que haber otra forma…

-Shh, escucha… tu corre, yo lograré salir pero no me esperes, lo harás?- Acariciándole las manos.

-Sí.- Dudando.

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Cuando esos tipos vinieron, Alice y yo estábamos separados, ambos simulando seguir atados. Tomaron dirección hacia ella dándome la espalda, aproveché ese momento y me les fui encima. Cruzamos puños, golpes altos y bajos, mi nariz sangraba y me golpearon en donde tuve la herida, dolía profundamente pero debía hacer lo posible para que ella saliera de ahí. Le grité: "Alice, ahora! Corre, corre!" cuando ambos hombres se encontraban en el piso. Me miró, esperando que fuera con ella… yo negué con mi cabeza, en silencio, vendrían más. "Nos volveremos a ver pronto, lo prometo" finalicé.

Desapareció minutos después, yo me quedé inmóvil… ellos me buscaban a mí, no a ella. Volvieron a atarme y recibí nuevos golpes, pero yo estaba en paz… Alice estaba a salvo, al menos por ahora.

Me interrogó el mismo hombre, esta vez pude ver su cara nítidamente, parecía un doctor. Bata blanca, anteojos, medio pelado, de unos 50 años. Como "premio" a mi silencio, en cada pregunta, recibía un golpe. Les daba igual si moría allí mismo, no era nadie.

Creo que ya deliraba, mi cabeza daba vueltas y casi no sentía dolor alguno. Tararee su canción… "I love you baby and if it's quite all right, I need you baby to warm the lonely nights, I love you baby, trust in me when I say, Oh pretty baby, don't bring me down I pray, Oh pretty baby, now that I've found you stay, And let me love you baby, let me love you…"Alice apareció de la nada, corrió en mi dirección y acarició mi rostro, mientras se arrodillaba delante mío.

-Jasper, estás bien? Qué te hicieron?

-Este es el mejor sueño que he tenido en mi vida.- Sonreímos juntos.

-Dime que estás bien.- Preocupada.

-Sí, algo adolorido. Alice… puedes desatarme?- Pregunté sonriendo.

-Claro, lo siento.- Mientras sus delicadas manos rozaban las mías, cumpliendo su tarea.- Puedes caminar?

-Eso creo, sí.- Pero me apoyé sobre una columna, aún sentado.- Sé que no debería pedírtelo, pero… bésame.

-Qué?- Riendo.

-Bésame, por favor… sólo bésame.- Y lo hizo, sus dulces labios se encontraron con los míos en un corto beso. Nos miramos a los ojos, queríamos repetirlo. Nos estábamos acercando nuevamente…

-Alice!- Dijo el hombre vestido de doctor, apareciendo por una puerta que ni sabía que existía.- Siempre intervengo en los hombres de tu vida.

Ella se paró, fue hacia el hombre pero este le pegó en la nuca con el revólver. Quedó tendida en el suelo, inconsciente.

Escuchamos ruidos, fuertes ruidos acompañados de gritos… luego comenzaron los disparos, que iban acercándose a donde nosotros nos encontrábamos. Me le tiré encima, le pegué en la nariz con mi puño. Agarré la mano que sostenía el revólver, forcejeamos y disparó, la bala impactó en mí. Pude ver que Alice recobraba el conocimiento y le gritaba a alguien, yo veía eso en cámara lenta y sin sonido.

La policía llegó, se llevaron al doctor y quedaron inspeccionando el lugar. Ella me apoyó nuevamente en la columna, me sostuvo la cabeza.

-Jasper, Jasper… quédate conmigo.- Me repetía una y otra vez, acariciando mi mejilla.

-Jerónimo.

-Que dices?

-Jerónimo… es amor… y el amor te da alas...- Se me dificultaba respirar. Ella me miraba, sus ojos demostraban preocupación, miedo y dolor.- Te amo, Alice.

-Y yo te amo a ti.- Escuché decir esas mágicas palabras saliendo de su boca, ya estaba en el cielo, no pedía más.

Mis ojos se cerraron, no podía volver a abrirlos, me encontraba medio inconsciente. La escuché decir que ya llegaba la ambulancia, que estaría bien, que me quedara con ella. Junto a su sollozar, repetía que me amaba hasta que, imagino yo, la separaron de mi en algún momento. Todo fue silencio desde entonces, estaba muriendo… lo sabía y un dolor indescriptible corría por todo mi cuerpo.

-Chico, me escuchas?- Me decían, cerca mío.

-Ya tendría que estar despertando, démosle unos minutos.- Dijo otro.

-Cómo se llamará? Cuál será su historia? Por cuánto habrá pasado?- Decía una mujer.

Abrí lentamente los ojos, no había mucha luz pero aún así molestaba. El dolor de mi cuerpo se había ido por completo, salvo por un ardor en mi garganta, que iba incrementando.

-Chico, nos escuchas?- Me preguntó un hombre rubio, de ojos dorados y tez pálida.

-Dónde estoy? Quiénes son ustedes?- Observando a mi alrededor.- Dónde está Alice?

-Lo importante es que estés bien, no te haremos daño. Mi nombre es Carlisle Cullen, soy doctor. Ella es mi esposa Esme y mi hijo Edward.- Respondió señalando a las otras dos personas.

-Cuál es tu nombre?- Preguntó Esme.

-Jasper… Jasper Withlock.

-Bien, Jasper… tengo que explicarte una serie de cosas, quiero que estés calmado y con tu mente abierta.

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No había muerto, ni tampoco moriría… ahora era un vampiro.

Según Carlisle, mi estado al entrar al hospital no era muy alentador, había perdido mucha sangre y algunos de mis órganos estaban comprometidos. Él se encargó del acta de defunción, me sacó de allí y me convirtió.

Me tomó varias horas asimilar esta información, fue chocante pero una gran parte de mí estaba pendiente de Alice. Cómo habría tomado mi "muerte"? Una pregunta estúpida, lo sé. No podía imaginarla sufriendo por una mentira. Debía encontrarla, dejarla que me viera y explicarle la situación. Ella entendería? Aceptaría al nuevo Jasper… a uno inmortal?

-Por lo pronto deberás estar alejado de los humanos… hasta que controles tu sed.- Me explicó Edward.

-Y… de qué se alimentan?

-De animales, aunque también tenemos contactos en los bandos de sangre.- Respondió Carlisle.

-Cómo te sientes?- Preguntó la delicada Esme.

-Bien, el ardor sigue ahí pero mi mayor deseo es… poder verla.

-Y lo harás – Me dijo dulcemente.- Todo a su debido tiempo.

-Que te parece si te llevamos a cazar?- Soltó rápidamente Edward.

-Supongo que estaría bien…- Dudando.

-Será divertido, lo prometo… nos acompañas Carlisle?

-Claro, vamos.- Despidiéndose de su esposa.

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El gusto de la sangre animal no era agradable pero mientras drenaba, menos ardor había en mi garganta.

Fue vigorizante acechar a nuestras presas, correr a una velocidad increíble, pegar grandes saltos, la indescriptible fuerza… todo nuevo en mí.

Palabras de aliento de Carlisle y Edward, sobraban. Me animaban y aconsejaban.

Al volver, Esme me recibió con un "cálido" abrazo, me llevó hacia mi cuarto y me mostró algo de la ropa que había comprado, mientras estuvimos fuera. Le agradecí y salió, cerrando la puerta, dándome privacidad.

No había ningún desacierto en las prendas, todas combinables y sencillas. Un par de camisas, sweaters, pantalones y zapatos. Lo que usaba todos los días.

Qué estaría haciendo Alice en estos momentos? Qué prepararía de comer?

La amaba, ella a mí y no podíamos estar juntos, yo ya no era el mismo, podía lastimarla aunque no quisiera. La vería pero cuando estuviera listo, cuando pueda controlarme. Espero no tardarme demasiado.

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Han pasado algo más de 40 días de aislamiento y hoy la vería.

Todos me acompañan, Carlisle condujo hacia el cementerio, Esme había comentado que ella se presentaba todos los días frente a mi tumba ficticia.

Al acercarnos, pude localizarla. Carlisle estacionó en una calle interna, lo más cerca posible. Yo estaba agradecido por permitirme hacer esto, aún sabiendo que no estaba del todo preparado.

-Te echa de menos.- Me informó Edward, que podía leer su mente.

Agudicé mi oído y la escuché sollozar, me hacía mal verla así. Desearía ir a su encuentro, poder abrazarla y no separarme nunca.

-Ha dejado algo.- Dijo Esme.

Esperamos hasta que se marchó, cuando estuvo suficientemente lejos de la zona, salimos de la camioneta y nos acercamos al lugar.

-La cadena con la bailarina que le regalé.- Dije mientras me agachaba para tomarla.

-Qué harás con ella?- Preguntó Edward.

-Me la quedaré, aunque mañana se dé cuenta de su ausencia y crea que la robaron… de alguna manera se la devolveré y demostraré que sigo a su lado.

-No sé si sea buena idea…

-Haría cualquier cosa por ella, está sufriendo porque me cree muerto… yo trataré, desde las sombras, de aliviar su dolor.

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