.
-Alice?- Toqué fugazmente su codo. Giró en mi dirección, al igual que su amiga.
-Creo que te confundiste.- Me respondió mientras se quitaba los lentes y me ofrecía una visión más clara de su rostro.
-Sí, me equivoqué. Disculpa.- Le dije antes de salir. Me volví a cambiar, tomé mi bolso y fui hacia la salida.
Ya en la calle, miré el cielo lleno de estrellas.
-Te has vuelto loco.- Me dije.
Si todo fuera más simple, tal vez ahora estaría contigo, en lugar de perseguir chicas que se te parezcan. La ilusión de encontrarte es lo que me lleva a hacer cosas como ésta.
Sin ti… todo quedó por la mitad. Estoy a medio vivir… y se me pasan los días, y no encuentro salida sin ti.
-Buenas noches Alice, donde quiera que estés.
.
Hoy hablé con mi familia, les pasé el reporte de mi viaje; dónde me encontraba, cómo me las estaba arreglando con el tema de la búsqueda… una búsqueda que por ahora no daba resultado positivo.
Edward, quien respondió a mi llamada, contó que el clan Cullen se había agrandado. Hacía 10 días Carlisle se había topado con una joven pareja, Emmett era un niño dentro de un gran y musculoso cuerpo, según Edward. La chica, Rosalie, altanera y creída.
No tuvieron problema en acatar y adaptarse, hasta el momento, a nuestra forma de vida "vegetariana".
Deberías estar aquí para conocerlos, dijo mi hermano. Emmett quiere ganarte una pelea, jajajajj.
No podrá conmigo, le respondí.
Después de saludar a Esme y pedirle que también le mandara a Carlisle, de mi parte; corté y me sentí solo otra vez.
.
Un día no muy especial, sentado y con mis codos apoyados en la barra, en un arrinconado espacio del bar, escucho abrirse la puerta y empaparme con un delicioso aroma; ya conocido por mí, aunque algo modificado.
Volteo en dirección de dónde provenía y quedo petrificado. Expectante.
A días de que se cumpliera 1 año de empezada mi búsqueda, ella se encontraba allí, parada bajo el marco de la puerta.
Mis ojos no podrían estar engañándome, sería tal vez una cruel jugada de mi mente? Y mi olfato? No podía estar alucinando, no ahora.
Se hallaron nuestras miradas, después de tanto tiempo, nos contemplamos mutuamente. Perdiéndonos en lo que reflejaba el otro, por mi parte predominaba el asombro, ella era pura paz.
Bajé de mi banqueta y caminé lentamente hacia ella. Después de todo, no quería asustarla, aunque se notase tranquila.
Finalicé mi recorrido, me sonrió y acto seguido rodeó con sus delicados brazos mi cuello. Completé el abrazo, rodeándola por la cintura.
-Me has hecho esperar mucho tiempo, Jasper Withlock.- Dijo al romper rápidamente nuestro contacto y clavar sus ojos en los míos.
-Lo siento, señorita.- Contesté y volvió a abrazarme.- Alice, Alice…- Repetía una y otra vez, disfrutando de su cuerpo pegado al mío.- Realmente estás aquí…
-Podemos irnos?- Propuso sonriente.
-Claro, vámonos.
La llevé al mejor hotel de la ciudad, aunque no había demasiadas opciones. Nada estaría a su altura.
Conversamos durante horas, contándonos los hechos vividos durante este año.
Ella no recordaba mucho, se alejó de su hogar para poder pensar claramente, creía que estaba enloqueciendo y el día de la fiesta no pudo soportar el hecho de enfrentarse con la realidad.
-Quién te convirtió, Alice?- Pregunté.
-No lo recuerdo… caminaba por la calle, de noche… después sólo me veo en un callejón, sola y asustada, con un gran ardor en mi garganta.- Respondió con esfuerzo por acordarse.
-Qué te decía yo de andar por las calles sola?- Tomándola de la mano. Ella me regaló una de sus mágicas sonrisas.
-No estaba bien, Jasper. No lo he estado desde que te supe muerto.- Respondió bajando la cabeza.
-Creo estar seguro que ha sido tan doloroso para ti, como para mí.- Dije mientras levantaba su rostro para poder apreciar lo hermoso que es.
Fue momento de contar mi historia, por fin sabría la verdad, esa que tanto he querido decirle. Prestó atención a cada una de mis palabras, nunca me interrumpió y no dejó de mirarme.
-Hubieras venido a mí, Jasper.- Me reprochó, al final.
-Entiende que por tu seguridad, tanto física como mental, me fue imposible. No quería lastimarte, hasta pensé en dejarte ir, para que no vieras en el monstruo sin alma en el que me convertí.
-En todo caso, ahora estamos iguales y no necesitas cuidarme.
-Yo siempre cuidaré de ti, aunque no sea necesario.- Acariciando suavemente su mejilla.- Te amo, Alice.
-También te amo, Jazz.- Se acercó más a mí hasta que nuestros labios se fundieron en un tierno y "cálido" beso.
Nada importaba más que ese momento, no podía pedir o exigir otra cosa, Alice estaba conmigo y éramos iguales.
Si el mundo pereciera en este instante, con gusto dejaría de existir porque me encuentro completo.
.
Jerónimo.
.
.
FIN.
.
Espero que les haya gustado la historia!
Dejen sus reviews, por favor para saber su opinión!
Besos y gracias por leer!
.
