A ti nunca te importaron mis sentimientos

y yo no buscaba la razón de vivir

Tú nunca entenderás

Todo está mal

y solo puedes verme como una simple

AMANTE

No quiero ni reconocer esa palabra

Todos los demonios del pecado están aquí

Con esta pobre chica

Qué está mal? Qué está bien?

Ahí estoy yo, Elaine Himechi, en la cama de quien más deseo, y con quien menos debería estar... manteniéndome viva por la simple idea de un amor que solo parecía ser una dramática historia de amor.

Yo, una chica respetable, convertida en el juguete del hombre de mi vida, no es que espere una respuesta pero, como había terminado ahí? estando el comprometido... detrás de todas las mentiras... un hombre comprometido, y una amante, un amor pecaminoso, me preguntaba si podría ser alguna vez perdonada.

En ese mundo tan caótico, yo solo contenía las ganas de salir corriendo y no mirar atrás, y lo único que me ataba era ese sentimiento de... amor hacia ese hombre... Uchiha sasuke , atrapada en ese ridículo acto de telenovela…

Puedo notar el olor a humedad, claro, es temporada de lluvias, la cama se siente realmente suave pero un movimiento de mi mano hace que recuerde al hombre que se encuentra a mi derecha así que dirijo mi mirada hacia ahí y me encuentro con la hermosa faz de ese hombre, no puedo evitar mirarlo penetrantemente y sumergirme en mis pensamientos, pero una voz me saca de ellos…

Para ya de mirarme así-abriendo los ojos-Elaine, Desde hace un tiempo te noto rara, qué te pasa?-Dijo Sasuke mirando fijamente a elaine y sentándose en la cama.

Verás… La fecha de tu boda se acerca cada vez más, y con eso aumentan mis sentimientos de culpa y dolor, debería estar claro para ti no? – Mirando hacia el vacio - Te casas con una buena amiga, Hinata Hyuga, todo por... Ese acuerdo. – Noto como su cara se endurece y desvía la mirada –

Hmmm… así que era eso, sinceramente, lo imaginaba, pero, yo ya te había dicho, en el momento en el que tu consideres demasiada carga eso, puedo dejarte libre – con un tono sombrío y disimuladamente triste –

Nunca – sonriendo – aunque los dioses me castiguen con mil años en el infierno, nunca te abandonare – me lanzo a abrazarlo mientras miro hacia la ventana, preguntándome, que futuro nos aguarda a mí, y a mi amor secreto?