ETERNIDAD
3
- No lo sé… hemos viajado 10 años en el futuro, por lo que se ve, la Máquina funcionó y fusionó los dos mundos y ahora los supervivientes de cada lado luchan por quedarse
- Eso es terrible
- Mi sobrina me lo contó, creía que mi falta de memoria era por algún extraño experimento de tu padre, de Walternativo
- ¿Y Walter? ¿Murió?
- Si… y tu hijo… Henry, vive con nosotros… somos una familia Peter
- Pero en realidad no lo somos, nos formamos parte de ella.
- Ahora si… y debemos aceptar que esta es nuestra nueva vida
- ¿Y cómo Olivia? ¿Por qué no podemos descansar de una vez?
- Lo siento, supongo que todo ha sido por mi culpa
- No, cariño, nunca digas eso – responde Peter besándola de nuevo. Les interrumpe una voz que sale de una radio, Olivia se asusta y comprueba que la lleva en la cintura
- Agente Dunham, aquí el agente Johnston
- Creo que debo contestar – responde ella con un gesto de resignación – al habla Olivia Dunham, dígame Agente
- Nos encontramos en el Bronx, tenemos indicios de una intrusión en la zona, requerimos su presencia
- Bien… enseguida iré – dice mientras apaga la radio – tengo que irme
- ten cuidado cariño… por favor
- Lo tendré…pero Peter, si nos han dado una oportunidad para poder estar juntos tenemos que aprovecharla, aunque no sea la que siempre deseamos – Dice mientras se despide del joven.
Se dirige entonces a encontrarse con su equipo en el Bronx. Mientras saluda al agente al mando, una furgoneta se acerca al dispositivo. Un policía se aproxima al vehículo para pedir a sus ocupantes que se marchen, pero algo extraño ocurre, todo el mundo cae al suelo, excepto Olivia, que aturdida mira a su alrededor.
En ese momento, la puerta de la furgoneta se abre y de ella baja, ante la atónita mirada de la agente, Walternativo
- Aquí estás, al fin podré cumplir mi más ansiado deseo. Dice mientras la señala. Olivia siente como si algo le oprimiera el corazón y cae al suelo sin vida
Puede oír el tic tac del un reloj, un coche que pasa por la calle con la música a todo volumen, un niño que llora en alguna parte y una mano que acaricia su rostro. Abre los ojos para encontrar a Peter a su lado.
- ¿Dónde estamos?
- No lo sé, pero me gusta más que la guerra
- Creo que… que me mataron
- Yo también. Nada más irte, cayó sobre el campamento un misil… aún recuerdo como moría
- Y ahora ¿Qué?
- No lo sé. No sé qué está pasando. Pero volvemos a estar juntos, y espero que ésta sea la definitiva – Peter sonríe y besa a Olivia, se funden en un abrazo. De pronto, la puerta se viene abajo. Un hombre entra en la habitación y dirigiendo un arma contra ellos dice
- Big Eddie te manda saludos – y a continuación dispara acabando con su vida
Olivia se incorpora con brusquedad. Aún siente el dolor causado por los disparos. Siente como si apenas pudiese respirar. Comprueba que no tiene herida alguna. Mira a su alrededor, ya no se encuentra en aquella habitación, sino en un salón. Una gran cantidad de gente, vestida de negro la mira con perplejidad
- ¿Te encuentras bien querida? – pregunta alguien a su lado. Es Nina Sharp que la toma del brazo y la aleja de las miradas curiosas
- ¿Dónde estoy? – Pregunta desconcertada
- Pobrecita mía… aún te encuentras bastante afectada. Cariño, es el funeral de tu marido
- ¿Peter?
- Si cariño… murió en un accidente de coche ¿no recuerdas?
- Peter – vuelve a decir – no… no… alguien nos disparó
- No hija, no fue así
- Nina… algo está pasando….la Máquina
- No sé de qué estás hablando hija, creo que necesitas un calmante
- ¡No…no! – Grita Olivia desesperada - ¡no dejamos de reencarnarnos en otros justo antes de que mueran! ¡Tienes que saber lo que está pasando Nina!
- Tranquila Olivia… estas desvariando
- ¡no! – Vuelve a gritar - ¿Dónde está Walter? Él sabrá sacarnos de aquí
- ¿De quién hablas?
- Del padre de Peter… me da lo mismo cual sea… ¿Dónde está?
- Peter se quedó huérfano cuando era pequeño
- No…no… no puede ser – dice mientras se suelta del brazo de Nina y sale corriendo hacia la calle, no sabe dónde irá pero tiene que encontrar una solución, no deja de pensar en todo lo que está pasando, tanto que un coche no puede evitar atropellarla
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