Abril: Sabían que no tenía idea de que ya había escrito este capitulo hace años. Les suplico que me den otra oportunidad con el fic. Se que me tarde mucho…¡Como cuatro meses! Pero ténganme piedad.

sakuraa ii albiin A.P.S… Elsie River. Espero sigan queriendo leerme. Y gracias Alone por darle una oportunidad a esta basura.

Goenji estaba decidido, pasaría el mayor tiempo que pudiera con Corale. Seguía sintiéndose culpable por lo que le sucedió. Planeaba hacer lo que pocas veces hacia... y esto era acercarse a la gente. Sería amable y hablaría con ella. De cualquier cosa. Definitivamente le debía mucho.

Se paro frente a la habitación 113, giro la perilla y empujo la puerta. Entro lentamente.

Hay estaba ella acostada igual que ayer, con una mirada ausente.

-Hola Corale- Dijo tranquilamente. Ella no le contesto. Se acerco y se sentó en una silla junto a la cama. Después de que la mirara fijamente por un buen rato ella suspiro.

-Hola Goenji- Este sonrió al recibir finalmente una respuesta.

-¿Cómo te la as pasado?- Pregunto por cortesía.

-Realmente es una pregunta que asé que me sienta patética. Pero si necesitas una respuesta pues bien; no, mi estancia en este lugar no ha sido placentera- Puso ambas manos sobre su estomago. Y lo que Goenji vio lo dejo incrédulo.

-¿Cómo…?- Fue interrumpido.

-Ayer trate de escaparme- Dijo secamente, en su mano derecha, atado a la camilla, tenia unas esposas para que no intentase lo ocurrido –Por lo que veo los doctores no volverán a confiar en que me quede acostada sin estas… cosas.

-¿Por qué lo hiciste?- Pregunto con seriedad.

-Si me quedo no saldré- Repitió –Jamás lo hacen…- Goenji la miro con tristeza y trato de cambiar de tema.

-Sabias que… mi padre es el encargado de ti- Inicio una nueva conversación con una pequeña sonrisa en el rostro. Esto se le hacia muy difícil pero rendirse no era una opción para el. De todas las personas con las que podía encontrarse tenia que ser con alguien… tan… tan… no encontraba la palabra adecuada para describirla.

-No, no lo savia- No le miro pero Goenji trato nuevamente.

-Oye, tengo una pequeña hermana. Ella también esta internada. Tu… ¿Tienes algún hermano?- Pregunto.

-No, no tengo familiares- Dijo calmada pero sin mirarle, solo a la pared. Goenji se estremeció creyendo haber echo un mal movimiento.

-Y, dime, ¿En donde naciste?

-En Japón.

-¿As… vivido en otro lugar?- Seguía insistiendo en conversar.

-No solo en Ja-pón- Repitió en caso de no haber sido escuchada. Goenji se desanimo, no creería que fuera tan difícil tener una conversación con ella. Después de todo se veía muy amable. No me daré por vencido pensó.

-Dime, ¿Te gusta algún deporte? Yo juego fútbol, soy el delantero de…- Fue bruscamente interrumpido.

-Basta- Ordeno mirándole por fin –Deja de hacer eso- Dijo. Lo vio con sus enormes ojos azules, estaban inundados en una profunda tristeza. Era la mirada mas triste que el jamás había sentido –Deja de acercarte- Goenji creyó que tal vez no le estaba dando el espacio suficiente –No- Dijo dándose cuenta de que el joven no había entendido –Me refiero a que pares de tratar de conocerme, no debes.

-¿Por qué? ¿A que te refieres?- Pregunto sorprendido. No le respondió por unos largos minutos, suspiro y se decidió a contestarle.

-Estoy loca- Dijo seria pero con un pequeño temor a la vista.

-¿Qué?- Pregunto como si hubiera sido una broma –No, tu no estas…

-¿Y como lo sabes? Dame un motivo para darte la razón- Goenji se dio cuente de que Corale no estaba bromeando. No sabia que responder.

-Me lo imagine- Replico con seriedad. Al escuchar esto el goleador de fuego se decidió, no dejaría las cosas así. Con algo de enojo respondió.

-Tu no estas loca, solo eres diferente- Dijo con firmeza, creyendo plenamente en lo que había respondido.

-Bien Goenji, si no estoy loca, respóndeme esto- Izo una pequeña pausa en la que ambos se miraron fijamente -¿Cómo es que estuve internada 3 años en un manicomio?- ¡¿Un manicomio? Simplemente no creía lo que le estaba diciendo. Pero reflexiono… loca, loca era la palabra que estaba buscando. Esa simple palabra la definía -Anda dime, ¿Por qué no estoy loca? ¿Tienes alguna explicación lógica?- Pregunto arrogantemente –Acaso todos los del manicomio estaban equivocados. Yo no lo creo. ¿Tu?- Después de un silencio suspiro algo arrepentida de cómo le había hablado –Créeme así es mejor.

Eh dicho que no me daré por vencido.

-¿Como terminaste hay?- Pregunto.

-¿Entonces? ¿Vas a seguir aun así?- Como Goenji no mostró ninguna señal de retractarse, cerro los ojos, suspiro –Si es así, entones será mejor que te pongas cómodo- El obedeció, se cruzo de brazos y se dispuso a escuchar.

-Bueno… todo comenzó…- Cuando tenia 5 años, mis padres y yo andábamos caminando por una avenida, ambos sujetaban gentilmente mis manos. No muy lejos de hay, pude observar algo… el tiempo se torno en cámara lenta, los colore se opacaron, el camión perdía el control, nadie se dio cuenta solo yo, pero… aun así no hice nada. Observe como lentamente el camión se aproximaba, no me moví. Yo no tenia miedo estaba calmada cuando sentí que alguien me empujo. Abrí los ojos y todo volvió a la normalidad; el tiempo y los colores… solo había una cosa que no estaba bien. Desde el frió asfalto contemple el lugar en el que hace solo unos segundos estábamos mis padres y yo, en el había un camión volcado, y bajo el agua de color rojo.

-No, no, no- Repetí cortadamente al momento en que mis ojos no aguantaron y llore -¡Mamá¡ ¡Papá¡ -Corrí junto a el camión y camine sobre el agua colorada, busque y busque una manera de mover el camión o cualquier cosa que me cruzara la mente.

Yo solo era una pequeña niña de 5 años, no podía hacer nada. La gente me miraba con pena pero no les preste atención. Trate de mover el camión pero por favor, media mínimo 50 veces más que yo.

Resbale debido al líquido bajo mí. Me mire las manos, estaban rojas, comencé a sentirme completamente asustada tenia miedo. Mi cabeza comenzó a arder, repentinamente todo se torno opaco y lento, volvió a la normalidad y nuevamente opaco. Me estaba matando la vista, no soportaba tantos cambios de cómo la gente se congelaba y volvía a caminar hacia mí –¡Aléjense¡- Grite aterrorizada. Apreté mi cabeza con fuerza y cerré los ojos fuertemente, quería que los cambios de mi vista pararan.

Tiempo después llego la ambulancia y me metieron a la fuerza. Los del hospital no podían controlarme así que decidieron hacer la única cosa que podían hacer conmigo… enviarme al manicomio.

-…te sorprendería como tratan a la gente hay- Dijo mirando a Goenji inexpresiva –Anda… sigue preguntando, dime ¿Cómo tratan a la gente Corale?- Ordeno, pero el joven no quería seguir preguntando -¡¿Cómo tratan a la gente Corale?- Grito.

-¿Cómo?- Pregunto tristemente.

-A todos les dan calmantes todos los días, parecen muertos andantes que caminan sin objetivo. Un mal movimiento no es perdonado, después de todo, es un lugar para locos… no toman las cosas a la ligera. Habría consecuencias… Ahora pregunta ¿Cuáles son las consecuencias Corale? Anda, sigue preguntando- Exigió con el seño fruncido.

-¿Cuáles?- Pregunto débilmente.

-Te meten en un cuarto pequeño y sin luz, atándote con un saco de fuerza para que no hagas ninguna estupidez. Y te dan muchos sedantes mas ¿Corale, te metieron alguna vez a ese cuarto?- Dijo insinuando que preguntara.

-¿Te metieron alguna vez a ese cuarto?- Dijo después de un suspiro.

-Ya ni recuerdo cuantas veces estuve hay. Para ellos solo eres una cosa que tienen que controlar, una cosa…- Cayo al recordar algo –Dime Goenji ¿Sabes que me dijeron los del hospital antes de enviarme a ese lugar?

-No.

-Cariño lo sentimos mucho- Dijo fingiendo una voz mas adulta –Temo que tu mente se rompió en dos. Descuida, te enviaremos a un lugar para que la arreglen. Claro que dijeron eso- Volvió a su voz original –Yo solo era una niña que no entendería lo que un manicomio era…- Su cara entristeció -Para ellos solo eres un objeto roto- Hubo un silencio- Cuando cumplí nueve años ya sabia que si quería salir de hay arría todo lo me dijeran, me comportaría, seria "Una buena chica". Cuando Salí a esa misma edad, estaba sola, no habría nadie para acogerme. Viví en las calles desde ese día. Pero… jamás se reparo del todo la rotura. Nunca se la repararan- Dijo como si no hablara de si misma. Goenji no sabía que decir, o hacer, incluso pensar.

-Yo solo quiero pagarte la deuda que te debo…- Respondió con resignación.

-Goenji, no me debes nada. Fue solo un accidente…- No termino su oración cuando entro un doctor a la habitación.

-Rupert…- Dijo el goleador.

-A joven Goenj, no tenia idea de que usted estuviera aquí- Dijo obsequiando una calida sonrisa.

-Sí, yo… solo platicaba- Respondió algo nervioso. Rupert inspecciono una tablilla y después de unos momentos hablo.

-Señorita… Corale, que curioso nombre- Sonrió nuevamente –Según los registros te tenemos que dar una dosis de Cariocualina (Perdón fue lo único que se me ocurrió) le servirá para el dolor de las costillas- Cuando Shuuya miro a la chica de la cama se percato de que estaba completamente tensa. Sudaba a mares y se le veía nerviosa a morir. No, no es cierto, siempre dicen lo mismo, esta mintiendo. Todos ellos, son mas calmantes, me mandaran de nuevo al manicomio, o peor aun. Ni siquiera tuvo el suficiente valor para pensar en la siguiente opción. Solo me calmaran para siempre, toda la eternidad. Ella se refería a la muerte claro esta. Goenji quería hacer algo, parecía como si Corale estuviera atrapada en un callejón sin salida. Sin contar que si estaba atrapada por las esposas de su muñeca.

-Eh… se la tienen que poner ahora ¡Quiero decir! Aun quiero charlar con ella- Trato de buscar una excusa.

-Es inevitable joven Goenji. Sino el dolor le resultara insoportable- Levemente el chico escucho una especie de tintineo, al girar su cabeza observo que Corale movía su muñeca nerviosamente, trataba de disimularlo, pero estaba demasiado nerviosa para ello –Si me permite- Pidió a Shuuya para que se moviera al banco y a el. Sin más remedio obedeció. Lentamente removió las sabanas del brazo. Ella empezó a zarandearse un poco en su lugar –No tienes nada que temer, solo se sentirá como un pellizco- Trato de calmarla con amabilidad. Claro que ella no tenia miedo de lo que sintiera. Trato de soltar su mano derecha bruscamente, estaba perdiendo el control.

-Corale, ¡Corale!- Finalmente ella lo volteo a ver, estaba asustada. Movió su boca sin hacer sonido alguno, articulo suplicantemente las palabras "Por favor" la miro afligidamente. Repentinamente algo cambio en su mirada, Goenji no supo que fue, pero ella cerró los ojos fuertemente y apretó las sabanas con tensión.

-Muy bieen- Felicito el doctor por la repentina rendición –No tardare- El delantero de fuego miro sus manos tensionadas y antes de que recibiera la inyección, se acerco y deslizo sus dedos bajo los de ella. Al sentir el contacto, tomo la mano del chico rápidamente y la apretó.

Sentí como el metal traspasaba mi piel, y una detestable presión al soltarme el frió liquido en mi cuerpo, era algo que hace mucho que no había sentido. Estruje fuertemente la mano de Goenji y no la solté, me afeare a el. Me daba miedo recordar todo el tiempo que perdí en aquel lugar.

-Listo, vez no paso nada. Te sentirás un poco cansada, pero descuida despertaras en unas horas- Dijo, miro su reloj y se sorprendió –Chicos me tengo que ir, tengo una emergencia de tiempo- Salio del cuarto.

-Corale…- Susurro al ver que seguía en la misma posición –Corale… ya termino.

Sentí una gran pesadez en mi cuerpo, no pude escuchar lo último que Goenji había dicho.

-Todos te hablan con amabilidad; te sonríen y tratan como si fueras un niño pequeño- Suspiro. Después de todo… yo tenia razón, me pondrían a dormir –Estoy cansada… no saldré… acabare enserada, de una forma u otra –La pesadez le gano y serró los ojos –Como siempre…-Cayo dormida, el sedante izo efecto. El chico se soltó suavemente del agarre.

Salio silenciosamente del cuarto, claro que no había necesidad por que la habían dormido. Estaba cansado, las cosas no habían salido de acuerdo a su plan.

Aun tengo que despedirme de Yuka recordó. Camino por los pasillos y se froto los ojos antes de entrar con su hermana. Nenecito una cama pensó somnoliento. Abrió la puerta y hay estaba su pequeña semejante.

-No deberías ya estar dormida- Regaño con una risa.

-Te estaba esperando. Sabía que no te irías sin despedirte.

-Sí tienes razón- Se acerco y le dio un besito en la frente –Descansa Yuka- Antes de que se separara ella lo abrazo.

-Tu igual hermano- Se acurruco entre las sabanas y antes de que Goenji dejase el lugar, pregunto con rapidez –¿Tuviste suerte con la chica…?- Pregunto sonriente. Como respuesta el solo le devolvió la sonrisa y se fue al apagar la luz.

Abril: Estoy algo atascada con el próximo capitulo, pero ya hallaré una manera de continuar. Es todo por ahora.