-Padfoot…

-Padfoot…

-Mmm…

-Padfoot despierta, es tarde.

-Aja, cinco minutos más…

-Vamos enorme perro dormilón tenemos que ir por Harry, no creo que esos muggles siquiera se acuerden de su cumpl…

-¡Cierto!, ¡Harry!

-De eso hablaba Pad, ya va amanecer y no le has comprado un juguete a tu ahijado-dijo Remus con su característica serenidad.

-Que esperas Moony tenemos que ir por mini-Prongs-respondió Sirius ahora con una tostada en la boca sin afeitar y las manos llenas de comida ("para hacer mas ameno el ambiente mientras escogemos juguetes", explico después, "sabes que estoy de mejor humor con el estomago lleno Moony").

-Nunca entendere como tu y James lograban hacer todo eso en menos de un minuto mientras hablo.

-A diferencia de ti yo no me guardo el secreto Moony, simplemente tuvimos mucho tiempo para practicar en la infancia, y tuvimos la mejor entrenadora en Hogwarts, Minerva, la cual por cierto me mando una carta de disculpa por no haber creído en mi- esta ultima frase la termino con cierta amargura.

-En realidad aún no lo superas ¿verdad?- le interrogo Remus con un sonrisa triste.

-No del todo a decir verdad, pero cambiando drásticamente de tema, no se como se me pudo haber olvidado que ayer era luna llena, nunca me había pasado.

-Las pulgas se te metieron al cerebro querido Padfood…

-Si, ya aja, pero ¿Vamos o no?

Crack…

-¿Cuándo tomó la costumbre de dejarme con la palabra en la boca?

Crack…

-¡Niño, despierta!, ¡Arriba!, ¡Ahora!

-Si Tía Petunia- le respondió una voz infantil adormilada desde el interior de la alacena-Me encanta soñar con mis padres, pero esa luz verde me da miedo-susurro para si mientras se levantaba sabiendo que su tía volvería cinco minutos después para ver si se había levantado, y por el bienestar de sus orejas, mejor se levantaba rápido.

De repente mucho polvo comenzó a caer del techo, no tenia que ser muy inteligente para saber que era Dudley, al cual le pareció una grandiosa idea ir a un parque de juegos justo el día de su cumpleaños. Esta de más decir que se había sorprendido de que Dudley hubiera tenido una idea; eso quería decir que se esforzaba tanto en hacerle la vida imposible a Harry que estrujaba al máximo sus neuronas para lograr pensar. Harry solía ser reservado, desconfiado y sarcástico, no se permitía actuar como un niño la mayoría del tiempo porque en sus propias palabras "Un niño para ser un niño debe tener infancia". No es que fuera malo con los demás niños o maleducado con los maestros, simplemente no dejaba entrar a nadie a su corazón, pues aunque esta clamaba un poco de cariño, su mente le repetía una y otra vez que lo volverían a abandonar, como sus padres. No les creía a sus tíos cuando hablaban mal de sus padres, al fin y al cabo, hablaban pésimo de él y contaban unas historias muy rebuscadas para que ningún vecino se le acercara (claro quedando ellos como poco mas una Madre Teresa de Calcuta) y sin embargo contaban maravillas de Dudley, quien era un completo idiota.

Harry no se consideraba un niño normal, algo que en vez de pavonear, más bien aceptaba con resignación. Sus maestros le observaban con atención cuando hacia algún trabajo, o le sonreían discretos al entregar sus exámenes sin dejar ver la perfecta nota (algo que el les había pedido, alegando que no le gustaba llamar la atención, lo cual era muy cierto, pero la razón numero uno eran los celos de su primo, que curiosamente se curaban hasta que lo golpeaba en el estómago hasta el cansancio). Los maestros estaban maravillados de el nivel intelectual del pequeño, y solían mantener entretenidas platicas con el a la hora del receso, salvándolo sin saberlo del acoso de su primo y su pandilla, y las miradas curiosas de los demás niños. A veces pasaba el descanso en la enfermería, conocía a la enfermera pues pasaba mucho tiempo en la enfermería, por los golpes de su primo y la poca comida que le daban solía enfermar con frecuencia, aunque el intentaba desvanecer sospechas, que sabia que el pagaría, alegando que era algo normal en su familia paterna, que su tía le había dicho que sufría anemia hereditaria, no sabia si realmente su excusa hacia efecto en la anciana enfermara, quien sin que lo supiera Harry intuía lo que pasaba, pero sabia que la única opción era enviarlo a un orfanato, donde sufriría de igual modo, así que mejor procuraba darle todo el cariño que el reservado pequeño aceptaba recibir.

-¡Niño! ¿Ya estas despierto? ¡Apresúrate a hacer el desayuno holgazán!

-Voy tía Petunia- se levanto rápidamente, odiaba perderse en sus pensamientos, en esa casa siempre se debía estar alerta, entró a la cocina, perfecta, impecable, resplandeciente, le daban escalofríos tanta pulcritud…5, 4, 3, 2, 1…

-Péinate- "Buenos días también a ti tío Vernon"-Sírveme el desayuno

-Si tío Vernon.

Intentando no perder el equilibrio desde el banquito en el que se había subido para alcanzar la estufa, cogió el enorme sartén rebosante de huevos con exceso de tocino y lo llevo hasta la mesa.

-No tires nada.

-Si tía Petunia- respondió jadeando ante el esfuerzo.

Luego de un animado desayuno para los Dursley en que no se cansaron de mimar a su "cachorrito" dejaron ir a Harry, después de haber lavado los trastes por supuesto. Harry, algo deprimido, decidió ir al jardín. El cielo estaba radiante, una ligera niebla rodeaba el ambiente dando frescura al lugar y el aroma de un nuevo día vigorizaba el espíritu, pero el pequeño no se daba cuenta de esos detalles, a pesar de que desde que lo recordaba los Dursley lo trataban mal, cada año, en fechas importantes como ese o navidad o día de reyes o el día del niño y más, guardaba la esperanza de que estos le felicitaran o le dieran un pequeño presente, no entendía el desprecio de su única familia hacia él, no recordaba haber hecho algo lo suficientemente malo, la única vez que había hecho enfadar mucho a su tía fue cuando preguntó por sus papás, y eso tampoco lo entendía, ¿Será que sus tíos no mentían cuando decían que eran malos?, no, eso no podía ser cierto, o tal vez, su mamá trataba a su tía como Dudley a el. Harry sintió su pequeño corazón apretujarse en su pecho, él sabia lo que era que te despreciaran y te trataran como si no importaras, y dolía, dolía mucho. No, no podía ser cierto, algo dentro de el le decía que sus papás eran buenos, que le querían…

-No te queremos cariño te amamos…

Se asusto, esa voz, era conocida, era cálida, y familiar, dolorosamente familiar…

-¡Chico! Entra que no tengo tu tiempo holgazán.

Suspiró, tal vez solo fue cosa de su… ¿Cómo se decía?...Sus…Sub…Subconsimte, no no era así, el Lunes le preguntaría a la enfermera Hanny, pensaba el niño perdido en sus pensamientos, cuando de pronto se encontró con la atemorizante cara de su tío completamente roja de furia, por lo que se mantuvo a prudente distancia de su tío y para mejorar precauciones cerca de la puerta.

-La señora Figg no se puede hacer cargo de ti, y definitivamente no voy a pagar una entrada de 2 000 para que un anormal como tu nos estorbe en el paseo espacial de mi hijo, te quedaras aquí, pero escucha mocoso, dame una razón, por pequeña que sea, y lo lamentaras-y para hacer énfasis, aprovecho la estupefacción de Harry para tomarlo del pelo provocándole dolor en el cuero cabelludo y acercar su roja cara de morsa a su pequeño sobrino-¿Entendiste?

Conteniendo las lagrimas y quejidos de dolor se limitó a responder un simple "Si tío Vernon" susurrando atemorizado, y es que su tío había demostrado ser un perro que ladra y muerde demasiadas ocasiones, aun tenia un moretón que lo probaba. Luego de eso su tío lo soltó y 5 minutos después se encontraba solo en la casa en un rincón oscuro de la sala que lo ocultaba derramando tristes lagrimas mientras apretaba con fuerza el medallón que siempre llevaba, se encogió más en su lugar al recordar las veces que su tío había intentado quitárselo, este ardía como fuego al rojo vivo cuando lo tacaba otra persona que no fuera Harry, o más bien, para las personas que querían hacerle daño o lo despreciaban o intentaban quitárselo. Lo abrió, y contemplo embelesado el rostro de sus padres sonriéndole y de esos dos hombres que los acompañaban, se veían tan felices que a veces le desearía poder entrar en la foto para estar con ellos…lágrimas cayeron sobre la imagen en movimiento. Harry había llegado entusiasmado a la conclusión que era magia, ya que a el le gustaba creer en lo imposible; soñar fantasiosamente en escobar voladoras y animales que se convertían en personas, tal vez era por los sueños tan realistas que tenia por las noches en las que el estaba con sus padres y sus 2 amigos, gracias a esos sueños descubrió que tenia un padrino, ¿Por qué nunca le contaron de el sus tíos?, ¿Y por que no se fue con el en vez de quedarse ahí?, en esos sueños el lo miraba como sus padres y el otro señor, lo veía como si lo quisiera, como si fuera lo mejor del mundo, el era como su papá, muy divertido y consentidor, su mamá era dulce y jugaba con el seguido, en los sueños claro, y el otro Remus, pareciera que siempre tenia tiempo para el, y siempre le daba un chocolate muy rico a escondidas de su mamá, y le decia "Es nuestro secreto pequeño, prométele a tu tío Moony que no le dirás a tu mami, es que da miedo cuando se enoja pero no se lo digas a nadie" y el solo balbuceaba algo mientras lo abrazaba y se reía con chocolate en la boca que tío Remus se apresuraba a limpiar. Eso si era tener una familia, se sentía muy feliz de poder recordar todo eso, la forma en que su papá le decía campeón y le sonreía como si no hubiera algo mejor en el mundo que él, como su padrino Sirius le traía un regalo nuevo cada semana y jugaba con el convertido en un enorme perro que el montaba, como su mamá jugaba con el y cada vez que hacia alguna trastada se reía y le daba un beso diciéndole dulcemente "Eso no se hace cariño" y como Remus hacia burbujas y nubes de colores cuando veía que estaba triste porque su papá y tío Sirius salían de casa muy serios dejando a mamá llorando en la cocina… cuanto extrañaba a su familia, porque así es como Harry los llamaba en su mente y en su corazón, su familia… puso las manos en su cara y recargo la cabeza en las rodillas, entonces escucho un ruido, alguien tocaba la puerta impacientemente. Primero pensó que eran los Dursley, pero cayo en cuanta de que apenas acababan de salir, además, ellos no tocarían la puerta para empezar, así que se quedo quieto, recordando las palabras de tío Vernon antes de cerrar la puerta tras de si "Y no salgas ni dejes a nadie entrar" luego de eso dio un porrazo y se fue, si, mejor se quedaba ahí calladito. Pero esa persona o era muy terca o era muy "persintete", no así no era, era algo de "tente", vale luego se acordaría, ahora tenia que pensar en algo, pues el desconocido estaba forzando la puerta, no, un momento, "los" desconocidos estaban forzando la puerta, sintió su corazón golpear su pecho aceleradamente, solo en las películas que veía su primo había visto personas comportarse así… ¡Ladrones!...¿ahora que hago?, pensó rápidamente hasta que tomo una decisión; pelearía, esas personas eran malas, no iba a dejar que entraran, lo malo es que tengo 5 años, no creo que pueda pelear con ellos¡Ah, ya se!, subió lo más silenciosamente que pudo a la habitación de su primo y buscó entre sus cosas, si justo lo que necesitaba, tomo un bate azul, para que le hubiera durado una semana a Dudley debía de ser muy resistente, pasó a la habitación de juguetes de su primo y tomó también un casco que nunca utilizó porque no entraba su rubia cabeza, y ahora… se dirigió al baño, y con la ayuda de un banquito alcanzo la espuma de afeitar de tío Vernon… ojala funcione, pensó preocupado mientras de la repisa de abajo tomaba un pegamento que su tío utilizó para pegar los juguetes de Dudley una vez, juguetes que su primo nunca volvió a tomar. Todo eso en 2 minutos, corrió al recibidor lo mas silenciosamente que pudo y se preparó colocó la cera de muebles de su tía que estaba en el muebre del recibidor en el piso donde se ponian los pies al entrar, luego alrededor de la zona puso el pegamento, y confundiendose en las sombras del perchero con abrigos se dispuso a esperar con el casco de football tamaño infantil bien puesto, la crema de afeitar en una mano y el bate en la otra. No tuvo que esperar mucho…

…clic…

-Vamos-susurro una voz grave con tono alegre y jovial- te dije que podía hacerlo.

- Yo no dije que no pudieras, dije que no debes, ¿De que sirve entrar si él no esta?

-Quiero ver en que ambiente creció.

Esas voces, eran tan familiares, pero ya estaban abriendo la puerta, y aquí vamos, se dijo recordando una película de acción e intentando darse ánimos, la puerta no chirrió, estaba bien engrasada, el la había engrasado justo ayer, cerró los ojos, BUM, cayo el primero…

-¿¡QUE DEMONIOS…!

Abrió los ojos y les lanzó a ambos crema de afeitar en los ojos, le aventó la lata en la cabeza al que seguía de pie, quien al recibir el impacto se agacho, era todo lo que estaba esperando, le dio con el bate en la cabeza con todas sus fuerzas, quedo muy atontado. Tal vez fueran ladrones, personas malas, y lo que acababa de hacer era peligroso, pero la escena era demasiado cómica y no lo pudo soportar, cayo al suelo riendo a carcajadas, los hombres se quedaron totalmente desconcertados intentando descubrir quien reía, hasta que el hombre que estaba en el piso intentando despegarse le miró (había caído con las manos en el piso) y se reconocieron, gritando ambos al mismo tiempo…

-¡¿Harry?

-¡TIO SIRIUS!

TBC