The blue-eyed man

Los personajes no me pertenecen solo los tome prestados de L.J Smith

El estaba sobre mi, me acerco mas a él colocando sus labios en mis ahora desnudos pechos, primero besó mis pezones y luego bajó dejando un rastro húmedo por todo mi vientre hasta llegar a mis estorbosos calzones. Se deshizo con rapidez de mi prenda e introdujo su experta lengua en mi húmeda y dispuesta entrada siguió moviendo su lengua dentro y fuera cada vez más a dentro en mi entrada haciendo que arqueara mi espalda.

-¡Damon!- Gemí. Cuando mencioné fue más adentro (si es que era posible) con su lengua. Me corrí en su boca y el lamió con ímpetu. Me sonrío con esa increíble sonrisa que detenía mi corazón.

Ninguno de los dos resistimos, él introdujo su miembro con delicadeza en mi entrada. Me destrozo el saber que estaba siendo tan cuidadoso con migo, mientras que yo deseaba al animal desesperado con el cual tuve una noche increíble. Comenzó a moverse lentamente afuera y dentro, pero sabía bien como era Damon y no lo iba a resistir por mucho tiempo.

Y como una estupida premonición comenzó con un ritmo casi desesperado, haciéndome sentir el placer más grande de todo el mundo.

-Oh-gemí

Y de pronto un ruido me distrajo de mi placer intenso.

-¿Qué es ese ruido?-pude decir entre gemidos.

-¿De que hablas Elena?-dijo él mirándome intensamente.

Pi, Pi, Pi, sonaba ahora mucho mas el ruido, sonaba como un ¿despertador?

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Apague el despertador sumamente abrumada, otra vez había tenido un sueño húmedo con Damon. Los sueños habían comenzado desde el día siguiente que Damon y yo pasamos una noche juntos.

Después de ese día él y yo casi no pasamos tiempo juntos, nuestra relación se había deteriorado, tan solo por que yo le había dicho que, nada cambiaria el hecho de que yo me quedaría con Stefan.

La última vez que lo vi, fue cuando Stefan fue a conseguir el antídoto para Damon, fue cuando lo cuide. Creo que fue el día más horrible de toda mi vida, sentía que si el se moría yo moriría con él quería decirle con tanta intensidad que lo amaba, pero sabia que si lo decía todo seria peor.

Fue ese día en el que perdí a Stefan, aun no se con seguridad si se fue por que Klaus lo obligó o fue por que él quería. De igual manera cuando Katherine me lo dijo renuncie a él.

Luego a la mañana siguiente Damon ya no había estado, se había ido sin darme ninguna explicación. Y aún que fue lo peor que me pudo haber pasado, también renuncie a él.

Ya llevo tres meses aquí en Mystic Falls sin los hermanos Salvatore y todo esta bastante tranquilo, Bonnie casi ya nunca usa su magia.

Lo único inusual que pasa aquí es que las dos exnovias vampiro de mi hermano están de vuelta, y el esta sufriendo un trauma peor que el mió (Ama a las tres y no sabe a quien elegir).

Me cambie exasperada por que mis pensamientos habían ido a varar de nuevo a mis dos amores que me habían abandonado.

Baje y busque a mi hermano por la casa, no estaba, de seguro estaba con una de sus novias, mire la casa con melancolía, estaba tan vacía sin Jenna. Era tan increíble como en tan poco tiempo había perdido a mucha gente que amaba.

Camine por el usual camino que utilizaba para ir a la escuela antes de que Stefan llegara a esta ciudad. Me sentía como una desconocida de nuevo, sentía de nuevo la mirada de apoyo incondicional de mis amigos, y como al comienzo de toda esta extraña aventura, cuando me preguntaban si estaba bien mentía.

Camine enfrente del cementerio lentamente cuando un cuervo enorme pasó muy cerca de mi cabeza.

Solté un grito ahogado y una lágrima recorrió mi mejilla. Damon, ese cuervo era tan parecido a él, pero él no volvería, probablemente en este momento él esta teniendo sexo desenfrenado con cualquier zorra, la tristeza me invadió, y se formo un nudo en mi garganta.

-Yo también te extrañe-suspiro con esa jodida voz suya que era tan sexy.

Gire mi cabeza y ahí estaba el, el hombre ojiazul que tanto amaba, el que me había abandonado sin decir nada.

Él se quedo esperando una respuesta mientras yo me desvanecía en el suelo.