Cap.3. El rencuentro

Así pasaron 5 años, Vegeta estaba a punto de cumplir 18 años, desde su ceremonia no había vuelto a ver a Bulma, Aqus había tenido algunos problemas políticos por lo que Bulma no había podido visitarlo y cuando por fin todo se soluciono en el reino y las familias reales fueron invitadas a la fiesta de 15 años de la princesa Chichi, Vegeta no pudo asistir porque tuvo que ir a atender unos asuntos en lugar de su padre, se entero que Bulma había asistido a la fiesta y no había podido verla, se frustro tanto que entreno por tres semanas sin parar. Vegeta ansiaba volver a verla, a pesar de los años el seguía teniendo sus ojos y su bello rostro en su mente, como si la hubiera visto ayer.

Bulma por su parte estaba muy triste, quería volver a ver a Vegeta, pero parecía que el destino se empeñaba en distanciarlos, puesto que siempre algo impedía que ellos volvieran a verse. En la mente de Bulma los ojos de Vegeta aparecían cada que cerraba sus ojos, se lo imaginaba ¿Cuánto habría cambiado? ¿Me recordara o se habrá olvidado de mi?, estas y miles de preguntas más daban vueltas en su cabeza, ella anhelaba que todavía la recordara, porque ella lo hacía, ese chico orgulloso se había metido en su mente y en su corazón desde la primera vez que lo vio.

Vegeta se encontraba entrenando con Kakaroto y Raditz, con sus entrenamientos lograba sacar la tención. De pronto unos guardias llegaron corriendo y lo interrumpieron.

-Su alteza, disculpe la intromisión pero la Reina lo está buscando, el Rey se encuentra muy enfermo.

-¿Qué le pasa a mi padre?

-No lo sabemos Majestad, la reina solo nos solicito que lo encontráramos.

-Llévenme a donde esta mi madre, Kakaroto, Raditz, vengan conmigo.

-Si Vegeta – Contestaron ambos hermanos y siguieron al príncipe.

Los tres chicos salieron de la Sala de entrenamiento rápido, corrieron detrás de los guardias hasta que llegaron a los aposentos de los Reyes, Vegeta les pidió a sus amigos que lo esperaran afuera y el entro.

En la habitación se encontraba su madre con el médico Real, ella se veía preocupada, Vegeta se acerco lentamente y vio que su padre se encontraba en su cama, se veía muy pálido, su madre noto su presencia y corrió a abrazarlo.

-Madre, ¿Qué está pasando?

- Vegeta, tu padre está enfermo,

- Joven Príncipe, su padre padece una enfermedad muy rara, hay una plaga que esta afectando al Reino y el Rey ha sucumbido ante esta extraña enfermedad.

- ¿Y cuál es la cura?

- No tenemos una cura por el momento joven príncipe, aún no sabemos a ciencia cierta que es esta enfermedad.

- ¿Qué dice? Deben de tener una cura, nuestro reino corre peligro.

- Lo sabemos su Majestad, todos los científicos están trabajando en encontrar el remedio a esta enfermedad.

- Yo mismo quiero ver los informes, mi padre debe de mejorar, al igual que el resto de los ciudadanos que están enfermos.

- Si su alteza, iré por el informe para que lo analice.

- Gracias doctor, madre calma, todo saldrá bien.

Así el doctor salió de la habitación y volvió rápidamente con os informes, Vegeta observo que la enfermedad que padecían su padre y una parte de sus ciudadanos era muy rara, no se tenían registros de una enfermedad así y no era compatible con ninguna otra que se haya tratado con anterioridad.

Los científicos trabajaban sin descanso, pero pasaron unos días y no lograban encontrar la cura a la extraña enfermedad. Vegeta estaba entrando en desesperación, las cosas no iban muy bien. Se reunió con el Consejo, tendrían que buscar una solución.

Príncipe, la situación es delicada, debemos poner una solución.

-Lo sé, Primer Ministro Brolly, nuestros científicos están trabajando en eso.

Pero no se ha encontrado una solución.

Creo que debemos pedir la colaboración de los Reinos Terra y Aqus.

-¿Usted cree que sea prudente su alteza?

-Por su puesto, este no es nuestro planeta de origen, por tanto puede que ellos puedan brindarnos una solución o conozcan algo respecto de esta extraña enfermedad.

El Consejo coincidió con el Principe, ellos estaban gustosos de ver como el Joven a pesar de su corta edad podía tomar el asunto en sus manos, sería un gran sucesor al trono.

-Bien debemos mandar un aviso a los Reyes para solicitar una reunión.- Vegeta se escuchaba determinado.

-No es necesario su alteza, ya estamos aquí.

Vegeta y los miembros del Consejo voltearon hacía las personas que se encontraban entrando a la Sala, el Rey Teobrief y el Rey Ox Satán caminaron hasta situarse en medio del recinto.

-Disculpe la intromisión y mi falta de educación su alteza, nos hemos enterado de la situación de nuestro querido amigo y hemos acudido a ver si en algo podemos ayudar- El rey Teobrief se coloco frente a Vegeta.

El reino de Terra esta a su disposición en cualquier cosa que podamos auxiliarlos.

-Sus Majestades, yo y mi pueblo se los agradecemos.

-No es necesario príncipe, apreciamos mucho a su padre, ahora si me permite me gustaría ver los informes sobre la enfermedad para saber si podemos ayudar.

-Por supuesto Rey Teobrief.

Vegeta pidió que le trajeran los informes, los Reyes los analizaron, así descubrieron que la enfermedad era una extraña bacteria que había atacado hace un siglo a la raza humana, lamentablemente la cura no les serviría a los Sayajins puesto que al su raza ser diferente la bacteria había mutado volviéndose más fuerte, por lo mismo la magia del Rey Teobrief tampoco servía, ya que él y su raza son poseedores de poderes curativos, pero la bacteria era muy fuerte, inclusive para su poder.

-Príncipe Vegeta, lamento mucho no poder ayudarle con mis poderes, lo único que puedo hacer es con la medicina que poseen en el reino Terra combinándolo con mis poderes crear a sus una medicina que impida que sus súbditos se contagien, pero no puedo curar a los que ya están contagiados.

No tiene que disculparse su Majestad, mi Reino y yo le agradecemos a usted y al Rey Ox la ayuda que nos están brindado.

-Vegeta, puede haber una solución para la enfermedad, pero es muy peligrosa.

-Por dios Teobrief ¿No estarás sugiriendo lo que creo, verdad?- Ox lo miraba consternado

-Majestades, no importa el peligro, somos una raza guerrera y yo soy el Príncipe, no importa lo peligroso que sea haré todo por el bien estar de mi pueblo.

-Sin duda eres un muchacho valiente Príncipe- El rey Ox lo miraba admirado.

-Así es Ox, el Príncipe es admirable, ahora muchacho escúchame, del otro lado del mundo en lo más recóndito del planeta existe una pequeña isla, la Isla Dragón, en ella existe un árbol el cual produce frutos mágicos muy poderosos, sus frutos son capaces de curar cualquier enfermedad, es magia muy poderosa.

-De acuerdo Rey Teobrief, alistare a mis hombres y partiré enseguida, traeré esos frutos para sanar a todos.

-Espera muchacho, para llegar a esa Isla debes de enfrentar varios peligros, por eso el Viaje es tan peligroso, habrá varias criaturas que trataran de impedir tu camino.

-No importa los peligros que tenga que enfrentar, debo salvar a mi padre y a mi pueblo.

-Bien, por esa enorme Valentía te ayudare en el Viaje, yo te acompañare.

-Muchas gracias su majestad.- Vegeta se reverenció ante el Rey Teobrief.

-Pero Teobrief, tú no puedes ir con él, tu magia es la única que podría darle fortaleza a la medicina para que el resto de los ciudadanos estén a salvo.

-Tienes razón Ox, lo siento Príncipe, tendrá que ir solo.

-No se preocupe, su Majestad, estaré bien.

-No padre, no irá solo, yo iré con él.

Todos voltearon a ver hacía la persona que había hablado, una hermosa chica con el pelo azul y los ojos del mismo color entró a la habitación y se estaba acercando a ellos. Vegeta no podía creerlo, era ella, su hermosa sirena, más bella que nunca, era esa misma niña que conoció hace 5 años, solo que ya no era más una niña, se había convertido en una hermosa mujer, igual de hermosa y con el cuerpo de una Diosa, la más bella Mujer que sus ojos habían contemplado. Vegeta a pesar de la situación estaba extasiado, después de tantos años, después de verla tantas veces en sueños por fin la tenía frente a él. Bulma ya estaba enfrente de ellos y todos la contemplaban, hasta que su padre decidió hablarle.

-Bulma, mi querida hija, es un viaje muy peligroso, tú no puedes ir.

-Padre, el Príncipe necesita nuestra ayuda, sabes que para controlar al Kraken necesita a una Sirena.

-¿El Kraken?- Preguntó Vegeta.

-Si, es nuestro guardián, un monstruo marino, es el primer obstáculo al que te enfrentaras, el obedece a la Familia Real, por eso insisto en que yo debo acompañarte.

-Tienes razón querida Bulma, pero aún así no creo que sea apropiado que vayas, el viaje es muy peligroso.

-Padre, ya no soy una niña, puedo cuidarme, no seré ningún estorbo para el Príncipe, yo conozco las aguas y puedo guiarlos. Vegetasei nos necesita.

El Rey se quedo pensando, el sabía que su hija tenía razón, el que ella fuera les ayudaría a lidiar con el primer obstáculo, además su hija al ser tan aventurera conocía muy bien los mares, esa niña tenía un alma inquebrantable era valiente y noble como lo había sido su madre, el Rey sabía que no podía detenerla, si Bulma quería lo haría aunque no tuviera su aprobación, su espíritu noble y la situación en la que se encontraban no le permitiría abandonar al Príncipe, sin duda sería una gran Monarca, el Rey estaba muy orgulloso de ella.

-Está bien hija, irás con ellos, Vegeta, cuídala por favor.

-Si su alteza.

Vegeta estaba por un lado feliz pues Bulma lo acompañaría y el de verdad quería tenerla cerca, pero por otro lado le angustiaba, no quería que algo malo fuera a pasarle, el viaje era peligroso, pero él se encargaría de protegerla, no permitiría que nada le pasara.

Bulma estaba feliz, a ella le encantaba aventurarse, sabía que ese viaje era peligroso pero no le importaba, además era la manera perfecta de volver a estar cerca de Vegeta. Bulma había estado escuchando toda la conversación detrás de la puerta junto con sus hermanas, cuando escucho que su padre no podría acompañar a Vegeta no lo pensó e inmediatamente decidió que ella debía ir, sabía que para ese viaje era necesaria una sirena para controlar al primer adversario, el Kraken, por fin había logrado volver a ver a Vegeta, aunque las circunstancias no fueran las mejores, su corazón dio un vuelco cuando volvió a verlo, no había cambiado casi nada, seguía teniendo esa intensa mirada, solo que ahora era un poco más alto, mas musculoso, realmente era un hombre muy apuesto, Bulma sintió que la felicidad la invadía, esperaba que él se sintiera igual que ella.

-Esta decidido, avisare a mis hombres y partiremos mañana Princesa.

-De acuerdo Príncipe Vegeta.

Vegeta tomo su mano y la beso delicadamente, cuando alzo la cabeza sus miradas se cruzaron, ambos se preguntaban ¿aún me querrá?, el viaje les serviría para averiguarlo y aunque se enfrentarían a muchos peligros sus corazones latían al saber que se había vuelto a ver y podría estar un tiempo juntos. Ese viaje marcaría su destino.

Así Vegeta salió de la habitación y convoco a los soldados que lo acompañarían, Kakaroto y Raditz por su puesto fueron convocados, eran sus mejores soldados y sus mejores amigos, Vegeta confiaba totalmente en ellos.

Por su parte Bulma empezó a alistar sus cosas, sus hermanas no querían separarse de ella y le insistieron a su padre para que les permitiera ir.

-Padre, por favor, permítenos acompañarla – Syre le suplicaba a su padre.

-Prometemos que no vamos a estorbar, además tu siempre has dicho que las sirenas somos mejores en grupo, estará más segura si vamos nosotros con ella- le dijo una convincente Maron.

-Mis lindas niñas, ustedes aun son pequeñas para ir.

-Papá tengo casi 17 años, ya no soy pequeña alego Maron.

-Y yo tengo 16, ya no soy una niña- Continuo Syre.

-Padre, por favor, dejalas ir, de todos modos sabes que intentaran seguirme, es mejor que estén conmigo, además tienen razón, tres sirenas son mejor que una, y mejor aún tres princesas. Tú sabes que nos enfrentaremos a varios peligros en los que juntas podremos serles útiles.

-Está bien, irán, pero las tres deben de prometerme que se van a cuidar, son todo para mí niñas, por favor, no se arriesguen demasiado.

-Lo prometemos papá.- Las tres sirenas abrazaron a su papá.

Bulma y sus hermanas terminaron de preparar sus cosas, las tres querían comenzar el viaje, tenían miedo pero también sabían que les esperaban muchas cosas en ese viaje.

Por su parte Chichi se entero de lo que estaba pasando y le pidió a su padre que la dejara ir, el rey Ox no fue tan comprensivo, el tenía miedo, no quería perder a su hija, sabía que ese viaje sería peligroso, Chichi después de muchos argumentos logró convencerlo, le puso la condición de que tendría que llevar a su guarda espaldas para poder ir, Krillin era un joven y fuerte guerrero, más que guarda espaldas era el mejor amigo de la Princesa, por eso ella acepto. Se fue a arreglar sus cosas, estaba ansiosa por partir, Chichi sabía que sus motivos eran un poco egoístas, ella no quería ir solo por ayudar, en parte si, pues les serviría de enfermera y cocinera a la tripulación, pero lo que la motivaba a hacer el viaje era volver a ver a cierto chico de cabello negro alocado, su querido Kakaroto.

Esa noche Vegeta y Bulma no pudieron dormir, pensaban en el tiempo que podrían pasar juntos, no sabían como actuar frente al otro porque siempre acababan peleando, pero sabían que este viaje les tenía muchas sorpresas

Hola, perdón el retraso pero quería subir mis dos historias, espero disfruten el capítulo, la aventura va a comenzar. Ahora a contestar reviews:

Allanis no tenshi: Muchas gracias por tus comentario, y no hay de que en el alago te lo mereces, espero pronto ver continuación de tu historia y que bueno que te gusto la trama, espero te siga cautivando.

Susumi: Tu siemrpe tan linda, mil gracias por tus comentarios de verdad apreció muchisimo que te gusten mis tres fics, ojala este capítulo sea de tu agrado.

Andrea: Muchas gracias, que bueno que te agdo la trama, espero te guste el capítulo y sigas leyendo mi fic.

Panecita: Gracias nena tu apoyo es grandioso, gracias por siemrpe apoyarme en mis fics, espero disfrutes el capítulo y esta historia te atrape igual que las otras.

Rose: Gracias por tu comentario, que bueno que te pareció interesante, espero este capítulo sea de tu agrado.