Capítulo 5. Las sirenas monstruo.
La noche llegó, todos se fueron a dormir, Bulma y Vegeta se encontraron en la cubierta, la noche era siempre la testigo de su amor, ellos no podían contener más lo que sentían, era demasiado difícil no poder besarse y tener que esconderse.
Bulma, ya no aguanto esto, te necesito cerca de mí, quiero que todos sepan que eres mía.
Yo también mi Príncipe, pero debemos aguantar un poco más, presiento que muy pronto los demás se encontraran en situaciones parecidas a las nuestras y ya no podrán molestarnos.- Bulma le dedico una mirada picara.
-¿Por qué lo dices?
-Tú solo confía en mí.
-Está bien.
Se besaron y contemplaron las estrellas por un largo rato, ambos amaban estar juntos en la noche, la luna siempre había sido testigo de su amor, Vegeta le pidió a Bulma que le cantara, amaba su voz, era la voz mas hermosa que había escuchado. Bulma canto por un rato, Vegeta solo la miraba, luego decidió tomarla de la cintura y ambos empezaron a bailar suavemente, sus ojos estaban perdidos en los del otro. Sin duda estaban perdidamente enamorados, un amor puro y sincero que había surgido entre dos seres diferentes pero unidos por una misma alma.
Estuvieron juntos un rato más, hasta que decidieron que ya era tarde y necesitaban descansar un rato. Se besaron y cada uno se fue a dormir a su respectivo camarote.
A la mañana siguiente todos se reunieron en la cubierta, el mar comenzaba a cambiar, se volvía mas oscuro y tenebroso, lo que significaba que ya estaban a muy poco de salir de los territorios del Kraken.
-Chicos, pronto saldremos de los territorios del guardián Kraken.- les comentó Bulma.
-Bien, por fin, ese monstruo me pone de nervios.- Chichi se veía muy alegre.
-No debería, el es el menor de nuestros problemas.- Le contestó Syre.
-Su padre habló de que pasaríamos varios peligros, pero no me aclaró cuales, solo sabía del Kraken ¿Princesas ustedes saben cuáles son los otros peligros que tendremos que enfrentar?
-Realmente no sabemos mucho Príncipe Vegeta.
-Así es, mi hermana Maron tiene razón, pero les contaremos lo que sabemos.
-Por favor Bulma, cuéntanos.
-Si, Kakaroto, bien sabemos que después de pasar los territorios del Kraken termina el Reino Aqus, existe una pequeña porción de mar que no está bajo los dominios de mi padre, en esta parte existen tres Islas, la más lejana es la isla dragón, la cual esta en los confines de la tierra. Antes de llegar a la Isla dragón existen dos islas más, en una de ellas sabemos que habita una maligna criatura, una criatura muy antigua llamada Medusa, este ser es capaz de convertir a cualquier ser viviente en piedra, esta es la Isla Gorgon, es la isla que se encuentra antes de llegar a la Isla Dragón.
-Así es, la otra isla es la isla Shi, no sabemos qué peligros existan ahí por eso debemos revisarla en cuanto lleguemos ahí.- Continuo Maron.
-Pero el peligro más eminente es a lo que nos enfrentaremos antes de llegar a la Isla Shi, debemos pasar por el territorio de las Sirenas.- Les explico Maron
-¿Qué? ¿el territorio de las Sirenas?.- Pregunto Kakaroto confundido.
-Pero, no entiendo porque eso es un peligro, ustedes son sirenas, ellas deben obedecerlas al igual que ese monstruo.
-No Raditz, te equivocas, ellas no nos obedecerán, intentaran matarnos a toda costa. No son iguales a nosotras.
-Bulma, explícate ¿Cómo puede ser que ellas sean diferentes a ustedes? ¿Por qué no siguen sus órdenes?
-Si Vegeta, les explicaremos. Hace unos años, cuando ustedes los saiyajins llegaron a la tierra el Reino de las Sirenas y el de los humanos estaban en Guerra.
-Si recuerdo que mi padre me conto algo de eso.- Les dijo Chichi.
-A mí también, mi padre me dijo que a nuestra llegada la guerra termino y se formo un tratado entre las tres razas 'para que conviviéramos en paz.
-Así es, mi padre realizó el tratado pero hubo algunas de nuestros súbditos que no estuvieron de acuerdo, un grupo de Sirenas que pensaban que nosotros debíamos tener control del Planta completo.- Relato Bulma.
-Como nuestro padre se negó a seguir con la guerra, el grupo de Sirenas se puso en su contra, no pudieron hacer nada pues el poder de nuestro padre era superior además de que el grupo era pequeño, solo eran 6 sirenas contra toda nuestra población.- Continuo relatando Syre.
-Como castigo por su avaricia nuestro padre las desterró del Reino, confinándolas a estar en estos mares fríos y oscuros alejadas de Aqus, no podrían regresar puesto que el Kraken no les permitiría el paso.
-Ya veo, entonces ellas no siguen sus órdenes pues tienen rencor contra el Reino por haberlas desterrado.
-No solo eso Vegeta, su castigo no solo fue el destierro.
-¿A qué te refieres Bulma?
-Las sirenas tenemos una forma hermosa, somos seres dotados de belleza puesto que nuestra belleza exterior refleja la pureza interna de nuestra alma, al ser ellas unos seres llenos de maldad y avaricia su castigo fue que esos sentimientos se reflejaran en su figura, por eso estas sirenas no son seres bellos, son seres monstruosos, sus colas son un poco más grandes, su piel es gris, sus cabellos son de color verdoso, su cara es tosca y sus dientes son parecidos a los de un tiburón.
-Entiendo, su belleza era muy importante para ellas y el perderla debió de haberles generado un gran resentimiento.
-Así es Príncipe Vegeta, estos seres son peligrosos, por eso debemos tener mucho cuidado, al entrar a sus dominios debemos amarrarlo a usted y a todos los hombres al mástil.
-¿Qué?¿Por qué demonios tienen que hacer eso?
-Vegeta, tranquilízate, no le grites a Syre, es algo necesario, estas criaturas aunque ya no son como nosotras siguen teniendo un punto en común, su voz, siguen teniendo el privilegio de una hermosa voz, con ella pueden hechizar a los hombres y hacerlos perder el control, ellas usan su voz para lograr que los hombres se avienten al agua y ahí poder jalarlos al fondo y comérselos.
-Bah, los saiyajins podemos controlar esto, no necesitamos que nos amarren a un mástil.
-Vegeta no seas terco, sus poderes son muy fuertes, debes de poner de tu parte.
-No Bulma, entiende, no pienso dejar que me amarres a un mástil y esa es mi última palabra.
-Vegeta , eres un terco ¿Por qué eres tan insoportable?
-La única insoportable aquí eres tú!
-Vegeta, Bulma, cálmense, Vegeta se racional, la princesa solo quiere que todos estemos a salvo.
-No te metas Kakaroto.- Vegeta salió de ahí.
-Es un idiota.- Bulma se fue hacía el otro lado, estaba muy molesta, ella solo quería protegerlo y el salía con su estúpido orgullo, no podía creerlo.
Todos los vieron irse, ambos estaban furiosos y los demás no sabían que hacer.
-Chicos, es necesario que se aten al mástil, pueden correr peligro si no lo hacer.- Les dijo Syre.
-No lo sé chicas, eso no va con nosotros.
-Kakaroto, por favor, no se trata de si va con ustedes o no, no quiero que te pase nada.
-Chichi…
-Princesa, comprenda, nuestro orgullo no nos permite sentirnos tan débiles o vulnerables.
-Raditz, no hagan esto más difícil, entiendan que nos preocupamos por ustedes, no vamos a permitir que se pongan en riesgo y esos monstruos les hagan algo.
-Princesa Maron…
-Yo lo haré, si eso las tranquiliza.- Les dijo Krillin.
-Gracias por entender Krillin. Le dijo Syre.
-Nosotros también lo intentaremos.- Les dijeron Kakaroto y Raditz.
-Muchas gracias muchachos.- Las chicas ya se sentían más tranquilas.
Se separaron, las chicas fueron a buscar a Bulma para tratar de calmarla, sabían que estaba furiosa. La encontraron y la tranquilizaron un poco, Todas volvieron a la cubierta y empezaron a atar a los chicos al mástil, fue un poco difícil pues eran muchos pero lograron contenerlos a todos. Vegeta no aparecía por ningún lado, Bulma estaba muy preocupada, ya estaban en el territorio de las sirenas monstruos y él todavía no estaba a salvo, Bulma lo intentaba localizar, cuando de pronto lo vio en el frente del barco, corrió pero de repente algo la dejo en seco, una canción empezó a sonar, eran las sirenas, Bulma corrió más rápido.
-Vegeta, no las escuches, Vegeta!
Era tarde Vegeta ya no escuchaba a Bulma, estaba hipnotizado completamente, esa canción era lo único que tenía en su mente y sólo quería ir a donde se encontraban las criaturas que la interpretaban. Los demás chicos estaban igual que Vegeta, pero afortunadamente ellos se encontraban atados y no podían hacer nada. Bulma corrió lo más rápido que pudo pero no pudo alcanzar a Vegeta cuando estaba a punto de agarrarlo este se lanzo al mar.
-Nooo! Vegeta!
-Dios mío, Bulma ¿Qué haremos?- Las chicas estaban alarmadas.
-Cuiden a los demás, yo iré por él.
-No Bulma, espera!
Bulma no escucho a las chicas que trataban de detenerla, tenía que salvar a Vegeta, se metió al agua y busco a Vegeta, vio a una de las Sirenas monstruo agarrándolo, su fuerte cola lo envolvía y lo jalaba al fondo del mar, Bulma nado a toda velocidad y alcanzo a la Sirena, logro sacar a Vegeta de su agarre, golpeó fuertemente a la Sirena con su cola y nado lo más rápido para regresar a la superficie, Vegeta estaba inconsciente, Bulma no podía contener su angustia.
-Vegeta, resiste, pronto te pondré a salvo.
-Bulma, Bulma por aquí, suban.
-Las chicas había aventado la pequeña lancha para subirlos, Bulma subió a Vegeta y después se subió ella, estaban empezando a subir cuando de pronto dos sirenas monstruo salieron del agua y tomaron a Bulma arrastrándola al fondo.
-Bulma!.- Las chicas gritaban horrorizadas.
-Syre, Chichi, suban a Vegeta, yo iré a ayudarla.
Maron se lanzo al agua en búsqueda de su hermana. Chichi y Syre terminaron de subir a Vegeta y después la última se lanzo a ayudar a sus hermanas. Syre rápidamente encontró Maron y empezaron a buscar a Bulma, lograron ubicarla rodeada por las seis sirenas, estaba desmayada, las sirenas habían dañado bastante su aleta, las chicas las apartaron de su hermana e hicieron un conjuro para alejarlas un momento, tomaron a Bulma y nadaron muy rápido. Subieron a la balsa, Syre trepo rápidamente por la soga hasta subirse al barco, ayudó a Chichi y ambas subieron a Bulma y Maron. Maron intentaba controlar la hemorragia de Bulma, esta ya había recuperado la forma humana, su pierna derecha se encontraba gravemente lastimada. Terminaron de subirlas antes de que las sirenas monstruo pudieran alcanzarlas, estas últimas las veían desde el mar con miradas asesinas, pero ya no podía alcanzarlas así que se sumergieron al fondo de sus dominios.
Unos momentos después los chicos recuperaron la razón, los cantos de las sirenas habían cesado, terminando sus efectos en ellos. Vegeta empezó a despertar lentamente, no recordaba mucho, empezó a buscar a Bulma y la vio tirada en el piso mientras sus hermanas la rodeaban, corrió hacía ella y se horrorizo al ver lo herida que estaba su pierna.
-Bulma, ¿qué le paso? ¿Por qué esta herida?.- Vegeta se tiro al piso y empezó a tocar la cara de la peli azul.
-Fueron las sirenas, cuando hicieron su aparición tu no estabas atado por eso su canción logro su efecto y te tiraste al mar, Bulma saltó detrás de ti para salvarte, logro sacarte pero cuando los estábamos subiendo al barco ellas lograron jalarla al mar y la atacaron, afortunadamente pudimos sacarla antes de que fuera más grave.
-Soy un estúpido esto es mi culpa.- Vegeta estaba muy enojado consigo mismo, Bulma se había lastimado por su culpa.
-Tranquilo, se pondrá bien, la curaremos en un instante.
Syre y Maron pusieron sus manos en la herida de Bulma, una luz empezó a cubrir la pierna de la muchacha y pronto su herida desapareció. Bulma empezó a despertar.
-¿Dónde estoy?- Bulma miraba a todas partes.
-Estas a salvo, ya paso todo hermanita.
-¿Todos están bien?
-Si, tranquila.
Bulma empezó a incorporarse, Vegeta la veía fijamente, ella noto el dolor en sus ojos. Este hizo una mueca de dolor, se dio la vuelta y desapareció. Vegeta estaba muy enojado consigo mismo, había puesto en peligro a la persona que más amaba en el mundo y todo por su estúpido orgullo, no podía ver a Bulma a la cara.
Las chicas con ayuda de Kakaroto llevaron a Bulma al camarote. En la noche ella ya se sentía mejor y todos fueron a cenar. Vegeta estuvo muy ausente durante la cena, se veía sumamente triste, en la mesa reinaba un gran silencio hasta que Bulma decidió terminar con eso.
-Vegeta ¿Te encuentras bien?
-No, no lo estoy
-¿Qué tienes?
- No me hagas caso.
-Vegeta dime, estoy preocupada por ti
-¿Cómo puedes preocuparte por mi?
-Porque me importas Vegeta, demonios, ¿qué te pasa?
No deberías, después de lo que te hice, por mi culpa te lastimaron Bulma, por mi estúpido orgullo te puse en peligro, yo prometí que te cuidaría y lo único que hice fue ponerte en peligro, te lastimaron por mi culpa y pudieron hacerte algo peor. Soy un estúpido.
-Vegeta…
-No merezco nada tuyo Bulma.
Bulma se levanto de la mesa y fue al lugar de Vegeta, todos observaban atentamente la escena.
-No vuelvas a decir eso Vegeta, eres muy importante para mí y haría lo que fuera porque estuvieras bien.
-Pero yo fui un estúpido Bulma, demonios, te puse en peligro.- Sus ojos reflejaban su profundo pesar.
-Vegeta…- Bulma tomo el rostro del príncipe y lo beso con intensidad, Vegeta la abrazó y continuo el beso.
-Bulma, te amo, perdóname, todo fue mi culpa.
-Ya paso, no te disculpes, todo está bien.
-De verdad, necesito que me perdones.
-Te perdono, no paso nada, a la próxima solo hazme caso ¿está bien?
-De acuerdo, te lo prometo mi hermosa sirena.
Se abrazaron y volvieron a besarse, Por su emoción no se habían dado cuenta que todos los estaban observando y habían sido testigos de toda la escena, cuando se dieron cuenta ambos se sonrojaron y voltearon a ver a sus amigos.
-Vaya, hasta que por fin se decidieron.
-Syre tiene razón hermanita, ya se habían tardado, todos sabíamos que desde niños se querían.
-Bulma, amiga muchas felicidades.
-Bien Vegeta, ya era hora.- Le sonrió Raditz.
-Si Vegeta, por fin están juntos, me da mucho gusto.
-Gracias chicos.- Bulma seguía sonrojada.
-Hmp.- Vegeta no sabía ni que decirles.
Todos los felicitaron y les expresaron la felicidad que les causaba que ellos estuvieran juntos. Los dejaron un rato solos y ellos se quedaron abrazados contemplando las estrellas.
-Creo que nuestro secreto se termino.
-Así es mi Príncipe, pero que bueno, ya no quería ocultar lo que siento por ti.
-Yo tampoco, quiero que todos sepan que eres mía, mi hermosa Sirena.
-Y tu mío, mi príncipe, además creo que no somos los únicos que estamos enamorados.
-Lo sé, ¿tú también te has percatado verdad?
-Claro, bueno yo lo sé desde niños, Chichi está enamorada de Kakaroto.
-Y el de ella, solo que es un tonto despistado y no sabe cómo reaccionar, Raditz está interesado en tu hermana Maron.
-A ella también le gusta, pero es muy tímida y creo que Syre se siente muy bien con ese joven humano Krillin, creo que no falta mucho para que las parejitas empiecen a juntarse.
-Dejemos que ellos solos lo hagan.
-Si, tienes razón.
-Bulma, te amo.
-Y yo a ti Vegeta.
Se besaron un largo rato, luego Vegeta trajo una manta para cubrirlos se quedaron observando las estrellas, esa noche ninguno volvió a su camarote, se quedaron dormidos en la cubierta abrazados, por fin pudiendo estar juntos sin que nada se los impidiera, sin tener que esconder lo mucho que se amaban.
Hola! Me tarde un poco en actualizar, pero por fin ya esta este capítulo, espero lo disfruten, y ahora los comentarios:
Rose: Gracias por seguir leyendo este fic, espero este capítulo te guste y continúes leyendo. Saludos.
