Chris M Black: oiga, mamy, deje de molestar pues. Y que seas mi hermana no te da derecho a decirme si dejo o no dejo el fanfic. Demo... SI LO VOY A CONTINUAR. Por ahora¿no? Por cierto, me prestas tu cd´s de visual kei, pero en el que tienes a los de tenimyu. ¿si? Bueno, bakano, no vemos en casita.

rati-chan10: mira, vas a ver si escribes tu ff´s y dejas de estar pelando pava con tu chinito. Esta bien que te gusten los asiaticos y que la estes pasando a todo dar, pero o... dejas al chino, o dibujar, o los cd´s de visual kei, o... te compartes entre todo. Bueno, ahh, gracias por tu rr, me haces muy feliz. n.n

RyaneElendil: Si, hay muchas sorpresas, lo malo es que en este capi no va a haber mucho dream pair, pero bien por ahi vamos y todo esta fine fine. Y tenes mucha razon fue muy malo con mi neko, pero bien,a si es la vida. Espero que continues leyendo y que me dejes otro reviewsito.

SuMiKo hoi hoi: bue...no... vamos a tener mucho strongest pair, estoy segura de que te va a encantar, pero el cap despues de este te va a gustar mas. Bueno, ya lo escribi pero la verdad no he tenido tiempo de pasarlo a computadora, jeje. Que mas???? Yo tambien quisiera haberlos escuchado y eso, lastima que solo suenan en mi imaginacion pero... seria tan nyappy un especial así¿verdad? jajaja. Lo del rival pair se me ocurrió jugando con mi hermana, Chris Black, jeje, y despues lo hice, generalmente hacemos esas cosas. Bueno, yo si apoyo al rival pair, bueno, mi yo lectora. En cuant a eiji, dios a mi me encantas ese neko en este fanfic, él es quien me alegra el día, aunque me da cosita todo lo que Syusuke-chan le hace y eso, pero ay, ese neko es lo maximo. A mi tambien me da como lastima Yuuta, sobretodo porque yo misma toco el violin, no tan bien como el pero... jeje. lo comprendo bueno menos lo de su adicción, yo soy nada mas adicta a Miyavi, porq ya deje el vicio a los ff. Bueno, espero que leas pronto y me dejes tu opinion y eso. Bueno, que andes nyappy por la vida.

tatyscor: Perdon perdon por no haber actualizado pronto pero es que... no tengo excusas, simplemente perdón. Bueno, apareci y voy a dejar el nuevo cap, el que viene despues de este mas pronto. Dios, si que Mizuki es el padre de los pervertidos. Si, es la primera vez que voy a decir pobres Fuji´s. En cuanto a la pareja, veras el resultado en el transcurso del ff. Bueno, espero q seas feliz y que lleves una vida nyappy y que me dejes un rr. Jejeje.

Disculpen a todos mi tardanza y solo espero que el capi sea de su agrado y bueno... chevere. Que esten happy.

Capitulo 5: Un pianista que grita auxilio

by

Venix14

--Eres un maldito -masculló entre dientes, aunque parecía estar tranquilo a pesar de la situación en que se encontraba.

--Kabaji déjanos solos -ordenó Atobe con una expresión distante seguía arreglando unos papeles en sus manos y mirándolos con atención. Luego, se sentó en un sillón que rodó para quedar frente del peli azul. Se colocó los papeles sobre las piernas, lanzó un suspiro de cansancio y lo miró profundamente. El chico frente de él, colgaba de unas esposas adheridas de la pared del desván que era donde estaban en aquellos momentos. Estaba sentado en el piso, aunque estaba despeinado y sus ropas estaban rotas y raídas, era un chico con porte, elegancia y una mirada tan profunda como el odio que le propagaba a Keigo Atobe.

--Extraño tu música.

--Púdrete -respondió el peli-azul.

--Hoy escuché a una niña de once años tocar la quinta sinfonía. La hubieras escuchado. Es un ángel hasta tocando. Tiene unos ojos grandes y dorados, una figura frágil y pequeña, se ve hermosa sentada en el banquillo con sus delicadas manitas en las teclas monocromáticas. Ah, es una dulzura -dijo Atobe sonriendo y con una cara risueña -. Y por alguna razón me recordó al antiguo pianista que fuiste una vez. ¿Recuerdas el festival de Viena de hace diez años¿Lo recuerdas? Yo si, yo gané como no recordarlo. Ese año tuve mi primera visión de como deshacerme de la basura...

--Eres una rata. Ese día, antes del acto me tiraste por un balcón...

--¿Yuushi? Ibas a tocar el Mesías¿no? Bueno, en fin, lo que me recordó Ryomiko de ti es... bueno, eso no importa. La verdad solo quería hablarte de ella y por cierto, he decidido que voy a matar a Sadaharu, se puso rebelde; se enojó de que pusiera a la lindura después que él. Y tomé esa desición. ¿Ves, Yuushi¿Ves que afortunado eres? Estás aquí, vivo y de paso, hasta te había comprado un piano, que por cierto ya lo estrenó Ryomiko. ¿De qué te quejas? Tienes una vida perfecta solo porque le agradas a Ore-sama.

Oshitaru no podía creer como Atobe le decía todo aquello con esa cara. ¿Cómo es que alguien tan descarado, egocéntrico y engreído pudo llegar al mundo?

--Por fin, el piano ya no te lo voy a dar a ti. Además, no creo que esas manos sirvan todavía, cinco años no pasan en vano.

--¡Cobarde! -exclamó intentando golpear a Atobe frente de él, pero las cadenas atadas a sus muñecas se lo impedían. Su rostro estaba enrojecido, su cabello disparado en todas direcciones sobre su frente mojada de sudor y con la mirada llena de impotencia, impotencia de anhelar querer asesinar al pianista.

Atobe sonrió sin ganas al ver el esfuerzo del otro. ¿Por qué¿Por qué todo tenía que ser así? Se metió una mano en el bolsillo y miró lo que había sacado con algo de tristeza.

--¡Maldito! -exclamó Oshitari, nunca iba a dejar de hacerlo, porque para él eso era Atobe. Sin embargo, una de las cosas que más odiaba era aquello que Atobe hacía con él. Eso que iba a hacerle en esos segundos. ¿Por qué¿Acaso el pianista nunca lograría escapar?

Atobe se acercó al otro que se revolvía con fuerza y le colocó la inyección en su brazo izquierdo, desnudo, ya que no tenía camisa. En ese mismo instante, en que la sustancia penetró en su cuerpo, sus ojos se cerraron y su rostro se relajó, como si hubiera caído en un estado forzoso de relajación. Más que obvio que Atobe lo drogaba.

--No me gusta drogarte -dijo con tristeza.

Se arrodilló frente al peli-azul, se arrimó a su cuerpo y se apoyó en él; levantó sus manos y desató a su compañero de sus esposas, para luego volver al estado anterior. Para volver a abrazarse de Yuushi. Deslizó una mano desde su cabello, regalándole delicadas caricias por sus ojos cerrados, su nariz perfilada, sus mejillas sonrosadas y se detuvo en sus labios, carnosos y provocativos.

--¿Por qué no me amas, Yuushi? -preguntó, apretando la mano de Oshitari a su mejilla propia -. ¿Acaso el Gran Ore-sama no es suficiente para ti?

Y el solo volver a decir esa frase, le hizo sentir vividamente ese recuerdo de hace diez años, en el festival de Viena.

--¿Y bien? -preguntó Oshitari a su compañero.

--Muy bueno, pero no tanto como Ore-sama -respondió el joven Atobe sentado a piernas cruzadas sobre una butaca. La verdad, creía que quizás Oshitari podría tocar mejor, pero no sería él quien se lo diría.

Oshitari cerró la tapa del piano, acompañándolo de un suave sonido. Y sin mirar a Atobe, se asomó al balcón.

--¿Yuushi? -lo llamó Atobe.

A lo cual, el peli-azul, giró su rostro mostrándole a Atobe su típico rostro ajeno de expresiones.

--¿Por qué no?-preguntó Atobe. ¿Cuantas veces se lo preguntaría a si mismo¿Cuantas?

--No puedo aceptar el piano -respondió. Hacia unos instantes, había rechazado el regalo del chico.

--No es a lo que me refiero -respondió Atobe. Se levantó de la silla y se echó el cabello hacia atrás y con estilo.

--Ah, ya te lo dije, no quiero ser tu amigo -respondió Oshitari y miró de nuevo por el balcón.

Atobe enrojeció de ira. Frunció los labios en un gesto severo, tratando de disimular frustración.

--No sabes lo más importante de tocar, Yuushi -dijo acercándose al peli-azul antes de tirarlo por el balcón -. Aprende a tocar el Mesías.

¿Por qué lo empujó? Aún no lo tenía claro, pero debía de tener algo que ver con lo que hizo luego. Lo encerró en un sótano por diez años y lo mantuvo oculto y drogado. Aunque Oshitari era tan miserable que no tenía ni siquiera quien se preocupara por su paradero. Ah, a excepción de ese pelirrojo, un acróbata de circo. Pero quien era ese donadle para encontrar lo que Ore-sama había ocultado.

--Sentir., Yuushi, sentir.-dijo y por fin se levantó del suelo, ya algo molesto por su actitud propia -. Pero como nunca podrás hacerlo, muérete ahí, pianista patético.

n.n

--¿Cómo¿Cómo que no puede darme más¡Quiero, exijo, una copa!

El barman se puso tan nervioso con la gritería del chico que para prevenir males peores decidió darle otra copa.

--¡Gracias! Cabezón incompetente. ¡Hey! Tú no eres l pelirrojo. ¿Dónde está el mono de las piruetas?

Efectivamente, hablaba de Eiji. Si Eiji era reconocido por algo, además de por ser un buen anfitrión, era por sus famosas acrobacias en la angosta superficie del mesón del bar.

--No, no soy pelirrojo. Eiji tiene una emergencia y...

--¡Hey¡Calla!. Dime¿puedes hacer algo por mí? -preguntó el peli-cereza mirando a un punto incierto detrás de Syuichiroh.

--¿Si?

--Esta es mi dirección -dijo dándole una tarjetita a Oishi que el peli-cereza acababa de escribir y en donde decía su dirección exacta.

Oishi pensó muchas cosas en ese momento, como¿Por qué Eiji no regresaba¿Por qué se había dejado manipular por él¿Por qué le ocurría eso¿Qué quería el peli-cereza¿Por qué le daba esa tarjeta¿Qué tono de tinte se aplicaba?

Gakuto sostenía la copa de brandi en su mano. Su única copa, ya que antes lo que lo había dejado en ese estado de... "ebriedad" había sido el jugo fermentado de piña o como todos lo conocían, la cochinada sin alcohol que llamaron jugo repotenciado de Sadaharu. Con razón era gratis. Por fin que, Gakuto solo había bebido dos veces en la vida y sabía como era que iba a terminar, y mejor pedirle el favor al cabeza de pelota.

--¿Por qué? -Preguntó Oishi sin entender, solo que cinco minutos después, cuando entendiera, correría con un chico peli-fucsia en brazos por los pasillos del Vaux Le Fleur.

--¿Qué hago¿Qué hago? -se preguntó ya casi en medio de un colapso. ¿Por qué ese tipo de cosas solo le pasaban a él? -. Seis semestres de medicina, Syuichiroh, cálmate.

--¡Auxilio, auxilio¡AUXILIO! -escuchó entonces, para rematar. Era un grito agudo y desesperado, y provenía de algún lugar cercano.

"No, no, no, otro no. No vendré más a este bar. No". Pero antes de que pudiera moverse para buscar a la supuesta victima número tres. Y no pudo darse cuenta cuando fue que el acróbata que tenía en brazos empezaba a recuperar la conciencia, despertado más que todo por los gritos de la dichosa victima por rescatar.

--¡AHH¡Sádico violador¡AH¡Auxilio! -gritó inmediatamente Gakuto a todo pulmón y dándose cuenta donde estaba y saltando de los brazos de Oishi como una rana.

--¡Auxilio! -alguien gritaba cerca.

Oishi se rojo, la cabeza le empezó a dar vueltas y todo se sumió en una confusión total digna de sus exámenes de bioquímica. "¿Cómo que sádico violador?" pensó con amargura.

--¡Auxilio! -volvió a escuchar.

--¡Violador, delincuente! le gritó Gakuto fuera de si y con las mejillas de el mismo tono que su cabello.

Entonces, no supo cómo pero se resolvió a reconocer de donde provenían los gritos. Corrió a una puerta cercana. Con Gakuto atrás, quien intentaba pegarle con su zapato propio y en medio de eso, abrió la puerta para llevarse una gran sorpresa.

--¡AUI...!

--¿Eiji? -identificó Oishi.

--¿Mono? -preguntó Gakuto.

--¿Canguro? -observó Eiji y empezó a agitarse más en la silla de donde estaba amarrado -. ¡Auxilio¡Un loco, demente, con complejo de canguro!

--Eiji, te desataré -exclamó Syuichiroh preocupadísimo por el neko, así que dio un rápido intento de ir a auxiliar al pelirrojo.

--¡No! -gritó de pronto Gakuto deteniendo a Syuichiroh.

--¿Por qué? -preguntó sin entender el mo0reno y haciendo un nuevo intento de ir a auxiliar al pelirrojo.

--Eh... Este... -comenzó Gakuto, pero sabía que no tenía un buen argumento, así que se lanzó en los brazos de Oishi dándose por desmayado.

--Oh, no -exclamó Syuichiroh asustado y preocupado por el muchacho.

--¡Syuichiroh¡Nya! -se quejó llorando y algo molesto -. ¡Sálvame!

--Cof, cof, cof -tosió Gakuto desde los brazos de Oishi -. Me... mue...ro... ¡Ah!

n.n

--¡Auxilio! -gritó por primera vez asustado de verdad. Estaba tirado en el piso, golpeado y sangrando mucho.

Yuuta estaba en la entrada del baño con una cara muy desorientada, digna del juego de ponle la cola al burro. Y allí, frente de él, un hermoso castaño desnudo (ejem) que acababa de partir una botella de champaña y sin decir nada el ojis cerrado pensaba despellejarlo a sangre fría.

--¡Auxilio! -gritó asustadísimo cuando el violinista se le fue encima -. ¡Nooo!

Es que era muy perfecto para morir. Y aunque se preparó para recibir las sangrientas y dolorisisimas heridas del vidrio.

--Syusuke.

--¡Suéltame! -exclamó furico e intentando liberarse del otro -. Suéltame, Tezuka, o atente a las consecuencias también.

¿Cómo era tan malo? Venir a impedirle que descuartizara por órganos a la cosa insignificante que tenía en frente.

Tezuka atraído por los gritos, se había encontrado frente a una puerta y dentro al castaño a punto de tirársele encima a Mizuki seguramente para hacerle una cirugía facial a punta de cortadas de vidrio. Así que enseguida lo tomó de la cintura y con la otra mano previno que él intentara hacer practicas quirúrgicas en el bar de Atobe.

--¡Suéltame!

--Suelta la botella -le ordenó Tezuka.

-¡No!

Tezuka le apretó con fuerza la mano de Syusuke que tuvo que soltar la botella o sino sus días como violinistas estaban contados.

--Llévate a ese demente de aquí -dijo Mizuki quien se levantaba del suelo a duras penas y se echaba de bruces en la cama.

Tezuka lo miró de una forma que hubiese preferido enfrentar la ira del mayor de los Fuji.

--Vamonos -le dijo al oído y se lo llevó de allí como un saco de papas que lanzaba golpes y patadas.

--Fuji -dijo con voz peligrosa cuando por fin lo metió al despacho de Atobe, al cual, le pasó llave luego de tirarlo en uno de los sofás - Toma -dijo tirándole su abrigo para que cubriera su desnudez.

Pero Syusuke hizo lo contrario a lo esperado, como siempre. Rechazó el abrigo y se sentó en el mueble mirando al blondo.

--¿Tienes algún problema con mi cuerpo? -preguntó igual de molesto -. Abre la puerta.

--Siéntate, Fuji -ordenó Tezuka mirándolo fríamente.

--O sino ¿Qué? -preguntó Syusuke acercándose al otro con furia, con rabia, con algo -. ¿Kunimitzu me va a castigar?

Se acercó desafiante, poniéndose frente y muy cerca de Tezuka. Mientras tanto al ojis-café le dio una repentina oleada de rabia. "¿Cuándo Fuji aprendería a respetarlo? Esa forma de hablarle, lo molestaba". Lo tomó de la quijada con fuerza para que lo mirara y escuchara sus palabras y supiera que estaba verdaderamente molesto.

--Te vas a poner el abrigo, te vas a sentar y te vas a tranquilizar -le aclaró con carácter.

Pero por el contrario, Syusuke le sonrió como solo él lo hacia.

--Si, Kunimitzu me quiere castigar -dijo Syusuke justo antes de tirársele encima al rubio, poniendo sus dos manos en el rostro del otro y besándolo tan de pronto que Tezuka no tuvo como defenderse.

Luego, agarró con una de sus manos el cabello de Tezuka violentamente y con la otra le desabrocho el primero de los botones de su camisa, mientras profundizaba aquel robado beso que tanto había soñado. Introdujo su lengua y con furia desesperada o endemoniada continuó besándolo.

"Sádico homosexual"-pensó de inmediato, antes de quitárselo de encima y tirarlo una vez más al sofá, provocando que el castaño se golpeara por el impacto. Se acurrucó en el sofá y escondió su rostro entre sus piernas bellas y delicadas. "¿Qué? Nada de bellas, es un chico. ¿Está lastimado?"

--¿Fuji¿Fuji? -llamó -. ¿Estás bien?

Pero no recibió respuesta.

Sin querer, se le acercó y le puso una mano en la cabeza como en forma de disculpa. Era un homosexual y un "raro", pero era un ser humano¿no?

--Lo siento -dijo escapando una disculpa de sus labios.

--Tezuka -musitó abrazándose a él. El cuerpo de Tezuka se tensó incómodamente pero no se alejó. De nuevo tenía a la babosa esa pegada al cuerpo y de paso desnudo. Pero por otra parte lo había lastimado y se sentía culpable.

Syusuke continuó abrazándolo y acariciándole la espalda, sintiendo su mejilla junto a la suya y como acto involuntario le mordió el cuello y luego, el mismo lugar le besó.

--Fuji

--Eres manipulable, mi buen amigo y futuro amante -respondió Syusuke sonriendo y lamiendo el lóbulo de la oreja del rubio.

Tezuka se apartó con suavidad y .miró a Syusuke con una mirada extraña para el castaño. ¿Lástima?

--Te quedaras aquí -ordenó dirigiéndose a la puerta.

--¡Tezuka! -llamó asustado de que lo dejara allí. Mas sin embargo, Tezuka salió y lo dejo encarcelado allí.

n.n

Su paso decidido resonó por el pasillo, las paredes angostas con su color chillón le molestaban a los ojos o simplemente todo le molestaba hoy. Cerró los ojos productos de la presión del día y continuó su caminata. Quizás hoy dormiría temprano, mañana todo estaría mejor. Ya había arreglado lo de Sadaharu, así que era un comienzo. Además, quizás Kaidoh había fallado, pero Momoshiro nunca lo había dejado mal. Siguió su recorrido por los pasillos camino a su habitación elegante, amplia y solitaria. Cuando... ¿Qué era lo que de Ryomiko le recordaba Yuushi? No se podía responder esa pregunta. Y la imagen que le recordó esa interrogante la tenía justo enfrente de él.

--Karupin -musitó entre sueños.

La niña estaba apoyada en una pared; sentada en el suelo con un gato himalaya entre sus brazos, que también dormía. Su rostro sonrojado y cansado tenía un aire de inocencia que la hacia parecer un ángel de los retratados en los lienzos de la pintoresca era renacentista.

Por primera vez en muchos años sonrió con sinceridad. Que hermosa criatura. ¿Cómo Tezuka podía aspirar a comprársela¿Cómo? Si ni siquiera era de él. Dio unos pasos más hacia ella, lo que produjo que el gato saliera disparado; aun así la niña ni se inmutó. Se arrodilló ante ella y con suavidad y delicadeza, la cargó entre sus brazos. Era tan pequeña y frágil como una cajita de música, porque aquel ángel tocaba el piano y aunque obviamente no le había agradado del todo su concierto; la primera vez lo había dejado fascinado con una música tan melancólica y llena de su alma que harían llorar a los demonios de Lucifer y sonreír a los querubines del cielo.

Ryomiko se acomodó entre sus brazos y el listón de su pelo resbaló hasta sus ojos. La llevó a su dormitorio y la recostó en sus aposentos propios. LE acarició el cabello y el rostro, suspiró con pesadez y se puso de pie.

--No sabes cuantas cosas bellas tengo preparadas para ti -dijo sonriendo -: Princesa.

n.n

--Quítate, Gakuto -le dio Eiji un empujón a Gakuto para que se le quitara de encima a Syuichiroh.

Oishi la estaba pasando verdaderamente mal. Después de que verificó con sus conocimientos médicos que "el inocente" peli-fucsia se encontraba bien. Desamarró al neko que estaba tan furico como el otro acróbata y desde entonces estaban discutiendo.

--Syui-chan me siento mal, creo que voy a desmayarme de nuevo -dijo Gakuto con una voz afectadísima.

--Apóyate de mí. Vamos, te llevaré a tu casa -dijo Syuichiroh preocupado por el acróbata.

--¿Syui-chan? -preguntó ofendido el neko -. Syuichiroh no te vas a ir con este... canguro, embustero, chillón y. demente. ¿No ves? Está actuando.

--Eiji, ya, no sea insensible. Voy a llevarlo a su casa, no se encuentra bien -dijo Syuichiroh molesto con Eiji y manifestando su enfado.

Gakuto se rió por lo bajo y le sacó la lengua al neko.

--Pero Syuichiroh... -trató Eiji.

--Nada -contestó rotundamente Oishi.

--Pero...

--Eiji, ya.

--¡Nya¡Qué frustración!

--Syui-chan, quédate en mi casa. Es que yo... vivo solo y si me enfermo más por la noche no tendré ayuda y moriré -dijo Gakuto poniendo una cara de tristeza digna de María Magdalena.

--Syuchiroh, Syuichiroh¿y yo? -preguntó Eiji reclamando atención.

--Tú vives aquí¿no? Mañana te enviaré tu ropa, Eiji -dijo Syuichiroh más ocupado en la ayuda al peli-fucsia.

--Nya, Syuichiroh, no me dejes -dijo lloriqueando -. Si te vas con el cangurote odiaré por siempre. ¡Syuichiroh!

Pero Syuichiroh ya había salido por la puerta rumba al estacionamiento y había dejado al neko solo y triste.

--Nya, nadie me quiere. Syusuke me odia y Syuichiroh me dejó por el canguro.

Por otra parte, el canguro, bueno, Gakuto. Sonreía triunfante. Había engatusado al cabeza de pelota y lo veía bien, no estaba tan mal. Ya vería ese mono su venganza.

n.n

Lo que necesitaba era un té de tilo, eso era lo que iba a hacer: hasta el otro día sin preocupaciones. Y como lo planeó lo hizo, se tomó su té y se fue a dormir de una vez. Cerró los ojos y se dispuso a caer en los brazos de tal Morpheo. Pero justo cuando casi lo lograba, la imagen de Fuji congelado y enfermo en el despacho de Atobe, cruzó sus pensamientos como cuchillo en la mantequilla. Con esa aire acondicionado tan frío y él tan desnudo. No, no, no, no podía pasar. Que Fuji se las arregle. Se volteó hacia el otro lado de la cama, pero mientras veía el protector de pantalla de su computadora que eran unas llamas azules, pensó algo. ¿Y si Atobe intentaba matar a Sadaharu y le daba una bala al bar y se prendía en fuego? Y Fuji encerrado y carbonizado. "No seas idiota, Kunimitzu. Atobe no mataría el mismo ni a un zancudo, a menos que le pique el rostro". Se puso boca arriba y con los ojos abiertos tuvo un tercer pensamiento que lo hizo levantarse a la velocidad de un cohete y ponerse la ropa de una vez. Bajó al estacionamiento de su edificio, se montó en su auto y comenzó a conducir. ¿Y si Atobe llegaba a su despacho y encontraba a Syusuke así como estaba, desnudo, y le daban como ganitas de... "jugar"?

n.n

--Disculpe, señorita -le dijo a la recepcionista del edificio -. Mi amigo, Inui Sadaharu me está esperando.

--Bueno, lo llamaré -dijo la chica sonriéndole embobada a Momoshiro, como si se tratara por lo menos de Miyavi.

--Señorita -la llamó acercándose y tomándole un mechón de cabello -. Es que le quiero dar una sorpresa. ¿Me dices cual es su habitación?

--Bueno... Jijiji. Está bien -dijo la muchacha y le permitió la entrada, no obstante, le dijo cual era la habitación también. Claro, todo aquello acompañado de su número telefónico que le entrego ilusionada.

Momoshiro estaba tan distraído que ni se dio cuenta de que alguien lo vigilaba.

n.n

--¿Quién es mi mejor amiga? Tú, mi querida llave maestra -dijo Momoshiro hablando con su llave, la cual ahora mismo le abría la puerta al estar de Inui.

--¿Qué...?

--Disculpa mi falta de educación, Inui, pero he venido a matarte -dijo Momochiro sonriendo con simpatía, como siempre solía hacerlo.

Sadaharu frente de el tenia una expresión neutra y se subía un poco las gafas. A su lado, en su silla de ruedas y tan vegetal como un tomate, Kaoru se encontraba.

--¿Atobe te mandó? -preguntó con resignación.

--Sip. Ya sabes como es. Yo era un chico muy joven y hermoso, pero también tonto y muy hermoso y firme un contrato para él para siempre. Y si te mato me va a dar mi libertad -respondió Momochiro ahora preparando su arma y apuntándole al lente hojudo.

--Bien, entonces, hay un 99.90 de probabilidades de que me mates -dijo Sadaharu analítico. Sabía que eso pasaría y ya estaba preparado para aceptarlo.

Y justo cuando iba disparar y detonar de una vez esa bala que tenía con él, el mismo tiempo que Kaoru no lo estaba, justo en ese momento, entonces: sintió un fuerte golpe en el rostro tan veloz que no lo vio y tan fuerte que lo desplomó en el suelo.

Sadaharu no creía lo que sus ojos veían.

--¿Ka... Kaoru?

n.n

En el próximo capitulo del Pianista asesino:

--Sabia que regresarías, Mitzu-chan...

--Eres un ladrón -dijo mientras le daba un besito en la nariz y luego otro -. Pero no puedes robar el corazón de un músico.

Esto no es placer. Cruzó por la mente del pianista, ni siquiera el éxtasis y la lujuria que sentía por Tezuka podrían borrar el dolor. Solo... Solo si fueras Yuushi, solo así seria placer.

Capitulo 6: Sacrificio musical.

Eso y más en el próximo Cáp. No se lo pueden perder. Escribiré mas pronto, lo que pasó es que bue... Co.mencé a trabajar y ademas, la UNI y mis estudios de violín, bueno, y que no tenía computadora... Bueno, bueno, tenes razón, no tengo excusas. Ok, voy a escribir mas pronto la próxima vez pero es que estaba descubriendo nuevos horizontes, ya saben, J-rock. Miyavi, Larc en ciel, Alice Nine, Antique Cafe... Este y MIYAVI!!!!! Ah, también el tenimyu. Bueno, todo eso se los recomiendo. Sobretodo Miyavi, pero ya saben que es mio, igual que el vocalista de Alice Nine.