CAPITULO 01- VISIÓN DE MU.
Espero impaciente a que Camus se reúna conmigo en la parte superior del camión más incontables segundos pasan y mi amigo continua en la posición original en la cual lo dejara, de pie, a un lado del oficial al cual asesora en el manejo del radio. ¡¡Pobre Oficial!! , sin duda ha sido encantador su primer día de patrullaje. ¡¡Vaya Bienvenida!! , el pobre hombre de lo nervioso que se encuentra, de milagro no ha tirado el propio radio. Mi compañero se agacha, para de seguro, recoger algún objeto que el oficial ha dejado caer sin querer, y tras observar la escena con cierta aprehensión, los latidos de mi corazón se disparan, concentro toda mi atención en el objeto caído que ahora yace en las manos de mi amigo, Camus lo manipula y al moverlo un poco más distingo con claridad la silueta de un papel…no…más bien de una tarjeta de reporte.
Tras leer en apariencia el contenido de dicha tarjeta, regresa a la cabina de la unidad y remueve desesperado sus cosas, luchando por encontrar algo que a la vista parece vital para él, ¡¡Maldición su teléfono móvil!! , ¿Será que…? , ¡¡No!! , si marca el número de Milo ahora, el timbre del móvil va a delatarnos. De dos veloces zancadas me encaramo a la escalera, desciendo uno, dos, tres escalones y mi paciencia se agota. De un solo brinco alcanzo la áspera superficie del suelo y lo primero que hago es buscarle con mis ojos, y aunque mi mente fue ágil, mi cuerpo no fue capaz de responder a la misma velocidad y mi temor deriva en una horrible realidad.
Camus permanece de pie a unos pasos del deportivo con el celular en la mano y de los escombros, el repiqueteo característico del sentido del humor del Bicho emana ruidosamente. Ocurrió…¡¡Camus le marco!! , y la señal al ser captada por el teléfono de Milo, golpea a mi amigo obligándole a enfrentar la realidad de tajo. Me obligo a caminar en su dirección, pero mis pies responden a mis deseos con torpeza y no logro alcanzarlo a tiempo de evitar que sus rodillas lo traicionen y su figura imponente se derrumba hacia el suelo, donde queda encogido abrazándose a si mismo, sostenido tan solo por sus piernas flexionadas en contacto con el frío pavimento.
Una vez a su lado de lo único que soy capaz es de abrazarle con fuerza…mientras mi cabeza corre a mil revoluciones por segundo en busca de las palabras, frases o gestos que puedan llevar un poco de alivio a su corazón.
-Mu…- Su voz se cuela en mis oídos en tono suplicante, demandando un alivio que juro por Dios quisiera con todo mi corazón ser capaz de brindarle… -¡¡Amigo mío por favor!!...¡¡Dime que no es cierto!!...dime que esto no esta sucediendo, ¡¡te lo suplico mi amigo!!...acaba con este sufrimiento y dime que mi niño esta a salvo…¡¡Dime que ese no es su maldito auto!!-
Siento en mi corazón como propia la desesperación que emana de sus palabras, lo estrecho con mayor fuerza entre mis brazos sus pirando con enfado, dejando aflorar a mis pensamientos en voz alta, expresándome con palabras ácidas que debí contener reservadas en mi mente.
-¡¡No sabes como lo quisiera Cam!!...- Contesto con la voz quebrada sintiendo al aire vibrando desquiciado por las irregulares contracciones de mis cuerdas. -¡¡No sabes como me gustaría que todo fuera ahora de esa manera!!...y pedirte que fueras para tu casa y celebraras con él a tu lado…que celebraran juntos por cuanto y todo el tiempo que se han amado…¡¡pero no puedo!!...desgraciadamente es cierto esta atrapado en su auto por culpa de un…¡¡estupido cerdo!!...incapaz de moderarse a si mismo o por lo menos considerar en algo a los demás y no exponerlos al pretender ser más hábil en el manejo del volante de lo que lo es realmente…¡¡A causa de un maldito aborto del infierno ahogado de borracho!!-
Y no es hasta que lo siento debatirse furioso entre mis brazos cuando valoro lo imprudentes que han sido mis palabras, su mirada enardecida choca de frente con la mía mientras sus palmas aferran mis antebrazos con demasiada fuerza, enterrando las finas líneas de sus dedos en mi carne hasta dejar marcadas sobre ella los trazos de sus uñas, estrangulando cada una de las venas y arterias extendidas en ellos. Y mis ojos no pueden apartarse de su rostro deformado en un incoherente rictus lleno de ira apenas contenida.
-Camus…- lo llamo intentando serenarle inútilmente. –Ca…mus…-
-¡¡¿Qué has dicho?!!...¡¡Un borracho!!...¡¡Un ebrio maldito!!...-Escupe las palabras como si fueran fuego liquido emanando de su garganta. -¡¡Un ebrio maldito ha golpeado tan crudamente nuestras vidas!!...¿Y a él?...¡¡Dime Mu, Contesta!!...¿Que daño le ocurrió al maldito?...¡¡Y por favor no me digas que esta ileso!!...¡¡No mientras mi niño puede que este muriendo a causa de esto!!-
A cada palabra sacude mi cuerpo furioso, entiendo su enojo y lo comparto. Él es mi mejor amigo y nos conocemos desde niños…su madre solía decir que compartimos la misma cuna en el sanatorio pues nacimos el mismo día con minutos de diferencia, y Milo se ha ganado mi cariño a conciencia. En especial por que mi amigo aprendió a disfrutar de la vida por su amor. Camus puede definirse en el hombre antes y después de la llegada del bicho a su corazón.
Inclino la cabeza apenado, inconcientemente mis ojos se posan sobre la figura del otro conductor, esposado ya, sentado al resguardo de una auto patrulla con la puerta abierta para refrescarse, recuperando el sentido lentamente…sin valor para alzar el rostro y asumir la responsabilidad que sus irreflexivos actos le han generado.
Desafortunadamente Camus ha seguido el camino de mis ojos con los suyos y no le ha costado nada suponer quien es el responsable del percance. Se pone de pie de un salto y se prepara a correr enardecido al encuentro del hombre. Trato de contenerlo pero mis manos tan solo escurren sobre su esbelta figura, apartadas de ella por furiosos manotazos, la ira lo ciega…a tal punto que choca en su camino con dos o mas compañeros y por lo menos un par termina tomando al suelo como asiento, me levanto y voy en su busca, más mi desconcierto inicial le ha concedido a él segundos vitales en su loca carrera por alcanzar al conductor del otro vehiculo.
Uno de los oficiales a cargo de la custodia del detenido se interpone con la intención de frenar su avance…mas un certero puñetazo de mi pelirrojo amigo lo manda a contar ovejas al suelo. Totalmente fuera de control, mi amigo se abalanza sobre al alicaído hombre, lo zarandea, impacta su rostro con fiereza, lo obliga a abandonar el débil resguardo que la patrulla representaba y una vez con él afuera continua con la lluvia de golpes e insultos, la cual solo languidece cuando auxiliado por el compañero del oficial caído y un par de compañeros conseguimos que lo suelte y se aleje de aquel clon humano que con los ojos lagrimeantes y un semblante abatido, mezcla de arrepentimiento y vergüenza musita débilmente…¡¡lo siento!!...¡¡lo siento no quise hacerlo!!...¡¡perdónenme!!.
Sus desesperados intentos por disculparse, por redimirse ante una de las personas a quienes mas ha lastimado con esto, no consigue mas que la reacción opuesta en mi amigo, su interlocutor. A quien controlamos con un esfuerzo inaudito para que no se lance sobre él a golpes de nuevo. Impedido para liberar su frustración, rabia y especialmente su temor por el bienestar de la persona que ama, Camus brama a todo pulmón su desprecio por aquel ser.
-¡¡¿Perdonarte Perro Maldito?!!...¡Sabes lo que has hecho?...¿O quién es la persona maravillosa a quien has puesto al borde de morir desgraciado perro inmundo?...¡¡Es mi Ángel!!...¡¡Maldito!!...¡¡Es mi Vida!!...¡¡Todo mi mundo!! , ¡¡El ser más Increíble y maravilloso del mundo!!...¡¡El hombre al que amo con todas mis fuerzas y que tengo la fortuna de que me corresponde!!...¡¡Es a él, maldito infeliz…a quien destrozaste!!-
Nunca imagine que mi amigo seria capaz de expresarse en esta forma, mi corazón se halla entre sorprendido y angustiado debido al mal estado de Camus. Trato de frenarlo, de forzarlo a que recobre la compostura habitual característica del hombre al que todos apreciamos tanto. Por él, por Milo, por mí…por que es mi amigo y no quiero verlo ni un segundo más así.
-¡¡Cálmate Camus!!- le exijo aun entre forcejeos, mientras me esfuerzo arduamente en apartarlo a bruscos tirones de las proximidades de la patrulla, de regreso al lugar del siniestro. -¡¡Cálmate Camus!!...¡¡Contrólate!!...¡¡Recapacita!!...esto no le ayudara a Milo en nada. ¡¡Él necesita de ti viejo amigo!!...pero te necesita entero, centrado en como ayudarle. ¡¡Eres el mejor en este tipo de rescates!! , tranquilízate, te necesitamos Camie.-
Sus agresivos movimientos cesan de golpe, permanece estático con los brazos caídos a los costados y abundantes lágrimas delineando la curvatura de sus pómulos ahora rojizos por la intensidad de sus movimientos. La clave fue el nombre de Milo, el nombre de su gran amor. Los sollozos finalmente comienzan a estremecer su fina anatomía, obligando a su pecho a subir y bajar sin control. Parece que el golpe de adrenalina se ha disipado y al mirarlo así, Camus luce tan frágil…tan indefenso…y eso no puedo soportarlo.
Acuno su cabeza sobre mi pecho, y trato de calmar el temblor incontrolable que sacude cada parte de su cuerpo, acariciando en pausas su cabello, estrechándole con fuerza mientras beso su mejilla, y es que ¡¡No soporto verlo así!!. ¡¡No se lo merece!! , ni él, ni Milo, ni nadie.
-¡¡Tranquilo Camus, pase lo que pase, todo estará bien!! , ¡¡Te lo prometo!! , ¡¡Hare todo lo posible por ello!!-
-¡¡No es justo Mu!!...- Susurra con inmenso pesar en contra de mi hombro. -¿Por qué nos pasa esto? , ¿Por qué a él?...¿Por qué a mi?. ¿Es que no nos merecemos ser felices luego de todo lo que hemos tenido que luchar para permanecer juntos?.-
-¡¡Claro que lo merecen Camie!!...- Respondo a medias aun tratando de hallar en mi mente las palabras adecuadas que lo conforten, que le permitan mantener fría la cabeza. -Con toda honestidad te digo que no conozco a un par de seres que merezca más que ustedes el amarse y vivir felices, y es por eso que no podemos rendirnos, que debemos mantenernos serenos y concentrados para lograr que él salga de todo esto…para que el día de mañana y todos por venir ambos sonrían ante esto como una mas de las pruebas que el destino les ha impuesto y que han superado juntos y le demuestren a sus respectivas familias cuan equivocados estaban al respecto…-
Me siento un poco ruin al respecto por evocar justo ahora, uno de los momentos mas difíciles para ambos en su vida como pareja, el rechazo injustificado de sus familias a lo que ha demostrado ser mas que un capricho o pasatiempo malsano durante los últimos seis años. Pero es que tal rechazo injusto fortaleció a mi amigo en aquel tiempo, alimento su resolución y le dio la voluntad y fortaleza necesarias para decidirse a luchar por su amor, y mas que a nada a vivir por y para él. A primera vista parece que acerté al mencionarlo, parece que aquel mismo espíritu de lucha invade sus ojos y lo ha decidido a luchar por mantener al hombre que ama a su lado. Por no darle a la muerte la victoria sobre un amor envidiable. Sus sollozos se vuelven más escasos, respira profundo y sus manos se crispan en puños, da un par de pasos hacia atrás para alejarse de mí, y su semblante parece resuelto a superar este obstáculo a primera vista insalvable. Su cuerpo aun se estremece como resultado de la ansiedad generada por este mal trance, pero no con la violencia anterior.
Inhala profundo y gira despacio su cabeza en dirección a los restos de lo que fuera alguna vez el deportivo de Milo, mas cuando el ángulo de su visión esta por contactar la escena, cierra los parpados con excesiva fuerza, haciendo mas aparentes las líneas de expresión de su rostro. Inclina un poco su rostro y un par de rebeldes lágrimas surcan de nuevo sus mejillas. No debo vacilar, sin perder un segundo me planto a su frente y tomando firmemente su barbilla entre las puntas de mis dedos lo obligo a levantar la cabeza. Y le exijo que abra los ojos, que deje de refugiarse tras de la oscuridad inconciente y luche, del mismo modo en que Milo ha luchado esperándolo.
-¡¡No te atrevas!! , ¡¡No te atrevas a portarte como un cobarde!! , ¡¡Llénate de valor Camus y demuestra por que eres el hombre al que Milo eligió para entregarle su vida, su cuerpo, sus sentimientos, su todo!!. ¡¡No te atrevas a desistir de él…oblígate a luchar hasta el ultimo aliento de ambos como Milo lo ha hecho en espera de tu llegada, luchando contra el dolor, el miedo, su sufrimiento, la amenaza de la inconciencia…-
Sus ojos se abren enormes dominando por un segundo cada uno de los finos rasgos de su rostro, y los enfrenta a los míos expresando la muda y dolorosa incertidumbre que su voz no es capaz.
-Así es Camie…a pesar de todo el dolor que deben generarle las heridas, los cortes y golpes en su cuerpo, de la debilidad por la perdida de sangre y el miedo a morir, él no ha desistido de ti, no ha desistido de él mismo, de ustedes juntos, siempre juntos, y ha esperado por ti, confiando en que el héroe al que ama vendría a rescatarle…- Mis labios se abren al máximo en busca del aire perdido por el raudal y velocidad que di a mis ultimas palabras.
-¿En verdad Mu…el confía tanto en mí? , ¿De verdad esta conciente…pero como puede eso ser? , vimos el reporte por televisión, el locutor hizo hincapié en su gravedad.- Sus labios se abren y cierran nerviosos repetidamente, sin emitir mas palabra o sonido que los que ya ha emitido, hasta cerrarse nuevamente de golpe. Y permanece tan quiero e impávido como si nada de lo que aconteciera alrededor tuviera que ver con él. Nada, absolutamente nada delata la ardiente lucha interior que traba consigo mismo más que el titilar de sus pupilas caoba. Un titilar que conozco bien por que ya lo he visto antes.
FLASH BACK*****
Paris. Rue de la Paix, Mansión Ancestral de la familia De Vereau.
-¡¡Es inaceptable!!…¡¡si esta es una broma, esta vez llegaste demasiado lejos Camus.!!-
Barba cuadrada, nariz bien perfilada, corte clásico de cabello, ojos penetrantes y redondeados rematados en un ángulo que parecía ser tan perpetuo como la habitación misma donde tenía lugar aquella discusión. Una discusión entre padre e hijo que por lo acalorada, debió involucrar al resto de la familia.
-¡¡No es ninguna broma Padre…estoy hablando de mis sentimientos, pero como siempre estos no significan nada mas que tonterías para ti!!. ¡¡Estoy enamorado, profundamente enamorado; y hasta hoy, eso es algo que jamás experimente por nadie y que me hace profundamente feliz!! , ¡¡Que me ilusiona de verdad!!. ¡¡Por favor, todo lo que pido es que abras tu maldito corazón para mí una sola vez y escuches con atención lo que te digo!!-
Exasperado el caballero levanto su brazo e imprimió a este la mayor fuerza y potencia de la que era capaz, la consecuencia de tal movimiento fue un choque violento de su mano sobre la superficie aterciopelada del níveo rostro de su hijo. El cual al acusar el impacto trastablillo a lo ancho de la estancia y estuvo a punto de caer, impedido apenas por un par de protectores brazos color canela, que lo envolvieron absorbiendo el embate de su cuerpo con el propio.
-¡¡No es necesario llegar a esto Señor De Vereau!! , ¡¡Su hijo no se merece un solo insulto o golpe de su parte cuando todo lo que ha hecho, ha sido motivado por hacerlos felices!! , y se que esto lo toma de sorpresa, pero lo mismo nos paso a nosotros, jamás planeamos comenzar a sentir esto el uno por el otro. Pero su hijo tiene razón absoluta…¡¡Trate de entendernos!!…¡¡Esto es demasiado profundo, demasiado intenso como para continuar pretendiendo que no existe!! , ¡¡Que no mueve nuestro corazón de un lado a otro!!. ¡¡Escúchelo se lo ruego…para Camus es muy importante!!-
Como fiera el corpulento caballero se revolvió contra el hombre que acababa de hablarle, en un tono y forma en que nadie más lo había hecho, especialmente en su casa, reino soberano donde la única palabra que contaba, que debía escucharse era la suya, aunque esto no complaciera a nadie más en el proceso. Sus ojos iracundos, inyectados por la sangre se entrecerraron como los de los felinos al preparar el ataque final contra sus presas y cerrando los puños, se impulso hacia él con estos por delante, con toda la intención de golpearle alevosa y traicioneramente, mientras que los brazos de ese hombre aún se hallaban ocupados en sostener el cuerpo de su hijo.
-¡¡Tu maldito y deleznable instigador!! , ¡¡Tú has pervertido a mi hijo, llenado su cabeza de porquerías, abusando de lo crédulo, ingenuo y estupido que puede llegar a ser!! , ¡¡Pero te echare de aquí a patadas y él jamás te volverá a ver!!, ¿lo escuchas bien inmundo griego malparido? , ¡¡Jamás!!-
A centímetros de alcanzar a su desprotegido blanco, las muñecas del caballero se ven presas por un par de helados grilletes. Grilletes que no solo frenan su impulso inicial, sino que lo obligan a retroceder, paso a paso, con los brazos elevados por encima de su cabeza, y en el rostro una mueca de sorpresa e incredulidad absoluta retratada. Pues tales grilletes pertenecen a su hijo. Aquel tímido, y retraído muchacho incapaz de confrontar su mirada con la suya siquiera. Mucho menos de alzar la voz en su presencia o hablar sin su permiso y siempre de acuerdo con su punto de vista.
Son las manos de Camus…su pequeñito, quienes envuelven férreamente a sus muñecas imposibilitándole cualquier movimiento diferente al retroceso. Haciendo más amplia a cada paso la distancia entre él y ese griego del infierno. ¡¡Maldito vagabundo!! Tan solo por él, el pequeño orgullo de su casa, la luz de sus ojos osaba enfrentarle, y en un solo día le gritaba, lo retaba e incluso le respondía físicamente. Miro con ojos desorbitados el semblante sereno e inexpresivo de su hijo, desconociéndolo, totalmente desconcertado sobre la identidad del ser al que tenia por delante, a pesar de ser su padre.
Y por primera vez fue conciente de todo el tiempo que ignoro al niño, al pequeño que una y otra vez se esforzó por ganar su aceptación y afecto, por hacerse notar ante sus ojos y al que su indiferencia y prepotencia avasallaron en más de una ocasión. Ese niño ya no existía, ahora frente a él estaba de pie, firme y decidido un hombre que ya no quería aceptar como suyo el camino que él le había señalado anteriormente.
Un repique parecido al de los campanarios enfatizo el momento que quedaría grabado como fuego en su memoria. La angustiada voz de su esposa al ver el punto que el enfrentamiento entre ambos había alcanzado.
-¡¡Camus…por amor de Dios querido mío!! , ¡¡Hijo!!...¡¡Suelta a tu padre por favor!!-
La angustia de la mujer era palpable, no solo en su voz, sino en las diversas facetas que adoptaba su rostro al suplicar por la cordura de su hijo y mecerse incontrolablemente los dedos de las manos. Un vivo retrato de su hijo, los mismos ojos color caoba, los cabellos de fuego, y la nívea piel. Más a diferencia de Camus, sus ojos eran sombríos y se notaba en su figura la sumisión constante de su persona, las arrugas en su cuello y rostro delataban el habitual asentimiento a las órdenes recibidas al bajar la cabeza.
Contraste notable con la determinación y resolución que Camus exhibía en ese instante al confrontar por vez primera los deseos de su padre.
-¡¡No madre!! , ¡¡A partir de ahora no le consiento a este hombre que alguna vez presumiera de ser mi padre ni un insulto, mucho menos un golpe más, en especial a mi amor, en especial a Milo, por que le guste o no, lo acepte o no a partir de ahora él es lo único realmente importante en mi mundo!! , ¡¡Es por lo único que luchare contra quien sea incluyéndole, y no te creí tan cobarde para atacarlo cuando se hallaba incapaz de defenderse!! , ¡¡Pero te juro que si lo tocas el último vestigio de mi respeto por ti padre desaparecerá al instante y no será él quien te devuelva cada agresión, voy a ser yo!!-
-¡¡Camus…!! , ¿Acaso te has vuelto loco hermano?-
-¡¡No Darien!! , ¡¡Apenas ahora es cuando realmente me comporto como un hombre maduro!! , ¡¡Y si esta nueva faceta de mi persona les desagrada, la solución es simple!! , ¡¡Olvídenme!! , ¡¡Sigan con su vida como si yo no existiera que yo haré lo mismo con la mía!!...- Y su voz se quebró al asumir con su cuerpo la misma actitud que denotaban sus palabras, soltó a su padre empujándole al mismo tiempo lejos de Milo. Giro sobre su eje y tomo a este de la mano, firme, seguro de que en su vida no había tomado otra decisión tan correcta como esta. Aspiro profundo para serenar un poco su cuerpo y su voz y exclamo en tono más bajo.
-¡¡Vámonos amor!! , ¡¡Acá ya no hay nada que importe, nada más por lo que valga la pena quedarse…y en verdad siento un gran peso en mi corazón por que esta sea nuestra última conversación, por que de ahora en más no pueda contar con ninguno de ustedes!!...si cambian de opinión, sean concientes en todo momento de que aceptarme a mí, es aceptar al hombre que amo, al hombre con quien compartiré mi vida a partir de hoy, si su voluntad no es la suficiente para ello, entonces ignórenos a ambos y déjenos vivir en paz, libres de su falso urbanismo e hipocresía social¡¡-
-Pero Camie…amor tú no puedes…¿estas seguro de que quieres que esto sea así? , ¿Terminar con tus padres ahora y aquí?- Y sus finos dedos acallaron la protesta de Milo, depositando con cariño su frente sobre la suya, mirando con fijeza en el interior de sus ojos, al expresar un voto que pretende sea eterno.
-¡¡No mi calido amor!!…tú ya has hecho lo propio por mí renunciando a tu familia y a todo lo que tenias, y tu convicción y tu amor por mi es toda la fortaleza que necesito, toda la voluntad que me hacia falta para renunciar a todo esto y empezar a tu lado. Mientras sostengas mi mano firme, con fuerza y amor como lo haces ahora Milo, no necesito mas que eso…y el beso que siempre pueda robarte para que sean mis labios quienes mejor te expresen cuanto te amo mi bicho travieso.-
-Camus…-replica dulcemente Milo, asegurando su mano con mayor fuerza, mientras sigue los pasos de quien fuera hasta esa noche un miembro más de esa familia y que abandona ahora su casa, mirándolo con absoluta devoción, jurándose así mismo que siempre atesorara su sacrificio.
-Mu…siento que esto tuviera lugar frente a ti y a tu familia…y espero que no trastorné tu idea de cortejar a Diana, mi hermana. ¡¡Por favor te ruego me despidas de ella en cuanto la veas!! , ¡¡Vámonos Amor, en este lugar ya soy un desconocido!!
FIN DEL FLASHBACK*****
No se como, pero puedo asegurar que es en esto precisamente en lo que mi amigo esta pensando, en aquella vez que Milo confío plenamente en él, y antes de que Camus se enfrentará a su familia, el bicho ya había renunciado a la suya. En la voluntad admirable de Milo al no amedrentarse o dejarlo solo frente a su padre, en su valor y amor al librar junto con él aquella amarga batalla.
Coloco mis palmas sobre sus manos con suavidad, buscando atraer su atención hacia mi persona, cortar la línea de sus pensamientos para que su mente se ubique en el aquí y el ahora. Para que retribuya al bicho peleando a su lado en esta nueva batalla amarga. Sus ojos me miran mas serenos, su semblante muestra la ecuanimidad y equilibrio que le han ganado el reconocimiento de nuestro superiores. El novio mortalmente herido, ha cedido el control al bombero, al profesional que puede decidir en un segundo la vida o la muerte de su ser más querido.
-¡¡Acompáñame Mu!!…¡¡quiero con todo mi corazón que él sepa que estoy a su lado, y que peleare por retenerlo conmigo hasta el final, por que así se lo prometí aquel día, en el despacho del señor De Vereau…por que el es mío y me niego por completo a que me abandone ahora!!.- Su voz resuelta anima algo en mi interior que había sucumbido ya ante la gravedad de la situación. Me inyecta la determinación necesaria si es que quiero ser útil en todo esto. -¡¡Quiero que sepa que no me vencerá el dolor ni la incertidumbre, y que nada me apartara de su lado, ni ahora, ni nunca! …¡¡Y no quiero que Saga aproveche y le hable mal de mí!! ¡¡Así que vamos allá Mu!! ¡¡Necesito saber que ha hecho ese inútil capitán que tenemos para rescatarlo!!.-
Bien parece que mi colega, el mejor en esto volvió, y mejor apuro el paso y me emparejo con él antes de que discuta con Saga, como siempre por Milo. Mas siendo franco conmigo mismo, la sonrisa leve de esperanza que adornara su rostro hace un segundo, aviva mi fe en que todo saldrá…como debe ser.
