Entre el pensamiento y lágrimas de sangre

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Shin Seiki Evangelion

Fanfiction by Argus Engel

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Capítulo cuarto: Tranquilidad interna

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"For the first time in his life, Grakk felt a little warm and fuzzy inside"

"Por primera vez en su vida, Grakk se sintió cálido y extraño por dentro"


Pacifism Script

Magic the gathering, eighth edition

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Un Nuevo día había llegado, Rei se había levantado, se estiró un poco, y miró la carta que se encontraba al lado de la consola de videojuegos, su mente fotográfica le indicaba que alguien había puesto el sobre ahí, ya que al haber terminado el juego, lo primero que hizo fue poner todo en orden, y el orden no incluía una carta

La chica se levantó y graciosamente recogió el papel, donde se leía claramente en hiragana el nombre de Rei Ayanami, símbolos escritos indudablemente, por el joven Ikari

-Ikari-kun...- murmuró silenciosamente la chica de ojos carmesí, antes de extraer la carta dentro del sobre y disponerse a leer su contenido

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-Keichi Misaragui... Keichi Misaragui... que nombre más raro... creo que es hora de irme...- se dijo a sí mismo el chico de gafas antes de salir del emulador de carreras que se encontraba en la arcadia y dirigirse hacia la estación del metro –Es hora de llevar a cabo mi misión...- se sonrió imaginándose a él mismo como James Bond

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-Misato...- habló Shinji desde su habitación

-No...- contestó la voz al otro lado de su puerta de manera cansada

-Necesito ir al baño...- pidió el joven con voz suplicante

-La última vez escapaste por ahí- acertó la mujer haciéndolo tragar saliva

-Pero esta vez necesito ir- le informó enfatizando la palabra de necesidad

Sonidos de pasos se escucharon por el pasillo poco a poco –Toma...- le dijo la mujer abriendo la puerta y aventándole un frasco de vidrio

-¿Qué se supone que hago con esto?- preguntó el chico un tanto frustrado mientras su guardiana solo sonreía -¡Oh no!- exclamó él mientras entendía el mensaje -¡debes estar loca!- gritó mientras su tutora reía y cerraba la puerta -¡no soy un animal!- gritó el joven nuevamente avergonzado mientras escuchaba a la mujer reír del otro lado del umbral de su habitación –¡incluso pen pen usa el sanitario!- se quejó Shinji mientras miraba a la mayor de cabello púrpura abrir la puerta, una sonrisa de satisfacción en su rostro

-Es broma... pero si quieres ir al baño tendrás que cantar, de esa manera sabré que no has escapado- dijo la mujer quitándose de la puerta de donde un bólido hizo escala aterrizando en el cuarto de baño -¡no escucho ningún canto!- gritó Misato a lo que el joven inmediatamente obedeció –eso está mejor...- dijo la mujer retirándose al sillón de la sala donde antes había estado, escuchando tranquilamente el sonido de la voz del joven piloto quien se detenía a si mismo cuando la necesidad lo llamaba, mientras su tutora le exigía proseguir burlándose de la situación del muchacho, como venganza a la preocupación antes dada por el joven hombre de la casa

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-¡Maldita sea!- se le oyó decir a un joven de cabello entre castaño y rubio mientras corría en dirección a la estación de monorriel más próxima -¡Olvidé que el metro fue cerrado!- se dio un golpe a si mismo en la frente con la palma de su mano -¡Voy retrasado!- se apuró mientras corría al máximo que sus piernas podían dar, deteniéndose aquí y allá debido a la falta de condición física -¡Maldita sea!- repitió al mirar en su reloj las siete horas con veinticinco minutos

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Terminando de leer el papel en sus manos, la joven de cabello azul se permitió el tiempo de sonreírse, se estiró nuevamente y bajó a la planta baja de la casa esperando encontrar al joven de anteojos, sorprendiéndose al observar que no se encontraba

-Léeme...- susurró al ver un papel sobre la mesa en forma de tarjeta, llegando hasta el y tomándolo

He salido a comprar víveres y entregar un pedido, regresaré a las cuatro de la tarde, preparé el desayuno, está en la nevera

Kensuke Aida


Ayanami se dio el lujo de sonreírse por segunda vez, no siempre alguien era atento con ella, y el tener comunicación con las personas, aún que fuera por medio de escritura le hacia sentir bien, un poco extraña por dentro pero bien; siguiendo la información en el papel, se dirigió hacia el refrigerador, encontrando en el una gran ensalada, aderezos para ésta, y gelatina al parecer sabor fresa por el color rojo

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-Por fin en camino...- dijo Kensuke, sus pulmones tratando de recoger el mayor volumen de aire que pudiesen –juro no volver a correr, por mi vida...- se prometió a sí mismo mientras sentía la sangre de su cuerpo reducir su velocidad –y juro no volver a comer donas del mini-super- se dijo al recuerdo del mal sabor de boca provocado por un par de donas y un café de una conocida tienda de abarrotes con el número siete y once, ambos en inglés

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Rei se encontraba en un dilema, nunca había sido una persona hacendosa, pero la condición en la que se encontraba el lugar que habitaba temporalmente, y que consideraría su hogar por un par de semanas más -a petición de Shinji- era un desastre, las cortinas tenían polvo acumulado por el desuso de éstas, y un libro que había tomado de la colección del joven de gafas hablaba de ciertos parásitos llamados ácaros, los cuales eran malos para la salud

Así que encontrando trapos y una aspiradora, Rei se dispuso a limpiar el lugar, algo nuevo para ella, ya que nunca le había interesado, pero la carta que recibió de Shinji le decía que quizá su nueva apariencia significaría el inicio de una nueva vida, y que es bueno cambiar de vez en cuando mientras sea para bien; y siendo Ayanami tan lógica como solía ser, había escuchado hablar a la gente que el ser pulcro es un hábito bueno, y como era un cambio bueno, seria su primer cambio

Con aspiradora en mano, succionó todo el polvo de las cortinas y sacudió los muebles que quedaban para así compactar el polvo restante, teniendo en mente su nueva misión, acabar con los parásitos que atentaban contra la salud de los residentes del nuevamente habitado hogar –Ácaros...- dijo seriamente pensando en destruir a los pequeños "bichos" como definía el libro

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-¿Señor Misaragui?- preguntó un tanto bajo Kensuke mientras hacía saltar al hombre sentado dándole la espalda y se colocaba en posición defensiva tomando el bastón con el que se ayudaba a pararse y sosteniéndolo en el aire advirtiendo al extraño que lo atacaría si trataba algo fuera de lo común –Soy Kensuke Aida, amigo de Shinji Ikari, el no ha podido venir esta mañana porque tenía problemas con su tutora- explicó el joven de anteojos

-Ya veo... lo siento, pasa y ponte cómodo por favor- le pidió el hombre mientras se retiraba a una enfriador de laboratorio y sacaba una bola aislante de calor –Debe estar fresca, la bolsa ayudará hasta que llegues de vuelta a Tokyo-3, también para que la transportes cuando sea necesario, coloca el frasco que está dentro en la refrigeradora y la bolsa abierta en el congelador- le informó el médico

-¿Es todo?- le preguntó Aida tomando la bolsa

-Si, eso es todo, saluda a Shinji de mi parte- le sonrió el hombre

-Esto es para usted, Shinji le está enormemente agradecido- se inclinó el joven mientras el médico tomaba el sobre marcado con su nombre

Sin un minuto para esperar el hombre tomo de su escritorio el pequeño cuchillo con mango de oro para abrir cartas y lo deslizó por el doblez superior del sobre, abriéndolo –Dile que si necesita algo más solo me lo comunique- le habló Misaragui al chico

-Asi lo haré, ahora con su permiso, debo retirarme puesto que traigo un poco de prisa- se inclinó nuevamente el joven mostrando su respeto

-Adelante, buen viaje- le dijo el médico viéndolo partir y sentándose nuevamente en su escritorio para leer detenidamente la carta en sus manos, interrumpiéndose a sí mismo al ver un pequeño papel en su mesa de trabajo con el famoso kanji de agradecimiento o gracias, llevó la mano derecha hasta él y levantándolo encontró dinero debajo haciéndole reír –Igual a Kaji- se rió nuevamente el hombre mientras seguía leyendo el papiro que corroboraba el dinero

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-Sal...- le ordenó Misato al joven que se encontraba en su prisión hogareña

-¿Ha acabado mi castigo?- preguntó emocionado el joven Ikari

-Si... como no- se sonrió con sarcasmo la mujer de cabellos morados –es hora de comer, empieza a mover tu trasero- le dijo mientras el joven soltaba un suspiro triste y callado y se dirigía pesadamente a la cocina –¡Anda!- le apresuró la militar mientras le palmeaba los gluteos haciéndole saltar

-Te acusaré de abuso sexual- le dijo Shinji enfadado mientras la mujer solo se carcajeaba al verlo molesto caminar por el pasillo hasta la cocina

-Entonces por lo menos haré que el juicio valga la pena- se sonrió Misato haciéndole voltear temeroso al joven que tenía la cara encendida de un rojo profundo

-¿Qué?- preguntó exaltado

-¿Crees que dejaré que me lleven a prisión solo por tocarte el trasero?- le dijo Katsuragui inocentemente –por lo menos haré que la palabra "sexual" sea involucrada en "acoso"- dijo la mujer sensualmente mientras enfatizaba las palabras y caminaba hacia el muchacho quien corriendo se encerró en el baño dejando a su tutora muriéndose de risa fuera de su cuarto

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La tarde había llegado, Kensuke regresaba de sus compras para así despistar si es que lo estaban observando la bolsa hielera, habiendo comprado hielo e introduciéndolo en la bolsa, para así mantener frío el suero

-He llegado- habló en la puerta observando que el lugar había cambiado drásticamente, no era porque hubiese cosas nuevas en el, pero los colores brillantes e incluso el puro reflejo del suelo limpio le hacían ver como si fuera nuevo -¿Qué pasó aquí?- preguntó sorprendido dejando con cuidado las bolsas sobre la mesa

-Lo siento...- dijo Rei saliendo del pasillo con una toalla sobre sus hombros, los extremos sobre su pecho -¿Pasa algo?- preguntó la chica al ver que el chico inmediatamente le había dado la espalda

-Ayanami, ¿podrías cubrirte un poco?- preguntó Kensuke con su cara roja, aumentando la temperatura de su cuerpo en un instante y los latidos de su corazón de igual manera –por favor- le pidi

-Si...- murmuró la chica retirándose hacia la habitación deteniéndose un momento después mientras se volvía al joven nuevamente –¿podrías permitirme un poco de tu ropa?- le preguntó –la mía está sucia y no encontré forma de lavarla- le inform

-Claro... está en el segundo cajón de arriba a bajo en el buró de mi habitación-

-Gracias- le dijo la chica –siento incomodar- le dijo

-No es nada, solo por favor... no andes desnuda por la casa...- le pidió no encontrando mejores palabras en su situación actual

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-Ya esta listo Misato- le dijo mientras regresaba a su habitación solemnemente

-¿No comerás?- le preguntó la mujer al verlo un tanto cansado –solo estas castigado de salir- le dijo la mujer esta vez preocupada

-No tengo hambre Misato-san, ¿quieres que te haga compañía?- le pregunt

-Si gustas- le dijo ella mientras se disponía a comer

Shinji se dirigía a la mesa cuando el teléfono sonó, se dio vuelta y descolgó el aparato de la pared –Aló- preguntó Shinji a la bocina

-Shinji, está Misato ahí- preguntó la conocida voz de una rubia científica por el otro lado

-Si, en un segundo se la paso Akagui-san- dijo el joven mientras su tutora levantaba la cabeza dejando los palillos en la mesa y tomando el aparato

-¿Rits-chan?- preguntó la mujer -¿Cómo estás?- preguntó mientras la mujer del otro lado contestaba –Si... bien... ¿algo más?... ya veo... bien... te llamaré de vuelta... adiós...- dijo la mujer colgando el teléfono y entregándoselo al joven Ikari

-¿Pasa algo?- preguntó el chico sorprendiéndose de escuchar la voz de Ritsuko por el teléfono

-No, una junta en NERV, me solicitan mañana- le contestó la mayor

-No sabía que Akagui-san había salido de la cárcel- dijo el joven esperando una explicación

-El comandante le reasignó todas sus tareas, fui informada desde hace una semana que su liberación sería en estos días- le dijo su guardiana

-Ya veo... ¿quieres hablar?- le preguntó el joven sentándose frente a ella

-Claro, hace mucho tiempo que no lo hacemos- dijo la mujer sonriendo

-Es bueno ver que hayas recobrado tu alegría- le dijo el joven

-Lamento haberte preocupado con mi actitud estas últimas semanas- empezó la mujer pero el chico la interrumpi

-No te disculpes, tu me has aguantado muchos problemas desde que nos conocimos- le sonrió el joven

-En eso tienes razón...- se sonrió la mujer igualmente –por cierto, ¿quién te ha dado el derecho de acabar con mi Whisky de colección?- preguntó la mujer fingiéndose molesta mientras el joven tragaba saliva y se sonrojaba

-Lo siento, te lo pagaré- dijo apenado el joven

-No te preocupes por eso, solo espero que lo que falta a la botella no te lo hayas tomado todo en un mismo día, es muy caro, y es para gente que lo sepa disfrutar- le dijo ella

-No te preocupes, solo tomaba uno o dos vasos pequeños en la noche, vaya que es cierto que ayuda a dormir- sonrió Shinji apenadamente

-Me alegra saber que tienes buen gusto- le dijo la mujer alegremente

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-Lamento haber cambiado el lugar- se disculpó cierta chica de cabello castaño recién adquirido

-No te preocupes, a decir verdad, este lugar nunca estuvo tan limpio cuando mi padre y yo vivíamos aquí- confesó el joven de gafas –hasta puedo ver mi rostro en el suelo, debió haber sido bastante trabajo-

-Está bien...- dijo ella

-Traje algo para ti- dijo el joven buscando entre las bolsas –no sabía que comprar así que traje de todo un poco- le dijo extendiéndole una bolsa

La chica la tomó y desato el nudo que la mantenía amarrada, dentro de ella siete libros se encontraban, siete, cada uno tan diverso del otro como gustos existen, un libro de cocina, una historia de Julio Verne, leyes del Marxismo, un libro con acertijos, una novela romántica, una revista para chicas, y un libro bastante viejo sin nombre en la pasta –Técnicas profesionales en el Shogui- leyó la chica en la primera hoja después viéndole a los ojos

-Ese es mío- se ruborizó el joven tomándolo –no puedo permitir que alguien me gané tan fácilmente...- dijo el sonriendo observando a la chica sonreír -¿te gusta el helado?- le preguntó un momento después mientras la chica lo miraba extrañada

-Nunca lo he probado...- le inform

-Ya veo... te gustará, confía en mí- le dijo mientras sacaba un galón de la crema semi congelada del refrigerador donde había puesto los alimentos, al abrir la nevera se dio cuenta que no había nada más que gelatina –Sabía que no te gustaría la gelatina- le dijo

-El rojo no es un color que me agrade- le dijo la chica mientras giraba sus ojos al suelo –lo siento-

-No deberías disculparte tanto- le dijo el joven sonriendo –todos tienen cosas que no les gustan-

-Lo sé... pero sé que fue esfuerzo el preparar la gelatina- le dijo ella

-No tanto como limpiar la casa- le dijo él –sé que nunca tuviste alguien con quien conversar, por lo menos alguien de nuestra edad, me gustaría que trataras de hablar mas seguido- le dijo el chico mientras le entregaba un pequeño plato con nieve de vainilla con trozos de galleta de chocolate

-Gracias...- dijo ella tomando el pequeño tazón –trataré de comunicarme un poco mas- le dijo la chica viéndolo sonreír

-Por lo menos hoy has hablado conmigo un poco más de la cuenta- le dijo el joven de gafas mientras tomaba con una pequeña cuchara un poco de helado y se lo introducía a la boca

-Ikari-kun me pidió que hablara contigo- le informó la chica mientras igualmente probaba de la crema que tenía enfrente disfrutando del sabor

-Ya veo, ¿Shinji te dijo algo de disculparte?- le preguntó Aida al sentir que algo raro había con la chica que le recordaba a su amigo piloto

-Me informó que pedir disculpas nunca es algo malo- le dijo

-No deberías hacerlo tan seguido- le dijo el chico mientras la veía a los ojos -¿te gustó?- le pregunt

-Es muy dulce- le dijo ella mientras volvía a comer

-Te lo dije- sonrió Kensuke mientras veía a su acompañante sonreír igualmente, sin percatarse que a la chica Ayanami le brillaban los ojos de una manera extraña, por primera vez en su vida se sentía de alguna manera aceptada por alguien

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-¿Pasa algo?- preguntó Makoto a su compañera de trabajo

-No... nada...- respondió la chica Ibuki mientras volteaba a su monitor rápidamente, por fortuna la pantalla principal de MAGI desplegaba una pantalla rojo con negro, ayudándole a ocultar su rubor

-¿Estás bien?- le preguntó el técnico de gafas al verla actuar un tanto extraña

-Si, ¿tienes un disco?- le preguntó tratando de cambiar de tema rápidamente

-Claro...- le dijo el joven mientras buscaba en su cajón por el dichoso almacenista de datos

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-¿Qué pasa con Ibuki-san doctora?- preguntó susurrando el teniente de cabello largo a su superior inmediata al ver la actitud de la joven hacia su mejor amigo

-La curiosidad mató al gato Aoba- le reprendió la mujer

-No es eso, pero últimamente se comporta un tanto distraída...- comentó el joven mientras la mujer lo miraba a los ojos esperando la continuación –ayer por ejemplo cuando estábamos comiendo apenas nos vio sentados y trató de evadirnos... tropezó y se manchó toda...- dijo Shigeru mientras veía que la mujer mayor reía

-Aoba, eres bastante joven para entender eso...- dijo la doctora mientras miraba hacia un lado de manera sarcástica

-¡¿No?!- preguntó Aoba con sus ojos grandes como platos -¡No me lo creo!- dijo casi cayéndose de la silla -¿Makoto?- preguntó mientras digería la información y la doctora sonreía

-Sugiero que te mantengas a raya de esto- le informó la doctora, una orden disfrazada bellamente por palabras modestas

-Seguro...- dijo el técnico mientras sonreía –pero será divertido ver esta nueva novela que está saliendo en la televisión- murmuró el hombre para la mujer que solo sonri

-Anda, a trabajar- le dijo mientras le entregaba las anotaciones de la MAGI que le correspondía

-Claro...- sonrió el joven disponiéndose a trabajar, divirtiéndose un poco al observar a la chica y al joven ignorante de su situación

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-Ya puedes salir Shinji- le dijo su guardiana al abrir su puerta

-¿En serio?- preguntó un tanto desconfiado

-Claro, has sufrido lo suficiente, pero primero has la cena...- dijo la mujer

-¡Si señora!- dijo el chico haciendo una reverencia militar

-¡Anda!- le ordenó la mujer mientras l estiraba y lo empujaba –tengo hambre- le dijo

-Últimamente estás muy hambrienta, la falta de trabajo te hace mal, te vas a poner obesa- le dijo el joven con intención de molestara, algo que funcionó al instante

-Calla y cocina- le ordenó la mujer bastante molesta mientras se retiraba al sillón murmurando cosas acerca de jóvenes irrespetuosos y mujeres gordas mientras el chico ya en la cocina sonreía al suceso de su objetivo

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-Doctora- habló el gerente del hospital que atendía a NERV –el problema de la joven piloto, exijo una explicación- dijo el hombre mientras se dirigía a Seiko Meisukawara

-No la tengo señor, la chica al parecer ha desarrollado una inmunidad ante la dosis aplicada- respondió la mujer

-Entonces auméntela, NERV nos ordenó mantenerla sedada hasta nuevo aviso- le ordenó el hombre

-Señor, la dosis no puede ser aumentada drásticamente, si lo hacemos podríamos dañar mentalmente a la paciente de manera permanente, el aumento de la dosis tendrá que ser controlado a uno, o uno y medio mililitro por día- le informó la médico

-Entonces empiece el tratamiento desde mañana, puede retirarse- le dijo el hombre a lo que la mujer inmediatamente acept

-Como usted ordene- dijo la mujer retirándose del lugar

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-Hola- dijo Shinji abriendo la puerta de la casa de Kensuke donde había estado tocando un minuto sin respuesta, solo el ruido proveniente del segundo piso del apartamento le daba la señal de que había alguien en el lugar -¡pero que diablos!- gritó casi cayéndose de la escalera debido al susto provocado por el grito del joven Aida

-¡No!- se quejó el joven mientras golpeaba cómicamente el suelo haciendo la onomatopeya práctica de llorar

-¿Pasa algo?- preguntó Shinji al ver al chico en esa manera y a una sonriente Rei quien apenas ahora se percató de su presencia

-Está molesto por que volví a ganar la partida- informó Rei mientras el joven de ojos azules se fijaba en la pantalla donde el personaje del lado de Kensuke yacía derrotado en una competencia de puzzle

-No puede ser... yo era el campeón...- dijo el joven con lágrimas en los ojos mientras rodaba por el suelo parándose después –Iré a llorar a otro lugar...- dijo mientras palmeaba la espalda de Shinji al estar al lado de él -¿quieres helado?- le preguntó recibiendo una negación -¿Rei?- desvió su mirada hacia la chica quien solo asintió con la cabeza –Vuelvo enseguida- con esto dicho se fue

-Hola Ayanami- saludó Shinji

-Buenas noches Ikari-kun- dijo Rei levantándose del suelo donde estaba sentada hace un momento jugando contra el chico de gafas -¿Te gustaría una partida?- le preguntó al chico quien solo negó con la cabeza

-Mejor hablemos un poco- dijo tratando de cambiar la imagen en su cabeza de la chica frente a él

-Bien...- dijo la chica dirigiéndose a él

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Fin del Capítulo Cuarto