Entre el pensamiento y lágrimas de sangre

Shin Seiki Evangelion

Fanfiction by Argus Engel

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Capítulo séptimo: Fortalezas

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"First to charge, first to fight"

"Primero en cargar, primero en pelear"

Alpha Myr script

Magic the gathering, Mirrodin Edition

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-Pero Asuka...- se quejó por décimo cuarta vez el castaño ojiazul –No puedo...- le dijo él acomodando sus manos frente a sí mismo mientras una fiera de cabello cobrizo decía todo lo que tenía que decir sin siquiera abrir la boca –Por favor no me hagas sentir mal...- dijo no recibiendo un cambio por parte de ella –Esta bien...- por fin suspiró haciendo a la chica sonreír –Pero... lo rebajaré con leche...- dijo firmemente haciendo que ella volviera a fruncir el ceño

La segunda niña estiró su brazo alcanzando el cuaderno electrónico y se dispuso a escribir en el mostrando posteriormente el escrito haciendo que el joven suspirara nuevamente –Ya lo sé, pero sabes que te hará mal...- le dijo una vez termino de leer y observando como la chica volvía a enfadarse –Mira, el chocolate está totalmente fuera de tu dieta además de las cosas pesadas exceptuando la leche, tú lo sabes... y no me importa que te enfades, no pienso contribuir a que te hagas daño a ti misma- le dijo él seriamente mientras ella lo miró a los ojos desafiante pero esta vez sorprendiéndose al ver los ojos serios y decididos de Ikari

El sonrió al verle suspirar cediendo a la propuesta –Ahora vuelvo, aún te faltan veinte flexiones con el brazo derecho- ella se apresuró a escribir en el cuaderno –No, no confío en ti... siempre estás tratando de escaparte de la terapia, yo mismo veré como terminas esas flexiones- dijo antes de salir de la habitación donde un momento después se escucho un sonido a sus espaldas provocado por la almohada que lanzó la pelirroja contra la pared –Eso podría contar como una flexión...- sonrió él desapareciendo en el umbral de la cocina

Langley Shoryu estaba molesta, el color de su cara parecía fundirse con el de su pelo en un rojo hormiga que podría espantar a cualquiera, detestaba este trato, durante la mañana tenía que levantarse a las cinco, desarrollar ejercicios hasta las seis, desayunar media hora después de finalizados sus ejercicios matutinos, reposar media hora, empezar con la terapia de las cuerdas vocales exactamente a las siete, con quince minutos a mas tardar, a las nueve tendría un receso de una hora y terminado este empezaría la primera fase de ejercicio físico en la parte de su torso y brazos, el cual terminaba a las doce, una vez terminado esto empezaba la segunda parte de su entrenamiento, a las doce y media del mediodía tendría sus alimentos, que por la dieta estricta que se le había impuesto desearía volver a ser alimentada vía intravenosa, a las cuatro empezaría el entrenamiento de sus piernas finalizando a las ocho para finalmente cenar, y todas las actividades anteriores la que mas odiaba era el ejercicio físico extraordinario de los martes, jueves y sábados a las ocho con quince de la noche, y siendo este el segundo día hábil de la semana, necesitaba terminar su ejercicio con los brazos, que era lo que últimamente le daba problemas

Se dio tiempo de calmarse y se recostó en la cama donde dormía, era una suerte que por lo menos Shinji se ocupara de su rutina, de esa manera no tendría que soportar a la odiosa enfermera del hospital, estricta, mandona e hipócrita, o por lo menos eso pensaba ella... pero al contrario Shinji parecía sentirse muy cómodo con ella, hombres, todos pensando en pechos y traseros femeninos, pero ella quería una barra de chocolate y el hacia todo un drama de esto, movió su cabeza de un lado al otro rápidamente tratando de no volver a enfadarse, después de todo, tendría algo dulce aunque fuese ligero

Ikari regreso diez minutos después con un vaso bastante lleno de una sustancia espumosa y caliente la cual hizo a la chica literalmente derretirse ante la vista, el solo hecho de querer sentir la malteada por su garganta le hacia agua la boca, resultado en un dolor de mandíbula tremendo pero soportable –Bien... está caliente, ten cuidado...- se lo extendió

Ella lo tomó con ambas manos y habiendo tenido el vaso en su poder lo recargo suavemente en la cama, sacó fuerzas de su espíritu y levantó el vaso hasta llevarlo a su boca, soplar el contenido y dar un pequeño sorbo, estaba en la temperatura exacta, una vez sintió el azúcar recorrer el interior de su cuerpo soltó un suspiro alegre y miró al chico con dulzura

-Sabes que me gustaría cocinarte algo mejor de lo que te impusieron... pero no puedo...- se apenó el ante esa mirada, últimamente le sucedía bastante a menudo resultándole en un sonrojo que trataba de ocultar mirando hacia abajo, ella soltó una risilla, dios, era tan bueno escucharle por lo menos reír nuevamente –Estas muy feliz tratándose de una golosina- dijo él sonriendo a ella que no le daba importancia y sorbía nuevamente del recipiente cilíndrico

Una vez ella terminó su vaso escribió en el cuadernillo –No tienes que agradecer nada...- sonrió él recibiendo el vaso que pesadamente ella extendió –Ahora sigamos con el ejercicio...- dijo Shinji recibiendo una cara enfadada –No te puedes negar, además, aún tengo medio litro de malteada en la nevera al cual no podrás acceder si te niegas a los ejercicios- le impuso sonriendo al ver como ella se mordía el labio inferior y suspiraba, para alguien como Ikari el tener que hacer sufrir a las personas le partía el alma, pero en el fondo sentía que hacía lo correcto –Ahora toma- dijo él extendiendo la mancuerna de doscientos gramos que ella pesadamente tomó y levantó con el brazo derecho –Uno...- marcó él viendo la mancuerna arriba –Mantenla ahí por tres segundos... bien... dos...- y se sucedió el proceso deteniéndose dos veces cada diez levantamientos

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-¿Estás bien?- le preguntó el chico mientras ella solo se movió en su cama para darle la espalda, las últimas tres flexiones habían acabado con su antebrazo y hombro, se sentía tan débil y solo era una quinta parte de un kilo, lágrimas abandonaron sus ojos con coraje hacia ella misma, su debilidad le causaba dolor, y se desquitaba con el chico que siempre se preocupaba de más por ella –Entonces me voy...- se lo oyó decir y ella inmediatamente volteó a mirarlo con suplica

Él se quebró al ver las lágrimas en sus mejillas y ya no se pudo mover, se levantó hacia la repisa y tomó un tubo de pasta muscular y tomó el brazo de ella quien al contacto se enfadó y trató de retirarlo haciendo que Shinji la tomara por el hombro fuertemente haciéndole resentir el movimiento –Déjame... o será más doloroso mañana...- implicó él a lo que la pelirroja no tuvo más remedio que acceder, después de todo no había una sola sílaba embustera en lo que acababa de escuchar

El contacto de la pasta con su piel hizo maravillas, por un momento la cálida sensación que causó al principio hizo que el dolor se disipara un poco, pero después de varias sobadas perfectamente bien aplicadas el fresco inundó el músculo, acabando casi totalmente con la molestia, él no pudo dejar de observar que la mueca de dolor en la casa de Asuka había desaparecido después de cinco minutos de masaje por lo que se detuvo un momento -¿Ya te sientes mejor?- le preguntó sin recibir respuesta, soltó un suspiro triste pensando en que lo estaba ignorando puesto que estaba enfadada, se levantó y la cubrió con la sábana y grande fue su sorpresa al ver que la chica se había quedado dormida –Supongo que se agotó...- se sonrió a sí mismo, se dirigió a la repisa y coloco la acción de alarma en el reloj despertador y salió de la recámara no sin antes apagar la luz

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Tres largos meses transcurrieron y los avances de la pelirroja eran notables, ya podía usar a la perfección sus brazos y hacía una semana pudo caminar manteniendo el equilibrio, y por más que quisiera odiar la terapia Asuka sabía que sin ella nunca hubiera tenido la fuerza y ganas de actividad que ahora tenía, las mancuernas habían sido cambiadas por unas de kilo y medio y seguía ejercitándose y recobrando fortaleza, su dieta, refiriéndose a lo mejor ya había cambiado, aunque debía ser baja en grasa ya no estaba tan restringida y esto era la mejor parte para ella

Más sin embargo su terapia vocal era otro asunto, las cuerdas vocales se veían afectadas de alguna manera y seguían estando interponiéndose en la recuperación del habla de la piloto del EVA unidad dos, que hasta estos momentos lo único que podía emitir sonoramente eran gemidos y algún que otro sonido de molestia, alguna pequeña risa trabaja y nada más

Shinji llegó y tocó en su puerta, ella volteó inmediatamente al reloj sobre la repisa en forma de cascabel y notó que los ejercicios debían haber empezado hace diez minutos, se levantó y caminó, aunque despacio, a la puerta, abriéndola hacia la derecha encontrándose con el rostro serio del joven Ikari, ella lo miró graciosamente y le sonrió, sabiendo de antemano que con esto el joven se sonrojaría y cambiaría su mirada de regaño

Y vaya que le tenía bien tomada la medida, apenas ella encorvaba sus labios hacia arriba y el ya estaba volteando hacia la derecha un tanto nervioso evitando sus ojos -¿Porqué estás aún aquí?- le preguntó aunque algo interrumpido

Ella sonrió y se dirigió hacia la habitación de la terapia, que estaba al final del pasillo, se introdujo en él y la pesada cara de su enfermera se topó con la de ella, este sería un largo día para el joven castaño estando entre la pelirroja y su terapista, que bien se enfrentaba a Asuka con el mismo carácter y poca paciencia, creando una equivalencia donde la parte afectada al otro lado de la igualdad era Ikari

-¡Demonios Asuka!- se escuchó apenas entró ella a la habitación, además de insultos y amenazas que bien sabía Ikari que correspondían a la enfermera Kaede Naomi, el sonrió al grito, por lo menos era bueno saber que alguien podría hacerle frente a la pelirroja sin hacerse atrás o ignorar a la chica, esta era la cuarta enfermera asignada a la second children, después de que las enfermeras habían pedido su cambio apenas trataban de hacer que la chica obedeciera, cuando finalmente llego Naomi juró por su "siempre hermoso cabello negro" que haría que la chica mostrara incremento en su estado físico, sus técnicas eran poco ortodoxas, pero era sumamente inteligente, o eso le pareció a Shinji apenas la conoció –Te apuesto el chocolate de la merienda a que no puedes lograr las abdominales en treinta minutos- se volvió a escuchar la voz arrogante de la enfermera y un objeto caerse después

-Esas dos...- sonrió Shinji entrando a la cocina, sabía de antemano que Kaede-san usaba los golpes al orgullo de la pelirroja para hacerle trabajar con más entusiasmo, además de apostarle la malteada de chocolate que Asuka esperaba todos los días a las seis de la tarde, y una ración doble para ella era suficiente premio además de sentir que le ganaba siempre a la fea enfermera, como solía describirla en su cuadernillo –Que bueno que no sabe que Kaede-san siempre está a dieta y que no come chocolate... aunque debo aceptar que finge muy bien su papel de derrota- sonrió nuevamente el joven castaño recordando los berrinches falsos que hacía la chica de ojos chocolates

Una vez salió de la cocina se encontró con uno de los muchos gritos del pasillo -¡Puede quitar esa maldita cara!- le informó la terapista a su paciente -¡Mañana será menos tiempo!- dijo recibiendo una risa por parte de la pelirroja -¡Y así seguiremos hasta que te gané!- dijo la chica esperando que su compañera terminara de escribir en el cuaderno -¡Me importa un demonio si me quedó todos los días sin chocolate si te gano por lo menos una vez!- se le escuchó nuevamente e Ikari sonrió para sí mismo al escuchar la actuación que bien valdría un premio en un festival cinematográfico

El ojiazul se dirigió a la puerta y tocó en ella abriendo un momento después -¿Han terminado ya?, la comida ya está lista...- dijo el joven recibiendo una afirmación fingida triste de la enfermera -¿Otra vez ganó?- preguntó Shinji siguiendo el juego a lo que Asuka hizo la señal de la victoria con su mano derecha y sobándose el vientre aún adolorido con la mano izquierda -¿Agua natural Kaede-san?- preguntó a la terapista

-Gracias...- suspiró ella

-Ahora vuelvo...- informó Shinji tomando la bandeja al lado de la mesa de la habitación

-Te ayudaré con gustó- le sonrió la morena enfermera guiñándole un ojo haciendo enfadar a la pelirroja que de inmediato se dispuso a escribir en su cuadernillo y mostrarlo apenas se fue el muchacho castaño por la puerta donde se leía claramente "Resbalosa" y "Fácil" –Pues si, pero un día te lo voy a robar... y por lo pronto tu estas agotada y eso me da ventaja, quizá haga mi jugada en estos momentos en la cocina, oh, eso sería salvaje...- sonrió la enfermera desde la puerta y caminando dando brincos hacia la cocina sacándole la lengua a la furiosa pelirroja que trataba de pararse rápidamente perdiendo el equilibrio y maldiciendo en su mente

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-Shinji-kun, esto está verdaderamente delicioso... un día yo quisiera tener un novio como tú, no me importaría que fuera cinco años mayor que él...- dijo sensualmente guiñándole el ojo al chico frente a ella al lado de su paciente que ya mostraba molestia

-Mu... muchas gracias...- balbuceó Shinji al comentario y se sonrojó como siempre le sucedía

-¡Te ves tan lindo cuando te ruborizas!- exclamó la enfermera con cara embobada y haciendo que la cara de Shinji se coloreara del mismo color que el cabello de Asuka que ya empezaba a sentir su ceja tener convulsiones como si tuviera vida propia

-Yo no... sé.. que decir...- dijo estúpidamente Ikari al no tener respuesta a ese tipo de líneas hacia su persona

Asuka plantó el plato de manera agresiva en la mesa, aquel que antes había contenido sus alimentos, se levantó apoyándose en el respaldo de la silla del joven castaño que de inmediato se levantó para tenderle el hombro y le fuese más fácil levantarse, la pelirroja no dudó y aceptó la ayuda, aunque bien a estas alturas ya podía levantarse sola quería mostrarle a la "tipa esa" a su parecer que le llevaba ventaja, se dejó caer un poco fingiendo debilidad en las piernas por lo que el joven castaño se la llevó abrazada por la espalda

-Ven, te ayudaré a llegar a tu habitación...- habló Shinji un tanto bajo, y se dispuso a cargarle con rumbo hacia el pasillo, la pelirroja volteo un momento fuera de la vista del joven Ikari y le sonrió maliciosamente a la enfermera que ya se veía molesta por la atención prestada hacia la competencia

Una vez estuvieron fuera del alcance de la señorita Kaede, ésta esbozó una sonrisa y habló para sí misma -¿Qué estoy haciendo tratando de conquistar a un niño?- se preguntó divertida y un momento después lanzó un grito desde su posición -¡Shinji-kun!- dijo recibiendo una afirmación desde la habitación de su paciente -¡Es hora de irme!- informó recibiendo una despedida -¡Volveré el viernes!- le dijo y tomó sus pertenencias y se retiró a la puerta donde se encontró con un hombre barbado y algo desaliñado, pero de alguna manera atractivo a su parecer

-Pero que bonita jovencita... ¿no te gustaría ir a tomar un café al lado de este servidor?- preguntó el hombre haciendo que la chica se hiciera hacia atrás un tanto asustada –Oh, no tienes que responderme ahora, aquí tienes mi tarjeta... llámame si te decides...- le dijo tendiéndole la mano y una sonrisa, la chica cuidadosamente alcanzó la tarjeta un poco nerviosa, pero entonces él tomo su mano se arrodilló ante ella y le besó los nudillos haciendo que la chica se ruborizara más de lo normal, luego le sonrió y escribió en el cerrojo electrónico del apartamento donde ella había estado antes, se abrió la puerta y el barbado entró desapareciendo un momento después

Después de haberse recuperado del impacto en sus mejillas la joven enfermera se sonrió y guardó la tarjeta rápidamente en su bolso, "¡Ese!" pensó y se detuvo un momento para continuar "¡Ese es un hombre de verdad!" se dijo y se besó los nudillos recordando el momento vivido –¿Un café?- preguntó la chica divertida -¿Mejor una cerveza?- rió la enfermera y se fue murmurando cosas acerca de apartamentos y escenas lluviosas donde los que estuvieron bajo estas se desvisten y toman chocolate caliente

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-¿Shinji?- preguntó una voz a la silueta que salía de la habitación, después hizo una seña de silencio con su dedo índice en su boca al verlo que el joven ensanchó sus ojos reconociéndole de inmediato –Ven a la cocina...- le pidió silenciosamente caminando hacia su destino con el muchacho detrás

-¿No te parece peligroso el haber venido hasta aquí?- preguntó el castaño al de antes cabello largo

-No...- se sonrió el espía –Vengo de los cuarteles generales. Katsuragui ha sido la propuesta por las naciones unidas para ser la encargada de la organización NERV, ¿qué te parece?- le preguntó al joven

-Ya lo sabía Kaji...- dijo el joven hombre

-Ryu... soy solo Ryu...- le corrigió el barbado

-Ah, bueno... he mantenido en orden tu jardín de sandías, creo que algunas de ellas ya deben estar listas- sonrió Ikari

-De hecho, vine a agradecerte por eso, aunque no recuerdo que me quedara fertilizante- se sobó la barbilla Ryuji

-De hecho, di una visita a tu amigo, me hizo el favor de hacerme... un trabajo...- no quiso decir lo último

-Vaya, parece que has aprendido algo de mí- rió el barbado hombre

-Dime la verdad Ka...- se interrumpió a sí mismo Shinji –Ryu, ¿qué has venido a hacer aquí?- le preguntó buscando la respuesta en sus ojos

Kaji miró hacia la cocina observando las sobras de comida y cambiando de tema al instante –Puchero de res...- susurró volteando al chico que lo miraba confundido y con uan expresión seria en el rostro –Hagamos un trato, tú me invitas algo de ese caldo y yo te cuento todo lo que ha pasado con mi persona en estos últimos meses, ¿qué te parece?- le sonrió

-Solo espera a que lo caliente, es poco, ¿estás seguro de no querer algo más?- preguntó Ikari abriendo la alacena buscando por algo que preparar rápidamente

-No, está bien, después de todo, prometí a Katsuragui llevarla a cenar por nuestro compromiso...- sonrió el barbado dándole la espalda al chico y caminando hacia la mesa

El piloto quedó sorprendido, pero después de un momento de haberse recuperado del impacto se dispuso a sonreír de oreja a oreja –Felicidades...- dijo no muy alto, como toda la conversación que habían llevado hasta ese momento

Ryuji se rió un tanto bajo y volteó a ver al joven un poco sonrojado –Y pensar que hace unos momentos coqueteé con la chica que salió hace un momento- su compañero sonrió y se volteó a encender la estufa –Confío en que no dirás nada...- dijo él

-Dependerá de cuánto dinero estarás dispuesto a deshacerte de tu bolsillo...- sonrió el joven dándole la espalda

-¡Vaya que has sobrepasado al maestro!- dijo un tanto alto para su propio gusto y se sentó en la mesa, dos minutos después Shinji le acompaño llevándole su plato y una soda extraída anteriormente de la nevera

-Hablo en serio...- dijo Shinji muy seriamente viendo como el hombre tragaba algo de saliva y miraba al chico suplicante

-Vamos Shinji, no seas así, fue un desplante mental, no he gastado ni un centavo pensando en los eventos próximos, y está será la primera comida decente que he tenido en tres meses...- le explicó

-Estoy bromeando...- sonrió el muchacho sonriendo al verlo suspirar –Cuéntame, ¿qué pasó desde la última vez que nos vimos?-

-Tu tutora me disparó...- dijo Ryuji abriéndose la camisa que llevaba puesta y mostrando una pequeña herida en el centro del pecho –Es una suerte que sabía que Misato siempre disparaba al corazón para no hacer sufrir a la persona que recibiría el impacto...- cerró los ojos, y se dispuso a introducir algo del caliente alimento en su boca con una cuchara propiedad de Asuka

Shinji trataba de asimilar lo escuchado –Misato... ¿te disparó?...- preguntó algo alarmado a la sencilla afirmación con la cabeza del hombre que lo tomaba con gran pacifismo -¡¿Y te vas a casar con ella?!- pregunto algo confundido

-Shinji...- empezó el barbado antes de lanzar fuera de su organismo un suspiro –Ante todo somos militares, yo sabía que Misato sería ordenada a asesinarme, pero quería que antes que lo hiciese tuviera los ojos bien abiertos sobre la organización por la que estaba dando su vida y que muchas cosas le ocultaba, el sub-comandante ayudó a enmascarar la operación de mi muerte con un cuerpo inerte que para serte sincero, no sé de donde sacó...- se sonrió el hombre antes de proseguir con su relato –Misato sería ordenada a esta misión específicamente por el lazo sentimental que llevamos, si lo lograba el comandante la dejaría en paz...- se detuvo el hombre al ver que el chico había escondido su mirada viendo hacia la mesa

-Mi padre...- murmuró mientras sus puños abiertos sobre sus piernas se abrían y cerraban tensadamente

-Así es... tu padre, el cual ha sido mandado ya a la prisión- dijo Kaji viendo como el chico mostraba sus ojos que al parecer no tenían vida propia –Katsuragui a establecido ya su gabinete, por mi parte, seré el embajador de las naciones unidas dentro de NERV, Misato tendrá que rendirme cuantas claras acerca de lo que se hace y deja de hacer en su organización... y en lo que se refiere a lo que he hecho en lo que estaba desaparecido, solamente te puedo decir una cosa, nunca me imaginé que uno de tus compañeros de escuela me contactara en ese recóndito lugar del mundo...- se puso serio el hombre

-¿Compañero?- pensó Shinji tratando de dar con la respuesta ensanchando sus ojos al recuerdo de una frontera -¿Kensuke?- preguntó asustado Shinji

-Así es, el chico tiene talento, aunque es demasiado precavido para estar en esta división- se sonrió el hombre –No sé porqué tu padre permitió que llevaran a cabo su pequeña operación encubierta, aunque para serte honesto si no hubiese sabido de la maniobra hasta a mí me hubiesen engañado...- le sonrió el barbado recibiendo una respuesta similar –Dime, ¿cómo está ella?- le cuestionó

-Está bien, aunque aún no recupera el habla...- dijo este un tanto triste al terminar su frase

-Ah, Asuka es una chica fuerte, lo logrará... ¿solo necesitó un poco de ayuda para despertar no es cierto?- preguntó al chico quien solo le sonrió de vuelta –Y dime, ¿qué más has hecho aparte de jugar al espía?- volvió a preguntar Ryuji

-No mucho, estoy confinado a este apartamento, y cuando quiero salir debo llevar una escolta de por lo menos veinte guardias... Misato estuvo ayer aquí, algunas veces puede zafarse del "papeleo" y pasa esos momentos aquí en el apartamento, aunque sea solo para dormir... he mantenido contacto con Kensuke y Rei... pero eso ya lo sabías tomando en cuenta que ahora sé quien es el que estaba aferrado a introducirse dentro de la computadora de Kensuke...- sonrió al verle al hombre sorprenderse a la acusación

-No lo tomes a mal, pero debía enterarme de su situación, aunque tu joven amigo bloqueó muchas veces mis intentos, tuve que pedir el favor a un amigo mío para que me abriera pasó ante la defensa de ese jovencito... afortunadamente el chico tiene línea de banda ancha, de otra manera hubiera sido imposible el obtener la información necesaria...- sonrió el hombre dando unos sorbos más a su plato

-Bueno, ¿y cuándo es la boda?- preguntó Ikari

-Cuando Katsuragui haya terminado de poner en orden a la organización y ambos estemos de acuerdo en que sea tiempo de hacerlo sin que haya ningún problema... dime un cosa Shinji...- pidió el hombre tomando la atención de su compañero –Cuando todo esté arreglado, quisiera que pasaras un tiempo con nosotros, tenemos pensado el adoptarte, si eso a ti no te molesta- le informó

-¿Adoptarme?- preguntó Shinji viendo hacia la mesa nuevamente

-Escucha Shinji, yo alguna vez tuve una familia... por fortuna cuando quedé huérfano ya tenía edad suficiente para valerme por mí mismo, es por eso que entré a la milicia, y aunque no me arrepiento siempre quise ser padre, y a mi edad ya debería tener a un pequeño de ocho o nueve años rondando por ahí llevando mis genes, pero no es así, además... Misato no puede tener hijos, y tú eres el único que pensamos que llenaría ese vacío en nuestras vidas y en la tuya... ¿nos darías la oportunidad?- preguntó al ver que el chico aún no salía de su estupor

-Yo... quisiera decir que si a todo lo que tu me ofreces... pero hay cosas que han cambiado, y no quisiera incomodar a las personas que quiero y aprecio y serles una carga de la que les daría pena deshacerse y...- quiso seguir pero un sonido le interrumpió

-¡Calla!- le gritó Kaji haciéndole ver hacia la mesa nuevamente –Perdóname Shinji... pero no será así... realmente eres la única familia que Misato ha tenido, y yo no tengo inconveniente en que tomes el lugar de mi hijo... creo que eso nos haría muy felices a todos... sobretodo a mí...- le dijo levantándose y tomándole del hombro –Seríamos una linda familia... Shinji...- el chico frente a él se aferró a su cintura y derramó unas cuantas lágrimas en su playera a la altura de su abdomen, el barbado hombre solo le colocó sus brazos alrededor de la espalda y se dispuso a consolarle hasta que este dejo de llorar

-Gracias... Kaji...- le dijo desenredándose de él y dándole la cara

-Ni una palabra...- le dijo el barbado levantándole –bueno, ahora debo marcharme, creo que he despertado a la pequeña que está escondida en el pasillo- dijo el hombre dirigiéndose a la sala –Me quedaría a platicar pero tengo una cita, no es de buena educación espiar a la gente Asuka- dijo el hombre sonriendo

La pelirroja salió del pasillo y caminó pesadamente hacia la sala, donde Ryuji le tendió un rápido abrazo y unas palabras al oído para después dar gracias a Shinji por el plato y encaminarse fuera del apartamento no sin antes colocarse la gorra que había traído en las manos antes de su encuentro con la enfermera

Asuka volteo hacia el castaño y con su mirada exigió una explicación acerca de todo lo que había escuchado, el joven suspiró y se dispuso a contar todo lo ocurrido desde que ella había caído en coma, sin exceptuar ningún detalle

Falta decir que el café se hizo presente en el estómago del chico y el chocolate en el propio de la jovencita pelirroja

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-Aquí tienes los reportes Misato... Asuka estará lista para pilotar en un mes o dos- le reportó la fingida rubia doctora

-Odio el papeleo... si un día conozco al tipo que inventó el papel te aseguro que lo voy a dejar peor que a esta ciudad...- murmuró Katsuragui detrás de la montaña de papeles acumulados en su escritorio

-Misato, eres la próxima comandante suprema de NERV, deberías dejar atrás esas niñerías tuyas y esos comentarios estúpidos...- dijo la doctora cansadamente saliendo de la habitación dejando a su antigua amiga murmurando de idioteces y poco descanso mas una vez estuvo fuera del alcance de la oficina de Misato comentó para ella misma lo que le haría al creador del papel si alguna vez lo encontraba, siendo el trato no muy grato ya que en su respuesta incluía alcohol, varios mondadientes y un cortaúñas, entre otros objetos muy normales, que si uno se pone a estudiarlos con detenimiento, pueden ser objetos de agonizante tortura

-¿Está usted bien Ritsuko-sempai?- preguntó su siempre fiel alumna y admiradora

-Dímelo tú Maya...- comentó la mujer ruborizándose de sus desfases personales -¿Cómo va tu conquista?- preguntó cambiando de tema y sonriendo al ver a la castaña Ibuki sonrojarse por el comentario recibido

-Shigeru-san dice que me arreglará una cita... con Hyuga-kun...- susurró sonriendo apenada

-Vaya, un casamentero... creí que ese era trabajo de chicas...- se sonrió la líder del proyecto E

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-Ya te he dicho que no quiero lastimar a Maya-san viejo...- dijo el joven de lentes en su departamento donde su compañero de trabajo se encontraba sentado en el suelo

-Vamos Mako, ni siquiera la conoces, no le has dado la oportunidad, y tu amor por la coronel "próximamente" comandante no es recíproco...- le dijo su amigo de cabello largo

-¡¿Y crees que eso no lo sé?!- preguntó tomándolo del cuello de la camiseta

-¡¿Entonces porqué demonios no buscas se feliz con alguien mas?!- le golpeó safándose del de gafas -¡Si vas a estar siempre lamentándote de lo que no puedes tener está bien!- dijo dirigiéndose a la puerta -No volveré a meterme en tu vida viejo... después de todo es tuya, pero creo que si le dieras una oportunidad a Ibuki podrías salir de este estado tuyo depresivo...- con esto dicho abrió la puerta y caminó hacia el metro, recibiendo una llamada al celular -¿Quién será a esta hora?, espero que no sea del trabajo, aló...- habló a la bocina

-Arréglame esa cita Shigeru, tienes razón...- fue lo único que escucho antes de que se cortara la comunicación

-Claro que tengo razón... yo siempre tengo razón...- se sonrió el de cabello largo marcando al teléfono móvil de su compañera para darle las buenas nuevas

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Fin del Capítulo Séptimo

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Un tanto largo, pero al final terminado, para aquellos que me preguntaron si Langley volvería a hablar, aún no decido si lo hará, en todo caso que lo volviera a hacer la trama no cambiará mucho

Un agradecimiento a los que han hecho de esta historia popular, se los agradezco de todo corazón, me hacen sentir que lo que hago les agrada y me motiva a seguir escribiendo

Bueno, a esta trama aún le falta por acabar, quería resumir la trama y tenérselas lista para fin de año, pero hay cosas que definitivamente no puedo quitar, o perdería la idea original, por lo que he decidido seguir escribiendo hasta tener finalizada esta interminable historia

Por lo pronto les dejo este capítulo esperando que lo disfruten y que sean felices en estas fiestas navideñas y en lo que les queda de vida

Su servidor

Armand Gustav Engel

"Aquel que pudo vivir en las sombras odia la oscuridad, y sin embargo aquel que le teme a las tinieblas pareciera darles vida en su corazón"