Capítulo 4: Me And A Gun


Ella sabía que ese era un día especial, por eso mismo se levantó nuevamente a las cuatro de la mañana y, esta vez sin despertar a nadie, salió a correr. La verdad es que había tenido grandes problemas para hacerlo debido a la herida de su pierna, le dolía a cada paso que daba pero a ella no le importaba, todo valía con tal de ser delgada, ¿No? Ya cuando la alarma de su reloj sonó unos cuantos minutos antes de las ocho ella se detuvo frente a una pequeña tienda, miró por la vitrina algo que le fuera a gustar a la cumpleañera, al final encontró una remera bastante linda, y sin mencionar barata, la compró y con aun más velocidad volvió para que nadie sospechara que había salido.

Guardó la remera entre sus cosas y fue hasta el baño, se dio una larga y tortuosa ducha de agua fría, ¿Alguna vez habían oído que el agua fría ayuda a tonificar la piel? Pues eso había llegado a los oídos de la pelirroja. Ya al salir se colocó unos jeans que ya le quedaban un poco más sueltos y una remera que se le deslizaba por el hombro (cosa que antes no pasaba) respiró hondo y caminó hasta la habitación de las chicas, dio un suspiro, se echó el cabello para atrás y cogió la bolsa con la blusa que había comprado, volvió a inhalar hondo y saltó sobre la cama de una de sus compañeras quien pegó un ligero grito.

-¡Feliz cumpleaños Lindsay!- le dice la pelirroja con su mejor sonrisa.

-Me asustaste- le responde riendo y haciendo que todas las chicas despertaran.

-Ten, abre tu regalo- le entregó la detallada bolsa y la cumpleañera la abrió, al ver aquella prenda abrió la boca.

-Marissa… tú… ¿Me compraste esto?-

-Sí- responde nerviosa- ¿Tiene algo de malo?-

-Todo lo contrario. Es como si me hubieras leído la mente- concluye sonriente mientras todas las demás se acercan a la cama de Lindsay y comienzan a cantar un entonado "feliz cumpleaños"


"¡Fantástico!" piensa ella con sarcasmo mientras se muerde el labio inferior "De chocolate, ¿No podían elegir una más calórica?"

-Ven acá y trae tu plato- le dice Alex sonriendo mientras se dispone a cortar otro trozo de pastel.

-No Alex, no pudo… yo… yo. Soy alérgica al chocolate- concluye feliz por haber dado una excusa tan buena, ahora estaba librada de comer cualquier cosa que implicara chocolate. Y dicho eso caminó unos pasos para atrás hasta darse media vuelta e ir en dirección a su habitación, había algo que tenía que hacer, algo que no se podía posponer.

Al pasar por el pasillo pudo descubrir cómo Lindsay estaba parada frente a Samuel acercándose cada vez más mientras él simplemente estaba recostado en la pared.

-¿No me vas a dar algún regalo de cumpleaños Sammy?-

No pudo seguir viendo esa escena, era terrible, no lo aguantaba pero, ¿Por qué le importaba tanto? Con un poco de impaciencia entró al baño de los dormitorios y cerró la puerta, buscó con su mirada aquel objeto cuadrado de color blanco que iba a definir su estado de ánimo del día, caminó hasta estar frente a él, se sacó los zapatos y con los ojos cerrados se subió. Lentamente fue abriendo sus párpados para ver que decía…

"44 kilos… o sea que en estas dos semanas bajé 4… no está tan mal, pero podría haberlo hecho mejor. Si no me hubiera caído podría haber hecho más ejercicio pero esta herida me lo impidió… claro Marissa, échale a esa herida la culpa de tu fracaso"

Se bajó de la báscula y sin mirar atrás salió del baño.


-¿Qué les parece si salimos a cenar para celebrar el cumpleaños de Lindsay?- propone Damian.

-Pero… ya lo celebramos, ¿No?- dice la pelirroja nerviosa, lo último que quería era salir y sufrir- Hasta comimos pastel…- claro que ella no comió, ya lo sabemos, pero no podía decir eso, y se le preguntaran, Alex sabía su excusa.

-Sí pero, vamos, la vida es corta y así pasamos un buen rato- todos asintieron, no le quedó más opción que aceptar igualmente- Bien, será a un restaurant elegante, de comida gourmet, así que prepárense-

Todos se dirigieron a los respectivos cuartos. Marissa pudo ver cómo las demás chicas sacaban unos hermosos vestidos que las hacían ver maravillosas, sobre todo Lindsay… un ceñido y corto vestido celeste sin tirantes, la hacía parecer como una modelo, no pudo evitar quedarse mirándola.

"Voy a parecer una imbécil a su lado… no tengo nada que me quede bien"

Rebuscó entre sus cosas sin saber que ponerse, al fondo de su maleta encontró un vestido azul, no tenía tiempo de buscar algo más, todas las demás estaban listas. Pensó en ir al baño a cambiarse pero todas lo habían hecho allí mismo, entonces no tenía opción, se sacó la remera y luego los jeans, alzó la vista y pudo ver a todas observándola.

-¿Ocurre algo?- todas ellas sí creían que ocurría algo, pero claro, no le iban a decir, así que simplemente negaron con la cabeza. Ella se colocó el vestido, era ceñido hasta la cintura y luego caía libremente hasta llegar a la altura de las rodillas. Entonces todas salieron para darse cuenta de que los muchachos ya las estaban esperando. Todos se la quedaron mirando a la muchacha pero nadie decía nada…

-Bueno…- comienza Damian- Mejor apresurémonos o perderemos la reserva- y todos comienzan a caminar hasta la salida, pero ella se queda atrás sin notar que todos se retiraban, se quedó pensando en porqué se le habían quedado mirando, ¿O era su imaginación?

-Creo que no deberías quedarte atrás- le dice él tomándola de la mano haciendo que ella de un respingo, lentamente hace que ella gire para observarla bien haciendo que su cabello y su vestido movieran con gracia, pero él sólo comprobó lo que creía- Te vez… muy bonita- le susurró al oído, ella sólo logra agachar su cabeza, todos la habían mirado raro hoy, hasta él, y eso era lo que menos quería.

"De seguro me veo ridícula" al salir se miró por un instante en el vidrio de la puerta de entrada, ya veía que estaba mal, el vestido le dejaba los hombros descubiertos haciendo que todos notaran sus clavículas "Mis hombros están muy llenos de grasa… eso se ve mal", sus brazos al estar descubiertos se notaba que les faltaban músculo "De seguro notaron que mis brazos están flácidos", tenía muy hundidas sus mejillas "Y lo más probable es que todos se dieron cuenta de mi papada". Tomó se cabello y lo dejó caer por el hombro izquierdo, se dio media vuelta y observó su espalda, sus omóplatos resaltaban y su espina dorsal se marcaba "¿Por qué tienen que formarse esas capas de grasa?... es injusto"

-¿Qué haces?- le pregunta al ver como la chica se observa a si misma y a la vez él se sorprendió al ver su columna.

-¡Nada!- pega un ligero gritillo y antes de que pudiera decir algo más, Lindsay apareció y cogió a Sam de la mano.

-Vamos Sammy, no querrás perder la reserva, ¿Verdad?- y dicho eso lo comenzó a jalar hasta llegar con el grupo, la pelirroja sólo los siguió con lentitud.

"Claro, lo olvidaba, ellos ahora son novios…" había dos cosas que le costaba creer, la primera, ¿Cómo ella iba a poder compararse con Lindsay? Junto a ella no tenía la más mínima posibilidad, y la segunda, ¿Por qué rayos ella estaba buscando estar en el lugar de Lindsay? "Quiero decir… no es que él me guste, pero pensé que siendo tan amable conmigo quizás… de seguro fue amable por compasión" pero, ¿Cuándo es que ellos dos se habían hecho tan cercanos como para ser novios? Ella estaba segura de que no había pasado tanto tiempo con él… al menos no tanto como ella misma…

-¿Te ocurre algo?- dice poniéndose a su par.

-No- responde cortante.

-Pero estás con la cabeza gacha desde hace mucho-

-En serio Damian, no me pasa nada- alzó la cabeza y lanzó una falsa sonrisa.

-Si tú lo dices… oye-

-¿Qué pasa?- pregunta tratando de distraerse de sus pensamientos y concentrarse en él.

-Has notado que… no, nada-

-Anda, dímelo- le da un pequeño golpecito en el hombro.

-Bueno… pero no te ofendas ni nada- se puso nerviosa, si le decía algo así de seguro venía algo malo- No sé si será mi imaginación o algo así pero… has bajado mucho de peso-

-Ay, no bromees con eso- lanzó una risilla nerviosa, la cara de él era seria pero entre las carcajadas de ella él también rió.


Se ubicaron en una gran mesa rectangular, ella decidió sentarse en la esquina contra la pared, donde era más difícil que notaran que no comiera. Samuel quería sentarse junto a ella pero antes de que lo pudiera hacer Lindsay lo arrastró a una silla ubicada enfrente de la pelirroja quien sólo alzó la mirada algo nerviosa para encontrarse con esos ojos…

-¿Desean algo para beber?- les pregunta un mesero que aparentaba unos 20 años, todos pidieron alguna bebida azucarada, menos ella, que pidió agua mineral sin gas. La mesera les dejó la carta. Lo primero que buscó la pelirroja entre el menú fueron las ensaladas, no quería meter nada más en su cuerpo. Lo malo era que todas las ensaladas eran platos gourmet, con queso, alguna proteína, y muchos aliños… nada que ella quisiera comer. Entonces una segunda idea llegó a su mente, algo que pudiera esconder en su bolso, perfecto… no, tampoco había nada porque todo estaba empapado en salsa o chorreando algo. Última opción, lo menos calórico que existiera. Sumó lo más rápido que pudo las calorías de cada alimento, cuando llegó el momento de pedir se dio cuenta de que todo lo que pidieron los demás era extremadamente rico en calorías- ¿Y para usted señorita?-

-Yo quiero… la sopa de champiñones…- y la camarera se retiró.

-¿Vas a tomar sopa con este calor?- le pregunta Emily.

-Es que… tengo un poco de frío- y eso no era mentira, ella sentía muchísimo frío pero eso no evitó que todos pusieran cara de duda- Es por donde estoy, creo que hay una corriente de viento-

-Si quieres puedo cambiar de puesto contigo- le ofreció Matheus.

-¡No!- eso llamó la atención de todos- Quiero decir… no te molestes, todo está bien, con la sopa estaré bien y ya no tendré frío…- lanzó una risilla nerviosa.

Todos se pusieron a hablar mientras ella sólo se bajaba su vista, no estaba a gusto, se sentía muy incómoda y no tenía ganas de nada… entonces llegó el primero problema, sirvieron los platos de comida. Ella partió probando una pequeña cucharada de la sopa, le produjo una enorme sensación de nauseas así que cerró los ojos con fuera para lograr tragarse ese poco de alimento. Nadie se fijaba en ella, nadie excepto él, pero nadie comentaba sobre que no volvió a probar otro poco de sopa. Cuando ya retiraron los platos llegó el momento que ella más temía, el postre…

-Solo quiero… desaparecer de este lugar… de este mundo- susurró tan despacio que nadie fue capaz de escucharla, se excusó para ir al baño y sin importarle lo que los demás pensaran al momento en que no le vieran volver, salió con paso raudo de el lugar, apenas puso un pie afuera las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos y empezó a caminar, sin saber por dónde iba, pero ya no importaba…- Como quisiera que todo esto acabara- se detuvo y miró al cielo fijándose en cada estrella- Que bonito está el cielo hoy-

-¿Qué hace una señorita tan bonita como tú…- ella se volteó con rapidez para ver como un hombre estaba parado a unos cuantos metros de ella- …tan sola?- en cuanto él dio un paso al frente ella retrocedió uno- ¿Acaso tienes miedo?-

Claro que ella tenía miedo, ese hombre la asustaba. Algo le decía que tenía que escapar, que no podía dejar que él se acercara más, o algo malo pasaría. Comenzó a correr con toda la fuerza que tenía, podía escuchar como él la estaba siguiendo, cada vez más cerca, cada vez…

Lo siguiente sólo fue un estruendo.

Él se abalanzó sobre ella y sacó una pistola de su bolsillo, la apuntó a su cabeza para que ella dejara de retorcerse, entonces fue levantándole el vestido mientras ella se contenía para no chillar y que él jalara el gatillo.

"Esto no se puede acabar aquí"

"Hay tantas cosas que aun no he hecho"

"No todavía"

"Somos yo y la pistola"

"Y no voy a dejar que la pistola gane"

"Porque no quiero que esta noche se la última en la que vea las estrellas"


Y bueno, ese es el capitulo, no muy bueno, corto y con mucho tiempo antes de actualizar, voy un poco mal ¿no? jajaja