Acá les dejo otro capítulo del Duque Rebelde, sé que les va a gustar :) Comentarios y demás abajo...Recuerden que esta historia le pertenece a Long Julie Anne, sólo la adapté. La mayoría de los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi :3
Capítulo 6
La diligencia, llena de maletas y viajeros, partió a gran velocidad del pequeño hospedaje de St. Eccles a la vez que Darien llegaba con la carreta. Serena sostuvo la gorra con una mano; la corriente de aire que produjo la diligencia casi se la arrancó de la cabeza.
—Parece que hemos perdido esa, Ned —le gritó Darien a Serena por encima del estrépito causado por las pezuñas—. O más bien, nos perdió a nosotros.
Darien detuvo el caballo gris y revisó el patio con la mirada. Acababan de ver la salida del coche que Darien quería coger, y de acuerdo con el calendario que había obtenido una semana antes, la siguiente diligencia no llegaría hasta dentro de una hora.
—¡Oh, no! ¡Darien! Mira, es… —Serena agachó la cabeza deprisa.
Katie Denslowe, la hermana de Robbie, cruzaba por el patio. Tres niños pequeños corrían a toda prisa detrás de ella y colisionaban entre sí; el aire se llenó de aquellas diminutas y agudas voces. Katie había contraído matrimonio y había estado fuera varios años. Ahora parecía haber regresado de visita a su hogar, lo que significaba que algún miembro de la familia Denslowe, que conocían a Serena desde su nacimiento, aparecería en cualquier momento para recoger a Katie y su descendencia.
—¡Qué buen comienzo! —dijo Darien en voz baja. Estaba claro que no podrían esperar demasiado tiempo en el hospedaje de St. Eccles—. Y de ahora en adelante, pequeña Sere, cuando veas a alguien que conoces, no grites: «¡Oh, no!», a menos que quieras ser descubierta.
—Muy bien, Su Majestad —respondió Serena con un murmullo.
Darien le sonrió.
—Y mantén la cabeza gacha, Ned. Recuerda que eres tímido.
Descendieron de la carreta y bajaron los bultos mientras Darien recorría con la mirada el patio en busca de otro medio de transporte. No podían seguir con la carreta y el caballo hasta Escocia, a menos que quisieran que el viaje durara diez días. Los dejaría en la caballeriza del hospedaje.
—Si me disculpa, señor, tiene el rostro de alguien que quiere ir a Londres. Y yo soy su hombre, de ser así.
Darien miró con desprecio al orador, que parecía un pequeño, regordete y alegre sapo. La enorme sonrisa del hombre revelaba una abertura donde alguna vez había tenido los dos dientes incisivos. Sólo un botón cerraba la chaqueta.
—Siento desilusionarlo, señor…
—Sharp. Chester Sharp, sir. Tengo un coche de alquiler vacío. Llevé a una tal señorita Mackie hasta Londres.
—Me llamo Jonathan Hazelton, señor Sharp. ¿Cuánto hasta Escocia? —Darien fue directamente al grano.
—No puedo llevarlo hasta Escocia, señor. Tengo un viaje a Londres. Puedo llevarlo parte del trayecto, si le parece.
—Ocho chelines —dijo Darien—. Cada uno. Por llevar a mi sobrino y a mí hasta Sheep's Haven. —Señaló a Serena, que permanecía en la carreta. Asintió con amabilidad en dirección al señor Sharp, con la mirada baja.
—¿Sheep's Haven? Pero ¿eso no está alejado del camino del coche?
—Lo está. —Darien lo miró a los ojos.
Chester Sharp parecía de pronto intrigado.
—¿Y ese sería el destino, señor?
—¿Nos llevará, señor Sharp?
—¿A usted y a su… —Sharp miró a Serena— sobrino, eh? —El tono de voz de Sharp era sarcástico—. Bueno… diez chelines cada uno y cerramos trato.
«¿Diez chelines cada uno?» ¡Por Dios! Desgraciadamente, el pago anual de Melbers no había llegado, y diez chelines acabarían con sus ahorros.
—Tengo otro pasajero, señor, pero lo dejaré en una ciudad a una hora de aquí. Y luego tendréis el coche para vosotros. —Sharp señaló a un hombre alto que estaba de pie junto a una maleta—. El señor Grunwald, no habla demasiado.
El señor Grunwald era una persona de buen comer, por lo que Darien pudo observar.
—¿Podemos partir ahora, señor Sharp?
—Debo cargar la diligencia primero.
—Creo que el señor Grunwald lo hará de modo admirable.
Chester Sharp estalló en una carcajada.
—¡Tiene toda la razón, señor! Bien. Otro chelín y partiremos, entonces. —Chester Sharp caminó hacia el señor Grunwald para ayudarlo con sus maletas.
Darien se volvió a Serena.
—Ned, nos iremos con el señor Sharp.
—Hace un instante parecías inglés, Darien.
La boca de Darien hizo una mueca.
—Gracias, querido Ned.
—¿Iremos a Escocia? —El tono de voz fue suave, pero lleno de curiosidad.
Vaciló. Había oído la conversación con Chester Sharp. ¿En qué podría perjudicarle si le contaba algo de la verdad?—. Sí, yo tengo… tengo una tía allí, verás…
Serena levantó la mirada y por debajo de la gorra, como una criatura salvaje y tímida que espía desde una cueva, los enormes ojos verdes y grisáceos resplandecieron llenos de fascinación. Luego, obediente, bajó la mirada. Era tonto, pero Darien de inmediato se sintió despojado. Se dio cuenta de que mirar aquellos ojos claros de Serena era un lujo que siempre había dado por hecho.
—Escocia está bien. —Parecía contenta con eso, como si al final hubiera dominado una difícil hazaña. Se sintió extrañamente conmovido.
—Es una aventura, Ned —dijo en voz baja—. Y tú eres un muchacho valiente.
Serena sonrió y encogió los hombros, como si no hiciera falta una aclaración.
La cena de los Tsukino aquella noche consistió en pescado, carne de vaca, pudín, vino y un silencio mortificante servido junto con palabras de tono elevado. Rei empujaba con indiferencia la comida en el plato; sir Kenji estaba tranquilo, pero atormentado; lady Tsukino esbozaba una extraña y tensa sonrisa, lo más horripilante que pudo para no tener que mirar a Lita a los ojos; y Furuhata, a pesar de estar sentado frente a Rei y junto a Lita y poseer el placer de tener ante sus ojos un despliegue de atractivos senos, insistió en comportarse como un hombre atormentado. Lita y lady Tsukino hicieron lo que se esperaba de ellas e iniciaron una conversación inexpresiva. El coche de Lita recibió cumplidos; los candelabros de lady Tsukino, también. Pero como si hubieran celebrado un acuerdo tácito, nadie pronunció la palabra «Serena», como si el tema discutido anteriormente hubiera sido descartado para siempre.
Más tarde, por la noche, Lita se encontró con Furuhata en el vestíbulo mientras en la casa de los Tsukino todos se preparaban para dormir. Se detuvo frente a él. La llama de la vela que sostenía con la mano teñía sus rostros de un color ámbar.
—Ah, Drew, parece que tenemos un problema, ¿no es verdad?
Furuhata asintió con la cabeza, despacio, como si el movimiento fuera doloroso.
—Serena tiene el relicario. Estoy casi seguro.
—Lo supe por la expresión de tu rostro en la sala hoy —sonrió Lita con ironía—. Ahora entiendo cómo te las ingeniaste para adquirir esa extraordinaria deuda. De verdad, debes trabajar en tus expresiones faciales. No importa: me he Tomado la libertad de enviar a Hutchins con algunas instrucciones para algunas personas que conozco que tienen experiencia en… localizar objetos perdidos. Saben que la paga será buena a cambio del relicario, por lo tanto, si Serena está camino a South Greely como creo, o se dirige al norte en un coche alquilado, la encontrarán.
—¿Y qué sucederá con Serena? —preguntó Furuhata horrorizado—. ¿Quiénes son esos conocidos?
—Oh, por Dios, están demasiado bien pagados como para que se acerquen a la niña, y no les he ordenado que la traigan. Sólo les pedí que determinen hacia dónde se dirige. Podrías considerar que continúe con su alegre viaje, Drew. Está muy claro que no desea contraer matrimonio contigo. Podemos encontrar otra heredera para ti, una mucho más rica y menos escurridiza, y dejar a Serena en su aventura. No cabe duda de que se está acostando con el encargado de la caballeriza de su padre mientras nosotros hablamos. —Sonrió y le apoyó la mano en el brazo. A Drew siempre le habían gustado las bromas obscenas, en especial cuando surgían de exquisitos labios.
Con amabilidad, Furuhata quitó la mano de Lita de su brazo.
—No, te equivocas —dijo—. No abrirá las piernas para el encargado de la caballeriza, Lita. No es como tú.
Lita le dio una bofetada en la mejilla. El sonido retumbó en todo el vestíbulo.
—Soy una duquesa —pronunció con un siseo—. He sacrificado mucho y he trabajado durante demasiado tiempo y más duro que tú en tu corta e inservible vida, Drew. Soporté dos años de matrimonio con un aristócrata depravado. Pertenezco a esto, no permitiré que nadie me quite esta vida, y eso significa que haré todo lo necesario para recuperar el relicario. Me tratarás con respeto, Drew. ¿Cómo te atreves a dirigirte con esa cruel falta de respeto? ¿Cómo te atreves?
Furuhata se cubrió el rostro con las manos por un instante, como para borrar la imagen de Lita enfadada, luego las bajó con un gran suspiro.
—Por favor, discúlpame, Lita. Soy un tonto. No sé lo que me ha poseído. Siempre has sido una amiga y haré todo lo necesario para nuestro bien. Es sólo que… Lita, sé que te resultará extraño y difícil de comprender, pero estoy enamorado.
Lita lo miró fijamente y sus delicadas cejas se torcieron para expresar confusión.
—Estoy enamorado —repitió Furuhata con desesperación.
—Pero ¿por qué? —Lita se dio cuenta de que había hecho la pregunta con un tono de voz lleno de inseguridad—. ¿Por qué esa niña?
—¿Sabes que cuando visitas Brighton puedes oler el mar antes de verlo? ¿La sal en la brisa? —vaciló en busca de las palabras adecuadas—. Es así. Serena es la sal en la brisa. Me hace darme cuenta… de que soy mucho menos de lo que podría ser. Es tal cual es y hace que yo quiera ser… alguien más. Discúlpame, pero no puedo explicarlo de un modo adecuado.
Para Lita fue suficiente. Con gran habilidad disciplinó su rostro para ocultar, como siempre, lo que sentía: un dolor penetrante e inesperado. Lita nunca se había dado el gusto de ser ella misma en toda su vida.
—Estás a unas pocas semanas de la prisión para deudores, Drew. Quizá este no sea el momento adecuado para ser otra persona.
Furuhata sintió que su cabeza estallaba. Lo miró y Lita descubrió que prefería la furia a aquella desdicha en su rostro toda la noche.
—No discutamos. —Apoyó una mano conciliadora con indecisión en su brazo una vez más. No la hizo a un lado—. Todo irá bien, ya verás. Y sólo piensa esto: ya llega la temporada. Un recorrido por uno o dos salones de baile te sacará de quicio y olvidarás los problemas.
Furuhata asintió con la cabeza de mala gana.
—Quizá —dijo por lo alto—. Pero quizá busque a Serena. Buenas noches, Lita.
La dejó sola en el vestíbulo.
Jajaja, hola chicas, perdón por no publicar más temprano ...es que tuve que ir a algo de la escuela XD bueno, a ver si mañana puedo publicar, ya que debo hacer un proyecto... :¨) Como ya vieron, Lita era una PROSTITUTA O.O
Bueno, reviews:
Princess Rei of Mars: Jajaja, su poesía me "INSPIRA" XDXD BESOTES
isabel120: Perdóoooon, no te contesté en el capi anterior porque ya había subido el capi cuando leí esto :( perdón, espero que no me odies ahora por eso mañana publico doble capi :´) [si puedo]
Elsy82: jajaja, primera en comentar XDXD la verdad es que luego sabrás porque es tan importante, me da tantas ganas de contarte pero recuerdo que NO! hay que dejarlas en suspenso...así hay más emoción :D no sé si lo descubras en el prox capi o despues del prox...no me acuerdo :P besitos y abrazitos :3 bye
marceila: jajaja, a mi me dió "eso" igual (Definición de eso: miello O.O) XDXD si supieras lo de Lita y Darien ¬¬ :D a mi Mina me cae muy bien...las ocurrencias de Dar y Sere XP recuerda que Lita acá es "mala" y no quiere dejar su título...jajaja besotes ;)
Ahora si, BYE
Atte.: MONI 3
