La Esencia del Dragón
Por Dracofonte
Capítulo 3: "Los Dragones Legendarios"
El inspector Fujima miraba distraídamente por la ventana del auto-patrulla que lo llevaba al "lugar de los hechos". Según lo dicho por el sargento Akagi iba a recoger los restos de otro incidente, de esos ocurridos muy a menudo en el distrito de Juuban y los cuales involucraban a ciertas heroínas en minifalda. No obstante, el sargento también le había comentado que esta vez tenían algo más que sólo testigos histéricos poco confiables; el policía no se imaginaba que podía ser pero a juzgar por la excitación demostrada en la radio por su subordinado sospechaba que se trataba de algo grande.
El vehículo se detuvo frente al centro comercial donde ocurrió todo, de su interior se apearon el inspector y el uniformado que conducía. Como era de esperarse dicho sitio había sido invadido por una gran muchedumbre compuesta por periodistas y curiosos en su mayoría. Exhibiendo sus credenciales oficiales lograron abrirse paso entre aquel mar de gente para llegar al interior del edificio donde el sargento lo esperaba ansioso.
"Bienvenido, inspector" saludo Akagi "Ni se imagina lo que ha ocurrido" aseguró.
"Lo mismo de siempre, apareció un monstruo seguido de esas exhibicionistas,hay una lucha y la criatura termina liquidada por ellas ¿sucedió así o me equivoco?" comentó en forma despectiva.
"Exactamente así, pero con una ligera diferencia" dijo remarcando la palabra "ligera".
"¿Ligera diferencia?" repitió Fujima intrigado.
"Sí, esta vez tenemos un cuerpo" indicó el sargento emocionado.
Su superior lo miró de hito en hito.
"¿Acaso hay victimas?" cuestionó el inspector desconcertado por la excitación de su subalterno.
"No, en absoluto" negó el otro policía "Tenemos un cuerpo sí, pero no es de ninguna víctima sino del victimario"
"¿¿¿QUE???" exclamó sorprendido Fujima "¿Estás diciendo que tenemos el cuerpo de uno de esos monstruos?"
Esto ciertamente era "algo más". Normalmente sólo quedaban testigos histéricos a los que había que tomarles declaración; y un poco de ceniza era todo lo que encontraban de los monstruos, esas sailors ciertamente sabían como acabar con esos engendros sin dejar rastro, pero en esta ocasión había un cuerpo ¿qué significaba este suceso? ¿Por qué si pudieron matar a esta criatura dejaron el cuerpo intacto y no lo destruyeron como los otros? A menos que...
"Dígame, sargento, ¿hay personas que presenciaron la pelea?" preguntó el inspector.
El uniformado consulto su libreta de anotaciones.
"No" respondió finalmente "Solamente tenemos declaraciones de personas que vieron al monstruo y a las Sailors Scouts pero no observaron cuando lo acabaron"
Justo como pensó, entonces era posible que... no, sólo eran conjeturas poco probables, no obstante...
"¿Pasa algo malo, señor?" quiso saber Akagi.
"Hmmm... no, no me pasa nada, sargento" replicó Fujima saliendo de su ensimismamiento "Muéstreme el monstruo"
El policía condujo a su superior al sitio donde yacía mientras él seguía hundido en sus cavilaciones.
Tal vez sólo me estoy dejando llevar por mi imaginación pero... tengo un mal presentimiento de esto
"Aquí esta" indicó Akagi con gesto triunfante.
La criatura tenía el aspecto de un enorme ogro de cuento de hadas, su piel era verdusca y escamosa lo que añadía un toque reptilesco, sus atavíos tenía una apariencia medieval. Además de estás características el cuerpo despedía un hedor sumamente desagradable que no pasó inadvertido al inspector.
"Huele delicioso ¿no, jefe?" bromeó el sargento "Igual que el estofado de ganso de mi tía Petunia"
El aludido se limitó a mirar a su subordinado con frialdad.
"¿Dónde están los peritos y el forense?" preguntó el inspector.
"Ya vienen en camino"
Fujima hizo un gesto de conformidad y se dio media vuelta para retirarse pero en eso recordó algo. Miró a Akagi por encima del hombro y le dijo:
"Sargento, consiga el video de seguridad del edificio"
"Bien, ¿algo más, señor?"
"Es todo"
Con un gesto de despedida el sargento se retiró mientras dejaba al inspector mirando fijamente el cadáver del monstruo.
Veamos si mis sospechas son acertadas se dijo.
Templo Hikawa...
"Así que eso fue lo que sucedió" dijo Serena a nadie en específico "Ya quiero conocer a ese tal Shiryu, para ver si es tan fuerte como dicen"
"Tenía una velocidad y fuerza increíbles" le informó Amy "El solo puso fuera de combate a ese enorme monstruo sin ayuda"
"A mi me sigue preocupando que sea tan fuerte" comentó Rei "¿Quién nos asegura que el día de mañana no se volverá contra nosotras?"
"Me parece que estas siendo algo paranoica, Rei" intervino Mina "No me parece que Shiryu sea una mala persona"
"De todas formas no podemos confiarnos" dijo Mars con obstinación.
"¿Tu que piensas, Amy?" quiso saber Serena.
La joven Mizuno era de la misma opinión de Mina pero prefirió dar una respuesta diplomática para evitar un conflicto entre sus amigas.
"Creo que es mejor andarnos con cuidado para evitar sorpresas, aunque en lo personal no creo que debamos preocuparnos por Shiryu"
Una incómoda pausa siguió a sus palabras. Momento aprovechado por Amy para preguntarle a Serena sobre su ausencia durante la pelea.
"Oye Serena ¿por qué no te presentantes en el centro comercial como habíamos acordado?"
Tres pares de ojos se posaron en la chica de coletas rubias.
"Bueno... es que tuve algo que hacer antes de ir al centro comercial y como se me hizo algo tarde preferí venir directamente al Templo. Jamás se me hubiera ocurrido que iba a atacar un monstruo"
"¿Algo que hacer?" cuestionó Luna "¿Y qué era ese "algo que hacer" que fue más importante que una reunión de sailors?"
"Pues..." Serena empezó a sudar frío, cómo decirles a sus amigas que estaba haciendo planes para conseguirle una pareja a Amy; entonces, por increíble que parezca tuvo una idea. Tal vez sí debía decir la verdad sólo que no toda la verdad...
"¿Y bien, Serena?" insistió la gata.
"La verdad, es que fui a esa cafetería donde sirven un pastel de chocolate delicioso y como había oferta en todos los postres pues... me quedé a comer, jejeje" 'confesó' la chica de coletas mientras se rascaba la nuca.
Un sudor frío corrió por la nuca de todos los presentes seguido de un "¡Ay Serena!" colectivo. Artemis, quien también se hallaba en la reunión, estaba a punto de lanzar sobre la princesa lunar su conocido sermón sobre la responsabilidad cuando se percató que Lita se encontraba apartada del grupo. Su mirada distante indicaba con claridad que su mente estaba muy lejos de aquel salón del templo. Olvidándose de la descuidad líder de las sailors, el félido decidió dirigirse a la scout del trueno.
"¿Estás bien, Lita?"
"¿Eh?" balbuceó la aludida saliendo de su ensimismamiento "Perdón, Artemis, ¿qué me decías?"
"Te preguntaba si estás bien, has estado como ida desde que volvieron del centro comercial" observó el guardián felino
En ese momento todas las scouts y gatos presentes miraron a la chica de ojos verdes, la cual encogió los hombros ligeramente antes de contestar.
"No sucede nada, es sólo que..."
"Sólo que qué" insistió el gato.
La chica se mordió el labio inferior. Lo cierto es que estaba disgustada consigo misma por su gran descuido en la pelea de hacía unas horas el cual pudo haberle costado la vida a alguna de sus amigas, de no haber sido por Shiryu quizá... pero no, no valía la pena pensar en eso ahora, lo único que importaba era que había un nuevo enemigo en la ciudad y ellas debían hacerse cargo.
"No es nada, Artemis, olvídalo" replicó S. Jupiter poniéndose de pie "Saben chicas, ya es tarde y la verdad no creo que con esta reunión logremos adelantar mucho así que me retiro, buenas noches"
Acto seguido dio media vuelta y se fue de la habitación mientras era observada por sus amigas.
"¿Alguien sabe qué le pasa a Lita? Ha estado muy rara todo el día" preguntó Mina a nadie en concreto.
"Creo que lo de hoy le afectó más de la cuenta" conjeturó Rei "Pero tiene razón en algo, es tarde y esta junta no tiene mucho sentido ya"
Todas las presentes estuvieron de acuerdo con aquel punto y siguiendo el ejemplo de su amiga se retiraron a sus respectivos hogares para continuar con aquel asunto otro día.
Hacía una hermosa noche en la ciudad de Tokio, la bóveda celeste se hallaba vestida de estrellas pero era la gran Luna llena, con su suave brillantes, la que captaba la atención de quien presenciara tan magnífico espectáculo. León Almeida contemplaba en silencio aquella maravilla desde la azotea de un edificio mientras pensaba en lo sucedido en el centro comercial. Hacía poco más de tres meses que había dejado de ser un joven "normal" para convertirse en una especie de superhéroe que debía proteger al mundo de una gran amenaza. Al principio no lo tomó muy en serio pero después de lo ocurrido aquella tarde se dio cuenta que todo el asunto era más grave de lo que parecía.
"Se dice que cuando una gran amenaza se cierna sobre la Tierra surgirán los Dragones Legendarios representando a los tres grandes poderes de este mundo; el Mar, el Cielo y la Tierra tomarán forma y defenderán la vida y la muerte que se hallan encerradas dentro del círculo de la luz"
Aquella sentencia resonaba constantemente en su cabeza; fueron las primeras palabras que escuchó de aquel que le otorgó sus nuevas habilidades. Lo cierto era que no las comprendía muy bien. ¿A qué se refería con "defender la vida y la muerte"? Se suponía que el pelearía para proteger a las personas ¿de qué servía proteger a los muertos? Y más misterioso aún, ¿qué era eso del círculo de la Luz? ¿La Tierra acaso? ¿La Luna? Demasiadas preguntas y ninguna respuesta.
"Es una linda noche ¿no te parece, León?" dijo una voz grave rompiendo con el imperante silencio del lugar.
El repentino comentario no inmuto para nada al joven mexicano, su única reacción fue fruncir una ligera sonrisa.
"¿De verdad, Okko?" preguntó el aludido "A mi me parece igual a cualquier otra noche, sólo estoy aquí porque de momento no tengo a donde ir?"
"Veo que no cambias, niño" replicó la voz.
"¿Por qué no vienes aquí? Tengo algo que preguntarte" solicitó el chico.
De entre las espesas sombras surgió la figura de un tigre blanco de porte majestuoso que avanzó con paso firme hasta colocarse a lado de León. Cualquiera en su lugar se hubiese muerto del susto de sólo verlo pero para él ya era algo natural.
"¿Qué quieres saber?"
"Supongo que si estás aquí es por que ya sabes que tuve una batalla" asumió León. El enorme felino asintió confirmando su suposición "Bien, el enemigo al que me enfrenté no era muy fuerte y lo vencí sin demasiados problemas pero con lo que no contaba era con un grupo de chicas (bastante sexys debo agregar) que al parecer son una especie de heroínas locales, no son tan fuertes como yo pero tienen lo suyo, se llaman a si mismas..."
"Las Sailor Scouts" dijo Okko interrumpiéndolo.
"Entonces las conoces"
El tigre asintió.
"Sí, ellas son guardianas como tu, sólo que su deber es proteger al reino de la Luna" le informó.
"¿Reino de la Luna? Cielos, Okko, si no la controlas no la fumes, maestro" bromeó el mexicano.
Como respuesta a ese comentario recibió una fría mirada de parte del felino. León tragó saliva ya que por unos instantes se sintió como un pájaro que está a punto de ser devorado por un gato.
"Jejejeje, tranquilo, Okko, sólo fue una pequeña broma" aclaró el chico "Pero si estas chicas protegen ese supuesto reino lunar que rayos hacen en la Tierra"
"Ese reino era conocido como el Milenio de Plata, era un reino magnífico que fue destruido hace miles de años por una fuerza maligna denominada Negaverso; sin embargo sus guardianas reencarnaron en esta época y en los últimos tres años se han dedicado a proteger a la Tierra de diversas amenazas, incluyendo al mismo Negaverso"
"Ya veo" dijo León en tono pensativo "Eso quiere decir que ellas me ayudarán a enfrentar esta nueva amenaza ¿verdad?"
"No" negó el tigre categóricamente "Ellas han cumplido con su misión y ya no son necesarias"
"Hablas de ellas como si fueran una especie de objeto desechable" indicó Almeida con severidad "Pero ya que salió el tema de la ayuda ¿qué hay con el resto de los dragones? ¿Encontraste al que estaba en la India?" quiso saber el adolescente.
"Aún no" confesó "Fui a Calcuta pero ya se había ido, es extraño..." se interrumpió.
"¿Qué es extraño?" preguntó León.
"Desde que llegué a Japón he sentido su energía aquí y no es la única"
"Entonces los otros dos dragones están aquí en Tokio"
"Eso parece, la esencia del dragón es más fuerte que nunca, muy pronto los tres estarán juntos" auguró Okko. "Bueno, ahora que ya comprobé que estás bien y que he respondido a tus preguntas me marchó, que tengas buena noche"
El tigre comenzó a alejarse pero en eso León lo detiene.
"Espera, Okko, antes de que te vayas ¿puedo preguntarte algo?"
"Dime"
"¿Cómo rayos le haces para pasar inadvertido?"
El félido simplemente sonrió.
"Soy sigiloso" replicó.
"Claro, cómo no pensé en eso" comentó el chico latino con ironía.
El gran felino comenzó a alejarse pero antes de irse miró a su "protegido" y le dijo: "León, ten cuidado".
"Descuida"
Tras aquellas palabras Okko se desvaneció entre las misma tinieblas de las que había surgido, dejando a León nuevamente solo.
"Creo que yo también debo irme, seguro tía Ana ya volvió" se dijo el chico seguido de un profundo suspiro "Mejor me voy preparando para uno de sus largos y aburridos sermones sobre la responsabilidad"
A la mañana siguiente...
Con paso distraído y no muy seguro el chico nuevo de Juuban caminaba rumbo a la preparatoria del mismo nombre a la vez que hojeaba un libro que a sus ojos era una verdadera obra de arte.
"¡Genial! Esto si es Hentai de calidad, no la basura que abunda en Internet" se decía.
"¡Hey, León!" lo llamó una voz.
El mexicano volteó hacia donde provenía el llamado topándose con su nuevo amigo Sho. El cuatro-ojos aceleró el paso hasta estar a la par de su amigo extranjero.
"Hola, Sho, que onda" saludó el estudiante de segundo.
"Todavía no entiendo que quieres decir con eso pero de todas formas hola, León" replicó el aludido. Fue en eso que notó el objeto que su amigo llevaba en las manos "Oye ¿qué es eso?"
"¿Esto?" dijo León refiriéndose al pequeño libro que sostenía en las manos "Es un manga hentai que compré la semana pasada en una tienda del centro"
"¿¿¿QUÉ???" exclamó sorprendido Sho "¿Cómo le hiciste para que te vendieran hentai si eres menor de edad?"
"Pues digamos que el vendedor no se dio cuenta cuando lo tomé y sospecho que sí le sorprendió bastante encontrar dinero sobre el mostrador, jejejejeje" contestó cínicamente León.
El estudiante de primer año lo miró con los ojos ligeramente entornados.
"Sabes, Sho, si no dejas de mirarme así te patearé el trasero" le advirtió.
Una expresión de pavor se apoderó del chico de anteojos. Ya que seguir con aquella conversación podría resultar perjudicial para su salud prefirió cambiar de tema.
"¿Leíste el diario de esta mañana?" quiso saber el estudiante de primer año "Publicaron una noticia muy interesante"
"¿De verdad?" contestó el aludido en tono neutro.
Ante aquella respuesta Sho sacó un periódico de su mochila y se lo entregó a León quién lo leyó con suma atención. A cada palabra que murmuraba la expresión de sorpresa trazada en su rostro se iba acentuando.
"¡Cielos! ¡Aquí dice que diariamente mueren en el mundo medio millón de personas a causa del tabaquismo!" exclamó sorprendido el latinoamericano "Por suerte deje de fumar antes de salir de la secundaria"
"¿Fumabas?"
"Sí" confirmó León "Hasta que mi madre me sorprendió una vez y me dio un baño con agua fría para que se me quitara esa 'maña'. Gracias a eso lo dejé y ahora cada vez que veo un cigarrillo me da una crisis nerviosa"
Nuevamente Sho lo miró en forma desaprobatoria.
"Ya te advertí que sucederá si me miras de esa manera"
"Sí, si, no te enojes, pero no me refería a esa noticia sino a la que está en primera plana a ocho columnas"
El encabezado de la mencionada noticia rezaba así: "TERROR EN EL CENTRO COMERCIAL". Vaya, suena como al título de una película de horror de bajo presupuesto pensó el mexicano. El reportaje era básicamente una reseña de los eventos ocurridos la tarde anterior cuando las famosísimas heroínas de Juuban, las Sailors Scouts, se enfrentaron y vencieron a un terrible monstruo que apareció repentinamente en local comercial provocando disturbios y grandes daños al inmueble; en la nota no se hacía ninguna mención de Shiryu. Bah, yo hago todo el trabajo y esas chicas se quedan con el crédito.
"¿Y bien? ¿Qué opinas?" preguntó Sho.
"Opino, mi estimado cuatro-ojos, que deberías leer cosas más productivas que estás noticias sensacionalistas" replicó el interpelado.
"Pues ayer tu parecías muy interesado en esas 'noticias', amigo" le recordó.
"Es cierto" aceptó "Pero ya sé todo lo qué quería saber sobre esas chicas por lo cual ya no me interesan"
"¿Y qué es lo que sabes?" inquirió el japonés.
"Sé que si no nos damos prisa vamos a llegar tarde a la escuela y no quiero volver a pasar la mañana en la comodidad del pasillo" observó León "Te apuesto tu almuerzo a que llegó antes que tu"
El mexicano se alejó corriendo dejando muy atrás al pobre Sho.
"¡Hey, espera!" gritó el chico de lentes antes de correr tras su nuevo amigo.
El arítmico sonido de tamborileo de dedos resonaba por toda la habitación revelando el estado de impaciencia que dominaba a su autor. Fue una simple llamada a la puerta la causante de terminar con la improvisada sinfonía digital. Tras un escueto "adelante" penetró el umbral la bella Alexia quién no parecía tener el menor pudor al exhibir lo más posible de su anatomía sin llegar al desnudo. Maxuell Sheppard contempló a su asistente con el mismo interés con el que miraría una roca; para él, el único atractivo que encontraba en la joven pelirroja era el de los servicios que ésta podía brindarle.
"¿Y bien, Alexia? Dame tu informe" ordenó su jefe.
"La tarde de ayer enviamos a un mutante de clase Delta a un importante centro comercial para probar la capacidad de combate de las defensoras conocidas como Sailor Scouts" declaró la pelirroja con voz serena "El resultado de monitoreo indica que no se ha registrado un aumento significativo en el poder de los sujetos analizados por lo que concluimos que sus fuerzas son prácticamente las mismas que las demostradas en su última batalla hace un año"
"Y sin embargo fueron capaces de derrotar al mutante, según leí en el diario de esta mañana" observó Maxuell.
"La derrota de nuestro mutante se debió a un imprevisto ajeno a las scouts" indicó Alexia.
Un destello de interés cruzó por los fríos ojos de Sheppard.
"¿Un imprevisto dices?"
"Un individuo cuya identidad todavía nos es desconocida apareció durante la pelea y derrotó con relativa facilidad a nuestra criatura" le informó su asistente. "Según nuestra evaluación preeliminar las capacidades de este nuevo elemento rebasan notablemente a las de las sailor scouts".
Conque un "elemento desconocido" pensó para sus adentros.
Una enigmática sonrisa se trazó en la faz del superior de Alexia cosa que sorprendió a esta última. Lo cierto es que aquella revelación no había tomado del todo por sorpresa a Maxuell quién había sido advertido que las Sailor Scout no eran el verdadero obstáculo en sus planes sino una fuerza mucho mayor a la de ellas.
"Alexia, quiero que des la orden para que preparen otro mutante pero que esta vez sea uno de tipo 'omega' y qué lo liberen en un lugar público donde haya muchas personas" ordenó el individuo de cabellos blancos.
"Pero, señor..." dijo su asistente como dudando de lo que acaba de escuchar "Los mutantes omega son demasiado inestables ¿cree que sea prudente usarlos?"
El aludido replicó con una maliciosa sonrisa que consiguió parar el pulso de la joven. Comprendiendo que no podía ni debía cuestionar aquel mandato se retiró de la habitación tras hacer un sumiso gesto de despedida dejando nuevamente en soledad al elegante, pero a la vez, siniestro personaje, quién soltó una estridente carcajada.
"Veamos qué tan poderosos son los Dragones Legendarios" murmuró para reír nuevamente.
Escuela preparatoria Juuban, hora del descanso...
"¿Pesadilla sangrienta 4 dices?" dijo León repitiendo las palabras pronunciadas por su amigo Sho segundos antes.
"Así es" confirmó Ryo quién también se encontraba ahí junto con su novia Hinako "Es la cuarta parte de una de las mejores series de películas de terror de Japón"
"¿Entonces qué dices, León, nos acompañas a verla al cine?" quiso saber la chica de cabello verde.
El joven latinoamericano meditó unos segundos la propuesta.
"Por el título la 'peli' suena a muerte, masacre y destrucción" observó muy serio "Definitivamente las cosas que me agradan así que cuenten conmigo, chicos"
"¡Genial!"
"Bueno si me disculpan tengo algo que hacer así que nos vemos a la salida" dijo el mexicano y se marchó del lugar.
Andando con paso firme se dirigió a una alejada zona del patio donde según le habían comentado no se paraba ni un alma. Una vez en el sitio señalado esperó impacientemente por espacio de diez minutos a cierta chica de coletas rubias No sé porque pero sospecho que la puntualidad no se encuentra entre las virtudes de Serena pensó con ironía. Tras un par de minutos más la autoproclamada chica-cupido por fin hizo acto de presencia. Se acercó caminado de puntas y mirando furtivamente a todas partes, creo que no hace falta decir que tal actitud la hacía lucir ridícula.
"Oye, James Bond, ¿por qué tardaste tanto?" preguntó el chico disgustado "Se supone que nos veríamos aquí a las once y cuarto y ya son las casi las once y media"
"Disculpa es qué tuve que disimular un poco para no levantar sospechas" se excusó Serena.
"Seguro hiciste un gran trabajo" comentó León irónicamente "¿Pero qué pasó? ¿Lo conseguiste?"
En ese momento la guerrera lunar se había vuelto la satisfacción personificada.
"Desde luego que lo conseguí ¿pues crees acaso que tratas con una tonta cualquiera?"
Almeida se sintió tentado a replicar en forma afirmativa pero prefirió dejar a la chica volar en su nube.
"Entonces cuando..."
"El sábado tendré una sesión de estudios con Amy" le informó la rubia "Ese día iniciaremos la operación: Chica Genio"
Me preguntó que musa inspiradora le habrá sugerido tan genial título pensó como ya habrán adivinado León.
"¿Qué opinas del título?" quiso saber la princesa.
"Me encanta" contestó el aludido con una sonrisa.
¡RING!
"Bueno, el descanso ha terminado y es hora de volver a clases" observó Sailor Moon.
"No se te va nada ¿cierto, Serena?"
Una gélida mirada apuñaló al joven mexicano.
"Sabes una cosa, León, a Amy tampoco le agradan los tipos sarcásticos" le indicó.
Antes de que pudiera replicarle algo la chica de coletas se fue rumbo a su aula.
"Muy bien, Serena, este asalto es tuyo" dijo para si.
Con paso firme y agitada expresión el sargento Akagi avanzaba por la estación de policía rumbo a la oficina de su superior, el inspector Fujima. Sin siquiera preocuparse en llamar a la puerta el oficial irrumpió en la habitación donde se hallaba su jefe. Éste se encontraba redactando un informe por lo que se sorprendió bastante por la repentina aparición de su subordinado.
"¿Qué es lo que pasa, sargento?" interrogó el inspector con cierto tono de enfado en su voz.
"No sé cómo lo supo pero encontramos algo en la grabación de seguridad del centro comercial" replicó Akagi.
Y antes de que Fujima dijera algo más el uniformado introdujo la cinta en la video casetera que inmediatamente empezó a reproducirla. Durante poco más de diez minutos ambos policías contemplaron la batalla que se había dado el día anterior entre Shiryu y el mutante. Contrario a lo que el sargento esperaba el inspector no mostró ningún signo de sorpresa, la única reacción aparente fue que su habitual expresión de seriedad se acentuó aun más.
"No parece muy sorprendido" observó Akagi "¿Es qué acaso ya lo sabía?"
El aludido sacó un cigarrillo, lo encendió y tras lanzar una bocanada de humo respondió:
"No lo sabía pero lo sospechaba" aclaró "Al monstruo lo molieron a golpes, esas chicas podrán tener unos poderes increíbles pero no tienen la suficiente fuerza física para hacer algo como eso"
"Entiendo, no cabe duda de que es usted muy listo, jefe" reconoció.
"Tal vez, pero no lo suficiente" replicó Fujima con humildad.
"Informará a la prensa sobre esto" quiso saber el sargento.
"No, dejemos que nuestros amigos periodistas desquiten su sueldo" contestó el inspector "Lo qué sí hay que hacer es mandar un memorando a todos los oficiales que patrullan las calles para que estén alerta por si hay otro ataque de esas criaturas"
"Me encargaré de eso enseguida, inspector"
"Hágalo"
Tras hacer un saludo marcial el sargento abandonó la habitación.
La inescrutable oscuridad lo cubría todo por lo qué tuvo que avanzar a ciegas por el largo pasillo de la mansión, guiándose únicamente por el tacto con la pared, mientras con su mano derecha sostenía un candelabro que pensaba utilizar como arma de ser necesario. El silencio era absoluto y lo único que escuchaba era el sonido de sus propios pasos; su pulso estaba acelerado y sentía que de un momento a otro el corazón iba estallarle, no obstante trataba de mantener la calma diciéndose a si misma que al cruzar aquel corredor estaría en el vestíbulo y por consiguiente llegaría a la salida de aquella infernal construcción. Fue en eso que se topó con algo inesperado; mientras deslizaba su mano por el muro encontró lo que en apariencia era un apagador, llena de júbilo oprimió el botón y las luces se encendieron. Pero justo cuando todo se iluminó se dio cuenta que el asesino estaba frente a ella sosteniendo un ensangrentado cuchillo...
"¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!"
"Sabes, Sho, a menos que tenga problemas de visión y tu seas una linda chica, será mejor que me sueltes o si no ni tu dentista reconocerá tu cadáver" le advirtió León al cuatro-ojos que lo había abrazado presa del pánico.
El aludido se alejó de a Almeida como si tuviese lepra.
"Jejeje, lo siento, León, es que me asusté un poco" se disculpó Hibiki.
Como respuesta recibió una fría mirada por parte del mexicano quién no estaba del mejor humor precisamente. En primera, por la película de horror que había ido a ver junto con sus nuevos amigos; la cual había resultado ser una verdadera porquería, sus efectos especiales eran de muy baja calidad, la actuación era mala y el guión del filme bastante trillado y predecible. Lo único rescatable de aquella salida habían sido las deliciosas palomitas que había comprado y que por culpa de su cobarde amigo ahora estaban regadas por todo el piso.
"Ahora regreso, voy a comprar otras palomitas" informó el chico latino.
"No sé como puedes comer después de ver como el sujeto de la película destripó a tres personas" dijo Hinako.
"Bah, después de terminar Resident Evil 2, Silent Hill y Alone in the Dark cincuenta veces es difícil que algo así te impresione" replicó León para después abandonar la sala.
Al poco rato se hallaba haciendo fila en la tienda del cine cuando sintió una extraña energía muy cerca de ahí lo cual sólo podía significar una cosa...
"¡Ah, rayos!" maldijo "Ya no podré comprar otras palomitas"
Acto seguido abandonó el cine a toda velocidad en dirección de donde percibía aquella presencia.
Parque de diversiones del distrito de Juuban...
Una escena típica se desarrollaba en aquel centro de entretenimiento de Tokio, una criatura se encontraba practicando lo que parece ser el hobbie favorito de todos los monstruos que atacan esa parte del mundo, es decir, destruir todo lo que encontrasen a su paso y sembrar el terror entre los inocentes ciudadanos. El mutante tenía la apariencia de un felino con cuerpo humano, su pelaje era gris oscuro y sus ojos verdes; además de eso vestía una armadura similar a la portada por el Ogro que había atacado el centro comercial el día anterior, sin embargo, difería de aquel en que éste no portaba ninguna arma; aunque tampoco la necesitaba puesto que sus afiladas garras le bastaban para cortar cualquier cosa. Mientras el enorme gato se dedicaba a lo suyo (o sea provocar alboroto) era observado, curiosamente, por otro félido. Okko tenía varios minutos presenciando el siniestro acontecimiento.
"¡Alto ahí!" dijo una voz de pronto llamando la atención del engendro.
El tigre ni siquiera tuvo que voltear hacia donde provino esa orden para saber de quién se trataba. Cinco jóvenes ataviadas con un ceñido traje de marinero y minifaldas encaraban ahora al monstruo. La que parecía ser la líder dio un par de pasos al frente para abordarlo.
"¡Los parques de diversiones son un lugar donde todo mundo, chicos y grandes, viene a divertirse no a ser aterrorizados por una cosa horrible como tu!" declaró la chica de coletas rubias "¡Soy una Sailor Scout que lucha por el amor y la justicia, soy Sailor Moon!"
"¡Y Sailor Mars!"
"¡Sailor Mercury!"
"¡Sailor Jupiter!"
"¡Sailor Venus!"
"¡Y juntas te castigaremos en el nombre... de la Luna!" concluyeron a unísono.
Okko únicamente meneó las cabeza con malestar experimentando pena ajena. No podía entender porque esas chicas tenían que ser tan ridículas. Desde su perspectiva un verdadero guerrero siempre debía mantener la discreción y el decoro pero esas palabras no parecían estar en el diccionario de las scouts.
"Vaya que les gusta hacer sus entradas a esas chicas ¿no te parece, Okko?" dijo una voz al lado del felino "Aunque su lema es igual de impresionante que el de Los Gatos Samurai"
"Ya era hora de que llegaras ¿por qué tardaste tanto, Shiryu?"
"El tránsito"
"No importa ve y liquida a esa cosa de inmediato" le ordenó su peludo amigo.
"Dentro de un momento, primero quiero ver que tan buenas son esas chicas para pelear"
"¿¿¿Qué has dicho???" exclamó Okko furioso.
"Sereno moreno la diversión está comenzando" le indicó el Dragón del Mar.
Una gran ráfaga de fuego se abalanzó contra el mutante, pero esté con un rápido movimiento de sus zarpas la deshizo por completo, acto seguido dio un salto mortal para esquivar un chorro de agua lanzado por Mercury. Jupiter y Venus atacaron conjuntamente con su Trueno de Júpiter y Rayo de Venus hiriéndolo ligeramente en el hombro. Las Inners Scouts se alinearon para atacar todas juntas, pero el felino-humanoide les arrojó una banca frustrando sus planes; Sailor Moon, entre tanto, aprovechó la ligera distracción de su enemigo para iniciar su ataque.
"¡¡¡Por el Poder del Cristal de la Luna Plateada!!!"
No obstante el enorme gato se percató a tiempo y evadió el poder dando un gran brinco para luego lanzarse contra la princesa lunar. Sus afiladas garras resplandecían al dirigirse al cuello de su víctima listas para destrozarlo. Serena fue incapaz de reaccionar debido a la velocidad conque era atacada y hubiera sido ese su fin de no ser por un objeto que cruzó el aire y frenó a la siniestra fiera hiriéndola en la mano. Con una mezcla de ira y sorpresa, la criatura contempló la aguda arma que tenía clavada en su extremidad: se trataba de una rosa carmesí. Levantó la vista buscando al autor de aquella agresión; lo que encontró fue a un hombre vestido de smoking, sombrero de copa, antifaz y larga capa rojinegra posado sobre el techo de un carrusel. (Poner música de Tuxedo Mask aquí )
"Yo jamás permitiré que un sucio engendro como tu toque a una delicada flor como Sailor Moon" declaró el recién llegado.
"¡Santa Petunia de los Arenales!" exclamó Shiryu emocionado "Ese sujeto es..."
"¡Endimion!" intervino Okko.
"¿Endimion?" repitió el guerrero decepcionado "Bah, yo pensaba que era el Zorro, hasta iba a pedirle su autógrafo pero ya decía yo que se veía demasiado afeminado"
El tigre lanzó una mirada fulminante a su protegido. Ciertamente le desesperaba que León tomara todo a juego y no se comportase con la seriedad debida.
"¡Hazlo ahora, Sailor Moon!" dijo Tuxedo Mask.
"¡Sí!"
Nuevamente la guerrera de la luna realizó toda la serie de acrobacias y bailes antes de lanzar su ataque. En está ocasión la criatura estaba demasiado confundida para para escapar y recibió el ataque de lleno. No obstante de haber sido dañado seriamente el felino siguió con vida.
"¡No puede ser!" exclamó Sailor Mars "Recibió el ataque de Sailor Moon y aun sigue con vida"
"Definitivamente el autor de este fanfic tiene algo contra mi, no sólo aparezco hasta el capítulo 3 sino que encima ni siquiera puedo matar al monstruo con mi poder, ¡No es justo!" se quejó la defensora del amor y la justicia "¡Exijo ver a mi agente!"
"¡Deprisa, Sailor Moon, atácalo de nuevo!" le ordenó Sailor Mercury.
Sabiéndose perdido si no hacía algo rápido, el mutante atrapó una paloma que estaba cerca y para sorpresa de todos la devoró de un sólo bocado. Con violentas convulsiones se levantó sujetándose el abdomen; de su espalda comenzaron a surgir dos enormes alas, al mismo tiempo todas sus heridas se curaron como por arte de magia. Una vez concluida la "transformación" el monstruo contempló a sus adversarias con una expresión de maldad pura.
"¿¿¿Qué chin... ???" exclamó Shiryu.
"¡A esa cosa le han salido las alas de la paloma!" observó Okko atónito.
"No me digas, Sherlock" dijo el dragón marino con ironía "Pero no sólo ha sido eso su aura se ha incrementado el doble, creo que ahora sí esas chicas están en problemas"
El mutante puso su mirada en Sailor Moon, extendió una de sus garras señalando a la princesa de la Luna e indicándole que ella era su siguiente víctima. Ante esa clara amenaza el resto de las Sailor Scouts rodearon a su líder dispuestas a protegerla, esto no pareció inmutar al felino-alado que acometió a las heroínas con la rapidez del rayo, pero, como había sucedido anteriormente, un objeto surcó los aires directo hacia él, sólo que esta vez el monstruo si logró evadir el ataque. El arma utilizada en esta ocasión era una señal de tráfico de color rojo con la palabra 'Alto' escrita en ella. Para aumentar el desconcierto de la criatura una nube de humo azul apreció frente a las guerreras de la Luna llena.
"¡Soy el terror que aletea en la noche!"
"¡Soy la goma de mascar que se pega en tu zapato!"
"Yo soy.... ¡¡¡Shiryu, el Dragón del Mar!!!" declaró el dragón legendario emergiendo de la neblina artificial "Me encanta esa entrada"
El tigre se cubrió la cara con una de sus garras. Si la presentación de las Sailors era ridícula la de Shiryu rayaba en lo absurdo. "Definitivamente tengo que hablar con él sobre esas entradas" pensó.
"¡Hola, chicas, es un placer verlas de nuevo" saludó León "Al igual que la vez anterior debo pedirles que me dejen esto a mi"
"¿¿¿Qué dijiste???" bramó Sailor Jupiter.
"Seguramente creen que no soy más que un desgraciado, arrogante e irónico patán que únicamente quiere lucirse frente a ustedes... y quizá tengan razón" dijo "Pero esa cosa ha incrementado sus poderes y ahora es capaz de matar a cualquiera de ustedes de un sólo golpe incluso al hermano de Afrodita de Picis"
"¿Estás insinuando que tu si puedes con esa cosa?" preguntó Mars.
"Tengo la cabeza dura, resisto mejor los impactos"
"Eso no lo dudo" dijo irónicamente la scout del trueno.
Ignorando ese último comentario el Dragón del Mar avanzó hasta quedar a tres metros de la criatura. Ambos se contemplaron en silencio largo rato. El viento mecía el opaco pelaje del mutante mientras movía nerviosamente sus zarpas producto del cosquilleo que sentía, el cual le incitaba a arrojarse contra el guerrero de armadura, éste último miraba de pies a cabeza a su oponente en busca del mejor punto para atacar.
"Sabes, al verte no sé si decir: Me parece haber visto un lindo gatito o Me parece haber visto un lindo canarito" bromeó Shiryu "Ambos estamos frente a frente listos para hacernos pedazos, es el momento perfecto para que se acabe este episodio ¿no crees?"
Tras pronunciar esas palabras los dos se arrojaron uno contra el otro listos para iniciar un feroz combate.
Fin del Capítulo 3
Nota del autor: Pues aquí está otro capítulo más, la verdad siento que de los tres este ha sido el más flojo. No sólo tuvo menos acción sino que la comedia también estuvo algo baja, pero bueno, para compensar estas deficiencias aclaré un poco sobre el origen de Shiryu y puse algo de intriga. Espero que los próximos capítulos sean mejores. Por cierto el "lema" utilizado por mi personaje lo tomé de una de las pocas series de Disney que me ha gustado: "Darkwing Duck", y es más un homenaje que otra cosa.
Bueno eso es todo por el momento.
...SEE YOU SPACE COWBOYS
