La Esencia del Dragón

Por Dracofonte

Capítulo 5: "Entrevista con el Dragón"

Amy miró su reloj de pulsera luego de bajar del autobús que la había dejado justo frente a la entrada del parque número 10, dónde se suponía iba a reunirse con Shiryu. Eran las 6:52 AM, tiempo suficiente para entrar al parque y buscar un sitio solitario donde transformarse en Sailor Mercury. Era curioso, se sentía algo nerviosa por su encuentro con el Dragón del Mar y no era porque temiera o desconfiara de él, y menos después de la reunión sostenida por ella y sus demás compañeras con la scout del tiempo; era más bien producto de cierta emoción que la embargaba. Había dicho a sus compañeras que la reunión tendría el único propósito de obtener información del héroe de azul, pero cuando Setsuna les aclaró quién era y cuales eran sus objetivos dicho encuentro dejó de tener sentido. Aún así Amy se empeñó en asistir alegando que sería una descortesía de su parte dejarlo plantado. ¿Pero realmente sólo era cortesía? Mientras caminaba por los corredores del área verde pensaba en ello. No, aquello era más que simple cortesía y ella lo sabía muy bien. Tal vez pudiese engañar a sus amigas fingiendo indiferencia, pero no podía engañarse a si misma. Shiryu le gustaba, le había atraído desde la primera vez que lo vio, sólo que no se había dado cuenta hasta entonces. ¿Pero qué era exactamente lo que le atraía de él? ¿Era por su apariencia física? Al tipo ni le había visto la cara con esa careta de su casco cubriéndosela, por lo cual resultaba improbable, ¿era por esa imagen de héroe que proyectaba? No, ese tipo de figuras románticas no eran de su agrado, además el dragón no se ajustaba a ella, y definitivamente no era por su galantería "donjuanesca". Era su desenfado por la vida lo que le agradaba de él. Tan diferente al temperamento japonés dominado por la disciplina y sobriedad. Era un figura alegre, rebelde, burlona, irónica... podían aplicársele muchos otros adjetivos pero estaba segura que ninguno podría describirlo completamente. Acostumbrada a estar rodeada de figuras serias (porque sí, aunque sus amigas fuesen siempre alegres a la hora de ser Sailor Scouts y enfrentar al peligro se convertían en la seriedad personificada, incluso Serena), Shiryu, en cambio, surgía cómo una figura contrastante...

"Creo que después de todo si existe un adjetivo para describirlo perfectamente" se dijo la chica "Shiryu es... diferente"

"¿Diferente? ¿A qué te refieres exactamente con eso?" preguntó una voz a sus espaldas provocándole un sobresalto "Espero que no pienses que soy gay o algo así"

Mirando a todas partes, la guerrera de Mercurio trató de localizar a la persona que había pronunciado aquellas palabras pero sin tener éxito.

"¡Ey! Aquí arriba" le indicó la voz.

Amy volteó a la copa de un gran árbol topándose con la silueta del dragón marino, el cual se hallaba recostado perezosamente sobre una rama a la vez que le sonreía complacido.

"Eres una chica puntual, un hábito del que carecen la mayoría de las mujeres que he conocido"

Pero la joven de cabello azul no dijo ni una palabra, se hallaba admirando la imagen del guerrero centímetro a centímetro como si fuera la primera que vez que lo viera. Estaba envuelto en su armadura azul marino adornada con motivos marinos de color plata y su cabeza era coronada con su yelmo de forma de dragón. El chico notó la forma tan penetrante en la cual era observado sintiéndose algo incomodo.

"¡Yuuuju! La Tierra llamando a Sailor Mercury" dijo Shiryu agitando los brazos.

Esto hizo que Amy volviera a la realidad.

"Discúlpame, sólo admiraba tu armadura" se excusó "No me había fijado en lo hermosa que es"

Shiryu sonrió de buena gana por el cumplido y descendió del árbol para que la scout pudiera apreciar mejor su atavío.

"Muy bien, damas y caballeros, ahora les presentamos el modelo 101 de la temporada verano-otoño: la armadura del dragón marino, creada por el diseñador oficial de los dioses en el principio de los tiempos" dijo fingiendo voz de presentador a la vez que modelaba su armadura "Puede ser suya por el módico precio de salvar al mundo; IVA incluido"

Mercury no pudo reprimir una carcajada luego de aquélla broma.

"¿Siempre eres así?" quiso saber la chica genio luego que dejó de reír.

"¿Así cómo?" preguntó Shiryu fingiendo demencia "¿Atractivo y encantador?"

"Creo que sí" se respondió a sí misma con una sonrisa.

"Bueno supongo que debes tener muchas preguntas pero éste sitio no es el más indicado para conversar" observó "Hay un pequeño lago al otro lado de esa arboleda, podemos ir a ahí y conversar sin ser molestados"

La scout no tuvo objeción a dicha propuesta por lo cual se dirigieron ahí de inmediato. Una vez acomodados a la sobra de un árbol la conversación se reanudó, siendo Shiryu quién la continuara.

"Muy bien, estoy listo, pregunta lo que quieras"

Amy pareció ligeramente embarazada tras oír esas palabras.

"¿Qué ocurre?" preguntó desconcertado el dragón.

"Este... sucede que el otro día una amiga nuestra llamada Sailor Pluto nos contó todo sobre ti y... no tengo nada que preguntarte realmente"

"¡Momento! ¿Cómo qué todo?"

"Sí, ella nos dijo que tu eres un guardián de este mundo como nosotras, miembro de un grupo llamado Dragones Legendarios que poseen extraordinarias habilidades y poderes..."

El Dragón del Mar escuchó atónito como la scout hacía prácticamente la misma descripción que Okko acerca de los dragones, sus deberes, habilidades, y demás cosas relacionas y no pudo evitar preguntarse si la definición de 'Dragón Legendario' estaría en algún diccionario o enciclopedia. Una vez que la chica concluyó Shiryu se le quedó viendo fijamente.

"Todo lo que dijiste es correcto y ahora sabes lo mismo que yo acerca de los Dragones Legendarios" señaló el guerrero "Por eso no entiendo la razón por la que estás aquí"

Su rostro se encendió de vivo color rojo.

"Pues... no tengo ningún motivo, sólo... sólo me pareció muy descortés el no presentarme después de haber quedado contigo que lo haría"

"Hmmm... ya veo" dijo el chico no muy convencido.

"Supongo que el seguir aquí ya no tiene mucho sentido, será mejor irme"

Acto seguido la chica se puso de pie y se dispuso a retirarse pero la voz de Shiryu la detuvo.

"¡Oye, espera! Tampoco estoy corriéndote" dijo un tanto confuso "Si no tienes nada que preguntarme pues... err... podemos hablar de otra cosa, por ejemplo... me gustaría saber más sobre ustedes las Sailor Scouts"

Amy sólo sonrió y se fue a sentar de nuevo cerca del héroe de azul.

"¿Qué quieres saber?" preguntó Mercury.

"Mi... err... 'tutor' me dijo que en otro tiempo ustedes defendían a un reino lunar o algo así, háblame sobre eso"

"Hace mucho tiempo existió en la Luna un reino maravilloso llamado el Milenio de Plata..."

La columna de vapor que emergía de la taza con café parecía bailar al compás del melancólico resonar del saxofón. Toda la habitación tornábase mucho más acogedora cuando esas suaves notas de Blues la recorrían, según la opinión de Fujima, mientras disfrutaba de una buena y merecida dosis de cafeína aquella mañana. Pese a ser su día libre el inspector no podía mantener alejado su pensamiento del trabajo policial y menos luego de la conversación que sostuvo el día anterior con el doctor Katsuo Ishima, jefe del Departamento de Investigación Biológica de una importante universidad de Tokio.

Al ser recuperado íntegro el cuerpo de una de esas criaturas los superiores del inspector Fujima optaron por no llevar los cadáveres al servicio médico forense sino a ese instituto de investigación para que fuera estudiado y de esta forma poder averiguar su procedencia, siendo el doctor Ishima el encargado de llevar a cabo tal faena.

Dicha entrevista aún estaba fresca en la memoria del policía.

Con esa mirada de 'indiferencia profesional' tan común en los médicos, el doctor Katsuo observaba a su interlocutor, el inspector Fujima, éste por su parte, también se había dedicado a estudiar al hombre que tenía enfrente. Debía rondar los cincuenta años, supuso el oficial no obstante del intento por aparentar menos edad con el uso de un tinte barato; los lentes de pinza le daban cierto aire de intelectualidad a la vez que tenían el defecto de esconder su vivaz mirada, tan característica en los hombres experimentados en la vida.

"Debo confesarle, inspector, que este ha sido uno de los trabajos más singulares que he realizado en mi carrera" admitió el médico "El par de cuerpos son en verdad un material de estudio fascinante"

"Me alegra que se divierta, doctor Ishima, pero lo que me interesa saber es de dónde salieron esos engendros" repuso Toshiro con su habitual frialdad "Dígame ¿acaso son extraterrestres?"

El médico no respondió de inmediato, mantenía la mirada fija en su bolígrafo con el que jugueteaba nerviosamente. Parecía como si meditara profundamente la cuestión. Tras unos segundos más de silencio por fin respondió:

"Es un pregunta difícil de contestar, inspector"

"¿Qué quiere decir?"

"Pues verá usted, estás criaturas no son de origen... err... digamos 'natural', sino que fueron creados por medio de la ingeniería genética" explicó "Pero lo más curioso es que utilizaron varios tipos de ADN, incluido el humano"

"¿Quiere decir que alguien creó a esos monstruos en un laboratorio? ¿Entonces son terrestres?"

"He ahí el quid del asunto, actualmente la ingeniería genética está a años luz de poder crear algo como esas criaturas, simplemente es imposible"

Imposible... era una palabra que escuchaba a menudo mas sin embargo con el transcurso de los años aprendió cuán pocas cosas son imposibles en esta vida. Muchos en el departamento creían que esas criaturas eran extraterrestres, pero él... no estaba seguro, no sabía con exactitud porque. Tal posibilidad podría ser cierta, lo aceptaba, no obstante, tendía a pensar lo contrario. Un insistente presentimiento lo inducía a creer que tales seres eran de origen terrestre y no invasores del espacio. Su modus operandi no parecía el de conquistadores; simplemente aparecían causando alboroto y destrozos pero era todo, no mataban a ninguna persona (pudiéndolo hacer), no atacaban puntos considerados 'estratégicos'. No seguían una lógica aparente. ¿Acaso sólo estarán probando las defensas del planeta antes de iniciar la invasión?

"Este asunto me da jaqueca" murmuró Fujima fastidiado.

Se levantó del sofá donde estaba dirigiéndose a una pequeña vitrina al otro lado de su diminuta sala. De ésta sacó una botella de Whiskey y vertió un poco en su café. Aún era temprano pero la ocasión lo ameritaba, necesitaba un pequeño estímulo para poder descifrar todas esas incógnitas. Tras dar el primer sorbo todo su cuerpo se estremeció, ahora ya podía pensar con más claridad. Las respuestas estaban ahí, lo sabía, sólo debía concentrarse y las encontraría. Una prueba, esa palabra resonaba en su mente por alguna razón, era como si...

"¡Pero claro!" exclamó "Sólo puede tratarse de una prueba"

Tomando el teléfono marcó rápidamente un número.

"Hola" dijo una voz al otro lado de la línea.

"¡Son terrestres, sargento, son terrestres!"

"¿Inspector, Fujima?¿Es usted?" preguntó desconcertado el interlocutor "¿A quién se refiere? ¿Quiénes son terrestres?"

"A los monstruos, naturalmente, ahora estoy seguro de ello" declaró el policía emocionado.

"¿Cómo puede estar tan seguro?"

"Porque son sólo una prueba, sólo eso"

"...y eso es todo" dijo Sailor Mercury para dar fin a su extenso relato.

Durante varias horas Shiryu había escuchado atentamente la narración de su acompañante, la cual le habló sobre el legendario reino lunar conocido como el 'Milenio de Plata', pero no se limitó solo a eso, sino además a la forma en que se convirtió en Sailor Scout y conoció al resto de sus amigas (claro, omitiendo el detalle de sus identidades secretas), así como a todas las batallas sostenidas por ellas con el Negaverso, la familia Black Moon, Pharaon 90, el circo Death Moon y finalmente... Sailor Galaxia y el Caos. El Dragón del Mar no despegó la vista ni un solo instante de la guerrera de Mercurio, atento a cada palabra, cada gesto; admirando extasiado hasta el último detalle de aquel rostro lleno de calidez y belleza. Otro detalle que llamó la atención fue el de que Amy era o fue en otra vida la princesa del planeta Mercurio, recordando que anteriormente tuvo la sensación de que se trataba de una princesa de cuento de hadas y al parecer no se había equivocado.

"¡Vaya, esa sí que es una historia!" exclamó admirado el joven héroe "¿Y dime, Mercury, que se siente ser una heroína tan valerosa como tu?" comentó tratando de halagarla.

Pero su comentario estuvo lejos de conseguir su cometido, una sombra de tristeza cubrió la hermosa faz de la scout lo cual dejó desconcertado a Shiryu.

"Si me fuera permitido elegir..." murmuró con un tono muy serio "Hubiese preferido ser una chica normal a ser una 'valerosa heroína'?"

"Discúlpame, no fue mi intención... " dijo el guerrero de azul en forma atropellada al notar que 'había metido la pata' con sus palabras "Creo que no te gusta tu vida del todo"

"El ser una sailor ha traído muchas cosas malas a mi vida, cosas que jamás me hubiese gustado experimentar" agregó "¿O qué, el ser quién eres no te ha traído dificultades?"

Tal pregunta lo hizo meditar sobre ello, ciertamente desde que se convirtió (o empezó a convertirse) en el Dragón del Mar su vida sufrió drásticos cambios. Tuvo que dejar a sus amigos, su casa, su país, y viajar a una tierra extraña que no comprendía muy bien y que tampoco lo comprendía a él; tenía la responsabilidad de salvaguardar la seguridad de millones de personas, algo que a decir verdad no tenía contemplado y que lo asustaba (aunque odiase admitirlo). En resumidas cuentas el ser un 'valeroso héroe' no podría considerarse un premio precisamente.

"Te comprendo, tenemos dones extraordinarios pero ellos traen consigo ciertas responsabilidades que muchas veces no estamos preparados para sobrellevarlas" replicó Shiryu con una expresión de absoluta seriedad, dejando impresionada a la defensora del amor y la justicia puesto que estaba acostumbrada a su carácter desenfadado y esa faceta en verdad la tomó desprevenida, sin embargo tal semblante no duró mucho en el rostro del guerrero y al instante fue reemplazada por una sonrisa, pero no la sardónica de siempre, sino una afable "No obstante, no vale la pena llorar por la leche derramada, resulta estúpido pensar sólo en las cosas malas que vienen con el paquete o dime tu ahora ¿crees que habrías conocido a tus amigas de haber continuado siendo una chica 'normal'?"

Ante esas palabras Sailor Mercury sólo pudo permanecer en silencio sin saber que responder.

"La gran carga que llevamos como guerreros que somos es bastante pesada como para además agregarle la de la autocompasión, tal vez tu seas masoquista y encuentres placer en hacerlo, pero yo prefiero olvidarme de ello y disfrutar de lo bueno que conlleva" declaró "Ahora entiendo porque tus amigas están tan amargadas" agregó luego en tono de broma.

Amy se mantuvo seria varios segundos tratando de asimilar las palabras del dragón marino. Nunca había visto su situación desde aquella perspectiva, lo cierto era que siempre había pensado en las cosas negativas que le habían sucedido por ser una sailor pero rara vez reparaba en lo positivo, por lo que tuvo que admitir que las palabras de Shiryu estaban cargadas de una gran razón.

"Sé lo que has de estar pensando" dijo el chico de azul al ver la expresión seria de Mercury "Que no soy más que un iluso optimista, quizás no estés equivocada pero prefiero pensar de esa manera a ser un amargado"

"No" repuso la chica de cabello azul a la vez que una gran sonrisa se trazaba en sus facciones "Tus palabras son totalmente ciertas, a veces me concentro demasiado en las cosas que no puedo disfrutar por ser Sailor Mercury y no notó lo positivo que me ha traído el serlo"

Nuevamente no pudo evitar el sentirse fascinado por aquel bello rostro y aquella encantadora sonrisa.

"Sabes, te ves mucho más bonita cuando sonríes de esa forma"

Un ligero rubor coloreó las mejillas de la chica ante aquel cumplido.

"Tu... tu crees... " dijo algo confusa.

"Por supuesto, seguro que traes a tu novio babeando cada vez que lo haces" agregó.

Ahora su rostro se volvió totalmente rojo.

"Yo... no... no... tengo novio..." pudo decir entrecortadamente.

"¡¿En serio?!" exclamó el chico fingiendo sorpresa "Eso quiere decir que estás disponible"

"Sí... digo ¡NO!, digo..." el 'ataque' tan directo por parte de Shiryu la había tomado con la guardia baja por lo que no sabía como responder o siquiera comportarse.

Cierto placer siniestro sintió el guerrero del mar al ver el sufrimiento de la joven por el no muy discreto coqueteo por su parte, pero a la vez no pudo evitar sentir remordimiento por ponerla en tan apurada situación. Le había quedado claro que la chica era bastante tímida respecto a sus sentimientos por lo que optó por cambiar el tema para concluir así con su angustia. Se levantó y fue hacia la orilla del lago.

"Dime ¿te gustaría ver un buen truco?" preguntó Shiryu.

"¿Truco?" repitió la sailor desconcertada.

El dragón simplemente asintió y acto seguido caminó hacia el interior del lago, pero para sorpresa de Amy lo hizo ¡Por encima del agua!, cual si fuese un moderno San Pedro Shiryu permanecía de pie sobre el líquido mirando alegremente a la sorprendida chica.

"¿Cómo hiciste eso?" preguntó Mercury atónita.

"¿Te gustaría intentarlo?"

"¿Crees que pueda... ?"

"Claro, yo te lo garantizo"

Con serias dudas la chica caminó hacia la orilla y se detuvo un momento, miró el agua y aún dudosa puso su pie sobre ésta. Grande fue su sorpresa al notar que su extremidad no se hundía, únicamente formaba pequeñas ondas en la superficie del lago pero era todo. Ya más confiada caminó hacia Shiryu quién la contemplaba con satisfacción.

"¿Cómo pudiste hacer esto, el lago debe tener cuando menos un metro veinte de profundidad aquí?" quiso saber la joven Mizuno.

"Es una de mis habilidades cómo Dragón del Mar" explicó "Mi elemento es el agua, por ende puedo controlarla a voluntad y así lograr este tipo de 'milagros', jeje"

"Entiendo, por medio de tu control sobre el agua logras mantener la cohesión de sus moléculas y eso evita que nuestros cuerpos las desplacen, es increíble" comentó admirada.

"Err... si algo así" dijo Shiryu sorprendido por la descripción tan 'técnica' de su habilidad "Pero no es lo único que puedo hacer, observa..."

Al estirar su mano hacia la superficie del lago una pequeña columna de agua se levantó y dio forma a una figura que parecía ser un gato. Por segunda vez la sailor scout contempló atónita la habilidad de Shiryu. Al acercarse el acuático minino la joven pudo acariciarlo y comprobar que no se trataba de alguna ilusión.

"¿Cómo te quedo el ojo, chiquita?" dijo el dragón en forma presuntuosa.

"¡Es sorprendente!"

"Y eso que por ahora sólo puedo hacer estos trucos de feria, pero cuando logre controlar mis poderes al 100 podré generar incluso Tsunamis de 50 metros de altura"

Al escuchar esas palabras Amy lo miró con preocupación.

"Descuida, el hecho de que pueda no significa que lo haga" agregó inmediatamente al ver aquellos ojos.

La guerrera de Mercurio permaneció acuclillada jugueteando alegremente con el felino de agua mientras su acompañante la miraba hipnotizado por su belleza. A lo largo de su vida León siempre fue una persona sociable y con gran fortuna con las chicas, por lo que tuvo varias novias y "amigas" desde que sus hormonas hicieron acto de presencia, aún así, jamás había conocido a una chica como la que tenía enfrente. Era una sensación extraña, que iba más allá de la apariencia física. Sailor Mercury era una estrella la cual irradiaba una luz invisible para los ojos pero visible para el alma, capaz de brindar calidez al espíritu más frío y atraer la atención del espectador más indiferente con su magnética sonrisa. Al menos así es cómo la percibía.

Tan absorto estaba en la chica que se olvidó por completo del sitio dónde estaban parados. Como resultado de su pequeña 'distracción' el agua dejó su solidez artificial y ambos terminaron en el fondo del lago. Una vez que se reincorporaron, Amy miró al dragón entre desconcertada y molesta.

"¿Por qué hiciste eso?" le reprochó la scout.

"Discúlpame" se excusó "Pero tengo poco tiempo con mis poderes y aún no los domino por completo"

Imitando a Moisés, Shiryu abrió las aguas del pequeño lago y ambos caminaron sin problemas fuera de éste. La guerrera lunar intentaba inútilmente sacarse con sus manos pero estaba completamente empapada.

"Permíteme ayudarte" dijo el chico de armadura azul.

Ante el desconcierto de la joven genio, el dragón marino extendió su mano hacia ella e increíblemente sintió como si el agua que la cubría fuese aspirada por la mano de él. En unos pocos segundos se encontraba completamente seca. Al mirar nuevamente al Dragón Legendario notó que éste igualmente carecía de rastros de H2O.

"¿Qué fue lo que hiciste?"

"Pues no mucho, sólo absorbí el exceso de humedad que tenía tu cuerpo" explicó el dragón "Verás, la base de mis técnicas como la Tempestad Marina o el Torrente Acuático del Dragón es la absorción de humedad del exterior para luego canalizarlo en forma de chorros de agua, yo no genero el agua de la nada simplemente me aprovecho de la existente en el ambiente"

"Comprendo, eso lo consigues gracias al control que tienes sobre este elemento" observó Mercury.

"Exacto, eres una chica muy lista"

"¿Pero qué sucede en los sitios donde no existe nada de humedad, acaso tus poderes no funcionan?" quiso saber la chica.

"Bueno, mi armadura no sólo es una protección, también es una gran 'cantimplora' que absorbe agua y la mantiene ahí para cuando la necesite usar para un ataque, sin embargo, tiene un límite de almacenaje y si se me acabara en un sitio por completo seco simplemente la atraería del sitio más cercano, aunque esto representaría un gasto enorme de energía y mis técnicas tendría una escasa efectividad, en realidad mi energía la gasto en el control del agua, más que en la formación de la técnica misma"

"Ya veo" repuso Amy rascándose la barbilla A pesar de que nuestros poderes se basan en el agua, la naturaleza de los mismos es completamente diferente, tal vez yo tenga la ventaja de crear el agua gracias a que mis habilidades se basan en la magia, sin embargo, el alcance de dichas habilidades es limitado en comparación de las de Shiryu que puede darles múltiples usos pensó.

Un ligero gruñido llamó la atención de la joven scout.

"Lo siento, ya es más de medio día y tengo un poco de hambre" se disculpó el dragón.

"Sí, es verdad"

"Te invitaría a comer pero creo que una Sailor Scout y un Dragón Legendario llamarían demasiado la atención en cualquier restaurante ¿no te parecer?" Amy sólo sonrió "Aunque... quizá haya una solución..." murmuró Shiryu en forma enigmática.

Una gran puerta metálica se abrió ante la presencia de la hermosa Alexia, permitiéndole el paso al interior de una enorme cámara. En dicha estancia una gran número de personas vestidas con batas blancas trabajan afanosamente, ora manipulando enormes consolas, ora tomando notas de la información proporcionada por los monitores. Pero sin duda lo más llamativo del lugar eran los enormes contenedores de cristal cuyo interior albergaba una gran cantidad de mutantes de todos tipos. La pelirroja cruzó la habitación hasta donde se hallaba un individuo de baja estatura, calvo y con un enorme y estilizado bigote a la Hércules Poirot, apoyado en un dorado bastón. Tan singular personaje vio con agrado la presencia de la joven quién por su belleza contrastaba con el sobrio ambiente del laboratorio. Una vez que la tuvo enfrente la recibió con una reverencia.

"Se bienvenida, Alexia" saludó el hombrecillo "¿Y se puede saber a que debo el honor de tu visita?"

"Dr. Kaiba, vengo en nombre del Sr. Sheppard para que se me informe sobre el avance del mutante que será enviado en la próxima operación" replicó la chica con la emoción de un autómata.

"Si, hemos tenido algunos retrasos, debido al nivel de poder de los mutantes del tipo 'Ypsilon' no contamos con ninguno en reserva por lo que tuvimos que 'fabricar' uno desde cero y nos tomará otros siete días terminar su desarrollo" explicó el científico. Luego agregó: "Estoy sorprendido que se nos haya pedido a un mutante de ese nivel, eso sólo significa que ese sujeto Shiryu es un adversario formidable ¿verdad?"

"Informaré al señor Sheppard" replicó Alexia ignorando por completo al doctor "Además de su informe necesito a un mutante de cualquier nivel para una misión especial"

"¿Misión especial?" repitió intrigado Kaiba.

"Sí, la policía recuperó los cuerpos de los dos mutantes que enviamos y al parecer los mandaron a un laboratorio para ser examinados, el Sr. Sheppard cree improbable que logren averiguar algo, pero es mejor no arriesgarse, por ello pidió que se mande a un mutante a destruir los cadáveres" informó la pelirroja.

"Entiendo, preparé uno para esta misma noche" repuso el hombre del bastón de oro (Dracofonte: Hmmm... eso sonó como película de James Bond).

"Muy bien, los datos los recibirá más tarde"

Acto seguido Alexia abandonó la habitación.

Dando una vuelta de manera negligente en una esquina el conductor de una motocicleta llegó a su destino, el parque número 10. Una vez apeado de su vehículo se despojó de su casco, se hizo con una especie de maleta que traía en la parte trasera de la moto, y se introdujo en el interior del parque. Vaya que era un sitio extraño para entregar una pizza, pensaba el chico, pero con eso de "el cliente siempre tiene la razón" pues no quedaba más que complacerlo, y si un cliente quería una pizza en la entrada norte del parque número 10 había que hacerlo. El repartidor anduvo un poco más hasta que sintió algo tras de sí, iba a voltear pero una voz lo detuvo.

"Ni se te ocurra voltear, amigo, o te irá muy mal" dijo la voz en forma imperativa.

"No... no... me lastime..." atinó a decir el chico pensando que se trataba de un asalto.

"No lo haré si te comportas bien" repuso el misterioso individuo "Ahora quiero que me entregues tu bolsa"

Algo desconcertado el repartidor hizo lo que se le pidió.

"Hmmm... veamos, una de peperoni, una hawaiana y cuatro latas de refresco" murmuró el extraño sujeto "¡Perfecto!"

Tras aquellas palabras el chico de las pizzas escuchó como su asaltante se alejaba rápidamente, dio la vuelta para tratar de conocer su apariencia pero fue tarde, se había esfumado por completo. Un poco aturdido recogió la bolsa donde transportaba su mercancía pero grande fue su sorpresa al descubrir que las pizzas habían desaparecido y en su lugar se hallaba el importe de las mismas.

"Cielos, esto parece sacado de los Expedientes X" musitó el chico.

Amy miraba el lago cuyas aguas ondeaban suavemente por el leve trote del viento. Shiryu la había dejado sola para, según él, ir en busca de comida. La chica no tenía realmente mucho apetito pero no se sentía con ganas de contradecir a su nuevo amigo. Era curioso, pero era el primer chico con el se sentía tan cómoda hablando, ni siquiera con Richard o Taiki tuvo la misma sensación. Pero bueno, era obvio el porque, Richard la veía como una especie de... ¿cuál era la palabra adecuada? ¿Diosa? No, era demasiado presuntuoso, bien, digamos una persona superior de la que no era digno; con Taiki sucedía lo contrario, era un trato un poco más despectivo, como si fuese alguien inferior. Shiryu en cambio la trataba como lo que era, una chica. No era una sailor, no era una princesa, no era una súper genio, simplemente era una chica, y el ser vista de esa forma era muy agradable. Vaya, ¿qué pensarían sus amigas si la oyeran hablar así? se preguntaba, pero prefería ignorarlo, en vista de lo "mucho" que apreciaban al dragón marino era mejor ser reservada. En esos momentos no pudo dejar de preguntarse que es lo que sentiría Shiryu, ¿sería para él sólo una chica con la cual pasar un rato? Nuevamente prefería no saberlo, se conformaba con pensar que no era así y que el coqueteo de parte del chico de azul era auténtico y no sólo artimañas de galán.

"Daría lo que fuera por saber en qué estás pensando en este momento" comentó el guerrero legendario.

"¡Shiryu! ¿A dónde fuiste?" dijo Mercury esquivando la pregunta.

"Pues andaba por ahí asustando a inocentes repartidores de pizza" respondió en forma cínica.

"¿¿Pizza???"

"Sí, ¿qué tiene de malo?" le cuestionó "No me salgas con eso de que debes guardar la línea comiendo lechuga y cosas así" dijo Shiryu casi indignado.

La scout rió de buena gana por la ocurrencia.

"Claro que no, llevó una alimentación balanceada y eso incluye a las pizzas" aclaró sonriente.

"Uff, menos mal comenzabas a preocuparme" repuso aliviado "¿Y de cuál quieres, peperoni o hawaiana?"

Serena miraba al vacío teniendo frente a sí un hamburguesa apenas mordisqueada, mientras era contemplada con preocupación por su novio Darien Chiba. Usualmente una hamburguesa tardaba de 60 a 90 segundos en ser ingerida por la joven Tsukino, pero en este caso ya tenía casi quince minutos de haber llegado al restaurante Crow's y el alimento apenas y había sido probado. El futuro gobernante de la Tierra esperaba que su novia le contara por su propia voluntad la causa de su ausentismo, pero en vista de que aquello no iba a suceder se decidió por tomar la iniciativa.

"Dime, Serena, ¿acaso te preocupa algo?" preguntó al fin luego del prolongado silencio.

La princesa de la Luna tardó un poco en reaccionar antes de responder a la pregunta.

"No, para nada estoy excelente" replicó fingiendo una sonrisa.

Sin embargo Darien la conocía bastante bien como para dejarse engañar por aquella alegría falsa. Miró fijamente a la chica de coletas rubias denotando cuán poco creía en sus palabras por lo que ésta tuvo que rendirse y confesar la verdad sobre su estado de ánimo.

"Bien, tu ganas" dijo dándose por vencida "Son las chicas"

"¿Las chicas?" repitió su novio extrañado.

"Sí, estoy preocupadas por ellas por lo del otro día en la casa de Setsuna..."

Entonces Serena pensó en aquel día. La orden dada por la scout del tiempo no había hecho nada de gracia a la mayoría de las Sailor Scouts, sobre todo a Haruka, Lita y Rei, quines no pudieron esconder su indignación. Sailor Pluto no era la líder ni mucho menos pero al ser la más "sabia" del grupo, por decirlo de alguna forma, tenía cierta autoridad y ese día había hecho uso de ella para exigir que todas se mantuvieran al margen de la batalla que recién comenzaba, y para colmo de males, debían dejar la responsabilidad en manos del Dragón del Mar, quién no era del agrado algunas de sus amigas. Agréguenle a esto el hecho de que Setsuna se negó a dar explicación alguna sobre su orden, debía ser obedecida y punto. No cabe duda que la vida no era más que una gran ironía, las Outers Scouts desconfiaban de Shiryu pues pensaban que había invadido su territorio y ahora resultaba que era al revés, eran ellas las que no debían meterse en los asuntos del dragón legendario. Desde ese día se había dado cierto distanciamiento entre sus amigas, al parecer todavía no asimilaban muy bien la noticia y preferían estar cada quién por su lado.

"Sé como te sientes, pero debes de entender que la noticia fue muy dura para todas, después de todo han defendido este mundo muchas veces y que vengan de buenas a primeras a decirte: 'lo sentimos pero su trabajo ya concluyó, muchas gracias y adiós', no es algo muy agradable ¿no crees?" le indicó el príncipe de la Tierra.

"Lo sé, pero ¿por qué se apartan?, es un momento difícil y es cuando debemos estar más unidas" alegó Serena.

"A veces la soledad es mejor que la compañía, ya que te da tiempo para reflexionar mejor las cosas"

"Hmmm.... supongo que tienes razón" repuso Sailor Moon no muy convencida.

"Pero eso no es todo ¿verdad?" inquirió Darien.

¿Es que acaso nada se le escapaba a su novio?, pensaba en ese momento Serena. No sólo se sentía preocupada por sus amigas sino también por ella misma, la noticia trajeron una serie de sentimientos los cuales la hicieron entrar en un conflicto interno.

"¿Sabes lo qué sentí cuando Setsuna nos dio aquella orden?" preguntó la rubia.

Una mirada de interrogación apareció en la faz del joven Chiba por la singular pregunta de su futura consorte, más no se atrevió a replicar.

"Lo qué sentí fue alegría, mucha alegría" confesó Serena ante la sorpresa de Tuxedo Mask "Porque al fin se cumpliría mi sueño de poder llevar una vida normal, Shiryu es un guerrero muy fuerte y se hará todavía más, y no estaría solo pues tendrá la ayuda de otros dos tan poderosos como él, no necesita de nosotras, eso fue lo que pensé entonces, pero ahora..." su voz se quebró en ese instante.

"Pero ahora te sientes culpable por pensar de esa forma ¿cierto?" conjeturó el guerrero de la Rosa.

La joven no pudo aguantar más y estalló en llanto.

"¡¡¡Lo sé, soy una egoísta por pensar de aquella forma pero no pude evitarlo, ya estoy cansada de luchar, cada vez que parece que podremos vivir en paz llega otro enemigo y nos obliga a luchar con él, y cada lucha siempre trae gran sufrimiento para todo el mundo, en especial para ellas, para ti!!!" exclamó desesperada "¡¡¡Es una actitud muy cobarde la de dejar toda la responsabilidad sobre los hombros de ese guerrero, pero estoy harta de hacerme la fuerte, de mostrar una fortaleza que no poseo... sólo quiero vivir en paz!!!"

Un brazo la rodeó en ese momento, Serena levantó la vista topándose con el rostro Darien quién la miraba con una sonrisa. Con su mano secó delicadamente las lagrimas que arruinaban la belleza de aquel hermoso rostro de 17 años.

"No te sientas mal por pensar así, Serena" le dijo su novio mientras la abrazaba más fuerte "Es muy natural que te sientas de esa forma porque más que una Sailor Scout, más que la princesa de la Luna, eres un ser humano y todo ser humano siempre busca algo de tranquilidad, es su naturaleza, sin embargo no debes entender las luchas que has sostenido hasta ahora como algo que te aleja de ese sueño, sino como pequeños pasos que te acercan más y más a él, tarde o temprano llegará un día en que ya no tendrás que luchar; quizás ese momento ha llegado ahora, con Shiryu y los Dragones Legendarios"

"Darien, yo... " musitó la chica mientras miraba a su amado con el agradecimiento reflejado en sus ojos.

Pero ya no pudo continuar diciendo nada pues sus labios fueron sellados por un largo pero tierno beso de parte del joven príncipe terrícola.

"Vaya, así que te gustan las novelas de Agatha Christie" dijo Mercury.

"Sí, me gustan desde que iba en secundaria" admitió Shiryu "¿Y a ti?"

"Bueno, he leído un par de ellas y no están mal"

"Hmmm... ya veo, pero no sé porque pero tengo la impresión de que eres el tipo de persona que sólo lee libros de esos que los expertos en literatura llaman 'obras maestras' ¿no es así?"

Sin poderlo evitar Amy soltó una risita admitiendo culpabilidad. Ya había transcurrido un par de horas desde su pequeña comida, en la cual el dragón había bebido tres latas de refresco e ingerido el 80 de las pizzas y su compañera lo demás. El resto del tiempo se la pasaron contando cosas de su vida pero tratando de no rebelar nada que pusiese en peligro su identidad secreta. Ahora la joven genio sabía que el guerrero marino era un Géminis, su tipo de sangre era "O", gustaba de las películas de suspenso, además de ser gran fan de las novelas policíacas, era aficionado a los video juegos y gustaba de los helados de vainilla, su deporte predilecto era el béisbol; León por su parte ahora sabe que la sailor era Virgo, su tipo de sangre era "A" y sus pasatiempos predilectos son la lectura y el ajedrez, su materia favorita era Matemáticas, su comida favorita eran los sándwich, su color favorito es el azul agua y su deporte favorito era la natación.

"¡Qué graciosa es la vida ¿no te parece, Mercury?!" comentó el superhéroe.

"¿Graciosa?"

"Sí, hemos estado platicando un buen rato y ahora sabemos muchas cosas el uno del otro excepto nuestros verdaderos nombres"

"Bueno, me gustaría decírtelo pero me está prohibido" dijo la chica un poco apenada

"Bah, no te preocupes también a mi me sucede los mismo, son gajes del oficio"

Entonces la scout de Mercurio mira su reloj y se da cuenta que ya es algo tarde.

"Sí, tienes razón, esta 'entrevista' ya se prolongo por mucho tiempo" comentó Shiryu leyendo el pensamiento de la joven.

"Es cierto, pero a decir verdad lo disfrute mucho" confesó Amy, pero extrañamente no se mostraba apenada.

"Pues, celebro eso y a decir verdad yo tampoco me había divertido tanto en un buen rato"

"Bueno, supongo que esta es la despedida" dijo la chica de cabello azul.

"Por ahora, pero nos veremos cuando se aparezca otro de esos monstruos"

Al oír esas palabras vino a la mente de la joven Mizuno las palabras de Sailor Pluto, donde les prohibía categóricamente su intervención en cualquier futura batalla. Cómo decirle a Shiryu que tal vez ya no se verían más, o al menos por tiempo indefinido, pues temporalmente toda actividad heroica les estaba vedada. El dragón de inmediato notó el cambio de actitud cuando la chica puso una expresión seria tras sus últimas palabras.

"¿Acaso dije algo malo?" preguntó León.

"¿Eh?" balbuceó la scout saliendo de su trance "No, para nada, como dices ya nos veremos luego" dijo ensayando una sonrisa.

Acto seguido la chica dio media vuelta y se dispuso a marcharse pero el joven guerrero la detuvo sujetándola de un brazo lo cual la extraño un poco y la hizo ruborizarse.

"Espera, en el lugar donde yo vengo cuando saludamos o nos despedimos de una amiga lo hacemos así" indicó Shiryu mientras acercaba lentamente su rostro al de ella. Sailor Mercury sintió como su pulso se aceleraba y el latir de su corazón resonaba más fuerte que un tambor militar, una oleada de calor recorría toda su humanidad desde la punta de su cabello hasta las uñas de sus pies. Cerró los ojos y se preparó para recibir el beso, pero simplemente sintió un ligero roce de los labios del Dragón del Mar sobre su mejilla derecha. "Bueno, adiós"

Y tras pronunciar dichas palabras el héroe de azul dio media vuelta y empezó a alejarse caminando dejando a la chica bastante desconcertada. Amy miró a su nuevo amigo alejarse lentamente mientras se frotaba con sus dedos la mejilla acariciada por los varoniles labios. Una leve sonrisa se hizo presente en su bella faz y simplemente pronunció dos palabras: "Adiós, Shiryu"

En seguida se retiró del lugar acompañada únicamente por el sol de la tarde.

Al anochecer...

Horas más tarde León se hallaba teniendo una nueva batalla, el enemigo: un platón de sopa de tallarines. Cuando vivía en México nunca fue amante de la comida china o japonesa, por ende jamás tomó mucho gusto por ellas y mucho menos de su singular forma de ser consumida utilizando un par de palillos de madera. Era en momentos como esos en que hubiese deseado comer ese tipo de platillos más a menudo.

"Vamos, León, debes tomar los palillos de esta forma ¿ves?" le indicaba su tía.

"¿No sería más fácil si me dieras un tenedor?" dijo el chico latino cansado de estar batallando.

"Si lo hago nunca vas a aprender a usar los palillos"

"Sé que el convertirme en un experto en el uso de estas cosas es básico para mi formación profesional, pero creo que los catedráticos de la Universidad de Oxford entenderá si no lo aprendo" repuso Almeida en forma irónica.

"Recuerda que estás en oriente y ya sabes lo que dicen: 'a la tierra que fueres has lo que vieres' " citó tía Ana.

"¿Me vas a dar el tenedor o prefieres que empiece a comer con los dedos?"

Ante aquella amenaza de atentar contra las reglas de etiqueta en la mesa, la señorita Ana no tuvo más remedio que ceder a las demandas de su sobrino. Sacó un tenedor y se lo entregó a León, quién al obtenerlo se deshizo de los palillos y comenzó a comer como desesperado.

"Y bien que te parece lo que te preparé" quiso saber la tía radiante de orgullo "Y tu que pensabas que no sabía cocinar nada más que emparedados de atún"

"Debo decir que está excelente" replicó el mexicano "Supongo que el preparar esta sopa en la cocina del restaurante chino que está a seis calles de aquí ayudó un poco ¿no?"

Ana casi se atraganta luego de esas palabras.

"¿Cómo lo... ?"

"Elemental, mi querido Watson" interrumpió León "Cuando se comete un crimen es importante deshacerse de la evidencia" indicó mientras le entregaba un pequeño ticket donde claramente estaba escrita la lista de alimentos que se hallaban cenando en ese mismo momento.

"Muy bien, me descubriste" confesó tía Ana entre apenada y molesta "Pero bueno, cambiando de tema en el mes y pico que llevas aquí no hemos hablado de tía a sobrino"

"Quizá eso se deba a que esta historia es un fanfic de acción y no un soup opera" contestó el adolescente "Pero tienes razón, hay que platicar un poco para darle algún tipo de valor moral a esto o de otro modo sería un texto de completo entretenimiento sin valor didáctico" agregó "¿Y de que sugieres que hablemos?"

"Hmmm... por ejemplo, ¿cómo te va en la escuela? ¿Ya no ha habido más peleas?"

"Para nada, querida tía, he sido un niño bueno" replicó León con la mejor de sus sonrisas.

"Eso espero" dijo su pariente "¿Y cómo te has sentido en tu nueva escuela?"

"¡Genial! Me siento como pez en el agua"

"No me estarás diciendo lo que quiero oír para no preocuparme ¿o sí?" inquirió la tía Ana.

"Claro que no, tía, ¿acaso me crees capaz de mentirte?" negó Almeida poniendo cara de 'yo no rompo ni un plato'.

"Hmmm... mejor no te respondo a eso" dio largo suspiro "En fin, tengo la impresión de que esta charla tía-sobrino no va llegar a ningún lado"

"No entiendo porque, si en el tiempo que llevamos viviendo juntos esta es la conversación más larga que hemos tenido" repuso con cinismo el chico.

"Cómo sea, de todas formas ya es tarde y tengo que levantarme temprano mañana"

"Como quieras"

Al retirarse de la mesa, León no pudo evitar sentirse mal, después de todo su tía lo había hospedado en su departamento y lo había atendido lo mejor que podía y él, en cambio, no había sabido corresponder a sus atenciones. Pero le era muy difícil tratar con ella porque después de todo era una completa extraña. Ella abandonó México cuando él era apenas un bebe, contando con apenas 19 años había sido empleada en una fábrica cuya propietaria era una compañía japonesa, ahí laboró durante tres años hasta que la fabrica cerró a causa de una de las tantas crisis económicas que han azotado a México, pero el gerente de la fábrica le ofreció seguir trabajando con ellos poniendo la condición de que debía irse a vivir a Tokio. Sin dudarlo aceptó y a partir de ese día su hogar fue la tierra del sol naciente. Jamás había vuelto a su tierra natal desde entonces y su único contacto con sus familiares era a través de correspondencia. Por ello, León creció con la conciencia de que tenía una pariente en Oriente pero era todo, nunca desarrollo ninguna clase de afecto por esa causa. Por ello cuando se vio obligado a viajar a Japón por sus 'deberes' de Dragón Legendario, el convivir con su ella fue una verdadera prueba de fuego.

"Qué complicado es ser humano" se decía el chico mientras miraba el techo de su habitación "Es mucho más sencillo ser un superhéroe, al menos ahí tengo alguien que me diga qué hacer"

"El problema es que nunca me haces caso" dijo una voz de repente.

El mexicano ya ni siquiera se inmutaba, puesto que se había habituado a las constantes intromisiones de su guía Okko. El enorme tigre blanco lo miraba desde la ventana con sus penetrantes ojos azules. Con el tiempo que tenía tratando al felino parlante le había bastado para conocerlo y saber que cuando tenía esa expresión era por que algo malo sucedía.

"¿Qué pasa, Okko?" quiso saber León.

"Es mejor que te prepares, chico, está noche habrá acción" contestó simplemente el gran félido.

Un destello de interés cruzó por los ojos del dragón marino.

"Bien"

Los pasillos del edificio principal del Departamento de Investigación Biológica resultaban bastante tétricos cuando la oscuridad de la noche los invadía. Aún la luz artificial de las lámparas fluorescentes eran incapaces de prevenir tal sensación. Es por ello que Shigeru Ogata, guardia de seguridad, siempre sentía calosfríos cuando recorría aquellas instalaciones durante su ronda nocturna, y el hecho de que en esa zona en especial estuvieran los cadáveres de dos monstruos vencidos por las Sailor Scouts no ayudaban a hacerlo sentir mejor. Pasó rápidamente por el laboratorio donde tenían los cuerpos y siguió con su rondín mientras jugueteaba nerviosamente con su tolete, todo parecía normal pero en eso le pareció escuchar un ruido de cristales romperse proveniente del laboratorio. Bastante alarmado (y apunto de mojar su pantalón del miedo) se dirigió cautelosamente a la habitación señalada. Con el corazón a punto de estallarle miró al interior del cuarto a través de los vidrios de la puerta y pudo observar como una siniestra silueta se desplazaba en el interior, pero debido a la oscuridad fue imposible distinguir su aspecto. Respiró profundamente, extrajo su pistola 9 mm de su funda, giró la perilla e ingresó rápidamente mientras encendía su lámpara para iluminar al intruso. Poco le faltó para sufrir un infarto al conocer la apariencia del ser que había irrumpido en aquella estancia. Se trataba de una criatura de aproximadamente dos metros y medio de alto, cuyo aspecto era el de una rata gigante de oscuro pelaje, vestido con la misma armadura de los otros mutantes. Al verse sorprendido por el vigilante, el monstruo se arrojó contra él y de un fuerte golpe lo mandó a volar atravesando la puerta del laboratorio y una ventana ubicada al otro lado del pasillo hasta aterrizar en medio de unos de los jardines exteriores del inmueble. Algo aturdido el guardia se reincorporó tan rápido como pudo pero el pie de la criatura lo hizo volver al suelo. Había perdido su arma durante el breve vuelo por lo cual ya no tenía forma de defenderse, el mutante le miró fijamente con su vacíos ojos amarillos, levantó la garra derecha y se dispuso a terminar con la vida de aquel desdichado cuando...

"¡Cielos, 'Pinky', no deberías estar en tu jaula planeando con Cerebro como conquistar al mundo!" dijo repentinamente una voz.

Con una expresión de perplejidad Shigeru miró hacia el sitio donde provino aquel inapropiado comentario, encontrándose con la figura de un individuo vestido con una especie de armadura azul con adornos plateados. El mutante de inmediato se desentendió del pobre vigilante y encaró al recién llegado.

"Veo que quieres pelear ¿Eh?" observó el dragón y de inmediato le indicó con los dedos que se acercará "Adelante, muéstrame lo que tienes"

El roedor fue incapaz de permanecer quieto ante el claro desafío del guerrero marino y se lanzó contra él intentando golpearle el rostro con sus garras, pero Shiryu detuvo su ataque a escasos centímetros de ser alcanzado. Con un ligero apretón destrozó los huesos de la mano del monstruo, el cual chilló de dolor, y después le dio un fuerte golpe en la mandíbula que lo envió a tierra, ante los sorprendidos ojos del guardia.

"Me desilusionas, Pinky, eres mucho más débil que tus amigos"

Completamente furioso el mutante se levantó de un brinco y de sus fauces emanó una potente llamarada, la cual avanzó directo al Dragón del Mar, quien la contempló con tranquilidad.

"¿Fuego? Debes estar bromeando" de inmediato extendió su mano al frente y dijo: "¡Tempestad Marina!"

El chorro de agua deshizo la bola de fuego y continuó su avance hasta golpear a la rata gigante, quién salió despedido varios metros hacia atrás hasta chocar con uno de los muros del edificio, dejando algunas cuarteaduras en ellos. Aquel impacto había conseguido romperle la espalda y dejarlo totalmente indefenso ante su adversario. Shiryu avanzaba lentamente hacia él listo para dar el golpe de gracia pero se detuvo al ver que el mutante tomaba un par de líneas de cobre que estaban junto a él. Desconcertado por dicha acción el dragón marino volteó hacia el guardia que estaba tirado cerca de ahí.

"Oye, amigo, ¿de que rayos son esos tubos?" preguntó.

"S... son, son... ¡Son líneas de gas!" exclamó aterrado al comprender las intenciones del monstruo.

"En la ma... " dijo el chico de azul.

En ese momento el engendro arranca los tubos, sonríe siniestramente y abre su hocico liberando una débil flama, pero suficiente para hacer arder el gas que escapaba por las tuberías. Una gigantesca bola de fuego abrazó con sus fulgurantes dedos a todo el edificio acompañada por un terrible rugido que pudo escucharse en kilómetros a la redonda. Fragmentos de cristal y metales retorcidos volaban por doquier cual si fuese una lluvia infernal. El macabro espectáculo era presenciado por Shigeru desde la azotea de un edificio ubicado a dos calles de ahí. Justo antes de que la rata encendiera el gas, Shiryu lo había tomado sobre su hombro y salvado de morir atrapado en aquel estallido; todo en menos de un segundo.

"Uff, eso estuvo cerca" comentó el héroe "Otro poco y me hubieran hecho 'dragón rostizado', jeje" entonces miró al guardia "¿Y tu cómo estás?"

"Estoy... bien, aunque me duele un poco la espalda" contestó "Por cierto, ¿quién eres tu?"

"Control de plagas" replicó a su vez Shiryu "Me encargo de exterminar a toda clase de sabandijas que ponen en peligro la salud pública"

Ogata lo miró con expresión confusa pero no se atrevió a preguntar otra vez.

"Y dime amigo ¿sabes qué es lo que quería esa cosa?" lo interrogó el dragón.

"Pues... no tengo idea" admitió el vigilante "Yo lo encontré husmeando en laboratorio donde guardaban los..." se interrumpió al darse cuenta de algo, Shiryu lo notó.

"¿Donde guardaban los qué?" insistió el guerrero legendario.

"El laboratorio donde guardaban los cuerpos de los monstruos que mataron las Sailor Scouts en sus dos últimas peleas" le informó.

Seguramente de ser otras las circunstancias, Shiryu se hubiera molestado por la parte de 'los monstruos que mataron las Sailor Scouts en sus dos últimas peleas', pero la coincidencia llamó más su atención. Así que ese monstruo había ido a ver a sus camaradas caídos, y estaba seguro que no fue para llevarle una corona de flores, aunque sí para darles el último adiós haciéndolos volar en pedazos.

"Se deshacía de la evidencia" murmuró el dragón pensativo.

"¿Qué dijiste?" preguntó Shigeru.

"No importa, pero lo qué me interesa saber es para qué tenían esas cosas ahí"

"Bueno ese es... digo, era un instituto de investigaciones y mandaron a esas cosas ahí para que las estudiaran y averiguaran de donde salieron"

Tal cómo imaginaba. Quienquiera que estuviese detrás de esos monstruos prefirió borrar cualquier pista que pudiese revelar su verdadero rostro. Hmmm... creo que voy a tener que seguir dejado completos a esos monstruos a ver si los forenses averiguan algo pensó el superhéroe.

"¿Sabes si los que examinaron los cuerpos lograron averiguar algo?" quiso saber León.

"Oye, yo soy sólo un guardia de seguridad ¿crees que me dirían esas cosas?"

"Entiendo" dijo simplemente el dragón. Luego dio un par de palmadas en el hombro a Ogata "Bueno, amigo, creo la noche de hoy vas a salir temprano del trabajo ¡Nos vemos!" acto seguido comenzó a alejarse.

"¡Espera! ¿Debo mantener el secreto sobre tu hazaña?" preguntó el vigilante.

"Haz lo que quieras, mientras no digas que fueron las Sailor Scouts las que te salvaron todo está bien" replicó Shiryu sin molestarse en voltear.

Al instante se retiró brincando de azotea en azotea hasta perderse en medio de las sombras de la noche...

-Fin del Capítulo 5-

Nota del autor: Bien, he aquí mi intento de escribir un capítulo romántico. Lo intenté y fracasé miserablemente, pero bueno, era necesario dar este paso para continuar con esto. Al menos el capítulo fue un poco informativo y ahora ya saben más sobre Shiryu/León y sobre sus poderes. Pero no se preocupen, después de este insufrible episodio pienso recompensarlos con uno lleno de acción, sí así es, el próximo capítulo habrá otra impresionante batalla y no sólo eso, también sucederá lo que tanto han esperado: ¡Escenas lemon entre Shiryu y Mercury! ¡JA, hasta creen! Pero ya dejándome de bromas, el próximo episodio por fin aparecerá un nuevo Dragón Legendario. ¿Quién será? Si quieren averiguarlo lean el próximo capítulo.

Bueno, me despido....

...SEE YOU SPACE COWBOYS.