La Esencia del Dragón

Por Dracofonte

Capítulo 6: "El segundo elemento" (Primera parte)

León estaba convencido que tenía una gran cantidad de virtudes (aún cuando muchos no estuviesen de acuerdo con aquel punto de vista), no obstante, la paciencia no podía contarse entre sus "múltiples atributos", y eso hasta él mismo lo aceptaba. Por ende el esperar a alguien por más de treinta minutos, luego de la hora acordada para una reunión, resultaba sencillamente intolerable para su persona. En realidad no entendía porque Okko lo había citado en un lugar tan público como lo es el estacionamiento de un centro comercial, cuando bien pudo ser en el apartamento de su tía (después de todo ella se la pasaba fuera la mayor parte del día). Pero a final de cuentas ya se había resignado a la peculiar forma de ser del tigre por lo que cada vez cuestionaba menos sus decisiones, Al fin y al cabo siempre termino por ignorarlo pensó sonriente.

Mientras seguía sentado en una incómoda banca esperando a su guía, algo tirado cerca de un cesto de basura llamó su atención. Un viejo periódico mostraba una fotografía del incendio ocurrido en el Departamento de Investigaciones Biológicas hacía una semana. Almeida recordó el incidente y las notas periodísticas que le sucedieron, en las cuales informaban que la causa del siniestro se debió a una fuga en una tubería de gas, y de hecho era cierto, pero se les olvidó mencionar al pequeño monstruo que arrancó dicha línea gaseosa y le prendió fuego. La verdad entendía la causa de su hermetismo, después de todo estaban estudiando a los dichosos engendros esos y por ello no resultaba conveniente revelar demasiado al enemigo sobre el posible conocimiento proporcionado por dicho análisis, aunque a él le intrigaba todo ese asunto y estuvo a punto de buscar al encargado del citado laboratorio pero Okko terminó por disuadirlo alegando que era mejor no inmiscuir a "civiles" en dichos asuntos, además de que no creía que tuvieran información valiosa.

En ese instante pasaron frente a él un par de lindas chicas e inevitablemente captaron su atención. La primera era alta y delgada, de largo cabello rubio, ojos azules y ataviada con un vaporoso vestido blanco, debía tener sus veintitantos años; la segunda era más joven, más o menos como de la edad de León, también tenía el cabello rubio y largo, sus ojos eran color verde, iba vestida con una falda corta de color negro y una blusa blanca. El mexicano las contempló mientras se dirigían al estacionamiento, ambas cargaban una buena cantidad de bolsas y paquetes (era evidente que venían de una larga sesión de compras). León iba a dejarles de prestar atención cuando observó cómo unos tipos bajaban de uno de los automóviles aparcados y por la expresión de sus rostros no parecían tener buenas intenciones. Bueno, al parecer ha llegado la hora de hacer mi buena acción del día pensó el latino con una sonrisa pícara trazada en su faz.

"¡Ah!, me encantan los centros comerciales japoneses" dijo emocionada la mayor de las jóvenes "No tienen la misma calidad de los almacenes de Londres pero si tienen más variedad ¿no piensas igual, Minerva?"

"Claro, lo que tu digas, Rebeca" replicó la aludida aunque sin mucho entusiasmo.

"Muy bien, nenas, denos el dinero y las joyas" escucharon tras de si.

Al volverse apreciaron a tres individuos de gran talla observándolas con expresión siniestra. Rebeca casi se desmaya de la impresión, no así su acompañante quién sólo pone una expresión seria. El líder del grupo de asaltantes se acercó a la mayor de la pareja de chicas, sin embargo, Minerva le salió al paso y lo abofeteó con gran fuerza.

"No te atrevas a acercarte a mi hermana" dijo fríamente.

"Una chica ruda ¿Eh?" dijo el hampón a la vez que se frotaba la mejilla "Bien, me gustan las chicas que se hacen las difíciles"

El sujeto comenzó a acercarse a la chica hasta que...

"¿Me gustan las chicas que se hacen las difíciles? ¡Cielos, amigo! ¿Es lo mejor que puedes decir para conquistar a una chica?" interrumpió una voz "¿Es que acaso no conocen el concepto de 'romanticismo'? ¿Qué pasó con con el ritual de las flores, la cena, una serenata y todo eso?"

Todos sin excepción voltearon hacia el sitio donde provinieron esas palabras. León contemplaba la escena recargado en un auto con los brazos cruzados a la vez que tenía su típica expresión burlona. Los criminales miraron desconcertados al chico durante varios segundos hasta que uno de ellos decidió encararlo.

"¿Quién rayos eres tu?"

"Soy la Doctora Corazón" replicó el mexicano ante la perplejidad de todos "Y estoy aquí para castigarte por no ligar con una chica en forma adecuada"

El bandido sonrió en forma maliciosa.

"Ah, creo que tenemos a un comediante aquí, veamos si eres tan gracioso luego de que deje la cara como a Michael Jackson"

"Oh, eres cirujano plástico" dijo León en el mismo tono burlón "Sabes nunca me ha gustado mi nariz ¿crees que podrías hacerme una nueva?"

"¡Con gusto!"

El tipo se abalanzó contra Almeida tratando de conectarle un golpe en el rostro, pero éste simplemente se hizo a un lado y le puso un pie para que tropezara. El asaltante terminó dentro de un coche atravesando el cristal de una de sus puertas.

"Me parece que ahora tu eres el que necesita la cirugía plástica" observó el chico latino "Bien, el que sigue por favor"

Otro de los hampones se lanzó contra él sólo que este lo hizo de manera más controlada, arrojó varios golpes en forma rápida y sistemática, era claro que aquel tipo tenía conocimientos en Artes Marciales, no obstante, fueron contenidos por León sin problemas. Luego de un breve intercambio de golpes, el mexicano esquivó un puñetazo frontal para luego darle a su enemigo un gancho en la zona del abdomen, seguido de una patada giratoria que lo dejó fuera de combate. Luego de eso caminó lentamente hacia el último de los maleantes.

"Amigo, amigo, has sido un niño muy malo y por ello deberé castigarte" dijo León.

Bastante nervioso (por no decir aterrado) el asaltante sacó de sus ropas una navaja lista para usarla contra el inesperado héroe. Ante esto Almeida simplemente levantó la ceja derecha denotando cierta pena por él.

"¡Aléjate, o si no ya verás, maldito!" advirtió el pillo.

"¿Esa es tu mejor amenaza?" preguntó el chico en tono sarcástico "Vamos, sé que puedes hacerlo mejor, tal vez deberías inscribirte en uno de esos cursos de 'Mil y un formas de amenazar más efectivamente', por lo menos eso te dará más categoría como criminal ¿no crees?"

Sin poderlo soportar más el asaltante se arrojó contra León esgrimiendo su navaja pero el mexicano esquivo su ataque y usando ese impulso le aplicó una proyección, el tipo voló unos cuatro metros antes de azotar fuertemente contra el suelo, quedando inconsciente al instante. Acto seguido se dirigió donde las chicas, quienes habían contemplado el 'Show' en completo silencio.

"¿Se encuentran bien?" preguntó por mera cortesía pues sabía de antemano que no les habían hecho nada.

"¡¡¡Muchas gracias!!!" exclamó Rebeca abrazando a León entre sollozos "¡Estaba muy asustada, no sé que hubiera pasado si tu no llegas!"

"Calma, calma, no tienes de que preocuparte ya pasó todo" dijo el latino en tono suave No esperaba tanta gratitud pero definitivamente no me quejo pensó.

Entonces reparó en la otra chica, la cual estaba lejos de estar asustada, más bien por la forma tan fría en como lo miraba pareciera que tenía ganas de matarlo.

"Vamos, Rebeca, ya tranquilízate que no fue para tanto" reprendió su hermana menor "Deja de molestar al joven"

"No te preocupes, no me molesta" replicó Almeida "Además tu hermana está muy alterada, lo que deberías hacer es llamar a la policía en vez de seguir perturbándola"

Minerva lo miró enfadada pero no respondió, simplemente hurgó en su bolso y sacó un teléfono celular. Presionando hábilmente los dígitos marcó el número de los guardianes de la ley y el orden. La charla fue muy breve, dio su nombre e hizo una descripción esquemática de lo sucedido, mientras León seguía "consolando" a su hermana.

No se necesita ser muy sensible para poder sentir el ambiente o atmósfera que rodea a algún sitio, y en un templo uno podía esperar un ambiente un tanto solemne, pero en el caso particular del Templo Hikiwa esto no se aplicaba, más bien siempre estaba circundado de un aire de alegría la cual contagiaba a todos sus visitantes, no obstante, en ese preciso día no ocurría tal fenómeno. El tenso rugir del silencio dejaba mudas a las ocupantes de la pequeña sala del té, roto únicamente por el desagradable sonido emitido por Serena al masticar una rebanada de pastel de forma poco educada. Las Sailor Scouts, y guías felinos, tenían una de sus acostumbradas reuniones en su improvisado "Salón de Guerra" para discutir sobre asuntos relacionados con su actividad heroica. La verdad se habían reunido para prevenir un posible distanciamiento entre las guerreras de la Luna llena, ya que desde su reunión con la scout del tiempo parecían haber perdido su unión habitual y cada cual había andado por su lado. Sin embargo la reunión resultó un fracaso, pues sólo habían asistido Amy, Rei, Mina y Serena (quién había abierto la boca únicamente para comer pastel, Hmmm... ahora que lo pienso tal vez eso no había sido tan malo), Lita ni siquiera se molestó en dar una excusa, simplemente no fue, y las Outers pues...

"Este pastel está muy bueno, ¿de donde lo trajiste, Rei?" quiso saber la chica de coletas rompiendo con el rígido hielo que cubría aquella habitación.

"Pues de la misma pastelería donde los compró siempre" replicó la aludida con su rudeza de costumbre.

"Ah, ya veo" musitó Serena "Ojalá hubiera venido Lita, tenía ganas de probar su rico pay de manzana"

"Pues yo le avisé" dijo Mina "Pero la verdad no le vi muchas ganas de venir, creo que aún sigue molesta por lo que nos dijo Setsuna el otro día"

"¡¿Y cómo no estarlo?!" exclamó Rei indignada "¡No puedo creer que Setsuna nos exigiera dejar todo este asunto en manos de ese tonto de Shiryu, si se nota a leguas que es un principiante en esto, si tenemos suerte quizás el mundo no estalle en pedazos!"

"¿No crees que estás siendo un poco injusta, Rei?" intervino Amy "Después de todo Shiryu ha mostrado ser un buen guerrero hasta ahora"

"Tu opinión es subjetiva, Amy" respondió la sacerdotisa "Lo defiendes sólo por que el tipo te alborotó la hormona"

"¿Qué dices?"

"Oh, vamos, Amy, pasaste un día entero con él y en esta semana te has negado a decirnos que estuviste haciendo todo ese tiempo, y no creo que te la hayas pasado discutiendo con él sobre política y filosofía precisamente ¿o sí?"

Rei era una gran chica, la joven Mizuno lo había comprobado después de tratarla por más de tres años ya, pero había ocasiones en que podía ser una total impertinente. La joven genio frunció el ceño y miró a su amiga en forma penetrante, un acto que ciertamente sorprendió a todas las presentes, más aún porque había un destello de enfado en aquellos ojos.

"La que está siendo subjetiva aquí eres tu, Rei" contestó la chica de cabello azul "Te expresas así de Shiryu por tu orgullo herido, ya que te sientes desplazada por él, pero tu no lo conoces ni un poco, Shiryu es una persona que está perfectamente consciente de la responsabilidad que implica una vida como la nuestra, pero se lo toma positivamente a diferencia de nosotras quienes nos la pasamos autocompadeciéndonos de algo que no tiene remedio" dijo con sequedad "Y mientras pienses de esa manera no puedo permanecer aquí" agregó.

Se puso de pie y salió de la habitación con presteza, dejando estupefactas al grupo allí congregado, nadie esperaba una reacción como esa de su parte. Un incómodo silencio sucedió luego de la escena en donde las chicas trataban de asimilar lo que acaban de presenciar. Serena sería la encargada nuevamente de romper con el hielo.

"¡Perfecto, Rei, ahora ya tenemos menos miembros en esta reunión gracias a tu bocota!" le espetó la princesa.

Pero Rei no respondió nada, aún no podía creer lo que había pasado.

"Estoy sorprendida" confesó Mina "Shiryu debe de gustarle mucho a Amy para que lo haya defendido de esa manera"

Rei pensaba de la misma forma. Nunca se esperó que aquel comentario de su parte pudiese molestar a su amiga de tal forma, Amy era una chica que por su mismo carácter tímido no se enfadaba con tanta facilidad y mucho menos expresaba dicho enfado de forma tan "explosiva", No cabe duda, ahora sí metí la pata pensó la sailor del fuego. Se levantó de su asiento y se dispuso a ir tras su amiga, pero Luna la detuvo.

"¿A dónde vas, Rei?" le preguntó la gata.

"¿Cómo que a dónde? Voy a hablar con Amy... y a disculparme" contestó la sacerdotisa.

"No creo que sea buena idea, Rei" opinó Artemis "En este momento Amy está muy enfadada y si vas a hablarle sólo empeorarás las cosas, es mejor que esperes a que se calme"

"Pero... "

A la scout de Marte no le gustaba mucho la idea pero tenía que admitir que el felino estaba en lo correcto, y lo que menos deseaba en ese momento era empeorar la situación, la cual de por sí ya iba mal. Ni hablar, debía obedecer al albino félido por esta vez.

El inspector Fujima recorría la estación de policía mientras daba una hojeada a al informe mensual que debía entregar a sus superiores sobre "actividades paranormales". ¡Patrañas! Lo único que sus superiores deseaban es que mantuviera vigiladas a las Sailor Scouts y de ser posible averiguara su verdadera identidad. No entendía porque pero los altos mandos de la policía deseaban tener un acercamiento más directo con las heroínas en minifalda, sin embargo, él deliberadamente se había mostrado ineficiente en dicha tarea, ya que ese interés le daba mala espina. Hacía ya más de dos años que se había formado la Unidad de Investigaciones Paranormales como respuesta a la inusual actividad tanto de "criaturas de origen desconocido" como de las misteriosas chicas que las combatían y él fue el asignado para dirigir tal grupo por su gran experiencia y eficacia en el cumplimiento del deber, ¡JA!, no podía evitar el reír cada vez que lo recordaba, lo cierto era que si fue asignado a esa labor fue para que no pudiera dirigir la división de homicidios la cual tiempo después fue asignada a otro agente que curiosamente era hijo del Primer Ministro. ¡Ah!, es reconfortante saber que la corrupción no está presente en nuestro honorable cuerpo de policía pensaba Fujima con amarga ironía. Cualquiera podría pensar que el conducir una unidad como esa le daría notoriedad, pero en realidad se había convertido en la burla del departamento entero, tachándolo de "niñero" de las Sailors y que lo único que hacía en esa área era recoger el tiradero dejado por ellas; eso lo enfurecía y más porque sabía que tenían razón. Pero si la situación era de esa manera era porque él así lo deseaba, no había investigando a fondo a las heroínas, en parte porque no le interesaba mucho y además porque sabía que sus superiores tenían intenciones poco honorables con ellas, por la misma razón había mantenido en secreto la aparición del nuevo defensor de Juuban, siendo esa la causa por la que revisaba tan cuidadosamente su informe, tratando de que todo pareciera lo más plausible que se pudiera, pues no deseaba revelar nada referente a Sailors, el sujeto nuevo, y sus propias sospechas sobre las criaturas.

Fue mientras se dirigía a su oficina que una persona llamó su atención por dos razones; la primera por que no era policía y la segunda porque tampoco era japonés. Se trataba de un chico como de 16 ó 17 años de edad, por su aspecto resultaba evidente que se trataba de un latinoamericano, el cual golpeaba a una maquina expendedora de refrescos a la vez que lanzaba juramentos contra ella. El agente se dirigió a él para conocer la causa de su ofuscamiento.

"¿Disculpe, joven, ocurre algún problema?" preguntó el inspector con tono amable.

"Claro, este armatoste no quiere aceptar mis monedas" explicó el aludido.

Fujima simplemente miró a un costado de la maquina percatándose que se hallaba desconectada, inclinándose tomó la clavija y la enchufó en el tomacorriente.

"Intente ahora" sugirió.

De inmediato la maquina aceptó las monedas del chico latino.

"Gracias por la ayuda"

"De nada"

Acto seguido el oficial continuó con su camino hasta llegar a su oficina, donde el sargento Akagi ya lo estaba esperando. Al ingresar a la habitación su subordinado se levantó de su asiento y le dedicó un saludo marcial, el cual fue correspondido por otro por parte del inspector.

"Sargento, ¿sabe de casualidad quién es el chico latino que anda por la estación?" preguntó Fujima a sabiendas que no había nada que ocurriese en la estación de lo que estuviera informado.

"Pues es el 'héroe' del día" replicó burlonamente Akagi. Y ante la mirada interrogadora de su jefe agregó: "Tres maleantes trataron de asaltar a un par de chicas en el estacionamiento de un centro comercial, pero apareció ese chico y las partió toditita la ma... mandarina en gajos, luego de eso llamaron a la policía y ahora están rindiendo declaración"

"Hmmm... ya veo" murmuró simplemente a manera de respuesta.

"Por cierto leí la copia que me envió de su informe" comentó el sargento "¿No ha pensado dejar el trabajo de policía y dedicarse a escribir 'ciencia ficción', inspector?"

El aludido no respondió nada, sabía que el sargento bromeaba.

"Supongo que ya le he dicho que no confío en mis superiores..."

"...y por eso no deben saber nada de lo que hacemos por aquí" agregó Akagi interrumpiendo a su superior "Me lo ha dicho cómo un millón de veces"

Nuevamente el inspector guardó silencio ante las palabras del otro policía. Aún cuando actuara de forma irreverente sabía que podía confiar en el sargento plenamente, es por ello que era el único que conocía todos los detalles de sus investigaciones.

"También le traje los informes que me pidió sobre todos los laboratorios que existen en Japón" le enteró "Son esos 'pocos' de allá" dijo señalando una gigantesca pila de papeles que estaba sobre un escritorio "Puedo saber para que los necesita, ¿acaso planea invertir sus ahorros en la industria farmacéutica?"

"No, simplemente buscó sospechosos" replicó el aludido.

"¿Sospechosos?" repitió Akagi intrigado.

El inspector simplemente asintió.

"¿Alguna vez ha oído el término B.O.W., sargento?"

"Hmmm... ¿no es inclinarse en inglés?"

"En efecto, pero también son las siglas de Bio Organic Weapon" le informó "O lo que es lo mismo: Armas bio-orgánicas"

"¿Armas bio-orgánicas? ¿Y eso qué es?"

"Supongo que sabrá, sargento, que las grandes potencias han llegado a ser lo que son gracias en gran parte a la industria más redituable de la historia: La Guerra" declaró el policía "Para poder tener éxito en tales 'negocios' es necesario poseer armas, las mejores armas, y gracias a esta premisa es que se han creado muchos tipos, cada vez más poderosas y letales; hay varias de ellas, pero sin duda las que más destacan son las nucleares, químicas y biológicas, son estás últimas a las que pertenecen los B.O.W." se detuvo para asegurarse que su subalterno le seguía prestando atención "Desde hace mucho tiempo la Interpol tiene las sospechas de que laboratorios gubernamentales y privados trabajan clandestinamente en la fabricación de B.O.W.s, pero jamás han podido probar nada al respecto, aunque ha habido 'incidentes' que se rumorea están relacionados con ellos"

"¿Incidentes?" atinó a decir Akagi.

"Supongo que recuerda un suceso que ocurrió hace seis años en el oste de EUA, uno que desembocó en el bombardeó de una ciudad entera con armas nucleares para supuestamente controlar el avance de una plaga()"

"Sí, lo recuerdo bien ¿no me diga que...?"

"Sí, en esa época corrieron rumores de que el bombardeo fue en realidad para borrar evidencias y que la supuesta 'plaga' eran las consecuencias de B.O.W.s que se salieron de control"

"¿Entonces usted piensa que esos monstruos que aparecieron son una clase de B.O.W.?" cuestionó el sargento.

"En efecto, es lo que sospecho"

"Hmmm... tiene sentido, pero no entiendo el porque de sus apariciones 'públicas' si se supone que son cosas ultra secretas"

"Debería de saber que antes de comenzar a comercializar un producto se deben hacer pruebas"

El sargento permaneció en silencio, ahora entendía la razón de la llamada del inspector hacía una semana diciéndole que todo se trataba de una prueba. ¡Claro! Antes de usar esas cosas en una guerra era necesario probarlas para conocer sus capacidades, eso es de lo que se trataban estos ataques, estaban probando sus armas en quizás las únicas personas que podían hacerles frente: las Sailor Scouts.

"Ya entiendo, entonces alguien está usando a las Sailor Scouts para probar sus juguetes y usted sospecha que se trata de algún laboratorio ubicado en Japón ¿cierto?"

El inspector Fujima simplemente asintió luego de encender un cigarrillo aún y cuando eso estaba prohibido en el edificio.

"Pero recuerdo que el Doctor Ishima dijo que la tecnología actual no podía crear nada como los monstruos que encontramos" observó Akagi.

"Sí, pero recuerde que la tecnología avanza mucho más rápido cuando busca fines bélicos" le recordó su jefe.

Vaya, no cabía duda que el inspector Fujima era un gran detective. Mientras otros se contentaban con especulaciones poco probables su superior armaba una teoría perfectamente razonable y lógica que prometía muchas cosas. Cada día que pasaba lo respetaba y admiraba más.

"Muy bien, sargento, le agradecería que me dejara a solas un rato ya que como puede ver tengo mucho trabajo" pidió el policía "Mientras tanto mantenga la vigilancia en las calles, esos monstruos han estado muy tranquilos y ya sabe lo que dicen..."

"...siempre hay calma antes de la tormenta" musitó el sargento.

Rebeca aceptó el refresco que tan atentamente le había llevado su repentino salvador. Vaya que necesitaba algo frío de tomar, tanto que ni siquiera le importó las posibles calorías contenidas en tan azucarada bebida, la cual ingirió tan apresuradamente como si llevase días sin probar liquido alguno. La refrescante sensación de la gaseosa recorriendo su garganta puso fin a la terrible sed que la embargaba.

"Gracias" dijo la rubia "No sabes cuanta falta me hacía"

"De nada, a decir verdad me di cuenta con sólo verte, y disculpa si me tardé pero tuve algunos problemas 'técnicos' con la maquina expendedora"

"No te preocupes" le tranquilizó "Sabes con todo este ajetreo ni siquiera he tenido tiempo de presentarme, me llamó Rebeca Ravencroft"

"Es un placer, Rebeca, mi nombre es León Almeida" se presentó a su vez el mexicano "Tal vez no sea mi observación más sagaz pero tu no eres de por aquí ¿verdad?, es decir, de Japón"

"Así es, yo soy de Inglaterra y creo que no soy la única 'turista' por aquí" comentó con una sonrisa.

"En efecto, yo soy de México"

"Ah, eres mexicano, es un bello país, una vez estuve en una de sus playas son realmente muy bonitas"

Sí, las que están limpias pensó León.

"Por cierto, quiero agradecerte una vez más por haberme salvado de esos maleantes"

"Esta es la séptima vez que me agradeces, creo que con las primeras seis me quedó claro lo agradecida que estás" dijo el chico latino Y el abrazo también fue bastante elocuente se dijo mentalmente.

"Lo siento, pero es que estaba muy asustada" confesó Rebeca "Y tu en cambio parecías tan tranquilo"

"Bueno, es por que sabía de antemano que esos tipejos no representaban ningún problema para mí, creo que de no ser así tal vez hubiera tenido tanto miedo como tu"

"Es cierto, venciste a esos sujetos de una forma increíble, ¿dónde aprendiste a pelear así?" quiso saber la rubia.

"En México, en una escuela de Karate" informó Almeida "Cuando tenía siete años un niño mayor golpeó a uno de mis amigos y yo intervine para ayudarlo y a cambio recibí una tremenda paliza; cuando mi padre se enteró me dijo que antes de defender a otros tenía que aprender a defenderme a mi mismo, tres días después estaba inscrito en una clase de Karate"

"¿Y desde entonces lo practicas?"

León simplemente asintió.

"Ya veo porque eres tan bueno"

En ese momento el mexicano vio a la hermana de Rebeca acercándose hacia ellos, lo cual significaba que ya había terminado de rendir su declaración.

"Ahí viene tu hermana, creo que es la hora de la despedida" comentó León.

"¿Tan pronto?" dijo desilusionada "Hmmm... yo quería pasar otro rato más contigo, ¡ya sé!, ¿qué te parece si te invito a comer a mi casa?"

"Hmmm... no sé si sea buena idea, a tu hermana no parezco agradarle mucho que digamos"

"No te preocupes por ella, siempre es así con todo el mundo" le informó "Vamos, tengo seis meses en esta ciudad y hasta ahora no he podido hacer ningún amigo por favor ¿qué dices?" suplicó poniendo cara de 'perrito' triste.

"Bueno, está bien, todo sea por verte feliz" accedió ¿A quién quiero engañar si me encanta la idea de que me invite a comer? pensó.

"¡Muchas gracias!" exclamó jovialmente Rebeca a la vez que lo abrazaba y besaba en la mejilla.

A lo lejos pudo observar como Minerva lo miraba fríamente.

Lita Kino observaba absorta el horno de su estufa en cuyo interior se hallaba un pay de manzana cociéndose. De alguna forma el cocinar siempre lograba relajarla y eso le ayudaba a reflexionar mejor sus problemas. Sus amigas debían encontrarse reunidas en ese mismo instante en el Templo Hikawa, sin embargo ella no deseaba su compañía por ese momento pues la misma le impedía pensar sobre los recientes sucesos y sobre su posición ante ellos.

Se sobresaltó un poco al escuchar el sonido del timbre. La joven de cabello castaño no se imaginaba quién podría ser pues estaba segura que sus amigas estarían en el Templo. Intrigada se dirigió a la puerta y grande fue su sorpresa al encontrar a su amiga Amy tras ésta.

"¿Puedo pasar?" preguntó la joven Mizuno.

La aludida no respondió simplemente se hizo a un lado para permitirle el paso al interior de su vivienda. Amy caminó hasta llegar a una pequeña sala, no sin antes despojarse de su calzado, donde esperó de pie a su amiga y anfitriona. Ésta se reunió con ella a los pocos segundos, le invitó a tomar asiento mientras le traía un poco de té. Minutos después ambas estaban frente a frente, siendo cobijadas por un tenso silencio. Fue Lita quien se animó a romperlo.

"¿Qué haces aquí, Amy? Creí que estarías con las chicas en casa de Rei"

"Estuve ahí pero... digamos que tuve una pequeña diferencia con Rei por eso me marché"

"¿Diferencia?" murmuró Kino desconcertada. No podía imaginarse que clase de 'diferencia' pudo tener con la sacerdotisa como para que haya realizado tal acción, no obstante le interesaba saber más porque había decidido ir a verla cuando claramente ella no tenía ningún interés en interactuar con sus amigas en aquellos instantes. "Dime, Amy, ¿por qué razón estás aquí?" preguntó sin rodeos.

No hubo una repuesta inmediata a tal pregunta, la chica de cabello azul dio un sorbo a su bebida y permaneció en silencio antes de responder.

"Sólo quería saber si tienes algún problema" explicó "Desde la conversación que tuvimos con Setsuna te has apartado del grupo, durante toda esta semana nos has estado evitando y me gustaría saber el motivo y si ese motivo tiene que ver con Shiryu"

"¿Por qué piensas eso?" quiso saber Lita.

"Porque desde que Setsuna nos ordenó que nos apartáramos de la pelea y la dejáramos en manos de Shiryu siento como si estuvieran resentidas con él, esa fue la causa por la que reñí con Rei hace rato"

Una leve sonrisa se trazó en la faz de la scout del trueno.

"Tal vez te parezca increíble pero no estoy molesta con el dragoncito" contestó en tono vago "Él me desagrada de sobremanera pero no lo culpó de nada ya que también reconozco que es un buen guerrero y me alegra que esté de nuestro lado a pesar de que es un cretino"

"¿Entonces?"

"Pues es un poco difícil de explicar" dijo Lita mientras miraba el interior de su taza "¿Alguna vez has comparado tu vida anterior con la que tienes ahora?"

La guerrera de Mercurio la miró con expresión de perplejidad pero no dijo palabra alguna.

"Antes de ser una Sailor Scout yo era un chica solitaria a la que las personas temían por su fuerza y rara vez le hablaban o siquiera se le acercaban" la chica de ojos verdes sonrió con amargura "Mi vida no tenía ningún sentido, no tenía amigos, ni familia, ni nada, más de una vez contemplé la posibilidad del suicidio pero nunca tuve el valor para llevarlo a cabo" nuevamente hizo una pausa y miró a Amy "Pero fue entonces que las conocí a ustedes y descubrí quién era realmente... era Sailor Jupiter, una guerrera que debía luchar por el amor y la justicia, por vez primera mi vida tuvo un propósito y eso llenó por completo el vacío que siempre había tenido. Pero ahora..."

"Pero ahora te han dicho que ya no debes ser Sailor Jupiter y eso te ha hecho sentir vacía de nuevo ¿cierto?" agregó Sailor Mercury terminando la frase de su amiga.

"Sé que tal vez parezca absurdo pero sí, así es" comentó Lita "A mi nunca me importó dejar mi vida 'normal' para ser una sailor, en realidad nunca fue un sacrifico pues siempre odié mi vida anterior y la actual ha traído más cosas buenas que malas"

Amy sonrió ante las palabras de su amiga, cosa que desconcertó un poco a ésta.

"Sabes, eres la segunda persona que escuchó hablar de forma similar" dijo la genio.

"¿La segunda? ¿Y quién fue la primera?" preguntó intrigada la joven Kino pues sabía que sus amigas preferían una vida tranquila.

"Shiryu" replicó Amy "El me dijo que era tonto autocompadecerme por las cosas que malas que me sucedían por ser una sailor y que era mejor olvidarlas y disfrutar de lo bueno que trae consigo"

"Veo que no es tan estúpido como parece" comentó Lita tratando de alabarlo muy a su modo.

La scout del agua se limitó a reír por el comentario. Lo más probable es que su amiga y Shiryu nunca se llevaran bien pero al menos le alegraba que no hubiera resentimiento entre ellos. Por otro lado, Lita se percató perfectamente del alivió que sintió Amy al aclararle la razón de su estado de ánimo, al parecer la estima que sentía por el Dragón del Mar iba más allá de la simple amistad, debía de serlo como para haber peleado con Rei por su causa.

Un ligero pitido indicó que el postre estaba listo.

"Dime, Amy, ¿te gustaría un poco de pay de manzana recién hecho?" quiso saber la chica peinada de cola de caballo.

"Es curioso que lo digas, Serena comentó que tenía muchas ganas de probarlo" recordó la joven genio.

"Eso no es curioso, Serena siempre tiene ganas de probar cualquier postre"

"Sí, creo que tienes razón"

Ambas jóvenes rieron inevitablemente. Era increíble pero ahora Lita ya se no sentía deprimida, al parecer lo único que necesitaba era alguien que la escuchara y comprendiera, y Amy había sido capaz de ello aunque al parecer a quien se lo debía indirectamente era Shiryu. Vaya vueltas que daba la vida.

Cuando León vio por vez primera a Rebeca y a su hermana se dio cuenta que vestían ropa cara, además de la cantidad de cosas que habían comprado y el auto con chofer le indicaron que eran chicas acaudaladas, sin embargo jamás pensó que su 'humilde' morada fuera una enorme mansión de algunos cientos de habitaciones según pudo juzgar a simple vista. Sin embargo aquella gigantesca residencia no tenían ese aire de modernidad de las construcciones niponas actuales ni la solemnidad de los edificios tradicionales, más bien era una ostentosa monstruosidad producto de la arquitectura europea, nada que resultase agradable a la vista, más bien inspiraba cierto temor y parecía decir: "soy un edificio feo pero caro".

Algo intimidado ingresó a su interior acompañado de sus anfitrionas. Rápidamente pasó la vista por todo el sitio, el cual estaba decorado al puro estilo victoriano, claro que para un ojo inexperto como el de Almeida aquello eran simplemente 'antigüedades' caras que a los ricos les gustaban coleccionar. La verdad aquella vivienda le recordó esos castillos oscuros de las viejas películas de terror donde siempre al llegar el héroe al pie de la escalera veía como el vampiro bajaba lentamente los escalones para darle la bienvenida. Para su fortuna ningún 'no-muerto' hizo acto de presencia, sólo un mayordomo que parecía tan viejo como los muebles.

"Bienvenidas a casa, señoritas" las recibió con aire sumiso "Pensé que regresarían más temprano de sus compras"

"No tienes idea de lo que sucedió, Richard" replicó Rebeca "Pero bueno ya te contaré después, sólo dime ¿la comida ya está lista?"

"En espera de que ustedes se sienten a la mesa" informó el mayordomo. Luego miró al acompañante de sus amas y preguntó: "El joven las acompañará a la mesa, señorita"

"Ah, sí, pon otro lugar más" solicitó la mayor de las hermanas.

"No será necesario, yo no tengo apetito" intervino Minerva "Además creo que estarán más 'cómodos' sin mi" agregó mirando a León con cierta frialdad.

"Pero, Minerva..." murmuró Rebeca, sin embargo la menor de las Ravencroft se marchó de ahí sin prestarle atención a su hermana.

Vaya, pero que carácter, en definitiva no le caigo para nada bien pensó el mexicano.

"Te ruego que la disculpes, es sólo que Minerva no es muy sociable y no le agradan los extraños" trató de excusarla Rebeca.

"Descuida, no sé porque últimamente no he causado muy buena impresión en las mujeres" la tranquilizó el joven latino.

"Bueno... ¿entonces pasamos a la mesa?"

Discretamente León dejó escapar un ligero eructo luego de terminar su filete. Había oído hablar que los ingleses eran carnívoros por naturaleza y que eran muy exigentes con su comida, y ese día lo había comprobado personalmente. El gran filete de ternera con puré de papas acompañado con una copa de vino tinto había sido su comida. Si tan sólo su tía pudiera cocinar la mitad de bien que la persona que había preparado aquella carne. Esa es la ventaja de ser millonario, si no sabes cocinar puedes pagarle a alguien que si sepa pensaba. Durante la comida conversó un poco, al parecer aquella chica junto a su hermana habían venido de Inglaterra para conocer los negocios familiares, en este caso un fábrica de aparatos electrónicos en la cual su familia tenía un número importante de acciones, aunque al parecer no estaba muy contenta viviendo lejos de su casa y de sus amistades, y los japoneses no parecían agradarle mucho. León habló poco de si mismo, sólo mencionó escuetamente que estaba en Japón por motivos educativos.

"¿Y qué tal estuvo tu comida, León?" quiso saber la chica luego de ver como su invitado había terminado.

"Pues sólo te diré que tengo ganas de besar a la persona que preparó esta delicia"

"Hmmm... no creo que al viejo George le guste mucho la idea" señaló Rebeca con una sonrisa "Pero le diré que te gustó"

"Si, creo que es lo mejor" convino el chico "Por cierto, ¿tus padres no se encuentran en casa?"

"No, mi padre se quedó en Inglaterra y mi madre debe estar bronceándose en alguna playa del Mediterráneo" informó.

Vaya, y yo que creía que mi familia era desunida pensó León "¿Y por qué están tan apartados?"

Rebeca puso expresión seria tras aquella pregunta.

"No quiero ser grosera pero prefiero no hablar de eso" indicó la rubia.

Su invitado notó de inmediato que había tocado una fibra sensible por lo que optó por emprender una retirada estratégica.

"Ya es un poco tarde, lo mejor será irme" anunció Almeida.

"Tan pronto, pero si apenas hemos conversado, todavía no me cuentas nada de ti"

"Oye esta fue una invitación a comer, no a platicar" recordó el mexicano para luego agregar con una sonrisa maliciosa "Además, si te contará todo de mi ahora no tendría pretexto para volver luego ¿no crees?"

Rebeca sonrió de igual forma.

"Sí, es verdad, entonces le diré al chofer que te lleve a tu casa"

"No es necesario, prefiero caminar, necesito hacer un poco de ejercicio luego del tremendo filete que me empaquete"

"Bueno, pero al menos dame tu dirección y tu teléfono"

La joven Ravencroft mandó llamar a su mayordomo y este trajo una agenda donde León apuntó sus datos, prometiendo que volvería en breve.

A León le hubiera gustado permanecer más tiempo conversando con aquella simpática inglesa pero estaba preocupado por Okko, se había ido del centro comercial a la estación de policía luego del incidente con los asaltantes y no pudo avisarle al enorme tigre, por lo que ya estaba preparándose psicológicamente para uno de sus sermones. Era mejor salir y buscarlo a esperar a que se apareciera de improvisto como solía hacerlo. Sin embargo no tenía idea donde pudiera estar, además por alguna razón Okko siempre ocultaba su presencia y eso le hacía imposible seguir su rastro por medio de su aura. Esos pensamientos cruzaban su mente cuando alguien a su espalda lo llamó. Por un momento pensó que era Okko, pero se había equivocado.

"Espera un poco" dijo Minerva en tono imperativo.

León se volvió un poco sorprendido pues no esperaba ver a la menor de las Ravencroft. La joven inglesa lo miraba con su ya común semblante serio.

"¿Se te ofrece algo?" preguntó el mexicano.

"¿Quién eres tu?"

"¿Disculpa?" musitó el aludido con claro desconcierto "No entiendo a qué te refieres, sabes bien que me llamo León Almeida"

"No te hagas el inocente conmigo, sé bien que tu no eres alguien normal"

Esta vez fue León quien puso una expresión de seriedad absoluta.

"Por qué no hablas claro, no me gustan las adivinanzas"

"No tiene caso que interrogues a ese tonto, yo soy quien tiene las respuestas que buscas" dijo una voz a espaldas de la chica.

Intrigada por esa repentina intromisión Minerva dio media vuelta y se encontró con lo último que esperaba ver, un gran tigre blanco la miraba en forma penetrante, lo que ciertamente la hizo sentir algo de miedo. El enorme felino sonrió una vez que captó su atención.

"No sabes cuanto he esperado para conocerte, Minerva" declaró Okko.

"Un... un... tigre... ¡Un tigre que habla!" exclamó antes de desmayarse, por suerte León reaccionó a tiempo y logró sujetarla antes de caer al piso.

"Hmmm... siete segundos" dijo Almeida mirando su reloj "Tres antes que yo, felicitaciones, Okko, haz roto tu propia marca"

"Cierra la boca" gruñó el felino con impaciencia "Vamos, debemos llevarla a un lugar más privado para poder conversar con ella"

"Si te presentantes así tan campante y ahora quieres hablar con esta chica significa que ella es..."

"Sí, ella también pertenece a los Dragones Legendario"

"Entonces cuando me citaste en el centro comercial no era para hablar contigo sino para que la conociera ¿cierto?"

"Sí, y me sorprende que no hayas notado la esencia del dragón que se desprende de ella"

"¡Oye! Estaba distraído con otras cosas"

"No importa ahora, lo importante es informarle quién es y cual es su misión, así que muévete" ordenó el guía felino.

Las pantallas mostraban claramente los signos vitales de la criatura así como su actividad cerebral, la cual se había estado incrementando en las últimas horas, señal inequívoca de que su desarrollo estaba casi completo. Bastante complacido el Dr. Kaiba contemplaba el gran contenedor de cristal donde dormía el imponente mutante. Durante toda aquella semana él y su equipo habían estado trabajando afanosamente en dicho ser, pues era sumamente extraño el crear un mutante de tales capacidades como lo era uno del tipo Ypsilon, incluso se decía que en los cinco años que llevaba aquella investigación sólo se había creado dos y debido a su alto poder destructivo tuvieron que ser sacrificados a causa del poco control que se tenía sobre ellos; sin embargo, de eso hacía tiempo y gracias a la tecnología actual era posible controlarlos, pero aún así preferían no tener ninguno en estado de hibernación como la mayoría de los mutantes de nivel inferior.

En uno de los monitores se desplegó un mensaje el cual rezaba: "Desarrollo completo". El viejo científico sonrió luego de mirar la pantalla.

"Libérenlo del tanque" ordenó rápidamente.

Rápidamente un par de escotillas se abrieron en el suelo del contenedor, succionando el líquido verde que lo inundaba hasta vaciarlo por completo. Una vez concluida dicha operación la cúpula de cristal se levantó y el monstruo pudo dar sus primeros pasos en el mundo. El primer ser que pudieron contemplar sus jóvenes ojos fue un hombrecillo calvo, de un singular bigote y bastón dorado en mano. Kaiba por otra parte, miró a su creación con semblante satisfecho.

"Veamos si ese tal Shiryu puede con mi pequeño bebé" murmuró.

Poco a poco la chica fue recobrando la conciencia, aún no podía ver muy bien pero ya estaba lúcida, se sintió como si estuviese despertando de un largo sueño. Debía serlo pues lo último que recordaba era la imagen de un tigre blanco hablándole, vaya estupidez ¿cómo era posible que hubiera soñado algo así? Una pequeña sonrisa se trazó en sus labios de sólo recordar el incidente.

"Vaya, y yo que pensaba que no sabías sonreír"

Aquella voz la sobresaltó pues era la misma del chico que la había salvado a ella y a su hermana en el estacionamiento. Por fin pudo enfocar bien y darse cuenta que no estaba ni en su casa ni en la calle donde había detenido a León. Se trataba de una especie de cochera con poca iluminación. A algunos metros de donde se encontraba pudo distinguir la silueta del mexicano recargado en una pared con los brazos cruzados.

"Por tu expresión asumo que estás desconcertada por el sitio donde estamos" observó "Pero te aseguro que no fue mi idea el traerte aquí sino del lindo minino que quería un sitio más privado para hablar contigo"

Lentamente se dio la vuelta y vio lo que esperaba que no estuviera ahí. El enorme felino la contemplaba en silencio en espera de que la joven asimilara la situación. Todavía aterrada la inglesa se armó de valor y abordó a Okko.

"¿Quién o qué eres tu?" preguntó con recelo.

"Ante todo déjame presentarme, mi nombre es Okko, y soy el guía de los Dragones Legendarios" anunció.

"¿Dragones Legendarios?" repitió Minerva desconcertada.

El tigre asintió.

"Sí, los Dragones Legendarios son un grupo de guerreros que..."

Y así inició el félido a describirle quienes eran los famosos dragones, su misión, etc. Apartado de la conversación, León se limitaba a mirar los gesto que aparecían en la faz de su futura compañera, no pudiendo evitar el recordarse a si mismo cuando tuvo esa misma charla con Okko y comprendía la confusión que debía sentir por toda esa avalancha de nuevos conocimientos que estaba entrando a su mente.

"No entiendo que tengo yo que ver en toda esa historia" dijo la chica una vez que el tigre concluyó su explicación.

"Como ya dije, soy el guía y mi misión es buscar a los guerreros elegidos y prepararlos para recibir el poder legendario" explicó "Ya he encontrado a uno de ellos, el tonto que ves por allá"

"¡Oye!" se quejó Almeida.

"Y tu también eres una elegida como él" informó Okko.

"Debes estar en un error, yo no soy una guerrera" denegó Minerva visiblemente confundida "Yo soy una chica común y corriente"

"¿De verdad?" inquirió el felino "Entonces jamás has tenido experiencias 'extrañas' a lo largo de tu vida, como ser más fuerte o rápida que las demás personas a tu alrededor"

"O como en mi caso ser más apuesto y encantador que la mayoría" intervino el latino.

"¡Cierra la boca!" le espetó "Dime, ¿no te ha sucedido eso?"

Minerva simplemente bajó la cabeza y puso una expresión de tristeza, acto que fue tomado por Okko como una respuesta afirmativa. León se acercó a la chica y la tomó de la barbilla con suavidad para poder contemplar su ojos de esmeralda.

"Oye, no lo tomes así, no tratamos de hacerte sentir como un fenómeno ¡Ey! yo puedo derribar un muro de concreto de un puñetazo y no por eso soy un anormal, simplemente soy diferente" dijo el chico recordando las palabras de Sailor Mercury "Sí los dioses o quienquiera que se encargue de sortear eso de los superpoderes heredados te eligió a ti debió ser por una buena razón, eso sólo significa que eres alguien muy especial"

La chica desvió la miraba, pero internamente agradeció las palabras de ese joven que acababa de conocer.

"¿Y qué esperan que yo haga exactamente?" quiso saber la joven Ravencroft.

"Ah, no mucho, custodiar princesas que vengan de reinos muy, muy lejanos o aparecer y cumplir deseos cuando se reúnen siente esferas mágicas, cosas como esas" indicó León y ante la mirada de desconcierto de la inglesa agregó: "Bueno, en realidad nos dedicamos a patear el trasero de los malos"

"Pero como les dije, no soy una guerrera como tu, no serviría de mucho para salvar al mundo y cosas así" insistió la rubia.

"No te preocupes, cuando despierte el poder dormido en ti el conocimiento que necesitas para luchar aparecerá por si solo, conforme los uses más y más éste crecerá" explicó Okko.

"En otras palabras sabes pelear por que en tu otra vida tuviste ese conocimiento, simplemente es cuestión de que lo recuerdes poco a poco" agregó León.

"¿Y que pasa si me niego?" preguntó Minerva.

"Pero..." empezó a decir Okko pero Almeida lo detuvo.

"No podemos obligarte a hacer algo que no quieres, es decisión tuya" replicó el mexicano "Por que no lo piensas por un tiempo, si decides que no quieres saber nada de nosotros pues está bien, podemos buscar a alguien más pero si no llámame, tu hermana tiene mis datos" propuso.

León se dirigió a la salida de aquel lugar y con una mirada le indicó a Okko que lo siguiera. No muy convencido el tigre fue tras su protegido dejando sola a la chica que aquel lugar. Una vez se hubieron alejado lo suficiente el felino abordó a su acompañante humano.

"¿Crees que hicimos bien dejándola sola?" cuestionó el tigre.

"Descuida, es una chica lista, se dará cuenta que su casa está a cinco calles al sur"

"No me refería a eso" aclaró el felino "¿Por qué le mentiste, sabes bien que nadie puede tomar su lugar?"

"No podemos obligarla a ser un Dragón Legendario, si no lo hace por convicción no serviría de nada, esa vida le traería conflictos internos, se sentiría atrapada por su destino o alguna cosa de esas y este no es un fanfic de UltiSG para lidiar con ese tipo de personas, es mejor darle tiempo y esperar que tome la decisión correcta"

"Que se convierta en una guerrera" murmuró Okko.

"No" negó León "Que tome una decisión con la que pueda vivir" indicó.

-Fin del Capítulo 6-

() El incidente mencionado por Fujima es ni más ni menos que el desastre de Raccon City, donde prácticamente toda la población de dicha ciudad se transformó en zombi. Por cierto esto sólo es una mera referencia, no pretendo convertir esto en un crossover de Sailor Moon con Resident Evil (¡Dios me libre!), así como la trama de dicho video juego no tiene ninguna relevancia en esta historia.