La Esencia del Dragón

Por Dracofonte

Capítulo 9"Fuera máscaras"

El débil sol de las 9 AM deslizaba sus dorados velos sobre la agitada urbe. Como era costumbre en la capital nipona, un gran ajetreo dominaba el panorama. En medio de una solitaria calle el joven mexicano, León Almeida, deambulaba pensativo sobre el descubrimiento que había hecho tres semanas atrás. Aún no podía convencerse así mismo de que Amy no era una Sailor Scout. Trataba en vano de olvidar la idea; la tachaba de absurda e inventaba un sin fin de extravagantes explicaciones para el hecho de que la joven Mizuno supiera que él, Shiryu, era un Dragón Legendario. Pero la idea era demasiado persistente y volvía una y otra vez a su cabeza. A tal grado era su obsesión que comenzó a seguir y espiar a Amy desde que sostuvo aquella breve conversación con ella. Se enteró donde vivía, quien era su madre, quienes eran sus amigas (lo cual sólo aumentó sus sospechas pues el número de éstas así como sus rasgos físicos coincidían perfectamente con el de las guerreras de la Luna); incluso interrogó a Serena de nuevo sobre los gustos y aficiones de la chica de cabello azul, descubriendo sin sorpresa que estos eran exactamente los mismos que Sailor Mercury le había confesado en su entrevista en el parque. Aunque se negara a aceptarlo resultaba evidente que la guerrera y la chica genio eran la misma persona. Había pensado en preguntarle a Okko pero desechaba la idea de inmediato. Sabía que aunque lo supiera el tigre jamás le respondería aquella pregunta acosadora. La única alternativa era confrontar a la chica para así disipar sus dudas. Sin embargo, titubeaba al pensarlo. Quizá fuera temor a equivocarse y revelar su identidad inútilmente; o más probablemente, temía estar en lo cierto. Era algo ridículo pero pensaba que al revelarse tal cuál era Sailor Mercury perdería ese interés en él, producto de un fascinamiento por algo nuevo y misterioso. Él, por otro lado, cada día transcurrido encontraba más y más de la sailor que lo cautivo en la imagen de Amy Mizuno. Pasaba los descansos entre las clases mirándola a ella y sus amigas. Tratando de probar que Amy era sólo una estudiante de preparatoria y no una superheroína que defendía a Tokio de las fuerzas del mal; pero sólo conseguía reafirmar lo contrario. Debía hacer algo o pronto se volvería loco.

El chico sacudió su cabeza bruscamente arrojando involuntariamente la gorra que cubría su cabeza. Al notarlo se inclinó para recogerla y al hacerlo pudo notar como al otro lado de la calle un chico peleaba furiosamente contra otros cuatro. No debía ser mayor de diez años. Y a pesar de su juventud demostraba una gran pericia en el combate por lo cual León supuso que debía estudiar Artes Marciales desde hacía tiempo. Aún así la desventaja numérica se imponía a su habilidad y en poco tiempo fue sometido por sus cuatro oponentes.

"Muy bien, Hayabusa, ahora pagarás por lo que tu hermano le hizo a mi padre" dijo el líder del grupo.

"¡Maldito cobarde, tu padre perdió en un combate justo y es un hombre lo suficientemente honorable como para aceptar su derrota" dijo el chico sujetado por otros dos de sus atacantes "Él jamás te permitiría hacer estas cosas tan bajas"

"¡Cállate"

Levantó el puño listo para descargar un golpe pero una mano lo detuvo. León miraba con cierto aburrimiento la escena y sin esfuerzo apartó al chico.

"No tengo ni la menor idea de lo que está pasando aquí pero no me parece algo bueno" dijo Almeida "Sólo los cobardes pelean en bola¿qué no les da vergüenza estar de abusivos"

El líder le miró con desafío.

"No te metas en esto... anciano"

León lo miró con tal frialdad que el chico sintió calosfríos al contemplar los ojos del latino.

"¿A quién llamas anciano, enano"

La imponente presencia hizo huir aterrados a los cuatro niños. El mexicano sólo movió la cabeza en forma desaprobatoria al verlos alejarse corriendo. Después de eso se acercó al chico para ayudarlo a ponerse el pie pero éste lo rechazó de un manotazo.

"No necesitaba de tu ayuda yo podía sólo con ellos" declaró el chico con sequedad.

"Sí, se ve" replicó León con ironía "Pero no te ayudé por ser buen samaritano, escuché que eso chicos te llamaron Hayabusa ¿o no"

"¿Y qué con eso" preguntó con recelo el chico.

"Pues escuché que por estos lares había un Dojo muy famoso donde vive un sujeto muy fuerte llamado Hayabusa y lo ando buscando ¿acaso tienes alguna relación con dicho lugar"

"¡Por supuesto" exclamó con orgullo el aludido "Soy Kai Hayabusa y el Dojo que mencionas pertenece a mi familia"

"Ya veo¿entonces podrías llevarme ahí"

"¿Acaso quieres tomar clases ahí"

León sonrió ante dicha declaración.

"Para nada, sólo escuché que un tal Musashi Hayabusa enseña ahí y deseo probar lo fuerte que es"

Esta vez fue el turno de chiquillo para sonreír.

"¡JA! Es mejor que te lo pienses bien, mi hermano ha sido retado por muchos hombres y a todos los ha vencido" advirtió Kai "El padre del imbécil con el que peleaba hace unos momentos lo retó y perdió por eso quiso vengarse conmigo"

"Sí, bueno, siempre hay una primera vez para todo y tal vez hoy tu hermano pierda lo invicto" declaró Almeida en forma despreocupada.

El chico Hayabusa se molestó con ese comentario. Dio media vuelta listo para seguir su camino.

"Sígueme entonces para que te convenzas que mi hermano es invencible" indicó en tono frío.

León lo siguió de cerca mientras su mente era asaltada por pensamientos de Amy y Mercury. Pero era mejor pensar en la misión que le había encomendado Okko y olvidarse de sus obsesiones por el momento.

Al cabo de unos minutos tanto Kai como León arribaron a una gran casa construida al estilo tradicional japonés. La entrada ostentaba una placa de bronce que tenía escritas las palabras "Residencia Hayabusa". Sin ningún tipo de ceremonia los dos penetraron en el interior y se dirigieron al Dojo ubicado a un costado de la casa. El mexicano pudo contemplar un cuidado jardín y en el centro del mismo un pequeño estanque. Por unos momentos el latino experimentó la sensación de encontrarse en otro tiempo, siglos en el pasado, caminando en el interior de la casa de un Daimyo(). El encanto fue roto por la voz del chico Hayabusa.

"Aquí es" anunció "Supongo que querrás que te prestemos una Shinai()para el encuentro ¿no"

"¿Y para qué querría yo una de esas cosas" quiso saber Almeida.

"¡Idiota¿Cómo que para qué? Pues para el duelo"

"No necesito de eso me bastan mis puños"

"¿Acaso pretendes que mi hermano Musashi, maestro de Kenjutsu, pelee contigo a puño limpio"

"¡Ey! Espera un segundo ¿acaso este es un Dojo donde enseñan a pelear con esas extrañas espadas de madera"

"Por supuesto ¿pues qué pensabas"

"Pues pensé que se trataba de una escuela donde enseñaban Karate, Aikido, Kempo o algo similar" confesó el mexicano.

Kai casi se cae de espaldas tras la revelación.

"¡Eres un imbécil" le gritó "Pero bueno, imagino que ahora que ya sabes la verdad no querrás enfrentar a mi hermano ¿verdad"

"Todo lo contrario" replicó tranquilamente León "Nunca he enfrentado a un maestro de Kenjutsu y suena a un reto interesante"

"Eres un chiflado ¿lo sabías" dijo con resignación el chico "Pero si quieres que te pateen el trasero allá tú"

Kai abrió la puerta del Dojo y ambos entraron. En el interior León pudo observar a una gran cantidad de estudiantes practicando con espadas de madera y bambú el llamado "Arte de la Espada" herencia directa de los Samurai de la antigüedad. La entrada de los dos no causó ningún tipo de revuelo pues los estudiantes estaban demasiado concentrados en su práctica. Al fondo del salón se hallaba sentado un hombre de unos cincuenta años, de cabellera gris y amplio bigote, sobre un cojín miraba a los alumnos y bebía una taza de té. Muy probablemente se trataba del maestro del Dojo. Era muy viejo para ser el hermano de Kai por lo que supuso que se trataba de su padre. Algo que captó la atención de inmediato del mexicano fue una bella espada japonesa colocada justa atrás del líder del Dojo; parecía muy antigua y por su posición tan ceremonial imaginó que era una reliquia familiar muy valiosa. Por unos segundos le pareció sentir una energía proveniente del arma pero fue una sensación tan fugaz que la atribuyó a su imaginación.

Kai fue hasta el sitio donde descansaba su aparente padre y le comunicó las intenciones del visitante. De inmediato el maestro del Dojo hizo una indicación a sus discípulos para que interrumpieran la práctica e indicó a Almeida que se acercara.

"Creo que antes de iniciar sería bueno presentarnos ¿no te parece, muchacho"

"Me parece justo" convino el mexicano "Me llamo León Almeida"

"Y mi nombre es Hanzo Hayabusa, maestro de la escuela Hayabusa" se presentó "Tengo entendido que deseas desafiar a duelo a mi hijo, el maestro asistente¿no es así"

"Es correcto"

"No sé como sean las cosas en tu país, muchacho, pero en Japón para poder retar a un maestro primero debes vencer a todos sus estudiantes y mostrar que eres digno oponente"

León lanzó una mirada a los alumnos. Si el cálculo no le fallaba debían ser alrededor de veinte.

"Bueno, no era mi intención hacer tanto ejercicio pero ¡Qué diablos, me servirá la práctica" declaró tranquilamente el latino.

Todos en el interior del Dojo se sorprendieron por el despreocupado comentario. Los alumnos se sabían los mejores Kendokas de la ciudad por eso no podían concebir la idea de que alguien no se preocupara de enfrentarlos. Esto causó que algunos se molestaran con el retador.

"Es mejor que no subestimes a los alumnos del Dojo Hayabusa" dijo una voz detrás del grupo de estudiantes.

Con señales de respeto los discípulos de Hanzo dieron paso a una enorme figura. Aparentaba unos 23 años de edad, medía 1.90 m de altura, de complexión gruesa; músculos de acero, largo cabello negro y ojos del mismo nocturno color. León no necesitó presentación para saber que frente a él se erigía la silueta de Musashi Hayabusa. Ese tipo parece Superman sin cortarse el cabello en un año, pero indudablemente es fuerte pensó Almeida.

"Kai me comentó que no practicas Kenjutsu ¿cómo planeas retarnos entonces" quiso saber el maestro asistente.

"Cierto, pero soy experto en Karate y eso me basta y sobra para patear tu trasero y el de tus amigos" respondió Almeida con arrogancia.

Varios de los estudiantes estuvieron tentados a lanzarse contra León pero Musashi los contuvo.

"Tienes mucha confianza en tus habilidades pero déjame decirte que un Karateka no se compara con un Samurai"

"Puede ser pero un Samurai tampoco se puede comparar con un Dragón"

Ambos se miraron directo a los ojos, estudiándose, tratando de ver más allá de la simple apariencia externa. León supo de inmediato que tras aquellos oscuros ojos se ocultaba una gran fuerza, una cuya naturaleza era igual a la suya.

"Muy bien" dijo Musashi colocándose en el centro del Dojo listo para iniciar el duelo "Me ha bastado mirar tus ojos para saber lo fuerte que eres; pelearé contigo"

"Pero, maestro..."

"No discutan, aún si ustedes pelearan al mismo tiempo no tendrían ninguna oportunidad contra él" les dijo Hayabusa.

El maestro asistente dirigió una mirada a su padre quien le contestó con un asentimiento. Con la plena aceptación de Hanzo ambos se colocaron en el centro del Dojo listos para iniciar el combate.

"Usaré mi shinai para luchar, espero que no te importe" dijo Musashi.

"Para nada, será más divertido de esa forma" declaró León.

Ya que el mexicano era el retador fue quien dio inicio al combate. Se arrojó a gran velocidad tratando de conectar un puñetazo en el rostro de su oponente. Hayabusa evitó el golpe haciéndose a un lado para luego lanzar un sablazo contra la cabeza de León pero éste lo contuvo con su brazo derecho y contraatacó con una patada en el pecho de Musashi derribándolo.

"Ese sujeto no fanfarroneaba, en verdad que es fuerte" observó Kai atónito "No cualquiera logra derribar a mi hermano de un sólo golpe"

"Es cierto" convino Hanzo Hayabusa.

El espadachín se reincorporó algo adolorido del pecho. Estaba sorprendido por la reacción de su adversario quien pudo contener con facilidad su golpe de shinai y contraatacar con tal fuerza. Era tal como imaginaba. Sujetó nuevamente su espada de bambú y se preparó para lanzarse al ataque. Esta vez él pasaría a la ofensiva. Acometió a una velocidad aún mayor que la de León descargando un rápido mandoble en posición diagonal de abajo hacia arriba pero él Karateka lo esquivó haciéndose a un lado, pero el ataque de Musashi no terminó ahí. Con la espada en alto la descargó en un nuevo mandoble más rápido que el anterior de arriba hacia abajo; aún así Almeida logró esquivarlo moviéndose hacia atrás. La espada golpeó fuertemente el piso rompiéndolo. Viendo que Hayabusa no tenía guardia León decidió contraatacarlo con un golpe de puño pero el Kendoka reaccionó y con movimiento todavía más veloz que los anteriores golpeó el estomago del mexicano con su espada en posición horizontal como si fuera una lanza. La fuerza del impacto fue tal que arrojó al chico latino hasta el final del salón en donde impacto duramente contra el suelo.

"¡Eso es, hermano" exclamó Kai "Nadie puede resistirse a la fuerza de la escuela Hayabusa"

El resto de los discípulos del Dojo también festejó el aparente triunfo de su maestro con varias exclamaciones de júbilo. La algarabía terminó cuando Almeida se puso de pie. Estaba un poco aturdido por el ataque pero aún faltaba mucho para ser derrotado.

Ese ataque fue increíble. Aumentó la velocidad de sus golpes paulatinamente para confundirme y en el último usó todo el peso de su cuerpo para aumentar la fuerza del impacto pensó el mexicano Debo dejar de subestimarlo.

"Imaginé que ese golpe no bastaba para vencerte" comentó Musashi.

"Sí bueno, creo que esta pelea será un poquito más difícil de lo que pensaba"

"Eres un engreído" afirmó Hayabusa con una sonrisa "Un defecto que no puede permitirse un guerrero"

"Como sea, igual te patearé el trasero"

Rápidamente León corre hacia él pero sin guardia con la cabeza al frente como invitando a su adversario a golpearlo. El samurai se desconcierta pero no se confía pues supone que se trata de alguna táctica de su oponente para confundirlo. Cuando ya está demasiado cerca Musashi lanza un mandoble horizontal para alejarlo pero Almeida salta y lo evita. Da un mortal al frente cae a espaldas del espadachín, se gira velozmente y lo patea en medio de los omóplatos. Esta vez es el turno del maestro del Dojo Hayabusa para salir despedido y azotar estruendosamente contra la madera del piso.

"¿Qué te pareció mi Tigre Volador" preguntó el mexicano "Técnica especial inventada por mi"

"Veo que eres muy hábil y fuerte" observó el Kendoka "El daño que te provocó mi anterior ataque fue menor de lo que pensaba"

"Si no usaras sólo una espada de bambú tal vez ya me habrías vencido" admitió León "Pero mientras sigas luchando con ese 'juguete' no tendrás ninguna posibilidad de vencerme"

El samurai se quedó pensativo ante las palabras de su adversario. Era verdad, los ataques con la shinai eran poco efectivos y más contra un enemigo tan resistente como el que tenía enfrente. Si realmente quería ganar debía usar todos sus recursos, incluso unos que pensaba jamás utilizar. Apretó fuertemente la empuñadura de su espada e inmediatamente un aura de color blanco comenzó a rodearlo sorprendiendo a todos. León instantáneamente identificó aquella energía.

Esta sensación es... la esencia del dragón pensó el mexicano Tal como dijo Okko, Musashi Hayabusa es el último de los Dragones Legendarios

Sin darle tiempo para reaccionar el Kendoka acometió al Karateka con una fuerte sablazo que éste último a duras penas pudo contener interponiendo sus brazos. Pese a ello fue empujado varios metros atrás. Cuando se detuvo saltó ferozmente hacia el frente y descargó su técnica de Colmillos del Dragón pero todos sus golpes fueron bloqueados con rápidos movimientos de la espada de bambú. Finalmente León lanzó una patada para tratar de sorprender a Musashi pero ésta lo traspasó como si fuera un fantasma. El mexicano miraba todos lados tratando de encontrar a su adversario; muy tarde se dio cuenta que se encontraba en el aire listo para usar una de sus técnicas.

"�¡Ryu Tsui Sen!(Pluma del Dragón)" exclamó Musashi desde las alturas.

La shinai se estrelló de forma tan violenta contra la cabeza de León que estalló al sólo contacto. El dragón marino quedó incrustado en el suelo tras el terrible impacto mientras cientos de trozos de madera volaban por doquier. Todo el público enmudeció luego del despliegue de poder de Hayabusa. Aún Hanzo y Kai estaban pasmados pues jamás habían visto a Musashi usar aquella técnica.

"�¿Qué técnica fue esa" preguntó desconcertado el menor de los Hayabusa "No pertenece a la escuela Hayabusa"

"Es el estilo que Musashi aprendió en la isla Gairyu" informó el maestro del Dojo.

"Ya veo, no se compara con ninguna de las técnicas de nuestra escuela" observó Kai "Con esa violencia debió haber matado a ese chico"

"No" negó su padre "Aunque ese ataque es mortal no es suficiente para acabar con ese muchacho"

Y como si esperara las palabras del maestro del Dojo Hayabusa un aura de color azul comenzó a rodear el cuerpo, hasta entonces inerte, de León quien comenzó a levantarse poco a poco. Un fino hilo de sangre corría por su rostro. El chico latino miró con furia al Kendoka.

"De acuerdo, se acabó el León 'buena onda', ahora si vas a saber lo que es amar a Dios en tierra de Indios" advirtió.

El Samurai retrocedió un par de pasos. Era capaz de sentir la energía vital de los seres vivos y aquella en particular era la más poderosa que había sentido jamás. Sin su shinai no podría enfrentarlo a su máxima capacidad pero de todas formas no se dejó intimidar y adquirió una guardia de Karate; no era tan bueno en combate cuerpo a cuerpo como con la espada pero aún así estaba dispuesto a seguir con el encuentro.

Como reaccionando al estallido de aura de Almeida la espada atrás de Hanzo también comenzó a emitir un fuerte destello, cosa que no pasó inadvertida para el jefe de familia de los Hayabusa.

La Ryuken está reaccionado al poderoso «Ki» de ese chico. ¡No es posible¿Acaso ese chico pertenece a la familia del dragón?

León furioso estaba por arrojarse sobre Musashi cuando una voz en su mente lo contuvo.

"¡Espera un poco, León"

"¿Qué demonios quieres, Okko" -preguntó el mexicano con impaciencia.

"¡Es suficiente! Te mandé ahí para comprobar si Musashi era un Dragón Legendario no para que lo mataras en una pelea absurda"

"No pienso matarlo sólo lastimarlo un poco"

"Escucha, si lo hicieras no sería una pelea justa pues tu tienes pleno uso de tus poderes de dragón y Hayabusa no"

"�¿QUÉ" -exclamó Almeida- "Pero si lo vi expulsar su aura y además todo este tiempo estuvo peleando a la par mía. Es demasiado poder para tener sus poderes de dragón en estado latentes"

"Creo que su fuerza sobre-humana se la debe a otras cosas ajenas a sus poderes especiales"

El guerrero del Mar no daba crédito a las palabras del tigre. La fuerza de Musashi era increíble y no se la debía a ser un Dragón Legendario. ¿Acaso se debía a su adiestramiento en el Kenjutsu? Era posible, pero él mismo había practicado Karate durante varios años y nunca consiguió un nivel similar hasta que se convirtió en Shiryu. Sea cual fuera la razón cuando Musashi despertara sus poderes se volvería increíblemente poderoso.

"Bien, lo dejaré así" -dijo con resignación León- "Por ahora..."

El aura que cubría el cuerpo del mexicano se desvaneció repentinamente desconcertando a todos los presentes. León se limpió la sangre, dio media vuelta y caminó hasta el sitio donde había dejado su gorra y su chaqueta (las cuales se había quitado previamente), las tomó y se dirigió a la salida ante la mirada de perplejidad de todos los ahí congregados. Antes de salir del Dojo se detuvo y sin mirar al samurai dijo:

"He conseguido lo que quería y por eso me retiro" miró sobre su hombro a Hayabusa "Pero esto no ha terminado ya nos veremos después; sí, sé que suena demasiado 'Dragonbolesco' pero así de malo es el guión de este fanfic"

Acto seguido salió del salón. El maestro asistente dirigió una mirada a su padre y este de inmediato ordenó a sus alumnos que abandonaran el Dojo. La práctica quedaba suspendida por ese día. Hubo algunas protestas por parte de algunos alumnos pero la mirada de severidad lanzada por Hanzo disuadió cualquier tentativa de objeción. Una vez solos los Hayabusa pudieron hablar con libertad.

"¿Quién demonios es ese tipo" dijo Kai rompiendo el silencio.

"No lo sé pero creo que pertenece a la familia del dragón" comentó el maestro del Dojo.

Sus dos hijos lo miraron desconcertados.

"¿Familia del dragón" repitió Musashi "¿Qué es eso"

"Se dice que algunos espíritus divinos reencarnan como humanos para poder caminar entre ellos y así cumplir con su deber de mantener el equilibrio del mundo; estos seres son conocidos como la familia del dragón"

"Suena bastante descabellado pero eso explica la fuerza tan tremenda que tiene" opinó Kai.

"...un samurai no puede compararse con un Dragón" -recordó Musashi.

"Estoy seguro que se trata de uno de ellos" dijo Hanzo con convicción "De otra forma la Ryuken no hubiese reaccionado a su energía"

"�¿Cómo" exclamaron al mismo tiempo los hermanos Hayabusa.

"Sí, esa espada fue creada por los dioses para ser portada por la familia del dragón" informó su padre "El Clan Hayabusa siempre ha protegido la Ryuken para el momento en que un miembro de dicha familia la necesite. Siempre pensé que sería Musashi el elegido pero... con ese chico ya no estoy tan seguro"

"¿Cómo puedes decir eso, pap�, cuando has visto que mi hermano posee una fuerza sobre humana"

"Es verdad pero Musashi nunca consiguió que la espada reaccionara de esa forma" observó el maestro del Dojo Hayabusa.

"¡De cualquier manera no creo que sea así" rehusó Kai "Ese tipo no sabe ni jota de Kenjutsu¿cómo podría usar la espada de esa forma"

"Tal vez nuestro deber sea instruirlo para que pueda usarla" sugirió Musashi ante el estupor de su hermano menor.

"Es posible" convino Hanzo.

Kai miró a la espada. Él aún no estaba muy convencido de que León fuera el elegido para portarla pero no podía hacer nada al respecto.

La energía fluía de los ojos de Okko a través del cuerpo de Almeida curando todas las heridas hechas durante el breve combate contra el maestro asistente del Dojo Hayabusa. El sentir esa energía resultaba sumamente reconfortante. Una vez concluida la operación el tigre miró a su 'protegido' con su habitual semblante serio. El mexicano supo que era hora del sermón del día.

"�¿Qué pretendías hacer" le espetó el felino.

"Patear el trasero de ese 'Rock-samurai', por supuesto" replicó con cinismo.

Okko apretó fuertemente los dientes. Le disgustaba de sobremanera la actitud de León respecto a todo lo referente a los Dragones Legendarios; nada parecía tomarlo en serio y su actitud despreocupada siempre ponía todo en riesgo y eso lo irritaba. Estaba por descargar una cascada de reproches cuando se dio cuenta como el dragón marino, dándole la espalda, se alejaba caminando, lo cual sólo molestó más a Okko.

"�¡Óyeme, mocoso¿adónde crees que vas"

León se detuvo. Sin volverse dijo:

"No hay razón para quedarme, vas ha echarme ese rollo de la responsabilidad y todo eso, ya lo he escuchado mucho y además..."

"¿Además qué..." quiso saber el tigre.

León miró por encima del hombro al félido con una expresión de seriedad enmarcada en su rostro.

"Además hay asuntos que debo resolver" concluyó.

El enorme gato le miró con perplejidad mientras el chico se alejaba caminando del terreno baldío donde habían estado hablando.

"¿Asuntos que resolver" murmuró Okko confundido "�¿De qué malditos asuntos está hablando"

Un suave viento mecía los hilos dorados que pendían de la cabeza de la joven diosa del amor, Aino Mina, también conocida como Sailor Venus. Deambulaba por un parque tratando de relajarse y olvidarse un poco de las cosas que habían venido sucediendo en las últimas semanas. Todo había pasado demasiado pronto y ni ella ni sus amigas habían conseguido asimilarlas del todo. Era curioso pero el hecho de verse privadas de su responsabilidad como defensoras de la Tierra era algo que siempre deseó pero que estaba segura jamás sucedería; ahora que pasó aún no podía creerlo, y lo que es peor, aceptarlo.

"Supongo que es como una droga" se dijo a sí misma "Una vez que la pruebas, aún sabiendo que es mala, no es posible dejarla"

Se detuvo al escuchar algo. Una tenue tonada inundaba el aire contagiándola de una suave melancolía opacando aún la radiante alegría del sol de las doce. Mina escuchó atenta la melodía sin mover un músculo. Era el sonido de alguna clase de instrumento de viento que resonaba con tristeza tan profunda como hermosa. Era el canto de un alma afligida que clamaba por ser escuchada y, de ser posible, ser comprendida. La protectora del amor y la justicia no pudo permanecer indiferente y de inmediato caminó hacia el sitio donde provenía aquella tonada. En el centro del parque, sentado en el borde de una fuente, un joven de poco más de veinte años tocaba una ocarina interpretando la hermosa melodía. Mina lo observó mientras tocaba el instrumento. Una vez concluida la interpretación, la joven no pudo evitar aplaudir atrayendo la atención del muchacho. Era un chico alto, medía un metro ochenta, de cabello negro, corto, peinado hacia tras, rostro afilado y ojos azules; vestía una gabardina de color gris, camisa y pantalones negros. Mina lo calificó como un chico MUY guapo (Dracofonte: Estas scouts). La mirada inexpresiva, pero penetrante a la vez, dirigida a la chica rubia consiguió ponerla algo nerviosa.

"Tocas muy bien ¿lo sabías" fue todo lo que atinó a decir Mina con algo de embarazo.

"Gracias" replicó lacónicamente el aludido.

Un poco más confiada la chica decidió presentarse.

"Mi nombre es Mina Aino, mucho gusto" dijo tendiéndole la mano.

El individuo miró por unos segundos la mano de la joven pero finalmente terminó por estrecharla.

"Mi nombre es Steve" se presentó "Steve Dashwood"

"Pues mucho gusto, Steve" dijo alegremente Mina contenta de haber establecido contacto que el chico "Ese nombre no es japonés y tu tampoco tienes apariencia de asiático ¿eres extranjero"

"Sí"

"¿De Europa¿América" quiso saber la scout de Venus.

"América"

Nuevamente la inseguridad se apoderó de Mina al notar la total frialdad con la que era tratada por parte del músico. Optó entonces por tratar de granjeárselo un poco para así romper el hielo entre ambos. Se sentó a su lado y dijo:

"Esa melodía que interpretabas era muy bonita ¿cómo se llama"

"Se llama Elegía del Dragón"

"¿Estás bromeando"

"No¿por qué¿acaso tiene algo de malo"

"No, para nada"

En realidad no tenía nada de malo pero Mina había escuchado demasiado la palabra 'dragón' en los últimos días y la verdad no esperaba escucharla en ese lugar y en ese momento. Pero era algo sin importancia. Mina decidió olvidar el asunto y concentrarse en el chico que acababa de conocer y en la mejor forma de convencerlo para que le invitara un helado (Dracofonte: Reitero¡Estas Scouts! ).

"Esa canción nunca la había oído ¿tu la compusiste" continuó la rubia.

"No, una amiga lo hizo"

"¿Una amiga¿qué clase de amiga¿acaso tu novia" interrogó la chica.

Steve le dedicó una mirada cargada de frialdad a la impertinente joven invitándola a no meterse en lo que no le incumbía. Ante tal callejón sin salida, la diosa del amor cambió de tema.

"¡Uff¡Qué calor hace" exclamó Mina "¿No piensas lo mismo"

No hubo respuesta. La chica miró hacia un costado.

"Sabes, hay un nevería por aquí cerca tal vez tu y yo..."

Cuando miró nuevamente hacia donde estaba sentado Steve, éste ya se iba caminado bastante lejos de ahí. Mina miró algo confundida la escena para después levantarse de un salto y mirar furiosa al joven de la ocarina.

"¡Pero qué sujeto tan grosero¿Cómo se atreve a dejarme hablando sola" exclamó indignada. Dio un hondo suspiro y se volvió dándole la espalda al interprete "El hecho de ser guapo no le da derecho a tratarme de esa forma, lo más digno es que me vaya y lo castigue con mi desprecio"

Comenzó a alejarse de ahí. No dio más de tres pasos cuando se volteó y echó a correr por el camino seguido por el hombre de gabardina. (Dracofonte: Sin comentarios...).

Amy caminaba por una solitaria calle. Desde que salió de sus clases sabatinas (por ahí del medio día) tuvo la sensación de estar siendo observada. Inquieta por ello, decidió no ir a su casa y dirigirse a un sitio apartado donde poder descubrir a su perseguidor y, de ser necesario, enfrentarlo. Estaba por gritar a los cuatro vientos que quien fuera que la seguía diera la cara pero se le adelantaron. Una sombra surgió de un callejón y la atacó con un veloz puñetazo que la joven Mizuno pudo evadir fácilmente. Retrocedió unos pasos para mirar a su atacante. Éste vestía una capa y capucha de color negro y su rostro se ocultaba tras una máscara de fantasma (era el mismo disfraz que usaba el asesino de la película Scream).

"¿Quién eres" exigió saber la sailor.

"Si realmente deseas saber mi identidad primero deberás mostrarme la tuya... sailor scout"

Sin poderlo evitar una expresión de sorpresa se trazó en el rostro de la joven genio. ¿Cómo era posible que ese individuo conociera su secreto? No lo sabía. ¿Debía acceder a su petición? No estaba muy segura pero de cualquier forma era mejor enfrentarlo con su transformación de sailor que en su forma 'civil'. Tomó su cristal y recitó las palabras de invocación de sus poderes. De inmediato el espectáculo empezó. Una serie de luces la envolvieron y en unos segundos (Dracofonte: minutos u horas para los espectadores de la serie) frente al 'fantasma' se hallaba la gran guerrera ¡Sailor Mercury!

"¡Soy una sailor scout que lucha por..."

"Ahórrate el discurso ¿quieres" la interrumpió el encapotado "Es mi turno para las presentaciones"

Y de un rápido movimiento se despojó de su capa y capucha dejando al descubierto su verdadero rostro. Era un chico de rasgos latinos, de un metro ochenta de estatura, de cabello castaño y ojos café claro; vestía una chamarra de color azul con mangas blancas, playera negra y pantalones de mezclilla; de su cuello pendía una Ankh (cruz egipcia) y su cabeza era coronada con una gorra con el emblema de los Yanquis de Nueva York. De inmediato fue reconocido por la princesa de Mercurio.

"León Almeida..." murmuró.

"Con que me recuerdas ¿Eh" dijo con una sonrisa el mexicano "Me siento complacido"

"Ahora entiendo..." dijo de pronto Amy dejando desconcertado a León "Por eso tienes esa fuerza sobrenatural, eres parte del nuevo enemigo que ataca Tokio"

Una nueva sonrisa se dibujó en su labios.

"Es verdad, poseo una fuerza sobrenatural" aceptó el latino "Pero se debe a una razón muy distinta de la que crees"

De pronto un aura de color azul envolvió el cuerpo del adolescente. Emitió un fuerte destello que cegó a Mercury. Una vez que recuperó la vista miró hacia León topándose con lo último que esperaba ver en aquel momento...

...Shiryu, Dragón del Mar, se erigía arrogante frente al ella.

Minerva Ravencroft arrojó el libro que minutos antes estuviera leyendo y concentró su atención en la ventana. Sobre la rama de un árbol del jardín se hallaba un nido donde una orgullosa mamá ruiseñor alimentaba a sus pequeños polluelos. La súbdita del imperio británico observaba con atención aquel suceso con un poco de envidia. Nunca tuvo de parte de sus padres ni la mitad de atenciones que aquella ave procuraba para con sus hijos. Y todo debido a sus "habilidades". De niña fue cuando éstas comenzaron a manifestarse de manera involuntaria, y en ocasiones, bastante violenta, todo ello le valió ser aborrecida por sus progenitores pues la consideraban un fenómeno. Ahora que habían "despertado" a sus poderes dichas habilidades habían crecido, pero por fortuna también su control sobre ellas. Era una pena que no tuviera ese control cuando...

"¿Pensando en casa, hermana" dijo una voz tras la inglesa.

"Un poco, Rebeca" replicó la aludida sin molestarse en voltear.

Reflejada en el cristal de la ventana pudo notar como su hermana mayor lucía un espléndido traje versace que resaltaba su feminidad. Estaba segura que tenía el único fin de impresionar a León. Desde hacía tres semanas el joven mexicano visitaba periódicamente la mansión con el pretexto de enseñar un poco de defensa personal a ambas chicas para evitar incidentes como el del centro comercial. El objetivo real era mejorar las técnicas de pelea cuerpo a cuerpo de Shoryuki. Claro que la mayor de las Ravencroft no desaprovechaba ni un instante para coquetear con el latino y éste a su vez no desdeñaba los halagos de la inglesa.

"No creo que León venga el día de hoy" opinó Minerva.

"¿Tu crees" preguntó Rebeca con decepción "Pues qué lástima, quería mostrarle mi ropa nueva ¿Crees que le guste"

"Te diría que le gusta aunque trajeras sólo un barril como prenda"

Su hermana mayor sonrió.

"¿Noto un ligero tono de celos"

"Desde luego que no" negó la hermana menor "Y aunque así fuera no sería de ti de quién sentiría celos" contraatacó.

Dicho comentario hirió el amor propio de Rebeca, quien no podía concebir la idea de que hubiera alguien que atrajera más la atención de León que ella. En su opinión las asiáticas carecían de su porte y finura; sin mencionar que anatómicamente era mejor dotada que la mayoría de las japonesas. Aún así Minerva se encargaba de aguijonearla con ello, diciéndole que si Almeida estuviera tan interesada en ella como pensaba sería mucho más "cariñoso" de que es ahora. Rebeca no sentía algo diferente a atracción física por León, por ello el mantener su atención era una simple cuestión de orgullo femenino.

"Yo me pregunto si esa 'misteriosa rival' en verdad existe"

"¿Por qué no se lo preguntas a él directamente"

"Eso sería muy indiscreto de mi parte ¿no crees"

Cobarde pensó Minerva.

La más joven de las Ravencroft estaba por abandonar la habitación cuando su hermana la detuvo.

"Dime una cosa, Minerva" dijo Rebeca "¿Por qué de repente te empezó a agradar León? Cuando recién lo conocimos parecías detestarlo y de la noche a la mañana te llevas bien con él"

La dragona terrestre le dirigió una mirada inexpresiva.

"Es porque ambos vimos quienes somos realmente"

Y tras aquellas palabras salió de la habitación.

León arrojó por quinta vez una roca al lago que tenía frente a sí; el mismo donde semanas atrás había conversado con la misma chica que estaba unos pasos atrás. Pero a diferencia de la vez anterior no eran Shiryu y Sailor Mercury quienes estaban reunidos sino León Almeida y Amy Mizuno. El silencio entre ambos llevaba desde que optaron por ir a ese lugar para hablar luego de la sorprendente revelación. El mexicano no podía creerlo; había pensado que una vez revelada su identidad secreta todo sería más fácil, pero evidentemente no había sino complicado las cosas. Harto del silencio se decidió a hablar.

"Me siento realmente estúpido" dijo finalmente "La última vez hablamos como si nos conociéramos de toda la vida y ahora no somos capaces ni de darnos los buenos días"

Amy continuó sin decir nada.

"Supongo que estás decepcionada¿o no"

La chica de cabello azul reaccionó tras esas palabras.

"¿Decepcionada"

"Sí, supongo que ahora que sabes que soy un chico común y corriente y no un héroe invencible debes sentirte desilusionada de mi"

"¡Por supuesto que no" objetó la joven algo molesta.

El joven de origen latino se volvió hacia su acompañante con una semblante sorprendido. La chica lo miraba con expresión seria.

"¿Crees que me agradas sólo porque eres un ser con súper poderes" León no dijo nada ante esas palabras "La razón por la que me gustas es porque eres de las pocas personas que no ha visto en mi sólo mi exterior; no has reparado en que soy una princesa, una sailor o una genio..." se interrumpió y en sus ojos comenzaron a enjugarse "...sólo has visto a la simple chica que soy"

Un nuevo silencio se hizo presente. León no imaginaba que Amy pudiera sentir todo aquello. La chica que tenía en frente era realmente increíble. Era todo lo que mucha gente desearía ser y sin embargo muy pocas personas reparaban en lo esencial de ella: su humanidad. Él había sido capaz de ver más allá de su exterior, ahora se daba cuenta; por eso se sintió cautivado sin explicación pues sus otros rostros no le resultaban tan atractivos como el que veía en ese momento.

"En verdad que soy un estúpido"

Se acercó a Amy y gentilmente limpió las lagrimas de su rostro. Ambos se miraron a los ojos durante un momento sin saber que decir. Por primera vez en mucho tiempo León no estaba seguro de como actuar. Había estado frente a tantas chicas que pensó que ninguna vez se vería sin palabras. Pero esa mirada lo desarmaba sin remedio. Sintiéndose perdido en el inmenso mar de sus ojos. Sin brújula o estrellas para guiarse ni un madero de donde asirse optó por dejarse llevar por sus impulsos. Tomó su cintura con la misma suavidad que tomaría una pieza de cristalería fina y la acercó hacía su cuerpo. Pecho con pecho pudo experimentar como su corazón galopaba en el interior; como su respiración se tornaba un huracán incontrolable. Ella estaba ahí, inmóvil, a su completa merced, atrapada por el hechizo de sus ojos. El rostro de él se fue acercando poco a poco; su labios estaban casi rozándose...

"¿En donde se habrá metido ese chico" dijo una persona al salir de los arbustos.

Los dos defensores de Juuban miraron a la persona que había irrumpido en su pequeño escondite. Se trataba de Mina Aino. Ésta se detuvo y miró a la pareja con sorpresa. Tras unos segundos su cerebro comenzó a procesar la información que sus globos oculares le enviaba. En primer lugar estaba Amy; en segundo lugar un chico MUY atractivo que recordaba haber visto en la escuela; en tercer lugar se hallaban en un lugar algo 'apartado'; y finalmente, en cuarto lugar ambos se encontraban en una posición algo comprometedora. Conclusión: Ambos estaban por...

¡Oh, Dios¡Mina cómo puedes pensar esas cosas tan sucias! se dijo mentalmente la rubia.

Dándose cuenta perfectamente de la situación tan 'incómoda' en la que se encontraba, Amy se apartó de inmediato de León (Dracofonte¡Uy, sí! Muy incómoda has de estar, querida Amy). Tras esa acción Almeida miró a Mina detenidamente tratando de ubicarla. Le bastaron unos segundos para reconocerla como una de las amigas más íntimas de la joven Mizuno.

"¿Se te ofrece algo" preguntó el mexicano pero había todo menos cortesía en su tono de voz.

"Bueno yo... err... este..." el peso de la penetrante mirada del latino había conseguido ponerla nerviosa "Creo que llegué en mal momento ¿verdad"

"Veo que eres muy observadora" comentó León con ironía.

Ante la situación tan tensa Amy se inclinó por la solución más digna y sensata que podría tomar: la retirada. Sin darle tiempo a su acompañante de decir nada rápidamente se marchó de ahí. León hizo el ademán de seguirla pero se arrepintió. Se había dejado llevar por sus impulsos sin reparar en las consecuencias. Era mejor que la dejara ir; ya tendría tiempo para hablar con ella después. Miró a Mina entonces. Si las miradas mataran...

"Sabes, yo... err... debo irme" fue todo lo que atinó a decir la princesa de Venus "¡Sí! Debo ir a ver si ya puso la vaca ¡Adiós"

Y sin más se marchó de ahí. León se quedó ahí pensando en una sola cosa...

"¿Qué no se dice: ir a ver si ya puso la puerca" murmuró.

Pocas cosas, en opinión de Maxuell Sheppard, superan el sabor de un buen Cabernet Suavignon, sobretodo aquel dentro de su copa; de color granate brillante, aroma armonioso, sabor completo, persistente y de buen cuerpo. Estaba seguro que ni lo dioses disfrutarían de tan buen vino. Si ha esto se le unía una magnífica pieza de música como el Concierto para dos trompetas y Orquesta en C mayor de Vivaldi, obtenía por resultado un cuadro perfecto. Pero en ciertas ocasiones ni estos placeres regios lograban relajarlo. Esa era una de esa ocasiones. La conversación que sostuvo con su asistente una hora atrás lo había puesto de mal humor.

"Señor Sheppard" había comenzado Alexia. Desde la última batalla con Shiryu (y ahora Shoryuki) una frase había estado rondando su cabeza: 'Ellos son Dragones Legendarios' -había dicho su jefe-. ¿A qué se refería? Por días estuvo tratando de averiguar algo por su cuenta pero todo en vano. Se resistió lo más que pudo pero al final no le quedó más remedio que preguntarle a su patrón. Se armó de valor y preguntó"¿Qué o quiénes son los Dragones Legendarios"

El individuo de largo cabello albino le dedicó un mirada penetrante en el más absoluto silencio meditando la cuestión. Sabía exactamente lo que la pelirroja le estaba preguntando y se daba cuenta que esta vez no se conformaría con una evasiva. Se levantó de su silla y miró a través de la ventana de su Penthouse.

"Los Dragones..." inició observando el cielo "...son los protectores de este planeta. La cultura oriental siempre los ha considerado como símbolos de sabiduría y bondad. Según cuenta una vieja leyenda existen desde tiempos inmemorables tres guardianes cuyo poder proviene de las fuerzas de la Naturaleza..."

"Los Dragones Legendarios" completó Alexia.

"Sí, se supone que cada uno es la personificación de tres fuerzas: El Cielo, el Mar y la Tierra. Y su poder es superior a cualquier otro existente en este mundo. Las Sailor Scouts son guardianes, digamos, accidentales; los dragones son los verdaderos protectores"

"¿Y cómo es que sabe de ellos"

"Leí sobre ellos en un viejo libro" replicó Sheppard.

Su asistente no creyó tal afirmación pero prefirió no cuestionarlo. Ya era bastante lo que le había revelado. Además había otra cuestión que deseaba hacer.

"Señor, los mutantes que ordenó para el siguiente asalto a Tokio estarán listos el día de mañana" informó "25 merodeadores y tres mutantes de nivel Phi son demasiado ¿no cree"

"¿Qué quieres decir"

"Digo que los merodeadores ya han sido probados y estoy segura que pese a su número no son rivales para nuestros enemigos" señaló su asistente "Si sólo envía a los tres mutantes de alto nivel se ahorrará 100 millones de dólares en esta prueba"

"Agradezco tu preocupación por mi situación financiera, Alexia" contestó Sheppard con frialdad "Pero no envío a esos mutantes a probarlos sino con en fin de que aniquilen a Shiryu, Shoryuki y a las Sailor Scouts"

"¿Qué" exclamó asombrada "Pero se supone que estas luchas han tenido el objeto de probar la capacidad de combate de nuestros mutantes para después iniciar la producción en serie y venderlos a los gobiernos de las países del primer mundo"

"Es cierto" admitió "Pero los Dragones y las Sailors son demasiado peligrosos para nuestra operación; es mejor eliminarlos de una vez antes de que se vuelvan un problema"

Alexia no estaba muy convencida de las razones expuestas por su jefe. Hizo un ademán de despedida y se marchó de la habitación con más dudas que antes. Comenzaba a pensar que Sheppard tenía una agenda particular que no quería revelar a nadie. Por primera vez se cuestionó si estaba haciendo lo correcto al trabajar para él.

"¡Niña estúpida" exclamó Maxuell con desprecio "¿Crees que he invertido tanto en este proyecto sólo para conseguir dinero" dio un sorbo a su copa "Tu limitada mente no te permite darte cuenta que mis aspiraciones llegan mucho más allá de ser un simple proveedor de armas para los países ricos. Cuando termine con esas niñas y esos engendros en armadura nada me detendrá para volverme el hombre más poderos del mundo"

Una estridente carcajada resonó por toda la habitación.

La elegante noche llegó por fin a inundar el cielo de Tokio con su tímida brillantez. León caminaba bajo la vigilia de las estrellas mientras trataba de mejorar su humor. Aún estaba enfadado por lo sucedido en el parque hacía ya varias horas. ¡Estuve tan cerca pero tuvo que llegar esa tonta a arruinarlo todo! se decía De todos los clichés que existen el autor de este fanfic tuvo que usar precisamente ese ¡Juró que mataré a Dracofonte por esto!. Tan concentrado estaba en sus reclamos que no advirtió el automóvil estacionado frente a su edificio. El mexicano estaba por entrar cuando una persona bajó del vehículo y lo llamó.

"León Almeida ¿cierto"

El aludido se volvió para conocer la identidad de la persona que repentinamente lo abordaba. Era un hombre de cerca de cuarenta años (según su opinión), de cabello negro con las sienes ligeramente plateadas y ligero bigote; vestía con traje gris de corte inglés aunque de baja calidad. El chico recordó haberlo visto antes y también recordó su profesión.

"Un policía" murmuró para sí.

En su país lo educaron para desconfiar de tres tipos de personas: los extraños, los políticos y los policías. Por ello sintió una fuerte inquietud cuando el oficial japonés se acercó y le tendió la mano. León se la estrechó en forma mecánica producto más de un acto reflejo que de una acción consciente. Fujima leyó en sus ojos inmediatamente la desconfianza que le inspiraba a aquel joven latino.

"Sí que eres un tipo difícil de encontrar" declaró el inspector.

"Puedo saber qué se le ofrece" preguntó el chico sin rodeos.

El agente sonrió para sus adentros. Le agradaban las personas que iban directo al grano.

"Deseo conversar contigo sobre ciertos asuntos que nos interesan a ambos" explicó Fujima.

"¿De que asuntos está hablando" dijo León sin entender nada "¿Acaso es por lo del estacionamiento"

Almeida no creía en el arrepentimiento pero el haber llamado a la policía luego de salvar a Minerva y su hermana era una de las cosas en las que deseaba hacerlo. Tras la declaración en la jefatura siguieron una serie de citas a testificar y demás trámites burocráticos que ya tenían hasta la coronilla al joven héroe. Por ello se había prometido que de ahora en adelante cualquier rescate o similar lo haría bajo la identidad de Shiryu para ahorrarse todo ese martirio protocolario.

"No, yo no pertenezco a esa área" descartó Fujima "Más bien es un asunto personal"

"Bueno si no es un asunto oficial entonces temo que no puedo hablar con usted" dijo León. Había sido un mal día y lo último que necesitaba era conversar con un policía "A menos que traiga una orden de arresto o algo así nada me obliga a hablar con usted"

Y acto seguido se dio media vuelta y se dirigió a su edificio. Fujima no perdió la calma, sacó un cigarrillo, lo encendió y luego de darle una chupada dijo:

"En realidad no deseo conversar contigo sino con un amigo tuyo"

León se detuvo y sin volverse preguntó"¿Un amigo mío"

El policía asintió.

"Sí, quiero hablar con... Shiryu, el Dragón del Mar"

De inmediato Almeida se dio la vuelta con la sorpresa trazada en sus rostro.

-Fin del Capítulo 9-

Nota del Autor: Bueno he aquí un capítulo más. Vaya que si me tarde para hacerlo pero el semestre estuvo algo pesado y las ideas escasas. En fin, este episodio tuvo algunas cosas interesantes como el nuevo personaje, las identidades que se descubren y la escena disque' romántica entre León y Amy que no sé cómo rayos salió; Las cosas siguen lentas pero espero poder acelerarlas pronto.

Bueno, una vez más me despido de ustedes queridos lectores.

() Daimyo es la forma en que llamaban a los nobles de la corte del Emperador durante el periodo Edo.

() La Shinai es una espada de bambú utilizada para la práctica del Kenjutsu.

...MERRY CHRISTMAS SPACE COWBOYS!