La Esencia del Dragón

Capítulo 12: "Uniendo fuerzas"

Serían cerca de las siete de la mañana cuando la figura alta y vigorosa de León se sentó en una banca en medio del ya conocido parque número 10. Era una mañana fresca y con un sol aún débil a causa de una ligera capa de nubes que no bloqueaba el paso de la luz pero sí disminuía considerablemente su fuerza. Había salido de su casa más temprano de lo usual para encontrarse con el inspector Fujima. Luego de lo ocurrido el día anterior se dio cuenta que las conjeturas del policía resultaron acertadas y por consecuencia se convenció de que trabajar con él le resultaría útil. Por ello se contactó con el policía para citarlo a aquella hora en ese lugar. Ahora lo único que le hacía falta era esperar.

Mientras lo hacía inevitablemente pensó en la conversación que sostuvo con sus compañeros la tarde anterior y en la sorprendente petición de su guía felino, Okko.

. . .

Tanto Minerva como Musashi tomaron sin mucho entusiasmo la taza de café que León les brindó. Por sus respectivas culturas ambos eran más afines a tomar té que aquella otra bebida, sin embargo León no pudo ofrecerles otra cosa. El mexicano había sugerido ir a aquel lugar para poder hablar sin problemas ya que en la casa de Minerva, aunque con mejor servicio, siempre había alguien que escuchaba detrás de las puertas; en casa de Musashi había también muchas personas aunque el japonés les informó que no había ningún problema ya que sus familiares estaban enterados de su "verdadera" identidad. Esto, desde luego, no dejó de sorprender tanto al latino como a la europea quienes no podían creer tal cosa. Hayabusa les explicó que su familia desde tiempos inmemorables había servido a seres considerados 'Dioses' cuidando de la Ryuken para cuando fuera necesaria para ellos. Sus compañeros no dejaron de sentir un poco de envidia de él pues no tenía que mentirles a sus familiares.

"¿Entonces me dices que tu familia ha servido a los Dragones Legendarios desde hace siglos?" preguntó Almeida sin creerlo todavía.

Musashi dio un pequeño sorbo a su café antes de responder. "Bueno, no sé con exactitud si fue a los dragones, mi padre sólo habló de la 'familia del Dragón' pero es muy posible que sean la misma cosa"

León y Minerva opinaron de la misma forma.

Por otra parte la joven Ravencroft sintió un poco de desventaja por que de una u otra forma sus dos amigos habían sido preparados para ser Dragones Legendarios. León desde niño fue adiestrado en artes marciales y eso le permitió dominar sus habilidades; lo mismo ocurrió con Musashi quien fue entrenado en Kenjutsu desde la tierna edad. Ella en cambio, nunca recibió nada de eso y sus habilidades crecieron sin control lo que sólo le trajo problemas desde que era niña, desde aquel trágico y oscuro día...

"¿Te ocurre algo, Minerva?" preguntó el maestro asistente del dojo Hayabusa al notar la expresión seria que se había formado en sus facciones.

"No, estoy bien" replicó con su habitual frialdad.

"No te preocupes por ella" intervino el mexicano "Cualquiera que sea su problema nunca habla de ello así que no ha de ser importante"

La inglesa lanzó una mirada de enfado a Almeida pero éste la encaró con un inusual semblante serio.

"Tú qué sabes" dijo con sequedad la joven.

"Nada pero sí me lo dijeras quizá me sería más fácil entenderte" contraatacó León.

Pero Minerva no dijo más, lo que sólo consiguió enfadar al latino. Le reventaba que su compañera siempre adoptara aquella actitud de hermetismo. Era la chica más difícil que había conocido hasta ese momento. Sospechaba que la joven inglesa tenía alguna clase de problema y lo frustraba el hecho de que ella fuera tan reservada ya que no encontraba la forma de ayudarla. Había intentando la gentileza y no había resultado; ahora intentó herir su orgullo pero tampoco resultó efectivo. En verdad comenzaba a desesperarse.

Viendo que la situación se estaba poniendo tensa Musashi optó por desviar la conversación.

"León, en el camino nos comentaste que habías descubierto algunas cosas importantes sobre los enemigos ¿no?" le recordó el samurai.

En ese momento el mexicano se olvidó de Minerva y les contó lo que había averiguado sobre los monstruos; de cómo eran en realidad productos creados por medio de la ingeniería genética y no invasores del espacio. También les habló del nombre del científico dado por el mutante. Esto constituía su mejor pista hasta ahora.

"¿Tienes alguna idea de donde encontrar a ese hombre?" quiso saber Hayabusa.

"No" replicó tranquilamente Almeida "Pero conozco a alguien que tal vez pueda averiguarlo"

"¿Quién?" inquirió Ravencroft.

El aludido sonrió.

"Lo siento, pero eso es un secreto" dijo a la vez que ponía su dedo índice sobre sus labios.

Sus compañeros sólo lo miraron con perplejidad. León optó por cambiar de tema ya que había algo más que lo intrigaba.

"Por cierto, todavía no me han dicho quién de ustedes estuvo en la India hace unas semanas"

La expresión de perplejidad se acentuó aún más en los rostros de sus compañeros.

"¿De qué hablas?" preguntó extrañada Minerva "Yo jamás he estado en la India"

"Yo tampoco" concordó Musashi.

"¿Cómo...?" preguntó confuso el mexicano "Pero si Okko me dijo que había detectado la energía de un dragón legendario en Calcuta y después me dijo que sintió esa misma presencia aquí en Japón"

Esto si que tomó por sorpresa a Almeida. Si ninguno de sus amigos había estado en la India a quién pertenecía la esencia del dragón que sintió en dicho país. Era imposible que existiera un cuarto dragón legendario, la única explicación posible era que el tigre se hubiese equivocado.

"Creo que el gatito se le debe haber cruzado una señal equivocada en su antena receptora de energías místicas" comentó León.

"Puede ser" convino una voz a espaldas del chico latino "No soy perfecto"

Tanto la inglesa como el japonés se sobresaltaron con la inesperada intromisión del félido. Sólo León permaneció impasible pues ya estaba habituado a ese tipo de entradas. Surgiendo desde las tinieblas de una habitación contigua el felino avanzó hasta estar frente a sus protegidos.

"Y como siempre el 'asombroso Okko Copperfield' hace una de sus entradas triunfales" comentó Almeida en forma sarcástica "Un día de estos vas a matar a alguien de un infarto"

El tigre ignoró el chiste del dragón marino (era mejor para su vesícula biliar) y se dirigió al resto del grupo.

"Es bueno saber que por fin los tres se han reunido"

"Verdad que sí" intervino una vez más el mexicano "Sólo te estábamos esperando para ir por las botanas y el six de cervezas"

"¡León!" exclamó molesta Ravencroft "¿Puedes evitar comportarte como un completo idiota por cinco minutos al menos?"

"Olvídalo, Minerva, ya estoy acostumbrado a su insolencia" la calmó Okko "Bueno, como decía es bueno que estén juntos pues tengo algo importante que decirles"

"¿Algo importante?" repitió Hayabusa.

"Así es" confirmó "Digamos que mis contactos me han informado que el peligro que enfrentamos es mayor de lo que había imaginado"

"¿Y eso qué significa?"

"Que no podemos encargarnos de esto solos" indicó el felino.

"O sea que vamos a necesitar ayuda de..."

"Las Sailor Scouts" interrumpió el tigre.

Un nuevo silencio se hizo presente en la habitación. Todos estaban sorprendidos por la revelación de Okko, pero el más sorprendido era León. Él había oído al propio félido afirmar que las scouts ya no debían intervenir y que ellos solos se harían cargo de todo a partir de aquel momento. Ahora resultaba que siempre no, que debían trabajar juntos. El mexicano era lo suficientemente listo como para darse cuenta que había algo más, algo que el tigre les ocultaba.

"¡Momentito!" exclamó Almeida "Déjame ver si entendí ¿me estás diciendo que después de todo ese aspaviento de 'las scouts ya no son necesarias' ahora resulta que siempre sí las necesitamos? ¿Pues qué te traes?" inquirió.

"Ya te dije que es necesaria su ayuda pues el enemigo que enfrentamos es más peligroso de lo qué pensamos"

"Pues fíjate que no te creo ni máiz"

Ambos se miraron fijamente. Okko sabía que León no estaba convencido con la explicación que le había dado pero de momento era imposible decirles la verdad sobre su cambio de opinión con respecto a las guerreras de la Luna llena. La mejor alternativa en ese momento era la retirada estratégica. Dio media vuelta y se preparó para irse en ese instante pero fue detenido por Musashi.

"Okko, por favor espera" solicitó el samurai "Aún no te hemos contado sobre lo que León averiguó sobre el enemigo"

El tigre miró con interés al japonés.

"¿De qué hablas?" inquirió.

Hayabusa le contó sobre la 'charla' que sostuvo Shiryu con el mutante y sobre los datos que le reveló. La información recibida tomó por sorpresa al felino. Si se trataba de un enemigo aparentemente terrestre cómo era posible que amenazara a todo el Universo. ¿Qué es realmente lo que enfrentamos? se preguntó mentalmente.

"Investigaré por mi cuenta ustedes manténganse alerta" dijo el tigre.

"Como usted mande, jefe" replicó León con seca ironía.

El félido ignoró al mexicano y abandonó la habitación.

. . .

El mexicano dejó escapar un suspiro. Estaba seguro que había algo que su guía no les había dicho y que era importante pues se vio obligado a cambiar de opinión y aceptar la ayuda de las Sailor Scouts. No pudo continuar con sus pensamientos pues en ese instante arribó el inspector Fujima. Venía con un traje igual al que traía la noche que lo conoció e igualmente fumaba un cigarrillo cuando se sentó en la misma banca que Almeida.

"Es un hombre puntual, señor Fujima" observó el superhéroe.

"¿Has aceptado mi proposición?" preguntó sin rodeos.

"Puede decirse" replicó el aludido "Pero más bien quiero que me haga un favor"

El policía miró con cierto recelo al chico.

"¿Qué clase de favor?"

"Bueno, es un favor que nos sirve a ambos" indicó "Comprobé que su teoría es acertada y además conseguí el nombre de uno de los que dirigen el 'business' de los monstruitos"

Fujima era la encarnación de la sorpresa misma. Al parecer trabajar con el guerrero marino era mucho más redituable de lo que imaginaba.

"¿Entonces qué es lo que quieres que haga?" quiso saber el agente.

"Pues qué averigüe donde encontrar a dicha persona y después yo me encargo del resto"

"¿Cuál es el nombre de esa persona?"

"Usui Kaiba"

De inmediato Toshiro anotó el nombre en una libreta.

"Lo investigaré y cuando tenga algo te lo comunicaré ¿de acuerdo?"

"Sale y vale" contestó León.

Fujima lo miró con expresión perpleja. El mexicano lanzó un suspiro de resignación; debía dejar de usar ese tipo de expresiones, después de todo ya no estaba en México y en Japón no eran muy ágiles de mente. Miró al asiático y le dedicó una sonrisa de compasión.

"Quiero decir que estoy de acuerdo" aclaró.

El policía hizo un breve saludo de despedida y se marchó del ahí. León por su parte tomó su mochila y se encaminó rumbo a la escuela. No quería pasar otro día en el pasillo.

Dando una última revisada al examen Amy se levantó de su pupitre y avanzó hacia el escritorio del profesor donde lo depositó sin mayor ceremonia. Aún cuando mantenía un estudio constante de todas sus materias le disgustaban los exámenes sorpresa ya que siempre le gustaba prepararse con tiempo para las evaluaciones y de esa manera sentirse segura. Para su fortuna el tener un IQ de 200 siempre resultaba útil en dichas situaciones. Dio un suspiro de resignación y abandonó el salón; no sin antes echar un vistazo a sus amigas las cuales sudaban la gota gorda por el difícil examen. Una vez afuera miró el pasillo topándose para su sorpresa con León. Éste dejó de mirar por la ventana y posó sus ojos en la joven mientras sonreía. La chica no pudo evitar una sensación de calor recorrerle la espalda.

"Hola, qué tal, Amy"

"Hola, León"

El mexicano consultó su reloj de pulsera.

"Aún falta para la hora del receso ¿qué haces fuera del salón?" quiso saber el chico.

"Hubo examen sorpresa y ya lo terminé" replicó la aludida "¿Y tú?"

"Disfrutando de un hora libre" contestó a su vez el latino con una sonrisa "Parece que el destino insiste en reunirnos ¿no crees que es una señal?"

Un fuego rojizo tiñó las mejillas de la chica a la vez que su temperatura corporal volvía a subir.

"¿El... destino...?" murmuró.

"Sí, pues justo hoy tenía ganas de hablar contigo sobre algo importante"

"¿Algo importante?"

"Este no es el sitio más indicado para hablar de ello, mejor vayamos a un lugar más... hmmm... privado"

Sin darle tiempo de replicar León la tomó de la muñeca y la condujo hasta las escaleras que iban a la azotea del edificio. Miles de ideas cruzaban por la cabeza de la joven Mizuno en ese momento, algunas de ellas la hicieron sentirse avergonzada de sólo pensarlas. ¿Qué será lo qué León quiere decirme qué tiene que llevarme a un lugar donde... donde... estemos solos? se preguntaba. Una vez arriba el mexicano usó su percepción extrasensorial para asegurarse de que no hubiera nadie más con ellos.

"Muy bien, no hay ni un alma" dijo satisfecho Almeida "Ahora si podremos platicar largo y tendido sin que nadie nos moleste"

Algo nerviosa la joven hizo la inevitable pregunta: "¿De qué es de lo que quieres hablar conmigo?"

El latino puso una expresión seria.

"Pues quería preguntarte si..." hizo una pausa y después miró hacia el piso "Si de casualidad no has averiguado nada sobre el enemigo que ataca está ciudad"

"¿El enemigo?" exclamó desilusionada Amy. León sólo levantó la ceja izquierda por la reacción de la chica "No entiendo por qué me preguntas eso"

"Bueno, pensé que tal vez alguna de tus amigas había averiguado algo más de lo que yo sé"

La expresión de confusión se borró del rostro de la chica adquiriendo una seria.

"¿Acaso pasa algo, León?" inquirió la sailor.

Este fue el turno del chico para ponerse nervioso. Por un momento olvidó que estaba tratando con una genio, era obvio que si no le hablaba claro la chica iba notarlo. Dio un largo suspiro de derrota y miró directamente a los ojos de Mizuno.

"Cuando las conocí a ustedes, las sailors, mi guía me dijo que no las necesitábamos y que nosotros debíamos encargarnos de todo" reveló el dragón "Pero ayer nos informó que debíamos unir fuerzas con ustedes por qué el enemigo era demasiado peligroso"

Esta confesión tomó con la guardia baja a la joven. ¿Esa era la causa por la qué Pluto les había prohibido intervenir en las batallas? ¿Porque los mismos dragones se lo exigieron? Ciertamente no entendía nada ahora. Sí este enemigo era tan poderoso que ni siquiera los Dragones Legendarios eran capaces de detenerlo porque la scout del tiempo les vedó el pelear, al ver ella el futuro debió haber previsto dicha situación. No tenía sentido.

"Es por esta razón..." continuó León sin notar el desconcierto de su acompañante "que tengo la idea de que quizá fue una de las sailor quien convenció a Okko (mi guía) para que peleáramos juntos y que ella sabe más de lo que me dijeron"

"Eso es muy improbable" objetó Amy "Pues a nosotras también se nos pidió, poco después de conocerte, que no interviniéramos en la lucha"

"¡¿QUÉ!?" exclamó Almeida.

Eso echaba por la borda su teoría y su esperanza de saber las verdaderas razones de Okko para cambiar de opinión. No le gustaba andar a ciegas sin saber claramente lo que hacía pero con lo testarudo que era tigre al parecer no le iba a quedar de otra.

La sailor, por su parte, se preguntaba si acaso Sailor Pluto habría cambiado de opinión con respecto a pelear a lado de los dragones, después de todo en la última lucha no apareció para impedirles pelear como anteriormente lo había hecho. De ser así quizá fue ella la que convenció al amigo de León de pelear juntos. Tendría que preguntarle cuando la viera; por desgracia era MUY difícil dar con Setsuna.

"Por cierto" dijo de pronto el mexicano "¿Sí no podían inmiscuirse entonces por qué siempre se aparecía por la 'escena del crimen' a ayudarme?"

Nuevamente el rubor hizo acto de presencia en la faz de la joven.

"Pues... nosotras hemos pasado por batallas terribles y sabemos que es un peso demasiado grande para ser cargado solo"

"Ya veo" dijo simplemente Almeida.

La sailor permaneció con la mirada baja sin saber que decir, fue en eso que recordó algo que tenía ganas de preguntarle a su amigo desde el día anterior. Superando su nerviosismo levantó la vista y preguntó: "León, ayer que derrotaste al mutante cuando éste te reveló aquella información ¿acaso tú ya lo sabías?"

Un leve gesto de sorpresa se hizo presente en las facciones del mexicano, apenas perceptible, pero para Amy fue suficiente para darse cuenta de que había acertado. Almeida dio unos pasos al frente y miró al cielo; parecía estar pensando en la palabras que debía dar por respuesta. Dio un largo suspiro y finalmente se decidió a hablar.

"Pues... no lo sabía exactamente, pero lo sospechaba" aclaró.

"¿Lo sospechabas?"

León asintió.

"Sí, hace unos días conocí a un policía que está encargado de investigar el caso, él me lo contó"

"Pero ¿por qué te lo contaría a ti?" quiso saber Mizuno "¿Acaso él sabe...?"

Una leve sonrisa se trazó en el rostro del mexicano.

"Es un tipo muy listo logró deducir mi identidad y me contactó para ayudarle en la investigación"

La joven lo miró sorprendida. "¿Acaso tú aceptaste trabajar con él?"

"Al principio no, a decir verdad no me agradan mucho los policías, pero este individuo parece ser diferente" indicó el dragón marino "Como dije, es listo y creo que su ayuda será bastante útil para nuestra causa"

Pero la scout de cabello azul no parecía muy convencida. Involucrar civiles en estos asuntos siempre resultaba peligroso, además tener a las fuerzas oficiales tan cerca podría poner en peligro su propia seguridad pues sus identidades secretas eran un misterio que a muchos les gustaría desvelar. En otras palabras no confiaba para nada en el nuevo 'amigo' de León.

"No creo que sea buena idea" opinó la sailor "No podemos confiar en él"

"No deberías preocuparte tanto, él sólo conoce mi identidad no la de ustedes y no pienso decirle mucho al respecto" dijo el chico de cabello castaño "Además me inclino a creer que es una persona confiable"

"Hmmm... supongo que nada de lo que diga te hará cambiar de opinión ¿verdad?"

"Exacto" replicó el guerrero legendario "Pero creo que hemos hablado mucho del 'trabajo', ¿por qué no dejamos eso de lado por un momento y bajamos al patio al tomar el almuerzo? ¡Estoy hambriento!"

Esa última exclamación hizo sentir un poco rara a Amy, sobre todo por la mirada un tanto insinuante de León. Ciertamente aquel chico tenía la facilidad de ponerla muy nerviosa casi con cualquier cosa. No le dio más importancia. Ambos bajaron al patio de la escuela listos para tomar un merecido refrigerio.

. . . .

León sacó su almuerzo lanzándole una singular mirada. Por millonésima vez su tía le había preparado una de sus especialidades (más bien, su única especialidad), un "suculento" sándwich de atún. La joven Mizuno le dedicó una mirada curiosa al notar la forma en la que contemplaba su comida.

"Amy, ¿cómo se le llama a la sensación de estar haciendo algo que ya se ha hecho antes?"

"¿Te refieres a De Javu?"

"Sí, es exactamente lo que siento todos los días al destapar mi caja del almuerzo y encontrar el mismo sándwich de atún dentro de ella"

Sailor Mercury dejó escapar una risita deliciosa. A pesar de que muchas veces la desconcertara con su manera de ser, si había algo que le gustaba del chico que tenía a su lado era su sentido del humor. Destapó su caja de almuerzo y se la tendió a su amigo.

"Ten, yo comeré tu almuerzo" ofreció la joven de cabello azul.

"¿De verdad harías ese enorme sacrificio por mí?"

"No seas exagerado es sólo un emparedado de atún"

"Si tú lo dices" replicó tomando la caja de su amiga "¿Y que manjar tienes por aquí?"

"Es algo que yo preparé, un sándwich de queso"

Se requirió de un esfuerzo sobrehumano de parte del latino para no irse de espaldas tras la respuesta de la chica genio. Esperaba encontrarse con alguno de esos exóticos platillos japoneses que él jamás ha probado y no... bueno. Amy es una genio, es bonita, simpática y además una superheroína, creo que era demasiado pedir que también fuera una gran cocinera pensó León con amargura. La gran sonrisa que tenía su acompañante en su rostro lo obligó a comer el emparedado y decir que estaba delicioso (aunque en realidad no le supo a nada de la decepción), justo cuando dio el segundo mordisco una extraña sensación de peligro lo invadió. Esto fue notado por Mizuno.

"León, ¿ocurre algo malo?" quiso saber la sailor recordando que el chico tuvo esa misma reacción justo antes de la última batalla "¿Acaso es el enemigo de nuevo?"

"Peor" replicó el aludido "Son tus amigas y vienen hacia acá"

Amy miró por encima del hombro de Almeida y observó con claridad como sus amigas avanzaban con paso firme hacia donde ellos se encontraban. Dio un ligero suspiro y se preparó para lo que venía. León, por otra parte, ya había contemplado dicha eventualidad y se había preparado psicológicamente para el momento, después de todo no era la primera vez que trataba con las amigas 'incómodas' de alguien.

Segundos más tarde Serena, Lita y Mina hicieron acto de presencia.

"Vaya, Amy, qué bien acompañada te encontramos el día de hoy" comentó Mina con malicia.

De inmediato la aludida se puso de pie antes de que sus amigas hiciera algún otro comentario que la avergonzara.

"Chicas, él es mi amigo León Almeida" presentó la joven acentuando la palabra 'amigo' para dar a entender claramente la relación "León, ellas son mis amigas Serena Tsukino, Lita Kino y Mina Aino"

"Es un placer" replicó el mexicano con una de esas encantadoras sonrisas hipócritas que tenía bien ensayadas para dichas ocasiones.

"El placer es nuestro" comentó a su vez Mina.

La jóvenes se sentaron junto a la pareja acaparando a León (para disgusto de Amy) con un sin fin de preguntas de todas índoles. El mexicano no tuvo ningún problema con el interrogatorio pues no era la primera vez que se veía metido en una situación así. La charla versó básicamente en trivialidades como el lugar de origen del chico, su familia, sus gustos personales y la historia de como terminó tan lejos de su tierra natal. También le preguntaron veladamente si estaba interesado en alguna chica en particular; el latinoamericano no respondió directamente, se limitó a decir las características que le agradaba hallar en una mujer, las cuales, 'misteriosamente' concordaron con las de cierta persona que ellas conocían. La campana indicó el fin del descanso y de la conversación, no obstante, las chicas hicieron prometer al joven que saliendo continuarían con la plática en una cafetería pues aún tenían muchas preguntas que hacerle a lo cual aceptó gustoso (o al menos fingió estarlo).

. . . .

Las cuatro adolescentes y su nuevo amigo abandonaron el recinto escolar en medio de una gran muchedumbre. Sin embargo, justo cuando cruzaron la verja de salida se toparon con alguien inesperado. Darien Chiba las aguardaba recargado en su deportivo rojo. Como era de esperarse Serena corrió hacia él y casi lo derriba al trepársele del cuello.

"¡Mi querido Darien!" exclamó la joven de coletas "A propósito, ¿qué estás haciendo aquí?"

"Setsuna me envió a recogerlas" informó el aludido "Tenemos una reunión..." se interrumpió al notar la presencia de León "De trabajo y quiere que todas estén presentes"

Todas las presentes pusieron rostros serios pues sabían que cuando la sailor del tiempo las convocaba era para algo importante. Amy se preguntó si esta inesperada junta tendría algo que ver con lo que le dijo el dragón legendario horas antes. Almeida se dio cuenta de inmediato que aquello estaba relacionado con su actividad como Sailor Scouts por lo que optó por emprender la graciosa huída.

"Saben, chicas, acabo de recordar que dejé la olla de los frijoles prendida" dijo el chico "Debo ir a ver si no se han pegado ¡No vemos!"

Rápidamente se marchó de ahí.

"Bueno, al menos no tendremos que preocuparnos por él" comentó Lita.

"¿Quién es ese chico?" preguntó Darien.

"Ah, nadie importante sólo es el novio de Amy" replicó Mina.

"¡Él no es mi novio!" aclaró inmediatamente la aludida.

"Eso no importa ahora, lo importante es ir a casa de Setsuna para saber lo que quiere" intervino Lita.

"En realidad la reunión es en la casa de Haruka y Michiru" aclaró el novio de Serena "Pero no perdamos tiempo que todavía hay que recoger a Rei"

Con presteza las sailors abordaron el vehículo, y luego de encender, éste avanzó rápidamente por las calles de Juuban. Ninguna de sus tripulantes notó que una figura las seguía saltando sobre las azoteas de las casas y edificios cercanos.

"Creo que después de todo voy a tener mis respuestas" comentó Shiryu desde las alturas.

La tenue figura de Minerva avanzaba en medio de la multitud. La áurea mirada del astro rey provocaba que su cabello destellara mientras era mecido por la brisa. La joven Ravencroft se dirigía a la salida de su colegio, el exclusivo instituto CLAMP, sin prestar demasiada atención al resto de sus compañeros. Justo cuando cruzó la puerta de salida una mano sobre su hombro la hizo detenerse. Un poco sorprendida se volvió encontrándose con la figura de Musashi Hayabusa, su nuevo compañero de armas.

"Hola, Minerva" dijo el japonés con una sonrisa.

"Hola, Musashi" saludó a su vez la aludida con un tono neutro "¿Qué haces aquí?"

"Pues... sólo vine a invitarte una taza de té ¿qué dices, aceptas?"

Ciertamente la chica no tenía demasiados ánimos para eso pero la encantadora sonrisa de su amigo terminó por convencerla. Veinte minutos después se encontraban tomando una humeante taza de té acompañada con una rebanada de pastel. El samurai comía tranquilamente su postre ante la mirada inexpresiva de su acompañante.

"¿Para qué me trajiste a este lugar, Musashi?"

"Para saber..." contestó el aludido luego de dar un sorbo a su bebida.

Una expresión de perplejidad se apareció por el rostro de la joven.

"¿Saber? ¿A qué te refieres?"

"Me refiero a lo que sentiste cuando te convertiste en Shoryuki" replicó Hayabusa.

"Creo que no comprendo..."

El chico dio un nuevo sorbo a su té antes de hablar de nuevo: "Cuando veo a León me doy cuenta que para él convertirse en el Dragón del Mar significó un gran desafío. Disfruta ser Shiryu y por ello lucha con todo su corazón para demostrarle a todos, incluso a sí mismo, que es digno de ese honor"

Minerva frunció el ceño.

"¡Ja! León no es más que un tonto optimista" se quejó la rubia "No toma nada en serio"

"Quizá por eso es mejor dragón que nosotros" replicó Musashi.

Una expresión perpleja se trazó en las facciones del rostro de la inglesa. Comenzaba a notar que Hayabusa sentía más respeto por León de lo que se imaginaba.

"¿Por qué dices eso?"

"Alguien que ama su trabajo siempre lo desempeña mejor que alguien que lo hace por simple obligación"

"Alguien como yo ¿no?"

"Alguien como nosotros" corrigió el samurai.

Musashi dio un nuevo sorbo a su té mientras era contemplado por la joven Ravencroft. La británica estaba sorprendida que al parecer no era la única que estaba descontenta con su condición como guerrera. Permaneció varios segundos observando a su compañero en completo silencio hasta que por fin se decidió a hablar de nuevo.

"¿Qué significó ser un dragón para ti, Musashi?" quiso saber Shoryuki.

El interpelado no contestó de inmediato. Se quedó mirando su taza vacía largo rato meditando la respuesta. Después de casi un minuto replicó sin apartar la vista del recipiente.

"Significó... un alivio"

"¿Un alivio?" replicó Minerva desconcertada.

El samurai asintió.

"Desde niño fui sometido a un duro entrenamiento en el arte de la espada, no se me permitió pensar en otra cosa que no fuera en Kenjutsu. No tuve una infancia normal, más bien, no tuve ninguna infancia. Mis únicos amigos fueron los otros estudiantes del Dojo y esto fue más o menos hasta que cumplí los doce años; en ese momento fui enviado a una isla lejana conocida como Gairyu, donde pasé seis años estudiando la escuela Hiten Mitsurugi" Musashi se detuvo, su rostro adquirió una expresión sombría "Es el entrenamiento más duro que te puedas imaginar, más de una ocasión estuve al borde de la muerte" sonrió con amargura "Nunca entendí bien porque me había tocado aquel destino... todo lo que sabía es que ese sufrimiento tenía un propósito" levantó el rostro y miró a Minerva directamente a los ojos con un ligera sonrisa "Cuando Okko se presentó ante mi aquella noche supe por fin cuál era ese propósito y sentí gran alivio de que todo mi sufrimiento no fue en vano"

Un nuevo silencio se hizo presente. Aun cuando Musashi no lo expresara se daba perfecta cuenta que ese supuesto alivio no era tal; su intuición de decía que debajo del exterior tranquilo del espadachín se escondía el sufrimiento que le proporcionaba tal responsabilidad. A diferencia de León con él si sentía una gran identificación.

"En mi caso..." comenzó la joven "...se trata de una penitencia"

"¿Penitencia?"

Minerva asintió. Sus facciones adquirieron un semblante algo sombrío.

"Cuando tenía 6 años pasó algo que nunca me perdonaré..."

»Yo jugaba en el patio de mi casa en un columpio. Mis padres se hallaban en la terraza tomando el té a la vez que daban de comer a mi hermano menor... Andy -Minerva no pudo evitar sollozar al mencionar aquel nombre- Mis padres siempre desearon un barón pero sus primeros intentos sólo les valieron un par de chicas (mi hermana Rebeca y yo), mi madre tuvo problemas en el tercer embarazo, incluso puso su vida en riesgo pero al final todo salió bien y obtuvo lo que deseaba: un hijo. Yo me sentí sumamente celosa de Andy por robar toda la atención de mis padres. Eso fue lo que desencadenó la tragedia...

»Aquel día yo traté de atraer la atención de mis padres haciendo toda clase de caravanas sobre el columpio pero no sirvió, ellos estaban tan atentos a mi hermano que no me prestaron atención. Estaba tan molesta que miré a Andy y por un segundo... no, por una centésima de segundo desee que muriera...

"¿Qué sucedió entonces?" quiso saber Musashi.

Sin poderlo evitar sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

"El columpio fue arrancado del suelo y voló hacia ellos..." si poderse contener más el llanto escapó de su interior como un torrente incontrolable "¡Yo... yo no deseaba hacerlo pero...!"

"Él murió" dijo el samurai completando la frase por ella.

El japonés se sentó a su lado y la rodeó con su enorme brazo atrayéndola hacia él para que pudiera desahogarse. Ella colocó su cabeza sobre su pecho sin poder dejar de llorar.

"¿Ahora lo entiendes?" exclamó Ravencroft entre sollozos "¡Esta responsabilidad que me han dado es la sentencia que debo purgar por mi crimen!"

Se hizo una nueva pausa. Musashi estrechó a Minerva con más fuerza contra su pecho y comenzó a hablar de nuevo.

"Si piensas eso entonces significa que no eres capaz de comprender la muerte de tu hermano"

La inglesa se apartó bruscamente de los brazos de su compañero. En su rostro se había dibujado un rictus de furia a causa de dichas palabras. No obstante la expresión de Musashi se mantuvo imperturbable.

"¡¿Comprender la muerte de mi hermano?!" exclamó indignada Minerva "¿Qué hay que comprender? ¡Fui yo quien lo mató!"

"Puede ser" replicó el samurai con voz calmada "Sin embargo, algo que aprendí en mi entrenamiento es que no existen muertes inútiles, siempre hay una razón para todas ellas"

"¿Muertes útiles?" repitió la europea con amarga ironía "¿Qué utilidad tuvo para mi la muerte de mi hermano? A causa de eso mis padres me odiaron y a su vez se odiaron entre ellos porque cada uno culpaba al otro de haber engendrado a un monstruo como yo"

La furia en los ojos de Minerva se hizo más intensa; como un infierno dispuesto para recibir las almas de los pecadores. Pero ni aquella mirada de magma fue capaz de intimidar al japonés.

"Dime, Minerva, ¿acaso la muerte de tu hermano no te enseñó las consecuencias de usar tu poderes negligentemente?"

La británica no pudo responder. Era cierto, desde que ocurrió aquel incidente se dio cuenta de sus capacidades y de que éstas siempre se manifestaban cuando se enfadaba o asustaba. Por ello siempre trató de controlar sus emociones así como aprender a dominar sus habilidades. Le tomó tiempo y quizá nunca lo consiguió del todo pero fue suficiente para no volver a cometer un error semejante.

"Tú lloriqueas por una muerte que causaste de forma accidental" continuó Musashi "No sabes lo que es provocar una muerte de manera consiente y premeditada"

La joven le miró asombrada.

"¿Qué quieres decir?"

"Para completar el entrenamiento de la escuela Hiten Mitsurugi hay que realizar una prueba final y en ella sólo hay dos opciones" informó Hayabusa "Matar a tu maestro o morir"

"Es decir que tú..."

"Sí" confirmó "Yo tuve que matar a mi maestro. La escuela Hiten Mitsurugi es probablemente el más poderoso estilo de Kenjutsu que existe y por ello sólo se transmite a una persona y al hacerlo el heredero debe matar al maestro para obtener el título de maestro"

Minerva bajó la mirada avergonzada.

"Discúlpame no tenía que..."

La Dragona de la Tierra se detuvo al sentir las manos de Musashi sobre sus hombros. Levantó la vista y se topó nuevamente con la sonrisa afable del samurai.

"Olvídalo, olvida todo" aconsejó el nipón "El pasado es imborrable, nada podemos hacer al respecto y el porvenir es incierto. Todo lo que nos queda es el presente y hay que vivir en él, claro, hay que recordar las lecciones del pasado pero este no tiene porque ser definitorio. Piensa que ahora tienes la oportunidad de usar esas habilidades que tanto sufrimiento te han traído hasta ahora para realizar algo bueno e importante"

"Musashi..." dijo conmovida la inglesa por tales palabras.

Pero en eso una voz los interrumpió.

"Musashi, Minerva" -dijo la voz en sus mentes- "Soy Okko, necesito hablar con ustedes"

"¿Okko? ¿Qué es lo que deseas?" -preguntó Hayabusa.

"Necesito verlos"

"¿Dinos el lugar?" -solicitó Minerva.

"Es en una mansión cerca de la costa, la dirección es..."

El aire fluía a través de las ventanas invitando a las cortinas a bailar al compás de un inaudible vals. La habitación, poblada de unos elegantes y modernos muebles de colores suaves y una alfombra de complicada trama, alojaba ahora a las nueve Sailor Scouts, sus guardianes felinos y el futuro soberano de la Tierra. Todos los presentes miraban con expectación la enigmática figura de Setsuna, quién hasta ese momento se había limitado a mirar a través de la puerta-ventana que daba a la terraza de la casa. Ninguna de las chicas, pese a su impaciencia por conocer el motivo de la reunión, se atrevió a apresurarla. Tras unos segundos más la bella Sailor Pluto se volvió lista para aclarar las dudas de sus compañeras.

"Me imaginó que todas han de estarse preguntando la razón por la que las mandé llamar" dijo la sailor del tiempo "Tiene que ver con la orden que les di la última vez que nos reunimos"

No hubo mucha sorpresa en los semblantes de las espectadoras y espectadores (Dracofonte: ¡Qué Fox me escuché!) tras aquellas palabras. De una u otra forma todas imaginaron que tendría que ver con aquel asunto. Seguramente la guerrera de cabello verde iba a ordenarles no intervenir en las batallas nuevamente. Sólo Amy guardaba sus dudas al respecto pero no dijo nada en espera de que su compañera se explicara con mayor profundidad.

Fue en eso que Lita se atrevió a hablar.

"Setsuna, si piensas ordenarnos que no intervengamos en la lucha de nuevo desde ahora te advierto que yo no pienso obedecerte" puntualizó la joven de cabello castaño en forma desafiante.

La aludida permaneció con su eterno rostro impasible ante las palabras de la scout del trueno. Sin decir nada se fue a sentar en un sillón monoplaza desde donde dominó aquella estancia. Para sorpresa de todas, algo parecido a una sonrisa se asomó a sus labios.

"Debo decirles que estoy muy orgullosa de que aún mantengan ese orgullo como Sailor Scouts" felicitó "Pero descuiden, no pienso pedirles que se mantengan al margen, más bien, si las he convocado aquí es para que se preparen pues una terrible lucha se aproxima y se requerirá de toda su fuerza para salir adelante"

Un nuevo silencio se hizo presente en la habitación. La noticia de un gran peligro que se cernía sobre su mundo no era precisamente algo tranquilizador. Aún así todas estaban dispuestas a tomar el riesgo y enfrentar lo que fuera con tal de mantener la paz en su amado mundo.

Aún así había muchas dudas que aclarar.

"Sí eso es cierto ¿entonces por qué nos prohibiste pelear antes?" quiso saber Rei.

"Por qué se me ordenó que lo hiciera y dejara que los dragones pelearan" replicó Sailor Pluto "Era necesario para que despertaran sus poderes"

"Ya entiendo" Mina dijo "Entonces como los dragones ya 'despertaron' es por eso que ya podemos pelear de nuevo ¿cierto?"

"No"

Ahora sí, todas miraron a su compañera con gran sorpresa.

"La orden es que nosotras debemos apartarnos y dejar la responsabilidad de este planeta en manos de los dragones" indicó Setsuna "Sin embargo, mis visiones de la corriente del tiempo me han hecho darme cuenta que no podemos obedecer dicha orden"

"Espera un momento, Setsuna" interrumpió Michiru "¿Por qué hablas de una 'orden' como si alguien más la hubiera dado?"

Los ojos de todos se posaron sobre la sailor del tiempo.

"Porque yo tengo mis superiores" replicó tranquilamente "Y ellos son quienes me lo ordenan"

"¿Superiores? ¿Quiénes son ellos?" quiso saber Haruka.

"Me temo que no puedo decirles eso"

La guerrera de Urano hizo una mueca de desagrado. Por un momento olvidó que estaba tratando con Setsuna, "la reina del misterio". Lanzó un bufido de enfado y cruzó los brazos sin decir nada más.

"¿Y esos superiores son los Dragones Legendarios?" quién preguntó fue Amy.

Esta vez las miradas sorprendidas se posaron en Mizuno. ¿Por qué había preguntado aquello Amy? No lo imaginaban y como esperando una respuesta regresaron con la chica de cabello verde.

"No" negó la aludida "Ellos están sujetos a los mismos superiores que yo"

Sin embargo los leves gesto de titubeo en su voz le indicaron a la scout del agua que, si bien Setsuna no obedecía a los dragones, si mantenía contacto con ellos o al menos con alguien relacionado. Las suposiciones de León habían resultado correctas, de eso estaba segura.

"La orden se mantiene pero como dije no pienso acatarla" continuó Pluto antes de que alguien más la interrumpiera "Ya me ocuparé de mis superiores, de momento lo importante es prepararse y además... unir fuerzas con los dragones legendarios"

Vaya que había habido sorpresas ese día. Primero la contraorden de Sailor Pluto de volver a la batalla, un gran peligro que amenaza al planeta y ahora una alianza con los Dragones Legendarios, algo que siempre pareció ir en contra de la religión de las Outer Scouts.

"¡Excelente!" opinó Mina "Eso me permitirá conocer más a fondo a ese chico Ryu"

Sus ojos adoptaron la forma de unos palpitantes corazones a la vez que un leve rubor adornaba sus mejillas. Una gota de sudor corrió por la cabeza de todas las presentes seguido de un "¡Ay, Mina!" por parte de sus amigas.

"¿Y creen que ellos quieran trabajar con nosotras?" preguntó Hotaru.

"Puedes apostar que ellos estarán encantados" dijo repentinamente alguien desconocido "Al menos uno de ellos"

La voz provenía de detrás del asiento de Setsuna. A pesar de las cortinas de la puerta-ventana podía distinguirse claramente la silueta de una persona. Ésta al darse a conocer decidió ingresar a la pequeña sala y participar en la conversación. Todas, a excepción de Setsuna, miraron con asombro a la figura de Shiryu, Dragón del Mar, cuando se reunió con ellas. El guerrero sonrió al notar la expresión de sus amigas.

"Ah, daría lo que fuera por tener una cámara y poder guardar esta imagen para la posteridad" bromeó León.

"¡¿Tú... qué haces aquí?!" quiso saber Rei sin poder salir de su estupor "¿Acaso tú lo invitaste, Setsuna?"

Antes de que la aludida pudiera responder Shiryu se le adelantó: "Me temo que vine a esta fiesta sin invitación, sólo las seguí cuando salieron de la prepa' Juuban y escuché la conversación que tuvieron" aclaró con cinismo.

"¿Pero cómo es que supiste quienes somos?" quiso saber Lita.

"Pues..." empezó a decir el dragón marino mientras se quitaba su casco y su máscara. Si antes estaban sorprendidas, con la revelación casi les da un infarto, únicamente Amy permaneció igual. "He estado lo suficiente cerca de ustedes para averiguarlo aunque se debe más a una casualidad ¿no es verdad, Amy?"

Todas miraron a la aludida. Ésta bajo la cabeza para tratar de esconder su embarazo.

"Shiryu, es decir, León descubrió mi identidad por accidente y gracias a eso pudo deducir las identidades del resto de ustedes" explicó algo apenada Mizuno "Lo siento, chicas"

"Eso es correcto" convino Almeida "Es por eso que cuando dijeron que se reunirían por 'trabajo' decidí seguirlas pues me pareció que podía obtener respuestas a ciertas dudas que tengo y creo que no me equivoqué" dijo mirando a Sailor Pluto.

"¿Qué clase de dudas?" preguntó con presteza la guardiana de la puerta del tiempo.

"¡Ah!, una muy simple ¿Quienes son los verdaderos enemigos?" cuestionó el mexicano "Porque no creo que tú y Okko desobedecieran esas ordenes 'superiores' así como así si lo que enfrentamos sólo fueran esos muñecos salidos de un tubo de ensayo"

"Me temo que no lo sé" respondió la scout.

Pero León no estaba tan seguro.

"Sí no lo sabes por qué entonces convenciste a Okko (porque estoy seguro que tú lo convenciste) de que uniéramos fuerzas para luchar"

La sailor scout no perdió la calma ante la desconfianza del dragón. "Yo soy Sailor Pluto, Guardiana de la Puerta del Tiempo, y como tal tengo la capacidad de observar la corriente del tiempo en sus distintos puntos" informó, aunque a Shiryu todo aquello le pareció incomprensible "Hace unos días observé dicha corriente y me di cuenta que había un gran vacío en ella"

"¿Quieres decir que algo en el tiempo desapareció?" inquirió Michiru "¿Acaso es Tokio de Cristal?"

"Sí" replicó para horror de casi todos los presentes "Pero no sólo fue el Futuro también el Pasado desapareció lo único que se mantiene es el presente"

"¿¿QUÉ??" exclamaron a unísono.

"Déjame ver si entendí" intervino León nuevamente "¿Me estás diciendo que el tiempo, el mismísimo tiempo, se ha borrado y que esto tiene que ver con la presencia de algún enemigo desconocido?"

"Sí, por ello es importante que tanto dragones como sailors luchemos juntos"

Un aire de incertidumbre se presentó en aquella habitación. Al parecer la situación era mucho más grave de lo que todos suponían. Aún así Shiryu no estaba del todo seguro que Setsuna les hubiese dicho todo lo que sabía pero de momento le bastaba Al menos es más de lo que me dijo Okko pensó el guerrero.

Entonces Amy externó una duda.

"Setsuna, ¿qué pasará si el presente también desaparece junto con el pasado y el futuro?"

"Entonces el universo desaparecerá con él, pues no puede haber un espacio sin un tiempo"

"Pero realmente existe alguien o algo capaz de hacer algo como eso ¿destruir al Universo?" preguntó Darien sin poderlo creer.

Un incómodo silencio se hizo presente una vez más. Ciertamente las dudas estaban asaltando a todas las Sailor Scouts; una cosa era pelear por proteger su planeta o incluso la vía Láctea pero si enfrentaban a una fuerza desconocida que era incluso capaz de borrar al Universo mismo ya no se sentían tan seguras de poder salir con éxito. Viendo la preocupación reflejada en los rostros de sus amigas León decidió hablar.

"¡No importa si existe alguien que pueda destruir el universo!" exclamó Shiryu "No sé ustedes pero yo quiero usar este universo un poco más así que no pienso dejar que venga algún villano mequetrefe a destruirlo" indicó con tono optimista "¿Qué dicen, chicas? ¿Están conmigo?"

Todas sonrieron ante las valientes palabras del dragón legendario. Una a una se pusieron de pie y lanzaron un grito de apoyo a la propuesta de su reciente aliado.

"Bien dicho, León" dijo alguien al fondo de la habitación.

Tanto las sailors como Shiryu miraron a la pareja recién llegada con sorpresa, pero el más sorprendido era el dragón que no esperaba ver a aquel par en ese lugar.

"¿Qué hacen ustedes aquí?"

Musashi sonrió mientras Minerva permaneció seria (como siempre). Por otro lado las guerreras de la luna se preguntaban quienes eran la misteriosa pareja que había aparecido. Fue Amy quien se atrevió finalmente a cuestionarlo.

"León, ¿acaso tú los conoces?"

"Por supuesto, Amy, ellos son Minerva Ravencroft y Musashi Hayabusa" informó "Aunque ustedes los conocen como Shoryuki, Dragona de la Tierra y Ryu, Dragón del Cielo"

"¿¿QUÉ??" exclamaron a unísono las chicas.

La primera en salir del estupor fue Mina e inmediatamente se lanzó a saludar al samurai.

"Conque tu eres Ryu, ¿eh?" dijo Mina en forma coqueta "Eres más guapo de lo que imaginaba aunque con tu armadura de dragón luces igualmente apuesto"

Rei se golpeó frente con la palma de la mano, las otras scouts sonrieron apenas y León soltó una breve carcajada. Sólo Haruka permaneció indiferente a la reacción de su amiga. Estaba más interesada en saber como habían sabido de aquella reunión. Dado la expresión sorprendida de Shiryu le resultaba obvio que no vinieron con él. Buscando una respuesta interrogó a Minerva.

"¿Cómo es que supieron que nos reuniríamos aquí?" quiso saber Sailor Uranus.

La inglesa estaba por responder pero Setsuna se le adelantó.

"Fui yo quien les solicitó que vinieran" aclaró la Guardiana de la Puerta del Tiempo "A través de su guía Okko, por supuesto"

"¿Okko?" repitió Darien confuso por el nombre.

"Bueno, él es el que nos ha estado dirigiendo pero no le gusta aparecerse en público" intervino León "Creo que tiene que ver la gran cantidad de pelo que tiene"

"Me indicó que su presencia no era necesaria, por ello no se halla aquí" aclaró Setsuna "La razón por la que están aquí es para sellar la alianza que haremos tanto Sailor Scouts como Dragones Legendarios"

Todo el grupo puso su atención en Sailor Pluto.

"Como ya les dije antes, un poder oscuro amenaza nuestro mundo, quizá nuestro universo, y se requerirá de toda nuestra fuerza para detenerlo por eso es necesario que todos luchemos juntos ¿están de acuerdo?"

León dio un paso al frente.

"A decir verdad me agradaría más hacer equipo con las Guerrera Mágicas, pero ni modo, ¡yo le entro!"

Acto seguido el resto de los (y las) presentes estuvieron de acuerdo con aquella propuesta. Sailor Pluto observó con satisfacción la escena. Estaba segura que tanto sailors como dragones lucharían con todas sus fuerzas para proteger el universo de cualquier amenaza.

"Quizá aún hay esperanza para este universo..." se dijo a sí misma.

...aún así, el peligro es demasiado grande.

-Fin del Capítulo 12-

...SEE YOU SPACE COWBOYS