La Esencia del Dragón

Capítulo 18: "Nuevos problemas"

"¡Hey, dormilón, ya es hora de despertar!" dijo una voz distante.

"¿Eh?" balbuceó León.

Abrió los ojos de golpe recibiendo de lleno la luz que inundaba la habitación. Al principio todo lucía borroso pero poco a poco fue enfocando mejor hasta que pudo distinguir el rostro de la persona que lo había despertado: su tía Ana. Ésta le sonrió al ver que volvía del país de Morfeo y le depositó encima de la cama una bandeja sobre la cual había un plato con una pila de hot cakes, jugo de naranja y leche. León la contempló perpleja. Lo último que recordaba era la Gran Biblioteca de Celestia y cómo la musa Calíope se despedía mientras él, Musashi y Minerva eran rodeados por una luz muy intensa. ¿Había aparecido en su habitación? ¿Y si era así, por qué su tía no parecía molesta o preocupada por su ausencia? ¿Cuánto tiempo había pasado en su universo?

"¡Cielos! Debió ser un viaje muy cansado desde México para que hayas dormido catorce horas seguidas" opinó Ana "Supongo que si volviste es porque mi hermana ya está mejor, ¿verdad?"

"¿Viaje? ¿De qué hablas?" preguntó León desconcertado.

"¿Cómo que cuál? Te fuiste hace dos meses a México por que te mandaron un e-mail diciéndote que tu madre se había puesto enferma y quería verte" le recordó su tía.

León comenzó a entender la situación. Al parecer dos meses era el tiempo que había transcurrido desde que él y los otros dragones partieron para atender la gran crisis universal que tuvo en jaque a prácticamente toda la existencia. Lo que no entendía era por qué su tía se quedó con la idea de que había hecho un viaje a México. ¿Acaso era un arreglo hecho por Calíope para cubrir su ausencia? Si era el caso en verdad que se sorprendía de hasta dónde era el alcance del poder de la musa de la poesía épica. Decidió no pensar más al respecto, ya tendría tiempo de averiguar bien lo que pasaba. Miró entonces a su tía con una expresión desenfada y dijo:

"¡Ah! Sí, discúlpame , tía, es que todavía ando medio atontado por el viaje" dijo León en tono inocente "No te preocupes mi madre está bien"

"Es bueno oírlo" dijo su tía "OK, te dejo para que comas tu desayuno"

Acto seguido abandonó la habitación. León se quedó pensando en todo lo que había sucedido mientras estuvo vagando en otro universo peleando con toda clase de seres y con unos compañeros cuyas habilidades y poderes estaban más allá de su imaginación. Sin embargo, recordaba especialmente al grupo tan particular del que fue parte: al loco espía estelar Eclipse; a la misteriosa cazadora de demonios llamada Génesis; a la valiente aunque algo malhumorada Sailor Golden Star (Vaya, al parecer ni siquiera en otro universo me puedo mantener alejado de las Sailor Scouts- pensó divertido); y del rudo pero noble guerrero llamado Sobek. Ellos cuatro junto con él habían formado el que quizá fue el comando más disfuncional de los varios que se formaron, pero consiguieron salir adelante, aunque con más suerte que otra cosa.

Decidió dejarse de nostalgias. Rápidamente ingirió su desayuno que tan amablemente le había llevado su tía, se levantó y fue a tomar una ducha. Una vez fuera de la regadera fue a buscar qué ponerse pues debía estar presentable para ver a Amy de nuevo después de tanto tiempo. Mientras hurgaba en su armario miró hacia el buró que había a un costado de su cama. Una pequeña caja rectangular de plata se hallaba sobre éste. León recordó entonces cuando Calíope se lo entregó momentos antes de despedirse: "Es un pequeño obsequio" le dijo con una sonrisa "Estoy seguro que a Amy le gustará" y lo depositó en la mano del dragón marino. Éste estuvo a punto de preguntar cómo sabía de Amy pero entonces recordó con quién estaba hablando y prefirió preguntar: "¿Qué cosa es?". Calíope de nuevo sonrió y dijo: "Es un amuleto de Celestia y sirve para brindar protección a quien lo porte". León correspondió con otra sonrisa y dijo: "Gracias, no cualquiera puede presumir de regresar a su casa con un souvenir de Celestia, ¿no tendrás también camisetas?" bromeó. Calíope soltó una carcajada divertida por la ocurrencia. Fue en ese momento que la luz que lo regresaría a casa comenzó a envolverlos.

León terminó de cambiarse, tomó la caja de plata y salió de su casa en busca de Amy. "Veamos qué tanto ha cambiado el universo en mi ausencia".

Mina dio un sorbo a su lata de jugo y miró de soslayo a Steve Dashwood mientras ingería tranquilamente un poco de arroz frito con el par de palillos de madera. Durante los últimos dos meses había frecuentado a aquel chico. Normalmente solían verse en cafés, parques u otros lugares públicos, por lo que cuando la invitó a su casa realmente se sorprendió, aunque eso no evitó que estuviera encantada. "Es buen avance" pensó con esperanza la rubia. Pese al tiempo transcurrido era realmente poco lo que había conseguido averiguar de su reciente amigo. Era americano, aparentemente sin familia y bastante rico (a juzgar por su amplio apartamento ubicado en una zona muy exclusiva de Tokio). Steve era muy reservado y eso sólo conseguía picar más la curiosidad de Mina quién ante todas las cosas lo que más le interesaba saber era la historia de la mujer que le había enseñado La elegía del Dragón aunque realmente dudaba mucho que lo consiguiera.

Dio un suspiro de resignación y miró a su plato. En él había uno de los mejores arroces fritos que hubiera probado (no tanto como el que hacía su amiga Lita pero casi), y por más que se esforzó no logró ver ningún rastro de un empaque o algo similar que delatara su origen por lo que llegó a la conclusión que su anfitrión lo había elaborado por si mismo. Sin duda Steve era todo un estuche de monerías.

"¡Cielos! Este arroz está realmente delicioso" admitió Mina "Dime, ¿cómo es que aprendiste a cocinar tan bien?"

"Bueno" carraspeó "Hace seis años recibí una herencia considerable y en ese momento me dediqué a viajar por el mundo, uno de los lugares que visité fue China y ahí fue donde aprendí a preparar este platillo entre otros"

"Vaya" dijo admirada la diosa del amor "¿No creí que fueras del tipo del que se interesa por esas cosas?"

"Pues siempre he pensado que la cocina es una buena forma de conocer la cultura de un país" explicó "Por lo general los países que son ricos culturalmente hablando tienen igualmente mucha riqueza culinaria, como es el caso de China o tu país. En lugares donde no la hay la comida es más bien pobre o importada de otros lugares, como ocurre con Estados Unidos, por ejemplo"

"Hmmm... nunca se me hubiera ocurrido verlo desde esa perspectiva" admitió Mina para luego sonreír apenada "La verdad es que yo soy un desastre en lo que a cocina se refiera. Quemo hasta el agua"

En ese momento Steve sonrió.

"Je, Kara también era muy mala cocinando" dijo el americano en tono nostálgico.

"¿Kara? ¿Te refieres a... ?" Mina se interrumpió.

"Sí" replicó Steve poniendo una expresión seria "Kara es la persona que compuso La elegía del Dragón"

Hubo un momento de silencio. Mina contemplaba confusa a Steve. Lo cierto es que ella se moría por saber más de aquella mujer que aparentemente era tan importante en la vida de su nuevo amigo, sin embargo por alguna razón siempre se sentía cohibida de tocar dicho tema porque se daba cuenta que era muy doloroso para Steve. Es por eso que ahora que tenía la puerta abierta para saciar su curiosidad duba si hacerlo o no.

"Ella era... es muy importante para ti, ¿no es así?" dijo finalmente Mina.

"Ella es más que eso" replicó Steve "Era mi esposa, murió hace diez años en... circunstancias que no vale la pena recordar"

La joven rubia se quedó muda ante la revelación. ¿De modo que Steve era viudo? Se dio cuenta entonces que no sabía su edad y se preguntó cuántos años tendría cuando se casó. Sería un adolescente o poco más que eso si el cálculo no le fallaba. Los dos permanecieron en silencio. Mina sin poder decir nada a causa de la sorpresa y Steve al parecer perdido en remembranzas de su antiguo amor.

"¿Y... en todos estos años nunca más te... haz vuelto a enamorar?" preguntó Mina rompiendo con el silencio.

"No" replicó sin dudarlo "Creo que jamás amaré a alguien como lo hice con Kara"

Lo había dicho con una gran convicción. Mina sintió sus esperanzas desvanecerse tras aquellas palabras. Desde el principio tenía la esperanza de poder entrar en el corazón de Steve y el tiempo que habían estado pasando juntos le habían hecho pensar que poco a poco lo había estado consiguiendo. Pero ahora se dio cuenta que ese acercamiento quizás era porque Dashwood la veía sólo como amiga, como alguien en quien podía confiar y no como una candidata a llenar el vacío de su corazón. Mina sintió la misma frustración que experimentara años atrás cuando se enteró de que su novio Armand no la amaba como ella a él. "Vaya que sabes escogerlos, Mina" pensó con amargura.

La diosa del amor sonrió con tristeza.

"Es una historia muy triste más sin embargo creo que Kara fue muy afortunada de haber sido amada por un hombre como tú" dijo Mina con melancolía "Yo quisiera tener esa suerte y conocer a alguien que me ame de la misma forma"

Su interlocutor no dijo nada. Tomó la botella de vino para servirse un poco más y descubrió que estaba vacía. Se puso de pie para ir por una nueva botella pero antes de eso miró a la joven sentada frente a él. Sus ojos azules, normalmente inexpresivos, revelaron un brillo cálido que fue complementado por una leve sonrisa.

"No creo que debas preocuparte" aseguró Steve "Una persona tan especial como tú seguramente encontrará un amor así"

Y tras decir aquello abandonó el comedor en busca de más vino, dejando sola a una Mina completamente ruborizada.

Amy pasaba la vista de un título a otro en busca del volumen XII de Historia Japonesa. Una maestra les había encargado un ensayo sobre el período bélico conocido como Bakumatsu y sus repercusiones en el destino del país. La joven había pensado en que su trabajo versara entorno a una figura más legendaria que histórica que al parecer tuvo un papel decisivo en el conflicto, conocido simplemente como Hitokiri Battousai. Aunque para su desgracia la bibliografía escrita respecto al personaje era escasa y poco confiable como para hacer un trabajo serio, por lo que estaba empezando a estar tentada a abandonarla por una figura mucho más conocida: Hajime Saito, capitán de la tercera unidad del Shinsengumi y único sobreviviente de éste tras el fin de la Restauración. En eso pensaba cuando una voz conocida la hizo volver al mundo real.

"Mira nada más esto, puedes sacar a la chica de la biblioteca pero no puedes..."

"¡León!" exclamó Amy al darse la vuelta y encontrarse con el mexicano "¡Volviste!"

"¡Pues claro! No te ibas a deshacer de mi tan fácilmente" bromeó el chico.

Rápidamente León la tomó en su brazos y la besó. La tibieza de su labios era sin duda alguna lo que más había extrañado durante su ausencia.

La pareja de enamorados se detuvo al escuchar un ligero carraspeo atrás de ellos. Amy miró por encima del hombro de León y se encontró con Mizuki, la asistente del bibliotecario. El mexicano volteó y vio a una joven de unos veinte años, de rostro bonito, ojos negros ocultos tras unos gruesos anteojos, labios delgados y nariz pequeña. Le hubiera resultado atractiva de no ser por ese aire un tanto arrogante que emanaba de su persona muy propio de las intelectuales.

"Amy, este no es lugar para... err... muestras de afecto como esta" reprendió con tono severo. Sin embargo, una sonrisa maliciosa se dibujó en su faz y agregó: "Al fondo hay un área de estudios con algunos privados, creo que estarían más cómodos ahí"

Se retiró luego de la recomendación. Amy estaba completamente ruboriza y León apenas si pudo contener la risa. Había comenzado a caerle bien la chica que cuidaba la biblioteca. Tomó a la joven genio de la mano y la condujo hacia el sitio indicado por Mizuki.

"¿Cuándo volviste?"

"Ayer en la noche, era tarde por eso no te llamé"

"¿Y cómo está tu mamá?"

"Bien, no fue nada grave en realidad" en ese momento León se dio cuenta que al parecer todos creían que él se había ido a México a ver a su mamá. Se preguntó qué excusa habría inventado Calíope para Musashi y Minerva.

"¿Y aquí no hubo ninguna novedad?" quiso saber León.

"No, todo estuvo calmado" replicó Amy "Por cierto, anoté todas las tareas y trabajos que te encargaron en la escuela, así que vamos a tener que trabajar mucho si quieres recuperar estos dos meses" informó la joven de cabello azul.

"¿Eh?"

Almeida hizo un Mohín. Comenzaba a darse cuenta de las desventajas de estar con Amy.

"Preferiría pelear con un ejército de mutantes de Cherious Medical" murmuró.

En ese momento se escuchó el estruendo de cristal y madera al romperse, seguido de agudos gritos de horror. Sin pensarlo Amy corrió hacia el lugar de donde provenían aquellos aterradores sonidos, seguido de León quien levantó la vista al cielo como si fuera a hacer una plegaria.

"¡Oye! Estaba bromeando, no era para que lo tomaras en serio" se quejó.

Al llegar al sitio sus ojos no creyeron lo que veían. Un hombre había derribado la puerta principal y caminaba con paso tambaleante en el vestíbulo de la biblioteca. Su aspecto era aterrador: su pálida piel estaba desgarrada en varias partes del cuerpo, dejando ver los músculos he incluso algunos huesos, le faltaba un ojo y el labio inferior, dotándolo de una macabra sonrisa perpetua y despedía un hedor nauseabundo, como el de carne podrida. Además, con la ropa hecha jirones, más que un hombre, tenía la apariencia de un cadáver andante.

"Parece un muerto viviente, un..." Amy se interrumpió, como si el término se negara a escapar de su boca por la incredulidad que sentía.

"¿Zombi?" inquirió León "Pues no podemos saberlo, cuando me levanto con resaca al día siguiente de una borrachera también parezco muerto viviente"

"No es momento para bromas" lo reprendió Amy.

"Siempre es momento para bromear" se defendió el mexicano "Si no hiciera mis chistes este fanfic sería muy aburrido"

Miró a su alrededor para asegurarse de que nadie lo estaba mirando. Rápidamente un brillo lo cubrió y un segundo después estaba envestido con la armadura de Shiryu, Dragón del Mar. Acto seguido se arrojó contra el zombi.

"Lo siento, amigo, pero el archivo muerto está en otro edificio así que no puedes estar aquí" dijo el dragón antes de lanzarle un tremendo puñetazo. El golpe lo lanzó fuera del recinto hacia la calle. Sin perder tiempo el guerrero de azul lo siguió hacia el exterior.

Una vez ahí, lo que vio lo dejó helado.

"¡En la madre!" juró.

Deambulando por la calle se hallaba un ejército de entre treinta y cuarenta zombis.

"¡Vaya! Dracofonte dijo que este fanfic nunca iba a ser un x-over de Sailor Moon y Resident Evil pero insiste en meter elementos de dicho juego" se quejó Shiryu "Por lo menos hubiera incluido también a Milla Jovovich para que valiera la pena"

"¡Oh, Dios!" exclamó Amy a sus espaldas.

León la miró y descubrió que se había convertido en Sailor Mercury.

"Amy, usa el comunicador y avísales a los demás de... nuestro pequeño problema" solicitó el dragón marino "Yo trataré de detenerlos mientras tanto"

"Bien"

De inmediato el dragón se arremetió contra el grupo de muertos vivientes.

Rei corría a toda la velocidad que le permitían sus piernas. Tan pronto como había recibido el mensaje de su amiga Amy se transformó en Sailor Mars y abandonó el templo para ir en ayuda se sus amigos a luchar contra los... ¿muertos vivientes? Si se hubiera tratado de cualquier persona la sacerdotisa pensaría que era una broma de mal gusto pero se trataba de Sailor Mercury y ella jamás bromeaba con estas cosas. Había enfrentado amenazas raras en el pasado pero esto ya empezaba a pasarse de la raya, ¿qué seguía? ¿Vampiros? ¿Frankenstein? Decidió dejar de especular y no distraerse, pues debía estar atenta para la lucha. Fue en eso que sintió un escalofrío y se detuvo. Miró a sobre su hombro hacia el templo. Algo no andaba bien. Una extraña sensación de inquietud la invadió en ese momento, y fuera lo que fuera sabía que tenía que ver con el templo Hikawa y no con los zombis que atacaban Tokio. Dudó. ¿Qué debía hacer? Sabía que sus amigas la necesitaban pero ese presentimiento de que algo andaba mal en el templo se hacía cada vez más palpable. Entonces hizo uso de sus poderes de percepción del Ki para saber que tan grande era la amenaza. No sintió más que una vaga sensación de energía mística, no muy fuerte, pero que estaba por toda la ciudad ¿pertenecía esta energía a los zombis? ¿Significaba que éstos estaban por toda la ciudad? Sin embargo también pudo sentir el Ki de sus amigas y además el de los dragones. Estaban de vuelta. Esto la hizo tomar su decisión.

"Debo volver" murmuró.

Dio media vuelta y corrió de regreso al templo Hikawa.

Sailor Venus dio vuelta a una esquina en la que escuchó una gran cantidad de gritos y entonces los vio. Dos docenas de zombis deambulaban con paso titubeante por aquella avenida, a la vez que varios ciudadanos aterrados huían de ellos. "Veo que Amy no bromeaba con eso de que muertos vivientes atacaban a Tokio" se dijo la joven rubia. Sin pensarlo más se arrojó contra aquella horda de cadáveres andantes. Estaba molesta porque la habían obligado a abandonar la casa de Steve, por lo que no pensaba tener contemplaciones con aquellas criaturas. Invocó a su Rayo Creciente de Venus que impactó a uno justo en medio del pecho momentos antes de que alcanzara a un hombre tirado en el suelo. El has de luz lo atravesó e impacto a otros dos zombis que estaban atrás de él. La sailor se acercó para ver el estado del hombre.

"¿Se encuentra bien, señor?"

El hombre simplemente asintió. No tenía más que algunos raspones por la caída pero se veía aterrado por lo que ocurría. Mina lo ayudó a reincorporarse y le sugirió que se marchara. Éste así lo hizo. Entonces la Diosa del Amor encaró a los monstruos que ahora parecía interesados en ella más que en los civiles. Al ver esto comenzó a elevar su Ki como le había enseñado el sensei Hayabusa y un aura color dorado envolvió su cuerpo.

"¡¡CASCADA CRECIENTE DE VENUS!!"

Una lluvia de pequeños rayos dorados cayó sobre el monstruoso grupo abatiéndolos a todos como si fuera una ráfaga de artillería. Uno a uno los zombis fueron derribados por el poder de Venus hasta que no quedó ninguno en pie. Mina sonrió con satisfacción ante su victoria. Ahora debía continuar su camino para ir a ayudar al resto de sus amigas.

Pero en ese preciso momento los muertos vivientes comenzaron a levantarse... otra vez.

"¡¿Qué demonios... ?!" exclamó Sailor Venus atónita.

En ese momento Mina recordó que los zombis era muertos reanimados por medio de la magia y que no tenían voluntad propia, no sentían dolor y no se les podía matar porque ya estaban muertos. Dio algunos pasos atrás sin saber qué hacer. ¿Cómo combatir a enemigos que no podía ser detenidos como aquellos?

"No lo sé, pero no puedo dejar de pelear porque si no estas criaturas lastimarán a muchas personas" se dijo con decisión.

Adoptó una pose de pelea y se preparó para seguir combatiendo. Fue en eso que una ráfaga de electricidad golpeó a seis zombis dejándolos completamente chamuscados, al mismo tiempo la misma persona que había disparado aquel poder se lanzó contra los muertos vivientes y derribó a varios a punta de puñetazos y patadas. Ante tal gala de habilidad Venus identificó a la persona que se le había unido.

"¡Sailor Jupiter!"

La aludida tras derribar a otro zombi dio un salto hacia atrás para colocarse junto a su compañera.

"Creo que necesitas una mano, ¿eh, Venus?" observó Lita.

"No sabes cuanto" replicó Mina en forma sombría "Mira"

La Diosa del Amor señaló a los monstruos derribados que se ponían nuevamente de pie listos para seguir causando problemas.

"¡No es posible!" exclamó la sailor del trueno.

"Me temo que es así, mi Cascada Creciente tampoco dio resultado" indicó la rubia "¿Alguna sugerencia de como detener a un enemigo que nunca para de levantarse?"

"Muy simple" respondió Sailor Jupiter ante la sorpresa de Venus "Golpearlos hasta que no quede lo suficiente de ellos para volver a ponerse de pie"

Mina sonrió. Si había algo que admiraba de Lita es que nunca perdía su espíritu de lucha. Los zombis una vez más avanzaron contra ellas quienes ni tardas ni perezosas se arrojaron de nueva cuenta contra ellos.

El resplandor surgido del cetro de Sailor Moon alcanzó a quince zombis, los cuales se desmoronaron como figurillas de arcilla seca. Por otro lado el Silent Glaive Surprise Sailor Saturn deshizo a otro buen número de muertos vivientes. Esto fue contemplado con gran asombro por Sailor Uranus, Sailor Neptune y Tuxedo Mask quienes no daban crédito al enorme poder desplegado por sus compañeras. Ellas habían usado sus propios poderes sin mucho resultado, perro los ataques de sus dos amigas habían sido mucho más efectivos. El Poder del Cristal de la Luna Plateada de la princesa lunar parecía nulificar la magia que les daba su vida artificial a aquellos cadáveres, mientras que el ataque de la Sailor de la Destrucción hacía honor a su nombre y pulverizaba a los monstruos vedándoles toda posibilidad de volver a atacar. Uranus las comparó a las de dos meses atrás y llegó a la conclusión que su poder se había incrementado bastante y estaba segura de que se debía inequívocamente al entrenamiento en el dojo Hayabusa. A pesar de la ausencia de León, Minerva y Musashi ellas habían continuado su entrenamiento ahí y eso les había permitido a todas las sailors mejorar sus técnicas de combate, sobretodo al comenzar a aprender la manipulación del Ki. Pero le resultaba evidente que a Serena y Hotaru aquella nueva habilidad les había servido más que las demás.

"Son muy poderosas..." murmuró Haruka.

"Sí" convino Michiru "Sin duda alguna ahora entiendo porque Sailor Moon pudo ella sola con Sailor Galaxia" miró a la pequeña scout y dijo: "Y Hotaru creo que está por fin alcanzando su verdadero potencial"

"Es verdad" terció Darien "Con ellas y los dragones creo que no tenemos de qué preocuparnos, podremos con cualquier enemigo"

"Lo que me lleva a preguntarme quién envió estas... criaturas" cuestionó la guerrera de Neptuno "Se supone que Cherious Medical está acabada luego del incidente de la isla. Además estos zombis no se parecen a los seres que solían crear"

"Tal vez fue la misma persona que le dio sus poderes a Maxuell Sheppard y que al haber sido derrotado éste tuvo que dar la cara" opinó Darien.

"Puede ser..." convino Haruka "Pero si fue así no entiendo por qué no atacó antes, por qué esperar dos meses"

"Me parece que debemos preguntarnos eso después... ¡mira ahí!" señaló Sailor Neptune.

Más zombis habían aparecido detrás de ellas. Rápidamente las dos sailor scouts y el hombre en smoking se prepararon para enfrentar al nuevo grupo de muertos vivientes que había hecho acto de presencia.

El inspector Fujima miró al enorme contingente de policías que se habían reunido en la avenida que repentinamente había sido invadida por un gran número de zombis. Habían usado miles de balas y varias granadas pero sin demasiado resultado. Los cadáveres andantes seguían su paso inexorablemente y habían obligado a las fuerzas oficiales a replegarse varios metros. Ahora todos sus compañeros del cuerpo policiaco se veían muy asustados. Era como estar en una película barata norteamericana de los años ochenta. Y en esos filmes los policías siempre eran los primeros en ser despachados. Sin embargo, Fujima permanecía tranquilo parado en medio de la calle fumando un cigarrillo mientras veía como los zombis avanzaban lentamente hacia él.

"¡¡FUJIMA!!" le gritó uno de sus compañeros "¡¿Qué demonios estás haciendo?! ¡Tienes que retroceder!"

Pero el inspector no hizo el menor caso. Sabía que esta situación no podía seguir así y que tarde o temprano sucedería algo que cambiaría el resultado de la balanza a favor de los chicos buenos. Repentinamente un enorme relámpago descendió del cielo alcanzando a un buen número de zombis convirtiéndolos en carbón. Todos los presentes observaron la escena con asombro, excepto claro, el inspector Fujima quién se limitó a sonreír. "Por fin" pensó.

Una figura aterrizó suavemente entre el pelotón policiaco y la horda de muertos vivientes. Vestía una reluciente armadura color blanco con adornos azules que simulaban relámpagos y cuya forma era idéntica a las de los samurai de los tiempos antiguos. En su cintura portaba una espada japonesa de fina manufactura. Se trataba de Ryu, Dragón del Cielo.

"Vaya, hasta que se aparecen" dijo el policía "¿En dónde demonios habían estado?"

"Es una larga historia" replicó Musashi.

"Bueno, luego me la cuentan, ¿crees que puedas tú solo con ellos?"

El Dragón Legendario no respondió, únicamente dio unos pasos y extendió ambos brazos al frente. Un aura blanca rodeó su cuerpo e inmediatamente varios rayos de electricidad salieron disparados de la punta de sus dedos y volaron hacia los zombis quienes caían como moscas ante la tormenta eléctrica desatada por el guerrero celeste.

"Creo que podré arreglármelas" dijo Ryu luego de terminar con su ataque.

Fujima simplemente sonrió.

Templo Hikawa...

En medio de la confusión que reinaba en todo Tokio dos hombres caminaban tranquilamente por la explanada frontal del templo sintoísta. Uno de ellos era alto, de un metro ochenta y seis, de rasgos sajones y cabello rubio peinado hacia arriba; sus cerúleos ojos se ocultaba tras un par de cristales circulares de color amarillento; su gesto marcial correspondía muy bien al atavío que usaba, el cual recordaba al uniforme de gala de un general inglés del siglo XIX: casaca y pantalones rojos, y botas negras que llegaba casi a las rodillas. Su acompañante era ligeramente más bajo, de un metro ochenta, piel tostada por el sol, ojos negros y cabello largo color castaño oscuro; si el otro parecía un soldado decimonónico éste tenía toda la apariencia de un cowboy del viejo oeste: el sombrero de ala ancha, la gabardina de piel, guantes, camisa, chaleco y pantalones eran de un uniforme color cuervo, las bostas igualmente negras tenían una placa de metal cromado en el empeine; la única nota de color en su atuendo era un pañuelo rojo puesto alrededor del cuello.

"Bonito lugar" opinó el vaquero.

El otro individuo no prestó atención a la observación de su compañero, sacó un par de guantes blancos dentro de los cuales metió las manos. En el dorso de los mismos podían verse unos extraños símbolos que daban la idea de círculos mágicos.

"¿Aquí es?" preguntó nuevamente el hombre de negro.

El soldado asintió. Acto seguido se arrodilló y apoyó ambas manos en suelo en el cual se trazó un círculo brillante idéntico al que había dibujado en los guantes. El cowboy miraba fascinado el fenómeno cuando una voz llamó la atención de ambos personajes.

"¿Quiénes son ustedes?" interrogó Sailor Mars desde la entrada del templo.

"Vaya, Himmler, es el sheriff de este pueblo" observó el vaquero "Parece que los monstruos de Yokaira no fueron efectivos del todo"

"Aún no he terminado, encárgate de ella" ordenó Himmler.

"Con gusto"

El cowboy avanzó algunos pasos para encarar a la sailor scout. Mientras caminaba hizo a un lado su gabardina para dejar al descubierto su muslo derecho y al mismo tiempo dejar a la vista la pistolera que llevaba sobre éste. Una gran arma descasaba en el interior. Rei permaneció inmóvil en espera del primer movimiento de su enemigo.

"Permítame presentarme, sheriff" dijo el vaquero con una sonrisa "Mi nombre es Trigger Malone"

"Yo soy Sailor Mars" respondió Rei con sequedad.

"Es un placer" dijo Malone quitándose el sombrero y haciendo una pequeña reverencia "La verdad es que preferiría invitarla a salir antes que pelear con usted, sheriff, pero desafortunadamente las circunstancias me obligan a ello"

La sailor del fuego no dijo nada y procuró mantener su expresión de enfado, no obstante, un ligero rubor cubrió sus mejillas. Aunque sabía perfectamente que el hombre que tenía enfrente era su enemigo no podía dejar de sentir cierta simpatía por sus maneras tan corteses. ¡El tipo era realmente encantador! ¡Era inconcebible! Prefería mil veces a los villanos desagradables, al menos le permitían concentrarse más.

"¿Y bien? ¿Me vas a coquetear todo el día o vas a pelear?" preguntó la guerrera de Marte con impaciencia.

Malone sonrió.

"¡Adelante!" gritó.

A la velocidad del rayo el pistolero desenfundó su revólver Long Cold .45 y disparó un par de rodas. Los proyectiles pasaron a un lado de Rei que se alcanzó a mover a tiempo y contraatacó con su Saeta Llameante de Marte que igualmente fue esquivada por Malone, quien volvió a hacer un nuevo disparo. Mars saltó para evitarlo, dio un mortal al frente y lanzó una patada voladora contra el cowboy. Éste se desplazó hacia atrás por el golpe en pecho. La scout de rojo aprovechó para atacar de nuevo sin embargo Malone reaccionó y disparó dos tiros más que la obligaron a replegarse. Ambos quedaron mirándose fijamente.

"No está mal" felicitó Malone bajando su arma.

"Igualmente" replicó Rei "Aunque la verdad esperaba que fueras mejor tirador. Fallaste cinco veces"

Antes de que pudiera reaccionar se escuchó un nuevo disparo. La bala rozó ligeramente el hombro de Sailor Mars y desgarró su uniforme en dicha zona. Sin embargo, ¡la bala no había tocado su piel! Completamente atónita volteó de nuevo hacia el sonriente Malone que sostenía su humeante revólver apuntando hacia ella. ¿Cómo es que había sido tan rápido?

"La verdad es que no tengo la más mínima intención de lastimarle, sheriff" dijo el pistolero "Y el que mi tiro sólo haya rasgado su traje no fue casualidad, así lo calculé"

Una gota de sudor resbaló desde la cien hasta la barbilla de la joven sacerdotisa. Si el tipo que tenía frente a sí era capaz de disparar de esa manera significaba que si quisiera podría matarla. Un fuerte escalofrío recorrió su espalda.

Tan distraída estaba en estos pensamientos que no pudo reaccionar a tiempo cuando una enorme mano de roca surgió del suelo detrás de ella y la aprisionó. Malone miró hacia un costado y descubrió a su compañero Himmler de pie con un cristal en forma de prisma de color blanco en la mano izquierda; la derecha estaba extendida hacia Sailor Mars.

"Tengo la llave" declaró el soldado "Ya no hay necesidad de que sigas jugando con ella"

"Vaya que eres aguafiestas" se quejó Malone "Pero tienes razón, el deber es primero"

Girando velozmente la pistola en su dedo índice la volvió a enfundar.

"Lo siento, sheriff, pero deberemos dejar esta cita pendiente para otra ocasión"

El vaquero hizo una reverencia y se encaminó a la salida del templo junto con su compañero Himmler.

"¡Esperen! ¿Qué es lo que se están llevando?" gritó Mars.

"No es algo que te incumba" replicó Himmler con rudeza.

Cuando ya estaban a tan sólo a un par de metros de las escaleras de salida del recinto sagrado una columna de fuego surgió del piso lo que les copó la vía de escape. Malone inmediatamente volteó hacia donde estaba la sailor pensando que ella era la culpable pero descubrió que estaba tan desconcertada como ellos. Regresó de nuevo la vista a la llamarada. Cuando ésta se extinguió se pudo apreciar la silueta de una mujer enfundada en una armadura de color rojo sangre. Era Shoryuki, Dragona de la Tierra.

"¡Oh, oh!" murmuró el cowboy "Creo que llegó la caballería"

"¡¡TEMPESTAD MARINA!!"

"¡¡RAPSODIA ACUÁTICA DE MERCURIO!!"

Los poderosos ataques de agua golpearon con violencia a la columna de zombis arrojándolos varios metros hacia atrás. En ese momento León reparó en que la técnica de Amy era más fuerte que antes al igual que su Ki. Y no sólo ella, en distintos puntos de la ciudad pudo sentir la energía del resto de las Sailor Scouts combatiendo (seguramente con más zombis), y darse cuenta que ellas también habían incrementado su poder, sobretodo Sailor Moon y Sailor Saturn.

Tuvo que interrumpir sus pensamientos al darse cuenta que los muertos vivientes volvía a levantarse por enésima vez. Lanzó un suspiro de fastidio. Al parecer ni los ataques acuáticos tenían resultado. Al principio intentó combatirnos cuerpo a cuerpo y eso pareció funcionar mejor pero eran demasiados y no podía manejarlo, incluso con la ayuda de Sailor Mercury la superioridad numérica estaba sobrepasando a su fuerza. Sólo le restaba intentar algo.

"Mercury, quiero que te alejes lo más que puedas" pidió Shiryu.

"¿Qué vas a hacer?"

"Usaré mi mejor técnica pero si estás cerca podría dañarte a ti también" informó el dragón.

Amy asintió en señal de conformidad y corrió en la dirección contraria a la de los monstruos. El Dragón del Mar hizo estallar su Ki hasta su punto más alto y una vez hecho esto dio un gran salto hacia la horda enemiga. Cayó justo en medio de ésta y la onda expansiva del impacto derribó a algunos zombis. En ese momento Shiryu invocó a su máximo poder.

"¡¡DESCENSO AL MAELSTRÖM!!" gritó.

De inmediato el poderoso remolino marino se materializó bajo los pies del dragón. Los zombis demasiado lentos para reaccionar fueron atrapados fácilmente y engullidos sin piedad por aquella descomunal fuerza. Una vez que fue tragado hasta la última de aquellas criaturas Shiryu bajó los brazos y el remolino desapareció. El guerrero de azul cayó de rodillas exhausto por el esfuerzo. A pesar de que había elevado sus poderes por sus batallas en la crisis universal todavía era incapaz de soportar la fuerza del Descenso al Maelström.

Amy corrió al encuentro de su amigo una vez terminado el ataque. Mientras lo hacía no pudo evitar pensar en lo impresionante que a veces podía llegar a ser León. Siempre lo visualizaba como un chico gentil y algo alocado y se olvidaba que también era una especie de semi-dios capaz de dominar al mismísimo mar. Al verlo recordó las historias del dios Poseidón al desatar su furia contra los marinos en los tiempos antiguos.

"León, ¿estás bien?" preguntó Amy una vez que estuvo a su lado.

"Sí, no te preocupes sólo estoy algo mareado" replicó el aludido.

La sailor le ayudó a reincorporarse colocando el brazo del dragón sobre sus hombros y lo encaminó hacia una acera en la cual había una banca de autobús, donde lo sentó para que pudiera recobrar el aliento.

"Aunque no es la primera vez que la veo me sigue impresionando mucho esta técnica tuya" admitió Sailor Mercury.

"Sí, supongo que sí" replicó Shiryu con aire vago "La verdad no me gusta usarla porque siempre termino completamente indefenso"

Se hizo un momento de silencio. La joven genio parecía perdida en sus pensamientos y eso fue aprovechado por el mexicano para registrarse las ropas hasta encontrar lo que buscaba: la caja de plata. Esto atrajo la atención de Amy que miró el objeto con desconcierto.

"¿Qué es eso?" quiso saber la chica.

"Pues ábrelo"

Amy tomó la caja y la destapó. En su interior descansaba sobre terciopelo púrpura un hermoso collar de plata con un dije en forma de ovalada con un zafiro incrustado en él.

"¡Es hermoso!" exclamó Amy.

"Sí y es todo tuyo"

"¿De verdad? ¡¡Muchas gracias!!"

León tomó el collar y lo colocó alrededor del cuello de la sailor scout.

"Sé que es un momento muy inapropiado para algo así pero quería preguntarte si tú... pues... ¿quieres ser mi novia?" preguntó Almeida con cierto embarazo.

La joven Mizuno se quedó sin palabras. Era lo último que esperaba. Sólo a León se le ocurriría pedirle eso en semejantes circunstancias. Sonrió. Después de todo siempre había sido así desde que lo conoció. Los convencionalismos no eran para él.

"Por supuesto que acepto" contestó Mercury.

"¿En serio? ¡¡SÍ!!" exclamó feliz.

Acto seguido rodeó a Amy con sus brazos y le plantó tremendo beso en los labios.

Himmler y Malone retrocedieron algunos pasos ante la imponente presencia de Shoryuki, quien los observó con detenimiento. No parecían ser mutantes de Cherious Medical y eso saltaba a la vista. Por otra parte tampoco detectó en ellos un Ki particularmente fuerte, de hecho, apenas y era más elevado que el de las personas comunes, aún así decidió no confiarse, ya que por lo que podía ver contaban con las habilidades suficientes para dejar fuera de acción a una sailor scout y eso ya era para tomarse en cuenta.

Himmler, por su lado, también estaba haciendo cálculos de cuál sería la mejor forma de evitar la confrontación. Conocía lo suficiente de los Dragones Legendarios para saber que él y Malone no tenían mucha oportunidad contra uno de ellos.

Debo distraerla de algún modo y aprovechar para escapar o si no Malone y yo seremos historia pensó el soldado.

"Eso no les servirá, puedo anticipar todos sus movimientos así que será mejor que se rindan y me digan quiénes son ustedes y qué es lo que hacen aquí?" declaró Minerva.

Dichas palabras hicieron sobresaltarse al militar. Malone notó la reacción de su compañero y le preguntó: "¿Qué te pasa?"

"Tenemos problemas, al parecer esta mujer puede leer los pensamientos" informó Himmler en tono sombrío.

El cowboy lanzó un silbido.

"La pesadilla de todo hombre: una mujer que sabe lo que piensas" bromeó.

"No es gracioso tenemos que buscar la manera de largarnos de aquí y esa chica no nos dejará hacerlo" indicó el soldado.

"Pues déjame intentarlo a mi" dijo Malone.

Sacó su revólver, abrió el tambor y extrajo los seis casquillos vacíos que usó contra Sailor Mars y los reemplazó por seis nuevos. Después de eso avanzó unos pasos y encaró a la dragona esbozando una sonrisa. Luego levantó su arma y apuntó hacia la chica.

"Muy bien, señorita, es mejor que nos deje pasar o de lo contrario usaré mi arma contra usted" amenazó.

Esta vez fue el turno para sonreír de Shoryuki.

"Pues vas a tener que dispararme porque no pienso hacerme a un lado" informó la rubia "Pero te aseguró que no te servirá"

Sin perder la calma por dicha afirmación el vaquero disparó sus seis tiros y tal y cómo anunció la dragona terrestre éstos no le hicieron absolutamente nada. Flotaban a unos centímetros de su cuerpo. No obstante de este suceso, Malone siguió impasible e incluso su sonrisa se acentuó aún más, lo cual desconcertó a Minerva. Fue en eso que dos muros se levantaron a cada uno de sus costados e inmediatamente avanzaron contra ella dejándola emparedada entre ambos. Sin pensarlo dos veces los dos hombres comenzaron a correr hacia la salida.

"Sabía que esa chica no podía leer la mente de los dos" dijo Malone.

"Fuiste muy astuto, ¿quién iba a decirlo?" dijo Himmler en tono irónico.

Pero en eso las paredes que aprisionaba a la británica emitieron un resplandor rojizo e inmediatamente estallaron en mil pedazos. La onda expansiva de la explosión arrojó a ambos hombres varios metros hacia atrás hasta casi su posición original. Shoryuki avanzó envuelta en un aura escarlata y no se veía precisamente feliz.

"No funcionó, ¡maldita sea!" exclamó Himmler con enfado.

"Sí, y lo peor es que tiene una mirada de ex novia enojada que da miedo" dijo Malone.

"Veo que tienen sus trucos, ahora yo les mostraré uno de los míos" declaró Minerva furiosa "¡Bomba de Fuego!"

Una mortal bola de fuego avanzó hacia el vaquero y el soldado. Éste último fue quién reaccionó. Colocó ambas manos en el suelo, los símbolos de sus guantes brillaron e inmediatamente una columna de acero emergió frente a él sirviéndole de escudo contra la llamarada. La Bomba de Fuego golpeó al barra metálica y se partió en dos. Una mitad se impactó contra un árbol incendiándolo en el acto; la otra, en cambio, fue directamente contra... ¡Sailor Mars! Y al estar esta aún prisionera por la mano de roca le era imposible moverse.

"¡¡SAILOR MARS!!" gritó Shoryuki desesperada.

Minerva inmediatamente trató de usar su control del fuego para desviar su poder pero no había suficiente tiempo. La bola de fuego estaba a menos de un metro de la guerrera de Marte. No había forma de que evitara la colisión. Rei cerró los ojos resignada a recibir el fuego mortal. Pero en eso una silueta se interpuso en el camino de la flama, recibiéndola de lleno y salvando a la sailor.

La scout de rojo abrió los ojos para mirar a su salvador. Lo que vio la dejó atónita. Malone estaba parado frente a ella con los brazos extendidos a los lados y con una sonrisa dibujada en su atractivo rostro que, no obstante, no podía esconder el dolor de la tremenda quemadura en su espalda.

"¡Cielos!, sheriff, con esas ayudas para qué necesita enemigos" bromeó el cowboy.

Y cayó de rodillas presa del dolor. En ese momento Himmler aprovechó el desconcierto general para usar de nuevo sus poderes y crear una esfera de metal alrededor de la dragona legendaria, quien estaba con la guardia baja y no pudo evitarlo. Luego corrió hacia su compañero, lo tomó de la cintura, lo subió sobre su hombro derecho y de inmediato corrió hacia el extremo oriental del templo hacia el muro que resguardaba dicho punto. Al llegar ahí puso su mano izquierda sobre la pared y nuevamente el símbolo en el dorso de ésta brilló, provocando que increíblemente una puerta se abriera en ella. Parecía que finalmente escaparía pero cuando intentó dar un paso le fue imposible. Su cuerpo se negó a moverse. Una fuerza misteriosa lo había inmovilizado.

"Himmler, ¿qué... demonios... esperas para... irnos?" dijo Malone con dificultad desde el hombro del militar.

"No puedo moverme" replicó el aludido "Creo que esa chica me inmovilizó con su poder psíquico"

"¡Fabuloso!" dijo el vaquero con sarcasmo.

Y miró hacia la esfera de metal que se estaba fundiendo en el centro, abriendo un boquete por el que logró salir Shoryuki. Malone supo que ahora sí estaban perdidos.

"Parece que metimos la pata y fallamos en la misión. Al comandante no va a gustarle" dijo Malone.

Himmler se limitó a lanzar un gruñido de mal humor, pero estaba de acuerdo. El vaquero que aún podía moverse se soltó de su compañero y cayó pesadamente al piso. Al menos podía dejar de ser una carga. Miró hacia la dragona quién avanzaba hacia ellos lentamente. Era obvio que a pesar de que sabía que ella había ganado el encuentro aún mantenía sus reservas contra ellos después de todas las sorpresas que le habían dado.

Repentinamente una bola de energía surgió de la nada y la golpeó justo en el pecho a gran velocidad. La explosión la arrojó varios metros hacia atrás. Al mismo tiempo una nueva figura se materializó frente a Himmler y Malone. Era una mujer alta, de piel muy blanca, ojos color púrpura, de largo cabello negro; en su frente llevaba puesta una tiara plateada; estaba ataviada con una túnica oscura con detalles en morado y su mano derecha sujetaba un largo báculo de plata en cuya punta tenía labrada la cabeza de un lobo.

"¿Se encuentran bien?" preguntó la recién llegada.

"Yo estoy bien, Yokaira" replicó simplemente Himmler.

"Igual yo" dijo a su vez Malone "Aunque por alguna razón tengo antojo de carne asada"

"Himmler ayuda a Malone yo me encargo de esa chica" ordenó Yokaira ignorando la broma del vaquero.

El aludido obedeció mientras que la mujer avanzó con paso firme hacia la Dragona de la Tierra quien ya se había reincorporado y estaba lista para luchar. Ambas se miraron desafiantes. Yokaira fue la primera en hablar.

"Escucha, no quiero pelear. Ya tenemos lo que venimos a buscar así que sólo queremos irnos. No hay necesidad de seguir con esta batalla absurda"

"¿Crees que va a ser así de fácil después de todo el desastre que provocaron?" dijo molesta Minerva.

"Sí ese es el problema puede arreglarse" dijo Yokaira.

Y acto seguido levantó su báculo, los ojos del lobo brillaron intensamente y de inmediato el sitio entero volvió a la normalidad. La mano que apresaba a Sailor Mars desapareció dejándola libre así como todos los estragos del combate, incluso el árbol calcino regresó a su estado original. La inglesa estaba impresionada por aquel despliegue de poder. Una vez que todo fue reestablecido Yokaira bajó su báculo y el resplandor ocular de éste se desvaneció.

"Supongo que con eso debe bastar" dijo la misteriosa mujer.

"No hasta que me digan quienes son y qué es lo que pretenden" advirtió la dragona.

"Me temo que eso no es posible"

Yokaira no dijo más. Sin embargo Shoryuki no esperaba que lo hiciera simplemente esperaba que lo pensara para leerlo con su telepatía, sin embargo, no pudo hacerlo. Fue incapaz de penetrar en la mente de aquella mujer.

"Lo siento pero tus poderes mentales no funcionan conmigo" informó Yokaira.

Impaciente por esto la joven Ravencroft decidió lanzarse contra ella y hacerla hablar a punta de golpes pero un ademán de Yokaira la detuvo.

"Espera, si yo fuera tu no daría un paso más"

Y señaló con la vista hacia donde estaba Sailor Mars. La afilada hoja de una guadaña rozaba su cuello, la cual era sujetada por una mujer vestida con un entallado traje de tela gris que acentuaba sus atractivas curvas. Llevaba puesta además una capa y una capucha de igual tono que sólo dejaban a la vista su rostro, pero éste se ocultaba tras una máscara de calavera, otorgando al atuendo general la apariencia de una parca.

"¡Maldita!" murmuró Shoryuki regresando la vista hacia Yokaira.

"Si intentas hacer cualquier cosa Átropos le cortará la cabeza a tu amiga así que mejor deja que nos vayamos" indicó la mujer de negro.

Minerva no dijo nada, únicamente bajó los brazos en señal de conformidad. Yokaira miró a Himmler y Malone, luego levantó el báculo. Nuevamente los ojos del lobo volvieron a resplandecer y acto seguido los tres desaparecieron. La dragona entonces miró hacia donde se encontraba Rei. Átropos bajo su arma y miró por un instante a Shoryuki para luego desaparecer tal y como lo habían hecho sus compañeros. Inmediatamente después Rei cayó de rodillas. Rápidamente la británica corrió en su ayuda.

"Rei, ¿te encuentras bien?"

"Sí, no te preocupes" después de eso miró a la joven rubia apenada "Discúlpame, no vi cuando esa mujer apareció y para cuando me di cuenta ya tenía la cuchilla en mi garganta"

"No importa, no es tu culpa"

Después de eso miró hacia el sitio donde momentos antes habían estado aquellos tres individuos.

"Lo que me preocupa es que hay nuevos enemigos en la ciudad y parecen mucho más peligrosos que Cherious Medical" dijo Minerva en forma sombría.

La sailor no respondió pero estaba de acuerdo.

Una nueva batalla estaba por comenzar...

-Fin del capítulo 18-