La Esencia del Dragón

Capítulo 19: "Revelaciones"

La luz gris que brotaba de una lámpara de alógeno se desparramaba por todo el salón generando una atmósfera fría, melancólica. Por lo menos así lo percibía León mientras miraba aquella habitación del templo Hikawa donde se servía el té. Todo el grupo se había dado cita ahí tras la batalla acontecida horas antes en contra de (el mexicano aún no podía creerlo), un ejército de muertos vivientes. Al principio creyó que el culpable de que Tokio estuviera metido en medio de una película de George Romero era Cherious Medical pero al reunirse más tarde con Minerva descubrió que aquellos zombis eran controlados por alguna clase de magia, o por lo menos es lo que ella percibió.

"¿Estás diciendo que la mujer que enfrentaste es la culpable de que peleáramos con esos ex-bailarines de Michael Jackson?" había preguntado el dragón marino.

"Pues no estoy ciento por ciento segura pero percibí una energía extraña en esos zombis, no era un Ki, y fue la misma que sentí cuando esa mujer usó sus poderes, ¿qué conclusión puedo sacar entonces?" replicó la joven Ravencroft y después agregó "Además en cuanto ella se marchó los zombis dejaron de... andar"

Ese era el otro problema. Al parecer habían aparecido en el pueblo un nuevo grupo de chicos malos y aunque al parecer dos de ellos no eran muy poderosos la tercera en cuestión, la maga, al parecer era historia diferente. Si la suposición de su amiga era correcta (y no dudaba de ella), no sólo había logrado derribar a Shoryuki, restaurar los daños del templo, además, al mismo tiempo, animar a un contingente enorme de cadáveres para que pasearan alegremente por toda la ciudad. El poder del cuarto personaje que había pillado por sorpresa a Sailor Mars con una enorme hoz permanecía como un misterio.

Y más misterioso aún era el motivo por el cual habían atacado el templo Hikawa aprovechando la distracción provocada por los zombis. Al parecer habían ido en busca de un cristal extraño al que denominaron como "llave". ¿Pero llave de qué? No tenía ninguna clase de sentido. Además por sus palabras Minerva comprendió que sabían sobre ellos, los dragones, y que por esa misma razón crearon la pantalla de humo de los muertos andantes. ¿Tendrían alguna relación con Maxuell Sheppard y Cherious Medical? No había ninguna razón para creerlo así ya que el modus operandi fue muy distinto. No obstante...

Minerva sintió una oleada de rabia galopar por todo su cuerpo. No tenían por que estar con dicha incertidumbre. Si tan sólo hubiese sido más cuidadosa hubiera podido atrapar a alguno de los hombres que asaltaron el templo y averiguar más sobre quiénes eran y cuáles eran sus intenciones. A pesar de ser la segunda más poderosa de los Dragones Legendarios seguía siendo la más torpe y nuevamente esa ineptitud le estaba cobrando factura.

"¿Y no dijeron algo más que pudiera servirnos de pista?" quiso saber Rei con la esperanza de que la joven Ravencroft recordara algún detalle que hubiera pasado por alto.

La aludida lanzó un suspiro de frustración y meneó la cabeza en forma sombría.

"No, sólo lo que ya les dije"

"Quizá yo pueda responder a sus dudas" dijo repentinamente alguien desde la entrada de la habitación.

Todos miraron hacia ahí topándose con el mismísimo guía de los dragones legendarios: el gran tigre blanco Okko. La sala se llenó de un silencio expectante, algunos incluso contuvieron la respiración. El felino entró por completo en el cuarto y se acomodó listo para explicarse con mayor amplitud.

"¿Entonces tú sabes quienes son los sujetos que nos atacaron?" preguntó León.

"No sé quiénes son ellos pero sí sé lo que buscan" aclaró Okko "Ellos están tras el... ¡¡Arrrggggg!!"

Repentinamente una descarga de electricidad recorrió todo el cuerpo del felino provocándolo un profundo dolor ocasionando que el tigre se retorciera en forma frenética y lanzara desesperados rugidos de sufrimiento. Tanto las Sailor Scouts como los Dragones Legendarios lo miraron estupefactos sin saber lo que ocurría.

-"Sabes bien que se te está prohibido hablar de ello" -dijo una voz en la mente de Okko-. "Así que no permitiré que te vayas de la lengua, ¿entendiste?"

Gracias a su poderosa telepatía Minerva también pudo escuchar aquel mensaje e inmediatamente usó su percepción del Ki para buscar al responsable de aquel ataque. Rápidamente dio con él y con la velocidad del rayo salió de la habitación. Su desesperada carrera concluyó en el atrio del templo. Al llegar ahí buscó con la vista al atacante pero no encontró nada. Como la búsqueda visual no resultó cerró los ojos y se sumió en si misma para usar sus percepción extrasensorial nuevamente.

"¡Ahí estás!" gritó al mismo tiempo que disparaba una onda de energía telequinética hacia el extremo derecho de la explanada.

Se oyó un golpe seco y al instante se materializó una figura humana. Medía dos metros de altura, era de tez clara y cabello rubio, así como su bien recortada barba; vestía una túnica de color blanco con detalles en dorado. Justo en ese momento tras Minerva aparecieron León, Lita, Haruka, Michiru, Musashi, Darien, Rei y Mina. Serena, Amy y Hotaru se habían quedado con Okko.

"Minerva, ¿quién jijos es este güey?" preguntó León entre desconcertado y molesto.

"Es quien atacó a Okko" replicó la británica sin apartar los ojos del hombre misterioso.

"No se entrometan, esto es entre el felino y yo" replicó éste ante la mirada interrogadora que todos le dirigían

"¡Desgraciado!" gritó el mexicano lanzándose contra él "¿Qué no sabes que el único que tiene derecho a provocarle migraña a Okko soy yo?"

Ante la acometida del joven latino hombre de blanco extendió la mano derecha y disparó un has de luz dorada que golpeó a su oponente y lo hizo retroceder varios metros pero sin conseguir derribarlo.

"¡¿QUÉ?!" exclamó incrédulo.

Aprovechando la distracción León arremetió de nuevo y le conectó un fortísimo puñetazo justo en el abdomen que lo tumbó con tal fuerza que su cuerpo se deslizó por el piso varios metros hacia atrás.

"¡Maldito mocoso!" dijo el hombre rubio mientras trataba de ponerse de pie con dificultad. Al parecer el golpe había resultado más fuerte de lo que se esperaba. "¿Qué es esto? Hace dos meses este tipo no era tan poderoso, ¿cómo se volvió tan fuerte en tan poco tiempo?"

"Ahora que ya viste que no bromeo es mejor que me digas quién diablos eres y por qué atacaste a Okko" advirtió León.

"No tengo porque responder a tus preguntas, niño" replicó con insolencia el aludido.

"Veo que quieres que te lo saque a golpes" observó el dragón marino "Y lo admito, por mi encantado"

Almeida se adquirió una pose de lucha listo para arrojarse de nuevo. Al ver esto su oponente se preparó para recibirlo cuando sintió algo frío y afilado rozar su cuello. Sin que nadie se diera cuenta Musashi se había puesto a espaldas del hombre de blanco colocando su espada a la altura de su garganta.

"Si haces un movimiento en falso te cortaré la garganta" advirtió Hayabusa "Es mejor que reconsideres tu actitud y nos digas quién eres"

El hombre rubio apretó los dientes con furia pero de inmediato relajó el cuerpo en señal de rendición.

"Vaya, Musashi, tú si que sabes ser convincente, deberías ser diplomático" bromeó León.

"¡Musashi, León! ¡Basta!" exclamó la grave voz del tigre blanco.

Ambos voltearon hacia el edificio central del templo donde se hallaba su guía junto con Amy, Serena y Hotaru. Tanto Hayabusa como Almeida miraron con desconcierto a Okko. ¿Por qué ahora quería que dejaran en paz al sujeto que lo acababa de atacar? Lo cierto es que nadie comprendía su actitud y como siempre León fue el único que no tuvo empacho en decirlo abiertamente.

"¿Qué te pasa? ¿Qué no te das cuenta que ese tipo fue quien trató de matarte hace un momento?" le reclamó.

"Él no trató de matarme" aclaró Okko "Él es un Vigilante Cósmico así que tenle más respeto ya que él es mi superior"

"¿Superior?" murmuró Amy perpleja.

"¿Estás diciendo que ese sujeto es jefe?" preguntó Lita.

"Así es" confirmó el tigre "Su nombre es Ruikal y es el Vigilante del sector espacial 2814"

"¿Y por qué se supone que eso debe evitar que le parta la cara?" quiso saber León.

"León..." le reprochó Musashi.

"No seas insolente, muchacho, él es una persona muy importante" informó Okko "Los Vigilantes Cósmicos son una organización que está bajo las órdenes directas de los mismos Dioses Creadores y su misión es velar por el bienestar del universo"

"¿Y sí es 'tan bueno' porqué anda por ahí maltratando especies en peligro de extinción?" siguió obstinado el dragón marino.

El felino bajó la cabeza y cerró los ojos.

"Porque no considera que deba revelarles la verdadera naturaleza de la misión de los Dragones Legendarios"

"¿Verdadera naturaleza de nuestra misión?" repitió desconcertada Minerva.

"¿De qué fregados hablas? ¿No se supone que estamos aquí para proteger a la Tierra?" volvió a cuestionar León.

"Eso es sólo algo circunstancial" replicó Okko "El propósito de su existencia es mucho más importante"

"¿Más importante que nuestro planeta?" exclamó Serena sin creerlo.

"¡Ya fue suficiente!" advirtió Ruikal "No es necesario que ellos conozcan esa información"

"No estoy de acuerdo" objetó el tigre "Es claro cuál es el objetivo de estos nuevos enemigos y si queremos detenerlos los Dragones Legendarios deben tener todo el conocimiento posible"

"Precisamente por eso es que no es necesario que sepan más" rebatió el vigilante "Ya que quien se encargará de detener a este enemigo no serán los dragones sino los Pacificadores"

"¡¿QUÉ?!" exclamó Okko.

"¿Pacificadores? ¿Y esos quiénes son?" quiso saber León.

"Los Pacificadores son un grupo de choque que está al servicio del Consejo de Vigilantes Cósmicos" aclaró el guía de los dragones "La misión de los Vigilantes es asegurarse de que las cosas marchen bien y de manera pacífica en el Universo por ello frecuentemente actúan como mediadores en conflictos bélicos interestelares, sin embargo, cuando no pueden resolver estos problemas así recurren a los Pacificadores, un poderoso grupo de guerreros que usan su gran fuerza para poner fin al conflicto"

"En otras palabras no son más que un grupo de matones, ¿no?" dijo Haruka.

"¡Basta!" exclamó impaciente Ruikal "No pienso dejar el destino del Universo en las manos de un montón de mocosos inmaduros. Así que les ordeno que no se involucren más en la batalla que se avecina"

"¡¿Y este quién se ha creído?!" dijo León furioso y estuvo a punto de lanzarse de nuevo sobre el Vigilante de no ser porque Lita y Haruka alcanzaron a sujetarlo a tiempo.

Musashi que aún permanecía a lado de Ruikal caminó hacia su amigos. Cuando estuvo junto a ellos miró por encima del hombro al hombre de cabello rubio.

"¿Mocosos inmaduros? No olvides quién estuvo a punto de cortarte el cuello" le recordó el dragón celeste "Y no pensamos seguir ninguna orden tuya"

"¡¿QUÉ?!" exclamó Ruikal molesto.

De inmediato Musashi hizo estallar su Ki y lanzó una onda expansiva invisible que consiguió hacer retroceder al Vigilante un par de metros. Su expresión de furia se transformó en asombro al descubrir la poderosa energía que emanaba del Dragón del Cielo. No conseguía explicarse en qué momento había adquirido aquel nivel. Entendiendo el mensaje se encogió de hombros y miró al grupo de héroes y heroínas con resignación.

"De acuerdo, pueden hacer lo que quiera" dijo finalmente "Pero les advierto que si se siguen involucrando en este asunto terminarán muertos..." hizo una pausa y frunció el ceño "Igual que Sailor Pluto"

"¿Qué fue lo que dijiste? ¿Sailor Pluto está muerta?" exclamó Haruka sin poderlo creer.

"¡No puede ser!" exclamó Michiru.

"Setsuna... no" murmuró débilmente Hotaru.

Sin decir una palabra más el Vigilante les dio la espalda. Un ligero brillo dorado cubrió su cuerpo y de inmediato se esfumó en el aire. Dejando a todo el grupo con un sentimiento de desesperación por la noticia.

"¡Es mentira!" exclamó indignada Lita "Sólo lo dijo para convencernos de no pelear"

"Me temo que él está diciendo la verdad" dijo con tono sombrío Okko.

"¿Entonces tú lo sabías?" preguntó Rei "¿Por qué no nos lo habías dicho?"

"Tranquilícense" pidió Musashi "Okko no sabía que Setsuna... bueno, él sólo sabía que estaba desaparecida y tenía la esperanza de poder encontrarla por eso no quiso decirles nada para no preocuparlas"

Pese a la explicación ninguna de las Sailor Scouts parecía muy contenta con el tigre por haberles ocultado algo como aquello. El joven Hayabusa sabía que la noticia de la muerte de su amiga había alterado bastante a sus compañeras, por ello decidió tratar de manejar la situación antes de que se saliera de control.

"Es mejor que volvamos adentro" sugirió Musashi "Así podemos hablar con más calma"

Las chicas aceptaron de mala gana y acto seguido todo el grupo volvió al interior del templo.

Las puertas de metal se cerraron con un suave sonido. El ambiente interior era frío y los muros pintados de blanco sólo contribuían a acentuar tal sensación. La iluminación estaba a cargo de cuatro filas de lámparas de alógeno colocadas paralelamente a lo largo del techo. Bajo éstas se encontraban tres mesas de autopsias sobre las que descansaban igual número de cadáveres, todos cubiertos por una mortaja blanca. Al verlos ahí tendidos, inertes, al inspector Fujima le resultó difícil de creer que horas antes esos cuerpos corruptos por el tiempo hubiesen deambulado por las calles de Tokio. Pero tomando en cuenta las cosas que había visto en los últimos meses eso no debería resultar tan sorprendente.

En ese momento el patólogo forense, un hombre enjuto, parcialmente calvo y de ojos astutos, se percató de su presencia y se acercó para saludarlo. Debido a que sus manos enguantadas estaban cubiertas por restos de los cuerpos únicamente se limitó a hacer una leve inclinación de cabeza y no estrechó su mano.

"Buenas noches, Dr. Koji" dijo el policía.

"¡Qué buenas van a ser, Fujima!" se quejó amargamente el médico "¿Tienes idea de cuántos cadáveres llegaron hoy a la morgue?"

Fujima lo sabía pero prefirió no quitarle el placer al forense de recordarlo.

"¡Ciento ochenta y cinco! ¡¡CIENTO OCHENTA Y CINCO!!" exclamó indignado "¿Acaso sabes cuánto trabajo voy a tener a causa de eso?"

"Creo que bastante" replicó Fujima tratando de no sonar irónico sin conseguirlo muy bien "¿Y además de su consternación por este exceso de trabajo puede decirme algo que sea útil?"

El doctor miró con impaciencia al policía pero no dijo nada más al darse cuenta de que no encontraría mucha comprensión en él. Se quitó los guantes quirúrgicos y se dirigió a un lavabo ubicado en la pared oriental de la habitación donde lavó sus manos. Después de eso tomó una toalla y mientras se secaba las manos se dirigió a Fujima:

"La verdad es que no sé si sea útil pero ciertamente descubrí un par de cosas interesantes" dijo finalmente el médico.

"¿Qué cosas?"

El forense puso expresión de suficiencia. Se colocó cerca de una de las mesas de autopsias y se quedó mirando fijamente el cuerpo amortajado que descansaba indolentemente sobre la plancha metálica.

"Bueno, para empezar es el estado de los cadáveres es realmente desconcertante. Cuando fueron traídos aquí se veían como cuerpos que llevaran unas horas de muertos o días en algunos casos, sin embargo, unas pocas horas después están así" dijo Koji mientras retiraba teatralmente la sábana blanca y descubría el cadáver.

El policía miró sorprendido el estado de aquel cuerpo. Todo el tejido suave se encontraba completamente reseco, dejando ver incluso fragmentos del esqueleto. Indudablemente era el estado de aquellos que llevaban un largo tiempo bailando con la muerte. El doctor miró satisfecho el efecto causado por su dramática demostración y volvió a cubrir el cadáver.

"Y a la mayoría de los cuerpos que trajeron les ha pasado esto" aclaró el patólogo "Como seguramente debes de estar pensando no es normal que un estado de descomposición semejante se precipite tan rápido"

"¿Y tiene alguna idea cuál es la causa?"

El aludido meditó su respuesta unos segundos.

"Pues mi teoría (y aclaro que sólo es una teoría), es que este es el verdadero estado en el que se encontraban los cuerpos antes de que... se levantaran a pasear" conjeturó "Y que de alguna manera sus tejidos fueron regenerados temporalmente por 'algo' y que cuando ese efecto pasó regresaron a su estado normal"

"¿Acaso es eso posible?" preguntó incrédulo.

"Pues... he escuchado de ciertas drogas experimentales que sirven para regenerar tejido muerto, básicamente lo que pretende es poder sanar cosas como la gangrena o la degeneración celular que ocasiona el cáncer" explicó el médico "Aunque la verdad de eso a revivir a los muertos pues... ya es otra cosa" admitió para luego agregar en son de broma "Lo otro que se me ocurre es magia pero eso es aún más imposible"

Fujima tenía otra opinión al respecto pero prefirió no expresarla.

"Dijo que descubrió un par de cosas curiosas, ¿cuál era la otra?" quiso saber el policía.

"Pues que ninguno de los cadáveres es japonés" informó el Dr. Koji.

"¿Qué cosa?"

"Sí, al revisar todos los cuerpos he descubiertos que el origen étnico de los cuerpos definitivamente no es asiático, son de raza caucásica"

Eso era muy curioso en opinión de Fujima. ¿Por qué si estaban en Japón los cadáveres eran de origen extranjero?, se preguntaba el inspector. Sólo había una explicación a dicha interrogante.

"Doctor, ¿puede determinar el lugar de procedencia de los cuerpos?"

El patólogo puso una expresión seria.

"Hmmm... no lo sé" confesó "¿Pero en todo caso para qué quieres saberlo?"

"Es sólo una pequeña idea que se me ocurrió"

Koji le miró con perplejidad pero prefirió no decir nada más.

"Haré lo que pueda" dijo simplemente.

"Gracias" Fujima agradeció al forense e inmediatamente se marchó del lugar.

El grupo estaba reunido entorno al tigre. Sin embargo para Musashi resultaba obvio que en la mente de las chicas no estaba en lo que Okko estaba a punto de contarles sino en la noticia de que una de sus compañeras había muerto a manos del enemigo. Pudo percibir el dolor que las invadía en las expresiones de desaliento que mostraban sus rostros. Sin embargo, por muy cruel que sonara, tanto él como ellas tenían una misión importante que cumplir y no podían preocuparse por otras cosas. Un verdadero guerrero jamás volvía la vista atrás. Por ello decidió apresurar a Okko para que les hablara de su verdadera misión.

"Vamos, Okko, es mejor que comiences con la historia que estabas a punto de contarnos antes de que te interrumpieran"

Tanto Minerva como León dirigieron una mirada de reproche a Musashi por su aparente indiferencia hacia la muerte de Setsuna. Pero fue Haruka quién se mostró más indignada por la actitud del Dragón del Cielo.

"¡¿Crees que nos importa su estúpida misión en estos momentos?!" estalló la sailor de Urano.

Hayabusa permaneció impasible ante los reclamos de su compañera de batalla.

"Es algo trágico pero estamos a punto de iniciar una batalla importante y es mejor estar preparados" replicó el samurai "Es una gran responsabilidad y no tenemos tiempo para llorar la muerte de nadie por muy cercano que sea"

"¡Desgraciado!"

Haruka estuvo a punto de arrojarse sobre el dragón celeste de no ser porque Michiru logró sujetarla a tiempo. Musashi comprendía muy bien la tristeza que sentían sus amigas pero sabía que en momentos de crisis como esos no podía mostrar empatía por ellas sino enfocarse en su deber o de otro modo tal vez se perderían más vidas. Como líder de los Dragones Legendarios no podía permitirse dudar de lo correcto de sus acciones. Nuevamente iba intentar razonar con las chicas pero alguien se le adelantó.

"Musashi tiene razón"

Todos los ojos se posaron en la líder de las Sailor Scouts. Nadie pudo esconder su sorpresa de que haya sido precisamente ella la que acaba de pronunciar aquellas palabras. Las lágrimas brotaban de sus ojos y se deslizaban como dos finos riachuelos que descendían suavemente por una colina, no obstante, una luz de determinación habitaba su mirada.

"La verdad es que no puedo creer que Setsuna haya... pero estoy segura que si ella estuviera aquí concordaría con Musashi" opinó Serena "Ella es... era el tipo de persona que anteponía el deber a los sentimientos" su voz se quebró y estuvo a punto de estallar en llanto, sin embargo se contuvo, se secó las lagrimas con la manga de su blusa y continuó "Además si no derrotamos a este enemigo no tendremos tiempo para llorarla adecuadamente"

Se hizo un momento de silencio. Todos miraron a Serena mientras trataban de asimilar sus palabras. El joven Hayabusa agradeció a Serena con la mirada y volvió a tomar la palabra.

"Escuchen, me disculpo si hace unos momentos parecí insensible pero lo único que quiero es tener la mayor información posible para enfrentar mejor los futuros peligros que enfrentaremos y de esta forma evitar que... se vuelvan a perder vidas"

"No, discúlpame a mi por no entenderte mejor es obvio que tu también resentiste la muerte de nuestra amiga así que no debí comportarme" dijo a su vez Haruka.

Y acto se estrecharon la mano. Viendo que la situación había vuelto a la calma Okko lanzó un ligero gruñido (ya que no podía carraspear), para atraer la atención de todos.

"Para que logren entender su misión es necesario que comience por el principio" opinó el tigre "En el inicio este universo no era como lo conocemos. Era un lugar oscuro, caótico, habitado por unos entes perversos conocidos como los Primordiales. Éstos amaban la sangren y se regían por una única regla: la del más fuerte. Sin embargo no todo eran sombras y también existían sus contrapartes luminosas: Los Dioses Creadores. Ellos trataban de crear un universo de luz, sin embargo, la presencia de los Primordiales se lo impedían por lo que vivían en constante conflicto. Ya que sus poderes eran prácticamente iguales jamás se llegaba a un final en dicho enfrentamiento. Fue entonces que los Dioses Creadores concibieron un plan y éste fue destruir el universo"

"¡¿QUÉ?!" exclamó León "¿Me estás diciendo que esos tales 'dioses' querían volar el universo sólo porque no podían controlarlo?"

"León, guarda silencio" lo reprendió Minerva.

"Deben entender que ese universo original estaba demasiado devastado y corrompido por la eterna batalla entre Primordiales y Dioses Creadores, por ello decidieron que era mejor destruirlo todo y hacerlo de nuevo" señaló Okko "Para lograrlo los dioses crearon un objeto místico conocido como El Orbe del Génesis el cual absorbía la materia y la transformaba en energía cósmica. Con él desataron la destrucción de aquel universo ya que el orbe absorbió rápidamente toda la materia de la que estaba compuesto e incluso absorbió a los mismos dioses aunque estos mantuvieron su conciencia dentro del orbe. Los Primordiales para evitar ser destruidos por aquella Hecatombe huyeron hacia otra realidad. Una vez que todo fue convertido en energía la conciencia de los Dioses Creadores hizo que el orbe la liberara en forma de una gran explosión que daría origen a todo de nuevo"

"El Big Bang" observó Amy.

"Así es" confirmó el felino.

"¿Y qué sucedió con eso tales Primordiales?" quiso saber Rei "Por que no creo que se hayan quedado cruzados de brazos mientras sus enemigos se apoderaban de su universo"

"En efecto, los Primordiales regresaron e intentaron retomar el control de este nuevo universo pero debido a que ahora los Dioses Creadores formaban parte del Cosmos, (o más bien eran uno con él) se volvieron más fuertes y lograron derrotar finalmente a sus eternos rivales. Aún así no pudieron destruirlos por lo cual los encerraron en una dimensión oscura de la que éstos nunca podrían escapar"

"Y todo terminó en un final feliz" agregó León en tono irónico "Lo que yo sigo sin entender es ¿qué diablos tiene que ver todo este cuento con nosotros y nuestra misión?"

Todos miraron hacia el tigre en espera de una respuesta.

"Una vez que todo terminó los Dioses Creadores se dieron cuenta que el orbe era un arma muy poderosa y por lo tanto demasiado peligrosa si caía en las manos equivocadas. Por lo que decidieron esconderla en un distante punto del universo en una 'bóveda' mágica que necesita de seis llaves para ser abierta"

"¿Es decir que lo que esos sujetos buscaban es... ?" conjeturó Minerva.

"Sí, ellos lograron obtener la llave Mente, una de las seis que abren la bóveda donde está el orbe"

"¿La llave Mente?" repitió Darien.

Okko asintió.

"Cada una de las llaves representa una fuerza de este universo: Mente, Alma, Tiempo, Espacio, Realidad y Poder" indicó el félido "Sin embargo esta protección no era suficiente por lo que los dioses decidieron crear guardianes para las llaves"

"Y esos guardianes somos nosotros, Los Dragones Legendarios, ¿no es así?" concluyó Musashi.

"Sí" confirmó Okko "Ustedes fueron creados a partir de la energía divina de los Dioses Creadores (lo que ustedes conocen como La Esencia del Dragón), y es gracias a ella que ustedes pueden dominar los elementos ya que la Naturaleza del universo y los dioses es la misma"

"Ahora entiendo por qué sus poderes y los nuestros son tan diferentes" pensó Amy.

"Lo que yo no entiendo es para qué quieren el orbe" preguntó Michiru "¿Acaso realmente buscan destruir el universo?"

"Tal vez son esos tales Primordiales los que andan tras él, si lo piensan un poco podrían tratar de hacer lo mismo que los dioses: usar el orbe para recrear un universo como a ellos les convenga" conjeturó Mina.

"Eso es imposible" sentenció Okko "Los Primordiales no pueden usar el orbe ya que se necesita tener la misma energía de los dioses"

"Es decir la esencia del dragón" agregó León.

"En todo caso a ellos es a quién menos conviene que el cosmos vuelva a renacer ya que desde hace eones han tratado de influir en los seres que lo habitan para corromperlo buscando de debilitar así a los Dioses Creadores hasta que sus poderes sean iguales nuevamente"

"No tiene ningún sentido" dijo Serena confundida "¿Qué buscan entonces estos individuos si no pueden usar el orbe?"

Un profundo silencio sucedió a las palabras de la princesa de la Luna. Lo cierto es que las revelaciones hechas por el tigre blanco no habían reconfortado a nadie y sólo hacían más confuso y difícil de entender el objetivo de los nuevos enemigos.

"Me parece que no es momento de preocuparnos por sus intenciones" opinó el felino "Nuestra misión es impedir que se apoderen de las llaves, ya veremos luego para qué las buscan"

"¿Y cómo las encontraremos? ¿Acaso sabes dónde se encuentran el resto?" quiso saber Mina.

"Se supone que los Dragones Legendarios pueden encontrarlas instintivamente" dirigió una mirada a León, Minerva y Musashi "De ahora en adelante si tienen alguna sensación nueva o extraña deben prestar atención"

"Traducción: no tienes ni la más remota idea de como encontrarlas" concluyó León.

Aeropuerto internacional de Tokio...

Un hombre descendía por una de las escaleras automáticas en medio de una muchedumbre. Resaltaba por su metro ochenta que sobrepasaba a la estatura del japonés promedio; sus rasgos eran toscos, lo que le otorgaba un atractivo de rústica virilidad, además de que revelaban cinco décadas de vida. Ésta impresión aumentaba con las canas que habían hecho acto de presencia en sus sienes y que degradaban el color castaño de su corta cabellera, la cual se extendía hasta su mentón en una tupida pero bien cortada barba que lo dotaba de un aire de patriarca bíblico. Vestía un sencillo traje de corte europeo debajo del cual se podían adivinar unos pronunciados músculos de acero.

Una vez en el piso inferior el hombre se encaminó hacia la banda de equipaje en dónde no tardó en encontrar su maleta. Ésta llevaba adherida una etiqueta con el nombre Hijitaka Byakko. La tomó y pronto se dirigió a la salida. Mientras caminaba miró por una de las ventanas de la terminal aérea para apreciar el cielo nocturno.

"Nunca pensé que volvería a Japón" murmuró para sí "Me pregunto qué es lo que estará haciendo ese chico aquí"

Decidió olvidarse de eso y seguir su camino hacia la salida.

Minerva depositó las tazas y platos en los que se habían servido el té en la máquina lavaplatos y la puso en marcha. El aparato emitió un sonido sordo que anunció el inicio de su funcionamiento. La reunión había terminado media hora atrás y todos se retiraron a excepción de ella que se ofreció para ayudar a Rei a poner en orden nuevamente el templo.

La joven Ravencroft sonrió satisfecha y luego volteó hacia dónde estaba Rei, sorprendiendo en ella una expresión distraída. Supuso que si se encontraba tan pensativa era a causa de la noticia de la muerte de Setsuna. Hubiese sido sumamente sencillo corroborarlo usando su telepatía para leerle la mente pero se había prometido a si misma no entrometerse en los pensamientos de sus amigas.

"¿Te sucede algo, Rei?"

La aludida salió abruptamente de sus cavilaciones al escuchar las palabras de Minerva.

"¿Eh? ¿Qué me decías, Minerva?"

"Te preguntaba si te sucede algo" repitió la inglesa "Supongo que estás así por Setsuna, ¿verdad?"

"En parte es eso" replicó la sacerdotisa "Pero también pensaba en el nuevo enemigo, no entiendo su objetivo..."

La joven Hino se detuvo. Minerva observó la expresión de confusión y su intuición le dijo que había algo más, algo que molestaba a su amiga profundamente, algo que estaba más allá de la simple frustración causada por la incertidumbre.

"¿Qué es realmente lo que te molesta?" preguntó la dragona.

"Es... "

La joven japonesa dudaba. Permaneció en silencio unos segundos como decidiendo sus palabras. Pasado este lapso miró a su amiga con cierto embarazo, como si le apenara lo que estaba a punto de decir.

"Es ese sujeto llamado Malone" dijo finalmente.

Minerva no pudo evitar poner una expresión de sorpresa al escuchar la confesión de su amiga.

"Sé que es uno de los malos y que probablemente su objetivo es destruir al universo" continuó hablando la sailor "Pero a pesar de todo esto no me parece que sea un mal tipo" se detuvo y sus mejillas se tiñeron de rojo "Después de todo él me salvó la vida"

La joven Ravencroft miró de hito en hito a Rei. Ciertamente estos nuevos enemigos no se habían mostrado especialmente "malignos" y a decir verdad también compartía la misma impresión que su amiga sobre el cowboy. A final de cuentas si no hubiera sido por él ella la hubiese matado accidentalmente (y en verdad no quería tener otro accidente en la conciencia), acción que además le valió una fuerte herida. No, lo cierto es que Malone no era una mala persona, y entendía muy bien el desconcierto que experimentaba la scout. Estaba acostumbrada a una posición clara en la que ella era la buena y sus oponentes los malos, y éstos siempre afianzaban dicha impresión. Pero ahora...

"Escucha, Rei" comenzó a decir Minerva "Como tú bien sabes mi país tiene una larga historia de guerras en las que es la parte imperialista, la que busca conquistar para aumentar su poder. Desde luego esta actitud es moralmente reprobable y, sin embargo, te puedo asegurar que muchos de los hombres que llevaron a cabo estas campañas bélicas era personas excelentes"

La sacerdotisa le dirigió una mirada de incomprensión pero no dijo nada.

"Lo que quiero decir es que el defender una causa injusta no te vuelve necesariamente malo" explicó la inglesa. "No sabemos que razones tenga ese tal Malone para hacer lo que hace pero sí sabemos que sus acciones no son buenas y no debemos perder eso de vista"

"Ese es el problema" replicó Rei con amargura "Aunque sus acciones son malas me cuesta trabajo aceptar la idea de que debo luchar contra él"

"Esa es la verdadera crueldad de la guerra" replicó Minerva "Tener que pelear con personas que bajo otras circunstancias tal vez serían tus amigos"

Rei sólo asintió.

La Dragona de la Tierra la contempló en silencio a su amiga. Sabía que sus palabras no le habían servido de mucho y por vez primera deseó ser un poco como León que de alguna manera siempre lograba animar a la gente a su alrededor con su invencible optimismo. O tal vez igual de alegre que Dina Kaioshin que con sus locuras aligeraba toda situación. No pudo evitar sonreír para sí misma. ¿Ser como Dina? ¿En qué estaba pensando? Ella no podía ser como León o como Dina, ella sólo era la triste Minerva, la triste Minerva...

Sólo había algo que Minerva podía hacer...

¡Preparad el férreo casco de guerra;

presentad las fortunas lanzadas al espacioso urbe;

¡el Ángel del Destino con vigorosa mano las desvía

para echarlas sobre la tierra en sombras!

¡Estad preparados, estad preparados!

¡Preparad vuestros corazones para la gélida mano de la muerte!

¡Preparad vuestras almas para el vuelo y vuestros cuerpos para la tierra!

¡Preparad vuestras armas para la gloriosa victoria!

¡Preparad vuestros ojos para ver a un Dios sacrosanto!

¡Estad preparados, estad preparados!

¿De quién es ese Destino falta? ¡Creo que es mío!

¿Por qué mi corazón zozobra? ¿Por qué vacila mi lengua?

Si tres vidas tuviese, las tres daría por la causa

y me erguiría con los fantasmas sobre el encarnizado campo de batalla.

¡Estad preparados, estad preparados!

¡A punto están las flechas de Dios Todopoderoso!

¡Los ángeles de la muerte de pie aguardan en los cielos que descienden!

¡Miles de almas deben buscar el reino de la luz

para pasear juntas sobre las nubes del cielo!

¡Estad preparados, estad preparados!

¡Preparaos, soldados, que nuestra es la causa del cielo!

¡Preparaos, soldados, haceos merecedores de nuestra causa!

Preparaos para el encuentro con nuestros padres en el cielo.

Preparaos, oh tropas que hoy han de caer.

¡Estad preparados, estad preparados!

Alfred sonreirá, ordenando a su arpa que suene gozosa;

el normando Guillermo y el culto Clerk,

y Corazón de León y Edward, el de la sombría frente, con su reina fiel,

se incorporarán para darnos la bienvenida.

¡Estad preparados, estad preparados!

Rei miró impresionada a Minerva, no tanto por el poema en sí, sino por el candor con el que lo había recitado. La inglesa normalmente era más bien inexpresiva y aún en momentos de gran excitación tampoco era demasiado emotiva. Sin embargo, recordó que había visto esa misma intensidad la vez que recitó El Cuervo de Edgar Allan Poe, que le sirvió para expresar en aquella ocasión su tristeza. Comprendió entonces que la Literatura era el vehículo de su amiga para expresar lo que sus palabras no podían.

"Este poema se llama Canción guerrera para los ingleses de William Blake" explicó la británica "Uno de mis antiguos maestros solía recitarlo cuando nos veía tristes. El consideraba que los británicos somos una raza fuerte y que no debemos dejarnos abatir por nada. Me parece que eso mismo dice de la raza japonesa su código nacional, el Bushido, ¿o no?"

Minerva la sujetó de los hombros.

"No importa a quién nos enfrentemos, debemos luchar sin dudar pues recuerda que nuestra es la causa del cielo" le recordó.

La sailor la miró por unos instantes en silencio hasta que una sonrisa tímida se apareció por sus labios.

"Tienes razón"

Y acto seguido le dio un fuerte abrazo a Minerva.

Dos velas proveían una melancólica luz al dojo Hayabusa acompañado de un silencio, suave, profundo, místico. Esa era la clase de ambiente que le gustaba a Hanzo Hayabusa para realizar su meditación. En medio de aquel claroscuro solitario podía relajar el espíritu y ser uno con el todo. Sin embargo algo perturbó su concentración. Una presencia que de inmediato reconoció. Se trataba de su hijo mayor, Musashi, que se acercaba al dojo. Desde que había vuelto de su entrenamiento en la isla Gairyu unas horas antes pudo percibir el enorme cambio suscitado en él. Su Ki se había elevado tanto que le resultaba difícil reconocerlo. Desde siempre supo que era un joven especial pero nunca imaginó que llegaría a estos extremos.

Musashi entró en ese momento al salón. El maestro del dojo Hayabusa miró a su primogénito descubriendo en su rostro una expresión preocupada. Algo serio ocurría sin duda.

"¿Pasa algo, Musashi?" preguntó Hanzo.

El aludido hizo una reverencia para luego hablar: "Padre, necesito que me digas todo lo que sepas acerca del origen de la Ryuken" replicó el aludido.

"¿El origen de la Ryuken?" repitió desconcertado.

"Sí, necesito saber dónde fue creada y por quién"

El patriarca de los Hayabusa reflexionó unos segundos antes de responder.

"No sé quién creo la espada pero una vez oí mencionar a mi abuelo un lugar conocido como el templo Shinbu que se encuentra en lo profundo de las montañas del norte" informó Hanzo "Me parece que dijo que la Ryuken había nacido ahí"

"Entonces es ahí donde debo ir" dijo Musashi más para sí que para su padre.

"¿Por qué tan repentinamente quieres saber de su origen, hijo mío?"

"Es posible que en ese lugar encuentre pistas que me lleven a descubrir la identidad del enemigo que amenaza nuestro mundo"

"Entiendo" dijo el maestro Hayabusa acentuando el semblante serio de su faz.

"Muchas gracias, padre" dijo a su vez el Dragón del Cielo haciendo una reverencia antes de abandonar el dojo dejando a su padre solo con sus pensamientos.

Hanzo sabía que su hijo fue escogido para ser uno de los defensores de la tierra y se sentía orgulloso por ello. Después de todo Musashi estaba honrando el nombre de la familia Hayabusa, que descendía de una de las más nobles casas de samuráis de todo el Japón, al pelear por una causa tan grande. No obstante, su amor de padre lo hacía sentir una constante preocupación por él. A pesar de su poder seguía siendo mortal.

"Cuídate mucho, hijo mío" dijo simplemente Hanzo una vez que estuvo completamente solo.

Parque número 10, al día siguiente...

León se encontraba arrojando guijarros al pequeño lago ubicado en el centro del parque. Las pequeñas rocas pasaban a gran velocidad apenas rozando el agua, dejando tras de sí una serie de ondas concéntricas. Él y Amy habían ido ahí luego de salir de la escuela para estudiar juntos y de esta forma el chico recuperara las clases perdidas durante su ausencia. Sin embargo ninguno había conseguido concentrarse en los estudios por ello ahora Amy estaba sentada al pie del árbol jugueteando distraídamente con el dije que le había regalado Almeida y éste lanzaba piedras al agua.

Fue finalmente el latino quién rompió el silencio.

"Estás triste por la muerte de Setsuna, ¿no es así?"

La joven Mizuno volteó hacia su novio y lo miró con expresión sorprendida. Luego sonrió. Aparentemente León tenía la capacidad de adivinar siempre lo que ella pensaba.

"Creo que no sólo Minerva puede leer la mente porque siempre sabes lo que siento"

León sonrió a su vez.

"No exageres" replicó León "Sólo fue una simple deducción, ¿qué otra cosa podría ponerte así?"

"Pero que chico tan listo, creo que el inspector Fujima debe cuidarse o le van a quitar el puesto de detective del grupo" bromeó Amy.

Ambos rieron por el chiste. Pero luego la expresión seria regresó al rostro de la sailor.

"Sé que no debería pensar mucho en eso durante estos momentos" confesó la joven "Pero no puedo apartarlo de mi mente. Además desde que lo supe siento un dolor en el estómago, una especie de opresión me invade"

"Es normal" señaló el dragón marino "Mi abuelo y yo éramos muy unidos y cuando murió me sentí de la misma forma"

"No sabía eso" dijo Amy sorprendida por la confesión "¿Y cómo fue que superaste la pérdida?"

"No lo hice" replicó León "Ese tipo de cosas no se superan sólo aprendes a vivir con ellas. Eso es lo que tienes que hacer"

"Entiendo" dijo Amy aunque sin mucha convicción.

León comprendió que unas cuantas palabras no bastaría para hacerla sentir mejor. Eso lo sabía por experiencia propia. Sólo el tiempo lo haría. Por ello decidió cambiar de tema para tratar de al menos distraer un poco a su novia.

"¿Sabes? Tengo mucho apetito" confesó el mexicano "¿Qué opinas si vamos por una suculenta y nada saludable comida?"

"¿Quieres que vayamos al Crown's?"

"Por mi está bien"

Una vez de acuerdo se tomaron de las manos y abandonaron el parque. Unos minutos más tarde se encontraban caminando por una calle poco transitada. León contaba a Amy sobre la taquería a la que iba cuando salía de su escuela en México, y de cómo extrañaba dicha comida. La joven Mizuno le sugirió que fuera a un Taco Bell siextrañaba tanto los platillos de su país. Almeida lanzó un bufido indignado diciendo que la "comida" de ese lugar podía ser cualquier cosa menos mexicana. Y hubiera seguido despotricando contra dicha cadena de no ser por algo que sucedía unos metros adelante de la pareja. Seis hombres con apariencia de maleantes habían rodeado a un séptimo que al parecer estaba a punto de ser asaltado.

"Ese hombre está en problemas, debemos ayudarlo" dijo Amy y aceleró el paso para ir en su auxilio pero se detuvo cuando notó que sólo ella avanzó.

La sailor de Mercurio miró hacia atrás y descubrió que León se había quedado inmóvil mirando fijamente hacia el grupo. Estaba pálido. Parecía como si hubiera visto un espectro de ultratumba.

"¡León!" lo llamó su novia.

Esto hizo reaccionar al dragón, quien miró a la joven de cabello azul.

"No te quedes parado ahí, debemos ayudar a ese hombre" insistió Mizuno.

"¿Ayudarlo?" repitió el latino con aire distraído. Luego volvió la vista al grupo y sonrió divertido "No te preocupes sólo son seis tipos, estará bien"

"¡¿Qué dices?!" exclamó Amy que no podía entender la actitud indiferente de su novio.

"Observa"

La joven nuevamente miró hacia el grupo. Uno de los maleantes se arrojó contra su victima tratando de clavarle su navaja, sin embargo el ataque fue esquivado fácilmente lo que le dio tiempo al atacado para sujetar el brazo de su atacante y usando su propio impulso lo hizo girar 360º en el aire tumbándolo duramente en el piso. Otros dos hombres se arrojaron contra él pero contraatacó arrojando el cuerpo de maleante caído con tal fuerza que los derribó sin problemas para luego lanzarse contra los tres hombres restantes. Antes de que estos pudieran reaccionar les conectó una serie de golpes tan rápidos que Amy apenas pudo verlos. La pelea había terminado y tal y como anunció León el "asaltado" fue el ganador.

"León, ¿tú conoces a ese hombre?" inquirió Amy.

Éste simplemente asintió y acto seguido se dirigió hacia dónde estaba aquel hombre sucedido de una muy desconcertada Amy. Una vez a unos pasos de él el latino le habló: "Veo que a pesar de los años aún se mantiene en forma"

"¿León? ¿Qué rayos haces aquí?" preguntó el hombre sorprendido por la presencia del chico.

"Larga historia" replicó simplemente para luego mirar a su costado en donde se encontraba la joven Mizuno que lo interrogaba con la mirada "Ella es mi novia Amy" luego miró hacia el hombre "Amy, él es Byakko Hijitaka... mi maestro"

-Fin del Capítulo 19-