La Esencia del Dragón
Capítulo 20: "Conexión francesa"
Amy observaba con detenimiento al maestro de León. Era un japonés bastante fuera de lo normal en su opinión. No sólo por sus características físicas tan poco usuales para un nipón sino además por sus maneras rudas, su lenguaje corporal, incluso hasta por su acento. Resultaba claro para la guerrera de Mercurio que aquel hombre había dejado Japón hacía muchos años y había perdido prácticamente todos los rasgos del carácter nacional. Nunca antes como ahora le pareció tan adecuada la frase "hombre de mundo". Byakko Hijitaka era el tipo de persona que puede encajar perfectamente en cualquier ambiente y, sin embargo, también daba la impresión de que no pertenecía a ninguna parte.
No era tan sorprendente. Al parecer descendía de una antiguo linaje de maestros de Karate del estilo Ryuzuiken. Sin embargo treinta años antes abandonó Japón en busca de aventuras y a su vez para desarrollar más sus capacidades como artista marcial. Recorrió prácticamente todo el globo. Cinco años atrás había conocido a León en uno de sus viajes y al descubrir su potencial para las artes marciales decidió entrenarlo. Almeida ya llevaba varios años entrenando en una academia de Karate pero decidió tomar las enseñanzas de Byakko ya que no se llevaba muy bien con su anterior sensei (además de que éste no cobraba por su entrenamiento). Así lo entrenó durante 3 años. Tiempo después abandonó México.
"La verdad es que este tonto era demasiado perezoso para soportar el entrenamiento" dijo el maestro Hijitaka tras dar un sorbo a la taza de café "Por eso decidí irme y así no seguir perdiendo mi tiempo"
"¡Ja! Mejor admita que ya no tenía nada que enseñarme" se defendió León.
"Te enseñé sólo lo básico aún te falta mucho para ser tan bueno como yo" señaló Byakko.
La joven Mizuno no pudo evitar sonreír. Estaba presenciando una encarnizada batalla de egos. Al parecer las técnicas de artes marciales no fue lo único que el maestro había transmitido al discípulo.
"¿Y qué lo trajo de vuelta a Japón, señor Hijitaka?" quiso saber Amy.
"A decir verdad vine a buscar a uno de mis antiguos alumnos" replicó el aludido "Mi mejor estudiante"
"O sea que vino a buscarme a mi, ¿no?"
"Dije el mejor, no el más tonto" aclaró Byakko.
León hizo un puchero de enfado. El maestro dio el sorbo final a su café, depositó la taza en la mesa, sacó su cartera y dejó un billete a un lado del recipiente. Acto seguido se puso de pie listo para marcharse.
"Tengo que irme, muchacho. Fue bueno verte de nuevo" luego dirigió su vista a Amy "Y ha sido un placer conocerte, Amy"
"Igualmente" replicó Mizuno con una sonrisa.
"Espere, maestro" lo detuvo León "Aún me debe un round de práctica para recordar los viejos tiempos"
"Lo siento pero tendré que apalearte otro día, hoy tengo cosas más importantes que hacer"
Ambos se estrecharon la mano en señal de despedida. A la joven de cabello azul le resultó muy curiosa la mirada que se dirigieron justo antes de que Byakko abandonara el Crown's. Era amistosa pero al mismo tiempo un tanto desafiante.
"Tu maestro es muy agradable aunque me pareció de un carácter algo especial" opinó Amy.
"No tienes idea" replicó León.
Fujima tomó la pila de cartas de su buzón y comenzó a revisar los remitentes mientras subía las escaleras que lo conducían hacia su piso. Había una invitación para suscribirse al Readers Diget's que el policía inmediatamente arrojó a la basura una vez que estuvo en el interior de su apartamento, seguida de otra invitación para iniciar una colección de aviones a escala. Lo único que Fujima coleccionaba eran facturas pendientes de pago y justamente dos más se habían unido a la colección. Las arrojó descuidadamente sobre una cómoda junto con su saco y se dirigió hacia su vitrina de licores. Tomó una botella de whisky y vertió un poco de su contenido en un vaso con hielo. Tras el primer sorbo el liquido fluyó a través de su garganta ocasionándole una sensación de placidez. Se sentó en un sofá y mientras daba un segundo trago notó que su contestadora marcaba un mensaje sin revisar. Alargó el brazo y presionó el botón para escuchar el mensaje.
"¡Cómo estás, Fujima! Habla Ken Katsuragi —El inspector recordaba el nombre. Era un antiguo colega, agente de la Interpol, con el que había trabajado algunos años antes—. No sé si lo sepas pero estoy a cargo de la investigación de Cherious Medical y recientemente he descubierto algunos datos curiosos que me gustaría compartir contigo. Llámame si te interesa, el número sigue siendo el mismo. Hasta la vista"
Fujima se quedó mirando fijamente la contestadora un largo rato. Sus colaboraciones pasadas con Katsuragi habían sido, en el mejor de los casos, desastrosas y en especial para él. Más que un policía, Ken era un político ambicioso que sólo veía por su beneficio y no le importaba usar a otros o hasta pasar por encima de la ley con tal de conseguirlo. Era más que evidente que si quería verlo no era para nada bueno. Por otro lado, también era alguien bastante bien posicionado en la Interpol y seguramente la información que tenía podría ser muy valiosa y esa posibilidad era muy tentadora para su curiosidad. Aunque recordaba muy bien que la curiosidad mató al gato y a él podría pasarle lo mismo.
Vació el vaso de un último trago y sonrió.
"¡Ah! ¡Qué diablos!" exclamó divertido "Aún le quedan algunas vidas a este viejo gato"
Una semana después...
Minerva dio un sorbo a su taza de té para luego volver a la lectura de El extranjero de Albert Camus. Era uno de sus libros favoritos ya que en cierta manera se identificaba con el protagonista. Ella también era dentro de su ámbito familiar una extranjera, una paria que al no poder ser encarcelada por su padre había recibido la pena del exilio. No obstante, ahora la relectura de aquella historia ya no le causaba la misma impresión que antes. Esto la satisfizo. Seguía apreciando las cualidades del texto y entendía el mensaje del mismo, más sin embargo, ya no compartía la opinión de Mersault que la vida era un sin sentido absurdo y que la única respuesta para soportarla era el hedonismo. Ahora ya no deambulaba por la vida sin ninguna guía sino que había encontrado un sentido nuevo, una camino, una esperanza... por vez primera en su vida se podía darse el lujo de tener esperanza.
En ese momento llamaron a la puerta de la biblioteca.
"Adelante" indicó la joven.
Se trataba de Richard, su mayordomo.
"Disculpe que la moleste, señorita, pero el joven Hayabusa desea verla" informó el sirviente.
Minerva sintió un poco de sorpresa por aquella intempestiva visita. No era común que Musashi la visitara en su casa, normalmente se veían en el dojo de su familia o en el templo Hikawa y siempre para asuntos relacionados con sus "deberes". La inglesa concluyó que si el Dragón del Cielo la visitaba era por razones personales, lo cual la dejó sumamente intrigada.
"Hazlo pasar, Richard" ordenó la joven Ravencroft "Y trae más té, por favor"
"Como usted diga, señorita"
Unos minutos más tarde ambos estaban sentados en la biblioteca bebiendo té.
"Me da gusto verte, Musashi, aunque debo admitir que me sorprende bastante tu visita"
El aludido depositó la taza sobre la mesita que estaba junto a su sillón y sonrió al mirar a Minerva.
"A decir verdad ésta no es un visita social" replicó el japonés para luego agregar: "No del todo, al menos"
La expresión de la muchacha rubia no cambió pero sus mejillas se tiñeron de escarlata.
"¿Qué sucede?" quiso saber la británica.
"Necesito hacer un viaje" empezó a decir Hayabusa "Debo ir a un lugar llamado templo Shinbu que se ubica en el monte Myoshin en el extremo norte de Japón. Al parecer en ese lugar existe un hombre que podría tener pistas sobre el objeto que le daba sus poderes a Maxuell Sheppard"
"¿¿Cómo??" exclamó sorprendida "¿Y qué te hace pensar eso?"
"Es por qué en ese lugar se forjó la Ryuken" contestó el samurai "Y según Okko tal vez ambos objetos podrían tener naturalezas similares"
"Entiendo..." murmuró pensativamente Minerva "Pero ¿no crees que sería peligroso ir a ese lugar?"
El joven espadachín negó con la cabeza.
"No lo creo, según lo que averigüé en ese lugar viven monjes bastante pacíficos"
"Recuerda lo que le sucedió a León por confiarse en la isla de Cherious Medical" le hizo notar Minerva "Lo mejor sería que no fueras solo..." agregó con cierta timidez.
Musashi inmediatamente notó el velado ofrecimiento de acompañarlo. A diferencia de ella y León, él no había desarrollado una relación de amistad muy profunda con las Sailor Scouts, incluso con León tampoco había un lazo fraternal muy marcado, a lo mucho un respeto mutuo como guerreros pero nada más. Con Minerva sin embargo, si había algo distinto y luego de aquella oferta el aprecio que sentía por ella aumentó considerablemente.
El joven Hayabusa miró a Minerva y sonrió.
"Agradezco el gesto pero no es necesario" replicó el samurai "Además, alguien debe quedarse aquí a cuidar que León no se meta en problemas"
"¿Estás diciendo que yo debo quedarme a cargo?" preguntó incrédula la inglesa "No creo que sea buena idea yo..."
Pero Musashi la detuvo antes de que pudiera replicar algo más: "Escucha, eres una persona muy inteligente, con mucho sentido común y fuerza de carácter" opinó el dragón celeste "Eres más adecuada para el puesto que yo, sólo necesitas confiar más en ti"
Minerva permaneció en silencio luego de dicha declaración al mismo tiempo que su rostro se ruborizaba completamente. No estaba muy acostumbrada a los halagos por lo que no pudo evitar el sentirse un poco desconcertada por las palabras de su amigo. Al no saber como reaccionar prefirió cambiar abruptamente de tema.
"¿Y qué esperas encontrar en ese templo exactamente?"
"Bueno tal vez podría averiguar quienes son y dónde se ocultan nuestros enemigos" dijo Musashi "Aunque más que eso me interesa comprobar una hipótesis que se me ocurrió luego de la charla que tuvimos con Okko"
"¿Hipótesis?" repitió Ravencroft perpleja.
"Según las palabras de Okko sólo los dioses pueden usar el Orbe del Génesis ya que se necesita la esencia del dragón para ello y sólo las deidades la poseen" le recordó Hayabusa.
"Los dioses... y nosotros"
"Así es" convino el espadachín "Sin embargo hubo otra persona que fue capaz de usar la esencia del dragón: Maxuell Sheppard"
"Estás diciendo que..." dijo Minerva llena de asombro al comprender los pensamientos de su compañero.
"Sí, si existe otro objeto como la roca de Sheppard alguien podría usarlo como vía alterna para activar el Orbe sin necesidad de ser un dios o un dragón legendario"
"¡Por San Jorge!"
Hasta ahora la británica había sentido cierta seguridad ya que el Orbe solo podía ser utilizado por ellos y los dioses. Sin embargo la idea de Musashi (aunque sólo fuese teóricamente posible) resultaba escalofriante.
"¿Crees que sea posible que por medio de un objeto como ese se pueda usar el orbe?" cuestionó Minerva esperanzada en que su compañero se equivocara.
"No lo sé" replicó el aludido "Sin embargo si es así eso explicaría algunas cosas"
"¿Qué cosas?"
"El que le hayan dado esos poderes a Sheppard" dijo Musashi "Me parece que por eso no sabía controlarlos bien. Es posible que la persona que se los dio lo hizo con la intención de probar el objeto de poder antes de usarlo él mismo y conocer así sus cualidades y defectos" conjeturó "Y tal vez si servía para usar el orbe" agregó en tono sombrío.
Un profundo miedo invadió a la joven inglesa ya que entre más y más repasaba la teoría de Musashi más probable le parecía. Además si el enemigo había iniciado la búsqueda de las llaves sólo podía significar que la prueba había resultado positiva. Eso le hacía sentir mayor apremio por la localización de las mismas. Ahora realmente podía significar una cuestión de vida o muerte.
"Debemos decirle esto a las chicas y León" dijo Minerva.
"Lo sé" convino Musashi "Lo dejo en tus manos"
"Me encargaré de ello" contestó la joven europea "Y ten cuidado"
Musashi sonrió.
"Lo tendré"
Fuego. Elemento sagrado. Regalo de los dioses para iluminar el sendero de los mortales. Calor divino que purifica las almas. Todo eso es la flama que danza suavemente frente a los ojos de la sacerdotisa. Desde tiempos antiguos los sacerdotes del clan Hino habían usado dicha fuerza natural para encontrar respuestas a preguntas que la mente humana no lograba contestar. Rei no deseaba respuestas a cosas tan trascendentes como el significado de la vida o la existencia de la divinidad. Únicamente deseaba encontrar a una persona. Una persona que había salvado su vida pero que a la vez la ponía en peligro. La existencia a veces podía ser una cruel y absurda paradoja.
En eso sucedió. La flama ardió con mayor intensidad y entonces pudo ver varias imágenes en ella. Vio una gran ciudad... distante como el mundo y brillante como las estrellas...
Una ciudad de luz...
La fuerza de la llamarada disminuyó al mismo tiempo que Rei sufría un fuerte mareo. Normalmente usar su poder precognitivo no representaba gran esfuerzo para ella pero sin embargo llevaba varios días tratando de localizar a su "enemigo" y desde el principio sintió una fuerza que bloqueaba sus poderes para evitarlo lo que hacía su tarea más difícil y extenuante. Pero finalmente había tenido éxito. Ahora sabía donde encontrar a ese hombre.
"Aunque está al otro lado del mundo" murmuró la sacerdotisa.
. . .
León se daba un ligero masaje en la sien derecha con el índice y cordial tratando de aminorar la jaqueca que lo aquejaba. Desde que había vuelto de su aventura en otros universos Amy lo había obligado a estudiar varias horas luego de sus clases normales lo que tenía a sus neuronas completamente exhaustas y amenazando con ponerse en huelga si no se les daba descanso pronto. Por ello la llamada de Rei para reunirse en el templo Hikawa había sido más que oportuna (era la primera vez que se alegraba de que alguien lo interrumpiera cuando estaba con una chica). Ahora ambos iban en camino preguntándose si la sacerdotisa había averiguado algo nuevo. Sería genial que sí.
"Y también sería genial que mi dolor de cabeza desapareciera" murmuró para sí mismo.
"Sigues sintiendo dolor" preguntó Amy al notar el masaje que seguía aplicándose el mexicano.
Éste simplemente asintió.
"Hmmm... Rei debe tener analgésicos en su casa no te preocupes" dijo Mizuno.
"Bah, lo que me hace falta es un cerveza bien fría"
"¿Y con eso se te quita el dolor de cabeza?" preguntó Amy con escepticismo.
"No, pero se me olvida" replicó León con cinismo
La joven de cabello azul movió la cabeza en forma desaprobatoria pero no pudo disimular una ligera sonrisa. Aunque a veces esa actitud de desenfado le parecía inapropiada también era lo que más le gustaba de León.
"No entiendo ese gusto tuyo por las bebidas alcohólicas" dijo Amy "¿Tienes idea del mal que le hacen al cuerpo?"
"¿Y tú tienes idea del bien que le hacen al alma?" contraatacó León.
En ese momento llegaron al pie de la escalinata que llevaba al templo. Habían subido unos cuantos peldaños cuando escucharon a un automóvil detenerse. Ambos se volvieron sólo para contemplar como el chofer bajaba del auto y abría una de las puertas traseras de un lujoso BMW de cuyo interior emergió Minerva Ravencroft. La joven inglesa despidió al conductor y pronto se reunió con sus compañeros.
"Esa fue una entrada al estilo Hollywood" comentó León mientras subían la escalinata "Nomás te faltaron los paparazzis"
Minerva frunció el ceño pero no dijo nada. Los tres continuaron su marcha hasta el templo. En el lugar ya se encontraban Rei, Lita, Mina, Serena, Darien, Haruka, Michiru, Hotaru, Luna y Artemis.
"Bueno, ya casi estamos todos" comentó Luna "Ya sólo falta Musashi para que podamos comenzar"
"Pues no sé si venga, traté de contactarlo pero no lo encontré en su casa cuando llamé por teléfono" dijo Rei.
"Musashi no vendrá" afirmó la británica.
Todos en el salón la miraron.
"Fue hace unas horas a mi casa a decirme que tenía que salir fuera de la ciudad por un asunto importante" informó Minerva.
"¿Algo importante?" repitió Serena.
Minerva les contó entonces la charla que sostuvo con el joven Hayabusa y la teoría que tenía acerca de la búsqueda de sus enemigos. Un denso silencio envolvió la habitación tras las palabras de la Dragona de la Tierra. Tal como le había sucedido a ella, el pensar que el Orbe del Génesis solo podía ser utilizado por Dioses o Dragones les había dado cierta seguridad, pero esta nueva posibilidad que planteaba Musashi rompía con esa relativa calma que tenían. Si resultaban ciertas sus sospechas entonces el Universo corría un grave peligro.
"Esto es serio" dijo Amy rompiendo el silencio "Ahora debemos enfocarnos más que nunca en la búsqueda de las llaves"
"Pero ¿cómo?" dijo Mina "Ni siquiera tenemos idea de dónde empezar a buscar"
"Tal vez yo podría ayudar en eso" dijo Rei atrayendo la atención de todo el grupo "De hecho es la razón por la que les pedí que vinieran. Desde hace varios días he estado tratando de encontrar a nuestros enemigos por medio de la lectura del fuego sagrado. Me ha costado bastante trabajo pero finalmente hoy pude ver algo"
"¿Y qué fue lo que viste?"quiso saber Lita.
"París" respondió simplemente la sacerdotisa.
"¿Cómo dices? ¿París?" repitió perpleja Mina.
"Ora sí se deschabetó esta mujer" bromeó León.
"Olvida los chistes por un momento y toma esto con seriedad, ¿quieres?" regañó Minerva. Luego miró a Rei "¿Estás diciendo que nuestro enemigo se esconde en París, la capital de Francia?"
La aludida asintió. A ella misma le resultaba también algo sorprendente pero después del poder que habían mostrado sus enemigos, especialmente la hechicera llamada Yokaira, no debería resultar tan extraño. Moverse de un punto del planeta a otro debía resultar sencillo para alguien que pudo animar un ejército de cadáveres y restauró el templo.
"¿Y qué estarán haciendo en París?" se cuestionó Serena.
"Creo que es obvio" intervino Haruka "Deben estar buscando alguna llave ahí"
"¿En París? ¿Y por qué tan lejos?" insistió la princesa de la Luna.
"Piensa un poco, Serena" dijo a su vez Michiru "Resulta más lógico que las llaves estén esparcidas por todo el mundo que el que estén sólo en Japón, ya que así son más difíciles de reunir"
"Ah, ya veo" dijo Serena poniendo cara de niña que acaba de comprender una lección.
"¿Segura? Si quieres te podemos hacer un dibujito?" sugirió Rei.
"¡Grrrrr! ¡Rei! ¡No molestes!" se quejó la rubia de coletas.
"Entonces si ya sabemos dónde andan los malos hay que jalarle para allá de volada" opinó León.
Todas estuvieron de acuerdo con esa idea. Algunos minutos más tarde el grupo se colocó en centro de la explanada del templo, luego de haberse transformado y formando un círculo. León se dio cuenta que se preparaban a hacer la misma técnica de teletransportación que habían usado en la isla de Cherious Medical.
"Muy bien, chicos" dijo Rei dirigiéndose a Shiryu y Shoryuki "Como para ustedes es la primera vez que van a ayudarnos con esta técnica escuchen bien, sólo deben tomarse de las manos, respirar profundo y dejar fluir su energía hacia los demás de tal forma que nuestros espíritus sean uno solo y así podamos transportarnos con éxito"
"Esto más bien parece terapia de ayuda" bromeó el Dragón del Mar.
"Sólo haz lo que te dice" regañó Shoryuki.
Tras aquellas palabras las ocho Sailor Scouts y los dos Dragones Legendarios hicieron arder su Ki. Una flameante aura envolvió a los héroes y heroínas, cada una de diferente color con que daba la apariencia de un arcoiris de fuego. En seguida las distintas energías fluyeron por todos los cuerpo volviéndose de un blanco uniforme e inmediatamente se elevó al cielo como un gran cometa dejando sólo a dos gatos tras de sí.
"Buena suerte" dijo Artemis.
En algún lugar de París, Francia...
Yokaira se encontraba en el interior de una construcción oscura de apariencia cavernosa. La única luz provenía de unos vitrales que se encontraban en los muros laterales y que representaban motivos religiosos y una serie de velas que estaban colocadas por todo el lugar. El altísimo techo era soportado por columnas que formaban grandes arcos ojivales. A pesar de su apariencia lúgubre aquel era un lugar de fe, una casa de la espiritualidad. Era el lugar perfecto para encontrar una de las llaves que abrían la puerta hacia el Orbe del Génesis. La hechicera estaba por iniciar su búsqueda cuando algo alertó sus sentidos. Una poderosa presencia, no, más bien varias presencias poderosas habían aparecido repentinamente en aquella ciudad.
"¡Diablos! No creí pudieran seguirnos hasta aquí" maldijo Yokaira.
"¿Qué ocurre?" preguntó Malone al notar la reacción de su compañera.
"Los Guerreros Dragón están aquí junto con las Sailors" replicó la aludida.
Himmler, que también se encontraba ahí, frunció el ceño y miró con preocupación hacia el exterior. Recordaba como le había ido la última vez que se encontró con aquellas guerreras y sabía que solos no podrían salir con éxito de aquella misión. Malone, por su lado, únicamente sonrió pensando en que tal vez podría tener un segundo round con la bella Sheriff que había conocido anteriormente.
"Esto no es bueno, Yokaira" opinó Himmler "No podremos solos con ellos, necesitamos ayuda"
La hechicera estuvo de acuerdo. Como no previó que sus enemigos descubrieran cual iba a ser su segundo movimiento no había preparado ninguna distracción como los zombis de Tokio por lo que tendría que usar otro recurso.
"Himmler, llama a Steeler y su escuadra y dile que busquen y detengan a los dragones y a las sailors" ordenó Yokaira. Luego miró hacia el extremo opuesto "¡Átropos!"
La siniestra silueta de la guerrera con guadaña emergió de la oscuridad.
"Átropos, apoya a Steeler"
La aludida asintió en señal de obediencia para luego desaparecer en las mismas sombras de las que había surgido.
"No sé a ti, Him, pero a mi esa nueva recluta de Yokaira me da calosfríos" cuchicheó Malone a su compañero.
La única reacción del soldado fue fruncir aún más el ceño.
Cuando León abrió los ojos lo primero que vio fue una gran estructura de metal iluminada por incontables focos colocados a lo largo y ancho de la construcción. Sus ojos la siguieron desde su base y fueron elevándose más y más hasta alcanzar la punta ubicada trescientos metros sobre su cabeza. Si tenía dudas de dónde se encontraba ante aquella visión éstas se disiparon por completo: se se trataba de la famosa Torre Eiffel. El mexicano notó que ahí, a diferencia de Japón, era de noche.
"Bueno, lo logramos, estamos en París" comentó ignorando en detalle del horario "¿Y ahora qué?
Minerva meditó un poco la cuestión. Según recordaba París no era una ciudad tan grande, aún así tomaría mucho tiempo encontrar la llave o a sus enemigos si permanecían todos juntos. Lo mejor era separarse para cubrir mayor terreno. Era arriesgado pero era sin duda la alternativa más viable. Miró a sus compañeras y expresó su propuesta. Todos estuvieron de acuerdo.
"¿Y cómo nos separaremos?" quiso saber Tuxedo Mask.
"Yo creo que tres grupos es lo ideal, así no seremos tan vulnerables en caso de un ataque" opinó Haruka "Michiru, Hotaru y yo podemos ser un grupo; ustedes pueden dividirse en dos grupos de cuatro personas"
Las Inners Scouts y los dos Dragones estuvieron de acuerdo. Después de un breve coloquio se decidió que Shiryu, Sailor Mercury, Sailor Jupiter y Sailor Venus fueran un equipo y Shoryuki, Sailor Moon, Sailor Mars y Tuxedo Mask, otro.
"Bueno, ahora que estoy en Francia tal vez pueda poner en práctica mis conocimientos de francés" dijo León.
"¿Sabes francés?" preguntó Minerva con escepticismo.
"¡Claro!" replicó el mexicano casi indignado por la duda "Por ejemplo, si vez una chica bonita se dice: Oh là là; y a cualquier pregunta que te hagan debes responder: Oui!, ¿o no?"
Acto seguido lanzó una carcajada divertido por su propia ocurrencia. La joven Ravencroft sólo lo miró con frialdad.
"Il n'y a pas des sots in incommodes que ceux qui ont de l'esprit!"() dijo como respuesta Shoryuki "Bueno, ¡andando!"
De inmediato la Dragona de la Tierra se marchó junto con sus acompañantes, lo mismo que las Outers Scouts dejando a un confundido Shiryu.
"¿Qué rayos fue lo que dijo?" preguntó sin dirigirse a nadie en específico.
"No hay tontos más molestos que los ingeniosos" tradujo Amy.
León, Lita y Mina miraron a la joven Mizuno sorprendidos lo que ocasionó que ésta se ruborizara.
"Fui a clases de francés cuando era niña" explicó ante la muda pregunta de sus amigas y novio.
Shiryu lanzó un bufido de impaciencia pero luego sonrió.
"Supongo que ese fue un intento de Minerva de hacer un chiste" dijo recuperando su buen humor "Debería tratar de ser menos sofisticada"
"Olvídalo, no tenemos tiempo que perder debemos encontrar a los malos" le recordó Sailor Jupiter.
Escuchando a la chica de cola de caballo el grupo partió en busca de la llave.
Sailor Neptune miraba detenidamente su espejo en espera de alguna señal de lo que estaba buscando. Era extraño, normalmente éste utensilio mágico daba una respuesta de inmediato aunque fuera vaga pero en esta ocasión se mostraba completamente inactivo. Igualmente su percepción extrasensorial tampoco estaba funcionando ya que ni siquiera podía percibir la presencia de Haruka y Hotaru a pesar de estar paradas junto a ella. Definitivamente algo, o alguien, estaba bloqueando dichas habilidades. Sospechaba que era obra de sus enemigos para evitar ser encontrados. Optó entonces por guardar el espejo y continuar con la búsqueda a la manera antigua.
Levantó vista y así pudo contemplar como la luna llena brillaba en todo su esplendor y regaba con su luz a la durmiente capital francesa. Hacía bastante tiempo que no visitaba París y por un momento deseó que su actual visita fuera por otras circunstancias. Ella y Haruka habían hablado varias veces de visitar dicha ciudad pero por uno u otro motivo no concretaban tal proyecto. Tal vez cuando encontraran lo que buscaban podrían quedarse un poco más, pero ahora en calidad de turistas.
Estos pensamientos embargaban la mente de Michiru cuando algo sorprendió al trío. Una sombra descendió del cielo eclipsando brevemente la luz lunar y descargando un veloz golpe con un arma blanca. Afortunadamente para las scouts, Sailor Saturn reaccionó a tiempo y repelió el ataque con su Muro del Silencio. El atacante se alejó de las guerreras dando varios saltos mortales hacia atrás. Cuando se detuvo fue que las Sailors pudieron ver con claridad a su enemigo. Se trataba de una mujer ataviada con un entallado traje de tela gris, capa y capucha; su rostro se ocultaba tras una máscara de calavera y el cuadro se completaba con la enorme y afilada guadaña que portaba.
"¿Quién demonios eres tú?" exigió saber Sailor Uranus.
Pero la aludida no respondió.
"Creo que la reconozco" dijo Sailor Neptune "Cuando el templo Hikawa fue atacado Rei nos contó que fue sorprendida por una mujer vestida como parca a la que llamaron Átropos"
Hotaru miró a la mujer y convino con la conclusión de su compañera.
"En ese caso ella debe saber dónde se encuentra la llave y pienso sacárselo a golpes si es necesario" declaró la guerrera de Urano.
"No te precipites, Uranus"
Ignorando las palabras de la otra sailor, invocó su espada y se arrojó contra Átropos. Ésta de inmediato hizo estallar su Ki ocasionando que un aura de color púrpura rodeara su silueta, sujetó con mayor fuerza su hoz y la hoja de la misma comenzó a brillar con luz del mismo tono. Veloz como el rayo descargó un mandoble que arrojó un potente arco de energía. Al ver esto la Sailor Scout no tuvo más remedio que saltar para evitar el ataque, pero en el aire Átropos ya la estaba esperando y antes de que pudiera reaccionar la parca le propinó una tremenda patada que la precipitó contra el piso donde hizo impacto duramente.
Saturn y Neptune corrieron al sitio para auxiliar a su amiga.
"¿Te encuentras bien, Uranus?" quiso saber Michiru.
"Sí, un poco adolorida pero estoy bien" respondió la aludida reincorporándose con algo de dificultad "Esa tipa es muy rápida"
"Lo sé, tampoco pude ver cuando se movió" confesó la guerrera de Neptuno.
"Yo sí" dijo Hotaru "Dejen que yo me encargue"
Y antes de que cualquiera de las dos pudiera protestar Sailor Saturn arremetió contra Átropos descargando un mandoble que ésta apenas y pudo bloquear con su arma. El forcejeo duró un par de segundos hasta que la parca hizo acopio de fuerzas y rechazó a la sailor con un empellón para luego contraatacar con un molinete que la Sailor de la Destrucción y el Renacimiento esquivó de un salto. En el aire disparó su ataque Silent Glaive Surprise que se dirigió a toda velocidad contra la guerrera encapotada quien recurrió a la técnica que había usado anteriormente contra Sailor Uranus para contraatacar. Ambas ondas energéticas chocaron ocasionando una fuerte explosión que levantó una gran polvadera. Sailor Saturn dio algunas piruetas en el aire antes de aterrizar de pie en el suelo. Miró fijamente hacia la nube de polvo hasta que se disipó dejando a la vista la figura de Átropos.
Neptune y Uranus estaban impresionadas por aquel despliegue de fuerza.
"El poder de las dos es igual" dijo Haruka "Creo que esta lucha va para largo.
En ese momento la sailor y la parca reiniciaron la batalla.
Shoryuki contemplaba en absoluto silencio la ciudad desde la azotea de un edificio. Ella, Sailor Mars, Sailor Moon y Tuxedo Mask habían iniciado la búsqueda de sus enemigos pero rápidamente se dieron cuenta que algún tipo de poder desconocido estaba bloqueando sus habilidades de percepción por lo que se habían detenido para pensar en un mejor plan, o al menos eso es lo que pensaba Rei, pero en cuanto se detuvieron la Dragona de la Tierra se había dedicado únicamente a observar la ciudad y los había ignorado por completo. Desconcertada por la actitud de su amiga la sailor de fuego decidió cuestionarla.
"Oye, Minerva, ¿qué haces? ¿No deberíamos estar pensando en cómo encontrar a los malos?"
La aludida desvió su atención del paisaje parisiense hacia su interlocutora.
"Eso hago" replicó la inglesa "Percibo una fuerza mágica esparcida por toda la ciudad. Esa es la causa de que nuestros sentidos no funcionen y estoy tratando de ubicar el origen de dicho poder"
Sailor Mars miró apenada a la dragona y decidió no interrumpirla más. Shoryuki regresó entonces a su búsqueda. No era la primera vez que se topaba con un truco así. Durante su aventura en otro universo había visitado un lugar conocido como El Santuario de la Diosa Atena en el que una enemiga había usado un hechizo para simular la presencia de la deidad y mantener así bajo control a las guerreras que le servían(). Estaba segura que si descubría el lugar donde estaba el origen de tal conjuro encontraría a sus enemigos. Se concentró lo más que pudo tratando de extender al máximo sus habilidades psíquicas. Tras un par de minutos de escaneo mental logró ubicar lo que buscaba.
"Lo hice" dijo triunfante la guerrera de la tierra "La persona que está bloqueando nuestros sentidos está a cinco kilómetros al noroeste de aquí"
"Muy bien, entonces no perdamos tiempo y vayamos hacia allá" opinó Tuxedo Mask.
Pero Minerva no estaba tan segura de que correr hacia allá fuera la mejor alternativa. No estaba segura de que sus enemigos no pudieran percibirlos a ellos y cuando se dieran cuenta de que alguien se acercaba lo más probable era que huyeran. Además de que a pie les tomaría mucho tiempo. Sólo quedaba una opción.
"¡Esperen!" las detuvo la británica "No debemos precipitarnos así. Si vamos corriendo como caballos desbocados se darán cuenta y se escaparán"
"¿Y qué sugieres que hagamos?" quiso saber Sailor Moon.
La dragona terrestre les dio la espalda.
"Pongan todos la palma de su mano sobre mi espalda" pidió Shoryuki.
Sus compañeros así lo hicieron aunque comenzaron a dudar de su cordura. Minerva entonces expandió nuevamente su poder telepático hacia el lugar donde provenía aquella fuerza mágica. Visualizó en su cabeza la fachada de una iglesia. La parte fácil estaba hecha. Ahora venía la difícil. Había visto a Dina usar esta técnica algunas veces y entendía como hacerla teóricamente pero esta iba a ser primera vez que la ejecutaría. Llevó los dedos índice y cordial a la frente y recitó dos palabras:
"Kai-Kai"
En ese momento las cuatro siluetas se desvanecieron en el aire. Menos de un segundo después aparecieron en el atrio de una gran iglesia. Serena dio unos pasos sorprendida por la hazaña de la dragona. Para lograr hacer la teletransportación tenían que unirse mínimo cinco sailors, y en cambio Minerva había logrado transportarlos a los cuatro ella sola.
"¡Eso fue increíble!" exclamó Sailor Moon "No sabía que podías hacer una técnica como esa"
"Bueno, la aprendí hace poco en otro uni... digo, en Inglaterra" respondió Shoryuki. Ella y los otros dragones habían acordado no contarles nada a las Sailors Scouts sobre su aventura en la Crisis Universal "Conocí a una persona con muchas habilidades como ésa estos dos meses que estuve ausente y fue así como la adquirí"
"Debe de ser una persona increíble" dijo Rei.
"No tienes idea" murmuró la inglesa.
"¿Cómo dices?" preguntó la sailor de fuego.
"Olvídalo, es mejor entrar ahí" dijo la Dragona de la Tierra señalando hacia la iglesia.
La iglesia era un enorme edificio de estilo gótico de gran altura (aunque sin compararse con la Catedral de Notre Dame), de roca gris; una hilera de gárgolas talladas en piedra vigilaban las alturas del templo otorgándole una lúgubre apariencia. La única nota de color la daban unos hermosos vitrales que representaban varias escenas bíblicas y a algunos santos. Al mirar aquella construcción Minerva tuvo la misma impresión de siempre ante el arte gótico: representaba muy bien a la Iglesia Católica Medieval que prefería inspirar miedo que devoción.
Olvidándose de aquellas divagaciones mentales comenzó a caminar hacia la iglesia pero se detuvo al notar como un par de figuras emergía del interior del templo. La dragona, las sailors y Tuxedo Mask inmediatamente se pusieron en guardia al reconocerlos: se trataban de Himmler y Trigger Malone. Éste último sonrió complacido al descubrir que entre el grupo se encontraba Sailor Mars.
"Al parecer podré tener un segundo asalto con mi Sheriff favorita" comentó el cowboy a su compañero.
"No tenemos tiempo para juegos, Malone, recuerda que debemos detenerlos lo más que podamos para que Yokaira pueda localizar la segunda llave"
"Creo que tu puedes encargarte de los otros tres" opinó Malone "Después de todo tú eres el gran genio Alquimista y yo no soy nada más que un simple pistolero con ojos de lince"
Himmler únicamente lanzó un gruñido de impaciencia.
Por otra parte, al ver a esos dos, Shoryuki confirmó sus sospechas de que la mujer con la cual se había encontrado en el templo Hikawa era la misma persona que había puesto el hechizo restrictivo de habilidades telepáticas. No había nada que deseara más que encontrarse con ella nuevamente y ahora se le presentaba la oportunidad y no pensaba desaprovecharla.
"Chicas, ustedes háganse cargo de ese par" pidió la dragona terrestre "Yo me ocupo de la persona que está dentro de la iglesia"
"¿Estás segura de que es buena idea?" cuestionó Sailor Mars.
"Estaré bien" replicó simplemente Minerva. Luego miró a Sailor Moon y Tuxedo Mask y les dijo: "Y tengan cuidado con ellos, son más hábiles de lo que aparentan"
Y sin dar tiempo a más réplicas corrió en dirección al templo. Cuando Himmler y Malone intentaron cerrarle el paso de inmediato sintieron como sus cuerpos se agarrotaban y les era vedado todo movimiento. Shoryuki los había inmovilizado con su telequinesis. Pasó entre los dos a gran velocidad y se introdujo al edificio. De inmediato éstos recuperaron la movilidad e intentaron ir tras ella pero una Saeta Llameante y una lluvia de rosas se los impidió. La pareja de futuros soberanos se lanzó sobre Himmler quién transmutó parte del suelo en un sable de caballería con el que se defendió del bastón del héroe de smoking; Malone por su lado apenas si pudo escapar de una poderosa llamarada de Sailor Mars, dando así inicio a una escaramuza más.
. . .
Shoryuki entró como bólido al interior de la Casa de Dios. Al fondo, a menos de un metro del altar se encontraba arrodillada una mujer vestida con túnica negra con detalles en púrpura. Cualquiera pensaría por su postura que se trataba de un feligrés rezando a su deidad. Al notar la presencia de la guerrera dragón, Yokaira se pudo de pie y la encaró. En esta ocasión la joven inglesa pudo apreciar con mayor detalle a la mujer erigida frente a sí. Su cabello era de un profundo color cuervo que contrastaba con la blanquísima tez de su rostro de finas facciones; sus ojos eran de un violeta tan brillante que le hicieron recordar a las flores del mismo nombre. Sin duda era en una mujer así en quién pensaba el autor del cuento de Blanca Nieves, opinó Minerva.
"Veo que Himmler y Malone no pudieron detenerte" observó la hechicera "Aunque realmente eso no me sorprende, lo que sí me impresiona es que pudieran encontrarnos tan rápido y además sin que notáramos que se acercaban"
"Lo que te demuestra que tu magia no es tan efectiva" replicó la Dragona de la Tierra.
"No contigo al menos" agregó Yokaira "¡Pero veamos si ésta funciona mejor!"
La encantadora extendió su báculo hacia Shoryuki, su punta comenzó a brillar para luego disparar un gran número de rayos de energía. Como respuesta a la lluvia luminosa la guerrera de rojo usó sus poderes telequinéticos para levantar las filas de bancas ubicadas a sus costados y contraatacó con ellas. El choque produjo una serie de desgarradores estruendos y una precipitación masiva de astillas que se esparcieron por todo el lugar. Antes de que Yokaira se le adelantara la dragona terrestre hizo estallar su Ki e invocó a su técnica Aliento de Dragón. La columna de fuego que avanzó con furia infernal hacia la hechicera quien tomó el bastón con ambas manos y lo extendió con la punta de cabeza de lobo hacia el frente formando un escudo de energía. La poderosa llamarada impactó en él haciendo retroceder a Yokaira algunos centímetros, lo que hizo parecer que no podría contenerla, pero haciendo un esfuerzo sobrehumano consiguió rechazarla.
Shoryuki se dio cuenta entonces que la batalla iba a ser más difícil de lo que había pensado.
Sailor Mercury encabezaba el grupo que caminaba en silencio sin rumbo fijo por unas desoladas calles parisienses ya que al poco rato de llegar a la ciudad notaron que por alguna extraña razón sus poderes de percepción del Ki no funcionaban, por lo cual únicamente les quedaba confiar en la micro-computadora de la sailor de Mercurio. Incluso la telepatía de Shiryu parecía afectada pues ni siquiera podía comunicarse con Shoryuki. Sin mucho que aportar a la misión el dragón marino se dedicó a mirar distraídamente la vía por donde transitaban. Era una calle empedrada, ancha y sucia, cuya construcción seguramente databan de muchísimos años atrás. Los edificios eran macizos cajones de ladrillos color marrón de aspecto abandonado, (aunque León sospechaba que sus pisos eran habitados por personas de las clases bajas). Aburrido de aquel desolador panorama decidió charlar un poco y rápidamente entabló conversación con Mina.
Por otra lado, Sailor Jupiter miraba intranquila hacia cualquier rincón que el alumbrado público no alcanzara a iluminar. Desde hacía varios minutos se sentía observada, como si algo o alguien los estuviera asechando. Más de una vez miró hacia las azoteas al creer ver una sombra o escuchar algún ruido, pero en ninguna ocasión logró ver u oír algo. No obstante, la sensación persistía. Pensó que tal vez la pérdida de su habilidad de percepción extrasensorial la había vuelto algo paranoica por lo que para olvidarse de su desasosiego optó por unirse a la charla de Shiryu y Venus. Fue en eso que notó que justo en la sien derecha del dragón había tres puntos de luz roja que formaban un triángulo. Tardó unos segundos en comprender que aquellos diminutos puntos eran... ¡una mira láser!
"¡León, cuidado!" gritó la sailor de Júpiter.
En eso se escuchó un estruendo parecido a una pequeña explosión. Un haz de luz azulada descendió velozmente hacia el dragón quién alcanzó a sacar a Sailor Venus de la línea de fuego pero fue incapaz de evitarlo. La onda de energía estalló entre su cuello y hombro proyectándolo hacia un muro al otro lado de la calle donde quedó incrustado. La scout del trueno de inmediato lanzó una Centella Relampagueante hacia el sitio de donde procedía el disparo pero no consiguió dar a nada. Sailor Venus imitó a su compañera e invocó a su vez su Cascada Creciente pero al igual que ella tampoco logró atinar a nada. Era como si hubieran sido atacadas por un fantasma.
A su vez Sailor Mercury había corrido donde Shiryu preocupada por su estado.
"¿Te encuentras bien?" preguntó cuando ya estuvo a su lado.
"Un poco aturdido pero nada de gravedad" replicó el aludido poniéndose de pie con la ayuda de su novia.
Mientras tanto Lita y Mina miraban a todas partes tratando de ubicar a la persona que las había emboscado pero sin mucho éxito. Repentinamente el suelo bajo los pies de las sailors estalló arrojándolas algunos metros de ahí al mismo tiempo que surgía una enorme figura. La primera impresión de Amy fue que estaba en presencia de un demonio. Su estatura era de más de dos metros y medio; su piel azul era gruesa igual a la de un elefante; complexión robusta, como de toro; ésta impresión se afianzaba por el par de enormes cuernos que surgían de su cabeza, en la cual se plasmaba un rostro de rasgos bestiales con sus ojos de color amarillo, su nariz ancha y chata y los dos enormes colmillos que sobresalían de sus labios. Sus únicas prendas eran unos pantaloncillos de lino color avellana bastante maltrechos que llegaban apenas a la mitad de sus musculosos muslos, sujetos a su cintura por un trozo de soga; en los antebrazos llevaba puestos unos brazaletes de hierro que iban de sus muñecas a sus codos. En su garra derecha empuñaba un gran hacha de mango corto.
El demonio no les dio mucho tiempo para pensar pues de inmediato arremetió contra la pareja. Shiryu fue primero en reaccionar. Veloz como el rayo se arrojó él también al encuentro de su atacante. Éste descargó un hachazo que el dragón contuvo interponiendo su brazo izquierdo, aún así, la fuerza del impacto fue tal que los pies se le hundieron en la tierra. Entonces el guerrero de azul contraatacó con un gancho derecho a la mandíbula del monstruo haciéndolo levantarse algunos centímetros del piso, seguido de una patada giratoria que lo mandó volar hacia su costado izquierdo impactando duramente contra el suelo a varios metros de distancia. Ese pequeño momento de tregua sirvió para que el grupo de héroe y heroínas se reagrupara. El ser de apariencia demoníaca se reincorporó y parecía dispuesto a seguir la lucha. El dragón y las sailors se alistaron para un segundo embate pero en ese instante una voz surgida a espaldas del monstruo los detuvo.
"Vaya, vaya, no esperaba que los Dragones Legendarios y las Sailor Scouts fueran tan fáciles de emboscar" dijo la misteriosa voz en tono de mofa.
Ese momento surgió la silueta de un hombre. Medía un metro ochenta de alto, de larga y alborotada melena de color cuervo que llegaba abajo de los hombros; sus rasgos eran rudos como los de una estatua de roca, ojiazul, de mentón cuadrado en el que se atisbaba la sombra de una incipiente barba. Iba ataviado con playera blanca, sobre ésta una chaqueta de piel negra arremangada hasta los codos y sus manos cubiertas por unos guanteletes de piel igualmente oscura; llevaba vaqueros de mezclilla sujetos con un cinturón con hebilla en forma de cráneo y sus pies estaban enfundados en una botas de motociclista de punta cubierta con un casquillo de metal.
"Incluso Kron pudo sorprenderlos bajo tierra y ni se diga Zhor con su arma de plasma, ¿no es así?" agregó mirando a la espalda del grupo.
Shiryu y sus compañeras miraron a su espalda. Al principio pensaron que el recién llegado los había engañado pues no lograron ver a nadie atrás de ellos. Sin embargo al fijarse mejor notaron una silueta transparente. La figura dio unos pasos y repentinamente su apariencia casi etérea fue acromatizándose hasta ser perfectamente distinguible. Tenía un cuerpo humaniode pero resultaba claro que no se trataba de un humano. Sobrepasaba los dos metros de altura, su piel era de un color amarillo pálido; tanto sus pies como sus manos estaban desnudos y de cada uno de sus cinco dedos sobresalían unas afiladas uñas. Sus atavíos eran una especie de armadura ligera de alta tecnología; sobre su hombrera izquierda estaba montado un pequeño cañón. Su rostro se encontraba oculto tras una máscara de metal, de la cual surgía, al lado de la ceja derecha, tres pequeños resplandores rojizos que funcionaban como mira láser; de su nuca surgían unas largas protuberancias que daban la apariencia de "rastas" que le llegaban casi hasta los hombros.
"Sí" confirmó el enmascarado con una voz gutural y algo metalizada "No son una buena presa"
Molesta por tan peyorativo comentario, Sailor Jupiter encaró al guerrero llamado Zhor.
"Pues entonces por qué no te acercas a ver si soy tan fácil de atrapar" desafió la scout del trueno.
"Cuando quieras, humana" replicó el aludido aceptando el reto.
Shiryu hizo lo propio con el hombre de larga cabellera.
"A todo esto, ¿quién demonios son ustedes?" quiso saber el dragón marino.
"Primero, permíteme decirte mi nombre. Me llamo Steeler" se presentó "Y bueno, somos muchas cosas pero en este preciso momento somos sus oponentes"
"Conque 'Steeler', ¿eh?" repitió León con una sonrisa burlona "¿Y de casualidad no eres de Pittsburg?"
"Veo que eres muy gracioso pero me pregunto si continuarás haciendo chistes luego de que patee tu trasero" contestó Steeler.
"¿Por qué no lo intentas?" retó el dragón. Luego miró a sus compañeras y en voz baja dijo: "Chicas debemos organizarnos. Como se ve que tienes ganas de partirle su mandarina en gajos al tipo de la máscara tú encárgate de él, Jupiter" la aludida asintió complacida "Venus, Mercury, ustedes ocúpense del monigote con cara de diablo, yo me ocuparé del imitador de Dio()"
Una vez puestos de acuerdo cada quién se arrojó con su respectivo oponente. Sailor Jupiter comenzó un fuerte intercambio de golpes con Zhor; Sailor Venus y Sailor Mercury, a su vez, atrajeron la atención de Kron, dejando libre el camino para Shiryu quién atacó a Steeler con un poderoso puñetazo que éste detuvo con su antebrazo. El dragón no se sintió sorprendido de que su oponente frenara su golpe sino porque dicha extremidad... ¡se había vuelto de metal! Y a ésta le siguió el resto del cuerpo. En un segundo el cuerpo de Steeler se había vuelto de acero.
"¡¿Qué chin... ?!" exclamó atónito León.
Aprovechando el desconcierto del Dragón del Mar el hombre metálico contraatacó con un soberbio golpe de puño que arrojó a su enemigo varios metros hacia atrás hasta chocar un poste del alumbrado público que frenó su caída. Sin embargo, rápidamente se puso de pie, aunque algo adolorido.
"¡Rayos! ¡Odio esta parte!" se quejó Shiryu.
"¿Por qué es aquí donde tu oponente te empieza a dar una paliza?" conjeturó Steeler.
"No, por que es justo en momentos como estos cuando se acaba el episodio para así dejar en suspenso a los lectores" aclaró el guerrero de azul.
-Fin del capítulo 20-
() Citado de El signo de los cuatro, de Sir Arthur Conan Doyle.
() Ver el fanfic Crisis Universal, capítulo 9, de Acuario Káiser.
() Dio: Famoso Rock Star inglés, vocalista de bandas como Rainbow y Black Sabbath.
