Disclaimer: Re-edición. (Arreglada) Los personajes que aparecerán en este Fan Fic de Harry Potter y el hijo Perdido son parte de la Saga de Harry Potter y pertenecen a J.K. Rowling y Warner Bros. Algunos personajes que no son parte de la Saga de Harry Potter me pertenecen al igual que la idea lo demás es de J.K. Rowling (la jefa). Escribo solo por diversión para que mis pensamientos fluyan. Así que sin más ni más a LEER! *PS. Recuerden dejar sus reviews y les invito a que pasen por mi profile para que lean las otras historias y dejen sus reviews así sabré que están ahí para mí, como yo lo estoy para ustedes. ¡SALUDOS! Lamento haberles hecho esperar pero estaba un poco agetreada con tareas de la universidad. Tengo unos trabajos pendientes después de Harry Potter y el hijo perdido así que PENDIENTES SALUDOS.
Summary: Ya soy un adulto, ¿Te conozco?
Personajes: Harry Potter/Ginny Weasley
Escritora: Lucy Potter 25 *(recuerden el Disclaimer :-D)
"El amor es un sentimiento puro y verdadero. ¿Quién no ha de pensar en el primer amor como el de primera vista? Es cierto que dicen que el amor es siego pero siego es aquel que nunca le encuentra en su camino."
Lucy Potter.
Capítulo 10
Ya soy adulto
David había crecido, ya no era ese chico pequeño y delicado que había llegado a la vida de Verotra Voldemort. David ya era todo un adulto dentro del mundo mágico, tenía 19 años. Aunque David (David Harry Potter Weasley) desconociera su verdadera identidad, había crecido siendo un muchacho sumamente inteligente. Su pelo lacio indomable color marrón estaba un poco largo, y sus ojos café tenían ahora de frente unos cuadrados espejuelos de marco color azul. Su delgadez era típica de un Potter y las pecas heredadas de Ginny le hacían juego en sus hermosas facciones.
Llevaba viviendo en casa de los Riddle desde que tenía memoria y siempre le gustaba estar a pegado a todo lo que tuviera que ver con los asuntos de Verotra. Según él era la mejor madre del mundo le había enseñado que ese tal Potter le había robado al mundo lo que él decía como la verdadera felicidad. Y no tan solo eso, si no también le había enseñado a odiarlo por haberle prohibido el honor de haber conocido a su abuelo. Transcurrieron los años y David se graduó de Durmstrangsiendo allí el joven más sobresaliente de toda la escuela, obteniendo grados de excelencia. Pero eso sí, todo padre sabe que sus niños crecerán y que deberán tomar otros rumbos en sus vidas y este era el momento en el que David ya se iría de su hogar para comenzar una nueva vida.
-Madre. Quisiera hablar con usted a solas.-dijo David en tono bajo al oído de la mujer para que esta solamente le oyera ya que estaba en una breve reunión.
-Sí, mi niño voy enseguida.-dijo la mujer mientras se despedía de sus súbditos y caminaba hacia la puerta en donde se encontraba David. El chico le dio paso para salir al pasillo, este cerró la puerta y miró a su madre. La mujer le sonrió con orgullo mientras le decía:
-Dime David ¿Qué pasa?
David suspiró antes de hablar: -Bueno madre… este yo… deseo que me des la oportunidad de vivir por mi cuenta… ya sabes… solo…-dijo el chico un poco nervioso. La mujer abrió los ojos como platos y luego de esto abrió sus manos ampliamente dándole un efusivo abrazo a su hijo.
-¡Oh David! Mi niño… ¿Estás seguro de eso?-dijo la mujer separándose del repentino abrazo que tomó por sorprendido a David.
-Sí, mamá este yo… conseguí un empleo en el Ministerio… Este ya sabes el que Dolovh me busco… y bueno alquile un local muy cerca de allí que es en donde me pienso quedar viviendo.-concluyo el chico rascándose la nuca y los pelos que tenía en ellos se levantaron graciosamente en todas direcciones.
-No lo puedo creer… mi David... bueno hijo no te prohíbo que te vayas, pero recuerda que ahora eres un Mortífago y tu identidad no puede ser revelada a nadie. Te llamaré cuando nos reunamos y recuerda que siempre tienes un hogar aquí… Además nunca olvides lo que te he enseñado.-concluyó la mujer seriamente antes de darle la bendición.
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Mientras tanto en esos 16 años James Harry Potter (37) se había convertido en todo un Auror y ahora formaba parte de la Brigada de Aurores del Ministerio junto a su padre y tío. Además James se caso con Yeidy Summers que trabaja en el Profeta como contable. James fue el primero en darle nietos a Harry, lo cual sorprendió muchísimo a Harry Potter ya que este nunca pensó que James sentara cabeza. James trajo al mundo junto a su esposa a la primera pareja de gemelas en toda la familia. Noemí Potter y Sarah Potter de 15 años. Eran unas niñas brillantes y habían optado por estudiar en Hogwarts y sin contar al pequeño Daniel de 10 años. Después estaba el pequeño Albus Severus Potter (36) que no se quedo atrás, siguió en el campo de Quidditch y contrajo matrimonio con Nino Spencer jugadora de Quidditch profesional. También le dio a Harry 3 hermosos nietos, Ginny de 10 años, Esther de 6 y Mathew de 2 años. Lily Luna Potter (35) siguió como corresponsal en el profeta y se caso con Percy Wood y tuvieron a Oliver James 12 y a Annabeth de 7 años.
Harry Potter era el abuelo más amado del mundo con 8 nietos y una familia numerosa. A pesar de sus 59 años Harry seguía igual lo único que ya su cabello tenía más canas de lo habitual y en sus ojos se podían ver las famosas "patas de gallo". Su dolor era evidente, nunca se dio por vencido en la búsqueda del cuerpo de Ginny. A pesar de que ya toda la familia se había adaptado al abrupto golpe, Harry nunca perdió la fe y seguía buscando a Ginny a esas alturas.
-Ron… yo se que está bien… tal vez esta en algún lugar y todo eso…-dijo Harry una tarde en donde comían todos en familia. Ron le miró con aprecio mientras le decía con sumo cuidado:
-Harry tranquilo, ya han pasado como 19 años de eso… tómalo suave…
-Ron, me tomaras por paranoico y todo eso pero yo estoy seguro de que Ginny está viva… lo puedo sentir…
OoOoOoOoOoOoOoOoO
¿Te conozco?
David ya había salido de casa y se encontraba caminando por la calle. A pesar de cómo había vivido su vida nunca se quejaba de nada. Su madre se lo había dado todo, pero según el algo le faltaba. David caminaba por el parque observando todas las parejas que caminaban totalmente contentas. En toda su vida nunca había pasado por su mente el formalizar un hogar y tener una novia, pero según él se sentía totalmente solo y necesitaba alguien con quien estar, con quien charlar. No sabía qué tipo de chica le atraía y mucho menos sabía que debía de hacer para conseguir hablar con alguna de ellas. Siempre se le daba difícil hablar con una, simplemente las palabras no fluían. Y no era por que no podía, era que sus nervios le impedían articular las palabras ante una chica que para él era sumamente bonita. David no era un chico como esos que se ven a diario en las revistas y todas esas pamplinas, pero tenía sus encantos. Era un chico adorable, callado y muy observador pero aunque no se diera cuenta de ello, siempre lograba arrancar miradas de las chicas cuando caminaba por la calle.
-Bueno ya tengo la aprobación de mamá. Tengo apartamento totalmente equipado y amueblado. Tengo trabajo en el Ministerio, el cual empezare el lunes… Tengo mi cuenta de ahorros, no es mucho como lo de mamá pero tal vez le llega a las rodillas. Tengo mi diploma de escuela… pero me falta algo… nah… no te engañes David es difícil que encuentres una mujer bonita para ti eso es totalmente difícil. Además ya soy un adulto ¿no?- Iba hablando con su ser mientras caminaba por la concurrida calle que estaba frente al parque a todas estas David caminaba a la deriva y no se fijo en la persona que venía de frente. Y de momento se escucho un grito y un gran estruendo.
-¡Oye fíjate por donde caminas!-gritó una chica tirada en el suelo con el rostro totalmente descompuesto.
-Lo lamento… lo lamento mucho discúlpeme.-Dijo David tratando de ayudar a la chica para que se parara del suelo. Estaba totalmente descompuesta y mientras David le ayudaba a levantarse pudo apreciar bien los rasgos de la mujer. La chica era de pelo marrón oscuro, ojos del mismo color y de tez blanca. Era de estatura promedio y tenia espejuelos de color azul cuadrados al igual que David. La chica continuaba sacudiéndose la ropa mientras David le contemplaba embelesado.
-¡No! Esto era lo que me faltaba…-dijo ella molesta terminando de limpiarse la capa y mirando al suelo pudo notar todas las hojas que se habían salido del portafolios y que estaban tiradas sobre el asfalto. Se dobló para poder recoger sus papeles y David se limitó a imitarla.
-Yo… este perdóneme… déjeme ayudarle…-dijo David agachado mientras tomaba los papeles y se los daba a la mujer. La chica se detuvo y miró a David sobre los espejuelos aún molesta y con tono decidido le dijo:
-No está bien, puedo hacerlo yo sola…-dijo esta sin prestarle a tención al chico que tenia de frente. Pero David hiso caso omiso a lo que la chica le pidió y opto por ayudarle. Cuando terminaron de recoger los papeles la chica se paro erguida mente levantó su vista miro a David. Su rostro empalideció un poco y rápidamente dijo:
-¿Te conozco?-dijo esta mirándolo con los ojos como platos.
-Mmm… pues no señorita.-dijo David totalmente despreocupado, sin apreciar mucho el cambio de humor de la mujer.
-Es que te pareces… - la chica le miró escrutándole el rostro pensativa.- Bueno nada…- dijo está negando con la mano. -Nah, no importa… bueno si me permite voy un poco retrasada…-dijo tratando de componerse un poco y salir de allí. Dio unos pasos cuando la voz de David le detuvo.
-¿Puedo llevarla a su trabajo?-dijo David un poco esperanzado. No se le había ocurrido nada más que eso. -¿Qué diablos te pasa hombre? Casi la matas estrellándote con ella y ahora le pides a una mujer que no conoces llevarla a su trabajo…-pensó el chico mientras la mujer se volteaba un poco asustada y le miraba de arriba hacia abajo mientras decía con voz torpe y un poco asustada:
-Este… mmm… no lo creo… es que voy un poco…-dijo está mirando a David de arriba abajo examinándolo. El chico paso por alto olímpicamente el gesto de la mujer y se limitó a pararse de frente.
-¿Dónde trabaja?-dijo este mientras tomaba uno de los muchos libros que llevaba la mujer consigo.
-Yo… este… en un periódico…- tartamudeo la chica un poco preocupada, mientras miraba hacia todos lados un poco asustada.
-Ah, ¿usted es periodista? Vaya… me imagino que trabaja en el "The sun"- dijo este observándola de reojo le hacía señas para que comenzaran a caminar por la concurrida acera.
-No…
-¿En el Daily Mail?
-No
-¿En el Daily Mirror?
-No
-¿Daily Star?
-No
-¿Daily telegraph, Daily Express, The Times, Financial Times, The Guardian?
-No-concluyó la mujer con un suspiro de desesperación.
-Bueno… vaya entonces si es Periodista… ¿En cuál de los periódicos trabaja, si le he mencionado todos y en ninguno trabaja?-dijo David por fin en tono triunfante mientras observaba como la mujer comenzaba a ponerse pálida.
-Mierda-dijo en voz baja la mujer. -Vera yo este…-comenzó a tartamudear mientras David le interrumpió:
-Ya entiendo, no quiere decirme en cual trabaja…-dijo David totalmente apenado mientras le observaba con una carita de niño bueno.
-Bueno este… no, es que solo…-dijo está nerviosa y prosiguió a arreglarse la túnica. Cuando se la acomodó David pudo notar que en el bolsillo de la falda en el interior de la túnica había una varita mágica sonrió triunfante y le dijo a la chica en tono bajo:
-¿Eres bruja?-dijo David en un susurro. La chica abrió los ojos grandemente.
-Sí, ¿Cómo lo sabes?
-Acabo de ver tu varita cuando te arreglaste la capa.- dijo David con una sonrisa de lado.
-Que observador… bueno si soy una bruja.- Certificó la mujer.- Y me imagino que debes ser mago…- dijo la chica mirando con picardía a David el cual se ruborizó un poco ante el repentino cambio de humor. Algo siempre tendría David seguro, no entendería el porqué de los abruptos cambios en las emociones de las mujeres, en fin son complejas.
-Sí, no lo dudes y uno bueno.-dijo David dándose con el mejor aire.
-Jajaja, que humildad mi querido acompañante… bueno no me he presentado.-dijo la chica deteniéndose en la concurrida acera. Levanto una mano y se la estrechó a David en forma de saludo. -Hola, mi nombre es Luz Esthela Lovegood y trabajo en el Profeta…- dijo la chica con una amplia sonrisa.
-Mi nombre es David Riddle y trabajo en el Ministerio de Magia…
-¿En qué departamento trabajas David?-pregunto Luz un poco emocionada.
-Yo trabajo en el Departamento de Transportación Mágica.
-Wow, muy bueno… me imagino que tienes mucho trabajo.-dijo la bruja mientras continuaban caminando por entre los transeúntes.
-Ni que lo digas... Bueno yo tengo libre hasta las 2:00 de la tarde… me preguntaba…-dijo el de lentes un poco cohibido.
-Sí, estoy libre hasta las 2:15… y si quiero almorzar contigo…-Luz le contestó con una gran sonrisa.
-Excelente… bueno… Luz… este… ¿Te puedo decir Lucy?-dijo el chico parándose frente a un extraño edificio antiguo.
-¿Lucy? Es un apodo raro para mi, nunca me habían llamado así…-dijo la chica mirándole un poco extraño.
-Ja jajaj, no me digas que nunca nadie te ha llamado Lucy.- dijo David sonriente.
-Bueno… en verdad que no… pero…
-Bueno está bien. Lucy, te espero a las 11:30 en las Tres Escobas ¿Qué crees?
-Yo… este bueno… si me encantaría.-concluyó la chica mirándole con alegría.-Nos vemos después David…
-Adiós Lucy…
-Adiós David…-dijo la chica antes de entrar por el edificio antiguo, David miró hasta que la chica se perdió en la entrada y pudo notar como unas letras grandes y doradas al tope del edificio rezaban: El Profeta. David no podía creer lo que le había pasado. Había tenido su primera conversación normal con una chica y no lo podía creer. Y la chica no estaba del todo mal para su gusto. Y no podía creerlo, estaba de suerte la chica había accedido a salir con él, básicamente era una salida amena y amistosa. Pero el no descartaba que algo bueno saliera de ello.
-¡Sí!-exclamó el chico dando un brinco de éxito en media calle, mientras celebraba su Azaña. Todos los que pasaron por su lado en ese instante le miraron como si miraran a un loco, al chico no le importó.- Excelente… hoy es mi día de suerte.-dijo David dando brinquitos de emoción en medio de la calle. Todo el mundo lo miraba raro pero seguían su camino, algunos se reían ante la actitud del chico. Después de tranquilizarse y arreglarse el cabello dijo para sí: –Por fin… ya era hora… Bueno David de caminito al trabajito si quieres salir tempranito…-y en ese instante David salió a toda prisa de camino al Ministerio.
