Disclaimer: Re-edición. (Arreglada) Los personajes que aparecerán en este Fan Fic de Harry Potter y el hijo Perdido son parte de la Saga de Harry Potter y pertenecen a J.K. Rowling y Warner Bros. Algunos personajes que no son parte de la Saga de Harry Potter me pertenecen al igual que la idea lo demás es de J.K. Rowling (la jefa). Escribo solo por diversión para que mis pensamientos fluyan. Así que sin más ni más a LEER! *PS. Recuerden dejar sus reviews y les invito a que pasen por mi profile para que lean las otras historias y dejen sus reviews así sabré que están ahí para mí, como yo lo estoy para ustedes. ¡SALUDOS! Lamento haberles hecho esperar pero estaba un poco agetreada con tareas de la universidad. Tengo unos trabajos pendientes después de Harry Potter y el hijo perdido así que PENDIENTES SALUDOS.
Summary: Una muerte planeada, Reencuentro.
Personajes: Harry Potter/Ginny Weasley
Escritora: Lucy Potter 25 *(recuerden el Disclaimer :-D)
"Dicen por ahí que entre el amor y el odio está la línea del perdón. Pero por amor se hace todo y si es una obsesión esta conlleva a realizar cosas que, lamentablemente después nos podemos arrepentir."
Lucy Potter.
Capítulo 12
Una muerte planeada
-"El Profeta Marzo 20 de 2040
Por: Maggan Stuffy
Los acontecimientos recientes revelan que hay un nuevo movimiento de magos tenebrosos. Se han identificado un grupo de ex – Mortífagos a los cuales se le atribuye las horrorosas muertes que han ocurrido entre estos 21 años. Aun se desconoce cómo han llegado tan rápido al poder, y aun se desconoce quién es el Mago Tenebroso que esta frente a ellos…"
-¡Esto es totalmente horrible!-decía Lucy mientras dejaba el Profeta sobre la mesa totalmente asombrada y dolida por los acontecimientos que estaban ocurriendo. Ella había oído y estudiado en Hogwarts sobre la guerra que había dado paso a la paz en la cual algunos años antes había vivido pero, por cosas del destino esa paz no permanecía como estaba previsto.
-Ni que lo digas.-dijo David rodando los ojos. -Bueno Lucy ¿Quieres salir esta noche a cenar?
-B-bueno… e-este… no se.- tartamudeó está totalmente confundida ante el cambio de tema repentino que había dado su conversación.
-Vamos, Alex puede acompañarnos…-dijo este acercándose peligrosamente a Lucy con una sonrisa seductora. La chica no se atrevió a mirarle a los ojos y se limitó a bajar el rostro y decir con voz apagada:
-Sí, claro… pero…
-Por favor…- dijo David levantándole el rostro y poniéndole carita de perro mojado. Lucy le miró por un momento y después de un suspiro dijo:
-Bueno está bien…
-¡Excelente!-dijo David dando una palmada.- Paso por ustedes a las 7:00 de la noche. Diciendo esto tomó su túnica de trabajo y se limitó a salir por la puerta principal.
-Nos vemos David.- dijo Lucy desde la cocina despidiéndose con un grito de su amigo. David detuvo su paso, se allegó nuevamente hacia la cocina en casi tres zancadas y le dijo con tono dulce:
-Adiós Lucy.- y diciéndole esto le dio un beso en la mejilla y salió por la puerta.
Ya había pasado dos años desde que David y Lucy se habían conocido. Se habían convertido en amigos inseparables. David había logrado ser amigo de Alexander, pero le costó mucho ganarse la amistad de él, ya que el chico no le tenía mucha confianza. Aunque Alexander nunca le quitaba el ojo de encima a David, ya que este no confiaba en el en ningún aspecto. La amistad había crecido mucho, ya los chicos compartían en todo momento como amigos de toda la vida. David amaba profundamente a Lucy, y él sabía que Lucy le amaba de igual manera; el único problema para su relación floreciera más de la amistad era Alexander. David había participado ya con su madre en algunas de las intervenciones que tuvieron con magos en los muy anunciados ataques de Mortífagos, pero David nunca había matado a ningún mago; solo le había torturado o aguantado mientras otros realizaban la tarea sucia. David sabía que la única forma de salir de Alexander era borrándolo del mapa.
Así que esa noche se dirigió a casa de Lucy, tocó el timbre y espero con una tranquilidad digna de admirar. Alexander abrió la puerta y le sonrió amablemente invitándole a entrar. David estaba peinado, por primera vez en su vida. Estaba vestido con un hermoso saco y pantalón a juego de color azul marino, zapatos negros y corbata color azul con rallas del mismo tono pero en diferentes tonalidades desde oscuras hasta claras. Alexander estaba igualmente vestido, etiquetado, pero era de color negro y su camisa era blanca y su corbata color rosa. Se enfocaron en una conversación muy interesante. Pero cuando ambos miraron quien bajaba por la escalera se detuvo abruptamente la conversación. Allí se encontraba Luz, con un hermoso vestido color azul, que le quedaba ajustado al cuerpo, con un leve escote y dejaba ver todas sus torneadas piernas. Tenía el cabello totalmente lacio y estaba muy bien maquillada.
-Wow… te ves… hermosa.-dijo David totalmente encantado con la belleza de la chica. Mientras esta se limitaba a acercarse a los chicos.
-Gracias.- fue lo único que pudo articular después del lindo comentario que le dijo David y esta lo terminó de agradecer poniéndose totalmente roja.
-Jujum… vamos a llegar tarde.- dijo Alexander un poco cabreado por la situación. Le molestaba abiertamente que David le diera cumplidos a su novia. En ese instante Lucy se limitó a tomar su abrigo de viaje y abrió la puerta dejando a David y a Alexander mirándose desafiantemente.
En eso se montaron en el auto y continuaron la marcha. Durante el camino David no dejaba de quitarle la mirada a Lucy, a quien veía por el retrovisor. Alexander estaba muy molesto y solo lo fulminaba con la mirada, simplemente para no montar una bronca antes de la cena. A todas estas Lucy se las ingenió para calmar el ambiente. Llegaron entre risas, algunas peleítas breves y entre canciones a un restaurante para ir a comer esa noche. Entraron, tomaron asiento en la mesa que le correspondía y comenzaron a comer después que pidieron sus platos favoritos. En el aire se sentía un ambiente de controversia, Alexander estaba totalmente mosqueado porque David no dejaba de insinuársele a su novia pero intento apaciguar su ira durante la cena, después se las arreglaría con David. Toda la hora que estuvieron allí fue incomoda, ya que los dos chicos se miraban como si las miradas mataran y Lucy sentía la tención que había entre ellos. Luego de la cena y el postre dio la hora regresar a sus hogares pero Lucy se dirigió al baño de damas dejando a ambos chicos solos y Alexander aprovecho la situación y se dirigió a David.
-No creas que no me estoy dando cuenta de lo que intentas de hacer Riddle. Y no creas que te vas a quedar con Lucy.- le espetó Alexander totalmente molesto.
-¿Estás totalmente seguro?-dijo David poniendo una cara de lástima y asombro.
-Sí, Lucy es mi novia…-dijo señalando los baños que estaban a sus espaladas detrás del restaurante.
-¿Y que si no?-dijo este cucando a Alexander. -Pues ve arreglándotelas porque Lucy es mía.-concluyó el moreno totalmente molesto.
-¿Estás loco Riddle?-dijo este totalmente mosqueado y fuera de sí.-Es que no te das cuenta que ella me prefiere.-dijo Alexander sacando su varita y empuñándola a lo alto para que David la viera. Ya David tenía la varita en mano dispuesto a pelear.
-Eso lo veremos Diggory…
-¿Me estas provocando?
-Tú comenzaste… Además Lucy es mía Diggory... ¿Es que no la vez… Tan linda, tan ella…-dijo David con cara de soñador. Mientras miraba con rabia a su compañero de duelo.
-Ni una palabra más, que no se te olvide que Lucy es mi novia.-dijo Alexander mientras agarraba con fuerza su varita.
-Que no lo es…
-Que sí lo es y ni sobre mi cadáver la tendrás como novia Riddle…-dijo Alexander mosqueado y fuera de sí.
-Con que Diggory no acepta que Lucy está enamorada de mí.- le espetó el moreno al fin triunfante.
-La cagaste Riddle… Y puedes decir lo que te salga de esa mente estrecha tuya pero Lucy es mía. ¡Desmaius!
-¡Expelliarmus!
-¡Locomotor Mortis!- y así comenzó una pelea en la parte posterior del restaurante. Pero no duro mucho como David lo tenía planeado y así dando con el momento de debilidad de Alexander gritó:
-¡Expelliarmus…stupefy!- Y Alexander salió volando por el cielo y cayó a 7 pies de donde estaba parado cayendo sobre un auto en el cual dentro había un muggle.
-Ni te creas que te quedaras con Luz…- dijo este casi inconsciente y con un golpe en su cabeza por el cual comenzaba a sangrar grandemente.
-¿Estás seguro Alexander? Ve despidiéndote de ella, porque Luz es mía ¡Crucio!-Alexander comenzó a retorcerse del dolor intentando contra atacar el embrujo pero no podía ya que estaba muy mal herido. Estaba sumamente herido y tras eso lo estaban torturando. Alexander se retorcía de dolor mientras sus gritos apenas eran audibles. -Recuerda esto siempre Alex… Luz es y será siempre mía aunque tu asqueroso cuerpo se pudra en la tierra y tu alma en el mismísimo infierno. ¿Y sabes qué? Cuando eso que será muy pronto… Y para cuando ya tu cuerpo este comenzando a descomponerse y los gusanos se estén dando un banquete ya yo estaré casado con ella y me revolcare con ella sobre tu asquerosa tumba y tendremos muchos hijos…
-¡ERES UN MALDITO SUCIO HIJO DE..!- pero no termino de decir el insulto porque en eso David alzó su mano con varita en alto y le mandó un Avada Kedavra directo al pecho y Alexander terminó desplomado sobre el auto totalmente inerte, con el golpe en su cabeza que continuaba sangrando a borbotones y con la vista ida y sin sentido.
-¡Deletrius!-a todo esto David abrió la puerta del auto y el muggle que estaba dentro comenzó a temblar más de lo que estaba. David le adulteró la memoria para que este pensara que había atropellado al transeúnte y este murió en el acto. David necesitaba salir impune ante esa agresión de muerte y para hacer como si este hubiese sido arroyado se dirigió a toda prisa donde Lucy que estaba saliendo del baño en ese mismo instante. -¡LUCY! Alex… lo acaban de atropellar…-dijo totalmente fuera de sí mientras se acercaba a la chica la cual se puso totalmente pálida.
-¿Qué, como… ESTA BIEN?-fue lo único que pudo articular la chica mientras caminaba rápidamente al lugar donde ya se comenzaban a ver personas llegar ya que el señor muggle salió corriendo pidiendo ayuda.
-No lo sé, el intento salvarme y yo este… está ahí…míralo.- dijo David haciéndose el dolido y confundido mientras señalaba el cuerpo inerte de Alexander sobre el auto. Lucy se acercó corriendo rápidamente para ver a Alexander.
-¡Dios! Merlín ALEXANDER… Auxilio una ambulancia… ALEXANDER- comenzó a gritar y a llorar desconsoladamente mientras intentaba llamar a Alexander pero no tuvo éxito. No podía creer lo que estaba pasando ante sus ojos, Alexander estaba totalmente muerto y todo ocurrió simplemente en unos minutos.
-Tranquila Lucy…-David intento agarrarla por la cintura pero no pudo porque Lucy se tiró al suelo a gritar y a llorar desconsoladamente. David no pensó en el daño que le pudiera causar la muerte de su novio y se lamentó el haber llegado hasta tan lejos pero esa era la única escapatoria que tenía, según él para quedarse con Lucy.
-¡ALEXANDER!- gritaba y sollozaba entre los brazos de David. El chico la abrazaba mientras le daba palabras de consuelo. No paso mucho cuando llegó una ambulancia e intentaron darle los primeros auxilios a Alexander pero después de unos intentos fallidos le dieron la temible noticia, de que Alexander Diggory había muerto.
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Reencuentro
-Harry, ¿Ya saliste?-dijo Ron acercándose a Harry en uno de los pasillos del Ministerio, mientras notaba que el moreno ya llevaba su capa de viaje. Ron estaba totalmente lleno de papeles e intentaba hacerse espacio entre la multitud para allegarse a Harry, el cual ya estaba a escasos pasos de la puerta de salida del Ministerio.
-Sí, bueno este… recibí una lechuza de parte de Luna.-dijo este rascándose la cabellera en forma pensativa.
-¿Luna… Luna Loovegood?-dijo un poco curioso Ron mientras miraba de arriba abajo a Harry.
-Sí… bueno me dijo que tenía algo para mí o algo así…-concluyó el moreno con una sonrisa de lado.
-Oh, qué raro ¿no? Hace tiempo que no vemos a Luna…
-Si tienes toda la razón pero bueno, prepárate que tú y Hermione vienen con migo.
-¿Qué, que?-dijo este abriendo los ojos como platos.
-Vamos, acompáñenme, no acabas de decir que hace tiempo no ven a Luna…-dijo Harry dándole unas palmaditas en la espalda ante la reacción del pelirrojo.
-Si claro, este bueno… como digas… voy a buscar a Hermione. Debe de estar todavía encerrada en la oficina llenando ese tedioso formulario de…
-Ron, creo que no hace falta.- dijo el moreno volteándose y señalando a Hermione que se allegaba con una sonrisa de oreja a oreja hacia donde ellos estaban.
-Hola chicos ¿Cómo están?
-¡Hola Hermione! Vamos… poncha que nos vamos.- concluyó Harry mientras seguían caminando hacia la oficina de ponches.
-¿Qué paso Ron?- preguntó Hermione un poco preocupada y mirando de reojo a Ron y a Harry, los cuales no le habían indicado absolutamente nada de lo que había pasado. Ron fue el primero en explicarle a su esposa:
-Vamos a acompañar a Harry… ¿A dónde?- dijo Ron sin saber a dónde se dirigían, ya que el morocho no les había indicado nada.
-A-a mi casa…-Ambos se miraron un poco extrañados.
-Mmm… ok, vengo ahora.- dijo Hermione desapareciendo rápidamente, para ir al otro lado de la estancia a ponchar su tarjeta. En menos de un minuto Hermione había regresado, ya había ponchado y tenía su cartera en mano. -Ya nos podemos ir. ¿Qué tal por la red flu?
-No, es mejor… por aparición.-dijo Harry tratando de esquivar ese método de viaje de los polvos que cada día que pasaba más utilizando ese maldito polvo terminaba con unas alergias de madre.
-Ok excelente.-dijo Hermione y estos tomaron el ascensor que daba a las afueras del Ministerio. -¿Y por qué vamos para tu casa Harry?-preguntó un poco curiosa mientras el trío de oro se agarraba de los barandales del ascensor.
-Luna me envió una lechuza hace como una hora. Me decía que tenía que hablar conmigo de algo urgente y que me esperaría en casa.
-¿Luna? Tanto tiempo que no la vemos… ¿Cómo estará la pobre?-dijo Hermione mientras caminaban fuera del elevador. -¿Y no te dijo para que era?
-No, creo… que debemos a esperar a llegar… ¿no lo crees?
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-Tranquila Ginny, Harry estará contento de verte.-le decía Luna que permanecía sentada en el sillón de la sala de la casa de Harry y Ginny. La casa no había cambiado mucho, simplemente estaba un poco más vacía ya que los chicos no vivían con Harry. Pero Harry se había encargado de que la casa quedase impecable y que no se cambiara nada, absolutamente nada para que quedara como Ginny la había dejado la última vez que se fue.
-Eso espero… no sabes…-dijo Ginny pero sus palabras se vieron acortadas por la voz de un hombre que invadió la estancia. Ginny sintió un huerco al corazón, hacia ya alrededor de 20 años y tal vez un poco más que no oía la voz varonil de Harry.
-Luna, ¿ya llegaste?-preguntó Harry desde la puerta de entrada con Hermione y Ron pisándole los talones.
-¿Harry?-dijo Ginny sin poder aguantar el deseo de mencionar su nombre, que tan dulce le sonaba al paladar. Quería sentirle cerca, poderle acariciarle y saber que él estaba ahí y que no era un sueño.
-¿Ginny?-dijo Harry totalmente atónito, no podía ser que estuviera escuchando voces y menos la de su mujer que hacía tiempo estaba muerta. En eso Ginny apareció en el pasillo con Luna detrás de ella casi pisándole los talones. Harry no supo que decir o que hacer simplemente se quedo con la boca abierta y sin poder reaccionar estático en medio del pasillo al igual que el resto de los allí presentes.
-¡HARRY!-dijo Ginny entre sollozos, gritos y euforia mientras corría y le abrazaba efusivamente.
-¡GINNY!- Harry reacciono y correspondió al abrazo de su esposa. Ambos estaban llorando a borbotones, pero su llanto no era de tristeza si no de felicidad.
-¿Pero como… que… que ha pasado…?-dijo Harry lloroso y mirándola con adoración mientras procuraba abrazarla y estrecharla sobre su cuerpo.
-Bueno… este es muy….
- No importa…-dijo Harry mientras no pudo aguantar sus emociones y le besó como nunca antes. Hacía muchos años que Harry no veía a su esposa la cual tanto amaba. El no podía creer que ella estuviera viva, allí con ellos en ese instante. Todo debía de ser un sueño, pero no… todo era real. Podía sentirla, podía oler su aroma la tenía entre sus brazos. Mientras ellos se miraban y se brindaban besos y lloraban; Ron, Hermione y Luna miraban compungidos la escena. Sabían cuanto habían sufrido Harry y Ginny durante todo ese tiempo. Ninguno se atrevía a interrumpir la escena, era algo totalmente hermoso.
-¡Oh Harry te eche tanto de menos!
-¡Igual yo…! Gracias Luna…-dijo Harry aún abrazado a Ginny y con ojos llorosos, pero componiendo una feliz sonrisa.
-No hay de que…-dijo Luna con una carita de satisfacción.
-¡Dios no lo puedo creer! 21 años sin verte y sigues siendo la mujer más bella de la tierra…-dijo Harry tomándole el rostro y besándola nuevamente.
-¡Oh Harry! Ron… Hermione…-dijo Ginny y se abalanzó a abrazarlos.-No saben lo mucho que les extrañe… ¿Y James, Albus y Lily? ¿Y papá, mamá y toda la familia?-dijo Ginny mientras intentaba limpiar su rostro que estaba lleno de lágrimas.
-Todos bien Ginny…-dijo Ron con lágrimas en los ojos, mientras le regalaba una linda sonrisa a su hermana menor.
-Este es el mejor día de mi vida… Hermione llama a Molly y dile que reúna toda la familia esta noche hay reunión familiar… Mi Ginny ha vuelto a casa…-dijo Harry antes de fundirse en otro beso apasionado.
