Disclaimer: Re-edición. (Arreglada) Los personajes que aparecerán en este Fan Fic de Harry Potter y el hijo Perdido son parte de la Saga de Harry Potter y pertenecen a J.K. Rowling y Warner Bros. Algunos personajes que no son parte de la Saga de Harry Potter me pertenecen al igual que la idea lo demás es de J.K. Rowling (la jefa). Escribo solo por diversión para que mis pensamientos fluyan. Así que sin más ni más a LEER! *PS. Recuerden dejar sus reviews y les invito a que pasen por mi profile para que lean las otras historias y dejen sus reviews así sabré que están ahí para mí, como yo lo estoy para ustedes. ¡SALUDOS! Lamento haberles hecho esperar pero estaba un poco agetreada con tareas de la universidad. Tengo unos trabajos pendientes después de Harry Potter y el hijo perdido así que PENDIENTES SALUDOS.
Summary: Buscando un rastro.
Personajes: Harry Potter/Ginny Weasley
Escritora: Lucy Potter 25 *(recuerden el Disclaimer :-D)
Capítulo 16
Buscando un rastro
-Ni una pista.- dijo al fin Ron recostándose en una de las butacas junto a Harry.
-¡Demonios se lo trago la tierra!- dijo Harry totalmente frustrado, nunca en su vida; ni con los Horocruxes fue una situación así de desesperante.
-Harry amor descuida pronto aparecerá…-le decía Ginny mientras acariciaba con amor el cachete de Harry.
-Eso espero… y bien Hermione ¿Qué encontraste?-dijo al fin el moreno mirando a su cuñada que estaba sentada frente a él con rostro de cansancio.
-Se que no ha asistido a trabajar, pero según el jefe de departamento su ausencia se debe a que el muy agraciado se caso…-dijo al fin Hermione con una leve sonrisa ante la noticia.
-¿Enserio?-dijo Harry totalmente confundido. No había pasado mucho desde su encuentro, en el cual Harry le dejo grave mente herido y el quedo con un nuevo rival, irónico ¿no?
-Quien rayos se podría casar con un Mortífago…-dijo Ron sin poder esconder sus pensamientos mirando a un punto inexistente en la oficina.
-¡RON!- grito Hermione en forma de molestia.
-Es cierto por el amor de Dios… no lo ven, esa mujer está loca…-dijo Ron completamente asqueado mientras enfocaba hacia Hermione.
-Bueno ellos también tienen el derecho de enamorarse…-dijo Hermione con sutileza mirando de hito en hito a sus interlocutores.
-¿Estás loca Hermione? Si ellos se enamoran Merlín es pato…- dijo Ron fuera de sus cabales con las manos en alto.
-Cuidado Ronald Weasley con tu vocabulario…-le reprendió duramente Hermione con el seño fruncido.
-Es cierto, en fin… compadezco a la pobre mujer que le haya echado el ojo enzima…-concluyó Ron mientras se despeinaba la cabellera en forma desesperada.
-Bueno retomando el tema… de esa tal Verotra Voldemort no he encontrado nada. Salvo que el aumento de muertes a causa de Mortífagos va en aumento… esto preocupa mucho…-dijo Harry revolcándose el cabello color azabache y suspirando sonoramente.
-Sí, es preocupante… ¿Aún no has encontrado nada sobre David?- dijo por fin Ginny tomando del brazo a Harry con suma delicadeza. Harry suspiró y se limitó a ver a su amada sobre los espejuelos.
-No nada.- les interrumpió Hermione.-No hay registros de David, Harry… es como si tu hijo… estuviera… fuera de todos los registros… bueno sabemos que está vivo por la Acta de Nacimiento. Pero es difícil definir cuál es su paradero, ya que no hay registros médicos ni nada a su nombre…-dijo Hermione mirándole con compasión.
-Esto es totalmente raro, pobre David…-dijo Ginny mirando como Harry se paraba de la silla y se dirigía a la ventana más cercana y se perdía observando el panorama.
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-La cena estuvo deliciosa, gracias David.-dijo Lucy con una sonrisa de oreja a oreja. Estaba totalmente hermosa, vestía un traje playero de colores brillantes, llevaba el pelo suelto y una Pamela colorida en la cabeza. Iba de brazos de David mientras caminaban por el adoquinado camino.
-De nada Sra. Riddle.-dijo este devolviéndole la sonrisa mientras la abrazaba por la cintura.
-No puedo creer que ya llevemos una semana de casados…-dijo está buscando en su bolso de playa la llave de la estancia en donde se habían hospedado la feliz pareja de recién casados.
-Sí, es increíble… ¿pero sabes qué? me encanta estar a tu lado.-le confirmó el moreno besándole tiernamente en la mejilla.
-Igual opino yo… bueno no quiero imaginarme la estiva de trabajo que tendré cuando llegue al Profeta…-dijo Lucy encontrando al fin la llave y abriendo la puerta de la estancia.
-¿Tú nada más…? Yo debo de tener más papeles… el Ministerio es una cosa fuerte sabes…-dijo David tomándole el bolso a Lucy y poniéndolo sobre la mesa más cercana al entrar a la estancia.
-Si me imagino… pero que se va a hacer.
-Nada, ahora… es el momento de nosotros. Olvidémonos del trabajo, ¿sí?-dijo David tomándola por los hombros mientras le sonreía amorosamente. Lucy le miró un poco preocupada y suspiró delicadamente.
-Sí, eso espero…-le contestó con un dejo en la voz.
-Anda pues… ¡es nuestra luna de miel amor!- dijo con un brinco alegre y se lanzó a besarle el cuello delicadamente.
-Si ya lo sé pero no deja de preocuparme…-dijo esta no prestándole mucha atención a lo que su esposo le estaba asiendo. David paró abruptamente su sección de besos y se limitó a mirarla con el seño fruncido.
-Ya hemos hablado del tema Lucy, te juro que no dejare que nada te pase ¿está bien?-dijo David rápidamente al saber a lo que Luz se refería, mantuvo las manos puestas sobre los hombros de Luz.
-Si David… pero…
-Nada de pero, ahora me debes mi premio…-dijo este en tono seductor y besándole nuevamente en el cuello logrando arrancar una carcajada de Lucy.
-¿Estás seguro…?
-Sí, espero que la mucama no se le ocurra interrumpir esta vez…-dijo este dirigiéndose al cuarto llevándose a arrastras a su esposa.
-¡DAVID!- le grito Lucy totalmente roja por la confesión que acababa de hacer David, dándole un leve puño en la espalda.
-Oye es la verdad… bueno porque no empezamos…-dijo en tono pícaro mientras sostenía a Lucy por la cintura.
-Eres todo un picaron.-dijo Luz haciéndole una señal de menos importancia con la mano.
-No, yo soy todo un romántico…-le corrigió David acercando a Luz más su cuerpo. La chica sonrió ampliamente mientras cruzaba sus brazos en el cuello del moreno.
-Te amo.- le susurró Lucy al oído y luego besó apasionadamente a David.
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Ya había pasado alrededor de dos meses desde que Lucy y David estaban casados. Harry, Ginny, Ron y Hermione estuvieron tras la pista de David Harry Potter Weasley, pero de él no había ni sombra ni huella sobre la faz de la tierra. Mientras tanto Verotra Voldemort se fortalecía cada día mas, al grupo de Mortífagos se le unían más personas al pasar el tiempo, y en el Ministerio se comenzaban a dividir en bandos. La guerra que nunca se había pensado estaba más cerca de lo que habían imaginado y con ella una nueva vida para todos. En la estancia fría y oscura de la casa de los Riddle se encontraban un gran número de brujas y magos oyendo atentamente a la mujer que estaba frente a ellos. Verotra daba las últimas órdenes y se disponían a llevar a cabo lo que llevaban años planificando. Su reinado estaba por comenzar.
-Y esta vez… nada pero nada se interpondrá para que los años oscuros renazcan. Esta vez Potter recibirá su merecido. Dentro de tres meses daremos el golpe en el Ministerio y allí atacaremos a Potter y a todo cuanto se nos interpongan… pero recuerden Potter es de David, no lo olviden. Quiero que sea David, su sangre, su hijo quien lo mate. Quien extermine al hombre que brindó la paz, al hombre que pensó haber destruido la obra de mi padre. Harry Potter será historia…
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-¿Sabes qué? Se lo trago la tierra, jurado… ¡mi madre! esto es el colmo…-dijo Ron exhausto después de un día completo de trabajo en el Ministerio, mientras se sentaba al lado de su esposa. Hermione le miró de soslayo mientras decía con voz apagada y cansada:
-Tranquilo Ron, debemos estar tranquilos…-dijo terminando de organizar unos papeles en su escritorio.
-¡¿Tranquilos? Después de esa reunión con Kingsley que fue de casi 11 horas y todo para decirnos que se había levantado un nuevo grupo de magos tenebrosos encabezados, no se sabe por quién rayos y están a punto de tomar el mundo mágico en sus manos… Hermione ¡estás del cara!- dijo Ron totalmente asqueado y re acomodándose en la butaca frente al escritorio de Hermione. Esta le miro con el seño fruncido y le dijo:
-Ron, debemos estar tranquilos. Sé que no es fácil, pero Harry necesita nuestra ayuda.
-Este es el colmo, no tenemos ni la menor idea de quienes están frente al movimiento ni nada…-en ese preciso momento se oyó como la puerta del despacho de Hermione se entre abrió dejando ver a un Harry con cara de cansancio pero con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Hola cuñados!-Harry había entrado en la estancia con su habitual toque despeinado.
-¡Hola Harry!-contestaron los dos al unísono.
-¿Nada de señales?-pregunto Harry sentándose en la otra butaca vacía al lado de Ron.
-No… nada, de David no hemos sabido nada…-contesto Ron sin cuidado mientras rodaba los ojos como quien se hastía de algo.
-Lastima… bueno Ron, ¿podrías acompañarme a recoger unos papeles en el Departamento de Transportación Mágica? debo buscar un permiso para instalar otra chimenea en la oficina, ya sabes cosas burocráticas…-dijo Harry por fin poniéndose de pie y estrujándose los ojos.
-Como quieras Harry, bueno Herms te dejo… ah y no te vayas lejos me debes un almuerzo.-concluyó Ron poniéndose su capa de trabajo.
-Eso sí que no se te olvida Ronald Weasley.-dijo Hermione mirándole completamente molesta y con la trompa parada y brazos en jarras. A la verdad que era una pose digna de fotografiar. Ron sonrió al verla y se detuvo en seco.
-Créeme que no, pero más me gusta la segunda tanda de postre…- dijo Ron con cara de lujuria y una sonrisa malévola mientras le lanzaba un beso.
-¡RON!-le grito Hermione mientras se ponía completamente roja.
-Bueno te dejo antes de que decidas empezar ahora y deje al pobre Harry…- dijo Ron asiéndose el ofendido e interesado.
-Solo vete Ron, después hablamos…- dijo Hermione aún roja por la confesión que había hecho Ron casi en las narices de Harry, causando una estruenda carcajada por parte del moreno.
-Me debes el postre.-le dijo Ron tirándole un sonoro beso y saliendo casi corriendo por la puerta, pero se detuvo para ojear a Hermione nuevamente.
-Si no te largas ahora no hay postre.-dijo esta cuando vio que ya Ron estaba parado como un tonto mirándole de arriba abajo.
-Claro ya voy, te amo…-le grito Ron desde la puerta de salida mientras era jalado por el brazo por Harry.
-Igual yo.-le contesto Hermione con una amplia sonrisa mientras terminaba por organizar los papeles en su escritorio.
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-Bueno Harry… y Ginny, ¿está bien?- pregunto Ron ya fuera de la oficina mientras se arreglaba la túnica, ya que se le había salido de sitio cuando Harry le jaló.
-Si de maravilla… está en casa descansando, ayer plantamos un nuevo rosal en el patio. Pobre, terminó exhausta.-dijo Harry apretando el botón del ascensor.
-Si me imagino… bueno, pensaba que este fin de semana pudiéramos salir todos en familia. Papá dice que hace tiempo no damos una vuelta, deberíamos tomarnos un tiempito ¿no?
-Si claro, excelente a Ginny le encantara…
-¡Hola Papá!-se oyó la voz de James desde el otro lado del pasillo, mientras se acercaba alegremente a su padre.
-Hola James… ¿A dónde vas?-preguntó Harry aguantando la puerta del ascensor para poder hablar con su hijo.
-Yo… ah si se me olvido decirte, Kingsley me envió a instalar una chimenea en Hogwarts…-dijo este estrujándose el cabello con una mano. Ese era el mal Potter, según Ginny.
-Tremenda tareíta… Bueno mijo que te salga bien… ah James…-dijo Harry antes de presionar el botón para el piso a donde se dirigía.
-¿Si papá?
-El domingo tenemos salida familiar dile a los chicos…
-Si papá… nos vemos después, dale saludos y besos a mamá de mi parte…-dijo mientras le daba la espalda a su padre y se dirigía a la sala donde salían los trasladores.
-Bueno… ¿crees que reconozcas a ese tal David si le vez…?- le preguntó al fin Ron cuando estaban de camino hacia la oficina de Transportación Mágica.
-Puede ser, pero no creo que nos lo encontremos…
-Nunca digas nunca Harry.-le corrigió el Pelirrojo.
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-David.- llamó el Jefe de David al moreno.
-Si Sr. Baker…-contesto este tras soltar una montaña de papeles que tenia enzima.
-Necesitamos que vayas a Hogwarts a instalar la nueva chimenea… ¿estás de acuerdo…?
-Sí, como no…-dijo David mientras componía una amplia sonrisa. Eso implicaba que esa estiva de papeles se la pasarían a su compañero Edward para que terminara su trabajo.
-Bueno llegaras por medio de traslador, el profesor Longbottom te estará esperando.
-Voy en camino.
Y diciendo esto David salió rápidamente a la Sala de Trasladores. Llego justo a tiempo porque su traslador estaba a punto de salir en un minuto. Suspiró mientras tomaba el mismo y aparecía en una estancia muy conocida, el despacho del profesor Longbottom.
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-Buenas tardes Sr. Riddle.-Le dijo Neville estrechándole la mano a David que se hallaba parado frente a lo que fue su traslador.
-Buenas tardes profesor Longbottom… ¿Dónde se instalara la nueva chimenea?-dijo este estrechándole la mano al profesor. Neville no había cambiado mucho, eso sí tenía ya el pelo repleto de canas pero había bajado un poco de peso.
-Si se va a instalar en el sexto piso… Ya el señor Potter esta allí esperando que usted le de los últimos toques y la ponga a trabajar…
-¿Potter?-dijo David con total sorpresa en su voz. Lo menos que se imaginaria era que tendría que enfrentarse a Harry Potter. Después de esa leve peleíta que ambos habían tenido hace unos meses atrás.
-Sí, James Potter.-dijo Neville ignorando por completo la cara de asco que había puesto David.
-Ah, sí James… gracias…-dijo David mientras le estrechaba nuevamente la mano a Neville y salió rápidamente a el pasillo para tomar un atajo para ir al sexto piso. –"Malditos Potter…. Esto es lo único que me faltara a mí… un Potter…" decía para sus adentros David y en lo menos que uno puede decir otorrinolaringólogo David se encontraba en donde debía instalar la chimenea. Abrió la puerta y ahí estaba el tal James Harry Potter. Era una viva imagen de Harry salvo que James no tenía espejuelos y era mucho más alto que Harry.
-¿Riddle?-dijo James acercándose amablemente y saludando a David.
-Si…-dijo este totalmente atontado ante la amabilidad con que era recibido.
-James Potter.-dijo el morocho con una amplia sonrisa.
-Un placer…
-Bueno, ya instale la chimenea y lo único que falta es la conexión con el Ministerio y las otras chimeneas de Hogwarts.-Explico James a su interlocutor.
-Si claro… permítame, yo lo haré en un dos por tres.-dijo esto y David se puso a hacer las conexiones faltantes. En eso se oye una voz femenina desde el pasillo. La puerta se entre abrió y dejo ver a una mujer de hermoso parecer.
-James… ¿Qué haces aquí?-dijo la voz que a cada paso que daba se escuchaba más cerca, David seguía con la cabeza dentro de la chimenea.
-Lily… ¿Qué haces tú aquí?-dijo James y beso a su hermana en el cachete.
-Yo… ah sí era que estaba visitando a Luna. Y como Albus vino a darle una charla a los del equipo de Quidditch pues aproveche a venir con el…
-¿Albus está aquí?-James le interrumpió.
-Sí.- Lily le sonrió.- Lo busco enseguida…-dijo esta y salió a toda prisa en busca de Albus.
-¡ALBUS!-gritó a la esquina del pasillo y allí apareció el otro hermano de los Potter.
-Bueno Potter… ya esta chimenea está conectada.-David ya había terminado de hacer la conexión a la chimenea. Cuando el muchacho se volteó tuvo un ligero estremecimiento. Ante sus ojos estaba parte de la familia Potter. Era una hermosa estampa familiar, solo que David no entendía el porqué debía odiarles.
-David, quiero presentarte a mis hermanos… ella es Lily Luna…-dijo James presentando a su hermana. La chica le sonrió ampliamente.
-Mucho gusto, soy David Riddle.-dijo este estrechándole la mano.
-¿Riddle ah?-dijo Lily sonriéndole mientras componía un rostro de extrañeza.
-Sí, un poco loco…-contesto David encantado de ver a esa hermosa pelirroja.
-Y el es Albus Severus.-dijo finalmente James.
-Mucho gusto.-Albus le tendió la mano y la estrecho fuertemente.
-El placer es mío… bueno, yo debo ya ir caminando al Ministerio. Creo que ya me están esperando para otros mandados…-concluyó David mientras salía hacia la puerta.
-Sí, bueno… nos vemos.-dijeron todos los Potter con una amplia sonrisa en los labios.
-Adiós.-dijo el moreno y desapareció a la vuelta de la esquina.
-¿Y cómo es que se llama él?-dijo Lily rompiendo el silencio y mirando en donde David se había desaparecido. En realidad la pregunta salió sin permiso alguno de su boca.
-David Riddle.-Contesto James sin ninguna importancia mientras se encogía de hombros.
-¿Un Riddle? Pero no será familia de Voldemort ¿o sí?- dijo Albus mirando de reojo a James y a Lily.
-No lo creo…-concluyó James recogiendo unos papeles que tenía que llevar al Ministerio.
-Ese apellido lo tenía Voldemort.-le confirmó Albus con una leve sacudida, nada propio de él.
-Tal vez el no es familia de el Albus. Tal vez sus padres eran Muggles o algo así…-dijo James no dándole tanta importancia al asunto.
-Puede ser… pero, no creo que sea un Riddle.-dijo Lily aún mirando el lugar donde David había desaparecido.
-¿Por qué dices eso Lily?-le preguntó James mirando a Lily extrañado.
-No se… bueno olvídenlo… sonará extraño, pero… me parece familiar.-dijo Lily al fin mirando a sus dos hermanos que le devolvían la mirada totalmente asombrados.
-Sí, bueno a mí también.-confirmó Albus apoyando a su hermana.
-Nah.-dijo James mientras hacia un gesto con la mano restándole importancia al asunto. -Pero bueno nos vemos el domingo… ¿ya papá les dijo?-dijo mientras salía de la estancia.
-Sí, nos vemos ya tengo que regresar al Profeta…-dijo Lily besando a sus dos hermanos.
-Adiós.-dijo James y Albus.
-Adiós.-dijo Lily y desapareció a la vuelta de la esquina. Mientras caminaba Lucy recordaba el rostro de ese muchacho con quien minutos antes habían hablado. Ella había sentido una extraña conexión con el muchacho. Negó efusivamente con la cabeza mientras pensaba: "Tal vez no sea un Riddle, no se pero… sentí que era familiar… tal vez… tal vez… David… el… no sea un Riddle del todo…" así Lily movió su cabeza como sacudiéndola nuevamente, sonrió y desapareció en el acto mientras tomaba su traslador.
