Capítulo 8: Diálogo de cuatro.

-¿¡Que hizo qué!

-Tranquilo, ella está bien. Narcissa está hablando con ella.

Severus no podía concebir lo enfurecido que estaba. Le dolía la mandíbula de contenerse.

-Sev… ¿Te das cuenta de que la Dama Gris se ha enamorado de ti? – Lucius era muy directo en todo, por la confianza que tenía en sí mismo.

-¿Y él lo sabe?

-No… No. Merlín, no podría decírselo. Es ridículo… Es algo…

-¿Qué consideras imposible?

Helena clavó los ojos grises en los azules de Narcissa, dándose cuenta de que la joven Slytherin sabía de lo que hablaba.

-Se llama Helena… ¿Y de qué hablas, Lucius? Somos amigos, lo sabes bien.

-Y a ti te gusta ella.

-¿Por qué no iba Lucius a fijarse en ti? Eres muy bonita.

-Tú también lo eres, Dam… Helena. ¿Por qué dudas de ti misma?

-Tú estás viva. Respiras, tienes pulso. Y Lucius y tú sois perfectos el uno para el otro.

-¿Qué? No digas sandeces…

-Esto me recuerda a cuando me animaste a hablar con Cissy la primera vez. Estaba tan confuso e inseguro como tú ahora. Y todo salió bien, ¿o no?

-Helena, te voy a decir algo. De las cuatro casas, pondría la mano en el fuego por asegurar que los Ravenclaw sois los que más confianza tenéis de todos. Y estáis convencidos de ella. ¿Por qué tú no, siendo quién eres?

Helena enmudeció. Y se dio cuenta de que, con Severus, sacaba a la luz sus inseguridades más Slytherin.

-Habla con él.

-Helena es mucho para mí.

-Helena cree que tú eres mucho para ella.

-¡Es un fantasma, Lucius!

-¿Y eso es un obstáculo para un Slytherin? Ambición, Severus, ¡ambición! Comerse la cabeza es de Ravenclaws.

-¿Todo salió bien hablando con Lucius?

-Todo salió mejor que nunca.

-Gracias, señorita Black.

-Llámame Narcissa. O Cissy, como más te guste.

-Hablaré con ella.

-Hablaré con él…