Bien, porque me estuvieron apurando mucho, decidí subir este capítulo hoy. Aprovechando que comienzo las vacaciones (oh, yeaah).

Este capítulo tiene una dedicación especial, porque como le prometí, va por ella, por Serenity Potter Moon, por la idea, la sinceridad y el apoyo. Espero que al menos sea de tu agrado, divina

La estrategia es la clave de la batalla

Él es el mayor. Lógica y naturalmente, siempre lo fue. Y todavía recuerda cuando él y Susan se ponían de acuerdo en todo, cuando ella lo secundaba y hasta le pedía permiso. ¿Cuándo esa niña había crecido?
La misma lógica que nos lleva a pensar que Peter es desde siempre el mayor, nos deja entender que también creció, no porque ambos hechos tengan una conexión lógica, sino porque simplemente el paso de los años lo arrastró, y a Susan con él.

Ella es una joven en todo su esplendor. Ella se ve radiante, magnífica. Hermosa. Y él es consciente de ello, como también lo es Edmund, quien no es consciente, sin embargo, de la magnitud del problema. Y cuando habla de la magnitud del problema no se refiere simplemente al hecho de que ella sea hermosa, sino, que además de ellos -él y Edmund, los únicos seres dignos de ser conocedores de la belleza de su hermana-, Caspian también lo sabe. Y la mira. La mira no como la mira Edmund, con cariño y a veces desafío; como la mira Lucy, con simpatía, admiración y complicidad, o incluso, como la mira el mismo Peter, como el tesoro que sabe que es. La mira con adoración, con deslumbrado interés, la mira embriagado en ella.

Y claro, a Peter eso le disgusta, porque Caspian no entra en la reducida categoría de personas dignas de Susan. Pero ella parece no saberlo y por eso Peter está decidido a ser el héroe de su hermana, a salvarla del peligro que Caspian, tan indigno como él solo, acarrea.

–Caspian. –lo llama, serio, decidido. Valiente.
–Peter. –responde con un deje de ironía, Peter frunce el ceño y gruñe.

–Si vuelves a mirar a mi hermana así te aseguro que preferirás entregarte como sacrificio al ejército enemigo.
–Lucy no…

–Susan. –aclara el muchacho. –Aléjate de Susan.

Caspian se encoge de hombros y se da media vuelta.

–No la miro de ninguna forma en particular. Pero como quieras, tú mandas. –le recuerda, y el tinte irónico de su voz se diluye como una gota azul de tinta en agua.

–Lejos de mi hermana. –le amenaza nuevamente, y está seguro de que deberá interceder una y otra vez hasta que el enemigo abandone el campo de batalla, pero no le preocupa, porque es un buen estratega.

...

Gracias especialmente a Anglik Djilah, Palin Mounet y Espe Kuroba por sus reviews. Y también, gracias a todas aquellas personas que me agregaron a favoritos o a alertas, e incluso, a aquellos que pasan con sigilo y leen en silencio.

Dejen un review, y Peter dejará en paz a Caspian -o quizás no-.