Listo, los capítulos que quedan están contados. Cuatro capítulos y se termina.
Héroes
Cuestión de Orgullo
Edmund está orgulloso de Peter, lejos de que sea su hermano mayor y la excusa perfecta para lucirse cuando las cosas -aunque el Gran Rey se esfuerce en desmentirlo- no salen como él espera que salgan -todo bajo control, seguro-.
Aún así es su orgullo, su ejemplo. Porque es capaz de ocuparse de ellos y no rendirse, y batirse a duelo a muerte por la causa.
Claro que a veces pueden intercambiar opiniones, pueden discutir y pelear y ser orgullosos como ellos solos. Y cuando eso pasa, Susan intercede, porque ninguno dará el brazo a torcer para admitir que quizás cometió un error. Después de todo, es más fácil admitir y disculpar a otros por sus errores que por los propios.
Esa vez, en cambio, Edmund está molesto. Muy molesto. Y frustrado. Muy frustrado.
No espera que Peter se disculpe, porque esperar dicho acontecimiento es como esperar que los hombres fornidos de Carlomen queden blancos como harina. Pero esa vez es diferente, porque en cuanto se sienta en la hierba, oye los pasos de su hermano.
–Lo siento. Fue mi culpa. –dice, o bien, susurra casi inaudiblemente. Pero Edmund hace esfuerzos sobrehumanos para oírlo, porque no todos los días los hombres morenos de Carlomén empalidecen.
–Lo sé.
Peter lo mira entonces y Ed no puede evitar sonreír, entonces Peter sonríe también y lo despeina.
–Tonto. –le dice, y ambos se sonríen, porque saben que Ed no dejará que olviden ese día.
…
Si dejan un review, Edmund nunca olvidará ese día.
¡Nos vemos!
¡Suerte!
