Disclaimer: Narnia, sus personajes y animales no me pertenecen.

Quedan tres capítulos :)

Animales de costumbres.

Para Susan cuidar de sus hermanos pequeños era a menudo un fastidio.
Quizás tanto como para Peter, y le gustaba creer que estaban en iguales condiciones. Y lo creía. Al menos hasta que Edmund y Lucy comenzaran a pelear, porque entonces Edmund le diría a Lucy que era tonta y fea, y Lucy, demostrando su susceptibilidad, comenzaría a llorar y a replicar al mismo tiempo (lo cual era extraño, porque entre sus chillidos y sus lágrimas nunca se podía comprender gran cosa).

Y ahí era cuando ella debía intervenir, para evitar que las cosas pasaran a mayores y Peter peleara con Ed.

Esas sí que eran peleas desagradables, porque Peter era más grande que Ed, y no quería darse cuenta, cuando por ejemplo, le daba un fuerte puñetazo en el estómago.

–Qué bruto eres. –le riñó a Peter, mientras éste resoplaba y se alejaba con impotencia contenida y ella debía permanecer allí, ceño fruncido y mirada severa, con manos suaves para no lastimar a Edmund mientras le limpiaba la sangre del rostro o le ponía hielo sobre un ojo hinchado.

Susan estaba a acostumbrada a ser la heroína de Lucy, la salvación de Edmund, y un recordatorio para Peter.

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