aclaracion: hay un errorsillo en la historia :P...se me paso ^/^ y es que el edificio donde vive orihime es de 2 pisos...no de tres como dije por ahi jijijijijiji...perdon...solo que los que se hayan dado cuenta mil disculpas...se me paso xDDDDDDDD
Declaración
Mientras esperaba a Rukia, Ichigo trataba de imaginar para que lo había citado de manera tan curiosa, cuando quería hablarle de algo, ella solo se lo decía y ya, ahora era distinto, quizá le había pasado algo malo, quizá quería pedirle su ayuda, no soportaba imaginarse a Rukia en dificultades. Era excesivamente desagradable para él.
Ella, de entre todas las personas a su alrededor, era especial. Ella era la única que lo había comprendido realmente, con la única que había hecho una conexión irrompible, algo que no se podía explicar con simples palabras.
Cuando murió su madre, estuvo muy deprimido, la primera en darse cuenta y apoyarlo fue Tatsuki, pero la que hizo que dejara de llover en su interior, fue Rukia. Por eso, ella sin duda, una persona muy especial para él.
Rukia llego a la salida de la escuela, suspiró y se acerco a la salida, donde la esperaba Ichigo.
Se para frente a él, lo mira por un momento, y luego a gacha la mirada. No sabe cómo empezar, y se siente extraña en tal situación, ella e Ichigo jamás temieron decirse algo, es más, se podrían decir cualquier cosa, y jamás se molestarían con el otro, ellos tenían una relación infinitamente especial, pero sin saber porque, en esa ocasión era distinto.
Tatsuki miraba desde lejos la escena, sin expresión alguna. Solo da media vuelta y toma el camino a casa.
-Ichigo yo…-duda un poco al hablar, el nota que no lo está viendo a los ojos, se pone un poco nervioso por eso, se queda en silencio esperando que ella termine la frase que ha empezado, pero no pasa nada.
-estas muy rara-atina a decir-no sé qué te pasa pero ya sabes que puedes decírmelo- ella sube la mirada al fin, y encuentra la seguridad perdida en la mirada de Ichigo.
-lo sé, si quieres, conversamos mientras caminamos a casa-Ichigo asiente, y comienzan a caminar.
Ichigo se siente bien junto a Rukia, siempre ha sido así; se siente seguro, tranquilo.
Ella se siente de la misma forma, y por eso debe hablar.
-¿Qué le paso a Orihime ayer?-Ichigo cambia su expresión sin darse cuenta. Recuerda la caída, los moretones de Orihime, lo que leyó en su diario. Y la imagen de Orihime inunda su mente.
-se cayó de las escaleras después de recoger sus libros del casillero, tuve que acompañarla a casa porque se lastimo un tobillo-dice en tono de desinterés.
-¿está bien?-pregunta preocupada Rukia, le había tomado mucho aprecio a Orihime, le hacía sentir un impulso maternal hacia la tierna chica castaña.
-sí, solo fue algo leve-responde despreocupado.
-quiero preguntarte algo-el tono de Rukia cambia un poco, se torna más cauto- ¿Qué piensas de Orihime-chan?-ella mira atentamente la expresión de Ichigo.
Lo ve sorprendido, capta la intención entre líneas de la pregunta que Rukia le ha hecho. Ella quiere saber si Inoue Orihime le parece especial, le pregunta si le gusta, solo que con esa encantadora sutilidad de la que Rukia podía llegar a ser capaz. Ella era dulcemente prudente.
Ichigo se obliga a tranquilizarse, reconoce que la pregunta le descoloca. Es solo Orihime, se dice a si mismo antes de responder.
-pues, es rara, y me irrita un poco su actitud, me hace pensar que no tiene suficiente personalidad, pero más allá de eso…diría que no la conozco muy bien-dijo rascándose la cabeza, era la mejor respuesta que podía dar.
Rukia se prepara para decir, lo que quiere decir. Es difícil, se juega muchas cosas en las palabras que ha preparado, pero está dispuesta a arriesgarse.
Llegan frente a la casa de Rukia, se detienen, la conversación aun no ha terminado. Ichigo vive a solo una cuadra de ella, al otro lado de la calle, así que no le molesta quedarse a charlar un poco.
-Ichigo, quiero decirte algo muy importante- dice ella, cada letra suena solemne en su voz, él le presta toda su atención, ladea un poco la cabeza, tratando de adivinar el porqué de la expresión tan extraña en el rostro de su amiga- tu me gustas, me gustas mucho-dice sonrojándose un poco, mira hacia otro lado, pero con valor, vuelve a mirar a Ichigo; el está sorprendido, con la boca semi abierta, los ojos casi desorbitados, ella espera un segundo, para ver si Ichigo quiere decir algo, pero no dice nada-me has gustado por años-termina de decir.
Ichigo analiza lo que acaba de escuchar, la mira preguntándose si creerle o no. No, Rukia jamás le diría algo así en broma.
Se tranquiliza luego de unos momentos. Y no sabe que decir.
-no sé qué decirte-dice con sinceridad el chico.
-puedes decir si sientes lo mismo-propone Rukia.
El no puede decirlo, no lo sabe, y no puede aclararlo en ese momento. Es demasiado, no puede pensar siquiera.
-no lo sé-responde, ella entiende. Está demasiado sorprendido.
-bueno, puedes decírmelo cuando estés listo, la verdad, solo quería que supieras, para saber también que me dices tú…puedo esperar tu respuesta-el vuelve a sentir ese "algo" especial cuando esta con Rukia, y asiente.
Se despiden y cada uno se va a casa.
Rukia en su cuarto, piensa en si ha hecho lo correcto, pero quería decirlo antes de terminar el año. Pronto se irían a la universidad, no quería llevarse ese sentimiento oculto con ella.
Ichigo por su parte, llega a casa y cena con su familia normalmente, decide pensar en lo de Rukia después.
Antes de dormir, ya recostado en su cama, comienza a buscar la respuesta para Rukia.
El nunca se fijo en Rukia como un chico en una chica, ella era especial, demasiado especial para pensar en ella de esa forma. Se conocen desde siempre, ella le da algo que nadie más podría, un sentimiento sano y fuera de frivolidades.
Fuera de eso, trata de ver a Rukia, por primera vez, como una chica de la cual podría gustar.
Ella era linda, pensó. Aunque bajita, era realmente bonita, su cabello negro y corto, enmarcaba su rostro de leche; su contextura delgada, provocaba protegerla, la hacía parecer delicada.
Mejor que eso, Rukia era muchas mujeres en una. Podía ser suave y frágil, como fuerte y decidida, de carácter algo rudo en ocasiones, era noble y buena, pero sabía cuando y como golpear duro. Inteligente, hábil y cariñosa. Había mucho de ella que le parecía genial. Y entonces se dio cuenta de algo.
Él siempre ha gustado de ella, de alguna forma. Gustaba de Rukia al "estilo Ichigo". Pero él nunca había hecho el esfuerzo por darse cuenta; busco el motivo dentro de su mente.
Él no quería darse cuenta. No quería gustar de ninguna chica, se empeño en eso, así que no se dio cuenta en qué momento, comenzó a gustar de Rukia.
Pero había algo más, algo que hacía de Rukia, una chica especial, de la cual él no quería gustar.
Renji estaba enamorado de ella. Todos lo sabían. Renji no lo reconocería en voz alta, pero era algo que no podía ocultar. Cada vez que se imagino a Renji con Rukia, no le molesto, de hecho, le preocupaba de que no salieran bien las cosas para ellos. Y encontró otras cosas que no había visto antes.
Ciertamente le gustaba Rukia, pero… ¿estaba enamorado de ella, como lo estaba Renji? Esa era una pregunta más profunda, y esta vez, no estaba seguro. Enamorado, significaba algo mucho, muchísimo más allá de gustar de alguien. Él sabia lo profundo de los sentimiento de Renji hacia Rukia, por eso sabia que estar enamorado implicaba mucho mas.
Entonces, pensó y pensó en la situación.
Se puso en el caso de que le dijera a Rukia que sí, que ella también le gustaba ¿Qué harian al respecto? ¿Serian novios? Se sintió incomodo.
Y se pregunto ora cosa ¿sería novio de Rukia, dudando de si estaba enamorado de ella?
No, no lo haría. Y si se hicieran novios, para descubrir si estaba enamorado o no, y no resultara su relación ¿Qué pasaría con su amistad? ¿Seguiría intacta o cambiaria en algo? Prefería cualquier cosa, antes que perder la amistad de Rukia, esa compañía y cariño especial que ella le daba.
Y se pregunto algo más ¿Qué pasaría con Renji, si él y Rukia se hicieran novios? ¿Seguirían las cosas como están entre todos? ¿O el grupo se dividiría?
Había muchas dudas, muchas inseguridades y cosas por saber aun. Pero ya sabía que repuesta darle a Rukia.
La imagen de Orihime bloqueó su mente, de todas esas cosas que había concluido. Repasando como una película desde la primera vez que la vio, hasta la mañana, cuando la vio levemente en la puerta del apartamento de ella.
Se sentó bruscamente en la cama, sorprendido de pillarse a si mismo pensando tan intensamente en Orihime. Se recostó de nuevo para dormir, pero Orihime no salía de su mente.
Se obligo a conciliar el sueño, hasta que lo logro.
Se levanto al otro día, más tranquilo respecto al tema de lo que sentía por Rukia. Ya había puesto sus pensamientos en orden y podía responder. Pero algo no estaba bien en él. Había algo que lo incomodaba. Sus hermanas y su padre habían salido. Estaba solo en casa, así que desayuno tranquilamente.
Se ducho y se fue a ver la tele, pero no veía nada en realidad. Miro la puerta unos momentos. Quería salir. No tenía ningún lugar en especial en mente, solo quería caminar. Algo lo hacía querer salir con premura.
Tomo su chaqueta, y salió, se fue en dirección contraria a la casa de Rukia. Aunque ya sabía que decirle, no quería encontrársela el fin de semana. Quería tranquilizarse, en la escuela se lo diría.
Camino por las calles, convenciéndose a sí mismo de que caminaba sin rumbo, pero las calles por las que caminaba, ya las había recorrido antes.
Y creyéndose su propia mentira, se dijo que la casualidad, había llevado sus pies justo al frente del departamento de Orihime.
Se pregunto cómo había amanecido su pie, si había pasado buena noche, si había desayunado, o se había quedado descansando en cama como debería.
Curiosidad, se dijo, solo quiero saber por curiosidad.
Se giro para volver a casa. Pero Orihime estaba justo frente a él. Controlo su expresión, para no darle a conocer que estaba descolocado. Ella le había sorprendido mirando su apartamento, como un acosador, como los chicos de la escuela que vigilaban hasta el más mínimo gesto de ella.
Orihime traía una bolsa de mercado en las manos. Había salido a comprar algo para preparar el almuerzo, su tobillo estaba resentido, pero solo le molestaba un poco. Vio a Ichigo parado frente al edifico de su departamento, mirándolo atentamente. Le extraño, ella no le agradaba a Ichigo, en realidad. No entendió porqué estaba ahí.
Él era muy amable, pensó.
Se acercó para saludar, era lo mínimo que podía hacer, pero justo el se giro, la expresión sorprendida de Ichigo duro una milésima de segundo, para volver a colocar su expresión de siempre.
-buenos días, Kurosaki-kun-dijo amablemente, él la miraba concentrado- ¿Qué haces por aquí?-preguntó.
-solo salí a dar un paseo-respondió-y llegue aquí, me acorde de que tu vives aquí, así que también me pregunte como seguía tu pie-dijo con honestidad, en realidad, las palabras habían salido de su boca, sin que él fuera muy consciente de ello.
-oh, pues mi pie está muy bien, todo gracias a ti, me trajiste a casa y no forcé mi tobillo, eso ayudo mucho, ayer no salí de casa como dijiste, y hoy amaneció muy aliviado-dijo ella sonriéndole.
Cuando él vio su sonrisa, se sintió extraño. Con ganas de devolver una sonrisa también. Y lo hizo sin querer. Pero había otra cosa que lo hacía sentir extraño.
Era la primera vez que veía sonreír a Orihime tan radiante frente a él. Y un calor extraño le inundó.
-bueno…me tengo que ir-dijo Ichigo-cuídate-
-sí, adiós, Kurosaki-kun-dijo alegremente Orihime.
Una bicicleta que Orihime no alcanzo a ver, chocó con ella cuando empezó a caminar hacia el departamento, el ruido de los frascos de la bolsa de Orihime rompiéndose, llamaron la atención de Ichigo, quien al girarse, vio a Orihime en el suelo, tratando de ponerse de pie.
Pero que tonta mujer, se dijo, ¿acaso no mira por donde va?
Irritado, pero más preocupado que molesto, fue a ayudar a Orihime, quien recibía las feas palabras del hombre de la bicicleta que se había caído.
Ichigo le molesto que él le dijera cosas así. Esas palabras no debían ser usadas frente a una dama. Regaño al hombre y ayudo a Orihime. El de la bicicleta se fue echando maldiciones.
Ella miro sus cosas tiradas en el piso, se entristeció. Ichigo vio eso, y quiso consolarla, incluso, había levantado los brazos ligeramente para rodear sus hombros, pero se detuvo cuando se dio cuenta de lo que hacía.
-tendré que ir al minimarket otra vez-dijo triste- soy tan torpe-
-te invito a almorzar-dijo rápidamente Ichigo, cayó en cuenta de lo que había dicho, pero ya no podía, ni quería retractarse; solo quería satisfacer la curiosidad, se dijo.
-no es necesario, puedo ir de nuevo-dijo ella sorprendida
-insisto, para que no tengas que esforzarte mas-no dejaría que ella lo privara de su deseo de satisfacer su necesidad.
Ella lo miro pensativa, buscando una pista que le dijera porque ese joven que la detestaba, la invitaba a almorzar. Pero decidió aceptar. Él no era malo.
-está bien, gracias- dijo Orihime, mas extrañada que encantada.
-conozco un lugar donde podemos almorzar ¿Qué te gusta comer?-pregunto Ichigo, no quería llevarla a un lugar donde no tuvieran lo que a ella le gustaba; quizá era un poco caprichosa con la comida; pensó que ella cuidaba su figura comiendo ensaladitas y esas cosas. Ella tenía un aspecto excelente, de seguro que hacia dietas estrictas.
-pues…me gustan las judías con miel, y también el ramen de puerco, con un poco de wasabi-dijo poniéndose un poco pensativa.
Ichigo la miró asqueado ¿comía todo eso revuelto? Se preguntó
-bueno…no sé si vendan eso pero, podemos comer otra cosa si quieres-dijo sacudiéndose la imagen de la asquerosa comida revuelta.
-perdón, pero me gusta probar nuevos sabores, quiero ser cocinera también-dijo sintiéndose orgullosa de sus gustos y de sus aspiraciones.
-¿también?-pregunto Ichigo, iban a paso lento, lo suficiente para ahondar en la peculiar cabeza de Orihime, e intentar entender a la chica que le tenía tan…curioso.
-sí, cuando era niña quería estudiar 5 carreras distintas, pero ahora cambie de opinión, solo tendré dos-dijo riéndose
-¿puedo saber cuáles serán?-pregunto casi al instante, sin poder detener su lengua
-claro, quiero ser doctora, y como dije, cocinera-respondió radiante Orihime.
Él se sorprendió, aunque no lo dijo en voz alta; esa chica, a su parecer, jamás podría estudiar medicina, claro que no, se veía tan…bueno, tan tonta. Además, él también quería estudiar medicina.
-vaya, que bien-dijo Ichigo- ¿y por qué quieres estudiar medicina?- pregunto impulsivamente de nuevo, el necesitaba saber el porqué.
-bueno, mi hermano quería estudiar medicina también, él quería ayudar a salvar vidas; me platicaba tanto acerca de sus aspiraciones cuando era pequeña, que creo que me las heredo cuando murió-contesto Orihime, poniéndose triste, puso una sonrisa melancólica en su rostro.
Ichigo sintió nuevamente de reconfortar a Orihime, de decirle algo amable, pero que le diría, solo algo estúpido seguramente. Así que mejor se quedo en silencio.
Por suerte, ya habían llegado al lugar donde almorzarían.
-es aquí-dijo Ichigo-pasemos- abrió la puerta para que pasaran, ella se afirmo sin querer en su brazo, él la miro, pero ella parecía no haberse dado cuenta de su acto, solo busco apoyo, así que solo entro en el lugar.
Ichigo busco una mesa discreta, apartada del ruido de la puerta y de la mayoría de la gente. Se sentaron en una mesa junto a la ventana. Una mesa para dos.
A veces, cuando salía con Renji, Ishida y Chado, comían en ese lugar, era tranquilo, decente y la comida era buena.
Se sentó frente a Orihime, y la miro fijamente, ella le sonrió nerviosamente de vuelta. La camarera apareció con el menú. Orihime agradeció la interrupción de esta, ya que la mirada de Ichigo le había incomodado un poco.
Mientras Orihime leía atentamente el menú, Ichigo se preguntaba por qué la había invitado a almorzar en primer lugar. Toda la mañana llevaba haciendo cosas de las cuales ni el mismo sabía el porqué, solo las había hecho.
Peor aún, se había dado cuenta de que ninguna de sus cavilaciones acerca de Orihime, era cierta en realidad.
El pensó que ella era una persona vanidosa y egocéntrica, y resulto ser sumisa y de baja autoestima.
Pensó que era caprichosa, que tenía cada cosa que se le ocurría; pero tenía una vida bastante dura la verdad.
Pensó que hacia dieta para su figura, pero dijo que comía un montón de cosas. De esas cosas que solo un chico, o alguien loco comería. Ella hacia experimentos con sus alimentos y los disfrutaba.
La camarera volvió por la orden, ella pidió algo simple, arroz blanco y carme mongoliana, y pidió por favor un jugo de chirimoya. Ichigo pidió lo mismo.
Estuvieron un rato en silencio, sin saber que decirse, hasta que Orihime, ya demasiado incomoda con el silencio y las miradas furtivas, hablo.
-dime Kurosaki-kun, ¿Qué tal tu familia?-pregunto algo nerviosa.
-pues, están muy bien, tengo dos hermanas y un padre loco, él es doctor-dijo Ichigo sonriendo al recordar a su familia, miro a Orihime que lo miraba sonriéndole también, con su rostro entre las manos, como preparada para escucharlo a él, y solo a él.
-¿y tu madre, Kurosaki-kun?-pregunto curiosa, él no la había mencionado.
-ella murió-dijo secamente, mirando hacia otro lado.
-perdón, yo no sabía, lo siento mucho, no debí preguntar-se disculpo nerviosa, se sintió tonta.
-no te preocupes, no tenias como saber- respondió Ichigo.
En ese momento trajeron sus pedidos, y cuando la camarera se fue, Orihime retomo la conversación.
-¿hace mucho eres amigo de Tatsuki-chan y Rukia-chan?-
-sí, desde que éramos niños, al igual que con Renji; Ishida y Chado se unieron hace unos años al grupo-
-tienes amigos muy lindos-dijo Orihime
-lo sé-contesto el- y que tal tu ¿no tienes amigos además de Tatsuki y Rukia?-
-mmm…la verdad no, nunca se me ha dado bien hacer amistad con las chicas, y los chicos pues…no he tenido a uno de confianza-dijo tratando de dar una respuesta decente, no quería decir que no le gustaba que los hombres se le acercaran, eso sonaba como una enferma mental-es solo que me cuesta hablar con los chicos, quizá más con un chico que con una chica-dijo sincera
-yo soy un chico-dijo Ichigo, tratando de hacerla revelar sus secretos.
-lo sé, eres el primer chico con el que platico de esta manera-contesto Orihime, sube su mirada al rostro de Ichigo.
Se da cuenta de que la está mirando también. Ambos se miran a los ojos.
Los ojos de Ichigo, color canela, la miran fijamente, ella se queda mirando su color, le gustan, son de un color cálido; él es una persona cálida, piensa Orihime, aunque intente demostrar lo contrario.
Él mira los ojos grises de Orihime, de un gris profundo; están enmarcados por pestañas largas y oscuras. Ella tiene una mirada tierna, cristalina; a pesar de que no entiende cómo funciona su cerebro, no entiende tantas cosas sobre ella, como por ejemplo, que puede tener de especial, que lo tiene tan intrigado, puede ver a través de sus ojos; mira el resto de su cara. Esa cara que está en la mente de todos en la escuela; esa cara que el ya había visto, pero que nunca le había puesto atención.
Tenía los pómulos un poco marcados, y un tono rosado los cubría; la piel cremosa, de aspecto suave; los labios carnosos, un poco pálidos, hidratados por el jugo de chirimoya que ingería. Miro sus manos también, eran blancas, dedos delicados, delgados y pequeños. Muy lindas manos. Ella era muy linda.
Se da cuenta de que está mirando en exceso a la chica frente a él, y se concentra en terminar de comer. Y se fija que Orihime ya ha terminado.
Que rápida, piensa.
Termina de comer, y él se ofrece de llevarla a casa. Caminan conversando de cosas sin importancia. Escuela, clima, zapatillas y comida. Pero son detalles que le permiten conocerla mejor.
La deja en la puerta de su departamento, el tiempo con ella ha terminado No fue suficiente para él. Pero debe conformarse; le ofrece traerle los apuntes del viernes para que haga la tarea, necesita una excusa para seguir escudriñando en su vida, ella acepta y se despiden. Se da media vuelta y decide regresar a casa.
Ella dentro del departamento, se pone muy feliz. Ha conseguido hablar con un chico sin que pase algo malo. Al fin puede ser amiga de un hombre. Ser amiga de verdad de un chico.
El es una persona tierna, piensa Orihime, de seguro puedo ser su amiga sin temor.
Gira alegre por todo el departamento.
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n_n gracias por leer..nos leemos
