actualizando rapidin porque se me vienene examenes y me demorare en actualizar ejejejeje

gracias por los buenos comentarios =D

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Enamorado

Se había terminado todo el helado, Ichigo había sido muy amable nuevamente con ella, y se sentía por primera vez desde que podía recordar, cómoda junto a él.

Ichigo la hacía reír, la sola expresión de su cara le resultaba divertida. Trataba de siempre mantener el ceño fruncido, poniendo la expresión más graciosa del mundo para Orihime.

Estaban aun en el parque, charlando tonterías mientras caminaban por el césped. Orihime internamente comenzó a plantearse si realmente le gustaba Ichigo.

Su estomago se encogía cuando escuchaba su voz, se sentía tranquila y segura a su lado, quería pasar todo su tiempo sintiéndose así; quería pasar sus manos por el extraño cabello anaranjado que le parecía tan curioso y bonito, quería acariciar su rostro y darle un beso en la mejilla, quería pasar el dedo índice por su ceño para suavizarlo…

…y quería volver a sentir sus labios sobre los de ella.

Entonces se dio cuenta, de que se había enamorado de Ichigo.

Nunca lo pensó, nunca se lo imagino, solo lo sentía. Ni siquiera sabía que nombre ponerle exactamente a ese sentimiento tan fuerte por Ichigo, solo podía sentirlo.

Ichigo se había quedado en silencio parado frente a Orihime, que le miraba fijamente al darse cuenta de que se había enamorado de él. Ella pensaba en todos los pequeños momentos junto a él, esos pequeños detalles que la hacían sentir como en ese momento.

Algo en su corazón le decía que no era necesario decirle a Ichigo todo, era como si él la conociera de toda la vida, como si sus acaramelados ojos siempre hubiesen velado por ella.

Y también su corazón sintió miedo de ese nuevo sentimiento. Entre todos esos frondosos árboles, ambos se miraban en silencio. Pero la mirada de Orihime cambio. Se fundió, se hizo cálida, y a la vez, temerosa.

Ichigo noto el cambio, se pregunto qué pasaba por la mente de Orihime; una brisa ligera movió un poco su cabello, Ichigo se acerco, y le acomodo el cabello detrás de su oreja.

Su hermano acostumbraba a sacar al perro, era su mascota favorita, mientras ella solo se ocupaba de su conejo blanco Chapy, pero su hermano tenía deberes ese día, y no podía sacar al perro. De mala gana, tuvo que sacarlo ella misma.

Rukia paseaba al perro por las calles, pensó en dejarlo con un cuidador en algún parque, así que se dirigió al más cercano; recorrió con la mirada el lugar, pero no encontró ningún cuidador. El perro tiro de la correa sin que ella pudiera sujetarla, y corrió entre los árboles, ella salió detrás para agarrarlo y llevarlo a casa, ya no daba más.

Siguió la canina figura entre los árboles.

El acercamiento le agito el corazón, su respiración se acelero un poco cuando suavemente acomodo un mechón detrás de su oreja.

Ichigo miro la blanca piel de Orihime una vez más; sin cuestionárselo mucho, puso su mano acunando el rostro de Orihime, mientras su pulgar acariciaba su mejilla. Orihime cerró los ojos ante el temor y el gusto de esa caricia. Él avanzó un paso más cerca de Orihime, y puso su otra mano acunando la otra mejilla, acariciando su frente, apartando el cabello de su delicado flequillo. Orihime puso su mano sobre la mano de Ichigo que aun acunaba su rostro, sin abrir los ojos, aun temerosa de todas esas sensaciones.

Ichigo humedeció sus labios, quiera besarla, pero temía asustarla, no quería hacer nada indebido. No quería hacer algo para alejarla, la quería más y más cerca siempre.

Beso su frente con un húmedo y cálido beso; Orihime suspiro ligeramente, pero que Ichigo escucho con claridad, y se contento de que ella no le fuera indiferente, por lo menos, no en ese momento.

El cielo se había oscurecido a causa de oscuras nubes de lluvia, pero para ellos, aun brillaba el sol.

Los temores de Orihime no le dejaron hacer nada, no sabía qué hacer, nunca se había sentido de esa forma, así que se separo algo brusco de él, Ichigo vio la mirada temerosa de Orihime, abrió la boca para decir algo, pero no pudo.

-yo...Debo irme…-dijo Orihime, mientras salía corriendo.

Ichigo se sintió miserable, pensó que quizá le había molestado que él se acercara tanto. Miro mientras Orihime a paso apresurado se alejaba.

Le dio algo de vergüenza y pereza gritar por el perro, así que solo siguió el camino por el cual pensó que se fue.

De pronto, se dio cuenta de que el cielo se había oscurecido a causa de unas amenazantes nubes. Habría mucha lluvia muy pronto. Bufo y se apresuro en encontrar al perro.

De pronto entre los árboles se topo con Orihime, casi chocando con ella, que venía a paso muy acelerado, con el rostro encendido y agitada. Se preocupo al instante por su amiga. Orihime la vio y su expresión sorprendida la distrajo unos momentos.

-Orihime… ¿Qué haces por aquí tan so…?-miro a espaldas de Orihime, y vio a Ichigo parado con la misma expresión de Orihime. Rukia paso su vista de Ichigo a Orihime, quien quedo viendo a su vez, la expresión crispada de Rukia cuando los vio.

Rukia siempre le hablaba bien de Ichigo, a su manera. Orihime siempre pensó que ella era quien más le conocía. Ichigo tenía una estrecha relación a un nivel que nadie comprendía, y que todos sabían.

En ese momento, su intuición le dijo que detrás de las palabras de su amiga Rukia siempre había algo más, algo que en ese momento le fue claro como el agua.

Ante el nuevo descubrimiento, Orihime se quedo helada, y miró a Ichigo que estaba también pasmado; el miraba solo a Rukia, y ella a él. Todo encajaba, y todo dolía ahora.

Orihime retrocedió varios paso de la escena, y al fin salió corriendo.

Ichigo vio como Orihime se iba, sus pies se movieron para salir detrás de ella.

Se pregunto por qué. Se pregunto si era su deber; se dijo a si mismo que no eran anda, y aun así, sintió que tenía que ir por ella. Miro de nuevo a Rukia y sus pies se detuvieron.

Rukia bajo la mirada. Era obvio lo que pasaba con Ichigo, y no entendía porque seguía parado frente a ella.

-Rukia…yo…-no sabía que decir, ni que hacer, ni cómo reaccionar.

-entiendo-dijo Rukia con una forzada sonrisa, comenzó a retirarse a paso calmado, pero Ichigo al detuvo tomándole un brazo, atrayéndola hacia él.

-¿entiendes qué?-dijo alterado, le dio pavor que Rukia se diera cuenta de lo que estaba pasando antes con Orihime, él se le había declarado, no podía fallarle.

-suéltame idiota, me lastimas-dijo Rukia ante el agarre brusco del chico.

-no, no lo hare hasta que me creas que entre Inoue y yo no pasa nada-

-¡oh por favor!-dijo ella y se soltó de su agarre, se giro para irse nuevamente, pero Ichigo la detuvo de nuevo y la beso.

Rukia por un momento se quedo quieta de la impresión, pero luego se sintió herida, ofendida y muy enfadada. Los labios de Ichigo solo le causaron rechazo.

Lo empujo hacia atrás con todas sus fuerzas, lo miro furiosa y le propino una cachetada con todas sus fuerzas. El rostro de Ichigo giro de un lado al otro bruscamente a causa del feroz golpe, hasta perdió un poco el equilibrio.

Miro a Rukia sorprendido, y se sintió mal y avergonzado consigo mismo. Se tomo la mejilla que había golpeado. Le ardía y podía sentir como se colocaba roja.

-¡no vuelas a tocarme estúpido!-dijo muy enfada Rukia, Ichigo solo se le quedo viendo

-pero…-intento decir en su defensa

-¿Por qué lo hiciste? ¡Dímelo!- pidió ella enfadada aun

-para demostrarte que me gustas-dijo el mirándola apenado

-no…lo hiciste para tratar de convencerte de que no sientes nada por Orihime-Ichigo abrió los ojos de par en par, a Rukia no le sorprendía su reacción- ¿crees que nadie se ha dado cuenta? ¿Crees que no es evidente? Pues te tengo noticias, se puede ver desde el otro lado del mundo que mueres por ella, que la miras y te derrites, que solo buscas su mirada cuando anda cerca, que te conviertes en todo un caballero de brillante armadura cuando ella está en problemas…solo tú no quieres verlo…o mejor dicho…no tienes el valor de aceptarlo…quiero a mi amigo de regreso…cuando lo seas nuevamente, vuelve a hablarme…ah, y no te sientas culpable por haber dicho algo antes…te creo…sé que me hablaste con sinceridad…pero…fue demasiado tarde…-cuando Rukia termino de hablar se giro para irse, no quería escuchar las excusas de Ichigo.

Si, ella le conocía mejor que nadie.

Cuando estuvo lo suficientemente lejos, se recargo en el tronco de un árbol, se sentía particularmente triste, pero no como debería, era como si algo al fin se hubiera arreglado.

Solo necesitaba un abrazo, y Renji se vino a su mente; se sorprendió, aunque no tanto. Sonrió un poco y cerró los ojos; suspiro y se incorporo nuevamente. Esperaría un tiempo, y luego le daría una respuesta a Renji. Ambos se darían una respuesta.

Sintió un lamido en su mano. El bendito perro había aparecido. Una gota cayó en su cara, tomo al perro y se fue rápidamente a casa.

Ichigo se quedo parado, sentía que la mejilla le palpitaba de dolor. Fue un muy buen cachetazo.

Se sentía tan frustrado, tan…ni siquiera podía pensar. Tal vez el golpe lo había dejado medio idiota.

La lluvia comenzó a caer, pero no le importo, comenzó a caminar.

Pensó en lo que le había dicho Rukia. Se decía una y otra vez que solo era una impresión de ella, pero ni él se lo creía, porque sabía que era cierto.

La lluvia caía, le mojaba hasta los huesos. Y el amaba a Orihime.

Estaba perdida, estúpida, patética e irrevocablemente enamorado de ella.

Ya no lucharía contra eso. Ya no más. Se había enamorado de ella desde que la vio por primera vez. La amo cuando supo su verdad. La amaba cuando llegaba a la escuela. Amaba cada centímetro de su frágil ser.

Él la despreciaba por hacerle sentir algo tan intenso y que le asustaba. Porque ella era una chica hermosa, porque tenía miedo de que no sintiera lo mismo. Él solo era un idiota, casi un pandillero, un frio muchacho tosco, un acosador que hurgaba entre sus secretos robándolos para sí mismo. Mendigando migajas de ella.

Sintió ese sentimiento brindarle calor a cada rincón de su cuerpo mientras caminaba bajo la fría lluvia; sonriéndole al cielo, al sentirse más liviano.

De pronto recordó como Orihime se había ido corriendo. La felicidad se esfumo en un segundo, la había cagado en todo el sentido de la palabra.

Se dio media vuelta y corrió a casa de Orihime, debía hablar con ella esa misma noche, no podía dejar pasar un minuto más.

Corrió bajo la lluvia, chapoteando en los charcos que se interponían en el camino; tenía todo mojado, pero nada aplacaba la velocidad que llevaba.

Orihime había salido casi huyendo de aquel lugar. Las miradas que compartían su quería amiga Rukia e Ichigo eran demasiado decidoras. Ambas gustaban del mismo chico, solo que ella era una intrusa.

A simple vista se veía los profundos sentimientos que tenían el uno por el otro; debió haberlo sabido.

Se sintió tan tonta y dolida por haberse fijado en Ichigo. Pero ya no había nada que pudiera hacer, solo quería ir a casa.

Corrió hasta llegar a su departamento justo a tiempo antes de empaparse debido a la lluvia. Hacia frio, así que se quito la ropa y se puso el pijama, un camisón hasta los muslos que usualmente se ponía para dormir. Encendió la calefacción, y se preparo una sopa instantánea mientras se sentaba junto al calor.

Pensó en Ichigo y en Rukia ¿Cómo les miraría de ahí en adelante? ¿Por qué había tenido que pasar todo eso?

Ella quería mucho a Rukia y Tatsuki, y era obvio que lo de Rukia e Ichigo era más profundo que cualquier fijación superficial de Ichigo hacia ella, pensó.

Suspiro sin saber qué hacer. Una vez más, se sintió fuera de lugar. Tomo su sopa y bebió junto al calor.

Agitado, Ichigo miraba las luces del departamento de Orihime. Trato de abrir la puerta de la reja que rodeaba el edificio, estaba con llave. Pero eso no lo pararía.

Subió como pudo y se metió por arriba de la reja, saltó y se encamino hacia las escaleras bajo los reclamos del conserje, los cuales ignoro con extrema facilidad, concentrado solo en su meta.

Subió rápidamente las escaleras, y se planto a golpear la puerta del departamento de Orihime.

Ulquiorra miraba por la ventana la torrencial lluvia que caía; de pronto, la figura de su anaranjado compañero apareció frente al edificio, parecía agitado; lo vio saltar la reja y meterse al edificio. Se sintió fastidiado.

Pensó que Ichigo era una verdadera molestia.

Fue a ver por el rabillo de la puerta como éste desesperadamente golpeaba la puerta de su "vigilada". Bufó. Le molestaba la actitud de Ichigo como la de ningún tipo antes.

Pero por lo menos, sabía que pronto se acabaría el teatrito del peli naranjo.

Con la respiración entrecortada, golpeo la puerta del departamento de Orihime con algo más de fuerza de la que quería. Su agitación ya no era por correr, era la reacción al estar frente al paso decisivo que estaba a punto de dar.

Orihime se paro extrañada de que alguien tocara su puerta; cuando la abrió, vio a un empapado y agitado Ichigo frente a ella, mirándole cálidamente, con una sonrisa como nunca le había visto en su rostro.

Recordó lo del parque y lo sucedido esa tarde, y apenada, quiso cerrar la puerta. Le dolía en el alma dejarlo afuera con esa lluvia, y en ese estado, pero no sabía que más hacer.

Ichigo con su mano le impidió cerrar la puerta, Orihime sin querer luchar, se dio media vuelta y se fue a su lugar frente al calefactor, mientras Ichigo entraba y cerraba la puerta detrás de sí.

Las gotas del cabello y la ropa de Ichigo caían sonoramente al piso de madera, Orihime le miro y se sintió en la obligación de prestarle refugio, calor y algo de ropa. Obligación y placer.

Se paró y se acerco a él sin decir una palabra. Le quito la chaqueta, irónicamente, la misma que ella le había devuelto esa misma tarde. La dejo caer a un lado, donde se dejaban los zapatos en la entrada.

Ichigo veía a Orihime como le quitaba la chaqueta muy complacido. Orihime tenía un gran corazón, deseaba tener un lugar en el.

Se quito los zapatos al tiempo que ella le quitaba la chaqueta. Tímidamente, Orihime le tomo la fría mano, y lo llevo al baño. Hizo que sentara en el inodoro mientras ella buscaba en el mueble una gran toalla para secarle el cuerpo, y otra para secarle el cabello.

Mientras ella buscaba, se puso de pie y se quito la camiseta mojada, dejándola caer al frio piso de cerámica. Cuando Orihime volteo, vio su torso desnudo, enrojeció evidentemente, y le extendió al toalla con la vista pegada en el piso; pero ya había visto más de lo que hubiese querido. Ichigo tomo la toalla y la extendió con una pequeña sacudida y se cubrió la espalda, dejando aun a la vista la parte delantera de su torso.

Volvió a sentarse, mirando siempre a Orihime, sin mirar nada más, solo a ella. Orihime al verlo tan quieto, mirándola de esa manera tan profunda, se acerco nerviosa a secarle el cabello, ya que el parecía en un estado de ausencia mental. Froto delicadamente la toalla por el cabello de Ichigo, mientras él seguía mirándola fijamente mientras lo hacía.

Al trabajar en el cabello de Ichigo, se fueron acercando poco a poco, quedando solo a milímetros. Ella de pronto, sintió la respiración de Ichigo muy cerca de su cuello mientras aun le secaba el cabello. No quiso alejarse, podía herirle sus sentimientos. Siguió como si nada, y cuando termino, amablemente paso sus dedos por el cabello del chico.

Recorrió lentamente, en un impulso, la cabeza de Ichigo, entrelazando sus cabellos en sus dedos. Este acto acerco el rostro de Ichigo mas a su cuello, rosando los labios de él en la piel de su cuello, justo debajo del hueco entre su mandíbula.

Ichigo no se movió, solo cerró los ojos disfrutando de la sensación.

Orihime al percatarse, retrocedió con un poco de brusquedad. Se fue en silencio a buscar ropa de su hermano, pero solo encontró un pantalón. Suspiro y lo tomo, se lo dio a Ichigo quien se cambio agradecido.

Ichigo salió del baño y fue a la sala donde Orihime le esperaba. Ella le miro sonrojada. Traía el torso desnudo de nuevo

-¿tienes frio?- pregunto mirando hacia otro lado.

-sí, un poco-dijo amablemente, Orihime le miro y se paro. Lo condujo hacia la calefacción, le cubrió con la manta que ella usaba para cubrir su piel que permanecía al descubierto.

- ¿tienes hambre?- pregunto mientras lo arropaba, y él no perdía detalle de su rostro-tengo sopa…si quieres- Ichigo asintió levemente.

Orihime mientras calentaba la sopa, se preguntaba porque estaba ahí, que le había traído hasta su casa y no hasta la de él, como correspondía. No entendía nada de nada.

Ichigo solo miraba como ella preparaba la sopa para que se la sirviera. Estaba encantado de ser cuidado por ella. No se cansaba de mirarla.

Ella se giro para llevarle la sopa, y se topo de nuevo con la mirada intensa y fija de Ichigo. Le dio la sopa mientras esperaba que se la terminara, sentada tranquilamente frente a él.

Cuando terminó, Orihime se iba a poner de pie para limpiar, pero el la envolvió con la amplia manta, quedando los dos cubiertos por ella.

-no te vayas…por favor-dijo Ichigo rodeándola suavemente con sus brazos

Orihime comenzó a temblar, por la vergüenza de estar así, y un poco de temor a sus propios sentimientos. No dijo nada, solo se quedo ahí.

Ichigo la giro, para poder verle a la cara, necesitaba decírselo.

-¿sabes porque estoy aquí?-pregunto Ichigo, atrayéndola más hacia sí mismo, Orihime apretó los ojos cerrándolos, y negó con la cabeza.

Puso sus manos en su pecho, notando que Ichigo había trabajado en su cuerpo.

-estoy aquí por ti- dijo susurrando en su frente- creo…que entiendes lo que significa eso-dijo con una risita.

Si, lo entendía. Y se sentía tan bien.

Ichigo cerró los ojos y abrazados se sentaron, busco a ciegas los labios de Orihime rosando la suave piel del rostro de Orihime desde la frente hasta dar con ellos; ella le ayudo con el trabajo, levantando el rostro.

Para que resistir más, quería que Ichigo volviera a besarla, y el moría por volver a hacerlo.

Sus labios volvieron a encontrarse en un dulce beso, pareciera que desde hace milenios no se encontraban.

Un beso suave. Un beso mejor que el anterior. Ambos abrazados, con los ojos cerrados, disfrutando de un larguísimo beso apasionado.

Ichigo pudo acariciar por sobre el pijama, la cintura de Orihime, la apretó más hacia sí mismo; Orihime no se atrevía a quitar las manos de la nuca de Ichigo, a pesar del momento, seguía atada a sus propios complejos y temores, Ichigo solo quería que se aliviara, que fuera libre y sanara de sus heridas. La única manera era con amor, solo el amor podía sanar tamañas heridas en su alma.

Amor que estaba dispuesto a darle a manos llenas.

Corto el beso saboreándose los labios, la miro nuevamente, estaba sonrojada, como no la había visto. Sonrió al verla.

Una mano recorrió en una suave caricia desde la cintura hacia arriba, pasando por sus brazos delgados, llegando a una de sus manos engarfiadas entre sus cabellos. La tomo suavemente, la tomo y la dirigió para acariciara su cuello hasta sus pectorales.

Ella quiso quitar la mano, subiendo más color a su rostro.

-tranquila- le dijo Ichigo-no pasa nada-

Ella lo miro, debía confiar en él, sus ojos se lo pedían. Se lo planteo un momento

¿Podía confiar en él?

Estaba ahí, con ella. Le había cuidado cuando no tenía porque hacerlo. Había venido a ella bajo un lluvioso cielo de tormenta. ¿Acaso no era suficiente para darle un poco de confianza?

Así que por iniciativa propia, bajo su otra mano, haciendo el mismo recorrido que el que le había indicado Ichigo. Pero de manera más delicada, más sutil y con más sentimiento. Orihime roso sus dedos en el cuello de Ichigo y a través de su pecho, arrancándole un suspiro. Él beso ambas manos de Orihime, y las coloco alrededor de su propia cintura, y volvió a besarla.

Mientras eso hacían, ella recorría la amplia espalda de Ichigo, y el acariciaba su cintura, su cabello y su cara. Para no perder el calor, se enroscaron mas dentro de la manta, y siguieron besándose.

Después de unas horas, Ichigo se separo de Orihime de mala gana, para llamar a su casa, para avisarles que no llegaría esa noche. El aguacero no daba tregua, y en compañía de Orihime, simplemente no le apetecía salir a empaparse nuevamente.

Volvieron a abrazarse, ahora más en confianza, mas conectados. Se sonreía el uno al otro, mirándose y besándose.

No durmieron hasta muy avanzada la madrugada, se pasaron la mayor parte de la noche disfrutando de la compañía del otro.

Ulquiorra había visto como Ichigo entraba al departamento de Orihime, y para su sorpresa, le había molestado más de lo que se imaginaba.

Su jefe hacia mucho le había hablado de Orihime, sabia muchas cosas de ella. Jamás lo reconocería en voz alta, pero lo que más le llamaba a atención era su cálida personalidad.

El sabía perfectamente la vida en la que se había visto envuelta, sabía que prácticamente no tenía nada ni nadie en el mundo; incluso sabia de su callada y sumisa personalidad, pero cuando la vio en persona por primera vez, en aquella aula de preparatoria, ella tenía un brillo tan cálido.

¿Cómo alguien puede brillar así teniendo una vida como la de ella? Se había preguntado.

Había vigilado la puerta de Orihime por más de dos horas. Y el muchacho seguía sin salir. Sintió una frustración incomprensible para él.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de un celular. No tenía que ser muy inteligente para saber quién era. Atendió el teléfono, se le dieron nuevas instrucciones para actuar, las recibió y comenzó los preparativos.

Abrió los ojos lentamente, estaba muy cómodo, tanto que no daban ganas de moverse un centímetro. Se encontró con la figura de Orihime entre sus brazos, ella le respiraba en el pecho desnudo, abrazada a su cintura; su cabello largo se esparcía encima de su torso también, y por la espalda de Orihime.

Estaban encapullados en la misma manta, se habían dormido en el sofá.

Miro el rostro en paz de Orihime, sonrió al verla dormir, acaricio gentil sus mejillas, y la estudio sin poder creerse que había pasado la noche junto a ella.

Observó que ella tenía los labios ligeramente hinchados y rojos; los recuerdos de los besos que se dieron durante la noche inundaron sus pensamientos. Sintió como la sangre se le subía al rostro.

Miro de mala gana por la ventana, no llovía, pero el cielo seguía nublado. Seguramente seguiría lloviendo después.

Se aparto disgustado del agarre de Orihime, teniendo especial cuidado de que ella no despertara. Debía volver a casa.

Busco su ropa que había dejado secándose en la sala de la limpieza. Estaba más que seca, se quito el pantalón que le había prestado Orihime y se puso toda su ropa.

-Kurosaki-kun-llamo Orihime mientras se estiraba, el salió del baño para darle los buenos días.

-ohayo, Orihime- dijo acercándosele con una sonrisa, ella le sonrió de vuelta

-ohayo- Ichigo se sentó cerca de ella y la volvió a besar.

No se cansaría jamás de hacerlo, era lo que quería hacer siempre. Poder disfrutar de sus carnosos, rosados, dulces y suaves labios. Los únicos labios para el de ahí en adelante.

Orihime a cada beso, se volvía más vulnerable ante ellos. Ichigo a cada momento reemplazaba su temor e inseguridad, en nerviosismo y ansiedad. Temblaba al sentirlo cerca, o al escucharle hablar. Deseaba que la besara como si nada mas importara.

-debo irme-dijo cortando el beso y reanudándolo de inmediato.

-no…por favor-dijo ella entre beso y beso.

-volveré-dijo él, sonriendo al darse cuenta de que ninguno queria estar sin el otro.

El beso continúo, querían ver quien cortaba el beso primero. Pero eso no ocurrió. Ichigo antes de que le fuera más difícil, tuvo que ceder. Puso las manos en el rostro de Orihime y la apartó con cuidado, acariciando sus labios con los pulgares. Se puso de pie con una sonrisa, arreglándose la chaqueta

-¿Cuándo volverás?- pregunto Orihime. El beso su frente y fue a ponerse las zapatillas. Aun estaban húmedas, en hora buena iría a casa a cambiarse.

-quisiera esta misma tarde pero no creo que pueda hacerlo, así que mañana te paso a recoger para ir a la escuela.

Orihime se envolvió en la manta para ir a despedir a Ichigo, este ya se marchaba cuando se dio media vuelta y robo un besillo de los labios de ella.

-te veo mañana-dijo antes de salir por la puerta.

Ella sonrió y se dejo caer sobre el sillón con un chillido ahogado al morder el borde de la manta. Se sentía como nunc a antes. Y estaba feliz, inmensamente feliz.

Había vigilado la salida de Ichigo mucho tiempo, estaba demasiado enfadado para hacerlo. Pero era su deber.

Cuando el chico salió, parecía que quería girar como idiota, pero solo se marcho corriendo con una boba sonrisa en el rostro.

Esa había sido su señal. Debía ir a recibir instrucciones de su jefe en persona.

Mientras caminaban hacia la escuela, quedaron en que no dirían anda aun, ambos estaban un poco recelosos acerca de cómo hacer las cosas. Por una parte, ninguno quería hacer sentir mal a Rukia, y estaban mejor sin que nadie les llenara de preguntas acerca de cómo sucedió todo.

Decidieron dejarlo en secreto por el momento.

Un vehículo seguía de cerca a la pareja, dentro una oscura mirada se fijaba atentamente en Ichigo. Estudiaba su ruta, debía saber cómo, cuando, con quien, y adonde acostumbraba salir ese chico. De ahí en adelante comenzaba a dar marcha a su plan

Llegaron al colegio e hicieron como si nada. Nadie al parecer lo había notado. Y era mejor asi.

Ichigo hablo al fin con Rukia, ella entendió, y en cierta forma, se alivio.

Los días pasaron y se dieron cuenta de una cosa. El estudiante nuevo no asistía hace mas de una semana. Orihime se pregunto dónde estaría, ya que ella no le había visto en ningún momento.

La profesora había anunciado que pronto se entregarían los formularios para entrara a la universidad. Orihime e Ichigo querían estudiar lo mismo. Así que decidieron hacer lo posible por ir a la misma universidad.

Un mes antes de terminar el semestre, debían dar el examen de admisión.

Pasaron las semanas. Los demás se habían dado cuenta de lo que pasaba entre Orihime e Ichigo, así como también el acercamiento de Rukia y Renji, pero nadie dijo nada. Se sintieron muy felices.

Ulquiorra no aparecía por ninguna parte, la profesora preguntaba por él, pero nadie sabía. Lo que a Orihime le parecía bastante extraño, hasta donde sabía, no se había mudado.

Todas las tardes, Ichigo y ella hacían algo divertido, y luego él la acompañaba a casa. Casi nunca se quedaba mucho tiempo con ella dentro del departamento, ya que siempre se le hacía de noche.

Era un día viernes, Ichigo había ido directo al departamento con Orihime, estaban cansados. Orihime lo hizo pasar y se sentaron en la alfombra. Una juguetona costumbre.

Comenzaron a besarse como siempre, pero esa vez hubo algo que cambio. Ya que la situación se volvió…comprometedora. De pronto, las miradas habían pasado de tiernas a apasionadas.

Orihime siempre se quitaba el uniforme cuando llegaba a casa, se ponía una remera de tiritas, y se recogía el cabello. Ichigo en ese momento, miraba la piel del cuello y de los hombros de ella. En un acto tentativo, paso suavemente las yemas de los dedos por esos lugares. Estaban sentados el uno frente al otro, Orihime solo cerró los ojos sin saber que era lo correcto por hacer.

Temeroso y nervioso, Ichigo acerco sus labios al cuello de Orihime para brindarle un ligero beso. Ella apretó los labios para sostener una risita a causa de las cosquillas que los labios y la respiración de Ichigo le hacían. Pero esas cosquillas cambiaron su matiz cuando Ichigo se dedicar a besar toda esa zona, volviendo a sorprender a Orihime.

Ichigo recorrió con los ojos el camino del cuello a los hombros de Orihime; bajo la tirita de la remera , y beso también su hombro descubierto, pasando las manos por la cintura de ella y atrayéndola más hacia sí.

Sin saber qué hacer, Orihime solo se quedo quieta, sin poder pensar.

Él seguía concentrado el besarla; desato el amarre de su cabello dejándolo caer. Le gustaba su cabello suelto. Moldeo con las manos la espalda de ella, mientras pasaba de un lado al otro del cuello, recostándola en la alfombra para besarla mejor.

Nunca había querido hacerlo, para no ser igual que todos los chicos de la escuela, pero se dedico a mirar un poco la silueta Orihime.

Simplemente hermosa, pensó.

Prosiguió con su tarea, subiendo hasta sus labios, pero sus besos no eran igual. La miro y supo lo que pasaba.

-perdón, no debí hacerlo-dijo al ver a Orihime temblar. Se incorporo junto con ella y la abrazo, tratando de regular su respiración.

Ella se aferro a él, sintiéndose mal.

-Ichigo…hay…hay muchas cosas que debo decirte-dijo Orihime un poco avergonzada. Recordar el pasado abrazada a Ichigo no era tan malo

Tal vez ya era hora de contarle su verdad

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¿=D?

gracias por leer... sus rv siempre seran bienvenidos