Caminos
Poco a poco fueron llegando los amigos de Ichigo hasta la blanca sala de espera, todos con la misma expresión de preocupación en sus caras. Hicieron miles de preguntas a Orihime, pero ella ni siquiera sabía que decir; Ichigo se encontraba mal.
Por fortuna su vida ya no estaba en peligro, pero el golpe había sido demasiado severo en una de sus piernas, y podía perderla. No soportaba la idea de ver a Ichigo en ese estado, y pedía con todas las fuerzas de su alma que nada malo le pasara. Todo el incidente de su diario parecía nada comparado con el estado de salud de Ichigo.
Las horas pasaban y el doctor que atendía a Ichigo no daba señales, ni siquiera las influencias de Isshin Kurosaki pudieron mover los hilos y averiguar más. Unos se paseaban de aquí para allá tratando de matar el tiempo. Rukia abrazada de Renji trataba de estar tranquila, Renji le confortaba estrechándola en sus brazos, y de vez en cuando, Rukia encontraba consuelo mirando fijamente los ojos de Renji, y esbozaba una débil sonrisa.
Ishida trataba de imaginar lo que pasaba por la mente de la cabizbaja Orihime, que no despegaba su vista del suelo, ni se movía, parecía una muñeca sentada, con un brazo rodeando su abdomen y el otro sujetando una caja de jugo que apostaba ya estaba vacía.
De pronto ella pareció reaccionar de su letargo, y entonces Tatsuki aprovecho la ocasión y se acerco a ella.
-¿estás bien, Orihime-chan?-preguntó precavidamente Tatsuki. Sorprendida, Orihime levanto su vista y asintió despacio.
-sí, gracias Tatsuki-chan- contesto luego de unos segundos.
-no te culpes, Ichigo es un cabeza dura, siempre se mete en problemas, así que estoy segura de que esta vez está metido en problemas porque se ha encargado de buscárselos- Tatsuki al ver la expresión de Orihime durante la espera, pensó que ella sentía culpa por la situación, pero eso era solo una parte, pero Orihime no podía decir nada- y además…-siguió Tatsuki-Ichigo está demasiado enamorad de ti, tanto que no se da cuenta cuanto has cambiado su mundo, y por eso mismo se mete en problemas aun más que antes-Tatsuki le sonrió a una sorprendida Orihime.
-¿enamorado…?-es cierto, nunca había sido declarado con palabras, y le sorprendía escucharlo.
-así es, y nunca lo había hecho- y después Tatsuki dejo a solas a Orihime, quien se fue caminar por un pasillo.
Justo cuando doblo en una esquina, vio a Ulquiorra que la estaba esperando recargado en la pared, fijo su mirada en Orihime cuando llego justo a su lado. ella le miraba con claro rencor, y veía la muda pregunta en sus ojos.
-tuve que ver en parte…quería cumplir con mi parte y dejarlo en paz pero…bueno-dijo tranquilamente Ulquiorra.
-¿Cómo que en parte…podrías decir algo más claro?-preguntó la Hime con los dientes apretados de rabia y de dolor.
-¿recuerdas tus amigos del parque de diversiones?-Orihime de inmediato recordó aquel mal rato y de un individuo en especial- parece que si los recuerdas…bueno ellos trabajan para mi…le ordene al líder de ellos seguir a Ichigo y que se deshiciera de él…al parecer tenía un interés personal en tu novio a juzgar por la calidad del trabajo…pensaba decirle que lo dejara en paz pero no pude hacerlo y bueno- la frase de Ulquiorra se vio interrumpida por una cacheada a todo lo que da de parte de Orihime.
Ulquiorra lentamente giro su cara y su mirada hacia Orihime, quien le miraba muy enfadada.
Rápidamente Ulquiorra tomo fuertemente el brazo de Orihime y la metió a un cuarto que parecía ser el de aseo.
-eres un bastardo- grito Orihime.
-lo soy…pero esto no es mi culpa es la tuya…por ser tan débil y dependiente de ese estúpido pudiendo valerte de lo que posees por naturaleza y por nacimiento- escupió Ulquiorra acercándose mas y mas Orihime, mirándola intensamente y también apegando sus rostros mas y mas. Orihime pasó de la furia a la estupefacción.
-no entiendo de que me hablas- contesto ella ante las palabras de Ulquiorra
-pues ven conmigo de una vez, y entenderás de que hablo- dijo Ulquiorra sin apartarse ni un milímetro de ella
Orihime se perdió por primera vez en esos ojos verdes y profundos, tan profundos que parecían no tener fin. No dijo nada solo se quedo observándole. Así mismo Ulquiorra, hasta que el mismo deshizo el contacto y salió por la puerta de la pequeña habitación.
-te esperare en mi apartamento mañana a media noche, y es mejor que nadie se entera donde y con quien te vas-dijo antes de salir.
Orihime salió de la habitación también, analizando la situación y cada una de las enigmáticas palabras que decía Ulquiorra. Pensaba en Ichigo, en su salud, en sus nuevos amigos, en sus miedos, en la incertidumbre.
No podía estar siempre esperando el no sé que de la vida, debía actuar…y rápido.
Llego nuevamente a la sala de espera, y justo en ese instante salió el doctor que atendía a Ichigo. Todos se pusieron de pie y lo rodearon hablando casi todos al mismo tiempo.
-no se preocupen-contesto el doctor- la vida del joven Ichigo no peligra, logramos estabilizarlo y gracias a dios, las lesiones en su cabeza no fueron de mayor consideración, así esperamos que en cualquier momento despierte-
Orihime se acercaba lentamente al grupo, para saber noticias de su amado Ichigo.
-¿y…como esta su pierna?- pregunto titubeante el padre del peli naranjo
La cara del doctor se volvió un poco más severa, todos comenzaron a temer algo malo.
-ya realizamos todas las cirugías que pudimos a su pierna para salvarla y no tener que amputarla pero…-
-¡¿pero qué doctor?-casi grito Rukia
-no estamos seguros de que haya funcionado un 100%. Lamentablemente las lesiones en su pierna son muy graves, tendrá suerte si no la cortamos, pero aun así, jamás tendrá la movilidad de antes, quedara con secuelas que seguramente serán de por vida, necesitara meses de rehabilitación,; estamos observando su evolución ya que cualquier cuadro infeccioso en las heridas nos obligara a amputar la extremidad, así que lo más seguro es que permanezca aquí un muy buen tiempo, aun cuando ya no peligre su vida- todos estaban atónitos ante la noticia, todos tenían la misma expresión- con su permiso me retiro- dijo el doctor
-disculpe ¿puede recibir visitas?-pregunto Rukia al doctor, su cara denotaba cierta ansiedad que parecía haber estado ausente, Renji solo le dedico una mirada fugaz y luego miro al doctor
-sí, pero pueden entrar de uno en uno, le pediré a la enfermera que los guie hasta la habitación-y luego el doctor se retiro.
Rukia se volteo hacia Orihime, se le quedo viendo unos segundos, analizando su expresión; estaba realmente pálida, y además, aun tenía algo de sangre en las manos y en su ropa. Ni siquiera parecía estar consciente de eso, y a pesar de la cara de preocupación de todos, y de que Orihime lucia relativamente relajada, sabia con solo mirarla que la que peor estaba era ella.
Isshin siguió rápidamente a la enfermera, Orihime solo se quedo viendo como se perdía por el pasillo. Luego de unos minutos, entro Karin y luego Yuzu; la próxima seria Rukia, pero Renji le detuvo e indico a Orihime con un gesto disimulado.
Rukia se acerco a ella, y le hablo amablemente, que fuera ella la siguiente en ir a ver a Ichigo.
Orihime mientras esperaba, pensaba en todo lo ocurrido, y en lo próximo que haría, así, cuando Rukia le ofreció ir a ver a Ichigo, trago saliva muy despacio, no dijo nada, se levanto y camino lentamente por el pasillo.
No le habría importado ser la última en entrar, cualquier cosa que le brindara más tiempo, pero también era cierto que se moría de ganas de ver a Ichigo después de tantas horas de angustia.
Se paro frente a la puerta de la habitación, y lentamente abrió la manilla.
El cuarto estaba ambientado a una tenue luz, ya era de noche, así que la oscuridad acechaba los rincones. Ingreso al cuarto y cerro lentamente la puerta tras de sí, apoyándose unos segundos ahí para observar a Ichigo.
Estaba inconsciente, tenía una herida en la frente que casi le llegaba al ojo, que provocaba una hinchazón de horrible aspecto morado, además, unos raspones en la mandíbula y en los pómulos; tenia la mitad del torso desnudo y vendado, asi como también una de sus piernas, con un armazón de fierros rodeándola, que se le incrustaban en la piel, parecían llegar hasta el hueso mismo, dejando entrever toda la piel machacada e hinchada, que parecía querer explotar en cualquier momento.
Sus brazos estaban atravesados por las agujas encargadas de suministrarle el suero, y por el aparato que seguía su pulso y ritmo cardiaco; pequeños tubos le llevaban oxigeno hasta su nariz para que pudiera respirar mejor.
La habitación olía a medicamentos yodados, a vendas y utensilios esterilizados. Orihime se quedo muda ante tal escena, mientras los recuerdos se agazapaban en su mente, las lagrimas salieron sin cesar durante unos segundos. Luego las limpio y se situó junto a Ichigo.
Tomo su mano la acaricio junto a su mejilla.
No entendía muy bien las razones de Ichigo para haber buscado sus secretos en su diario, no sabía porque no había confiado en ella, no sabía que pasaba por la cabeza de Ichigo, pero ella no estaba ahí por las cosas que no sabía, sino por las cosas de las cuales estaba absolutamente segura.
Estaba segura de que lo que sentía por Ichigo era amor.
Estaba segura que a pesar de todo, no lo había dejado de amar un poco siquiera.
Estaba segura de perdonarlo aunque Ichigo no se lo pidiera…y también….
Estaba segura de que si se quedaba a su lado, él nunca podría estar bien y a salvo.
Habían cosas de las cuales no podía escapar, ni desaparecer para poder ser feliz junto a Ichigo, así que haría lo mejor, lo más sano.
Muchas veces, nos toca hacer lo correcto, más no lo que queremos.
Te amo, siempre te llevare en mi corazón, siempre tendré conmigo el sabor de tus labios, nada ni nadie me hará olvidarlos, y si he sido feliz en algún momento, fue a tu lado, si ha habido unas manos que me hayan hecho feliz, han sido las tuyas, lo que hayas hecho, o lo que yo haya ocultado no importa ahora, solo importa que te amo….y por ese amor que siento me iré lejos a enfrentar lo que me ha tocado vivir…quizá volvamos a vernos…o quizá no… solo espero que vivas feliz, a salvo y tranquilamente…si pudiera elegir, me quedaría a tu lado a vivir 5 vidas mas, pero eso no es posible, así que…adiós….Kurosaki-kun
Susurro Orihime al oído de Ichigo, quien no movió ni un musculo, se pregunto si la había escuchado, para que así entendiera el porqué de su ausencia.
Lentamente se acerco a los labios de Ichigo, humedeciendo un poco los suyos, y deposito su último beso en los fríos labios del joven inconsciente, al retirarse un poco, las ultimas lagrimas cayeron sobre la frente de Ichigo.
Orihime se incorporo, y se dirigió hasta la puerta sin mirar atrás, para salir de la habitación, del hospital y sobre todo, de la vida de Ichigo.
Cada paso que daba era un puñal a su pecho, sabía que Ichigo estaba mal, que quizá la necesitaría, se sintió arrogante y engreída al creer que Ichigo la necesitaría; quizá todos la juzgarían por abandonarle cuando peor estaba, quizá hasta el mismo Ichigo la odiaría y despreciaría.
Pero era lo mejor que podía hacer era alejarse, temía que su padrastro enviara a sus matones para esta vez acabar con Ichigo de verdad, y ella no podía tolerar que Ichigo ya no existiera, y todo por su culpa.
Cuando llego a la sala, todos observaron la fría y sombría expresión de Orihime, quien sin decir una sola palabra, se dirigió hasta la salida y se fue a casa.
Sin mirar atrás ni una sola vez siquiera.
Ya que si miraba, el lazo tan fuerte que tenia con Ichigo se tensaría y la haría titubear, y eso sería peor para todos.
Llego a casa después de caminar casi todo lo que quedaba de noche, llegando casi de madrugada.
Se ducho sacando así la sangre de su cuerpo, Ulquiorra no daba señas, pero sabía que le esperaba en el otro departamento.
Se seco el cabello y luego se recostó en su cama e intento dormir.
No había sueño, ni tristeza, ni dolor. No había nada en ella.
¿o quizá el dolor mismo le impedía sentir algo?
Así paso el día, caminando de aquí para allá, empacando un pequeño bolso con las cosas mas esenciales para el viaje.
Cuando casi era media noche, se sentó en la cama, las luces estaban todas apagadas, y la luz de luna iluminaba su habitación.
Se permitió llorar una última vez por Ichigo, por sus amigos y la feliz vida que parecía nunca haberle pertenecido en realidad.
Alguien toco su puerta, Ulquiorra quizá. Ya era casi la hora.
Cuando abrió, se sorprendió al ver a Tatsuki, que estaba agitada y jadeante.
-¿Qué pasa Orihime-chan? ¿Por qué te fuiste así ayer? ¿Por qué no fuiste a ver a Ichigo? Hoy despertó y pregunto por ti- Orihime se sorprendió y alegro de escuchar buenas noticias de Ichigo, y su corazón brinco de felicidad al escuchar que había preguntado por ella, justo en ese momento apareció Ulquiorra detrás de Tatsuki, y la miro fijamente- ¿Qué es esa maleta Orihime? ¿Cómo puedes viajar en este momento?- cuestiono Tatsuki sin ser consciente de la presencia de Ulquiorra, mas cuando miro la cara de sorpresa y terror de Orihime se volteo y le vio.
-vámonos, mujer-dijo Ulquiorra indicándole el camino con un frio gesto de su mano.
Orihime saco las llaves y salió del departamento, poniéndole llave a la puerta, sin esperanza de regresar, y sin saber porque, deposito las llaves en las manos de Tatsuki, quizá ella quería hacerse cargo. Acto seguido, se dio media vuelta y se fue con Ulquiorra, que tenía un taxi esperándoles abajo.
Tatsuki miro las llaves en sus manos, y las apretó en un gesto de impotencia
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gracias a todas las personas que me han dejado un rv...en especial a apauletta :)
y a vane.94 xD garcias por tomarte el tiempo de leer mi historia, debo decir que a esta historia le queda mucho aun asi que no piensen que esto termina asi...el final ya casi lo termino, ya que queria terminar toda la historia y despues actualizar, pero no resisti la tentacion...este capi yo lo llamaria una transicion para el proximo :P ya que quedan ams parejas que armarse jiijijijijiijij aunque eso si...esta historia siempre ha tenido el mismo final desde el dia que comence a escribirla asi que espero que les haya gustado este capi asi como espero que les gusten los que esten por venir ^^
nos leemos
