otra actualizacion! :)...tenia pensado subir 2 capitulos...pero como el anterior ffue corto, uní los dos capitulos en uno. quiero agradecer a TODOS los rv :$ m levantan mucho el animo y me inspiran demasiado :P

Destino

Los ojos de Ichigo se abrieron enormes por unos segundos, Tatsuki se sentía culpable al darle la noticia de la partida tan repentina de Orihime.

Luego de unos instantes, Ichigo compuso su expresión, pero su corazón, que latía de una manera dolosa y desenfrenada, no se calmó.

Orihime se había ido. Y probablemente no la volvería a ver. Recordó un susurro, era la voz de Orihime, diciéndole que le amaba, no podía recordar todas sus palabras, no estaba seguro de que en realidad hubiera pasado eso, y sinceramente, ahora que sabía que ella se había ido de esa manera, lo dudaba de verdad.

Orihime no lo amaba, sino, se hubiese quedado a su lado en esas horas tan negras de su vida.

Ichigo volvió su mirada perdida hacia la ventana, mirando sin mirar el frondoso cielo azul.

Tatsuki se fue de la habitación cuando Ichigo dejo de escucharla para sumirse en sus pensamientos, pensó en decir algo, pero ni ella encontraba palabras. Podía leer el dolor en la cara y en los ojos de Ichigo.

Cuando Ichigo se quedo por fin a solas, recordó aquellos frágiles momentos que compartió con Orihime, frágiles momentos rotos por su actual melancolía.

Sentía dolor en cada parte de su cuerpo, se sentía como fruta machacada y cuando despertó, lo único que quería era ver a Orihime y pedirle perdón, decirle que había sido un tonto y que estaba muy enamorado de ella. Pero para su sorpresa, ella no daba ni luces, ni siquiera se digno a venir a verlo ni una vez siquiera; en cambio, se había largado con el tipejo que la acechaba sin mirar atrás.

¿Por qué?

Se preguntaba una y otra vez, mientras rebeldes lágrimas brotaban de sus ojos. Era muy cierto que era culpable de muchas cosas, pero estaba arrepentido de corazón ¿acaso ella no se había dado cuenta?, se preguntaba.

Apretaba las mandíbulas mientras ahogaba entre los dientes los sollozos y las lágrimas mojaban su cara. Y entonces…un sentimiento se apodero de él.

Desprecio esos mismos recuerdos que inundaban su cabeza, esos sentimientos que nacían en el fondo de su corazón.

Desprecio a Orihime.

Ella se había largado con Ulquiorra, no le había importado que él se estuviera muriendo o pudendo quedar lisiado, y todo por su culpa. Había decidido irse detrás de alguien que solo la lastimaría. Y él no la entendía. Nada había valido la pena al final, de nada había servido tratar de protegerla. Resulto ser una tonta a fin de cuentas.

Limpio con aspereza las lágrimas de sus ojos, y se prometió a si mismo jamás volver a llorar por ella, ni por ninguna otra. Pidió de todo corazón que no le cortaran la pierna, así saldría adelante. No volvería a dar lugar en su corazón para nadie más, no señor. La vida daba muchas vueltas, y pidió también, que algún día, esas mismas vueltas de la vida le trajeran de nuevo a Orihime, y cuando la tuviera enfrente, le diría las palabras que en ese momento se guardaba, al igual que le encararía todo el deprecio que surgía en el fondo de su alma para ella.

Por ser una estúpida.

Por abandonarlo.

Por irse con Ulquiorra.

Y por enamorarlo para después despreciarlo como un perro.

Se convertiría en medico, sería el mejor, se rodearía de sus amigos y de la gente que para él valía la pena en ese momento, tal y como había sido antes de que ella llegase a cagarle la vida.

Algún día la tendría de nuevo frente a frente…y entonces…

El paisaje era siempre igual, y la tristeza no disminuía a medida que se alejaba de Karakura, al contrario, aumentaba mas y mas. Se pregunto que había pensado Tatsuki de ella cuando la vio partir, y sobre todo…

¿Qué pensaría Kurosaki-kun?

Era obvia la respuesta. Seguramente la aborrecería. A esas alturas, debía ya haberse enterado de que se había marchado con Ulquiorra, dejándolo solo en ese deplorable estado. Sentía ganas de llorar, pero mantuvo su rostro frio y sereno sin mover un musculo siquiera, mantuvo una expresión fría y serena mientras miraba el paisaje por la ventaba del tren, y bajo la vigilancia de las furtivas miradas verdosas de su acompañante.

El tren avanzaba más y mas hacia esa detestable persona.

¿Qué sería de ella?

Pues no lo sabía en realidad, pero pensó que por lo menos Ichigo estaría a salvo, confiaba y tenía fe en el hecho de que Ichigo se recuperara sin que perdiera su pierna, que su vida continuara como antes, y sobre todo, que siguiera con vida.

-nos bajaremos en la próxima estación- la fría voz de Ulquiorra interrumpió sus pensamientos- tenemos que hablar antes de llegar con Aizen-sama-

Orihime solo volvió un poco los ojos en su dirección y después asintió y volvió su mirada hacia la ventana.

Cuando el tren se detuvo, se bajaron y caminaron hacia la boletería, compraron sus próximos pasajes y fueron a la cafetería de la estación. Bebían en silencio hasta que Ulquiorra volvió a hablar.

-debes enterarte de quien eres, mujer- Orihime le miro sin entender, se encontró con los fijos ojos verdes de Ulquiorra mirando y examinando su reacción

-¿a qué te refieres?-pregunto ella

-¿Qué sabes de tu madre?-Orihime recibió una gran sorpresa cuando escucho esa pregunta, ya que no tenía una respuesta clara- ¿Qué sabes en realidad de tus padres biológicos? Es mas ¿Qué sabes de tu familia y de ti misma en realidad? ¿Sabes de dónde vienes, mujer?- Orihime ni siquiera se atrevía a moverse temiendo caer desmayada de la impresión.

Ella jamás se atrevió a preguntarse en voz alta las cosas que Ulquiorra sí. Algo en lo más profundo de su corazón le decía que era incorrecto preguntar, que le traería dolor, era como un instinto silencioso en su interior…no debía preguntar nada.

Al parecer Ulquiorra tenía respuestas.

Pero una pregunta surgió en ella, una que en esta ocasión no temía decir en voz alta.

-¿Quién eres tú?- pregunto Orihime, con voz audible y clara, y con el seño levemente fruncido, como especulando sobre aquel joven sentado frente a ella.

Este solo se hecho para atrás en la silla, dejando caer despreocupadamente un brazo por el respaldo, esbozando una sonrisa de medio lado, acompaña de su usual ruidito mhp.

-estoy seguro de que te falta valor para descubrirlo, se te ve por encima- dijo Ulquiorra

Orihime trago saliva, no, ya no tenía miedo, ya no le faltaba valor.

El miedo viene del apego, del miedo a estar solo, miedo a perder lo que tenemos. Cuando alguien siente miedo de hacer algo, es cuando tiene algo que perder. Ella ya había dejado atrás a Ichigo, y con mucho dolor, sus temores se quedaron atrás con Ichigo. Obviamente el humano siempre guarda ese temor en su corazón que le hace prudente, pero nada más.

Al fin ya no tenía miedo.

Ni de la gente.

Ni de los hombres.

Ni del mañana.

Ni de encontrar lo que deseaba.

Al fin tendría respuestas.

Ella endureció un poco su expresión y levanto su grisácea mirada, y no volvería a bajarla.

-no has contestado mi pregunta, y si te la estoy haciendo, es porque quiero escuchar una respuesta; no te permito juzgar lo que me falta o lo que me sobra como persona, estoy cansada de eso…así que responde, Ulquiorra- la voz de Orihime se escucho suave y dulce, como era propio de ella, pero a la vez algo había cambiado en ella. Ulquiorra pudo notarlo.

Su mirada había cambiado, ahora miraba fijamente en vez de rehuir la vista, y tenía otro brillo.

-está bien, te lo diré, pero después de escucharlo necesitaras de toda esa entereza que muestras mujer, porque esto es solo el comienzo de un largo camino, vamos a ver si posees lo necesario-

Orihime se inclina hacia adelante un poco, sus labios se curvan en una dulce sonrisa, y ella entrelaza sus dedos por encima del mantel.

-aun no respondes-dijo mirándolo fijamente.

Ulquiorra vuelve a sonreír, lo que le iba a decir cambiaria las cosas, para el y para ella.

-yo soy tu guardián…por así decirlo-dijo Ulquiorra, Orihime no se sorprendió.

-eso ya lo había notado-respondió ella

-no me refiero eso, tu familia me eligió para protegerte- Orihime pestañeo sin comprender lo que escuchaba.

-¿mi…mi familia?-balbuceo ella

-así es, los Inoue de los cuales provienes, eran una familia muy rica- Ulquiorra saco de su equipaje de mano una carpeta negra, y se la extendió a Orihime, ella la recibió y lentamente la abrió y reviso- tu eres la ultima de tu familia- ella no despego la vista de los documentos, los miraba sin poder creerlo; encontró su certificado de nacimiento original, el nombre de sus padres, su dirección, y además otros documentos que correspondían a sus progenitores.

-¿Cómo conseguiste esto?-preguntó mirándole fijamente

-será mejor que pongas mucha atención…- ella asintió.

"tu padre, Inoue Hideki, pertenecía a una poderosa familia, dueña de muchas empresas, se dedicaban al mercado de bolsas en especifico, se hicieron de un nombre respetable entre los empresarios, pero tu abuelo Inoue Shotaro, escondía algo mas detrás de sus millones, ya que él era un jefe yakuza.

Usaba un seudónimo dentro del mundo criminal, para así protegerse a sí mismo, era el más poderoso de Japón. Pero tu padre no estaba de acuerdo con el legado que pensaba dejarle tu abuelo.

Mi familia estaba al servicio de la tuya, eran empresarios también, pero surgimos gracias a los Inoue, por lo cual mis padres se comprometieron a servirles y ser su mano derecha en todo.

Y entonces todo cambio. Tu padre se enamoro de una muchacha de orígenes muy humildes, era todo lo que tu padre quería para su vida, era bella, honorable e inteligente, se había ganado una beca excelentísima en el instituto privado al que él asistía. Se casaron en secreto cuando ingresaron a la universidad, tu madre a estudiar literatura y tu padre derecho, quería ser una abogado que defendiera la justicia, y luego de que tu padre le confesara a tu madre los secretos de la familia Inoue, y aun así, ella acepto ser su esposa. Ambos sabían que era muy alto el riesgo que corrían pero creyeron poder zafarse.

Tu abuelo, preocupado de que su hijo no le presentara una novia digna para seguir los negocios de la familia, comprometió a Hideki con la hija de su socio mayoritario, lo que ocasiono una gran disputa entre tu abuelo y tu padre, y en donde por fin, Hideki confesó estar casado y que planeaba apartarse del imperio sangriento de los Inoue. Un cólera profundo se apodero de tu abuelo cuando Hideki dejo la mansión en la que vivían y se marcho con tu madre, averiguo su nombre y prometió deshacerse de ella para que su hijo regresara.

Matsura Yuuki seria la mujer más buscada de Japón.

Tus padres se mudaron de cuidad, vivían con lo justo pero eran felices, tu padre logro terminar sus estudios pero tu madre quedo a un año de terminar, ya que quedo embarazada de tu hermano, ambos fueron muy felices cuando nació y al fin creyeron poder ser felices.

La noticia de que el hijo de Hideki había nacido varón, emociono a Inoue Shotaro, creyó que si se mostraba a favor de su matrimonio podría criar el mismo a su nieto para así tener un heredero digno, así que intento acercarse a Hideki, pero él no era ningún tonto y sospecho de tu abuelo, así que siempre lo rechazo. Así que tu abuelo uso su poder para cerrarle poco a poco todas las puertas laborales posibles, y tu padre comenzó a desesperarse. Luego, en medio de una gran crisis tu madre se embarazo de ti. Y tu padre, queriendo un mejor porvenir, dejo a tu madre en la cuidad y se fue a trabajar lejos de las influencias de su padre, en pequeños poblados, donde no ganaba una fortuna peor si lo suficiente para mantener a su familia.

Justo antes que nacieras tu padre fue asesinado por unos ladrones drogados cuando intentaron asaltarlo y robarle el dinero para su familia.

La noticia hizo que tu madre entrara en una gran depresión, y Shotaro en una gran ira, por lo que busco incansablemente a su nieto para criarlo.

Y entonces envió a su más leal hombre, Sousuke Aizen a buscar a tu madre y traerla ante el para arrebatarle a sus nieto y al bebe que esperaba.

Pero Aizen estaba muy lejos de querer cumplir con sus órdenes.

Sabiendo que la prioridad de Shotaro eran sus nietos y tu madre, Aizen conquistó a tu madre aprovechándose de su depresión, se excusaba con tu abuelo de que ella había desaparecido, lo que desesperaba aun mas a Shotaro, y éste comenzó a descuidar sus negocios, provocando mas y mas desconfianza en el mundo de la mafia.

Así pararon un par de años, y Aizen se caso a escondidas de Shotaro con tu madre y Shotaro cada vez mas vio su poder disminuido. Hasta que los mismos jefes que el gobernada se organizaron contra él y le mandaron a matar, creyendo que al no dejar herederos el imperio criminal se dividiría. Pero Shotaro había dejado de herederos a sus dos nietos.

Ese había sido siempre el plan de Aizen, mientras tú y tu hermano estuvieran bajo su custodia, el seria el dueño de todo. Obligo a tu madre a prostituirse mientras los jefes yakuza que se disputaban su herencia te buscaban a ti y a tu hermano, para así no levantar sospecha y que los asesinaran a todos y quedarse sin nada.

Cuando Aizen reunió los suficientes subordinados después de salir de la cárcel y de que tu madre y tu hermano estuvieran muertos, se hizo cargo por fin de los negocios de Inoue Shotaro. Pero aun así el no es el dueño legitimo de todo, sino que eres tú.

N se atrevió a matarte porque tu siempre le has gustado y no ve en ti alguien que podría perjudicarle, sino todo lo contrario, así que espera ansioso que cumplas dieciocho años y te conviertas en su esposa"

Habían tantas cosas en la mente de Orihime que no sabía que decir ni que pensar, no entendía muchas cosa y a la vez le emocionaba al fin saber de sus padres, le dolía saber por lo que habían pasado y entender tantos misterios de su vida.

-¿Por qué me cuentas todo esto?-pregunto Orihime al borde del llanto- ¿Qué pretendes?-

-para saberlo, debes venir conmigo, mujer, pero deberás enfrentar muchas cosas, pasar por muchas cosas, y enterarte de muchas otras cosas, debes dejar todo lo que has sido hasta ahora-dijo Ulquiorra.

La imagen de Ichigo lleno la mente de Orihime, el sabor de sus besos inundo sus recuerdos y su piel se erizo al recordar sus caricias. Cerró los ojos estremeciéndose con su sonrisa.

Debía dejarle ir.

-te lo diré una vez-interrumpió Ulquiorra- ven conmigo…mujer-

3 meses después

Las blancas paredes ya lo tenían arto en verdad, solo faltaban unos días y se iría a casa. Ya no mas visitas tediosas en el hospital, pero claro, serian visitas tediosas en casa.

Rukia apareció en la puerta de la habitación donde estaba Ichigo, ella acompañaba a Ichigo a rehabilitación todos los días, y siempre pasaba lo mismo.

Ella y Renji discutían por la demasiada cercanía que Rukia tenía con Ichigo.

Al principio Renji estuvo encantado de que Rukia fuera quien ayudara a Ichigo, y mucho más cuando sabia que él estaría destrozado debido a que Orihime se había marchado, pero Ichigo se aprovechaba de la situación para acercarse a Rukia como jamás lo había hecho, y eso comenzaba a darle muy mala impresión.

Rukia estaba muy confundida, ya que por una parte se había dado una oportunidad con Renji, y todo le había salido de maravilla, pero a medida de que ella e Ichigo recuperaron muchas cosas de su relación, otros sentimientos afloraron.

Cuando sintió que ella volvía a ser la única en quien Ichigo confiaba y con la única con la cual tenía un lazo genuino e inigualable, sintió como si todo hubiese sido tan solo un lapsus y que podrían volver a ser lo que eran antes. Y no encontraba donde ubicar a Renji en esa nueva etapa de su vida. Le quería, pero no negaba que jamás había dejado de querer a Ichigo.

Por su parte, Ichigo se esforzaba segundo a segundo por no revivir la imagen de Orihime en su mente, así que cuando Rukia venía a ayudarle en rehabilitación, la miraba a ella tratando de solo concentrarse en su cara, sus gestos, su voz y en los ejercicios que le ayudaba a realizar y salir pronto del bendito hospital.

A medida que los días pasaban, las lágrimas no cayeron más por sus ojos, justo como se había prometido, no sentía nada cuando la recordaba, ni pena, ni tristeza ni nada. Pero sabía que algo dentro de él estaba fuera de lugar, era como si nunca fuera a funcionar como antes.

Al igual que su pierna.

Por fortuna no se la habían cortado, pero en las muchas cirugías no pudieron restaurarla del todo, así que cojearía de por vida, pero para él, eso era mejor que usar una prótesis.

Ichigo había perdido la oportunidad de realizar los procesos de postulación a la universidad debido al accidente, así que el padre de Ishida realizo muchas llamadas y lo recibieron en una de las mejores universidades para estudiar medicina.

Tenía mucho por delante.

Los días pasaron y salió del hospital, todos muy contentos le hicieron el recibimiento en su casa, todos sus amigos estaban ahí, y Rukia permanecía muy cerca de el por si la necesitaba e Ichigo le pedía que no le dejara solo por miedo a recordar y quebrantarse.

Las miradas que Ichigo y Rukia compartían cuando estaban cerca hartaron a Renji, y cuando la fiesta termino, rompió con Rukia.

Ella lloro mucho cuando se vio sin él, tenían muchos planes de estudiar juntos administración, ya estaban inscritos, así que no le quedaría más remedio que seguirle viendo, por fortuna todos habían quedado en la misma universidad.

Ichigo subió a su habitación después de tanto tiempo que le pareció mentira regresar. Se tumbo en la cama dejando su muleta a un lado. La miro con fastidio, aun le quedaban 15 días usándola.

Claramente la sensación de incomodidad en su pierna se le había familiar en un tiempo y dejaría de usar el apoyo. Sería un cojo digno.

Miro por la ventana el cielo nocturno y la luna nueva que en él había; la luz lunar baño su piel mientras la miraba recostado en la cama. De pronto recordó a Rukia.

La forma amable en que ella le trataba en las horas de rehabilitación en el hospital, y la típica discusión de ambos, sus golpes que ya a esas alturas, eran caricias para él. Su negro cabello, sus ojos grandes y bellos, sus suaves manos sobre sus piernas.

Suspiro y cerró los ojos, y las imágenes cambiaron.

Una mujer con un cabello de cálido castaño, estaba de espaldas y su pelo se movía ligeramente por el viento. Recordó unos ojos melancólicos y grises, unos labios rosados y suaves, y sabor de esos labios parecía impregnado en su boca justo en ese momento.

No recordaba su rostro con claridad, solo eran los restos de su memoria.

Se propuso olvidarla de forma tal que ya su silueta había ido desasiendo como la sal en el agua.

Muchas imágenes de momentos se atocharon en su mente.

Se levanto de su cama y suprimió todo sentimiento, debía dejar el tiempo pasar.

Se recostó con la mente en muchas cosas, y cansado, se quedo dormido.

Problemas. Por motivos de salud, Ichigo se retraso otro año en entrar a la facultad de medicina. Rukia y los demás ya cursaban su segundo año en sus respectivas facultades mientras él seguía asistiendo a terapia.

Que caro le había costado todo lo que había hecho. ¿Era para tanto? Se preguntaba una y otra vez.

Pero al fin entraría a la universidad.

Esa mañana salió de la cama con cierta inquietud, Renji lo había visitado y le dejo en claro que seguía enamorado de Rukia, que la razón por la que habían terminado era que Rukia estaba muy confundida y que él no sería obstáculo para que ella pudiera elegir a quien amar. Ichigo se quedo algo helado cuando escucho eso. Se sintió egoístamente satisfecho.

Era un egoísta, pues estaba seguro de que Rukia había sentido amor sincero por él, y de seguro Renji también lo sabía, y lo más probable era que en algún lugar de su corazón estaban esos sentimientos, eso le hacía sentir bien, ya que mientras el necesitaba de ella, ella jamás se iría de su lado, siempre estaría ahí regalándole sus sinceras sonrisas, sonrisas perfectas.

Le dolía llevarse a Renji por delante, pero no podía evitar hacer sentir a Rukia que le necesitaba. Pero… no podía decir algo más.

Era otra vez egoísta, pues no quería comprometerse con palabras, quería algo agradable y sin límites ni odiosas formalidades. Y sabía que Rukia merecía más que eso.

Pero aunque lo intentaba, no podía dejar de ser egoísta.

Se levanto y salió a la calle, pensando en diferentes cosas, era el final del verano casi. Y comenzarían sus anhelados estudios.

Mientras avanzaba con un nuevo ritmo debido a la permanente lesión, miraba su sombra en contra posición al sol en el piso, le fastidiaba el sube y baja de su sombra caminante, no era muy marcado, pero si notorio.

Paso por el lado de unos niños que apenas les dio a espalda, comenzaron a reírse de su particular paso.

Se enfado y se alejo luego de dedicarles una envenenada mirada.

Cuando anocheció volvió a casa y ceno con su familia como de costumbre, y con Rukia.

Ella era como parte de la familia, y casi todos los días cenaba con ellos, el hermano de Rukia se había ido unos meses, así que ella visitaba a Ichigo y se quedaba a cenar.

Cuando terminaron de comer, las hermanas y el padre de Ichigo se fueron a dormir, dejando a solas a Ichigo y Rukia, como de costumbre.

Se sentaban en el sillón recordando anécdotas y cosas del día a día, como de costumbre.

Ichigo se sentía muy bien junto a Rukia, como de costumbre.

Para despedirse, Ichigo dejaba en la puerta de su casa a Rukia, se miraban fijamente muy cerca del otro; Ichigo podía leer los ojos de Rukia y lo que quería, pero él, titubeante, se alejaba y le besaba amorosamente la frente, como de costumbre.

Rukia entraba a su casa con un poco de tristeza, ya que Ichigo no se decidía a besarla y se daba ánimos y esperanzas a sí misma, como de costumbre.

Ichigo sabía, Ichigo veía que Rukia quería y merecía algo más, y como de costumbre no hizo nada, porque como de costumbre, ella aparecía en su cabeza.

La odiaba con tanta intensidad, que solo esperaba el día que la vida se la trajera de nuevo, y verla y escupirle todo su rencor en el rostro. Ese rostro que ya se había hecho borroso, pero siempre carcomiendo su conciencia.

Termino su último examen, había sido un excelente semestre académico. Definitivamente había nacido para ser médico. Era el mejor de su clase.

Salió de la sala de clases y fue a casa de Rukia, ya era de noche, debía apresurarse y celebrar sus notas.

Golpeo la puerta y Rukia le recibió radiante, le había preparado una cena en honor a su rendimiento.

Comieron y rieron, ambos tenían muchos motivos para estar felices.

La cena termino, estaban solas.

Ichigo en todo lo que llevaban "juntos", jamás había siquiera besado a Rukia. Pero de pronto, solos y sentados en el jardín de su casa, a la luz de la luna invernal, sus labios se juntaron, y se sintió muy bien.

La besaba con cariño, suavemente, como merecía la preciosa Rukia.

Pero el beso pasó a otra cosa.

Estaban en la alcoba de Rukia, con esos mismos besos suaves y embriagantes. La blanca piel de Rukia dispuesta para él, y su piel a disposición de ella.

Su primera vez.

Como si de una delicada flor se tratara, Ichigo disfrutaba de ella, pero se le vino a la mente la especial noche con una mujer de cabello castaño tan cálido, de cálida piel, de cálidos labios.

Bajo su cuerpo estaba una mujer muy distinta a la mujer de ese recuerdo. La miro a los ojos tratando de disimular la imagen en su mente, esos ojos azules le miraban con amor y ternura, él le dedico una sonrisa.

Sus ojos se llenaron de lágrimas, era un momento especial y hermoso, pero esa no era la razón de sus lágrimas.

El placer que le recorrió hizo que las lágrimas salieran de sus ojos, ocultando el rostro en la almohada detrás de la cabeza de la dichosa Rukia, quien sonreía ampliamente.

Ichigo se sintió inesperadamente triste, angustiado y vacio. Emitió un gemido, pero lejos del gemido que imagino Rukia, un gemido de llanto.

Rukia abrazo a Ichigo sobre ella, y le acaricio amablemente la espalda. Ichigo no se movía ni sacaba el rostro de la almohada, sino que permanecía quieto midiéndola un poco para ahogar unos cuantos sollozos.

Rukia se durmió, Ichigo al fin se atrevió a sacar su rostro del almohada, cubrió rápidamente la desnudes de Rukia, no se sentía digno de verla. La oscuridad de la noche y de la habitación le permitió tener solo destellos de su cuerpo, manteniendo a sus ojos el respeto de siempre.

Se vistió, y cual ladrón, se fue en hurtadillas a su casa.

Se recostó sobre su cama, se cubrió la cabeza con su propia almohada esta vez, y pudo llorar con algo más de libertad.

El momento había sido hermoso, Rukia era hermosa…pero…

El se sentía muy triste.

¿Acaso jamás podía olvidar a Orihime?

/

^^?

ojala haya sido de su agrado, garcias por dedicarle tiempo a mi historia querido/a lector/a :D

sus rv siempre son bien recibidos

nos leemos en el proximo.

¿que sera de la vida de orihime? ¿y ulquiorra?

¿y renji?

sayonara! n_n