actualizando otro capitulo ;D

gracias por rv y las expresiones de odio hacia ichigo jijijijiji

me inspiran tantos sus rv ^/^

ojala les guste este:

Promesa rota

El reloj sonó como siempre a las 7 de la mañana, abrió los ojos y se dio cuenta de que había dormido encima de la cama en una posición muy torcida, así que el cuerpo lo tenía muy acalambrado, se fue rápidamente al baño para ir a la universidad.

Al mirarse en el espejo, vio sus ojos hinchados. Y recordó al noche anterior.

Una agridulce noche.

Y el motivo de la hinchazón de sus ojos.

Cierta parte de él albergaba la esperanza de que todo hubiese sido un sueño, pero no, era la más pura y dura realidad.

Se sentía tan asqueado consigo mismo. Era una porquería. Pero no sabía muy bien el motivo. El sin duda alguna quería a Rukia, y lo que había pasado entre ellos había sido maravilloso, pero aun así…

Sacudió la cabeza y decidió no pensar en ello durante unas horas. Se mojo la cara con agua fría esperando que eso ayudara a que sus ojos se vieran mejor. Salió del baño y con un sándwich se fue rápidamente a clases.

Pero lejos estuvo atento a las clases, así que toda la tarde estivo pensando y pensando en lo ocurrido.

Por suerte el profesor de Anatomía se ausentaría en la tarde, así que suspendió las clases. Se vendrían las vacaciones de fin de semestre, asi que decidió no asistir a otra clase, mal que mal, sus notas estaban listas.

Se fue a caminar por la cuidad, mirando sus pies moverse desigualmente debido a su condición.

El rostro de Rukia venía a su mente constantemente, y en más de una ocasión le arranco una sonrisa.

Y sin saber cómo, llego a aquel lugar. La mansión abandonada donde ella guardaba sus secretos. Pero esa mansión ya no estaba tan abandonada.

Obraros se movía de aquí para allá, cargando materiales de construcción; la mansión estaba siendo reconstruida.

Recordó una chica que corría por los largos pastos del patio de la mansión, un dolor en el pecho le recorrió.

Se quedo unos momentos contemplando el trabajo de los obreros, seguramente alguien había comprado aquella casa.

Las cosas habían cambiado. Lo entendió al ver como aquella vieja y abandonada mansión era reconstruida. Quizá nuevas personas comenzarían a vivir ahí, la casa comenzaría a llenarse de vida.

El tiempo pasa. Y la vida sigue.

Camino pensando otra vez en Rukia, pero esta vez se permitió pensar en…

Orihime Inoue

Incluso cuando solo pensaba en su nombre, parecía envolverlo en una caricia.

Reconoció al fin que a pesar de todo el tiempo y el daño infringido, ella seguía viva dentro de l; su imagen se revolvía con recuerdos de un amor que le llenaba y a la vez con el dolor qu le provocaba invocar aquellos últimos recuerdos.

Pensó que Rukia se merecía más de él, porque sin ella seguramente todo hubiese sido muy distinto. Así que decidió darse de una vez por todas unas oportunidad con Rukia. Ella lo merecía. Intentarlo valía la pena.

Pensó en Renji, y se sintió miserable nuevamente. Estaba seguro de que si el hubiese dejado ir a Rukia, ella hubiese terminado enamorada de Renji, y no solo eso, él la hubiera hecho inmensamente feliz, pero ya no era hora de remordimientos ni recriminaciones. Ellos serian felices.

Sus pasos se dirigieron a casa de Rukia. Golpeo la puerta pero nadie abrió; así que fue a la puerta trasera y entro por ahí. Subió las escaleras y encontró a Rukia durmiendo profundamente sobre su cama.

El se acerco lentamente y acaricio con sus nudillos el durmiente rostro de Rukia. Sonrió un poco.

Parecía que todo auspiciaba al fin. Parecía que hacia lo correcto.

Rukia sintió que alguien estaba con ella, y al abrir los ojos, se alegro de ver a Ichigo sonriendo junto a ella.

Había sentido mucha incertidumbre por no encontrarlo durmiendo a su lado esa mañana. Se fue sin siquiera decirle adiós, pero esa sonrisa, tranquila y arrebatadora le dijo que todo estaba bien.

-¿Por qué te fuiste anoche?-pregunto Rukia, con cierto pudor reflejado en un suave sonrojo de sus mejillas al recordar la noche anterior, Ichigo también se sonrojo.

-bueno…pensé que era mejor así-dijo él, acomodando su cabello detrás de su oreja mientras volvía a acariciar el rostro de la muchacha.

-siempre tan tímido-contesto Rukia mientras de adormilaba otro poco bajo las dulces caricias de Ichigo.

Ichigo la abrazo y la hizo sentarse frente a él sobre la cama, y la beso.

El beso le aprecio el mejor entre él y Rukia hasta ese momento, y así seria de ahí en adelante.

-¿Qué somos tu y yo?-pregunto Ichigo cortando asi el beso. Rukia le miro y vio cierto brillo en sus ojos que nunca había visto, le sonrió de vuelta.

-esperaba que tú me lo dijeras-contesto sosteniéndole la mirada.

-que no es obvio-susurro Ichigo acariciando su pequeña nariz con al de él

-aun así quiero escucharlo-dijo juguetona

-pues…somos novios- las palabras hicieron eco dentro de él, y sintió como algo se removía en su vientre, provocando una sonrisa algo idiota. Algo que hace mucho, muchísimo tiempo no sentía.

-¿desde cuándo?- pregunto Rukia

-que te parece desde ayer- ella asintió ante la respuesta de Ichigo, luego se tumbaron sobre la cama para seguir besándose.

Pero sus besos comenzaron a subir de tono nuevamente, pero esta vez Ichigo se sintió incomodo.

No quería hacerlo. Esa era la verdad. Y lo peor era que ni siquiera tenía una buena razón para explicarlo, solo no sentía que era correcto.

La alejo suavemente de si mismo. Se levanto y se quedo mirando por la ventana demasiado avergonzado como para enfrentar la atónita mirada de Rukia.

Ella se le quedo viendo, y cuando entendió que no la miraría de vuelta, se removió avergonzada encima de la cama.

-se que…sé que debes sentirte avergonzada y mal ante mi rechazo- dijo Ichigo aun mirando por la ventana

-no, está bien yo entien…-comenzó a decir Rukia, pero fue interrumpida por la voz de Ichigo

-no digas que entiendes, porque no lo entiendes-y al fin se volteo y la miro- no me mientas, solo escucha lo que te voy a decir-

Rukia estaba sorprendida y temerosa de las palabras de Ichigo, así que solo asintió en silencio

-lo de anoche fue…en una palabra…hermoso, pero no sé si estoy listo para repetirlo. No quiero que ese sea el motivo ni el centro de nuestra relación, no quiero tener una relación basada en sexo y atracción, quiero que volvamos a ser como éramos antes, quiero que todo vuelva a fluir entre los dos, que todo sea tan fácil y autentico como el parpadear, y lo del…bueno lo otro…vendrá más adelante cuando estemos preparados…en todo sentido-Ichigo lo había soltado todo lo más rápido posible, pero no pudo evitar el evidente sonrojo en su cara.

Miro a Rukia que le miraba con la misma expresión. Ni siquiera había pestañado.

Ichigo contuvo la respiración, esperando alguna respuesta de Rukia. Y derrepente ella comenzó a reír suavemente.

-¿eso era todo?-pregunto ella. Ichigo asintió y miro el piso avergonzado. Rukia se levanto y le abraso por la cintura, apoyando su cabeza en el pecho de Ichigo.

-yo pensé por un momento…que aun seguías demasiado enamorado de Inoue como para estar conmigo- el corazón de Ichigo dio un salto hasta su garganta cuando escucho esas palabras. No pudo pensar nada al respecto, y rodeo a Rukia con sus brazos lleno de necesidad de ella

-claro que no es eso ¿Por qué pensaste eso?-pregunto Ichigo.

Rukia le miro un momento y luego volvió a apoyar su cabeza en su pecho

-es que…tú no te diste cuenta, pero desde que llego Orihime a tu vida, jamás has vuelto a ser el de antes. Mientras ella estaba a tu lado, tu mirada, tus gestos, tu voz, tu comportamiento se amoldo conforme a ella, y cuando ella se fue, te volviste a amoldar; fuiste otro completamente, nunca has vuelto a mirarme ni a hablarme como antes, ahora eres un poco más expresivo, eso me gusta, pero ya no eres como antes, y todo desde que conociste a Inoue…ella te cambio sin darte cuenta- respondió Rukia

Ichigo estaba visualizándose a si mismo antes y después de Orihime. Ya no se negaría más a si mismo que la extrañaba, y que le gustaría volver a verla, pero sinceramente, no sabría que decirle si la volviera a ver ¿la odiaría? ¿Le expresaría su desprecio por haber roto su corazón? No lo sabía con seguridad.

Pero en ese momento se sintió seguro de una cosa…

-sea como sea…-comenzó a decir atrayendo a Rukia hacia él con sus brazos- las cosas que ya pasaron no pueden ser cambiadas ni remediadas…la vida sigue…y tú has estado conmigo siempre…lo estas ahora…y te quiero…es todo lo que necesito- y con un suave beso roso sus labios cálidos.

Después de un rato juntos, Ichigo fue a su casa a cenar con su familia, y Rukia espero a su hermano quien debería llegar a cenar de su viaje.

Por alguna razón, esa noche se acostó demasiado cansada, y últimamente se sentía así. Dormía normalmente pero hacían varios días que el sueño era demasiado pesado. Y como el día anterior, se quedo dormida. Y recién era la primera las clases del semestre.

Se miro al espejo y se alivio de que su oscuro cabello fuera liso y no necesitara de especial atención por las mañanas. Se ducho muy rápido, tomo sus cosas, y salió corriendo a la facultad.

Llego justo antes de que el profesor cerrara la puerta y le dejara afuera.

Se sentó en el mismo lugar de siempre a escuchar la clase, y como todos los días, miro hacia aquel puesto. Hacía ya tres días que Renji no asistía a clases.

No podía evitar preguntarse por él, siempre le veía en la facultad, aun se hablaban, pero a medida que pasaron los días, cada vez se fueron hablando menos.

Renji demostraba una madures y un amor por ella casi increíble. Rukia sabía que le había herido, pero Renji jamás dio señas de algún resentimiento, ni contra ella ni contra Ichigo.

Su relación con Ichigo estaba mejor que nunca, durante el mes de vacaciones que tuvieron, se fueron a un pequeño viaje a Okinawa con un dinero que ambos habían ahorrado. La pasaron muy bien. Le incomodo un poco que Ichigo pidiera dos habitaciones, pero trato de entenderlo y se dijo que todo era para mejor.

Hacía demasiado que no veía a Renji, y le extrañaba por supuesto. El no verle le ponía ansiosa. Saber de él de cierta forma le reconfortaba. Así que al finalizar las clases, decidió ir a visitarle.

Cuando al fin terminaron, tomo sus cosas y salió disparada a casa de Renji.

Una vez que estuvo parada frente a su puerta, se pregunto si estaba obrando bien, ya que era consciente de que Renji aun seguía amándola, y quizá haber ido a su departamento era un error, que quizá era seguir clavando más profundo el puñal del desamor. Pero el deseo de saber de él y de saber cómo estaba era más fuerte.

Decidida, toco el timbre, y después de unos momentos Renji abrió la puerta. Se veía sorprendido, desarreglado y algo sudado. Lucia enfermo. Ahí estaba la razón de su ausencia.

-¿Rukia?-preguntó Renji sorprendido- ¿Qué haces aquí?-

Rukia se sintió avergonzada por alguna razón, pero le respondió con voz tranquila.

-hace mucho que no asistes a clases, me preocupe por ti-

-gracias por preocuparte-dijo Renji a un nervioso por la presencia de Rukia- ¿g-gustas pasar?-asiente y pasa temerosa.

Como siempre el departamento de Renji está limpio. Se sorprende del hecho de que Renji aun estando enfermo, mantiene el orden de su casa.

Renji era un hombre tranquilo, noble y respetable, además de romántico y detallista. Cualidades únicas que podrían enamorar a cualquier mujer.

Cualquier mujer, pensó Rukia con algo de amargura.

Se volteo a verle, y vio como se recostaba sobre el sofá. Estaba sin camisa, se había cortado el cabello y el sudor hacia que se le pegara a la frente. Lucia atractivo.

Se recostó y coloco una mano sobre su febril frente, suspiro pesadamente e ignorando su malestar, miro a Rukia y le sonrió ampliamente.

-¿Cómo va todo?-pregunto Renji.

-muy bien-contesto Rukia- las clases han comenzado y todo es más difícil pero ya solo falta un año para egresar así que estoy emocionada-

-¿solo nos falta un año?-secunda Renji con expresión de sorpresa

-si ¿no te parece que el tiempo pasa muy rápido?-

-si, así es- dice Renji melancólicamente fijando su mirada en el techo- y… ¿Cómo van las cosas con Ichigo?-

La pregunta agita el corazón de Rukia. Renji siempre le pregunta lo mismo cuando hablan en la facultad, pero nunca deja de sorprenderle la pregunta. Siempre le agita el corazón.

-bien, pasamos las vacaciones juntos. Viajamos a Okinawa-dice Rukia mirando el piso

-¿Okinawa? Siempre he querido viajar allí-responde él

-debes ir, es un lugar hermoso-

-me alegro por ustedes- Renji la mira y le sonríe sinceramente.

Rukia le sonríe de vuelta y le mira a los ojos. Sabe lo que siente Renji, y es por su nobleza tan característica de él, que se traga sus emociones por el bien de ella. Por el bien de todos.

Cada vez que reconoce la madurez en las palabras y acciones de Renji, se siente aun mas culpable del dolor que le ha causado, y que aun le causa.

Pero en ese instante hay algo más en la mirada de Renji. Algo nuevo que no había visto. Era una tranquilidad nueva. Quizá Renji había dejado de sufrir por ella.

Algo dentro de su cuerpo se removió. Pero se alegró de que Renji al fin pudiera tener una mirada limpia, transparente y amigable.

Renji rompió el contacto visual y cerró los ojos para volver a suspirar, y colocar una expresión de fastidio en su cara. Estaba arto de tener fiebre.

-¿quieres un poco de agua? Luces deshidratado- ofrece Rukia

-si, por favor, la necesito mucho- casa la lengua en una graciosa mueca. Rukia va a la cocina y mientras el agua llena el vaso, trata de no pensar mucho en las palabras para entablar una conversación con Renji. Lo mejor era ser espontanea.

De pronto la puerta se abre, el sonido de unas llaves le da a entender que es alguien que vive ahí. Una voz, una inesperada voz le sorprende.

-perdón por el retraso, es que me encontré con una amiga de la facultad y bueno, no la veía hace mucho así que solo le di mi numero, otro día tendremos una charla de chicas- dice una animada muchacha que entra y se dirige directamente a Renji- traje mas medicina- se inclina y revisa la temperatura de Renji con su mano- aun no baja, pero con mis cuidados pronto dejaras de tener fiebre- besa la mejilla de Renji y se pone de pie.

Cuando voltea ve a Rukia parada en la puerta con el vaso de agua; quien la veía algo sorprendida.

Una chica en casa de Renji. Una bonita chica en casa de Renji.

Su larga cabellera rubia, carnosos labios, rostro de corazón, ojos grandes y marrones. Delgada y alta. Una preciosidad de mujer.

Ella se queda mirando a Rukia. Rukia le sonríe y la chica de repente suelta un sonido de reconocimiento.

-ahh… ¿usted es Kuchiki Rukia?-pregunta acercándose a Rukia.

-s-si soy yo-responde incomoda por la situación- ¿nos conocemos?

-si…es decir no…bueno yo la conozco a usted pero usted no a mi…aunque debo decir que la conozco de palabra en realidad, pero no de palabra de su boca, sino de boca de Renji ya que el me ha hablado mucho de usted, por eso la reconocí en cuanto la vi, es muy fácil ya que…-

-¡Hikari! basta por favor- suplica suavemente Renji- marearas a Rukia y a mi…gripe…fiebre ¿recuerdas?-

-ops…lo siento señorita Kuchiki…lo siento Renji…-dice ella

-bueno Rukia…ella es Hikari….Hikari como ya sabes ella es Rukia- las presenta Renji

-es un gusto conocerla al fin- Hikari estrecha la mano de una sorprendida Rukia

-e-el gusto es mío-dice Rukia

Los tres se miran, y por unos momentos hay un silencio demasiado incomodo para Rukia. Siente como si…

Como si sobrara

-bueno…yo me voy a casa- dice Rukia- vuelve a clases pronto, adiós Renji, adiós Hikari-san-y sale rápidamente del departamento.

Hikari y Renji se miran con una ceja en alta. Para ellos, la reacción de Rukia parecía extraña.

-iré a preparar la cena y tu medicina- Hikari va corriendo a la cocina

-sí, gracias. Dormiré unos minutos-dice Renji quien se deja vencer por el sueño

Rukia llega rápidamente a su casa. Había pasado primero a casa de Ichigo, pero aun no había llegado. Así que se fue a dormir. Pensaba en Renji una y otra vez.

Pero de nuevo ese inexplicable cansancio y sueño se apoderan nuevamente de ella. Ai que se duerme en un santiamén.

Para cuando se había dado cuenta, ya había anochecido. Estudio tanto y tan concentrado que no se dio cuenta de la hora que era.

Salió de la biblioteca y se fue a la cafetería, tenía demasiada hambre como para esperar a llegar a su casa.

Se esforzaba día a día para sacar su carrera adelante; muy pronto Rukia se graduaría, y el apenas había empezado. Por eso se esforzaba el doble, y así, conseguir un puesto para trabajar en el hospital como estudiante.

El padre de Ishida le había ofrecido trabajo sin necesidad de una postulación, pero Ichigo prefería hacer las cosas por sí mismo.

Después de ordenar algo del menú, se sentó a comer.

Pero con el primer bocado, las nauseas se apoderaron de él. Soltó el pedazo de pastel que se llevaba a la boca bruscamente. Se tapo la boca para contener las nauseas y alejo el plato de él.

El olor de la comida le asqueo. Podía sentir como los músculos de su estomago se contraían.

Tomo sus cosas y se fue al baño a vomitar. Lo poco que había comido en el día estaba frente a él.

Vomito hasta lo su primera papilla, se limpio la boca y tomo un poco de agua. Estaba mareado y pálido. Ya eran muchos días que estaba así. No quería decirle a su padre al respecto, de seguro eran los nervios.

Salió del baño y decidió ir a casa. Caminaba por las calles del centro, estaba oscuro. Pasaba por fuera de un elegante restaurante, cuando de pronto…

-¡¿Quién te crees? ¡¿Acaso no sabes quién soy yo?-un señor gritaba a vivo pulmón en la calle. Un tipo lo tenía maniatado y ponía un cuchillo en su garganta.

Ichigo se dirige al lugar para ayudar al elegante señor que venía saliendo del restaurante.

El ladrón vio cuando Ichigo se acercaba, así que rápidamente saco la billetera del señor y antes de salir corriendo, apuñala al señor con su navaja en el cuello.

Ichigo ve como el sujeto se va corriendo para perderse entre las sombras. Pero ve como el señor cae al piso con una seria herida en el cuello. Así que primero le atiende.

-tranquilo señor, le ayudare-le dice.

La herida era seria, había cortado la arteria, le quedaban solo unos minutos.

A menos de que él hiciera algo.

Ichigo se agacha hasta el suelo, la gente comienza a rodearle. Hay sangre por todos lados. Ve en los ojos de aquel hombre la desesperación por aferrarse a la vida, y de cómo intenta decir algo, pero al convulsión y la desesperación misma hace que solo se oigan balbuceos.

El hombre sujeta la manga y luego la solapa de Ichigo, como si fuera un tronco salvavidas en medio de un corrientoso rio que lo arrastraba a mil por horas hacia la fría muerte.

Pero Ichigo sabe qué hacer.

Con nervios de acero, tapa la arteria con sus dedos. Le pide a una señora que miraba espantada que por favor le ayudara a realizar un improvisado apósito, y a otro sujeto más, le pide llamar una ambulancia. Por suerte el hospital estaba a solo dos cuadras.

Ichigo se queda con él hasta que la ambulancia llega en menos de 5 minutos. Le atienden de emergencia, detienen la sangre y le trasladan al hospital. Ichigo se queda con él, por lo menos hasta estar seguro de que aquel hombre se salvaría.

Se sienta en la sala de espera. Está lleno de sangre, y para peor, ese olor a oxido y a salado le revuelve las tripas, aumentando las nauseas insoportables que tiene. Por suerte, su estomago está tan vacío, que no puede devolver nada.

Se reclina en el asiento, se siente mal, pero siente que es su deber quedarse a saber por ese hombre. Así que solo cierra los ojos, pero el olor del hospital no ayuda en nada a su mal estar.

Está mareado. La presión le bajo.

-disculpe joven ¿usted fue quien atendió la herida del señor que hace poco entro a urgencias?- una enfermera le habla, él le mira sin mucho ánimo y asiente- pues debo informarle que ha perdido mucha sangre pero ya está fuera de peligro, se recuperara en unas semanas de su herida, y todo gracias a usted joven- le sonríe y felicita la enfermera

-no fue nada-dice sin ánimo, se siente fatal.

-¿podría usted decirme su nombre? Quizá el señor quiera saber quien le salvo la vida-

-emm… Kurosaki Ichigo-responde dudoso

-¿Kurosaki? ¿es usted hijo del doctor Kurosaki?-pregunta ella

-sí, del mismo-dice algo fastidiado

-le diré quien le salvo la vida a ese hombre….bueno…disculpe si lo incomodo…pero usted no se ve bien- Ichigo la mira y levanta una ceja- ¿quiere que le haga una revisión?-pregunta ella amablemente

-no, gracias señorita, es solo un problema de presión, nada grave, le diré a papa que me revise en casa- miente

-está bien, que tenga buena noche-

Ichigo mira alejarse a la enfermera, luego mira el reloj, son las 11 de la noche. Su labor había terminado. Así que se fue a su casa.

Cuando llego, su papa hizo un escándalo al verlo lleno de sangre, Ichigo se baño y comió algo, después de asegurarle 20 veces a su familia que él estaba bien. Y al fin se fue a dormir

Ichigo salía de clases cuando un repentino mareo le vino, cayó al suelo a peso muerto, provocando algunas risas y luego preocupación en sus compañeros. Lo llevaron a la enfermería, lo reviso la enfermera pero no encontró el motivo de su malestar. Ni siquiera Ichigo se lo explicaba.

Despertó y salió de la enfermería, había sido una semana fatal.

En los últimos días había compartido muy poco con Rukia, y ella parecía estar más cansada que de costumbre, algo inusual en ella.

Estaba preocupado.

De pronto, algo le hizo detener su caminata por el pasillo rodeado de árboles frondosos del patio.

Más bien, alguien le hizo detenerse.

Inoue Orihime venia caminando justo hacia él. Con una confusa expresión el rostro y leyendo atentamente un papel.

Estaba muy cambiada, pero a la vez, estaba idéntica. El cabello lo tenía aun mas largo. Se veía hermosísima.

Ichigo pensó que estaba alucinando, que aun estaba en la enfermería durmiendo, y era ese típico sueño donde el chico ve a la chica y se abalanza sobre ella para que ésta desaparezca en sus brazos, y darse cuenta de que es un idiota, pues está soñando.

Se queda inmóvil viéndola acercarse.

Y ella al fin alza la vista. Sus miradas atónitas se cruzan. Y todo lo que Ichigo se había esforzado en ser hasta ese segundo se cae a pedazos apenas mira sus ojos grises.

Se para frente a ella, impulsado por una fuerza que no conoce. Y ella le mira sin poder creer que lo está viendo en verdad.

Ambos quieren hablar, pero no pueden. Las palabras están atascadas en sus gargantas y no pueden salir.

Ichigo recuerda la promesa que se hizo a sí mismo.

Que algún día la tendría en frente de nuevo, y que le restregaría todo su odio en la cara por haberle dejado y herido.

Frunce el seño en una expresión de incredulidad, mezclada con ira y sorpresa. Ambos tienen sus ojos llorosos pero se esfuman cuando Ichigo toma bruscamente el brazo de Orihime y la lleva a rastras a la solitaria parte trasera de la universidad.

Orihime no está muy sorprendida de la actitud de Ichigo. Ya se imaginaba que la odiaría, así que solo se dejó arrastrar.

Ichigo la empotro contra una pared, apretando con mas brusquedad que la que quería su brazo.

La miro fijamente de nuevo. Le gritaría que la odiaba, escupiría todo el veneno acumulado todo ese año y medio sin ella…

Orihime solo le miraba a los ojos, esperando las palabras reflejadas en los acaramelados ojos de Ichigo.

Pero de pronto, ese ámbar congelado se derritió y se convirtió en caramelo cálido de nuevo.

La misma mirada de la cual se había enamorado.

Ichigo sintió como todo el dolor en su pecho fue aliviado apenas estuvo a solas con ella.

Soltó lentamente su brazo, y la abrazo fuertemente, con necesidad, con entrega, con desesperación. Orihime le correspondió con al misma intensidad.

Ichigo soltó un gemido al sentir el aroma de su cabello, su cuerpo entre sus brazos, su calor incomparable, y su nombre pronunciado por su musical voz saliendo de sus deseables y rosados labios.

La beso suavemente, disfrutando del momento al fin. Ese había sido siempre su deseo. Volver a besar a Orihime Inoue de nuevo. Disfrazo todo sentimiento con odio, pero esa era la mentira más grande que se podría haber dicho.

Su promesa estaba rota.

Era demasiado débil como para cumplirla. Y era débil porque aun seguía demasiado enamorado de Orihime como para odiarla.

Rompió el beso bruscamente, se aparto unos pasos de ella cubriéndose el rostro con las manos.

Rukia.

De pronto recordó a Rukia. Por más que sus sentimientos estuvieran con Orihime, no podía dejar en el daño potencial que recibiría Rukia si los viera en ese instante.

Así que salió casi huyendo del lugar. Dejando una confundida Inoue en el lugar.

Eran los cinco minutos más largos de su vida. Pero debía saber si sus sospechan eran ciertas.

Daba vueltas como una leona enjaulada, tratando de imaginarse lo que sucedería si tenía razón.

Miro el reloj, solo faltaba un minuto.

Ya eran demasiados días, le hecho la culpa a la ansiedad, pero ni ella se creía eso.

Al fin, era tiempo de echar una mirada al pequeño dispositivo sobre el lavamanos.

Lo tomo, cerró los ojos y respiro hondo.

Vamos Rukia, solo una mirada y sabrás la verdad

Lo miro y su mundo se paralizo unos instantes, las lagrimas llenaron sus ojos.

Lagrimas de temor, de incertidumbre e increíblemente de felicidad.

Estaba embarazada…esperaba un hijo de Kurosaki Ichigo.

bueno...continuara muy pronto... y como ya lo he dicho...sus rv me hacen feliz ^3^

nos leemos