uyyy lei los rv y me dolio la panzita :p me siento bien cuando critican lo que escribo porque me dice que causo sensaciones en el lector...les doy las gracias infinitas y lo unico que puedo decir es que todavia queda historia ^^

me he demorado un poco...ya saben...epoca de estudios...

aqui les va otro capi (medio encendido xD)

ojala les guste

Decisión.

Todo había cambiado para ella una vez más. Desde que supo que asistiría a la facultad de medicina de esa ciudad, supo que era muy probable que se encontrara con Ichigo.

El recuerdo del único hombre al cual había querido en toda su corta vida, siempre estaba presente. Recordaba todo con detalle, como si de su película favorita se tratara.

Fueron los días más felices de su vida. Valía la pena todo las penurias de su presente a cambio de haber vivido eso con Ichigo.

Siempre se pregunto cómo estaba. Se preguntaba si lo de su pierna había resultado bien. Quería saber si la odiaba por dejarle. Pero sobre todo se preguntaba si alguien había llenado el espacio que ella dejo en su vida. Orihime se preguntaba si era feliz.

Después de saber la verdad de su pasado, de donde provenía, su cabeza barajaba todas las opciones para enfrentar su vida, su realidad. Pero no encontraba una solución.

De ese momento sabia que tendría que convivir con Sousuke Aizen, el responsable de tantas desgracias en su vida. Y entonces un nuevo sentimiento surgió en su corazón. El deseo de hacer algo al respecto. Sintió que ella era la última de su familia, y que debía actuar de una manera distinta.

se visualizo a si misma frente a frente, y se observo de manera crítica.

Toda su vida había sido débil en verdad; de cierta manera sentía dentro de si misma un impulso por pelear, por salir a delante, por cambiar las cosas, pero siempre ignoro eso por la amabilidad excesiva. No fingía, pero si reprimía gran parte de si habían aprovechado de ella muchas veces, pero ya no más.

Decidió hacer justicia en nombre de su familia.

No entendía a Ulquiorra, ya que él oculto mucho de si mismo cuando hablaron. Pero decidió confiar en él, tal vez tenía un muy motivo para hacerlo. Pero después de un tiempo prudente le preguntaría sus razones.

Cuando llegaron a destino, Orihime tomo una bocanada de aire, mientras era conducida por los pasillos de una lujosa casa.

Entro a una habitación donde tomaban el té un montón de señores de elegantes trajes, cuando entro, todos giraron a verla, y de inmediato se pusieron de pie y le hicieron reverencia. Orihime se sorprendió de ese gesto, al parecer, esperaban su llegada, y además, la conocían.

Miro a Ulquiorra que estaba a su lado, pero él seguía con la vista al frente.

-qué bueno que ha llegado Orihime-sama-dijo uno de los señores

-Orihime-san- la voz de Aizen atravesó sus tímpanos como un desagradable sonido.

Ella le miro. Había cambiado mucho. Ya no era el borracho despeinado y mal oliente de sus recuerdos; tenía el cabello elegantemente engominado, su mirada e incluso su postura denotaban a una persona de mundo y rose social. Nada a lo que ella recordaba. O tal vez nunca había sido lo que antes había aparentado, sino que era aquel hombre frente a ella en ese segundo. No sería una sorpresa si Ulquiorra le había dicho la verdad.

Los hombres ahí eran los miembros del consejo que había presidido su abuelo. Aizen les había ocultado la existencia de la heredera hasta hace muy poco, y de pronto, alguien le informo a uno de los miembros que ella estaba viva, y fue entonces que bajo sutiles amenazas mandaron a traer a la heredera.

Orihime supuso que Ulquiorra actuó de doble espía, una vez que la encontró no solo informo a Aizen, sino que informo al consejo secretamente. Y de paso le compro un seguro de vida, ya que sospecho que Aizen intentaría matarla para quedarse con todo.

Los intereses de Aizen y los miembros del consejo eran contrapuestos. Aizen tenía el control porque se había casado con la madre de Orihime, quien había heredado todo, pero ella estaba muerta, y hasta que Orihime cumpliera 18 años, Aizen era el dueño de todo. Los miembros del consejo siempre sospecharon de las intenciones de Aizen, y de la manera en que había "llegado" a ser presidente. Por eso, al enterarse de la existencia de Orihime, exigieron a Aizen traerle, pensando poder manipularla debido a su juventud, o si no, convencerle que dejara todo repartido en partes iguales entre cada magnate empresario miembro de esa red de crimen organizado; pensaron aprovechar la juventud, inocencia e ignorancia de Orihime acerca de si misma y su identidad, para sacar definitivamente a Aizen de su puesto y de cualquier jugada.

Pero Aizen también tenía sus intereses.

Aizen envió a Ulquiorra con instrucciones especificas acerca de cómo debía proceder antes de traerla de vuelta.

Sabía que Orihime era especialmente amable, ingenua y sensible, debía presionarla y hacerle creer que era él quien tenía el control de su vida. El saber que Orihime tenía un novio le facilito mucho las cosas, encontrando un nuevo factor con que manipularla y ejercer presión sobre su voluntad.

Y por supuesto, también deseaba a Orihime.

No solo porque se había convertido en una hermosa mujer, sino por todas las ventajas que eso le acarrearía. Casarse con la heredera misma era una oportunidad única de ser el dueño indiscutido de todo. Y por las noches, disfrutar del cuerpo terso y joven de Orihime.

Siempre la había deseado. Era lo único que no había logrado controlar. El imaginarse a Orihime dispuesta y doblegada ante él de esa manera era demasiado emocionante para él.

Pero el consejo volvió a truncar sus deseos.

Cuando Aizen propuso al consejo buscar un marido para la heredera, y así que no corriera peligro y que así, la familia Inoue volviera a surgir, se ofreció a sí mismo como candidato. Pero un miembro del consejo nomino a otro.

Ulquiorra.

Aizen no le agrado nada. La decisión fue sometida a votación y por casi unánime, Ulquiorra fue elegido como futuro esposo de Orihime.

Ulquiorra acepto ante la decisión indiscutible del consejo. Y desde ese momento, su vida también corrió peligro junto a la de Orihime.

Cuando ella supo que se casaría, se sintió mal. Ni siquiera la habiendo dejado escoger, pero de inmediato se dio cuenta de que el mundo en que se había metido era asi. Asi que decidió aceptar cada cosa que le impusiera en consejo, además, asi podría comenzar a destronar poco a poco a Aizen, y ese era el objetivo final.

Ulquiorra le dio una idea para ganar tiempo y organizar todo para que sus vidas no corrieran peligro, ya que entre más pronto se casaran, mas presión habría sobre Aizen para deshacerse de ellos, o por lo menos de él.

Le dijo que informara al consejo que estudiaría una carrera universitaria, y al finalizarla, se casaría. El consejo estuvo de acuerdo. Estudiaría medicina.

Pero Orihime puso una condición. Y era que estudiaría en la cuidad de karakura. Era una ciudad pequeña y discreta, se iría con su novio a vivir a la mansión abandonada. Que resulto pertenecer a su familia. Seria remodelada y ella y Ulquiorra vivirán ahí, pero Aizen, temiendo que peligraran sus propios intereses se fue con ellos. Tendría que viajar constantemente, peor quería vigilar todo de cerca, para presionar tanto a Orihime como a Ulquiorra.

Ulquiorra no se mostraba emocionado, pero había algo que ocultaba, Orihime lo presentía.

Al principio Ulquiorra lo tomo como si nada, pero poco a poco se mostro más abierto con ella. Hasta que forjaron una suave relación. No amorosa pero si hablaban mucho.

Hasta que el día justo antes de mudarse a karakura, Ulquiorra entro sin aviso a su habitación, donde ella estaba llorando.

El camino lentamente hacia ella y limpio sus lagrimas, y se quedo ahí, en la oscuridad, limpiando su rostro.

De pronto se sintió tranquila bajo las tímidas caricias de Ulquiorra, y dejo de llorar. Miro los grandes ojos verdes de Ulquiorra, y encontró un brillo cálido jamás visto en el. y se besaron suavemente. Y después Ulquiorra se giro rápidamente y salió de la habitación.

Orihime entendió que Ulquiorra estaba enamorado de ella. Por eso cuidaba de ella, arriesgando incluso su vida…

¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?

Se pregunto Orihime al darse cuenta de ese hecho.

Y no solo eso. Encontró en si mismo sentimientos recíprocos hacia Ulquiorra.

No podía olvidar a Ichigo, pero jamás podría estar con así que no encontró una razón para no intentar tener una relación de verdad y no solo por conveniencia con Ulquiorra.

Pero el puso distancia entre ellos. Tenía demasiado miedo de involucrarse con Orihime. Así que le dejo bien en claro que no eran nada.

Pero más de alguna vez, se topaban en los pasillos, se miraban intensamente y se besaban a escondidas. Con pasión, dulzura, delicadeza, mirándose fijamente. Erizándoseles todo en el cuerpo.

Tal vez no era amor, solo necesidad.

Ulquiorra necesitaba dejar atrás su soledad, y Orihime sus recuerdos y a Ichigo. Se hacían fuertes uno junto al otro.

Y así, Orihime continuo su vida, hasta ese día en la universidad. cuando volvió a ver a Ichigo, y su corazón se desbocó. Y el contacto de sus labios nuevamente fue un mar de felicidad en su corazón.

Miro el diamante en su dedo, y recordó a Ulquiorra. Ella había tomado una decisión y debía cumplir. Había demasiadas cosas en juego, y no podía fallarle a Ulquiorra. Sus vidas corrían un gran riesgo. Y por eso mismo, no podía permitir la entrada en su vida de Ichigo.

El también se vería afectado por su mundo.

Tomo aire y siguió su camino a sus clases como si nada.

Ichigo casi corría, hasta que se detuvo en un árbol. Estaba a punto de hiperventilar.

Ella había vuelto. Y él seguía ridículamente enamorado de ella. Parecía que aun más que antes.

Las piernas le temblaban y quería volver para besarla nuevamente, y disfrutar de sus labios hasta que se cansara. Abrazarla, escucharla decir su nombre, sentir su calor, ver sus ojos, oler su perfume.

Quería correr a su lado.

Pero no podía. Porque él estaba con Rukia. Y como ningún día antes, al pensar en Rukia, sintió un gran lazo invisible atándolo a ella; nunca lo había sentido así, pero en ese momento sintió eso.

Necesitaba una ducha fría para pensar, así que se fue a casa.

Se ducho pero la imagen e Orihime y su voz seguía presente en su mente.

Se recostó a tomar una siesta, pero incluso en sus sueños se aparecía Orihime. Solo que en sus sueños no habían limite ni reglas, y los manejaba su subconsciente.

Su mente lo llevo por ese onírico mundo donde no se separaba de Orihime, donde ella era suya completamente y en donde jamás se había ido. Donde podía vivir desesperadamente enamorado de aquella muchacha con la que se había equivocado tanto.

Una fría manito lo saco de sus sueños, gruño un poco, pero se sobresalto cuando vio a Rukia. Ella le sonrió de manera muy alegre, y le dijo que había decidido cenar con él.

Ichigo se levanto y ceno junto a Rukia, pero hasta que se fue a la cama siguió pensando en Orihime

Rukia se moría de ganas de contarle la buena noticia a Ichigo, pero lo noto muy extraño, casi no escuchaba lo que ella o su padre e incluso sus hermanas le decían en la mesa. Estaba como un zombi.

Decidió que se lo diría cuando fuera por primera vez al médico, y le mostraría las ecografías y así vería su cara.

Estaba tan emocionada que no cabía en sí misma. Hasta pensó que quizá le tocaría casarse. Se sentía muy feliz.

Al otro día, Ichigo no podía evitar buscar a Orihime con la mirada, hasta que cruzo la mirada con ella. Uno caminaba en dirección al otro. Mirándose.

Orihime se percato con dolor el defecto al caminar de Ichigo, pero con su palpitar tan acelrerado que parecía que su corazón se le iba a salir del pecho.

Tenían todas las clases juntos, e Ichigo no le despegaba la mirada, mientras Orihime temblaba de emoción y nerviosismo de sentir su mirada sobre ella.

Hasta que termino la jornada, Orihime debía volver a casa, asi que fue a tomar un taxi, pero se dio cuenta de que Ichigo la había seguido. El taxi se detuvo frente a ella…

Pudo haber subido al taxi y alejarse de Ichigo…

Puso haber subido y ahogar cualquier esperanza…

Pero dejo al taxi irse y nos segundos después sintió como Ichigo la giro para que lo mirase.

La adentro en el oscuro callejón, aun más oscuro debido a la noche que dejaba caer su manto sobre la cuidad.

La empotro contra una pared, y para ambos el mundo se había hecho polvo bajo sus pies. Ichigo se acerco a su boca lentamente.

Disfruto retrasar el momento del beso. Puso sus manos en las mejillas de Orihime mientras apegaba fuerte su cuerpo contra el de ella. Su respiración era agitada y disfrutaba ver como el pecho de Orihime subía y bajaba.

El beso llego despacio y se fue acrecentando soltando toda la necesidad de ambos, ni siquiera las lágrimas del otro hicieron que alguno de ellos dejara de besar a su amor.

-ahh- gimió Ichigo al sentir a Orihime suya después de tanto tiempo- Orihime…volviste –superaba y gemía

-si…-gemía ella también-no he podido dejar de pensar en ti-

-¿Por qué me dejaste?-pregunto él con dolor

-porque debía hacerlo…no te convengo-respondió ella dolida

-eso no me importa- y siguió besándola

Había tanto amor en esos besos, tanta pasión y necesidad.

Ichigo entendió que siempre sus besos habían sido para Orihime, y los había puesto en los labios de Rukia pensando en ella. Orihime siempre fue consciente de que nunca había olvidado a Ichigo, y la pasión de los besos que puso en Ulquiorra así mismo, eran todos para Ichigo.

Ichigo llamo un taxi que los llevo a las afueras de la cuidad, donde los prados comienzan dando la sensación que son infinitos.

Quería pasar toda la noche con ella, y ella quería quedarse con el donde nadie los encontrara.

Entre largas espigas silvestres y pastos se besaban.

Ichigo se sentó y puso sobre él a Orihime. La miraba y acariciaba con temor de que fuera a desaparecer. Besaba su cuello al límite de la osadía. Descubrió un hombro de Orihime para besarlo mientras ella se dejaba amar por él.

Giro sobre sí mismo, quedando entre las piernas de Orihime, sobre ella. Desabrocho su blusa con dedos temblorosos, mientras ella hacía lo mismo con la camisa de él.

El crepúsculo les ofreció una cálida brisa, o tal vez era su imaginación.

La piel de Ichigo se presento gloriosa ante los humedecidos ojos de Orihime. El tomo una de sus manos y la puso sobre su pecho.

-tócame…por favor-suplico Ichigo.

Orihime recorrió suavemente su pecho mientras Ichigo suspiraba, y la apegaba mas a él.

Pero de pronto, cuando miro a sus propias manos recorriendo el torso de Ichigo, la joya en su dedo anular la hizo detenerse bruscamente.

Se incorporo recuperando la cordura de golpe. Ichigo no entendió su cambio y la miro tratando de arreglar su ropa.

-¿Qué sucede?-pregunto

-yo…no puedo…no debo…Ichigo yo no…-trato de responder ella

-te amo Orihime-dijo Ichigo bajando la vista- no me dejes otra vez…te amo-

- te amo también…te amo para entregarme y quedarme y no dejarte jamás pero…-levanto su mano y le mostro el diamante en su dedo-yo me voy a casar….-

El mundo de Ichigo volvió a romperse en mil pedazos, porque al mismo tiempo que sentía haberla recuperado, sentía que la perdía.

xD

ya saben...pueden dejarme todo tipo de rv esto es para ustedes y muchisisismas gracias por leer...

Sean-Raizou T_T no quiero perdeteeee!

a esta historia le queda...creame y no odien al pobre baby no tiene la culpa

Vane94..etc pienso igual...con el sexo si que no se juega ¬¬

nos leemos muy pronto =D