Tanto sin actualizar...es que la verdad he estado muy ocupada... así que mil disculpas por al demora...pero aquí esta otro capitulo redactado con mucho esfuerzo...


Fiesta.

Llamaba y llamaba a Rukia pero su celular estaba apagado. Ichigo sentía que merecía la indiferencia de Rukia, era un mal tipo y sobre todo un mal novio. Quería que las cosas quedaran bien entre ambos, y decirle que nunca fue su intención lastimarla, pero lo había hecho.

Buscaba además con la mirada a Orihime, tenían una clase juntos y quería hablar con ella. Después de unos minutos de espera, apareció Orihime. Ichigo corrió hacia ella.

-¡Orihime! ¿Cómo estás?- dijo emocionado

Ella lo miró con una escéptica expresión, y después de unos segundos en que cruzaron las miradas, esquivo la figura de Ichigo y siguió, pero Ichigo la detuvo.

-se que puedes estar enojada por lo de ayer pero… Rukia y yo…bueno- Orihime recordó lo mal que se sintió al verlos juntos, y que tal vez eso era una señal para que Ichigo no formara parte de su vida.

-eso…no es asunto mío, Ichigo- Orihime lo miro valiente a los ojos, firme, justa con sus decisiones- hace mucho que me fui de este lugar y no soy ni seré parte de tu vida- Ichigo soltó lentamente la mano de Orihime, sorprendido de la frialdad con que le decía esas palabras, pero ella le sonrió cálidamente- me alegro de que estés con Rukia-chan, nunca tuve la oportunidad de agradecerle lo amable que fue conmigo, y perdona si no soy lo que quieres que sea, pero por favor, no vuelvas a hablarme jamás, sigue tu vida, porque yo seguiré con la mía-

Y luego ella siguió su camino sin mirar atrás. No dio a demostrar la tristeza en su corazón, pues sabía que era lo mejor.

Ichigo se quedo como la primera vez que ella se fue, dolido y con mucha rabia, pero esta vez no podía culpara a Orihime, pues sabía que eso solo era un acto infantil. El único culpable de todo era el mismo. Sentía que las palabras de Orihime tenía un trasfondo que él no podía comprender.

Terminaron sus clases y cada uno volvió a casa, sin mirarse ni nada.

Ichigo llego a casa y se dio cuenta de que Renji lo esperaba.

-¡Renji! Tanto tiempo sin…verte-su tono de alegría por ver a su amigo cambio cuando vio la seria expresión de Renji, que le clavaba una mirada fría- ¿Qué sucede?-

Renji solo lo miro fijamente, suspiro con mucho pesar, pero alguien debía hacer el trabajo sucio. No sabía muy bien como terminaría todo eso, pero las cosas debían de arreglarse de alguna forma.

Orihime caminaba por los pasillos de la mansión, hastiada de solo saber que Aizen se había mudado ahí para su fiesta. Quería sacar provecho de todo como siempre. Los guardias de Aizen, le llevaron un vestido para que lo recibiera, un vestido blanco muy lindo. La obligaron a ponérselo, por suerte Ulquiorra estaba en la mansión, y le sugirió que siguiera la corriente hasta que las cosas se solucionaran.

A esas alturas, Orihime ya no sabía cuál era ésa solución, pero algo le decía que debía confiar en su novio.

Llego a la habitación, y estaba todo oscuro, solo se escuchaba algo detrás del sillón del gran escritorio caro de la habitación.

Los escoltas cerraron la puerta tras ella, y ella se acerco, para no demostrar miedo.

Y cuando se acerco al escritorio, se arrepintió de hacerlo. La escena era demasiado morbosa para su gusto.

Una joven estaba con la cabeza entre las piernas de Aizen, y el disfrutaba de las acciones bucales de ella. Él sabía que ella estaba ahí, así que cuando la sintió a solo un metro, la miro con una macabra sonrisa. Ella se giro espantada para irse de ahí, pero cuando llegó a la puerta, los guardias la tomaron de los brazos y la arrastraron de vuelta hacia la presencia de Aizen.

A Orihime le dieron ganas de gritar y llamar a Ulquiorra, pero en el mismo instante se refreno, no sería más cobarde, y no pondría a nadie más en peligro.

Ulquiorra estaba afuera, con los brazos en los bolsillos, escuchando todo, se sintió bien de que ella no gritara. Sonrió de medio lado y se puso a esperar tranquilo.

Orihime aun escuchaba aquellos sonidos de la pareja, , e giraba para no ver, pero no podía escapar de los fuertes brazos de aquellos hombres, y le volvían la cabeza para que mirase.

Logro ver que había droga en la mesa, pero estaba casi segura de que Aizen no se drogaba. La joven termino, y con su antebrazo limpio su trabajo en sus labios. Orihime la miro y su sorpresa fue mayor al verla.

Era casi idéntica a ella. Era castaña, con ese mismo color claro, su cuerpo también con grandes pechos, de su estatura, de ojos grises, solo algunas facciones de su rostro eran diferentes. Aizen tomo a la joven y la levanto bruscamente de donde se encontraba arrodillada, se subió el cierre del pantalón y a rastras la puso delante de Orihime.

-hola ¿Cómo has estado?-pregunto con su profunda voz, Orihime solo lo miro asqueada- yo me siento muy...ansioso cuando no estás cerca, así que, me hice una "Hime" para mí. El dinero logra tantas cosas- dijo mientras sacudía a la chica.

Orihime la miro con tristeza, parecía ida, casi inconsciente. Claro, la droga era para ella.

-estás enfermo- escupió Orihime con desprecio- ¿Quién es ella?-

-ella no es alguien, ella es algo, algo que es mío, mi muñeca, pero solo hasta que tú seas mi mueva muñequita, pero quiero desenvolver mi regalo nuevecito, sin manchas, por eso ella está aquí-

-no soy algo que puedas adquirir- dijo Orihime mirándolo con rabia.

Aizen soltó a la muchacha y en su lugar, agarro a Orihime, se la arrebato a los escoltas y la acorraló con brusca fuerza contra la pared. Paso la lengua por el cuello de ella, pero Orihime se soltó y le dio una fuerte cachetada que lo hizo tambalear.

Ulquiorra sonrió desde afuera.

-así me gusta…ahora vete- dijo Aizen, mientras la soltaba y los guardias se retiraban- nos vemos en una noche muy especial- dijo Aizen en un tono muy lascivo.

Ella salió sin demora de aquella habitación, Ulquiorra la intercepto, y se la levo a una habitación que tenía un pasadizo secreto, la introdujo en una habitación. La miro, y ella aun parecía asustada.

Reviso sus brazos, algo rojos por los apretones.

-¿estás bien?- pregunto él.

-te preocupas demasiado- dijo Orihime mirándolo con ternura.

Se miraron un segundo que parecía congelado. Ulquiorra acaricio despacio la mejilla de ella; Orihime sentía como si aquel instante fuera tan frágil que podía romperse incluso con un respiro muy fuerte.

Beso a Ulquiorra, y este le respondió de la misma forma. La varazo y se quedaron asi unos momentos.

Gracias…susurro Orihime. Tal vez no quería decir eso, y el silencio de Ulquiorra no era lo que en realidad quería entregarle a Orihime en ese momento, pero solo se quedaron abrazados allí unos minutos.

Ichigo no tenía cara de estar parado allí. La blanca puerta quizá era el propio reflejo de la pálida expresión de Ichigo. Tenía una mano levantada, a punto de golpear, pero no lo había hecho…

¿Tenía derecho a verla siquiera?

Él mismo pensaba que no, pero debía enfrentar las cosas de una vez por todas. Había sido siempre tan idiota, tan egoísta con quienes lo amaban, creyendo que en realidad les protegía.

Al final golpeo, unos segundos más tarde se abrió la puerta. Rukia asomo, tenía los ojos hinchados de tanto llorar, quiso cerrar la puerta, no quería verlo. Pero Ichigo no la dejo.

Entro a la habitación que Renji le había preparado. La miro fijamente, pero Rukia le dio la espalda.

-Rukia…-comenzó a decir con dolor- ¿Por qué no me lo dijiste?-

-ya veo que Renji no es tan leal como pensaba- dijo ella sin voltearse y con voz quebrada- ¿Qué te conto?-

-solo que al parecer estas…embarazada ¿es cierto?-

Rukia se calló unos segundos, Renji solo dijo lo necesario para que ambos arreglaran su situación.

-no, no lo estoy- dijo ella tristemente. Ichigo se sintió aliviado, y una mierda por sentirse así.

-perdóname Rukia, soy un tarado, un idiota…te he hecho tanto daño-

-lo eres, en verdad eres un estúpido- dijo ella echándose a llorar.

Ichigo tomo valor y se acerco para abrazarla, Rukia lucho contra el abrazo de Ichigo, pero al final término llorando en sus brazos.

-se que no te sirva de mucho lo que te voy a decir, ni sé si merezco que me perdones pero…yo te quiero…eres mi amiga especial…muy especial- dijo Ichigo al borde del llanto- perdóname por favor…-

-sé que me quieres…pero no me amas ¿verdad?- dedujo ella ya más tranquila

-lo siento…-respondió él- pero mentirte sería lo más canalla de mi parte-

-no toda la culpa es tuya, también es la mía. Siempre hemos sido amigos, muy buenos amigos en realidad, pero nunca hemos sido pareja…solo que yo no quería ver algo tan obvio-

-ambos nos cegamos-

Se abrazaron un momento más y se miraron.

-vete, por favor- pidió Rukia, Ichigo se entristeció- te perdono, en serio pero, quiero estar sola, y quisiera no verte un tiempo, solo eso…quiero estar bien-

Ichigo asintió. Cuando sanaran las heridas, quizá recuperaría a su amiga del alma. Salió de la habitación, y en el sofá estaba Renji, expectante de lo que sucedía. Ichigo lo miro con una triste sonrisa de agradecimiento.

-muchas gracias…cuídala mucho…hazla muy feliz- dijo Ichigo y salió del departamento.

-lo hare- respondió muy seguro Renji- a su tiempo, lo hare-

Ya habían pasado dos semanas, estaba poniéndose el elegante esmoquin que le había regalado aquel amable señor. Pensó en no asistir a la fiesta, pero necesitaba distracción. Extrañaba a Rukia, y le dolía la indiferencia de Orihime. Quizá la fiesta le haría bien.

Se miro al espejo. Reconoció muy a su pesar, que el esmoquin le asentaba. Y se dirigió al salón del gran evento. Había muchas limosinas, y gente finísima. Extranjeros, empresarios, todo tipo de gente poderosa.

Entro y fue un alivio encontrarse inmediatamente con Gabriel, quien le acompaño hasta el centro de la fiesta; le presento a su esposa, una hermosa mujer de pelo negro, española y muy alegre. Tomaron unas copas mientras esperaban a los anfitriones de la fiesta. Los novios.

De pronto, se anuncio su llegada, todos miraron hacia la entrada, y aplaudieron. Se escucharon murmuraciones de lo hermosa que era la "novia y la heredera", Ichigo solo levanto una ceja. Pensó que tal vez era de esas princesitas de porcelana. Aplaudió solo por cortesía, pero cuando la vio quiso esfumarse.

Vio a Orihime entrar del brazo de Ulquiorra, sonriendo, radiante y hermosa. Traía un vestido color marfil, vaporoso, que enmarcaba sutil y elegantemente su cuerpo, su cabello cálido adornado por ondas en un romántico peinado semi recogido. Parecía que flotaba en vez de caminar.

La sonrisa de ella se esfumo un breve segundo, cuando su mirad ay la de Ichigo se cruzaron. Ambos se sorprendieron de ver al otro. Pero Orihime supo actuar y siguió sonriendo.

Ulquiorra también vio a Ichigo y sonrió. Parecía que todo le salía bien sin tanto esfuerzo. Miro a Orihime que parecía como si nada. Pensó que, o no lo había visto, o en realidad estaba aprendiendo muy rápido como hacer las cosas.

Pero algo estaba más que claro, esa fiesta iba a ser muy divertida.


lo sé, cortito. Pero ojala les haya gustado mucho. garcias a todos por sus rv, me hacen tan feliz T.T

nos leemos pronto.

P.D. : A QUE NI SE IMAGINAN LO QUE ULQUIORRA SE TRAE ^^