Años sin actualizar...pero gracias a todos aquellos que me envían sus rv y gracias también por su paciencia...he de decir que este es el penúltimo capitulo EL PRÓXIMO ES EL ULTIMO. Espero como siempre que les guste, y sus comentarios siempre serán bienvenidos. Aquí les va
Sumidos en ese beso, se abrazaban con anhelo, pareciera que el tiempo era su enemigo, porque cada minuto que pasaban lejos de otro era como un siglo, y ahora que estaban juntos, el tiempo parecía haberse detenido, aunque ambos sabían, que ahora más que nunca el tiempo corría de prisa.
Se separaron para mirarse, Ichigo le sonrió a Orihime con suficiencia, el solo sentirla cerca le embelesaba. Ahora sabia la verdad, toda la verdad sobre ella. La admiro y se sintió orgulloso de ella, de su nobleza, de su fortaleza para seguir adelante, y se sintió avergonzado de lo tonto que había sido, primeramente con ella, luego con Rukia, y así con todos, incluso con el mismo.
Orihime era un ángel sin alas, porque siempre había alguien que se las cortaba cuando empezaban a crecer nuevamente, alguien le había quitado todo, pero jamás le quitarían eso tan especial que ella es.
Se tumbaron en la cama y siguieron besándose, estaban sumidos en el otro, hasta que Ichigo recordó su conversación con Ulquiorra. Se separo de ella y se sentó en la cama. Orihime interpreto eso como un rechazo por parte de Ichigo, y que para él, todo lo que había pasado entre ellos no era fácil de olvidar. Entristecida solo se sentó también y se arreglo para irse, era mejor irse sin decir nada. Pero Ichigo no la dejo y la tomo de la mano y volvió a besarla, sabía que estaba mal pero no podía evitarlo.
Orihime pensaba en que pronto se casaría, pero había algo que su corazón y su cuerpo querían en ese segundo, algo que quería vivir con Ichigo. Quería que él fuera el primero en su vida y en su cuerpo, sentir con él y por una única vez lo que era entregarse al amor sin barreras. Así que con valor, se sentó frente a él, y comenzó a bajar las delgadas tiritas de su vestido, bajo el cierre del costado, mientras Ichigo la admiraba embobado. Orihime bajo su vestido hasta la cintura y removió la parte superior de su ropa interior, Ichigo la recorrió con la mirada y con la punta de sus dedos recorrió la mandíbula de Orihime, bajando por u cuello, hasta que nuevamente recordó la conversación con Ulquiorra. Suavemente hizo a un lado a Orihime, trato de no mirarla porque su voluntad se rompería, tomo su brasier y el mismo lo coloco en su lugar mientras decía
-yo no tomaría algo que no me pertenece- dijo Ichigo con voz ronca, tratando de pensar- te mereces más que solo un arrebato de pasión de una noche, te mereces una vida para ser amada. Caricia por caricia, beso a beso…no así- y subió y arreglo el vestido de Orihime.
Ella avergonzada, se paro y se arreglo el cabello; tenía ganas de llorar, pero no podía o alguien sospecharía. Con valor miro a Ichigo.
-tu prometido esta allá en la fiesta, tu fiesta, es mejor que vayas con él- ella entristeció con aquellas palabras, pero asintió- no me olvides…- dijo Ichigo sosteniéndole la mirada, aun sentado en la cama, Orihime se sorprendió y lo miro con la pregunta en los ojos.
-yo no te olvidare jamás…te amo…siempre te he amado…ahora, antes y siempre lo hare…perdóname por todo…y si te casas espero que no le falles a tu prometido-
-yo…-dijo Orihime sonrojada, ese quizá era su último momento juntos- yo también te amo…así será siempre…Ulquiorra ha sido muy bueno pero…me gustaría que fueras tu el que me esperara en el altar…-y una rebelde lagrima escapo por su mejilla.
-te casaras con quien corresponde que te cases- Ichigo se levanto y limpio su rostro- prometo que todo te saldrá bien…estoy seguro-
Orihime entendió que después de todo, la decisión estaba tomada. Ya no había nada más que decir, así que rápidamente se dio vuelta y salió de la habitación.
Ichigo se quedo pensando un momento, todo lo que había dicho Ulquiorra aun estaba fresco en su memoria.
-ya no tengo nada que hacer aquí- salió de la habitación y busco a su acompañante solo para avisarle que se iba.
Orihime se recompuso y sonrió ante el espejo antes de salir a encontrar a Ulquiorra. Pensaba que quizá siempre su amor por Ichigo era algo que iba en contra de toda lógica, quizá no eran el uno para el otro. Y cuando al fin encontró a su prometido pensó que quizá no amaba a Ulquiorra, pero era él quien la había protegido, y de cierta manera, la había hecho más fuerte. Quizá aunque no estaba enamorada de él. Llegaría a amarlo.
Ulquiorra vio a Orihime con una mirada muy decidida en su rostro. Si, Kurosaki había cumplido con su parte. Orihime lo tomo del brazo y le sonrió a todos sus invitados. Ichigo tenía razón, ésta era su fiesta, esta era su vida. Y le correspondía vivirla.
Ichigo antes de irse, se giro y miro hacia la fiesta, y se encontró con la mirada de Orihime, se veía mejor. Y a modo de despedida, le sonrió desde lejos y se fue a casa. Y ella se quedo con su prometido
…
Pasaron los días, y la boda asomaba con el sol de la mañana. Orihime fue al spa, a la peluquería, y recoger su vestido. El patio de la mansión estaba todo adornado y una discreta lista de invitados, solo los del consejo y sus amigos, estarían ahí.
Pero a su mente vino el recuerdo de la tarde anterior.
…
Se sentía anestesiada frente a la realidad, faltaban solo unas horas para su matrimonio con Ulquiorra. Ya ni siquiera sabía porque hacia todo eso, o cual era el objetivo, porque llevaba esa vida.
Se sentía como un vegetal, tirada boca arriba en la amplia cama, en aquella enorme habitación, en aquella lujosa mansión que albergaba sus paseos, que parecían haber sucedido hace miles de años; se sentía ligera como una pluma, flotando en un vestido de seda azul cielo. Ni siquiera pensaba algo concreto, solo existía.
Unos golpes en su puerta la despertaron, por así decirlo. Lentamente y descalza, camino hasta la puerta y la abrió
-¿puedo pasar?-era Ulquiorra, Orihime se sorprendió de verlo fuera del trabajo.
Ulquiorra jamás faltaba o salía antes del trabajo, y verlo a esas horas del día en casa era extraño.
-claro…pasa-contesto ella saliendo de sus pensamientos-¿hay algún problema con la boda?-pregunto ella, pensando que nada podría hacerlo salir amas que un grave problema protocolar
Ulquiorra se acercó a ella y la miro fijamente a los ojos. Orihime tembló un poco. Los ojos de Ulquiorra, que generalmente eran estrictos y casi sin demostrar emociones, estaban cálidos en ese momento, el color verde de sus ojos parecía haberse derretido y ahora se fundían haciéndolos de un color verde "melancólico".
Titubeante, Ulquiorra levanto su mano y acaricio la mejilla de Orihime, causando un sonrojo en ella a causa de esa caricia. Ulquiorra rió por la reacción tan predecible de ella, y acarició también su mejilla sonrojada. Sostuvo el delicado rostro de ella en sus manos.
-ven conmigo mujer-dijo reprimiendo una sonrisa. Orihime abrió la boca para preguntar algo, pero Ulquiorra la detuvo-solo quiero un "si"- Orihime se limito a obedecer, se puso un calzado y salió de la mansión con Ulquiorra, en el auto favorito de él.
Orihime solo lo miraba. Había algo distinto en él. Algo realmente encantador en su rostro y en su expresión. Se había cortado el cabello y se veía aun mas atractivo. Olía distinto, quizá había cambiado el perfume, y llevaba un traje negro con líneas azules imperceptibles y una camisa rosada, desabotonada en el cuello y dos botones más abajo, no llevaba corbata dándole un aire descuidado. Siempre llevaba el cabello alborotado y el viento que entraba por la ventada movía sus mechones descuidadamente.
Orihime se giro completamente hacia él, quedando como una niña chiquita en el asiento del copiloto, mirando acurrucada y sonriente a Ulquiorra. Se dio cuenta de que estaban saliendo de la cuidad, pero mirando a Ulquiorra dejó de preocuparse donde se dirigían.
-¿Qué sucede?- preguntó tranquilamente Ulquiorra.
Orihime sonrió un poco. Pensó sus palabras antes de responderle.
-te ves distinto…estas distinto-terminó afirmando sus palabras.
Ulquiorra solo la miró de reojo, pero término de medio lado y soltó un suspiro.
-tengo…un buen motivo para hacerlo-Orihime pensó de inmediato la palabra "boda" y su corazón se estremeció de sentimientos encontrados.
Por una parte sabía que junto a Ulquiorra estaba a salvo. Confiaba en él. Pero la cara de Ichigo venía a cada instante a su mente torturándola con sus propios sentimientos hacia él, y con anhelos que jamás se cumplirían.
-¿Dónde me llevas?-pregunto para cambiar el hilo de sus pensamientos
-ya verás- fue evidente para Orihime que Ulquiorra no diría nada. Así que contemplo la carretera mientras él conducía.
Ella trató de no pensar en nada, y Ulquiorra se quedó en silencio en resto del camino. Sabía que Orihime pensaba en Ichigo, o intentaba no pensar en él.
De pronto el silencio se rompió.
-llegamos- dijo Ulquiorra.
Él bajó y se fue a abrirle la puerta a Orihime, quedando muy sorprendida por ese acto; Ulquiorra extendió su mano para que ella saliera del auto, y Orihime la tomó sonrojándose.
Habían llegado a un lugar hermoso, un amplio jardín lleno de arboles de cerezos florecidos.
-este lugar pertenecía a tu padre- Orihime se volteó a mirarlo con sorpresa-antes de que tu padre terminara por alejarse de tu abuelo, trajo a tu madre aquí, para que pasara sus últimos meses de embarazo cuando esperaba a tu hermano-Orihime sintió una nostalgia que embargaba su corazón, lucho por hablar peor no pudo, Ulquiorra sabía que esa sería su reacción así que continuó-este lugar no está dentro de la lista de propiedades de la familia Inoue, por lo que ni tu abuelo ni nadie del consejo tiene conocimiento de él- Orihime recorría con la vista el hermoso jardín tan tradicional. Admiró la entrada a la enorme casa que se imponía al fondo-además…-dijo Ulquiorra captando su mirada-este lugar te pertenece-Orihime se le quedo mirando y él arreglo un mechón que el viento había desordenado.
Ella aun seguía emocionada, y él sonrió porque era justo como se lo había imaginado. Se tomó la libertad de tomarle la mano y recorrer el jardín.
Orihime se sentía tan cerca de sus padres, el aire olía a un pasado tan distante y desconocido para ella, y también peligroso, pero ella no tenía ninguna duda de que ella y su hermano habían sido el fruto de un profundo amor.
Entraron a la antigua casa. Todo era muy tradicional. Y sus ojos se humedecieron cuando se dio cuenta de que en las paredes habían muchas fotografías de su padre y de su madre.
Tomo una que estaba sobre una mesa. En ella su padres bailaban algún tipo de vals. Y acaricio la imagen de su padre. Ella tenía sus ojos.
Se volteó a Ulquiorra sin saber que decir. Así que él solo la guió al gran donde coloco un vinilo de música clásica. Ella solo le miraba, y él lentamente se acercó y con mucho cuidado, tomo una de sus manos y la alzo hasta la altura de sus ojos.
La melodía llenaba el lugar, y el sol del atardecer entraba de lleno por una ventana, iluminando todo de un color dorado y cálido.
Se miraron fijamente, ella estaba demasiado emocionada y ansiosa para hablar, y él, demasiado nervioso para romper el silencio.
Ulquiorra miro sus manos y entrelazó sus dedos, y con delicadeza, paso una mano por la cintura de ella, atrayéndola hacia él.
Ambos corazones saltaron dentro de cada pecho, y lentamente comenzaron a moverse al ritmo de la música.
Ella miraba aquellos ojos que casi siempre eran inexpresivos, pero en ese momento eran cálidos, y logro olvidarse de todo, solo pensaba en el sol acariciando su piel, llenando el lugar; en la melodía dulce que sonaba y en esos ojos verdes…sobre todo en esos ojos verdes.
Él por su parte, se hacia un molde mental del esbelto cuerpo de Orihime, guardaba en su memoria el aroma que tenía su cabello y su piel, y como el sol hacia parecer su castaño y rojizo cabello, de un color derechamente anaranjado, que contractaba con su piel blanca y suave, flotando en tan delicado vestido. Y en como su cabello caía por sus hombros, pecho y espalda. Sus carnosos labios entreabiertos, suaves y sedosos. Y sus ojos…si…siempre sus ojos…aquel color atrapante, y esos ojos llenos de preguntas, de curiosidad y de alegría.
Con delicadeza acaricio el rostro de ella, delineándolo y poco a poco acercándosele para besarla. Ella le correspondió sin titubeos.
Era un beso con un sabor muy diferente. Orihime lo noto a pesar de que Ulquiorra apenas lo hiciera. Sus sentimientos por Ichigo jamás cambiarían, pero sintió que Ulquiorra se le iba de entre los dedos, y respondió apasionada mente el beso.
Ella paso los brazos por el cuello de Ulquiorra y el acaricio el cuello y los brazos de Orihime suavemente.
Cuando se separaron se dieron cuenta de que el sol ya no iluminaba el salón, y que el crepúsculo anunciaba la inminente noche.
A punto de regresar, Orihime se tomó la libertad de llevarse con ella una foto familiar, ella por supuesto no ni ella ni su hermano aparecían, y aunque sabía que sus padres sólo habían estado de paso por aquel lugar, se sentía un poquito más cerca de ellos y de su hermano.
Y el gran día había llegado.
Se miraba en el espejo flotando en el blanco kimono de seda especialmente confeccionado para su boda, su peinado era perfecto, ella lucía como una inmaculada novia. Suspiro y trato de calmar los intensos nervios que tenía.
Orihime recordó a las únicas amigas que había tenido, Rukia y Tatsuki. Siempre soñó casarse rodeada de amigos, pero en cambio se rodeaba de desconocidos. Aizen afortunadamente no le había dicho nada, y por lo visto no pensaba hacerlo, pero era claro que algo se traía entre manos por como la miraba.
Era casi la hora, el atardecer seria su aviso para saber que pronto seria una mujer casada.
Aizen la recogió en la puerta de su habitación para guiarla hasta el altar. De mala gana ella tomo el brazo de tan desagradable ser y caminó.
Ulquiorra estaba frente al altar del patio, y Orihime admitió que se veía guapísimo; Ulquiorra por su lado quedo sin aliento al ver a Orihime con aquel vestido, y su largo cabello recogido acentuaban sus bellas facciones. Y justo en ese momento llego hasta Ulquiorra y tomo su mano. Sentía la mirada de Aizen en ella, pero no le daba atención.
La ceremonia fue tradicional en el patrio preparado para la ceremonia y la fiesta "intima", los miembros de una mafia, y sobre todo la japonesa, son extremadamente patriotas. Y esta no era solo una boda, sino un contrato, un acto de negocios. Los miembros del consejo conseguían frenar el poder de Aizen, asegurándose que la princesa prodiga de los Inoue no callera en sus manos, y en cambio, quedaba casada con la persona más servicial del consejo.
Pero se extrañaban de la sonrisa de Aizen ante la boda. Se veía feliz, como si fuera él quien más ganaba.
Cuando Orihime se disponía a beber el sake y concluir el matrimonio, la cara de Ichigo vino a su memoria, al igual de sus sentimientos y todos sus besos. Era su forma de despedirse, de guardar ese amor en su corazón, porque nunca podría dejar de ser quien era. La heredera del bajo mundo. No importaba que ella no fuera parte de él, o que no quisiera heredar nada relacionado con aquellas personas viles, era algo de lo que simplemente no podía escapar. Porque si lo hacía, y corría junto a Ichigo, él siempre estaría en peligro…Aizen siempre la perseguiría.
Con una solitaria lágrima bebió y se convirtió en la esposa de Ulquiorra. Con un aplauso se sello el trato, y con una sonrisa, Aizen celebró su victoria sobre la voluntad de Orihime.
Se fueron a la parte del patio preparada para la fiesta. Orihime sentada se sentía como una muñeca ya sin voluntad. Miraba a Ulquiorra para encontrar valor y este la miraba con calidez. Eso la tranquilizaba un poco, no todo era tan malo gracias a sus ojos verdes.
De pronto Ulquiorra la miro mas cálidamente un momento, y luego se paró a hacer una llamada.
Y por estúpido que sonara, o frívolo o infantil. Orihime no concebía su nueva vida separada de Ulquiorra, porque con solo saberse sola entre aquella gente, temblaba.
…
Ichigo maldecía una y otra vez, ya era casi de noche y eso significaba que Orihime se había casado. Maldecía a Ulquiorra por mentiroso, según él, había roto la promesa que le hizo cuando conversaron en la habitación del hotel.
"se miraban desafiantes. Ninguno pestañeaba en señal de desafió. Pero Ulquiorra tenía algo que decirle.
-¿quieres llevártela?- pregunto el moreno tranquilamente.
-¿y que si es así?-desafío Ichigo-me dirás nuevamente que no la conozco y toda esa palabrería barata ¿no?-
-te equivocas, solo quiero que hagamos un trato…yo dejaré que te la lleves- Ichigo se sorprendió, no respondió esperando la condición detrás de las palabras de Ulquiorra -pero a cambio quiero que te alejes de ella hasta el día de la boda-
-¿Qué quieres decir? ¡explícate!-
-quiero que te alejes de ella y te prometo que el día de la boda, personalmente te la entregaré…esa es la primera condición-
-¿cuál es la segunda?-
-que te la lleves lejos, te hare saber por mis propios medios donde y cuando llevártela, así que prepara tus cosas, porque si la quieres deberás renunciar a mucho…solo esas dos condiciones te impongo-
-¿Qué ganas tú?-
Esa pregunto descoloco a Ulquiorra, ya que él tenía un desinteresado motivo, y aunque se moría de celos, reconocía que Ichigo era mejor para Orihime que él. Si, él estaba enamorado de ella, desde que supo de ella. Pero eso no se lo diría.
-solo di sí o no…sino puedes largarte-
-no sé qué tramas, pero te estaré vigilando, y sí…acepto, tienes hasta el día de la boda-
-así será-
Y sin más, Ulquiorra salió de la habitación, dejando a un pensativo Ichigo atrás."
Maldecía una y otra vez, no podía gritar ni moverse. Estaba amordazado y atado de pies y manos….literalmente. Pues estaba dentro de un maletero de un auto, a las afueras de la mansión donde Orihime se casaba y él no podía detenerla.
gracias y como siempre hasta el proximo capitulo
n.n
