Se fue a entrenar. Ver a su mujer en ese estado era una tortura, prefería mil veces que Goku y Freezer lo mataran a tener que lidiar con esa situación de nuevo. Decidió que lo mejor era irse a entrenar lejos, muy lejos. Bulma estaría bien sola en la Corporación, seguramente bebería un poco más, se haría a dormir y cuando despertara sus padres ya estarían de nuevo. Las montañas eran el lugar perfecto para entrenar y tratar de olvidarse un poco de su estresante vida.
…
Bulma ya había terminado el whiskey y estaba por acostarse a dormir cuando la puerta de su habitación se abrió y se sorprendió muchísimo por ver a quien veía. Yamcha. ¿Qué hacia ahí? Ahora no estaba tan borracha como para alucinar. Se levanto del suelo con su ayuda y, sin decir nada, él la abrazo.
-Yamcha ¿Qué haces aquí?-pregunto confundida sin corresponder al abrazo.
-Bulma al fin pude hacerme un tiempo para venir a visitarte. Sé que para estas fechas tu bebé ya habría nacido y vine a conocerlo.-dijo mientras la miraba a los ojos.
A Bulma se le cayó el mundo todavía más. Definitivamente Yamcha no estaba al tanto de los acontecimientos pasados. Lentamente se alejo de él y se recostó en la cama sin decir nada. El guerrero la miro extrañado, algo había pasado. Se acerco y se sentó junto a ella.
-¿Qué paso Bulma?
-Nada.-dijo indiferente.
-Te conozco lo suficiente como para saber que algo sucedió.-dijo serio- ¿Vegeta te abandonó?
-No Yamcha. Vegeta no es el culpable de nada.
-Entonces… ¿Qué sucedió?
Sin más la peliazul se abrazo fuertemente al guerrero y lloró en sus brazos. Yamcha seguía con la duda pero Bulma necesitaba descargarse.
-Bulma vístete y vamos a dar una vuelta ¿te parece?
-Está bien Yamcha pero sal de mi habitación así puedo cambiarme.
Era una situación bastante rara para Bulma. Su ex novio estaba en su casa esperándola para salir mientras que Vegeta se había ido a entrenar. No podía evitar sentir la angustia por estarlo traicionando. Pero ahora que recordaba ella había terminado con el príncipe, le habia devuelto su libertad asi que ella tambien tenia derecho de rehacer su vida, no con Yamcha, él solo era un amigo y estaba totalmente consciente que no podría olvidar a Vegeta pero empezaria a salir con sus amigas de nuevo. Se sonrio en el espejo mientras terminaba de maquillarse. Era lo mejor para ella, aunque amaba a Vegeta y a su difunto hijo, debía empezar una vida nueva. Se dirijio a su placar y tomo un vestido sencillo pero provocador y asi salio al encuentro con Yamcha.
-¿Nos vamos?- dijo dulcemente.
-Claro que si.
Yamcha miro a Bulma de arriba a abajo. Definitivamente seguía tan hermosa como siempre o aun mas. Esta noche la reconquistaría de nuevo. Ambos se fueron a el bar más lujoso de la ciudad y entraron al área VIP. Para los dueños del lugar era un lujo que Bulma estuviera ahí, era la heredera de la Corporación Capsula y que mejor que ella para dar las mejores criticas del lugar. La peliazul se acomodo en uno de los hermosos sillones que había alli y espero a Yamcha que había ido por una bebidas.
-Mira Bulma te traje Ron.-dijo apareciendo el guerrero.
-Oh gracias. Realmente me fascina.-dijo abriendo y tomando el alcohol.
-¿Me contaras que fue lo que sucedio en mi ausencia?-pregunto.
Silencio.
-Esta bien. No te forza...
-Antes de que te marcharas te dije que estaba embarazada de Vegeta. Desde antes que te fueras yo mantenía una relación con él y, aunque no lo creas, eramos muy felices juntos. Pasaba el tiempo y mi panza crecía más y más. El día llego, al fin daría a luz, pero mi bebé se asfixio con el cordón umbilical y después de todo el dolor decidí dejar a Vegeta para que sea feliz con otra mujer.- contó Bulma sollozando.
-Wow Bulma no puedo creer lo que me estas diciendo.-dijo tristemente.
-Si, estos días los he estado pasando terriblemente. Siento que la vida es injusta conmigo.-dijo llorando.
Yamcha la abrazo fuertemente. "si ese hubiese sido mi hijo, hoy estaría vivo. La culpa es de Vegeta. Él trae mala suerte" pensaba el guerrero mientras acariciaba los cabellos azules del amor de su vida. Realmente Bulma tenia que rehacer su vida y él estaba ahí, amándola como el primer día pero sabía que ella iba a resistirse. "Estas borracha Bulma. Eso hace muy fáciles las cosas. Esta noche te tendré de nuevo en mi cama. Lo necesito".
-Bulma esperame aqui. Te traere otra bebida ¿quieres?- pregunto acariciando su mejilla.
-Por favor.- le sonrió.
Nuevamente vio como el guerrero iba a la barra por más bebida. A esta altura de la noche podía darse cuenta lo borracha que estaba pero a pesar de eso aun no había perdido su femineidad. Mañana de nuevo olvidaría los acontecimientos de la noche. Eso seria bueno. Otra vez vio venir a Yamcha.
-Ten- dijo sentándose a su lado.
-Grracias.- dijo abriendo la nueva botella de ron y bebiéndola con gusto.
Yamcha rió. La escena de Bulma borracha le parecía realmente graciosa ya que se daba cuenta como trataba de ocultar su embriaguez. La peliazul había terminado la botella de Ron pero aun estaba lo suficientemente consciente como para recordar todo en la mañana. Entonces recordó lo que había comprado días atrás, los sacó de su bolsillo y los miró. Eran perfectos para ese momento. Tomó uno, lo prendió y lo llevo a su boca dándole una larga seca.
-¿Qué esh esho Yamcha? Tiene un olor extraño.-lo miro sorprendida dándose cuenta de que era.
-Mmm...esto es delicioso.-dijo exhalando el humo.
-¿Desde cuando fumas marihuana?-pregunto.
-Me ofrecieron en un club, lo probé y me encanto.¿Quieres uno?-pregunto dándole otra seca.
-¿Qué? Eshtas loco.
-Anda. Pruebalo. Ya veras como te libra de problemas por un tiempo.-dijo ofreciéndole un cigarro.
Bulma lo tomo en sus manos y lo miro. Nunca antes había fumado marihuana y tenia cierto temor pero Yamcha había dicho que la ayudaría a olvidar por un tiempo. Sin pensarlo dos veces, lo prendió y comenzó a fumarlo.
...
Volvía de las montañas muy agotado y hambriento. Ese día había llegado al limite de sus fuerzas. Entro a la mansión por la puerta de la cocina y comenzó a engullir todo lo que encontraba. Al terminar decidió ir a ver a su mujer que seguramente estaría durmiendo. Al pasar por la sala miró hacia la ventana y vio ese conocido auto color rojo.
-Ese es el auto del insecto pero...¿que demonios esta haciendo aquí?
Comenzó a subir las escaleras y a medida que se acercaba podía escuchar gemidos y jadeos provenientes de la habitación de Bulma. El corazón le latía a mil por hora, necesitaba afirmar que esos sonidos no eran de su mujer. Abrió lentamente la puerta y el dolor que sintió al ver la escena fue realmente indescriptible. Bulma estaba en pleno coito con el insecto. No sabía que hacer. Su mujer , esa que le juro una y mil veces amor eterno, ahora se estaba revolcando con su ex novio ¿porque le hacia eso?. Hace menos de un mes que ambos perdieron un hijo ¿ y a la primera se acuesta con otro?. Sin hacer , ni decir nada se marcho a su habitación. La escena lo había dejado en estado de shock y lo único que pudo hacer fue ir directo hacia su cama y dormir.
...
Apenas terminaron y Bulma ya se había dormido. La comprendía, estaba sumamente cansada, había tomado tres botellas de Ron y se había fumado cuatro cigarrillos "especiales" como les llamaba él.
-Ay Bulma esto tiene que repetirse de nuevo mi amor.-dijo besando su mejilla para luego abrasarse a ella y así también quedarse profundamente dormido.
N/A Tarde un poco en volver pero acá estoy de nuevo. A mi no me gusto mucho este capítulo pero es lo que pude sacar de mi cabeza jaja. Gracias a los que me leen. Les debo la vida y tratare de ser mejor. Un beso . Nos vemos pronto.
