El brillo del sol dio en sus ojos, comenzó a sentir el dolor de cabeza que indicaba lo mucho que había tomado. Confirmaba que lo que le había dicho Yamcha sobre es cigarro "mágico" había sido cierto ya que no se acordaba como había vuelto a su casa. Quiso levantarse de la cama pero unos brazos amarrados a su cintura se lo impidieron. Un vuelco se produjo en su corazón cuando sintió unos suaves besos en su cuello.

-Oh Vegeta.- ronroneo.

-¿Vegeta?- pregunto Yamcha confundido.

Bulma abrió los ojos sorprendida y se enfrento al hombre que estaba en su cama. Cuál fue su sorpresa al darse vuelta y encontrarse con Yamcha.

-¿Qué demonios estás haciendo aquí?- le pregunto enfadada.

- ¿No recuerdas lo de anoche princesa?- replico tomando su cintura nuevamente.

La peliazul se sentía morir. Ni siquiera recordaba haber vuelto a su casa. ¿Cómo había terminado en aquella situación? Su último recuerdo fue haber probado la marihuana. Sus ojos volvieron a abrirse. He aquí el problema. Yamcha lo había planeado todo. Ir a buscarla para salir y hacerle probar aquello para qué callera ante él pero lo peor de todo es que ella le había favorecido en todo, ya que cuando fumó estaba en un estado de embriaguez deplorable. Dejo de pensar cuando sintió los labios de Yamcha sobre su cuello.

- ¡SUELTAME IMBECIL!- lo empujo mientras se cubría con la sabana.

-¿Qué demonios te sucede Bulma?-pregunto enfadado.

-No puedo creer lo bajo que has caído Yamcha.-

-¿Ah? ¿De qué hablas?-

-Me drogaste para poder acostarte conmigo. Das pena.- reprocho.

-Jajajaja ¿Yo? ¿Drogarte? No recuerdo haberte obligado a nada.- sonrió.

-¿Pero este era tu fin, verdad?-

-Mmm…se puede decir que si- continuo con su sonrisa triunfante.

-Eres un imbécil Yamcha. Me das muchísima pena.-lo miro con odio.

-Anoche no decías lo mismo ¿verdad?. ¿No recuerdas como gemías debajo de mi cuerpo suplicándome por mas?- dijo seductor mientras le acariciaba el brazo.

-NO VUELVAS A TOCARME DE NUEVO YAMCHA.- Lo empujo para que cayera de la cama.

-¿Sabes que fue lo mejor de todo Bulmita? Sentir como subía y bajaba el ki de tu queridísimo Vegeta al ver cómo me fornicaba a su amada mujercita.-dijo burlón mientras se vestía.

La cara de enfado de Bulma pasó a ser una de suma tristeza y sorpresa. Vegeta la había encontrado con Yamcha ¿Por qué no paro la situación? Seguramente estaba shockeado. Debía estar pensando que lo había dejado para poder estar con otros. Debía estar creyendo que ella lo había olvidado y que se había convertido en una mujer cualquiera. Seguramente debía estar formulando un sin fin de ideas en su cabeza. Definitivamente él se merecía una explicación. Tenía el deber de decirle que nada había sido queriendo, que estaba borracha y lamentablemente drogada. La odiaría muchísimo pero era la verdad y lo dejaría seguro de que él era el único hombre en su vida. Necesitaba aclararle eso. Se vistió rápidamente para hablar cuanto antes con Vegeta pero aun Yamcha estaba ahí. Debía echarlo.

-Ya obtuviste tu mísero polvo. Ahora vete de una maldita vez.- le dijo con todo el dolor y rencor del mundo.

Yamcha asintió y se marcho sin más. Pudo distinguir el arrepentimiento en su rostro. No lo perdonaría, no esta vez. Había apagado la poca luz en su oscuridad. Miro por la ventana y cuando lo vio irse corrió hasta la cocina donde Vegeta estaba desayunando. Se sentó al frente de él y sus lágrimas comenzaron a brotar sin darse cuenta.

-Vegeta de…-

-No quiero explicaciones de ningún tipo. No me interesan.-dijo duro mientras continuaba desayunando.

-Por favor. Solo escúchame.- rogo tristemente.

-Entiéndelo. No me interesa lo que hagas de tu patética vida.

-Estas siendo injusto.-lloro.

-¿INJUSTO? ¿YO SOY EL INJUSTO BULMA? MALDITA SEA, TE ESTUVE CUIDANDO TODO EL TIEMPO SOLO PARA QUE CUANDO VAYA A VER COMO DEMONIOS ESTABAS ENCONTRARME CON LA ESCENA PATETICA DEL DÉBIL INSECTO FORNICANDOTE MIENTRAS TÚ GEMIAS COMO UNA MALDITA PERRA.-le grito duramente.

Continuaba llorando amargamente. Él levanto la vista y ella distinguió algo que le partió. Dolor. Algo nada común en él pero ahí estaba. No sabía que decir o que hacer para evitar que el amor de su vida la odiara.

-Perdóname Vegeta.-le rogo.

-Olvídalo.- dijo levantándose.

Se acerco a ella y la tomo suavemente del cuello. Como deseaba poder matarla ahí mismo pero no podía, su amor era demasiado como para matarla. No la perdonaría nunca por lo que había hecho. No tenía escusa. Tenía que hacer algo para calmar tan solo un poco su dolor y pensó, dos palabras cortas pero con mucho significado.

-Te odio- dijo frio mientras la soltaba bruscamente y se retiraba para ir a entrenar.

"Te odio" su corazón termino de romperse cuando lo escucho decir eso. Se levanto de la silla y se marcho a su habitación. Esa alfombra era su mejor amiga prácticamente. Todos los días se sentaba allí a calmar su dolor. Abrió la primera de muchas botellas de whiskey que tenía a su lado. Su decisión había sido estar todos los días de su vida ahí en su habitación, torturándose con alcohol mientras esperaba que la muerte llegara hasta ella. Ya no tenía nada. Primero perdió a su hijo y ahora se gano el odio de la única persona que logro hacerla feliz. El sonido de la alarma la saco de sus pensamientos avisándole que era hora de su medicamento. Lo tomo en sus manos y lo miro.

-Unas malditas pastillas no me servirán de nada.-dijo mientras continuaba bebiendo.

Pudo distinguir vagamente esa especie de papel que había en su mesa de noche. Lo tomo y lo miro. Sus ojos se llenaron nuevamente de lágrimas mientras abrazaba fuertemente la que había sido la tercera ecografía de su bebé y la primera vez que Vegeta la había acompañado al médico.

FLASHBACK

-Ya te he dicho que no Bulma. Sabes que entreno.

-Por favor mi amor. No morirás por no ir a entrenar un día.-le rogo.

-¿Y para qué demonios quieres que yo vaya?- pregunto enfadado.

-Porque también es tu hijo Vegeta. Por favor, solo esta vez.-le acaricio la mejilla.

-Está bien.-dijo cansado.

-Te amo.-dijo mientras lo besaba dulcemente.

Ambos emprendieron el viaje al hospital. Al llegar, esperaron su turno y entraron. Este mes le tocaba hacerse otra ecografía, el doctor le había dicho que debían controlar al bebé una vez por mes al menos.

-Hola Bulma ¿Cómo has estado?-saludo amigable.

-He estado bien. Casi ni me causa problemas, salvo que aun tengo mareos y nauseas pero son lo menos importante.-dijo alegremente mientras tocaba su apenas abultado vientre.

-Oh…eso es sumamente normal Bulma y ya lo sabes. Bueno, ven y acuéstate en la camilla así hacemos la ecografía.- dijo mientras la llevaba a la camilla- Por cierto… ¿Quién es tu acompañante?

-Ah...él es Vegeta.-dijo mientras lo veía recostado sobre el marco de la puerta.- Es el papá de mi bebé.

-Bien. Señor, por favor acérquese a su mujer y mire la en la pantalla.-le sonrió.

Vegeta se acerco silenciosamente y se acerco a Bulma.

-¿Qué demonios es una ecografía, mujer?- susurro en su oído.

- Tú mira en la pantalla.-

-Oye porque toca tu vientre este maldito- volvió a susurrar.

-Es para que puedas ver en la pantalla al bebé Vegeta. Tranquilízate.- le contesto dulcemente.

Levanto su vista y pudo ver en la pantalla a su hijo. Era raro todo pero se dio cuenta que era él y no pudo evitar sonreír por eso. De repente unos sonidos inundaron la habitación.

-Ese es su corazón.-dijo el doctor.

-¿Eso indica que está todo bien doctor?- pregunto la peliazul.

-Claro que si Bulma. Todo esta bien.

La científica se levanto de la camilla, despidió a su doctor y ambos salieron del hospital. Una vez afuera, Bulma tomo las manos de Vegeta sin previo aviso. El saiyajin se sorprendió mucho pero sabia que tenia algo que decirle.

-Vegeta te amo. Gracias por todo lo que me estas haciendo vivir.-dijo emocionada.

- Ay Bulma no te pongas cursi tan temprano.-se acerco a su oído y susurro- mejor guárdalo para la noche.

La peliazul soltó una pequeña risa.

FIN FLASHBACK

Lloro nuevamente y otra vez estaba borracha. En menos de cinco minutos había degustado ya cuatro whiskys. No le estaba bastando solo con eso. Sin pensarlo dos veces, tomo el frasco con sus pastillas y las tomo a todas sin pensar en las consecuencias mientras se abrazaba aun mas a la ecografía de su bebe.

...

Los doctores corrían rápidamente mientras llevaban a Bulma a ser atendida. La Sra. Briefs lloraba amargamente, no podía borrar esa espantosa escena de sus ojos. Había llegado esa mañana temprano y lo primero que quiso hacer fue ir a ver a su hija, la encontró inconsciente en el piso, toda pálida y con poco pulso. Nunca terminaría de agradecerle a Vegeta que la haya ayudado en un momento así. Sabia lo orgulloso que era y estaba al tanto de la ruptura con su hija pero aun así la llevo hasta la puerta del hospital aunque luego se marcho. Los doctores le comentaron que su pequeña tenia una sobredosis y que estaría estable. Su hija había cambiado, su vida era dominada por el dolor.

-Ay hijita querida, ya no arruines tu vida. Te lo suplico.-susurro a la nada mientras su esposo la abrazaba fuertemente.

N/A Nuevamente muchisisimas gracias a todos los que me escriben. Acá esta la continuación y espero poder actualizar rápido Cuídense. Un beso. Nos vemos pronto.