Hacia una semana que estaba internada en ese hospital. Ya no aguantaba más, quería irse a su casa y descansar allí. Su madre había estado con ella todo el tiempo, no podía olvidarse las lágrimas de la mujer que le dio la vida. Le rogaba, le suplicaba que no hiciera eso con ella nuevamente. Miro sus muñecas, estaban vendadas. Otra vez había intentado acabar con su vida. Ya no tenía ganas de vivir, Vegeta ni siquiera había pasado a verla. La odiaba y lo entendía. Sus ojos comenzaron a derramar lágrimas de nuevo.
-Cariño ¿Qué sucede?- dijo su madre entrando a la habitación.
-Nada. Solo…solo quiero irme a casa mamá.-suplico.
-Bulma ya sabes que estás en tratamiento. Te queda, al menos, un mes más.
-Está bien.-se rindió tristemente.
-Tengo una sorpresa para ti hija. Alguien ha venido a verte.-dijo abriendo la puerta.
Bulma espero atenta a que la persona que estaba del otro lado de la puerta entrara de una buena vez a la habitación. ¿Sería Vegeta? ¿A quién iba a engañar? Nunca de los nunca ese saiyajin entraría a un lugar por una puerta y mucho menos iría a verla a ella.
-Bulma.-dijo Chichi totalmente sorprendida.
No podía creer lo que sus ojos veían. Hacia un año y meses que no veía a esa mujer. Esa cierto, esperaba encontrar un cambio pero un buen cambio. Esa Bulma de ahí no era lo que ella esperaba ver. Estaba totalmente pálida, había perdido, al menos diez kilos, podía distinguir las grandes ojeras pero las vendas que traía en sus muñecas eran lo que más la sorprendía. Tenía muchísimo para hablar con su amiga. ¿Qué estaría causando tanto dolor en ella para llegar hasta ese punto?
-Bulma- repitió tristemente mientras se sentaba a su lado.
-Hola Chichi ¿Cómo estás? Te he extrañado.-dijo mientras la abrazaba fuertemente.
-¿Qué paso Bulma? Mírate ¿Qué te paso?- pregunto.
-Es una larga historia. Te has perdido muchas cosas.- suspiro.
-Pues yo tengo demasiado tiempo. Empieza.
-Todo empezó hace exactamente un año…
…
Vegeta llevaba entrenando una semana sin parar. Estaba furioso por la situación. Bulma estaba totalmente desquiciada. Otra vez había querido matarse. Él ya no podía hacer nada, había decidido olvidarse de aquella mujer porque ella lo había traicionado y nadie puede traicionar al Príncipe de los Saiyajin. Continuaba dando patadas a un rival imaginario, estaba aun más furioso por volver a recordar a esa mujer cuando debía olvidarla. Algo llamo poderosamente su atención, un ki pero no uno común si no uno bastante conocido y al fin apareció el dueño del ki.
-Hola Vegeta.-saludo amigablemente Goku.
-¿Kakaroto? ¿Qué demonios estás haciendo aquí?-pregunto entre enfadado y confundido.
-Vine a hablar contigo.-dijo serio.
-Yo no tengo nada que hablar.- respondió mientras continuaba entrenando.
-Es sobre Bulma-
Vegeta se quedo inmóvil. ¿Qué rayos podría saber de Bulma que él no sepa? Seguramente venia a preguntar su estado de salud o alguna de sus tonterías.
-Si quieres saber cómo esta, yo no lo sé.
-Se que está bien. Puedo leer su ki pero vengo a hablar contigo y a aclararte un par de cosas que sé que te están preocupando.
-¿Qué diablos puedes saber tú de mi, Kakaroto?- se exaspero.
-Se mucho más de lo que tú crees.-continuo serio.
-Pues dime.- desafío.
-Sé de tu relación con Bulma, sé del hijo que ambos perdieron y también sé lo que sucedió con Yamcha.-
-¿Has venido a burlarte de mí, verdad?- pregunto furioso.
-Claro que no, Vegeta. He venido a tratar de salvar tu relación con Bulma.
-Tú no puedes meterte Kakaroto. Además, me traiciono y no le permito a nadie que me traicione.-dijo apenado.
-Es que no sabes cómo pasaron las cosas Vegeta. Yo he hablado con Yamcha.-dijo apenado también.
-¿Y a mí eso qué?-
-Escucha Vegeta. Yamcha drogo a Bulma para poder acostarse con ella.-dijo rudo.
El saiyajin se puso rojo de la furia. Debía matarlo por cometer semejante cosa. Esa era SU mujer y él ya no podía tocarla. Maldito bastardo, acabaría con su vida. Pero… ¿Cómo sabia que lo que Goku le decía era verdad?
-¿Porque debería creerte?-pregunto dudoso.
-Mira Vegeta, sé que tú me odias pero Bulma es mi amiga y está queriendo acabar con su vida por ti.
- Matare ese insecto- dijo mientras salía de la cámara.
-No tienes porque hacerlo. Nosotros ya nos encargamos de él.- mintió.
- Esta bien Kakaroto. Ahora Vete.- dijo rudo "¿Qué clase de idiota cree que soy? Matare al insecto por abusar de mi mujer".- Pensó mientras veía como su enemigo se iba volando.
…
-No puedo creerlo Bulma.-dijo Chichi con lágrimas en los ojos después de la historia de su amiga.
- Ni yo puedo terminar de asimilarlo. Perdí todo en menos de un mes ¿entiendes? Mi hijo y el amor de mi vida.- sollozaba.
- Tu hijo está en un lugar mejor pero a Vegeta puedes recuperarlo solo debes intentar explicarle como fueron las cosas.- alentó la pelinegro.
- ¿Crees que no lo intente? Con lo orgulloso que es no me deja explicarle como sucedió todo. Realmente Chichi, no recuerdo nada de lo que paso aquella noche. Estaba embriagada y… drogada. Me doy asco.- comenzó a llorar amargamente.
-Tranquila Bulma.- abrazo fuerte a su amiga mientras lloraba con ella. "Eres un maldito bastardo Yamcha"
Estuvo consolando a su amiga por un largo tiempo. Sabia que hacia mucho nadie se sentaba con ella a escucharla. Lo necesitaba y allí estaba ella, apoyándola en todo.
-Ahora escúchame Bulma.-dijo seriamente.
La peliazul levanto la vista.
-Quiero que cuando estés bien, vayas a tu casa y recuperes a tu hombre. No pierdas la oportunidad de encontrar una nueva felicidad. Entiendo tu dolor al perder tu bebé pero no puedes apartar a Vegeta de tu lado solo por una mala jugada del destino.- dijo mientras le sonreia.
-Gracias Chichi... Recuperare a Vegeta. Lo prometo.-dijo la peliazul mientras volvía a abrazarse a su amiga pensando que debia rehacer su vida pero junto al amor de su .
N/ANuevamente muchísimas gracias a los que me leen y me dejan comentarios. Ya falta poco para el final. Tratare de actualizar rápido. Besos.
