Entraba sigilosamente por la ventana de su habitación. Hacia una semana que se había marchado para ir a entrenar lejos. Luego de su "charla" con Goku decidió marcharse para meditar y poner en práctica sus nuevas técnicas. Durante los últimos dos días, había ido a la Corporación en secreto para ver cómo estaba Bulma, pues le habían dado el alta y los cambios eran buenos. Había vuelto a trabajar en el laboratorio con su padre y por fin la pudo ver sonreír de nuevo. Se sentía tan orgulloso de esa mujer en todo sentido. Después de lo que Kakaroto le había dicho no podía estar más tranquilo. Su mujer había sido engañada por un insecto y si que él tuvo su merecido.

FLASHBACK

Estaba justo en frente de la casa de la sabandija de Yamcha, sin tocar la puerta, entró y tranquilamente comenzó a buscarlo guiándose por su ki. Nuevamente estaba en pleno coito. Le daba mucho asco que un inútil como ese haya manoseado el cuerpo de su frágil mujer pero ahora lo pagaría. Se acerco a él y lo tomo fuertemente del cuello. La muchacha que estaba con él dio un fuerte grito, se levanto de la cama y se marcho lo más rápido que pudo solo envuelta en una sabana. Vegeta rio.

-¿No puedas mantenerlas contigo insecto?-pregunto divertido.

-Ve…ge…ta. C of cof- tocia el guerrero.

- Eres un maldito- dijo mientras le propinaba un fuerte golpe en la nariz.

-De…jame.-rogo.

- Vamos. Demuéstrame lo "hombre" que eres AHORA! Anda. ¿O acaso eres un macho solo para drogar mujeres y luego acostarte con ellas? – dijo dándole otro golpe en el rostro.

Yamcha estaba sumamente shockeado. No se había esperado que el saiyajin se enterara de lo que había pasado. Y ahora estaba allí, dándole una paliza. Ya casi no podía moverse.

-Esto te enseñara, maldita sabandija sin vida. No se te ocurra volver a acercarte a mi mujer porque a la próxima te mato.-amenazo yéndose por la ventana.

FIN FLASHBACK

Esbozo una sonrisa mientras terminaba de ducharse. Ese insecto había merecido esa paliza. Ahora debía arreglar la situación con su mujer. Apenas estuviera sola iría a hablar con ella y aclarar las cosas pero por ahora cenaría y luego se acostaría a dormir porque con todo ese entrenamiento no había podido descansar casi nada.

Bulma trabaja tranquilamente en un nuevo proyecto de la empresa. Hacía cinco días que le habían dado el alta en el hospital. No tomaba medicamentos, ni nada por el estilo. El doctor había dicho que había mejorado mucho y que no necesitaba de nada, solo debía cuidarse de los momentos de estrés y angustia. Estaba un poco triste, cuando volvió a su casa el saiyajin no estaba pero si él había decidido marcharse estaba en todo su derecho pero ella ya no se encerraría a llorar, solo esperaría. Había sido demasiado trabajo por ese día, estaba sumamente cansada. Bajaría a tomar un aperitivo y luego subiría a dormir. Cual fue su sorpresa al entrar a la cocina y encontrar a Vegeta buscando comida en la alacena.

-¿Vegeta?- pregunto insegura.

-Mujer tengo mucha hambre. Hazme la cena.- dijo amablemente mientras la miraba.

-Vegeta.-dijo dulcemente.

Sus ojos se llenaron de lagrimas. Lo extrañaba tanto que solo quería correr y abrazarlo pero espero, espero a que él quisiera correr a abrazarla. Vegeta, por su parte, la veía ahí, parada y llorando. Sabia bien que estaba esperando por él. En esta situación nada impediría nada, no habría no orgullo, ni alcohol, solo ellos. Se acerco a ella y comenzó a secar sus lagrimas. Bulma se abrazo a él fuertemente mientras lloraba desconsoldamente.

-Perdóname Vegeta perdóname. Te lo suplico.- rogó desesperada.

-No hay nada para perdonar Bulma.- dijo mirando a sus ojos.

-Te amo Vegeta y no hay nadie que pueda cambiar eso.

El saiyajin miro sus hermosos ojos azules inundados de lagrimas. Estaba siendo totalmente sincera con él. Amaba a esa mujer y, como ella dijo, nadie podía cambiar eso. Toda la fibra de su ser dependía de la mujer parada ante él. Tomo su rostro y la beso dulcemente. Al separarse, Bulma lo miro a los ojos.

-No te vuelvas a ir. No vuelvas a dejarme.-le suplico.

-No lo haré.

La tomo en su brazos y la llevo a la habitacion que ambos. En el camino, se perdieron entre caricias y besos. Vegeta la deposito suavemente en la cama para luego acostarse sobre ella. Volvió a besarla pero esta vez con deseo y pasión.

-¿Estas segura que quieres esto?-pregunto él inseguro.

-Hoy, mañana y siempre. No importa que pase Vegeta, solo quiero estar contigo.

Eso fue suficiente para arrancarle la ropa y comenzar con un sendero de besos por todo su cuerpo. Nada impidió que esa noche ambos hicieran el amor de la forma mas hermosa de la que alguna vez lo hubieran echo. Eran el uno para el otro y eso estaba escrito en el libro del destino. Cuando culminaron, ambos se miraron a los ojos.

-¿No te arrepentirás mañana Vegeta?-pregunto acariciando su mejilla.

-Nunca.-respondió él firme en su respuesta.

Ella lo beso tiernamente para luego dormir abrazados uno al otro sin ganas, ni deseosos por soltarse. Habrían estado sufriendo por casi dos meses. Era hora de que el destino los recompensara.

N/A Hola de nuevo. Bueno, como siempre, sigo agradeciendo a los que me dejan reviews y me motivan a continuar con esta historia. No falta mucho para el final de esta historia solo faltan algunas cositas que quiero agregar pero sigan dejando comentarios para que me digan si les gusta. Muchas gracias por leerme. Actualizare lo mas rápido que pueda.