Tres meses pasaron desde su reconciliación y las cosas no podían estar mejor. A ninguno de los dos les daba miedo reconocer lo felices que eran juntos. Eran una pareja restablecida y no había ningún tipo de rencor. Durante el día no se veían pero cada noche la pasaban juntos. Esa mañana Bulma despertó con el canto de los pájaros y dio un gran bostezo. Era día domingo y no trabajaba, por ese motivo Vegeta retrasaba su entrenamiento. Quiso levantarse para ir al baño pero unos brazos se lo impidieron atándose fuertemente a su cintura.
-¿A dónde vas mujer?-pregunto adormilado.
-Al baño Vegeta.- dijo risueña sintiendo como el saiyajin la aferraba más hacia él.
-¿Para qué?- volvió a preguntar.
-Necesito bañarme- respondió nuevamente.
Para sorpresa de Bulma, Vegeta se levanto de la cama y la tomo de la mano para luego encaminarse al baño junto a ella.
-¿Qué haces?-pregunto entre risas.
-¿No querías bañarte?-replico.
-Sí pero…
-Te bañaras conmigo.- la interrumpió para luego entrar al baño y cerrar la puerta.
Al terminar de bañarse, ambos bajaron para desayunar. En la cocina, la los esperaba con un gran banquete. Bulma sonrió, su familia ya estaba al tanto de su reconciliación con Vegeta y estaban sumamente felices. La peliazul le sirvió el desayuno a Vegeta y luego se sentó a su lado para mirarlo dulcemente.
-¿No vas a desayunar?-pregunto parando de comer.
-No, no tengo hambre.-dijo sonriente.
-Mujer…llevas varios días comiendo poco y nada. Te desnutrirás y te harás más débil de lo que ya eres.- dijo mientras continuaba comiendo.
-¿Debo tomar eso como un insulto o una prevención?- pregunto ofendida.
-Come.-ordeno.
-No tengo hambre Vegeta.-replico.
-No me interesa, come.
-Está bien.- se rindió.
Tomo una taza, le puso leche y un poco de cereales. Fueron inevitables las nauseas que sintió al ver el alimento. Salió corriendo al baño para allí comenzar a devolver como si no hubiera un mañana. ¿Qué sucedía con ella? Hacía días que venía con esos síntomas. Mareos, nauseas, desmayos y a veces antojos. Sus ojos se abrieron sorprendidos, sus manos comenzaron a temblar. ¿Sería posible? ¿Estaría embarazada de nuevo? No, eso no era posible. Claro que era posible, hacia dos meses que no le venia la regla pero había estado tan ocupada que no lo recordaba. Lagrimas otra vez. ¿Felicidad o dolor? No estaba del todo claro. Lo único claro en ese momento era que ella se estaba precipitando demasiado por algo que no sabía y que Vegeta estaba del otro lado de la puerta amenazando que quemaría todo si no salía de una vez. Seco sus lágrimas, se lavo la cara y con una gran sonrisa salió al encuentro con el amor de su vida.
-Mujer del demonio ¿Por qué no me respondes cuando te hablo?-estaba claramente enfadado.
-Ya mi amor, estoy bien.-dijo abrazándose a él.
-Estoy retrasando todo mi entrenamiento por ti ¿y te das el lujo de ignorarme cuando te pregunto porque corres como una loca desquiciada por toda la casa? Mujer debes alejarte de tu madre. Siempre te lo digo pero…
Bulma lo miraba regañándola mientras ella solo podía sonreírle. ¿Qué no se callaría nunca? Sin duda ese Vegeta ya no era el que había conocido hace dos años en Nameku. Comenzó a reír. Otra vez él se enfado.
-¿De qué te estás riendo Bulma?-pregunto amenazador.
-¿Quieres callarte?- rio nuevamente para tomarlo del cuello y darle un beso.
La Sra. Briefs veía la escena totalmente divertida. Le parecía tierno que el saiyajin estuviera regañando a su hija. Tenía cierto poder en ella, ya que Bulma hacia todo lo que Vegeta le pidiera. Se amaban y no había duda. De lo que si tenía duda era del estado de su hija ya que pudo escuchar a su hija devolver. Hacía varios días que estaba extraña y conocía a Bulma, después de perder a su hijo se pondría totalmente negativa ante la posibilidad de un embarazo pero si su hija no tomaba cartas en el asunto lo haría ella.
-Ya suéltame mujer-decía ofendido Vegeta separándose de la científica.
-No te enojes Vegeta.- reía ella.
-Me voy a entrenar.
-¿Me perdonas?-pregunto dulcemente acariciando su mejilla.
-No.
-Por favor.-rogo.
-Está bien pero ya déjame ir a entrenar.-dijo dejándose convencer mientras emprendía el camino hacia la cámara de gravedad.
Nuevamente Bulma reía. Ese hombre estaba totalmente desquiciado pero lo amaba. Estaría aburrida todo el domingo si no se ponía a hacer algo. Decidió ir al laboratorio. Ya que su padre no estaba, avanzaría un poco con el proyecto para que el día pasara más rápido.
-Bulma, hijita quiero hablar contigo-entraba al laboratorio una animada Sra. Briefs.
-¿Mama? Estoy trabajando. Hablaremos luego-dijo mientras continuaba ajustando unas tuercas.
-Pero Bulma querida has estado trabajando por cinco horas.
Bulma miro al reloj sorprendida. ¿Tanto tiempo había pasado? Debía tomarse un descanso pero antes hablaría con su madre.
-No estaba conciente del tiempo jeje-dijo poniendo una mano detrás de su nuca igual que su mejor amigo Goku.-¿De que querías hablarme mamá?
-Bulma has estado demasiado rara estos días por esto te compre esto-dijo seriamente mientras sacaba de su bolso un test de embarazo.
La científica la miro sorprendida. ¿Su madre la había estado observando? Se alejo de ella.
-Mamá yo no estoy embarazada. Es...es imposible-titubeo.
-Hija reconoce que tienes tus dudas. Vamos, hazte el test y averígualo.-animo mientras se acercaba a ella nuevamente.
-No mamá. No quiero. Estoy totalmente segura que no estoy embarazada.-contesto mientras intentaba marcharse del lugar.
-Bulma tienes mareos, nauseas y hasta el otro día te desmayaste trabajando con tu padre. Vamos hija. Sal de dudas y no tengas miedo.-animo nuevamente mientras la tomaba del brazo impidiendo su huida.
La peliazul tomo en sus manos el test y lo miro. Levanto su mirada a su madre y sin decir nada tomo marcha a su habitacion. Se sentó en el piso junto a su cama, ya se había realizado la prueba y ahora esperaba los resultados.¿Seria posible? No, claro que no. Había dicho que no volvería a pasar por otro sufrimiento. Comenzó a temblar, ya se estaba impacientando. Miro su reloj, ya habían pasado los cinco minutos requeridos.
-Oh Kami por favor- rogaba mirando el techo de su habitacion.
Con su manos totalmente temblorosas, tomo el pequeño palillo. No quería mirarlo pero debía hacerlo. De sus ojos comenzaron a brotar mas lagrimas al notar las dos pequeñas rayas en rosa que había allí. Estaba embarazada y no podía creerlo. ¿Que iba a hacer ahora? ¿Que haría con Vegeta?.
-¿Porque me haces esto? ¿Porque? Yo no estoy echa para tener hijos.-lloraba amargamente.
...
Estaba sumamente cansado. El entrenamiento lo agotaba demasiado. Ahora iría a darse un baño y luego pasaría una la noche con su mujer como ya estaba acostumbrado. Estaba por abrir la puerta de su habitacion cuando escucho a Bulma llorar desconsoladamente. Entro rápidamente y se acerco a ella.
-Oye Bulma ¿que te sucede?-pregunto preocupado.
La peliazul se levanto del piso y se abrazo fuertemente al cuello de Vegeta para continuar llorando. El saiyajin sin decir nada, correspondió a su abrazo mientras escuchaba como su mujer lloraba. A medida que fueron pasando los minutos, Bulma se fue calmando y entonces Vegeta la miro a los ojos.
-Ahora dime...¿porque estas así?- pregunto mientras secaba sus lagrimas.
-Ve...vegeta- titubeo.
-Dime Bulma- rogo.
Lo miro a los ojos y vio la preocupacion reflejada en ellos. Acaricio dulcemente su rostro.
-Vegeta estoy embarazada..-dijo mientras se cubría el rostro con ambas manos y lloraba.
El príncipe se sorprendió demasiado con la noticia. No podía creerlo. Esta era otra oportunidad para ambos pero...¿porque lloraba? Iban a tener un bebe y ¿ella se ponía así?
-¿Enserio?-pregunto él.
-Si.-susurro ella.
Vegeta se acerco y tomo dulcemente su rostro.
-¿Y porque lloras mujer?-pregunto apenado.
-Porque no fui echa para tener hijos. Vegeta, mate a nuestro primero hijo. No quiero matar a este.-dijo acariciando su vientre- Tengo mucho miedo.-volvió a llorar.
-Mujer...esta vez lo haremos bien. Todo va a salir bien pero tienes que estar segura de ti misma. Bulma es un bebe, nos dieron otra oportunidad- decía animando el saiyajin.
-Tienes razón pero ... no puedo creerlo.-comenzó a reír.
-Créelo.- replico él.
-Te amo Vegeta-
El saiyajin la beso dulcemente mientras pensaba en la nueva oportunidad que el destino le daba a ambos. Esta vez lo harían bien y eso era un promesa. Tendrían a su hijo y lo criarían juntos como era debido.
N/A Bueno actualice mas rápido jaja. Como les digo siempre , muchisisimas gracias a todos los que comentan me llena de felicidad y tambien a los que leen la faltan dos capítulos mas para el final de este fin. Gracias por ese entusiasmo que me anima a seguir. Besos :)
