Caminaba lentamente por aquel hermoso lugar donde descansaban todos los ángeles que ahora están en el cielo. Ese lugar era como un paraíso y cada vez que iba, su corazón se llenaba de nostalgia. A medida que se iba acercando, podía divisar la pequeña tumba blanca. Se agacho y dejo allí el gran ramo de rosas que había comprado. Siempre sonreía cuando leía lo que decía la placaba, simplemente describía todo. Aun no podía creer que su hijo estaba cumpliendo seis años, seis años desde que nació y seis años de su muerte. A pesar de que el tiempo pasaba aun seguía siendo doloroso. Otra vez lloraba amargamente. Sintió dos pequeños brazos abrazados a su cuello.
-Ya no llores mami.- dijo apenado el pequeño niño junto a ella.
-Lo siento Trunks. Tú sabes cuánto le duele a mi mamá esto.-susurro.
-Mi hermanito está bien. Papá siempre dice eso.
Lo miro a los ojos para luego voltear la miraba y ver a Vegeta con su hija Bra en brazos, mirándola. Eran la base de su vida y no sabría que hacer sin ellos pero, a pesar de todo, aun no olvidaba a su primer hijo y era sumamente razonable, ya que con él vivió las primeras experiencias y le enseño a madurar. Volvió a mirar la tumba blanca.
"Aquí descansa Vegeta Briefs… un ángel bondadoso que nació para morir y dejar un vacio en nuestras almas"
Esa frase siempre la haría llorar. Le llegaba al alma. Sintió una mano apoyada en su hombro y se levanto para poder abrazarse al amor de su vida. Vegeta la sentía llorar en su hombro, eso era una costumbre ya que cada vez que iban a ver a su hijo, Bulma se ponía sumamente triste. Era una herida cicatrizada pero cada vez que iban, se reabría y causaba mucho dolor en ella. Él solo podía abrazarla porque en ese momento nada la consolaba, era un inmenso dolor. Se separo un poco y seco sus lágrimas.
-Ya no llores.- susurro.
-Aun no deja de dolerme Vegeta.- sollozo.
-Lo entiendo Mujer... Siempre lo entendí.-dijo acariciando su mejilla.
- Me gustaría tener a mi hijo conmigo.-
-Y está aquí…-dijo posando su mano sobre su pecho izquierdo.
Bulma volvió a abrazarse a su amado Vegeta. Luego volvió a mirar la tumba de su hijo y la acaricio dulcemente mientras lloraba silenciosamente.
-Feliz Cumpleaños Mi amor. Sabes que te amo y que a pesar de que pase el tiempo, yo no te olvido, ni nunca lo hare.- sollozo.
Vegeta se agacho junto a ella y acaricio también la tumba. Ambos se levantaron y se miraron dulcemente. Se acerco a él y le dio un suave beso en los labios. Se hubiesen quedado allí besándose toda la tarde si no hubiese sido por el llanto de una pequeña niña de ojos azules. Bulma se agacho junto a su hija.
-¿Qué sucede cariño?-pregunto dulcemente.
-Mami… Trunks me tiro tierra en el pelo snif snif.- lloro desconsoladamente.
-Ya no llores mi amor. Llegamos a casa y te lavo el cabello ¿quieres?- pregunto dulcemente.
-Está bien.- dijo mientras corría otra vez a jugar con su hermano.
Vegeta la miro sonriente mientras la tomaba por la cintura. Bulma solo podía mirar a sus hijos jugar.
-Te fascina ver armar escándalo a esos mocosos ¿verdad?- pregunto burlón.
- No les digas así, Vegeta. Están jugando.-dijo enfadada.
-Ya Bulma no te enojes.-dijo dándole un suave beso en la mejilla.
- Amas a esos "mocosos".- dijo mordiendo su oreja.
-Bah... yo amo que no lloren por la noche como cuando eran más mocosos aun.- dijo sonrojado y alejándose de su mujer.
- Pero dentro de unos seis meses volverás a someterte a esos llantos, querido.-dijo sarcástica mientras se abrazaba a él.
- Me acostumbrare.-
Otro beso. Ya no lo avergonzaba dar muestras de cariño en público. Tenían dos hijos y Bulma un, apenas, abultado vientre, nada era más demostrativo que eso. Se quedaron abrazos allí y Bulma sintió un pequeño jalón en su vestido.
-Mami, mami… vámonos a casa que tengo mucha hambre.-dijo su hijo de cabello lila.
-Si mamá, yo también tengo hambre.- continuo su pequeña hija.
- Todos tenemos hambre, Bulma.- dijo el mayor de los saiyajin.
-Ay Vegeta, tu siempre tienes hambre.-
Los dos niños comenzaron a correr hacia la salida del cementerio mientras ambos padres caminaban detrás de ellos tomados de la mano. Por última vez, Bulma volteo a ver a la tumba de su hijo, a medida que daba otro paso, se alejaba más de él.
"No interesa que pase. Quien venga, quien se vaya. Nunca te olvidare, eres mi primer hijo y nada cambia eso."- pensaba Bulma.
Vegeta vio a su mujer mirando hacia atrás y la tomo de la mandíbula para darle otro beso. Bulma se sentía morir cada vez que la besaba, pasaba el tiempo y ella se enamoraba cada día más de ese hombre. La miro a los ojos.
-Ya no te mortifiques, Mujer. Él está bien.- decía dulcemente.
- Te amo Vegeta.- respondió de igual manera.
- Ay mujer no te pongas cursi tan temprano.-se acerco a su oído y susurro.-mejor guárdalo para esta noche.
Bulma soltó una risita apenas audible. Su vida había sido un infierno pero el destino se puso de su lado y ahora vivía una vida maravillosa. Tenía al amor de su vida junto a ella, dos hermosos mellizos, un bebe en camino y un ángel en el cielo. Era sumamente feliz y nada arruinaría su vida, ni la de su familia. Simplemente, ella y Vegeta habían superado todas las pruebas de la vida solo para poder encontrar una felicidad juntos y sí que la encontraron.
FIN
N/A Bueno aqui tienen el final de la historia. No tengo otra palabra para decir que no sea GRACIAS por haberme acompañado en todo momento con esta historia, ya sea a los que me escriben reviews o los que solo leyeron. Al principio no me anime a escribirla pero con los comentarios siempre me anime a seguir. Gracias a sweetgilda, DarkyBulma, Maryl-sama, JUANIS, Vejitakokoro y maty que sus comentarios siempre me motivaron a seguir. Un beso y que tengan una feliz navidad todos los lectores :)
