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Advertencias del capitulo: (Lenguaje obsceno)
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Diclaimer: Naruto y sus personajes NO me pertenece
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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.
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Juegos del destino
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*Capitulo 4*
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"Trato"
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Bajo lentamente los últimos escalones y doblo por un pasillo.
Con las manos en los bolsillos, un paso desinteresado y el rostro serio e imperturbable no permitió que su alrededor le afectara.
Las continuas miradas y las sugerentes insinuaciones de las féminas las pasó por alto mientras dejaba a su paso a las chicas suspirando su nombre, literalmente.
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Una sonrisa inevitablemente se formo en sus labios, cargada de arrogancia y autosuficiencia y es como en ese momento se sentía.
No sabia exactamente de donde había salido la idea de la apuesta, es mas, aquello siempre le pareció muy bajo cuando salía de labios de otro y es que, jugar con las personas era algo que ni a el mismo le gustaba, pero las palabras salieron por si solas y si se arrepintió… lo admitía, por un momento se arrepintió verdaderamente cuando se puso a meditar, pero tan rápido como vino la culpa de la misma manera se fue.
Cuando subió a la azotea del colegio, ese lugar era el que mas le gustaba debido a la tranquilidad que le brindaba, se puso a pensar y analizar lo que le propuso a Naruto y toda duda desapareció, es mas, deseaba que aceptara.
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Se había planteado diferentes punto de vista de la situación, el de Sakura, el de Naruto y el suyo por supuesto, y aunque no quisiera hacer algo tan bajo y ruin, ya que el no se consideraba una persona mala, solo bastaba recordar las estupidas sonrisas, las falsas miradas de inocencia, ternura y amor… solo bastaba el recordar la farsa que Sakura era, para que todo se fuera a la mierda.
Lo pensó bien, lo pensó muy bien e incluso había formado un plan, por llamarlo así, que haría sin errores, no habría vuelta atrás y el no estaba dispuesto a darla.
Decidido a todo se había propuesto a darle a Sakura una lección que no olvidaría.
El también podía jugar con las personas y eso seria algo que ella tendría muy presente.
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Si el dobe aceptaba y por alguna razón sabia que lo haría, esperaría pacientemente a que ella se enamorara de Naruto, considerando todo había llegado a la conclusión de que eso, seria algo que se daría rápidamente.
Naruto era una persona que se daba a querer y estaba seguro que Sakura se enamoraría de el, y cuando eso sucediera, el mismo le diría que todo se trato de una apuesta que había hecho con Naruto.
Se lo diría en la propia cara del mismo para que no hubiera dudas.
Las mentiras no eran buenas y Sakura aprendería que su juego… lo podían jugar dos.
Sonrío, estaba seguro que el ganador de todo seria el.
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Doblo a su derecha esquivando fácilmente a los alumnos que se encontraban en los pasillos, aquello siempre pasaba a la hora del receso, todos andaban de aquí para allá algo que lo fastidiaba profundamente.
El ruido era sofocante, y es por eso prefería alejarse, siempre en los recesos después de una merienda se iba sin dar una explicación.
Cruzando aquel camino que sabia de memoria llegaba a la azotea del colegio, en aquel lugar todo era silencio y paz, nadie iba ahí además de el, en esos momentos todo su alrededor desaparecía, los problemas se iban… se esfumaban.
Lo único que importaba era la calma que le rodeaba, el viento que chocaba contra su rostro.
Era una sensación reconfortante.
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Cruzo el umbral de la puerta de su aula, el salón estaba vacío, aun faltaban algunos minutos para que el timbre sonara dando por finalizada la hora del descanso.
Camino hacia su asiento y se sentó en este, apoyo sus codos en la superficie de plana del pupitre y junto sus manos entrelazando sus dedos.
Apoyo su barbilla en el dorso de sus manos y cerro los ojos.
Escuchaba claramente los sonidos afuera del salón, los pasos de los alumnos, el ruido que hacían algunos casilleros al ser cerrados o abiertos, los murmullos de las conversaciones que algunos chicos sostenían, pero su sentido de la audición se centro en unos pasos insistentes que se acercaban.
La puerta del salón se abrió.
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Todo sonido se detuvo al igual que la persona que había entrado, a un solo metro de donde el se encontraba estaba.
Abrió lentamente los ojos para observar quien era aquella persona y sus orbes se toparon con unos azules.
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El rubio tenia el ceño levemente fruncido, la quijada tensa, los músculos de sus hombros visiblemente tiesos y entre sus dedos jugaba con algo que parecía ser una moneda…
Naruto estaba nervioso.
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Devolvió su mirada a los ojos de su amigo y ambos sostuvieron la mirada del otro retadoramente.
La expresión en su rostro no cambio ni por un segundo.
Los sonidos que antes habían hecho eco en sus oídos ahora no existían.
Ninguno decía nada y el no pensaba quebrar el silencio, lo único que esperaba era una respuesta y estaba seguro que Naruto ya la tenia.
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Podía escuchar el latido de su propio corazón… cada golpeteo contra su pecho.
Su respiración se había tornado repentinamente forzada y sentía un peso inusual en los hombros.
Apretaba los dientes pues sentía una maldita comezón en el inicio de su garganta, eso, sin contar la pequeña moneda que se deslizaba con facilidad entre sus dedos, joder… ni siquiera sabia de donde demonios la había sacado.
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Su mirada no se despego ni por un momento de los ojos negros de Sasuke.
Cuando iba camino hacia el salón en busca de su amigo, el cual siempre estaba ahí antes de que el timbre sonara, sabia exactamente las palabras que saldrían de sus labios
Eran tan simples que le parecía ilógico el no poder pronunciarla, todo era tan complejo, con solo decir un "acepto" lo demás se írrita al infierno y el trato estaría cerrado.
Pero las palabras se habían trabado en su garganta y sentía que si abría la boca nada bueno saldría de esta
¿Qué demonios pasaba con el?
Aquello era tan estupido.
Abrió lentamente los labios dispuesto a terminar con toda esa idiotez, pero estos se cerraron nuevamente atraídos como imanes uno por el otro.
Apretó los dientes hasta hacerlos rechinar y trago saliva con dificultad, respiro profundamente una y otra vez tratando de eliminar esa presión que iniciaba en el centro de su estomago, cruzaba su pecho y en ese momento subía por su garganta
Aquello era algo así como una voz interna, es como si algo dentro de el le dijera que lo que pensaba hacer estaba mal y era eso exactamente lo que no comprendía
Porque el no haría nada malo, nunca lo haría y aun menos a Sakura
A ella jamás le haría daño
Entonces ¿qué era eso?
¿Acaso la decisión que tomaba era errónea?
No, no podía serla
Recordó claramente las palabras de Hinata.
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*Flashback*
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-Escúchame Naruto-kun, si aceptas, no lo hagas por la apuesta… no lo hagas por la fiesta… hazlo porque lo quieres, haz lo que te dice el corazón.- susurro suavemente con una sonrisa observándolo fijamente.
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*End flashback*
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Lo que antes sintió le asfixiaba desapareció
Hinata era un tranquilizante para el
Sus palabras siempre eran las exactas
Ella era la mejor amiga que alguna vez pudo siquiera imaginar tener.
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"Lo que dice le corazón."
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Su corazón decía que aceptar la apuesta era lo correcto, la atracción que sentía por Sakura era indudable, la bonita sensación que experimentaba cuando la tenia cerca era algo muy especial
Había desarrollado un cariño por la pelirrosa
Uno que siente un hombre por una mujer
No la quería como su hermana o como su amiga… la quería como algo mas.
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Asintió con la cabeza mostrando firmeza para si mismo, esta vez la decisión estaba tomada.
-Acepto.- se limito a decir con seriedad poco usual en el, pero que requería el tema.
-Hmp.- expreso el moreno mirándolo fijamente.
-Acepto el trato.- dijo mientras una sonrisa se formaba en su rostro dejando ver su perfecta dentadura blanca.
-Perfecto.- exclamo Sasuke satisfecho con una sonrisa de lado dibujada en la comisura de sus labios
La primera parte esta completa, ahora solo era cuestión de tiempo
Observo a su rubio amigo, este tenia las manos tras su nuca con una sonrisa tonta en los labios típico de el
Sintió una profunda pena por Naruto en ese momento, pero el ahora era parte del plan
El trato estaba cerrado
Sonrío en sus adentros todo iba a la perfección.
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Solo te pido que cuando ames a una mujer nunca le hagas daño, pues no hay dolor mas intenso que la traición de un amor y la sensación de vacío que deja ese dolor.
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…::Fin del capitulo::…
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