¿Ai Oboete Imasuka?

By Hyuga Ahnny

Disclaimer: Ninguno de los personajes del anime Naruto me pertenecen (aunque quisiera que Gaara me pertenezca)

Notas del Autor: Hola minna-san! Perdonen la demora, aquí la primera parte del capítulo final, sé que les será algo confuso y las aclaraciones del caso en la parte final ^^ gracias por su paciencia.

Por favor dejen reviews cualquier comentario será aceptado, si quieren sean duros conmigo pero onegai dejen reviews!! Porque este es mi primer fiction.

Dedicatoria: Este capítulo se lo dedico enteramente a Sakumo, a mi imouto Allison, a Nadia y a Saru.

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Observaciones: Se darán a lo largo del Fiction.

"Pensamientos"

-Diálogos-

Palabras de la Grulla

Palabras de aún otro demonio

………..-Cambio de escena

…-Pasado un lapso de tiempo

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Capítulo 22: Gaara y Aiko, el comienzo

En el capítulo anterior:

No quiero voltear para descubrir que sólo estoy soñando, cierro mis ojos para que así no vea la cruda realidad pero aquél aroma que siento anestesia mis sentidos y sólo una persona puede lograr eso…

-¿S-Sabaku N-No G-Gaara?-pregunto con temor y titubeo.

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Las lágrimas se mezclaban a la luz de la noche con la lluvia que caía, las ganas de llorar no desaparecían…la chica experimentaba un sentimiento hasta ahora desconocido y era la felicidad…la esperanza…volteó ligeramente y observó mechones pelirrojos…bajó la mirada y la piel pálida que resplandecía a la luz de la luna llena me hizo soltar un suspiro que la quebró totalmente y comenzó a llorar…

-Eres mi compañera, mi verdadero y único amor…-escuchó que le susurró.

A su alrededor nada se movía, sólo estaban ellos y no importaba nada más…

-¡Cuidado Aiko!-se escuchó a lo lejos y unas manchas de sangre cayeron sobre el césped, la chica observó a la persona que había bloqueado el ataque y se quedó sorprendida-Me alegra…haberte conocido…-

Aquél joven cayó de rodillas con una grave herida en el abdomen que sangraba intensamente, sin importarle nada se precipitó contra su agresor pero fue lanzado contra el tronco de uno de los árboles fuertemente…la chica entonces quedó impactada, estaba sorprendida…pensaba mal y ahora se daba cuenta…

-¡RAZENGAN!-se oyó a lo lejos y el polvo se levantó debido al impacto de aquella bola de chakra, la chica fue protegida y llevaba fuera del alcance del ataque-¡Nunca te lo perdonaré! Hoy terminarás muerto, ¡te lo prometo!-

Ante los ojos de la chica una batalla se desató, unos mechones de cabellos rubios aún estaban en el suelo…cuerpos se movían entre la espesa nube de polvo que acababa de levantarse, sentía el abrazo aún de otra persona…sus cabellos pelirrojos rozaban su piel y le causaban estremecimientos; observaba la batalla y veía sangre salpicar los árboles, oía las armas chocar unas contra otras y el grito de los corazones de todos la desesperaban…

-Todo saldrá bien…-le susurro el pelirrojo-Mi amada Aiko…-

Algo no estaba bien, no podía explicarse los hechos acontecidos…su memoria no le permitía comprender las cosas y sintió que el abrazo fue desecho…el suave pero delicioso aroma del pelirrojo la invadió y la nostalgia hizo que dejara de llorar para llenarse de tristeza sin poder expresarlo por lágrimas…

-Siempre…te amaré…-le susurraron y luego, el pelirrojo se puso frente a la pelinegro, le tomó el rostro y lo alzó…depositó un suave beso en sus labios y aunque no fue correspondido se sintió bien, acarició el cabello de la joven, las mejillas de ambos enrojecieron y ella vio partir al joven hacia aquélla nube de polvo…temió entonces lo peor…

Trató de moverse pero las heridas en su cuerpo se lo impidieron, se sentía sola y desprotegía pero no le importaba porque ahora en su mente sólo estaba la preocupación de volver a ver a esa persona…

El quetzal que le observaba desde una rama se acercó a ella y le vio a los ojos como si estuviera buscando algo…entonces una fuerza mayor invadió su ser y sus ojos le ardían…una gran cantidad de chakra se estaba acumulando…

"Cierra los ojos…" le pareció escuchar a la chica y a pesar de las dudas cerró sus ojos y las imágenes de todo lo acontecido hicieron una herida en su corazón, sintió las lágrimas de aquella ave sobre una de sus manos y oyó "Es un regalo para ti…abre los ojos Ai-chan…serás feliz y…estaré ahí para verte…"

Abrió los ojos y sintió que algo dentro de ella empezaba a emerger y una fuerza extraña la controló obligándola a susurrar…-SHIAI…-observó al ave a los ojos y en esos ojos se vio reflejado el kanji "ai"

-Gaa…ra…-susurro suavemente y lágrimas de sangre recorrieron sus mejillas, sintió un punzón en el pecho y lo último que logró ver luego de saber que estaba su cuerpo sobre el suelo, fue unos ojos aguamarina con lágrimas en los ojos…

La chica abrió los ojos confundida, su cuerpo se balanceaba de manera extraña, un sentimiento de felicidad la invadió, agachó la mirada al sentir un pequeño peso en su regazo, un bello peluche en forma de grulla se encontró.

Era tarde y el sol estaba escondiéndose, la niña corrió detrás de unos niños que le había quitado su peluche, cerca había un niño solitario con un osito entre sus brazos que observó el alboroto.

Kaeshite (Regrésamelo)!-exigía la niña dando saltos para tratar de recuperar el peluche pero aquellos niños eran más grandes.

Los niños empezaron a molestarla, aquél niño del osito se fue acercando y los demás niños al verle huyeron rápidamente, lo que causó que aquél pequeño niño se sintiera mal por dentro, el pequeño oyó luego un llanto, encontró una grulla llena de barro; le pareció mal dejarla ahí tirada así que la tomó y la limpió, pensaba que ayudar a aquella niña podría significar encontrar un amigo; sin embargo, recordó aquella vez que había ayudado a un niño con su pelota y que ellos le habían llamado monstruo, recordando eso en aquél instante, utilizó su arena para dejarle el peluche a un lado a la pequeña.

Se volteó y caminó hacia los columpios con aquél osito entre sus brazos, aquél muchacho prefería no acercarse, al ver que la muchacha no salía, se frustró y cuando ya estaba yéndose, se chocó contra un joven de cabellos negros.

-Perdona…-dijo el niño y sus ojos lavandas se encontraron con las del pelirrojo…hubo un momento intenso en ese preciso instante.

El niño de ojos aguamarinas le ayudó a ponerse de pie y siguió su camino, a lo lejos escuchó que el chico de cabellos negros gritaba:"Ai-chan! ¿Dónde estas?"

Poco a poco el pelirrojo se fue alejando, en su casa las cosas no estarían peor pero…debía intentar ser "normal" aunque la vida ya lo había marcado, cuando regresaba recordaba a la niña y no entendía porqué le dolía el no haber hablado con ella…era un completo misterio, le daban ganas de regresar y hablarle, no aguantó y regresó corriendo…cuando llegó al parque observó a la niña con aquél niño de ojos lavandas sonriendo, por algún motivo eso le dolió profundamente en el corazón, sentía que había cometido un error…era como si una promesa se estuviera perdiendo…pero no entendía el porqué de aquél dolor.

La chica pelinegra estaba ya en su hogar con aquél niño-Takeshi-sama ha estado muy preocupado por ti Ai-chan-le dijo el niño animado, todo era armonía, la familia estaba contenta y no había ese ambiente tenso.

-Eh???!!!-dijo sin comprender y se emocionó la pequeña niña.

-No te sorprendas, ya sabes que tu padre te ama…te adora-le dijo el niño sonriéndole de manera tranquila-¿Sabes? Hoy vi a Sabaku No Gaara, aquél niño pelirrojo de ojeras…-le comentó.

La niña pareció sentirse confundida-Nunca le he visto, dicen que es malo pero yo creo que no es así…-le contestó ella muy segura sin si quiera explicarse el porqué de sus palabras.

El niño sintió un pequeño malestar y se le acercó a ella, se inclinó ligeramente y le susurró-Olvídate de él…de una vez por todas, él es uno de los 9 chicos especiales…-en ese momento se alejó y antes de desaparecer entre los pasillos le agregó-No olvides que Takeshi-sama te está esperando-

La niña asintió y de inmediato fue a buscar a su padre, le halló en el salón de los espejos, un lugar favorito para ella y su padre.

Él le indicó que observara el lugar y que le dijera qué veía pero la respuesta le fue insatisfactoria, Takeshi se puso de pie y caminó hacia su hija, se colocó detrás de ella y acarició sus cabellos en frente de los espejos.

-Tienes solo 2 años y eres hermosa hija mía, cuando te miro veo a la heredera del clan Satome…te veo y me recuerdas a tu madre, tu corazón es tan bondadoso como el de ella, es una lástima que no esté con nosotros pero su recuerdo siempre permanecerá en nuestros corazones-le dice el hombre y se sienta en el lugar en donde estaba antes.

Aiko miró a su padre cuando él el hizo una señal con las manos, en la mirada de él se encontró con la técnica visual…

-Uno maneja la técnica y decide si ataca al enemigo o solamente muestra la apariencia de la técnica-le explica a su hija mientras arregla unos papeles y le enseña perfectamente la apariencia de su técnica visual.

-Espero poder aprender la técnica-le dice Aiko entusiasmada pero en ese momento recibió una bofetada de su padre…

-¡¡No!! Jamás serás kunoichi (mujer ninja) Por eso nunca aprenderás a utilizarla…-sentenció el hombre y entonces dio un duro golpe sobre la mesa frustrado-¡¡No serás kunoichi!!! Ahora retírate antes de que me descontrole-le pidió casi suplicante el padre.

Pero fue tarde, no pudo contenerse y quiso abofetear una vez más a Aiko; sin embargo, fue otro quién recibió el impacto en su mejilla.

-Takeshi-sama…le pido se tranquilice, Aiko-sama no merece ser castigada de esta manera y sin ninguna razón aparente-expuso Taro mientras le miraba desafiante a su tío.

-Salgan los dos de aquí…-ordenó suavemente Takeshi mientras se daba vuelta y caminaba hacia el lado opuesto-Perdona Aiko por el golpe…-

Los niños ya habían salido para cuando él se había disculpado, un sentimiento de culpa lo invadió y se limitó a solamente concentrarse en los nuevos papeles que estaban en su mesa.

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El pelirrojo estaba en su cama y observaba por la ventana la ciudad, deseaba poder ser normal para ser aceptado por el resto de gente; recordó casi de manera instantánea el momento en el parque, miró a su osito como si le preguntara porqué le parecía que algo andaba mal…que algo estaba de una manera equivocada…

"Será solo mi imaginación" pensó el pelirrojo y se limitó a dibujar en un cuadernillo a su familia…al terminar el dibujo él estaba a un lado solo con su osito, me puso algo triste cuando entró entonces su tío.

-Yashamaru…-le dijo al verle, se sentía dichoso de por lo menos tener en quién confiar y en quién apoyarse.

-No debes estar mirando por la ventana Gaara…-le dijo Yashamru mientras le arropaba-Descansa que mañana será un día importante…-

Finalmente Yashamaru salió de la habitación, el padre de Gaara le llamaba porque al parecer tenía una misión para él. Gaara por su lado saltó de la cama y volvió a mirar por la ventana, había algo en su interior que le llamaba muy lejos de ahí…llevó su mano hasta el pecho y arrugó su ropa.

-No entiendo qué es este sentimiento vacío…-susurró el niño mientras colocaba su mano sobre el vidrio, tratando de alcanzar la luna…mientras que en las fronteras de Suna…una niña repetía el gesto desde un jardín…

-Me falta algo…-dijo la joven mirando la luna fijamente, era aún muy pequeña y movía sus cortas piernas por encima del césped…

Escuchó que otra persona se acercaba y cuando volteó era su primo…le sonrío contenta mientras volvía su mirada hacia la luna.

-¿Qué te sucede Ai-chan?-le preguntó el joven pero ella no le dijo nada, era como si estuviera hipnotizada por la luz de la luna, enseguida el joven hizo una mueca, se sentó junto a ella y rebuscó entre sus bolsillos, sacó un arma y se lo mostró tendiendo la mano hacia ella.

La niña notó el brillo de la luna sobre aquellas armas, volteó y miró al niño sorprendida, le producía curiosidad aquello…no sabía qué eran, el chico de cabellos negros logró darse cuenta y no tardó en explicarle que eran armas ninja y que él…sería el mejor ninja de la aldea.

Aiko le sonrió contenta, se sentía feliz de tener compañía en esa oscura noche, no entendía qué era aquél vacío en su interior…algo parecía estarle incompleto pero no sabía qué.

-…Ai-chan, ¿eres feliz?-le preguntó el chico al notarle algo triste y distraída, no entendía qué afán tenía su pequeña prima con aquél astro…

-Supongo que sí…creo que sí…no conozco otro tipo de realidad Tao-chan…-le respondió ella tranquilamente mientras jugaba con las armas que tenía su primo observándolas-Es interesante, me gustaría convertirme en kunoichi y ser el orgullo de la familia pero mi padre me lo tiene prohibido así que supongo que serás tú quién cumpla este sueño por los dos…-

Taro se sonrojó al escuchar la petición de su prima, le anhelaba poder hacerla feliz y ahora compartían un mismo sueño…el representar y llevar orgullosos el apellido Satome.

4 años después…

Estaba un pelirrojo parado junto a su padre y sus hermanos en una ceremonia especial en donde premiaban a los mejores ninja de la aldea, entre ellos condecoraron a un chico de cabellos negros y de ojos lavanda, que le resultó peculiarmente familiar. Solo le ignoró, era su deber como hijo estar presente en aquél evento aunque sabía que las personas ahí le tenían miedo más que alguna otra cosa.

El que parecía ser el padre del niño de cabello negro se acercó a recibir las felicitaciones, detrás de aquél hombre una niña de cabellos también negros se acercaba siguiendo a su padre, llegando a chocar con la pierna de este y perdiendo el equilibrio, terminando en el suelo.

Por un instante, el pelirrojo al verla pensó que ella lloraría; sin embargo, grande fue su sorpresa al verle levantarse y solo limpiarse las rodillas y seguir su camino sin hacer ningún tipo de gesto, eso le pareció raro al joven pelirrojo puesto que esperaba aún sin entenderlo otro tipo de reacción de la niña.

Sabía que le conocía de algún lado y recordó quién era cuando observó que detrás de ella, estaba una grulla de peluche…era la misma niña que había conocido hacía ya unos 4 años atrás en el parque…

"¿Cómo era que se llamaba?" se preguntó mentalmente aquél chico, no entendía porqué tenía la necesidad de recordar su nombre.

-Le espero en mi mansión en la tarde para el almuerzo-escuchó que le dijo el hombre a su padre-Le ruego asista con toda su familia…-aquél hombre empujó suavemente a la niña para que estuviera de frente y agregó-Ella es mi hija Aiko Satome…saluda mi niña…-la pequeña hizo una reverencia algo sonrojada y miró entonces al pelirrojo, sus miradas se conectaron en esos segundos mágicos…

El pelirrojo y la chica sintieron que sus mejillas enrojecieron suavemente, desviaron las miradas luego de aquellos instantes tan sublimes.

-Es un gusto conocerles…-escuchó el niño, la dulce voz en la chica lo estremeció por dentro y no entendía qué era aquello.

Los padres se estrecharon las manos y el chico al que premiaban miraba con recelo aquél encuentro entro esos dos niños…sabía que sino actuaba rápido las cosas que tenía planeado.

"Demonios…" pensó el pelinegro y de inmediato apartó a la chica y se la llevó mientras que los adultos conversaban amenamente; el pelirrojo observó la acción del chico y le miró curiosa, ahora entendía cómo era que aquél sujeto le era familiar.

No dijo nada al respecto y solamente se limitó a observar todo, era tal y como debía ser; se alejó al otro extremo junto con sus hermanos y solo escuchaba lo que le decían, hasta que por fin se cansó y se alejó de ellos para quedarse en una esquina bajo la oscuridad; muy cerca llegaron el chico de cabellos negros y la chica, logró escuchar toda la conversación.

-Escucha Ai-chan…no te acerques a ese niño pelirrojo, ya sabes que es uno de los 9 niños especiales con un bijuu dentro, es peligroso-oyó que le dijo el chico a la chica, sintió que aquél sujeto era igual que el resto de la gente que le temía y que solo le veía como a un monstruo; hizo un puño mostrando su enfado y no dijo nada, sentía cómo la arena se movía dentro de su calabaza.

-Taro-kun…no creo que sea bueno que hables de esa manera de una persona, yo pienso que si es uno de los niños con un bijuu dentro, debería estar triste porque él no escogió llevarlo…-escuchó que le explicó la niña y eso pareció calmarlo un poco.

-No digas tonterías, solo piensa un poco en lo que representa aquél chico para la aldea, es una amenaza porque en cualquier momento el monstruo de su interior nos asesinaría…-argumentó el chico y sacudió a la niña haciendo que ella se chocara contra la pared.

-Me haces daño…-dijo ella mientras era sacudida y el joven retrocedió, aquél pelirrojo sintió ganas de convertirse en lo que decía el niño solo para poder darle fin y evitarse oír aquellas palabras.

-Perdona…-escuchó que le susurraron a la niña-No quise hacerte daño, perdóname Ai-chan…-

El pelirrojo conocía las artes ninja y utilizó una técnica para poder observar más detenidamente lo que sucedía, observó entonces que la niña estando con la espalda contra la pared se dejó caer sentada mientras que el niño retrocedía al ver algunas lágrimas de ella caer…

Finalmente el pelinegro se fue y dejó a la niña abrazando sus propias piernas, el pelirrojo salió de donde estaba y se puso frente a la niña, le miró fijamente desde arriba, él parado y ella sentada ahí con las piernas abrazadas…

-Levántate y no llores-le dijo fríamente el pelirrojo-No dejes que cosas así te hagan tanto daño, no vale la pena…Aiko…-ella elevó la mirada y le observó con lágrimas en sus ojos, él se dio vuelta y empezó a caminar lentamente hacia otro lado.

-Gaara…-susurró ella, seguidamente su padre le llamó y tuvieron que irse a su mansión en las fronteras de Suna.

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Estaban encerrados en una habitación, ella le miraba con reproche estando sentada sobre sus piernas y él estaba de igual manera poniendo sus manos sobre sus propios muslos esperando a que ella le hablara.

-Dime, ¿te parece bien lo que hiciste? Eres egoísta, le has arrebatado la oportunidad de ser feliz, ¿te sientes bien con todo hasta ahora?-preguntó ella mirándole con frialdad-Sé que le amas, no puedes cambiar eso y tratas de excusarte al argumentar que ahora será feliz, cuando lo único que quieres es que esté a tu lado y no con el que de verdad ama-

El joven que tenía la mirada agachada arrugó sus ropas, en sus 7 años de vida no había reflexionado sobre sus acciones, solo deseaba poder hacer feliz a una sola persona…

-Ella es feliz ahora, las cosas son mejores porque los asesinatos se detuvieron, la muerte de todos en nuestro clan se ha impedido Akiko-sama no entiendo porqué se niega a dejarlo así, ¿preferiría morir usted?-le cuestionó el joven mientras trataba de contener su ira interior.

-Taro, ella era feliz a pesar de tantas desgracias porque tenía amor, yo di mi vida para salvarla de alguna manera y para que viva su vida porque yo ya viví la mía; no obstante, tú te sacrificaste por ella porque le amabas y porque no podías soportar la idea de que sea feliz con otro estando tú ahí amándola-expuso Akiko de manera tranquila-Tu sacrificio se ha visto en vano porque hiciste que todo esto sucediera, tu objetivo ahora es solamente estar a su lado e impedir que se involucre con el pelirrojo porque sabes que si eso sucede, no podrás volver a intentarlo…pero Taro, acepta que Aiko no te ama y podrás seguir con tu vida ahora…-

Taro temblaba al contener su cólera, odiaba cada una de las palabras que su abuela estaba pronunciando…porque eran la verdad. Su abuela siempre analizaba su actuar y entendía que era porque era como su madre; sin embargo, odiaba que pudiera conocerle tan bien como ningún otro.

-Ella es feliz así…no tiene que seguir un camino lleno de odio, sangre, batallas, muerte…ahora puede ser feliz…-articuló el joven mientras seguía arrugando más y más sus ropas-Quizá fui egoísta al querer corregir las cosas pero…ella es feliz ahora-

Akiko le miró amenazante, se le acercó y tomó el rostro de Taro entre sus manos obligándole a mirarle a los ojos, nada en este mundo podría evitar que Akiko descubriera la verdad en los ojos lavanda de Taro o de algún otro.

-¿Se lo haz preguntado?-le interrogó ella manteniendo firme el rostro de Taro, sabía que él deseaba apartar la mirada para mentirle pero no podía hacerlo si su abuela le estaba mirando.

-Sí…-afirmó el muchacho; sin embargo, recordó que su prima le había dicho "Supongo que sí…creo que sí…no conozco otro tipo de realidad Tao-chan…" lo que le llevaba a pensar que quizá si conociera su anterior vida podría negarle el hecho y desear volver a su vida anterior.

-Taro, no puedes evitar que ellos se conozcan…es el destino, puedes volver en el tiempo e impedirlo más de un millón de veces, pero de nada te servirá porque ellos se conocerán…tarde o temprano y se enamorarán-le sentenció Akiko con seriedad, le partía el corazón ver a su nieto intentar de esa manera la felicidad de su nieta-Solo pierdes el tiempo, deja que las cosas pasen tal y como debe de ser y sigue con tu vida…-

El joven se puse de pie luego de que apartara con su mano el agarre de Akiko de manera violenta, fue hasta la entrada, deslizó la puerta y giró la cabeza para mirar a su abuela.

-Entonces lo intentaré millones de veces hasta que por fin lo logre…-le dijo y le dirigió una mirada llena de odio-Con permiso-cerró la puerta y se alejó dando pasos fuertes.

En la habitación seguía la abuela sentada mirando la mano que había sido golpeada por Taro, le dolía la mano pero más fuerte era el dolor de su corazón al ver los vanos intentos de su nieto por cambiar el destino de su prima.

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Aiko recorría la mansión cuando escuchó algo que le parecía particularmente imposible…era el llanto de alguien, provenía del dojo.

-¿Taro?-preguntó al ver que su primo estaba en una esquina llorando mientras se cubría con sus brazos y piernas, no sabía ella el motivo de su llanto, se le acercó a preguntarle luego de haberle identificado.

Él elevó la mirada al sentirle cerca, vio los ojos azul pálido de ella…logró notar la tristeza en ellos y se sintió culpable.

-Perdóname…-susurró él sin poder mantener el contacto visual por más tiempo escondiéndose entre sus brazos, ella se puso de cuclillas.

-Te perdono…-le dijo ella y posó su mano sobre la cabeza del niño frotándole con dulzura y apartando cabellos del rostro de él.

El llanto del chico aumentó al sentir el gesto de su prima, no tenía ella ni idea del porqué él se disculpaba…aún así, ella aceptaba sus disculpas sin preguntar el motivo; sintió entonces el abrazo de ella para tratar de reconfortarlo de alguna manera.

-Estoy aquí…no te preocupes, no temas…está bien, te perdono-le susurró ella suavemente mientras seguía abrazándole con fuerza.

Se preguntaba qué era todo aquello, nunca antes había visto a su primo llorar…ni por su madre ni padre, quienes murieron en una misión del clan; se preocupó mucho por él y apoyó su rostro sobre la cabeza de su primo en el abrazo, sentía algo extraño, en su corazón una débil voz le susurraba algo…pidiéndole que le devolviera…amor?

-Tranquilo…todo está bien…-le volvió a susurrar ella y Taro correspondió por fin su abrazo llorando, se sentía culpable de haber sido egoísta; sin embargo, no se detendría…

-Gomen…Ai-chan…-le susurró por última vez, aquél abrazo se hizo eterno…pero ninguno de ellos se dio cuenta de que habían sido observados por alguien.

5 años después…

Estaba el pelirrojo dando su clase mientras asesoraba a los nuevos ninja que estaban bajo su cargo, la castaña que era su estudiante más cercana estaba mejorando su puntería.

-Matsuri…-le llamó y le hizo un gesto para que se acercara, sentía en el interior que debía presentarla ante los nuevos.

-Dígame Gaara-sensei (Maestro)-le dijo cuando estuvo a su lado, él le hizo una seña para que viera a los nuevos estudiantes-Bienvenidos, soy Matsuri…-se presentó y les sonrió (N/A: Ò_ó con esa estúpida sonrisa que tiene la condenada), para luego entregarles un arma a cada uno tal y como era siempre el procedimiento.

-Muy bien, ahora demuéstrenme lo que saben hacer-dijo secamente el pelirrojo mientras se cruzaba de brazos-Matsuri, a lo tuyo…-le ordenó y ella no tardó en ponerse frente al primer estudiante.

La batalla duró poco, la castaña no tardó en vencer al novato; las pruebas siguieron hasta llegar a una chica de cabellos negros. Solo con ella la batalla fue dura hasta que la pelinegro cayó al no ver una roca.

-Basta…-dijo Gaara y ambas se detuvieron, él se acercó a la pelinegro y borró con tal acción la sonrisa de la castaña que esperaba una felicitación de parte del pelirrojo por su desempeño-¿Te encuentras bien?-

-Go-gomen (perdón)-se disculpó ella mientras se levantaba, aquél pelirrojo sintió algo extraño en su interior…como si alguna vez ya le hubiera dicho eso-Soy tan torpe…-

Era ya demasiado raro, tenía la sensación de que aquello ya le había pasado pero no recordaba absolutamente nada, se limitó a seguir lo que interiormente le decía.

-Te falta agilidad y seguridad, puedo hacer que mejores tu agilidad si quieres…pero tú debes tratar de ser más segura en tus acciones-extrajo una pulsera llena de cascabeles de uno de sus bolsillos-Empieza poniéndote esto en los tobillos y trata de caminar sin que suenen…-

Por esos instantes veía otro rostro, veía a otra persona…le miró fijamente preguntándole:

-¿Cómo te llamas?-no entendía el porqué de sus palabras pero tenía que saber el nombre…en su interior la emoción y la esperanza de un nombre en especial nacía…

-Minako Koakuma…-respondió ella y con sus palabras apagó la esperanza del pelirrojo, el cuál se limitó a caminar en otra dirección sintiendo que aquél vacío en su corazón aumentara.

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Estaba la chica sentada en el jardín bajo un árbol, tenía un peluche de grulla entre sus brazos mientras los pétalos del árbol de cerezo caían sobre su cabeza, veía a sus primos correr por los pasillos, hasta que uno se detuvo y se le acercó.

-Aiko-sama, ¿quiere entrenar con nosotros?-le preguntó el chico de unos años mayor que ella.

-Gomen Tetsuya-kun…mi padre dice que no puedo convertirme en kunoichi (mujer ninja) así que no podré entrenar con ustedes, pero gracias por la invitación-le dijo Aiko amablemente.

-Comprendo, no se preocupe Aiko-sama sé que Takeshi-sama lo hace para protegerla porque no desea perderla-le contestó Tetsuya, hizo una reverencia y agregó-Nos veremos luego, con permiso-se fue corriendo.

Aiko miró sus manos, su hermosa grulla le traía viejos recuerdos de su pasado…cerró los ojos, era un día caluroso y la sombra de ese árbol le hacía poder soportar el increíble calor y sintió una brisa que le hizo sentir frescura.

Al cerrar los ojos y relajarse, el pensamiento de tener otra vida le vino a la mente, abrió los ojos al ver muerte y sangre…jugó con sus manos nerviosa.

-No…eso no es lo que…quiero-susurró, se puso de pie y mientras caminaba hacia su habitación encontró unos hilos delicados que le llamaron la atención-Puedo hacer un collar con esto…-comentó ella mientras los juntaba y se los guardaba-Por cada nudo que le haga pediré un deseo…el más importante al final…aquél que estará en el centro…-sonrió contenta olvidándose de aquellas imágenes de muerte y sangre.

El pelinegro le observaba desde hacía mucho, vio la reacción especialmente de ella cuando recordó algo…estaba seguro ahora de la respuesta.

-Sé que hice bien…-susurró y agregó-Ahora, debo ocuparme de tu felicidad mi querida Ai-chan…yo te haré feliz-seguidamente desapareció y fue ha hablar con el líder del clan Satome…Takeshi.

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Fin de la primera parte del Capítulo Final

Vocabulario:

¿Ai Oboete Imasuka?: ¿Recuerdas el amor?

Aiko: Niña del amor.

Notas Finales de la Autora: Hola ^^ sé que me demoré mucho ._. gomen por eso, debía ordenar mis ideas para esta ocasión, mezclar momentos y recordar cosas ^^U En fin, espero que esta primera parte les haya gustado ^^ lo mejorcito nos espera en la segunda parte –w- jujú.

Aquí la ACLARACIÓN: Taro utilizó el poder de Aiko para poder volver en el tiempo y regresarla hasta la época en donde conoció a Gaara, los únicos que recuerdan son Taro y Akiko.

Muchas gracias a todos los que han estado leyendo esta historia desde sus inicios y a los nuevos lectores ^^ en verdad gracias por sus comentarios, positivos o negativos ^^

._. sí, me estoy demorando con lo del NejiHina También…gomen por eso también eh…jejeje *ríe nerviosa*

Quisiera saber si debería hacer una secuela o segunda temporada de este fan fic, digamos que luego del final seguir con ellos de alguna manera fundándome a partir de este, no sé…todo depende de los fans y lectores ^^ yo me dedico a ellos *-* y Gaara…

Este ha sido uno de mis mayores proyectos y les doy las gracias por habérselo leído, el último capitulo está dividido en 3 partes y un epílogo, por eso si desean algún tipo de secuela avísenme para poder ir viendo como lo introduzco a la historia.

Leo cada uno delos review que dejan, así que si quieren darme alguna queja u idea no duden, nos leeremos pronto.

Próximo capítulo: "Gaara y Aiko, la boda" Ahnny se despide con un beso enorme…ja ne minna-san ;D