¿Ai Oboete Imasuka?

By Hyuga Ahnny

Disclaimer: Ninguno de los personajes del anime Naruto me pertenecen (aunque quisiera que Gaara me pertenezca)

Notas del Autor: Gomen! Sé que me demoré -.-U Estuve muy ocupada y el capítulo se me borró T-T así que tuve que reescribirlo todo ^^U En fin, les dejo el capítulo para su deleite ^^ espero les guste~

Por favor dejen reviews cualquier comentario será aceptado, si quieren sean duros conmigo pero onegai dejen reviews!! Porque este es mi primer fiction.

Dedicatoria: Este capítulo se lo dedico a Sakumo, a Ali-chan, a Nadia y a Saru.


Observaciones: Se darán a lo largo del Fiction.

"Pensamientos"

-Diálogos-

Palabras de la Grulla

Palabras de aún otro demonio

………..- Cambio de escena

…- Pasado un lapso de tiempo


Capítulo 22: Gaara y Aiko, la boda (ParteA)

En el capítulo anterior:

El pelinegro le observaba desde hacía mucho, vio la reacción especialmente de ella cuando recordó algo…estaba seguro ahora de la respuesta.

-Sé que hice bien…-susurró y agregó-Ahora, debo ocuparme de tu felicidad mi querida Ai-chan…yo te haré feliz-seguidamente desapareció y fue ha hablar con el líder del clan Satome…Takeshi.


La puerta de la habitación se deslizó y de ella surgió un joven de 12 años que no tardó en postrarse frente al hombre que yacía sobre un escritorio escribiendo papeles y organizando documentos.

-Takeshi-sama…-pronunció el chico-Deseo comunicarle algo…-

El hombre nombrado dejó a un lado los papeles y observó al muchacho, entonces en una nube de humo apareció una jovencita de 20 años aproximadamente que apoyó una mano sobre el hombro de Takeshi.

-No tienes nada qué decir Taro, no puedes seguir interfiriendo y retrasando lo inevitable, bien mi hijo lo sabe-sentenció la mujer de manera fría, el hombre giró su rostro para observarla.

-Taro sabe perfectamente lo que hace, no apruebo tu conducta al respecto de esto, es inaceptable que hayas querido hacer todo esto tú…-se limitó a decir Takeshi mientras se ponía de pie y miraba a Taro-¿Qué piensas conseguir con todo esto?-

En seguida, Taro elevó la vista a penas unos segundos para luego enterrarla nuevamente sobre el suelo-Le pido con todo respeto Takeshi-sama que haga que su madre mantenga distancia en este tema-dijo secamente Taro, demostrando de esa manera que él no jugaba.

-Akiko…retírate, no necesitamos más intervención en este asunto-dijo Takeshi de manera tranquila, no podía exponer más a su madre de esa manera…sabía perfectamente qué consecuencias traería eso-No me pidas explicaciones y solo limítate a retirarte Okaa-sama…onegai-pidió cortésmente.

Akiko se limitó a salir de la habitación mirando de reojo a Taro, deslizó la puerta y la cerró tras salir, se encontraba molesta por lo sucedido pero era verdad…no debía intervenir más en el asunto.

-La decisión está ya tomada, Taro-le dijo tajante Takeshi al ver las intensiones del chico en sus ojos- No puedes engañarme; sin embargo, solo debo decirte que más te vale tener razón en tu actuar-

-No se preocupe, sé perfectamente qué hacer…-le contestó el chico, no podía perder más tiempo y la sonrisa que decoraba su rostro era casi imperceptible, había logrado parte de su objetivo.

-Espera un momento, Taro-le dijo Takeshi, borrando la sonrisa del joven-Solo se dará si logras probarme que ella es feliz, de lo contrario tomaré cartas en el asunto y pagarás caro…-el joven entonces tragó saliva ante la amenaza del líder del clan.

-No se preocupe Takeshi-sama, yo me encargaré de todo y verá que ella será feliz, se lo puedo asegurar…no se arrepentirá-le dijo y salió de la habitación.

Takeshi se quedó en silencio por breves instantes, pensativo…debía qué hacer? Su única hija estaba en manos de su primo, no desconfiaba de él pero sus sentimientos entorpecerían la objetividad de su persona.

-Ojala y sea cierto…Taro-susurró finalmente para volver a sellar algunos papeles, vio entonces una carta del Kazekage, la leyó y quedó pasmado ante lo que contenía, la guardó y se frotó los ojos como si no pudiera creer lo que había leído, dejó salir un suspiro de frustración y se quedó pensativo, ahora las cosas no estaban tal y como las había planteado.

4 años después…

Las flores caían de los árboles de sakura, el viento era suave y el sol tocaba con delicadeza la suave piel de la joven de cabellos negros, aquella que estaba sentada admirando el paisaje con la espalda recostada contra un árbol.

-Adoro esta sensación…-comentó ella mientras que cerraba los ojos y dejaba que el viento jugara con las hebras negras.

La gran mansión clásica japonesa estaba en paz y tranquilidad; sin embargo, fue un ruido cercano el que le quitó todo el encanto al sitio, ella abrió los ojos de golpe y se acercó hasta el lugar de donde provenían aquellas palabras, cuando llegó era un bello jardín con jazmines y demás flores que estaban siendo pisoteadas por una pelea de chicos, entre ellos había uno que captó la atención de la joven; aquellos chicos ignoraron su presencia, un joven cayó limpiándose la sangre de los labios con rudeza, la chica se cubrió la boca para evitar dar un grito, cuando los demás chicos iba a lanzarse contra el caído, ella intervino.

-No lo toquen-dijo ella sacando un pañuelo y limpiándole la sangre; sin embargo, ella era apartada por el chico-Taro, déjame ayudarte…-pedía pero él negaba con la cabeza, tratando de levantarse.

-Tsk, no eres más que una molestia…siempre creyéndote el más especial y poderoso pero no eres nada, Taro y hasta Aiko tiene que defenderte porque tú solo no puedes-dijo el joven que al parecer era el líder de todo-Aiko, no te metas en esto y solo llévate a tu primo de este lugar, enséñale a portarse bien porque la próxima vez no me contendré y destrozaré a tu mascota-advirtió.

Aiko elevó la mirada y entonces frunció el ceño, con un tono molesto le dijo-Taro no es ninguna mascota, es mi primo y el tuyo también…-en ese momento el chico retrocedió.

-Como digas…quédate con tu mascota-le dijo él y se fueron, Aiko miró preocupada a su primo y acarició suavemente su rostro-Taro, ¿estás bien?-

El chico desvió la mirada y la ignoró por completo, había oído las palabras de ella pero su orgullo estaba herido, sintió entonces un golpe en la cabeza, se lo había propinado ella-¿A qué vino eso?-le preguntó él mientras se sobaba el lugar.

-Baka…-susurró ella mientras se iba y lo dejaba atrás, Taro se puso de pie y fue detrás de ella-Por favor Aiko, no te vayas…-le pidió él tomándole de la mano y entonces la condujo a un lugar más privado, aquél lugar en donde Aiko había estado con el árbol de sakura-Me golpearon por una razón…-

Aiko le miró confundida y le preguntó-Dime, ¿por qué lo hicieron?-había estudiado en la biblioteca el control de chakra y ahora sería oportunidad de probar si había aprendido bien o mal, para su buena suerte todo andaba perfectamente y logró sacarle el color al golpe y volverlo a la normalidad-¿Te encuentras mejor?-

-Gracias, ya estoy mucho mejor, Ai-chan…-contestó Taro mientras se relajaba para poder contarle lo que había sucedido.

El viento corría con no mucha fuerza, los cabellos de ella danzaban con aquella dulce brisa y cerró los ojos para poder sentir el suave roce del aire con su piel, el joven se quedó admirando su belleza, enrojeció entonces y desvió la mirada.

-No importa, solo decían tonterías…ahora es mejor olvidar todo y seguir adelante, ¿no te parece?-le preguntó Taro a su prima, entonces elle negó con la cabeza, se sentó en las raíces de aquél árbol majestuoso y miró el cielo diciendo:

-Si olvidáramos el pasado…estaríamos errando, porque sin pasado no habría un presente y por tanto no podríamos forjar nuestro futuro…además, huyendo de las cosas sería en vano porque al final nos encontraría-suspiró, abrió los ojos y miró a Taro, sonrió contenta-Me gusta este lugar; sin embargo, pese a la vida que tengo siempre siento que algo me falta y cuando tú vas a las luchas me quedo con las ganas de ir también aunque claro, yo no sirvo para las batallas ni nada de eso-

El joven se limitó a mirarle y le acomodó el cabello negro, entonces una imagen vino a la mente de la joven, un joven de cabellos color fuego estaba delante de ella, sus hermosos ojos aguamarina le miraban y sus labios se juntaron, ella acariciaba su mejilla mientras su corazón se aceleraba y sentía la respiración del pelirrojo contra su piel, la cuál se erizaba por el contacto.

Al abrir los ojos finalmente luego del beso, se quedó totalmente sorprendida, retrocedió con algo de miedo en su mirada al ver que Taro estaba ahí, el cuál estaba tocándose los labios luego de aquél beso, ella deseaba ponerse de pie y simplemente correr para no volver más, dejar a su primo detrás de ella pero no podía porque su espalda estaba contra el árbol y su primo estaba en frente, ¿cómo salir entonces? No hizo nada, simplemente se quedó en silencio.

-Aiko…-musitó el joven y entonces posó su mano en la mejilla de la joven, veía sus mejillas rojas, quiso acercarse nuevamente a probar los rojizos labios de ella pero se negó apartando el rostro de él, Taro se puso de pie y caminó alejándose.

Aiko llevó su mano al pecho y sintió un pequeño dolor en el mismo, un sentimiento incómodo le estaba invadiendo, entonces recordó que tenía una reunión con su padre, cuando entró en la oficina del clan se quedó petrificada al ver a una rubia hablando con su padre.

-Perdone mi intromisión, Padre-le dijo ella y entonces la chica de coletas le miró y sonrió, su padre le dio la indicación con gestos de que esperara sentada a un lado pero Aiko se acercó al gran abanico que estaba en una de las esquinas, abrió lentamente el objeto y observó lunas dibujadas en el mismo, lo admiró asombrada ya que era la primera vez que observaba un arma ninja de semejante tamaño, dedujo entonces que aquella joven rubia de coletas era del elemento aire.

-Aiko, escolta a Temari-dono hasta la salida…-le ordenó su padre y ella asintió, hizo una leve reverencia a la chica y la guió por los pasillos, la rubia admiraba el ambiente y la magnífica estructura de la mansión.

-¿Eres Aiko?-preguntó la rubia y la aludida asintió con algo de nerviosismo, se preguntaba qué asunto tendría la muchacha del abanico con su padre y su clan.

-Perdona que lo pregunte pero, ¿qué asuntos ha tratado mi padre contigo?-preguntó Aiko con algo de pena, sabía que era de mala educación preguntar semejante cosa a una persona que apenas conocía.

-No te preocupes, estaremos en el evento que ofrecerán, el Kazekage como líder de Sunagakure no faltará…obviamente por el papel que cumple en la ceremonia jejeje, te lo prometo, Aiko-dijo Temari sin contestar concretamente a la pregunta-Supongo que desconoces de qué te hablo así que no arruinaré la sorpresa para ti, felicidades…por cierto-finalizó Temari al llegar entonces a la salida.

La rubia hizo una reverencia y fue correspondida por la pelinegro, cuando la invitada se fue, corrió hasta el lugar en donde su padre estaría esperándole; más que nunca quería averiguar qué era aquello tan importante que la presencia del Kazekage era necesaria.

-Puedes ingresar, Aiko-escuchó que le dijo su padre antes de que ella tocara para ingresar, al entrar observó a su primo sentado ahí, sin inmutarse de su presencia, tomó asiento luego de haber hecho una reverencia hacia su padre y a los presentes, vio a su abuela ahí mismo también, ella la miró y pasó a su lado, se puso al lado de Taro y lo jaló hasta un rincón.

Aiko logró escuchar el sonido de un cuerpo contra la pared y es que Akiko había puesto a Taro contra la pared sujetándolo desde el cuello, se acercó a él y le susurró con un tono frío: "No sabes lo que haces, nada de lo que hagas…podrá cambiar el destino". Aiko vio que su primo tomaba asiento a su lado e ignoraba las palabras de su abuela, la cuál ya había salido de la habitación.

-Es momento de empezar con esto, Aiko…hemos visto que posees un gran potencial pero ese poder no puede ser explotado porque no permitiré ni hoy ni nunca que te conviertas en shinobi, por ello ahora he pensado en tu futuro y necesitas sentar cabeza-comenzó a decir su padre-El kazekage vendrá pronto, esta noche lo he invitado a cenar en la casa, más te vale arreglarte y cocinar para cuando llegue la hora del encuentro-

Aiko sintió que su corazón dio un vuelco por las palabras de su padre, sintió que sus mejillas enrojecían, se preguntaba el motivo de todo eso y entonces observó de reojo a su primo, quién al parecer hacía un puño con la mano y temblaba.

-P-Pero padre yo no puedo casarme con alguien a quién a penas conozco-argumentó Aiko con respeto-Le pido lo reconsidere…-

-Eso no lo decides tú, soy la cabeza de la familia y decido tu futuro por ser mi hija primogénita, Taro es un gran chico y es muy fuerte, además es parte del clan; no entiendo tu comportamiento, Aiko-le dijo su padre sereno pero con un tono autoritario, entonces agregó-Ahora en la noche sabrás el motivo de la venida del Kazekage, no quiero escuchar más peros de parte tuya sobre la boda que se realizará dentro de 3 días, ahora retírate-le miró de manera fría y autoritaria.

-¿No dirás nada, Taro?-preguntó a su primo poniendo su mano sobre el hombro del mismo, pero él no pareció responder; los ojos de ella se llenaron de lágrimas, se puso de pie y le dijo a su padre:-Soy libre de elegir a mi pareja, soy libre de hacer con mi vida lo que yo quiera…no, yo no voy a aceptar un matrimonio arreglado!! ¡¡¡YO NO VOY A CASARME CON EL KAZEKAGE!!!-

Se escuchó un golpe sobre la mesa y fueron las manos de Takeshi apoyándose sobre la misma, llevaba ahora el "Shiai" activado y le miraba con furia, su hija le estaba desafiando frente a su primo, se controlaba para no darle una bofetada a la misma.

-¡¡NO TE ATREVAS A DESAFIARME, AIKO!!-vociferó su padre, ella quiso decir algo pero no pudo y se quebró totalmente, sus mejillas se bañaron de lágrimas y salió corriendo de la habitación, su primo entonces se puso de pie y estiró su mano como queriendo alcanzarla diciendo:

-¡Aiko, espera…!-pero era demasiado tarde, ella ya había salido del lugar, Taro miró a su tío y le dijo-Recibiré el castigo por ella, Takeshi-sama…-

El líder del clan Satome le miró y entonces le dio una bofetada que resonó en toda la habitación-Eso es porque gracias a que nunca dejaste que ella recibiera su castigo, ahora se ha convertido en una joven que desafía a su padre, porque no conoce el dolor…-frunció el ceño y se sentó, giró su silla para darle la espalda a Taro y agregó con algo más de serenidad-Ahora ella lo sabrá…-


Estaba él paseando fuera de su despacho, estaba cansado luego de haber cumplido con su trabajo, en la azotea del edificio observó el cielo estrellado y recordó al motivo de su cambio, el haber conocido a un rubio y que éste le enseñara la verdadera fuerza.

-Uzumaki Naruto, espero que te encuentres bien…-susurró sereno, entonces decidió ir a su hogar, en donde le esperarían sus hermanos; mas cuando llegó, solo encontró a Kankuro durmiendo sobre el sofá abrazando a una de sus marionetas, una sonrisa burlona se formó en su rostro.

Dejó su calabaza en su habitación, se sentó sobre su cama y admiró el ambiente, una habitación sencilla y encima de su cabecera estaba una repisa con sus cosas, admirándola le pareció ver una grulla, se acercó a observarlo bien y tomó entonces aquella figura de papel, era una grulla definitivamente; sin embargo, a él le había parecido que era de peluche.

-Creo que el trabajo me está afectando-comentó y entonces dejó aquella grulla en su lugar, tomó sus llaves y salió del lugar, veía las luces en las casas de Suna, le parecía recordar sus años de infancia en donde había jugado, llegó a aquellos columpios en donde había pasado mucho tiempo a solas, se acercó a uno y se sentó cerrando los ojos queriendo revivir aquellos días, quizá ahora con lo que él había aprendido hubiera cambiado su pasado y la historia sería otra, tendría más amigos y quizá podría llenar aquél vacío que sentía en su pecho.

En medio de sus recuerdos escuchó un llanto, se mostró confundido ante eso y decidió ignorarlo; sin embargo, sintió como si ya hubiera vivido aquello y por ese motivo se levantó y caminó hacia el lugar de donde provenían los sollozos.

Llegando entonces, observó a una chica sentada abrazando sus piernas y en medio de las mismas un objeto, él recordó que hacía muchos años atrás, había encontrado a una niña en ese mismo lugar pero que no había logrado hablarle y ahora era el momento de hacer aquello que no hizo en años anteriores, quizá podría conseguir a una nueva amiga aunque no fuera la misma niña de aquél entontes.

-¿Te pasa algo?-le preguntó él suavemente y posó su mano sobre el hombro de ella, recordó que Naruto había hecho lo mismo con él luego de haber sido secuestrado por aquella organización Akatsuki-¿Puedo ayudarte?-

Al sentir el tacto con el cuerpo de la chica, logró percibir en su pecho algo extraño que lo hizo estremecerse; al voltear ella para mirarle, por algún motivo sintió un ligero calor en sus mejillas y se quedó mirándola, mas cuando vio las lágrimas bañar su rostro sintió dolor en lo más profundo de su alma.

-¿Quién eres tú?-le preguntó ella y sus lágrimas aún resbalaban por sus mejillas, se sonrojó al notar que aquél chico le estaba observando y ocultó lo que ella tenía entre sus piernas-No me pasa nada-respondió ella limpiándose las lágrimas con una mano mientras que con la otra ocultaba aquél objeto.

-Un nombre es solamente la denominación que se le da a una persona para identificarla, no tiene la mayor importancia-le respondió él y entonces observó el empeño de la joven por querer ocultar algo, le miró extrañado ante aquella actitud y entonces logró observar algo blanco.

"Eso ya lo he escuchado antes" pensó la joven luego de oírle, no recordaba quién lo había dicho si ella misma o alguien que ella conocía. Se sonrojó más al ver que él había logrado observar aquello que ocultaba-No te preocupes, ya estoy bien-contestó, desvió la mirada unos breves instantes y entonces observó que él le ofrecía la mano para ayudarla a levantarse, con su rostro totalmente rojo aceptó su ayuda y al sentir su mano tomando la suya se quedó como en otro mundo, el solo tacto con la piel del pelirrojo la estremecía y la hacía salir de ese mundo para entrar a otro, era como si el solo tocarle le haría sentir lo que era la felicidad, un sentimiento cálido invadía su ser e inexplicable sentía que aquél vacío en su interior era llenado.

-¿Quieres ir a pasear conmigo?-le preguntó el joven y agregó-He tenido un día duro y quisiera recorrer las fronteras de Suna para entretenerme o por algún otro lado, pero no me gusta estar solo y veo que necesitas distraerte, ¿sabes? Si guardas tus sentimientos y no los liberas, te vas matando de a poco-

Ella le miró sorprendida por su ofrecimiento-Me gustaría aceptar pero…-recordó que su padre nunca le permitía ir más allá de esos juegos en su vida, ya que el resto de veces solo estaba en la mansión caminando o estudiando solamente, estaba completamente aislada del resto-No, ¿sabes qué? Me voy contigo, creo que sí debo distraerme un poco…no deseo pensar más en esa boda-

Empezaron a caminar lentamente recorriendo las calles de Suna, con dirección hacia las afueras y entonces él decidió romper aquél silencio.

-¿Boda? No me digas que tus padres están arreglando tu matrimonio-le miró de reojo y entonces notó que ella estaba roja, se confundió ante aquella actitud y entonces la vio observando de reojo y con la mirada agachada el que aún estuviera sujetos de la mano, él la soltó de inmediato-Perdona, no me di cuenta que no te había soltado, no fue mi intensión incomodarte-dijo rápidamente él con aquél ligero sonrojo y se cruzó de brazos.

"No me incomodaba…se sentía bien" respondió ella mentalmente y entonces se tomó las manos como queriendo recordar aquél calor que le proporcionaba el pelirrojo, recordó de pronto la pregunta de él-Pues sí, mi padre piensa casarme con un total desconocido, me dijo que era porque ya tenía edad y por mi futuro; sin embargo, yo quiero casarme con la persona que realmente ame, con la que realmente quiera formar una familia…con la persona que me haga feliz-

Él cerró los ojos mientras le escuchaba y caminaban, asintió y agregó-Así debe ser, estar con aquella persona que te haga sentir vivo, con la persona que realmente desees proteger hasta con tu propia vida, con la que te comprenda y no te juzgue como los demás…con la persona que te haga sentir amado…-

-Con tu persona especial-dijeron juntos sin darse cuenta y entonces se sonrojaron ligeramente aunque porque el pelirrojo desvió la mirada su sonrojo no logró verse del todo, entonces ella comenzó a reírse suavemente.

Llegaron finalmente hasta la puerta de Suna y siguieron adelante, ambos sentían la arena debajo de ellos y sentía el viento rozar su cuerpo, entonces él le tomó la mano y la atrajo a él, ella se sonrojó y sintió que su corazón saldría de su pecho en algún momento, todo empezó a moverse y una kunai rozó el brazo del chico, la sangre manchó las vestimentas de él.

-¿Estás bien?-le preguntó él, entonces más kunais y katanas fueron dirigidas hacia ellos, él la abrazó y con una mano logró levantar la arena para que los protegieran, ella observó aquella herida que él tenía, se sintió inútil al no poder hacer nada por tratar de protegerse.

-Perdona, por mi culpa tú…-

-Calla-le dijo él secamente y agregó-Hay bandidos, vendrán a atacarnos pronto, dime algo, ¿puedes defenderte sola?-preguntó él y ella asintió pensando "No voy a exponerlo a distraerse por protegerme…"

Él vio que ella no tenía ninguna arma en las manos, de un bolso que cargaba le entregó una kunai y un par de shuriken-No te dejes lastimar, si necesitas ayuda te apoyaré, ahora…vamos!-deshizo la barrera y se lanzó con la arena sobre un grupo de bandidos que empezaron a caer, ella se vio atacada por otro grupo.

Nunca antes había luchado, no sabía ni las técnicas básicas de defensa o ataque, estaba estática, siendo invadida por el miedo, observó a uno acercarse con una katana en sus manos, ella solo tenía esa kunai pero ni si quiera sabía lanzarla y mucho menos coger correctamente shuriken, las cuales estaban empezando a cortar una de sus manos.

Cerró los ojos aceptando aquél ataque, esperando a que su carne sea atravesada a pocos segundos de recibir el impacto; entonces la sangre tocó la arena y se oyó un grito de dolor, el pelirrojo volteó a ver y encontró siendo atravesado un cuerpo con la katana chorreando de sangre, se defendió de los bandidos y al no ser atacado ya observó impactado la escena, no pensó que algo así llegaría a pasar. Otro grito se escuchó y un sonido sordo de un cuerpo impactar en la arena resonó en su mente; recordó las veces en las que él había asesinado sin piedad solo para reafirmar su existencia, al ver toda aquella matanza, tanta carne siendo desgarrada, logró sentir un chakra inusual, reconoció entonces aquella fuerza, se apresuró y corrió para ponerse delante de ella, tomó sus brazos enrojecidos por el color carmesí, estaba jadeante y su rostro estaba con ligeras manchas de sangre, tenía algo extraño en los ojos era como un kanji y una ligera capa de chakra violeta la invadía.

-No te dejes dominar por una bestia…no te conviertas en lo que no eres…no te conviertas en un monstruo-le dijo él sujetando fuertemente los brazos de ella que forcejeaban por querer ser liberados y seguir matando.

El pelirrojo miró fijamente los ojos de la joven y ella correspondió a esa mirada de manera desafiante, pensando en que él también caería ante su ataque; sin embargo, el pelirrojo se mostró inmune ante eso y poco a poco el chakra que la cubría desapareció, su cuerpo pareció desfallecer y cayó a los brazos de él sin conciencia.


Llegó la rubia hasta la mansión del kazekage, pensó encontrarle para darle la noticia e informarle sobre la misión a la que había sido enviada pero pareció no encontrar a nadie, solamente halló en el escritorio unos papeles con dibujos extraños; se dio la vuelta y decidió ir a buscar a su hermano, seguramente lo encontraría durmiendo por su arduo trabajo; sin embargo, no logró hallarlo dentro de su casa, se mostró confundida pero entonces un halcón llegó trayendo en una de sus patas un pergamino pequeño amarrado.

Temario leyó el contenido, frunció el ceño y arrugó el papelito y se dio la vuelta molesta, se acercó a Kankuro y le propinó un golpe en la cabeza con la punta del abanico-Despierta, necesito tu ayuda…hay un pequeño problema en el hospital-

El hermano se levantó perezoso y Temari le tomó de la oreja para jalarlo fuera, pues aquella velocidad que él manejaba, salieron fuera de la casa y caminaron a paso rápido para llegar a resolver un pequeño problemita del que había sido informada Temari.


Era su misión encontrarle y traerle de vuelta, ahora se preguntaba a dónde podría haber ido si no conocía nada, era todo confuso y entonces mientras recorría las calles de Suna en busca de su objetivo observó una sombra moviéndose entre la oscuridad de la noche, logró distinguir unos cabellos pelirrojos y entonces logró identificarle, era aquél sujeto que tanto deseaba eliminar.

Entonces se quedó quieto y sin poder mover un solo músculo, vio que traía ese sujeto en sus brazos a un cuerpo inerte y sangrante, sintió que su corazón dio un vuelco, corrió hacia ellos para averiguar qué estaba pasando, cuando logró alcanzarle ya estaban en el hospital de Suna y ella estaba siendo curada.

-¡¡¿QUÉ DEMONIOS LE HICISTE?!!!-vociferó él mientras ponía al pelirrojo de manera ruda contra la pared y lo sujetaba del cuello con fuerza, tenía los mismos ojos que la chica que estaba siendo curada ahora mismo en otra habitación.

El pelirrojo le observó detenidamente y prefirió mantener la calma pese a la actitud del pelinegro de hacerlo chocar contra la pared con cada palabra que daba, se quedó quieto durante un instante y de inmediato le respondió de manera seria y seca-Tranquilo, no debes exaltarte…-

Entonces el pelinegro se detuvo y de rabia azotó al pelirrojo contra la pared para soltarlo luego, entonces la enfermera apareció y notificó que la paciente estaba ya estable y que los daños no habían pasado a mayores. Gaara se levantó del suelo sacudiendo sus ropas, tenía ganas de asesinar con su arena al pelinegro que había sido molesto; cerró los ojos y se cruzó de brazos, caminó hacia la habitación abriendo la puerta, el pelinegro observó aquello y corrió para alcanzar al pelirrojo empujándole así en cuanto estuvo cerca de éste.

-¡Aiko!-

Ambos fueron lanzados contra la puerta que estaba abriéndose en la habitación de al lado, se escuchó el ruido de las pisadas de una persona molesta, ambos fueron acorralados, la puerta dela habitación de la joven fue cerrada por un hombre, entonces el pelirrojo preguntó:

-¿Temari?


Fin de la segunda parte (A) del Capítulo Final

Vocabulario:

¿Ai Oboete Imasuka?: ¿Recuerdas el amor?

Aiko: Niña del amor.

Notas Finales de la Autora:

Bueno, espero les haya gustado ^^ sé que me ha quedado algo corto pero descuiden que ya pronto se va a terminar, sé que el final les va a sorprender jejejeje. En fin, espero sus impresiones sobre este nuevo capítulo ^^ quejas o sugerencias son aceptadas.

Próximo capítulo: "Gaara y Aiko, la boda(ParteB)" Ahnny se despide con un beso enorme…ja ne minna-san ;D