¿Ai Oboete Imasuka?

By Hyuga Ahnny

Disclaimer: Ninguno de los personajes del anime Naruto me pertenecen (aunque quisiera que Gaara me pertenezca)

Notas del Autor: Minna-san, mil disculpas por hacerles esperar tanto; surgieron muchas y nuevas cosas que me distrajeron durante todo este tiempo y espero en verdad que este capítulo les guste. El capítulo final lo avanzaré ahora mismo para subirlo en la brevedad posible.

Por favor dejen reviews cualquier comentario será aceptado, si quieren sean duros conmigo pero onegai dejen reviews! Porque este es mi primer fiction.

Dedicatoria: Este capítulo se lo dedico a todas las personas que siguen leyendo mi fan fic nwn sobretodo a mi hermana D:! que no deja de picarme para que lo termine ^^U

Observaciones: Se darán a lo largo del Fiction.

"Pensamientos"

-Diálogos-

Palabras de la Grulla

Palabras de aún otro demonio

…..- Cambio de escena

…- Pasado un lapso de tiempo

Capítulo 22: Gaara y Aiko, la boda (ParteB)

En el capítulo anterior:

Ambos fueron lanzados contra la puerta que estaba abriéndose en la habitación de al lado, se escuchó el ruido de las pisadas de una persona molesta, ambos fueron acorralados, la puerta de la habitación de la joven fue cerrada por un hombre, entonces el pelirrojo preguntó:

-¿Temari?

La rubia le hizo una seña con la cabeza a su hermano para que levantara al pelirrojo y lo reincorporara, luego se encargó de levantar al pelinegro; ubicándose detrás de ellos empezó a moverlos hacia un lugar más privado, la rubia parecía refunfuñar por lo bajo; antes de seguirlos, logró observar a la pelinegro en la cama rehabilitándose, era de noche y su día duro no había terminado.

-Vamos por orden, primero que nada…Gaara, me preocupé al no encontrarte en casa y más aún cuando me informaron que había un problema en el hospital y que estabas involucrado, por un instante pensé que algo malo te había sucedido y que Kankuro había sido irresponsable al no saber ni en qué momento saliste de casa-le empezó a regañar, el pelirrojo le observó con aquella mirada fría pero sin ser impertinente, por lo que la rubia se limitó a seguir frunciendo el ceño. Por otro lado el castaño parecía estar divirtiéndose por ver que su hermano menor era regañado, la rubia entonces le dirigió una mirada asesina solamente usada hasta entonces contra el "cabeza de piña"-Tú no celebres nada que luego te irá peor, Kankuro-

El castaño sintió escalofríos por todo su cuerpo y luego de eso, su mirada se posó en el pelinegro que tenía la mirada desviada mirando el suelo, parecía estar fastidiado o molesto; la rubia se le acercó y entonces al ponerse en frente dijo:

-Y tú…Satome Taro, no pensé que fueras un joven tan impulsivo y de tan poca monta, mira que atacar así como lo has hecho con el mismísimo Kazekage, tú que eres uno de los anbu más especiales que tiene Suna que está desde hace 4 años bajo el servicio del consejo de Suna y que debería de preocuparse en cuidar del Kazekage en vez de lanzársele o golpearlo si quiera-ante sus palabras, Taro no le miró ni un segundo a los ojos; la rubia pareció molestarse intensamente y entonces colocó su mano sobre las mejillas del joven presionándolas y haciendo que le viera a los ojos-Cuando un superior te habla, míralo a los ojos, ¿es que no te lo han enseñado?-

El joven volteó la mirada y haciendo un movimiento con la cabeza, deshizo el agarre de la mujer y le miró casi con desprecio por escuchar esas palabras de reprimenda; ella se limitó a no decirle una palabra más y tomando a su hermano del brazo logró sacarlo de la habitación, fueron seguidos por el castaño pero la rubia le dedicó una discreta mirada al pelinegro antes de salir. Una vez fuera del hospital, el pelirrojo decidió decir algo al respecto:

-Temari, ¿no crees que siendo ya un Kazekage tengo que defenderme solo? No soy un niño, sé que lo sabes pero sigues tratándome como si fuera un crío-la rubia pareció sentirse ligeramente ofendida pero tenía que asumir que era demasiado sobreprotectora en varios aspectos con respecto a su hermano menor-Salí a dar un pequeño paseo y encontré a esa chica que estaba triste y quise ser amigable…-

-Temari, no debiste preocuparte, ¿ves? Gaara estaba consiguiendo novia-interrumpió el castaño, se aproximó a su hermano mientras los 3 se dirigían a su hogar y pasó su mano por encima de los hombros de su hermano y lo atrajo a él como en un abrazo-Mi Ototo (hermano menor) está creciendo…ya no es un crío-le dio unas palmadas en la cabeza.

-Kankuro, una palabra más y me haré un abrigo con tu piel-le dijo Gaara fríamente al escuchar las palabras de su hermano-Primero, yo no estaba tratando de hacerla mi novia ni estaba en plan de ligue; segundo, ella está comprometida aunque no entiendo muy bien con quién o qué es lo que le han dicho, así que mejor te callas Kankuro-sentenció.

Temari se quedó escuchando la plática de sus hermanos y al llegar a su casa, abrió la puerta e hizo que Gaara se sentara en el sofá, ella se puso en frente sentándose sobre la mesa baja que servía para tomar el té; hubo un silencio incómodo hasta que ella apoyando sus palmas sobre sus rodillas dijo:

-Quiero que tengas cuidado, Satome Taro, la persona que te atacó en el hospital…no es una persona a la cuál debes subestimar porque él es un jinchuuriki entrenado especialmente para ser una herramienta de su clan, aunque esté bajo el control de los del consejo y haya sido contratado para protegerte, él solo guarda verdadera lealtad a su clan-acarició la mejilla de su hermanito con algo de preocupación.

-Espera, ¿cómo puede ser él un jinchuuriki? Es decir, es imposible, Suna solo me tenía a mí-le dijo el pelirrojo sin saber qué era lo que estaba sucediendo.

-Puede que eso sea verdad pero…será mejor que no te acerques a los miembros de su familia, pueden resultar muy peligrosos y ser un problema para nosotros; sin embargo, por disposición del consejo se ha determinado que mantengamos una relación estrecha con ellos, por eso y para mejorar nuestras relaciones vamos a asistir a una cena hoy en la noche en su mansión…aunque el único que asistirá serás tú-

El pelirrojo no respondió a sus palabras pero al saber que aquél pelinegro era un jinchuuriki pudo adivinar el motivo del que quisiera proteger a la chica que había conocido pero no entendía qué relación tenían ellos hasta que…-Sus ojos…esa mirada era la misma, son familia…-concluyó recordando que ambos en un momento habían parecido tener el mismo tipo de ojos.

-¿De qué hablas, Gaara?-preguntó la rubia pero él negó con la cabeza como si no fuera algo importante, se puso de pie y le dijo: -Vale, asistiré…ahora, asegúrate de que la joven del hospital se encuentre bien, con saber que ella está a salvo y fuera de peligro…me conformaré-

Temari junto con Kankuro observaron a su hermano caminar a su habitación, parecía que iba a arreglarse para acudir al evento del que le había hablado la rubia, ambos se miraron un poco desconcertados y la idea de que Gaara haya aceptado de una manera un tanto simple les dejó con la duda del motivo por el que había sucedido esto y se limitaron a dar gracias por la actitud de su hermano aunque siguieron pensando que todo esto era plan de él para lograr algo más grande.

Gaara se encontraba colocándose la yukata que utilizaría para el evento, estaba seguro de poder comportarse para lograr una buena relación con los Satome, no entendía exactamente el motivo por el que tenía que asistir a esa cena ya que estaba algo cansado por todo el trabajo del día y entonces al colocarse la yukata, notó sangre en su ropa, se observó al espejo y notó que era por aquél corte que había recibido, no era sino hasta ahora que había recordado que se había lastimado.

Se deslizó el obi de la yukata para deslizar la manga que cubría su brazo y dejar aquella parte sin ropa, entonces caminó por su habitación buscando algo de ungüento para su herida, cuando por fin la encontró se dirigió al baño y se desinfectó la herida para poder aplicarse la crema, una vez con la crema sobre su hombro, se miró al espejo un par de segundos y se aplicó agua al rostro para poder estar más alerta de las cosas que sucedían a su alrededor, tenía algo más marcadas las ojeras pero suponía que no tendría que preocupar por ese detalle…

No entendió el motivo por el que sus hermanos no se habían percatado de aquella herida, quizá habrían pensado que se habría manchado con la sangre de la chica pero no sospecharon que podría haber sido una herida suya; no perdió más tiempo y terminó de acomodarse la yukata, estaba algo fastidiado al recordar el enfrentamiento que tuvo con el tal Taro, quizá lo encontraría en aquella mansión a la cuál asistiría.

Estaba realmente fastidiado de todo: de andar sellando papeluchos en la oficina para autorizaciones de infinidad de cosas, de estar sentado esperando a que cada anbu de Suna se le presentara rutinariamente para informarle de la situación de la aldea, de estar en cada inútil reunión con los del consejo…estaba harto de ser el Kazekage. Pese a que tenía la aceptación de la gente, estaba cansado de estar siempre a la cabeza y de estar en cada evento importante o banal de la aldea, empezaba a creer que toda esa aceptación era debido a que él ejercía el puesto de Kazekage y no porque realmente lo aceptaban a él…a Gaara.

Habían pasado tantas cosas desde que él había conocido al rubio que transformó su vida, que sabía lo que estaba necesitando…amigos o una persona a la cuál querer proteger y por la cuál querer ser más fuerte, ¿existiría una persona ideal para él?

Fue entonces que se vio parado en frente de la puerta, podía observar por la posición de la luna, que todo estaba bien y que había llegado un par de minutos antes de la hora fijada; llamó a la puerta con poca fuerza, no quería causar un gran alboroto porque siempre le había gustado las cosas sobrias y no muy escandalosas.

Entonces la puerta se abrió y estaba saliendo una jovencita guapa de la mansión, ella chocó contra el cuerpo del Kazekage pero fue sujeta por la mano del pelirrojo y eso evitó que tocara tierra; sus ojos perlas fueron resplandecidos por la luz de la luna y entonces un leve rubor se formó en sus mejillas.

-Siento mucho no fijarme por donde voy, Kazekage-sama…-dijo ella mientras se reincorporaba y sentía que su corazón latía rápidamente, haciendo una reverencia pasó a presentarse-Es un honor conocerlo en persona, soy Hyuuga Mikushi-el joven correspondió al saludo y le pareció haber escuchado ese apellido antes-He terminado mis asuntos con la familia Satome, con su permiso…debo regresar a Konoha-finalmente dio media vuelta y partió.

Gaara parpadeó un par de veces tratando de hacer memoria pero parecía imposible, realmente no recordaba de dónde había oído ese apellido, sin darle más importancia y tan solo con grabar esos ojos excepcionales, pasó a observar que una joven pelinegra le estaba observando atónita; ambas miradas se mantuvieron fijas y sus corazones latieron rápido, ella desvió la mirada apenada y colocó sus manos sobre su pecho por una ligera punzada que había sentido, él por otra parte alzó la mirada desviándola e hizo una mueca de nerviosismo. Ella apenada hizo la reverencia respectiva con las manos juntas y entonces dijo sin darse cuenta:

-Gracias por salvarme de esos bandidos y perdona por ser una inútil pero es que nunca me dejaron tocar arma shinobi alguna; siento haberte mentido pero es que no quería ser una carga y al final…te lastimaron por mi culpa-respiró profundamente y puso su mano suavemente sobre el lugar en donde estaría el corte que ahora estaba siendo cubierto por la tela de la vestimenta, ella sonrió y lo invitó a pasar-Perdona por estar tan formal y tener todas estas cosas listas, estamos esperando al Kazekage de la aldea-

El pelirrojo pensó entonces "¿Es que no escuchó cuando la chica que antes salió me llamó Kazekage? En fin, supongo que así son mejores las cosas". Él se sentó frente a la chica una vez llegaron a una sala en donde parecía que iban a tomar el té.

-Como te digo, no es mucho lo que puedo ofrecerte ahora; mi padre está preparándose todavía y parece estar haciendo algo más junto con mi primo, cuando desperté en el hospital me asusté mucho porque pensé que algo grave había sucedido pero parece que solo perdí el conocimiento, aún me duele algo la cabeza cada vez que trato de recordar qué es lo que había sucedido; mi primo fue a recogerme del hospital y me preocupé al no encontrarte, pensé que algo malo te había sucedido y ya comenzaba a culparme de esas cosas-tomó delicadamente el recipiente para servirle el té-Soy aún algo torpe para estas cosa, así que si derramo un poquito, perdón; como te decía, cuando regresé a casa mi padre parecía preocupado y luego de darme un sermón sobre el salir a las afueras a 3 días de la boda, pasó a llamar a Taro para no sé qué decirle-lentamente inclinó el recipiente para comenzar a servirle un poco al pelirrojo, él le hizo una seña para que se detuviera pero ella hizo que se derramara un poco, se sintió apenada y él le restó importancia al hecho.

-Gracias, el que te den una reprimenda es bueno pero, ¿sabes? Cuando empieza el rechazo por otros motivos…no es bueno, ¿por casualidad nos hemos visto en otra ocasión a parte de esta tarde?-le preguntó el pelirrojo para luego beber un poco del té, ella llevó un dedo a su mentón tratando de recordar pero por más que trataba de pensar, ningún recuerdo le venía a la mente.

-Pues, por más que lo pienso…no logro recordar alguna ocasión-contestó ella mientras se ponía de pie para servir los postres que había terminado de hacer-¿Gustas? Eran para el Kazekage pero no creo que él vaya a comer algo dulce, según dicen…es una persona muy seria y seca, sinceramente no podría opinar al respecto porque no le conozco…quizá si llegara a conocerlo, entonces sabría si realmente podría llegar a gustarme o no-se sirvió uno, observando el gesto de Gaara, le sirvió también-He oído que el Kazekage fue elegido por ser una persona especial, él tiene uno no sé qué, el cuál le hace fuerte y puede proteger a la aldea y los del consejo evitarían que se revele; pero, ¿sabes? Creo que es cruel que le hayan dado el puesto por eso y con esos fines…no me parece justo, si fuera a obtener el cargo…me gustaría que sea porque me necesitan…-

-Yo también quiero ser alguien quién se necesite en lugar de un arma que se teme…-dijo Gaara y entonces Aiko le observó extrañada, no entendía el motivo por el que el pelirrojo había dicho aquello y solo lo observó algo confundida pero entonces ella le sonrió.

-Sí, sería genial que alguien como tú fuera el Kazekage-le dijo suavemente y entonces se ruborizó al darse cuenta que si él fuera el que ocupara el cargo entonces tendrían que casarse y por un instante su corazón se estremeció-¿Sabes?, algunas cosas son extrañas cuando estoy contigo, por alguna razón siento que te conozco de alguna parte pero…no logro recordar de dónde es; te confesaré algo-

Él sintió que su corazón latía rápido y no podía evitar pensar en cosas que jamás le habían sucedido: besos, caricias, decepciones, lágrimas y dolor.

-Aunque siempre viví en la mansión, siento que algo me hace falta…no sé manejar ni una sola arma y no es eso lo que me perturba; realmente no entiendo qué es lo que sucede-le expresó ella mientras se ponía de pie-Aunque suene tonto, me hubiera gustado ser una kunoichi-entonces empezó a hacer algunas poses de "combate"-Darles de la buena a los enemigos, lanzar kunais y aprender a hacer jutsus…hubiera sido genial-entonces empezó a dar golpes hacia el aire como si combatiera.

-No todo es así, ¿estarías dispuesta a matar? La vida shinobi es muy dura, debes matar para sobrevivir en las misiones, ¿soportarías el cargo de conciencia?-le preguntó el pelirrojo observando las acciones de la chica sin burlarse, parecía divertido lo que ella hacía. Probó el dulce que le había dado, no era fan de lo dulce pero sabía bien.

-¿Matar…? A veces pienso en esa posibilidad pero, sé que si hago eso será solamente para proteger a alguien importante para mí, no simplemente porque me fuera a gustar matar-le explicó ella mientras miraba el cielo.

-No todos pueden hacer jutsus, necesitas entrenamiento para poder aplicar el chakra…-

Ella le miró y poniendo sus manos sobre la cintura le dijo-Oye, ¿puedes hacerme un favor? No es mucho pero quisiera tener una noche shinobi, probar aquél mundo que nunca experimenté-él se mostró sorprendido.

-Hace mucho tiempo que no doy clases, pero es tan simple que no puedo negarme-respondió el joven suspirando.

-Es que soy tan linda que no puedes decirme "no"-le dijo ella jugando y él se quedó mirándola al no hacerle gracia, fue ella la que empezó a reírse de tal forma que logró que él comenzara a reírse pero de manera desapercibida al apartar el rostro.

-Estás loca-fue lo único que le dijo él, ella se molestó y le dio un golpe en la cabeza suavemente con el puño-¿A qué vino eso?-

-No sé, dices que estoy loca…no tengo porqué justificar mis acciones-le respondió al sacarle la lengua divertida, luego de eso se le quedó mirando un par de segundos-Tus ojos aguamarina me traen recuerdos de algo pero no sé, en fin; vamos ya a que tenga mi noche shinobi-le dijo ella tomándole del brazos y jalándolo hacia el jardín.

Él suspiró y se dejó llevar al jardín de la mansión, observó el lugar y entonces le entregó una kunai a ella, se acercó al árbol central e hizo una marca en el centro del árbol, caminó unos metros hacia la dirección opuesta para finalmente darse media vuelta y lanzar una shuriken de arena…dando en la misma marca para luego solo deshacerse-A ésta distancia lanza la kunai que te di hasta que puedas clavarla en la marca-le dijo él y esperó a que ella se pusiera a su costado para observar si lograba o no atinar.

-Mnm…no creo que sea tan difícil-dijo ella y al ponerse al costado del pelirrojo, lanzó el arma pero no logró acercar, lo volvió a intentar sin mucho éxito-Okey, es algo difícil-

Se sentó en el suelo para observar lo que la chica intentaba-Concéntrate-le dijo él mientras cerraba los ojos y se cruzaba de brazos, le divertía ver que ella fallara tantas veces.

Una persona caminaba por la mansión y entonces observó los rastros que habían dejado, suspiró y entonces recogiendo los servicios observó a la chica tratando de atinar sin éxito; desvió la mirada hacia el pelirrojo que parecía estar supervisando el entrenamiento para finalmente observar el último intento de la chica, logrando así ser testigo del tiro acertado y de la celebración de la misma; embozó una sonrisa y siguió su camino para guardar lo que cargaba pero se encontró con un chico de trenza y ojos lavanda.

-Está entrenándola, ¿no? Sabía que no debía dejar que siguiera con vida…debí amenazarlo, debí de…-

-Pero al final no pudiste hacer nada, muévete que me estorbas y ni se te ocurra interrumpir o intervendré en toda tu farsa-amenazó.

-No te atrevas a hablarme así, Akiko-sama…-

-Já! Ya he probado la muerte, no me asustas mocoso, ahora con permiso-respondió ella mientras se iba, Taro la observaba y entonces se asomó para ver a su prima; la cuál estaba sonriendo por haber logrado acertar, el pelirrojo le señalaba que debía retroceder más.

-¿Realmente es más feliz?-susurró Taro mientras observaba, sentía un fuerte nudo en la garganta y por alguna razón las ganas de llorar lo invadieron pero logró contenerse y solo dio un duro golpe sobre la pared al tiempo que pegaba su frente, miraba el suelo en silencio.

-Ya es tarde, deberías ir a descansar-ambos voltearon.

-Akiko-sama, konbanwa (buenas noches)-le dijo Aiko haciendo una reverencia-No puedo ir a descansar cuando todavía el Kazekage no ha venido a la mansión-

La mujer observó a Gaara confundida y entonces entendió las cosas, sonrió y entonces mirando al pelirrojo dijo:

-Pues yo creo que el kazekage habrá tenido cosas que hacer, tu amigo también debe regresar con su familia o se preocuparían, ¿verdad?-el pelirrojo asintió un tanto confundido.

-Está bien, le acompañaré a la salida, gracias Akiko-sama…-le dijo Aiko mientras tomaba el brazo de Gaara y lo llevaba a la entrada, mientras caminaba ella le dijo algo:-¿Sabes? No sé si lo llegaste a decir pero…no recuerdo tu nombre-

-¿No te dije que un nombre era una simple denominación para distinguir a las personas?-preguntó el kazekage y ella asintió, no recordaba eso pero bueno; era mucho mejor darle la razón.

Él estaba sobre su cama mirando el techo, no entendío qué era lo que le estaba pasando; observó entonces una fotografía que estaba sobre su mesa de noche; recordó la época en la que él había estado con sus hermanos entrenando a alumnos nuevos. De la nada llevó las manos a la vista, todo parecía borroso y una cabellera negra lograba observar en medio de todo, una voz que le era familiar le hablaba…

Entonces abrió los ojos y observó el ambiente, estaba durmiendo y todo había sido un sueño; sin embargo, se preguntaba qué era aquello que había logrado observar en medio de aquél sueño.

-…hay algo más en todo esto…-susurró, al parecer el pelirrojo había logrado notar algo en especial-Es como si esta no fuera…mi vida-

-¿Entonces de quién es…?-escuchó él y entonces volteó para encontrar a la rubia.

-Ya te he dicho que no entres así y que toques la puerta, Temari-la reprendió-Además no creo que sea apropiado que traigas contigo el abanico…-

-Escuché un ruido y vine porque pensé que pudo haber sido un ataque, como sabes eres el Kazekage y como tal podrías sufrir de atentados, solo te estoy cuidando-se defendió Temari.

-Tengo una sensación molesta desde hace un tiempo…-le dijo y la rubia se sentó a su lado, ella no sentía que tenía derecho pero era su hermano y debía apoyarlo.

-Las cosas cambian, igual como tú cambiaste hace unos años…la vida cambia sin que te des cuenta, Garra dime algo, ¿es por el encuentro con la hija de los Satome?-él estaba mirando el suelo pensando y al escuchar tal pregunta lentamente miró a su hermana.

-¿Y ella qué tendría que ver en esto?-la rubia desvió la mirada y observó el desorden de su hermano, se acercó y señaló un espacio vacío que estaba limpio, Temari entonces dijo:

-¿Por qué todo tu cuarto puede estar desordenado pero ese lugar siempre está limpio y ordenado?-el pelirrojo se percató de ello y alzó los hombros-Es como si lo hicieras inconscientemente…como si algo ocupara ese lugar…como si algo…-

-…faltara en ese lugar-susurró sin darse cuenta y entonces un punzón en el corazón del Kazekage logró resolver el misterio.

Le estaba cepillando el cabello suavemente mientras terminaba de dar los últimos retoques para que estuviera lista; había algo de tristeza en la mirada de aquella muchacha.

-Dime, ¿estás feliz?-la joven volteó ligeramente y desviando la mirada afirmó con la cabeza, quería esconder toda aquella tristeza que inundaba su alma-Aiko, estás lista; date vuelta para que te observe-

La joven pelinegra lentamente dio un giro sobre su eje para que su abuela observara el traje blanco que llevaba puesto. Tenía peinetas con adornos de grullas y del escudo familiar que combinaban de manera perfecta.

-Te ves hermosa, tal y como se veía tu madre el día de su boda…me alegro que hayas aceptado esto y que no protestaras; sin embargo, quiero saber si realmente estás feliz con todo esto o lo haces por tu familia-le susurró al oído para que su nieta entendiera que no tenía que temer el contarle la verdad.

-Por alguna razón siento que el casarme con el Kazekage es lo que más anhelo pero…-la joven dudó si debía proseguir y su abuela cerró los ojos y la abrazó tiernamente-Tengo miedo, no lo conozco y no quiero pasar el resto de mi vida con una persona que ni si quiera he podido ver, además…-sus mejillas se tornaron rojas y esto no pasó desapercibido por Akiko.

-¿Qué es lo que me estás escondiendo?-le preguntó su abuela de manera tranquila, conocía los sentimientos de su querida nieta y entendí su confusión; no obstante, debía guardar silencio si deseaba que las cosas fueran a revelar la verdad.

-Pienso que alguien más ha logrado capturar mi corazón…-agachó la mirada con cierta vergüenza y al escuchar que la puerta se abría enmudeció.

-¿Ya está lista? Madre, debería apurarse para que la ceremonia se concrete…Aiko, déjame ver tu rostro una vez más antes de que vayas al altar…-dijo Takeshi mientras se acercaba a su hija y observaba los bellos rasgos que ella poseía y recién notaba qué tanto se parecía a su difunta esposa-Ojala tu madre pudiera estar aquí para verte…-quizá por primera vez, Aiko veía que los ojos de su padre se humedecían y se retiraba antes de que las lágrimas fueran a mojar sus mejillas; sin embargo, antes de salir le había dado un abrazo susurrándole "Lo siento…"

El joven estaba con cierto sentimiento inquieto en su cuerpo, sabía que algo estaba andando mal y sabía que estaba cometiendo una locura…que pronto toda la farsa se terminaría por los verdaderos sentimientos que aflorarían; sin embargo, egoístamente solo deseaba creer que aquella pequeña ficción no llegaría a su fin. Veía a los invitados y todos parecían estar felices o desconcertados, el joven que estaba a su costado lo miraba como si quisiera saber el motivo por el que lo habían elegido ser el testigo de todo y el moreno sabía perfectamente el motivo. Quería que viera cómo su fantasía se hacía realidad, cómo lograba vencer a aquél hombre que lo derrotó en la vida pasada; quería mostrar que él era el ganador…

-¿Está cómodo?-le preguntó, quizá en un intento de molestar; el pelirrojo lo observó y asintió con la cabeza.

-Me pregunto por qué tardan tanto-comentó, miró a Taro un par de segundos y luego observó a su hermana sentada al lado del chico vago; le dirigió una mirada penetrante-Lo asesinaré si toca a mi hermana…-esas palabras se escaparon de sus labios.

-Relájate, ella es grande y sabe cuidarse sola-colocó su mano sobre el hombro de Gaara en un intento de calmarlo.

-Lo sé, pero no puedo evitar querer alejarla de ese; no me gustaría verla casada…yo no sé el motivo real de mis ganas de querer alejarla de él-le dijo el pelirrojo mientras se relajaba.

-Es porque has vivido con ella y siempre la has protegido y…-se detuvo, ¿estaba diciéndole todas esas cosas? Sabía que Gaara no había sido jamás cariñoso o hasta donde tenía conocimiento; no obstante, esas palabras que le estaba regalando eran casi las que él sentía que se decía a sí mismo. Había querido poder proteger siempre a su prima de cualquier hombre porque no deseaba que la alejaran de él, ¿por qué? Era amor de verdad lo que sentía por ella o quizá solo era miedo a estar solo luego de haber perdido a su madre. Se sintió confundido en ese momento.

-¿Te pasa algo? No te veo bien-le dijo Gaara notando que a Taro le faltaba color.

-No, quizá solo sean los nervios…-mintió, si lo que pensaba era verdad siempre había intentado retener egoístamente a su prima sin pensar que le estaba causando daño, ¿es que jamás le tomó importancia a las lágrimas que ella siempre derramaba? Quizá, quizá jamás le dolió verla así…quizá siempre quiso tenerla solo para él para hacerla sufrir y llorar, quizá porque él sabía que esas lágrimas lastimaban más a su tío…al cuál culpaba de la muerte de su madre. Todo se le estaba viniendo encima, las verdades que estaban aflorando en su mente habían decidido aparecer justo ahora…en tal preciso instante.

Sintió que las lágrimas emergía de sus ojos, había sido un tonto por siempre haber interferido en la vida de su amada prima; la había usado y la había maltratado al haber fingido verdadera amistad y una verdadera preocupación; se sintió mal por todo lo que había ocurrido, unas enormes ganas de vomitar lo invadieron. Sintió un estremecimiento, ¿qué le estaba ocurriendo?

Aclaración: Pov de Taro

Me dolió la cabeza, sentía que algo en mí estaba rompiéndose, había vivido engañándome, lastimando a los demás y siempre pensando en mí; pensé que ya todo mi pasado había desaparecido y que todas las cosas que habían tenido que vivir solo eran recuerdos pero jamás me había dado cuenta de la verdad…

Mis ojos estaban ya húmedos y discretamente me secaba esas lágrimas, Aiko tardaría y por ello me excusé y salí del lugar para ir al jardín…el lugar en donde siempre jugaba con ella.

Apoyé mi mano sobre aquél gran tronco del árbol y los recuerdos de todo lo que hicimos juntos vinieron a mi mente, esa promesa con Takeshi…los mimos de la abuela para que me diera cuenta de las cosas, las palabras de ella. Había cometido un error muy grande, había jugado a ser un amo y señor…a ser un dios. Apoyando mi frente sobre el tronco fue que di un duro golpe con el puño sobre el mismo, estaba frustrado, había llegado tan lejos para poder ser "feliz" cuando me había dado cuenta de la verdad…que toda mi vida era una mentira.

-No lo entiendo…pensé que todo estaba muy claro, pensé que lo que estaba haciendo estaba bien-dije y entonces sentí una mano sobre mi hombro, era Akiko-sama que parecía querer consolarme; como un niño pequeño fue que rompí en llanto y la abracé mientras me dejaba consolar, la había lastimado también a ella y por mi culpa había sufrido y había entregado su vida-Lo siento, ¡lo siento mucho!-ya no había nada que yo pudiera hacer para remediar las cosas…solo podía continuar y simplemente ponerle fin a todo…era una lástima, había estado muy cerca por cumplir con mi meta.

-Todo estará bien, siempre tuviste mi perdón…siempre supe que lo hiciste sin saber, sin darte cuenta de la verdad-sentí que apoyó su mejilla sobre mi cabeza mientras acariciaba mis cabellos, elevó mi rostro y me hizo mirarla-Supongo que ya sabes qué debes hacer…-asentí, observé su sonrisa y me entregó una peineta-Entrégasela a ella…era de su madre, seguramente lo querrá tener-mi abuela en verdad era muy buena persona; se separó de mí y sonriendo empezó a caminar lejos…hasta desaparecer.

Sonreí y abracé esa peineta, ya sabía qué haría…ya no había marcha atrás; noté en la peineta la hermosa decoración y el sumo parecido con las dagas que teníamos; me sentí feliz, así que al fin tendría que repetir las cosas…al final tendría que acabar con mi hermoso sueño que ahora era una pesadilla.

Caminé hasta el salón en donde se llevaría a cabo la ceremonia, estaba ahí Gaara hablando con Kankuro, seguramente haciendo planes para alejar a su hermana del shinobi de Konoha; ojala fueran las cosas más simples…ojala, lamentablemente la vida no es amable con cada uno de nosotros.

-En fin, a ponerle ganas esta vez…igual la última vez fue Kuro-dije suavemente y me coloqué al lado del pelirrojo, le dije que estaba bien y en el shinto se estaba llevando a cabo la entrada de mi prima. Pese a que solo la familia más cercana estaba presente, el consejo había visto que era conveniente que el Kazekage junto con sus hermanos estuvieran presentes. El pelirrojo se fue a sentar porque mi tío se lo indicó así…quizá quería que la tradición se mantuviera y él era lo más cercano a un padre. Mi abuela apareció, ella era lo más cercano a una madre para Aiko, ella traía a mi preciada prima hacia aquí y yo tenía la peineta bien escondida todavía.

Agaché la mirada un par de segundos y entonces sonreí con suavidad, escuchando los leves pasos de Aiko; mi corazón latía con fuerza y mi decisión no parecía estar todavía clara. Sujeté con fuerza aquella peineta esperando el momento en el que mi prima estuviera al lado, sentía ganas de hacerlo para que ella fuera feliz pero algo me decía que no debía; sentí la herida de mi mano y entonces por fin Aiko se puso a mi lado…tomé aire y me giré con fuerza abrazándola.

-Lo siento tanto…-fue lo único que le dije en medio de mi acción, atravesando su carne y cortándola; la retuve contra mí y escuchaba su gemido de dolor-Es la única forma de acabar con todo, perdóname…-susurré y la solté, lentamente la vi caer al suelo de espaldas; los signos de sorpresa de la mayoría y las personas corriendo al ver a la novia ensangrentada. Las lágrimas ahora mojaban mis mejillas y una sonrisa nostálgica la adornaba, el kazekage no fue hacia ella porque vino directamente hacia mí.

-¡¿Cómo has podido hacer eso?-exclamó y no tardó en darme un golpe en la mejilla, no importaba cuánto pudieran golpearme ahora puesto que nada más podría pasar…nada más podría importarme que hacer que mi prima fuera por fin feliz, observé sus ojos mirarme sin entender por qué lo había hecho…en aquella brecha entre las personas que la rodeaban y yo, podía verle.

A mi alrededor las cosas empezaron a desaparecer en medio de luces pequeñas, las admiré con cierta pena y de la nada todo se volvió blanco, solo estaba Aiko sobre el suelo y yo; caminé hacia ella y entonces alcé la mano despidiéndome suavemente, me sentía triste pero tenía que hacerlo-Supongo que…este es el adiós, sé feliz por favor-le dije, le dediqué una sonrisa-Sayonara…Aiko-musité por última vez.

Fin del Pov de Taro

Un ave con plumas se ubicó en el pecho de la joven, ella había logrado sentarse y había escupido sangre hacia un lado; las plumas la rodeaban y entonces vio a los ojos a aquella ave, pareció reconocerlos y aquél kanji le pareció familiar…

Fin de la segunda parte (B) del Capítulo Final

Vocabulario:

¿Ai Oboete Imasuka?: ¿Recuerdas el amor?

Aiko: Niña del amor.

Notas Finales de la Autora:

Ahora ya solo queda la última parte del fanfic. Bueno, sí que he tardado bastante en hacer el capítulo (ok, la verdad es que me distraje con mi foro rol y no tuve tiempo para hacer el caps mil disculpas a todos) Hoy recibí un review muy especial de una persona cercana a mí y las ganas por terminar este episodio regresaron, además está el otro proyecto que está inconcluso. Conmigo será hasta el próximo capítulo que será en definitiva el final. Espero que este capítulo haya sido de su agrado.

Solo me queda decirles que el próximo mes voy a juntar tanto la parte A y la parte B para que queden en un mismo cap. En fin, espero sus impresiones sobre este nuevo capítulo ^^ quejas o sugerencias son aceptadas.

Próximo capítulo: "Gaara y Aiko" Ahnny se despide con un beso enorme…ja ne minna-san ;D