Cuando tú llegas de la fiesta, Frank se encontraba solo en la alberga de MCR. Estaba sentado, viendo Las Guerras de las Galaxias. Llorando.

Tu le preguntas:

A: Oh Frank, que pasó?

F: Es que extraño a mi compinche!

Él se aferra a tu cadera y moja toda tu entrepierna con lágrimas. Tu le dices:

A: Qué puedo hacer para compensar tu dolor?

F: Hagamos que este amor sea verdadero. Para sellar esto, yo debo beber tu jugo.

Asustada, respondes

A: A qué te refieres?

F: Debo alimentarme de tu ser, y así sabré si eres la indicada. Es una vieja tradición Iero. Debo succionar la leche de tus mamas para saber si eres digna de tener a mis hijos.

A: Oh mi Frank. Todo por ti… te las entrego.

Frank se lanza como un misil a tus senos y desabrocha rápidamente los botones de tu camisa.

Te desabrocha el sostén. Acaricia y mágicamente sale leche. Tu preguntas

A: Como has hecho eso?

A lo que responde…

F: En unos segunditos no te va a importar… niaca niaca

(Es magia de los Iero).

Tu gimes como la vaca perra de Jamia, y Frank responde

F: Estás aprobada.