Desclaimer: Los personajes de Saint Seiya Lost Canvas no me pertenecen, pertenecen a Masami Kurumada y Shiori Tenshirogi.
Bueno, segundo cap, y creo que voy agregar algunos más, ya que quiero terminar su historia sin tantos one-shots. Si les gusta la historia, dejen reviews, que me interesa saber que opinan!
¡FELIA AÑO NUEVO PARA TODOOOS! Que este año sea mucho mejor que el anterior y que nos encuentre con paz, trabajo y salud _n
Parte 2:Clouds of Jealousy
By Goddess Rhiannon
"A mi me perece que el santo de Piscis anda cortejando a Agasha, ¿tú que crees, Magda?"
Dijo una mujer de mediana edad, vecina de Magda. La aludida resopló con desdeño.
"Yo creo que el Sr. Albafika sólo siente lástima por ella, por eso deja que se le acerque. ¡Sólo mírala! No tiene nada que pueda atraer a un hombre, y menos a uno del calibre de un santo dorado. No entiendo que es lo que Greco ve en ella" Añadió Magda, una bonita joven de dieciséis años, de largo cabello castaño oscuro y ojos marrones, era un poco más alta que Agasha y más voluptuosa, aunque tenía una lengua muy afilada y eso ponía a prueba los nervios de los hombres que la cortejaban, le tenía algo de envidia a Agasha, porque ella codiciaba a Greco para sí misma, y el muchacho en cuestión no reparaba en ella, para colmo, un hombre tan hermoso como el santo dorado de Piscis también la visitaba. Era el colmo de la injusticia, según Magda, claro.
Desconociendo lo que sus vecinas pensaban de ella, Agasha arreglaba un ramo de fragantes fresias y margaritas, parecía que, aunque era otoño, los enamorados deseaban regalarles a sus pretendidas la primavera en un ramo, cosa que hacía gracia a Agasha, que siempre los alentaba a que se declararan sin demorar el trámite mucho, porque uno nunca sabía que cosas deparaba el futuro. Agasha estaba radiante, se notaba en el brillo de sus ojos, que parecían más verdes y atractivos, y en su forma de caminar, casi como si danzara; sus suaves mejillas sonrosadas y el menear de sus caderas atraía más que nunca la mirada masculina, y comenzaba a suscitar sospechas en sus vecinas, especialmente en las jóvenes, que nunca la habían tenido por rival por el cariño de los hombres jóvenes del pueblo, ahora la miraban con suspicacia y las lenguas se estaban agitando. Agasha era inocente de esas maquinaciones, y sonreía sin malicia a todos por igual. Hasta a Magda sonreía, sin saber que la otra chica hubiera deseado hacerla desaparecer de la faz de la tierra, pero como Magda no era tonta, le sonreía con una falsedad extrema.
"¡Hola, Magda! ¿Cómo estás hoy?" Dijo Agasha, llevando sus baldes vacíos para buscar agua para sus flores.
"Bien, como siempre. Pero tú te vez muy feliz últimamente. ¿Acaso alguna buena noticia?" Saludó Magda, sonriendo con extrema falsedad y fingiendo interés en la persona de Agasha. Agasha sonrió, meneando la cabeza.
"No, nada anormal, sólo que es un día hermoso ¿no crees? Bien, debo irme, dile a tu hermano que en una hora tendré el ramo de flores que me pidió. ¡Adiós!" Se despidió, encaminándose a la fuente. Magda la saludó con la mano, luego de que Agasha le dio la espalda, la sonrisa de su rostro se transformó en una mueca malhumorada. Hasta el idiota de su hermano estaba tras los huesitos de Agasha, decir que Magda hervía por ganas de gritar y romper algo, era poco.
Agasha, habiendo llenado sus baldes de agua fresca, estaba andando de regreso, cuando se cruzó con un hombre de largo pelo azul y ojos celestes, que la miraban con picardía, estaba comiendo una de sus eternas manzanas, y aunque vestía de civil, Agasha lo reconoció enseguida, era el Sr. Kardia.
"Vaya, vaya, miren que suerte tengo, me acabo de topar con la florista más bonita del pueblo" Dijo Kardia, acercándose a Agasha, que le sonrió, meneando la cabeza.
"Sr. Kardia, ¿qué hace usted por aquí? Debe estar aburrido a mares para andar cerca de la fuente" Le dijo la chica, sonriéndole cálidamente. Kardia se encogió de hombros, y le sonrió también, era cierto, estaba sin nada bueno que hacer, y hacía rato que no veía a Agasha, que siempre que podía llevaba flores a Sasha.
"Qué comes que adivinas, linda Agasha. Dame, déjame que te ayude con estos baldes" No terminó siquiera de decir eso que se los quitó a una sorprendida Agasha, que no pudo pelear por ellos. Ella rió y se rindió, a que discutir con Kardia, era imposible, era tan cabeza dura como Albafika.
Ambos caminaban juntos hacia el negocio del padre de Agasha, hablando de tonterías, pero Kardia notaba como la miraban algunos hombres, inclusive soldados del Santuario, pero sin atreverse a saludar a la chica siquiera, ya que la acompañaba el santo dorado de Escorpio. Sonrió para sí mismo. Sabía que Agasha el objeto de adoración de Albafika, pero no sabía hasta que punto, lo que tenía planeado sonsacarle a la muchacha en cuestión, era demasiado curioso para su propio bien, y Degel ya le había advertido que no andara metiéndose en lo que no era de su incumbencia… peor, eso había sido como un desafío para Kardia, que adoraba meterse en problemas.
Magda se preparaba para ir a lavar la ropa al río, cuando vio de quien estaba acompañada Agasha esta vez, y casi le da un infarto. Parecía que a la florista esa no le alcanzaba un solo santo, que ahora tenía dos. Resopló, furiosa y caminó con pasos fuertes hacia el río, murmurando por lo bajo y con un brillo asesino en la mirada. Allí se reunió con las demás mujeres, lavando con furia la ropa. Una de las lavanderas, chismosa de profesión, se puso a su lado, tratando de entablar conversación. Al principio Magda sólo asentía y sonreía sin mucho entusiasmo, hasta que escuchó algo que le interesó.
"Sabes, andan diciendo por ahí que tu hermano planea declararse a la florista, Agasha, ¿tu que opinas?" Dijo la chismosa mujer, mirando de reojo a Magda.
"Pobre hermano mío, tendré que advertirle… pobre hermano mío" Dijo astutamente Magda, fingiendo extrema preocupación por su estúpido hermano. Y la chismosa picó.
"¿Por qué pobre hermano? Agasha me parece buena chica" Magda suspiró, ahora vería esa pequeña perra florista.
"¿Es que no sabes? No es que tenga nada contra Agasha, pero se sabe que no es… como decirlo… ¿tan casta y pura como debería? No le digas a nadie, pero ella me dijo, en confidencia, que prestaba servicios especiales a los santos del Santuario, si tu me entiendes. Hoy parece ser que el que buscaba su compañía era el Sr. Kardia, sabemos que a ese le gustan las mujeres y como… otras la he visto acercarse al Sr. Albafika, parece que no es tan arisco como se dice, ya que Agasha, bueno, tu sabes…" Relató con fingido recato, meneando la cabeza, con aire compungido, parecía ser una santa llorando por un alma perdida. La mujer tenía los ojos como platos, eso sí que sería la comidilla del pueblo, vaya con la florista, y tan dulce y recatada que parecía.
"Pero no le digas a nadie, ¿eh? No quiero crearle problemas a Agasha" Dijo falsamente Magda, suspirando como alma en pena. Y siguió lavando su ropa, haciendo un baile triunfal en su cabeza.
Agasha agarró el ramo que le quería llevar a la Srta. Sasha y con Kardia a los talones, ya que el santo aún no le había sonsacado nada importante, se fueron juntos al Santuario.
"Err, dime Agasha ¿sales con alguien? Se te ve radiante, y una chica radiante es una chica enamorada" Preguntó el santo de Escorpio, sin despegarse de ella. Agasha se sonrojó hasta la raíz del pelo.
"¡Ay, Sr. Kardia, que cosas dice! Una chica puede estar feliz nada más porque reina la paz, y tiene a las personas que quiere a su alrededor" Le contestó ella, evadiendo el quid de la cuestión. Kardia chasqueó los dedos mentalmente, un ataque más directo tendría que surtir efecto.
"Bueno, si no hay nadie, ¿qué tal si sales conmigo? Te prometo que la pasarás bien" Agasha se volvió a sonrojar.
"Err, yo…." Balbuceó ella, necesitaba salirse ya de esa situación, sin herir los sentimientos del santo en lo posible.
No muy lejos, se veía a Shion venir hacia ellos, que había reconocido a Agasha y a Kardia, y decidió saludarlos.
"Hola, Agasha, tanto tiempo sin verte" Dijo Shion, sonriendo. Realmente le agradaba la chica florista. Agasha lo saludó con calidez también, se había salvado por los pelos del contestarle a Kardia.
"Vengo a darle estas flores a la Srta. Sasha, ¿ella está, verdad?"
"Si, claro, se pondrá feliz de verte, de seguro insistirá que te quedes con ella a tomar el té" Dijo Shion. Kardia se rascó la cabeza, estaba un poco frustrado, pero eso no iba a quedar así.
"Oh, no, ella vendrá conmigo, no la compartiré así nada más" Dijo el santo de Escorpio, abrazándola con ramo y todo. Shion arqueó una proverbial ceja y medio sonrió ante ese gesto, pero de pronto desapareció su sonrisa cuando sintió una ominosa aura acercándose a ellos. Un bello par de ojos azul cobalto estaba taladrándole la espalda a Kardia. ¡Cómo se atrevía a tocar a Agasha!
"Err… Kardia… ¿por qué mejor no la sueltas?" Dijo Shion, que vio como Albafika se paraba detrás de Kardia, cerrando un puño, haciendo claras sus intenciones de hacer correr sangre.
"Y eso por qué. Aaahh…. ¿tú no quieres compartirla tampoco, eh? Pues tarde borrego." Dijo Kardia, Agasha sonreía un poco avergonzada, porque no podía moverse sin arruinar las flores.
En eso, Albafika posó su mano en el hombro de Kardia y enterró sus dedos de forma dolorosa. Kardia aflojó su abrazo a Agasha y se dio vuelta, para encontrarse con unos mortíferos ojos cobalto que lo miraban con franca ira.
"Hey, ¿qué te pasa niña bonita? ¿Cuál es tu problema?" Dijo Kardia, que se zafó de la mano de Albafika y soltó del todo a Agasha. La chica en cuestión miró con preocupación la situación. Sabía que Albafika era muy celoso, aunque no desconfiara de ella, desconfiaba del resto.
"NO-LA-TOQUES" Dijo en el tono más hostil que pudo conjurar el santo de Piscis, Kardia sonrió satisfecho, ahora sí que Albafika mostraba sus verdaderos colores.
"¿Y a ti qué te importa lo que haga o no con Agasha? Ella no es nada tuyo ¿o sí?" Agregó Kardia, Shion se dio una palmada en la frente, Kardia lo había hecho a propósito y no sabía lo que se le venía encima. Agasha se introdujo entre los dos hombres, pegando su espalda al pecho del santo de Piscis, mirando a Kardia de frente.
"Por favor, nada de peleas, o le diré a la Srta. Sasha que se están portando como niños de cinco años" Dijo la chica, mirando significativamente a ambos hombres. Albafika miró con enfado una vez más a Kardia y ablandó la mirada cuando la dirigió hacia su preciosa flor, Agasha.
"Bien, te dejaré ir esta vez, Kardia, pero no te acerques o toques a Agasha, ella es mía, y no la compartiré nunca con otro ¿entendiste insecto retardado?" Dijo de forma posesiva el santo de Piscis, devolviendo el anterior insulto a Kardia. Y, ante la atónita mirada de ambos santos dorados, abrazó a Agasha por la cintura y le dio un gran beso en la mejilla. Agasha estaba de piedra, Albafika había hecho pública su relación ante dos de sus compañeros de armas. Por alguna extraña razón, eso la hacía sentir estúpidamente feliz. Sonrojada y sonriente, le entregó a un sorprendido Kardia el ramo de flores, que lo tomó casi por inercia, y pasó sus manos por la cintura de Albafika, pegando su mejilla a su pecho, devolviendo con fuerza el abrazo. Albafika sonrió satisfecho, dándole un beso en la frente a Agasha, tomándola de la mano, sacándole el ramo de las manos al santo de Escorpio, se encaminó hacia el recinto principal, dejando a Shion y a Kardia congelados aún por la sorpresa, lo único que atinaron a hacer ambos fue mirarse y encogerse de hombros, luego decidieron seguir a la inusual pareja un poco más.
End Parte 2
Como siempre, muchísimas gracias a todos los que leen mis fics, aunque no dejen review, me alegro poder entretener al algunas personas con lo que escribo.
